
La noche del 22 de noviembre de 1987, la transmisión del noticiero más popular de Chicago fue interrumpida por un hombre con máscara de goma que se balanceaba burlón frente a una cortina giratoria. La FCC desplegó agentes, revisó antecedentes, interrogó ingenieros. No encontró nada. Casi cuatro décadas después, el pirata de Max Headroom sigue sin nombre, sin motivo y sin explicación.
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