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La Biblia dice que hay dos cosas que te frenarán mientras corres la carrera que Dios pone delante de ti. En primer lugar, están las cosas que te agobian, como las expectativas poco realistas o quedarte anclado en el pasado. En segundo lugar, están los pecados, las cosas que sabemos que están mal pero las hacemos de todos modos.

Dios contesta nuestras oraciones cuando humildemente confesamos nuestros pecados, y cuando le agradecemos por su amor y sus promesas.

El pastor Rick explica cómo la vida de Daniel nos enseña que Dios contesta las oraciones que hacemos con sinceridad y pasión. Dios quiere que demostremos que tomamos en serio nuestras solicitudes.

La vida de Daniel nos enseña que Dios contesta nuestras oraciones cuando enfocamos nuestra atención en Él y cuando dejamos que Dios nos hable antes de hablar con Él.

Al enseñar sobre el libro de Daniel, el pastor Rick nos explica que cuando públicamente defendemos a Dios, alienta a otros creyentes a mantenerse firmes también. Y es un poderoso ejemplo para los no creyentes.

Daniel nos enseña que cuando defendemos públicamente nuestras creencias, le da a Dios la oportunidad de hacer un milagro en nuestras vidas.

El pastor Rick habla sobre las formas en que nos beneficiamos cada vez que defendemos a Dios. Daniel nos muestra cómo Dios nos da la victoria sobre el miedo.

En este mensaje, el pastor Rick nos explica: "Si no aprendo humildemente de las generaciones anteriores, terminaré cometiendo exactamente los mismos errores". Daniel nos muestra que debemos poner en práctica lo que ya hemos aprendido. De hecho, realmente no lo hemos aprendido hasta que lo aplicamos en nuestras vidas.

Daniel nos recuerda que podemos aprender lecciones de generaciones anteriores. El pastor Rick explica que una forma de hacerlo es a través de relaciones con mentores, modelos a seguir, socios y amigos

Debemos comprometernos a nunca dejar de aprender. La Biblia dice: "Si el hacha pierde su filo, y no se vuelve a afilar, hay que golpear con más fuerza. El éxito radica en la acción sabia y bien ejecutada" (Eclesiastés 10:10 NVI).