Loading summary
State Farm / Commercial Announcer
This episode is brought to you by State Farm Listening to this podcast Smart Move being financially savvy Smart Move Another smart move having State Farm help you create a competitive price when you choose to bundle home and auto bundling Just another way to save with the personal price plan like a good neighbor. State Farm is there prices are based on rating plans that vary by state coverage options are selected by the customer availability amount of discounts and savings and Eligibility.
Jack Daniels / Commercial Announcer
Vary by State This episode is brought to you by Jack Daniels. Jack Daniels and music are made for each other they share a rhythm in the craft of making something timeless while being a part of legendary nights from backyard jams to sold out arenas. There's a song in every toast Please drink responsibly responsibility DOT. ORG Comma Jack Daniels and Old Number seven Our Register trademarks Tennessee Whiskey Forty percent alcohol by volume Jack Daniel Distillery Lynchburg, Tennessee.
Paco Arias
Llegamos. Los taxistas han experimentado de todo, desde caminos que no existen hasta personas que desaparecen antes de pagar. Esta noche vamos a escuchar esas historias que pocas veces salen a la luz. Así que súbete con nosotros, abróchate el cinturón porque hoy no vas a poder dormir. Bienvenidos. ¿Qué tal familia? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extra Anormal. Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un capítulo para todos ustedes, familia. Yo creo que es uno de los clásicos del terror, historias de taxistas. Vas con tu vehículo a mitad de la madrugada, en algún momento notas o una mirada detrás de ti, te atreves a mirar por el espejo retrovisor y en ese momento ves a alguien sentado ahí atrás. Este tipo de experiencias, por más romántica o incluso por más repetitiva que parezca, es más normal de lo que ustedes se imaginan. Y desgraciadamente estos hechos en algún punto terminan en una tragedia porque realmente ese tipo de espíritus es lo que vienen a provocar. Esa casi siempre es su naturaleza. Para hablar de ese tipo de historias, me acompaña una persona muy especial por primera vez, que me da muchísimo gusto que haya aceptado la invitación y que está con nosotros aquí en nuestros estudios, nuestro querido Fernando Santamaría. ¿Cómo estás Paco?
Fernando Santamaría
Qué gusto. Muy bien, muchísimas gracias. Yo muy contento. Primero aprecio mucho la invitación, que me hayan considerado para este episodio y sobre todo, pues muy emocionado de poder conocer a tu audiencia, la familia Extranormal. Entonces yo encantado Paco.
Paco Arias
Muchas gracias. Gracias amigo. Gracias por aceptar la invitación. Para la gente que te está conociendo por primera vez, que está entrando a este episodio que le salió en recomendados y dice se ve interesante. Horas de taxis para persona que está en este episodio aquí hoy, ¿Quién eres? ¿A qué te dedicas? Redes sociales y proyectos, por favor.
Fernando Santamaría
Claro que sí. Pues yo soy Fernando Santamaría, como bien decía Paco, yo llevo 10 y pico años en la industria del podcast. Comencé con podcast de terror, aunque yo no me dedicaba de lleno a esto. Me entré de lleno después a la producción, al doblaje, a la dirección, asistencia de dirección de una serie que tenemos llamada Psicofonías Podcast. Tuvimos un chat porque nos da miedo. Y ahora actualmente trabajo en dos podcast. Uno llamado Enigma sin Resolver, que es un podcast de Univision que pueden escuchar lunes, miércoles y viernes donde sea que escuchen sus podcast. Y los viernes también salimos en VIX. Y otro llamado Histeria Colectiva Podcast donde hablamos de ficción, magia, ocultismo, casos supernaturales, literatura y todo lo que tenga que ver con la cultura del terror. Y aunque ambos tienen como el mismo espíritu Enigmas y Resolver, hablamos más sobre lo paranormal. Muy parecido. Extranormal. También por ejemplo, los viernes tenemos segmentos donde presentamos historias de la audiencia, hablamos de temas de actualidad, pero en general, ya saben, historias de caminos, las montañas, apalaches, el área 51. Entonces bueno, todo lo que les puede encantar. Por ahí pueden encontrarnos en donde sea que escuche sus podcast. Me encuentran como Antrazagis con hilatina al final en Instagram y en Twitter. Y a Histeria Colectiva Podcast como histeriaorror y Enigma sin Resolver como Enigmas sin Resolver. Entonces por ahí pueden seguir consumiendo en su dieta de terror junto con Extra Normal, pues todos los días ya tienen llenos para escuchar algo nuevo y algo interesante.
Paco Arias
Perfecto hermano, muchas gracias. Y fíjate qué frase. Te la voy a robar para que sigan consumiendo su dosis. Yo le decía sus dosis de terror, pero ahora su dieta de terror está. Está bastante chido. Sí, no, no, ya es parte de nosotros. Oye, antes de empezar también quiero mencionar algo importante para la audiencia. Siempre lo menciono, pero. Pero es importante que la gente lo sepa. La gran mayoría de episodios que son vistos en este canal y en la mayoría de canales son gracias a la recomendación que nos dan las plataformas porque pocas personas se suscriben a los proyectos Entonces yo le quiero decir algo a la persona que está escuchando esto ya sea en YouTube, ya sea en Spotify, hay una opción ahí en nuestro perfil o en nuestro canal que dice suscribir o seguir pícale ahí, no te va a costar ni un solo centavo y de verdad nos va a estar ayudando muchísimo, te lo pido con todo el amor que puedo pedir esto porque de verdad es la única forma en la que nosotros podemos seguir trayendo ese tipo de contenido para todos ustedes y de verdad es también como una motivación porque sabemos que todo esto les está gustando Entonces desde donde estés, ya sea en casita lavando trastes, preparándote para la escuela, para el trabajo, en en el gimnasio, manejando, te voy a pedir que en cuanto tengas oportunidad, dos segunditos puedes suscribirte y seguirnos en esta plataforma en la que tú quieras y recordarte también que nuestro querido amigo Fernando ha reservado una historia que es prohibida y que esa la vas a encontrar disponible en nuestro sitio web y te invito que vayas para allá en tu buscador favorito podcast EXTRAANORMAL. COM dale clic y vas a estar en nuestro sitio oficial ahí como nosotros somos los que mandamos ahí nosotros decidimos lo que hablamos y ahí encuentras todo crudo y sin censura. Ahora sí mi querido Fer, después de dar las recomendaciones importantes, ¿Tú qué opinas de las historias o de las experiencias mejor dicho que viven estos choferes de taxis? Que por cierto las que yo traigo esta noche las tres son historias que tienen que ver con muerte, con algo muy trágico y de hecho son historias que te voy a ser muy honesto, las iba a guardar para otra ocasión porque si son muy fuertes pero en general ¿Tú qué opinas de esto?
Fernando Santamaría
Pues creo que a mí me gusta dar como siempre cuando platico de algo sobre lo paranormal o o lo sobrenatural oculto como dos pasitos atrás preguntándome como por qué nos dan miedo las cosas que nos dan miedo Y cómo es que nos lleva justo a que las historias de taxistas o de camioneros dicho sea de paso, sean como las que interesan o las que más suceden o las que suceden de cierta forma Pienso que esto se remonta como muchos siglos atrás cuando sigue siendo como muy peligroso salir a carretera y un camino, pero estoy pensando en carretas, estoy pensando en caballos, estoy pensando en la antigüedad que enfrentabas bandoleros, entonces los caminos siempre han sido como en esta idea también mágica y cósmica, los cruces entre mundos, o sea, en un camino pueden suceder tantas cosas y de pronto estás en tu mundo real, en tu mundo natural, en tu mundo conocido y de pronto ya no. Entonces con esa idea y bajo esa misma idea creo que las historias de taxistas y camioneros también han existido con lo paranormal desde el principio, porque además el transportar a la gente en cualquier momento del día, particularmente la noche, se convierte también como en esta, en este espacio donde lo sobrenatural tiene como una oportunidad, donde estas fronteras se desdibujan desde el cansancio hasta las propias historias de los caminos, hasta como las nuevas historias que se van forjando.
Paco Arias
Yo creo que uno de los elementos que provoca mucho miedo de estas historias es que no buscas tú el fenómeno, o sea, nos ponemos en el concepto de historias de taqueros que fue un éxito, historias de no sé, de guarderías, o sea, el concepto normativo de no buscar el fenómeno es lo que vuelve a estas historias, perdón, más siniestras, porque no es como un explorador, un urbex que va y se mete y evidentemente va a encontrar algo, no sabemos qué, pero va a encontrar algo desde una psicofonía, una sombra, algo, pero una persona que está trabajando, que está conduciendo su taxi, que va en la carretera pensando en problemas, pensando en que probablemente tiene deudas, pensando en esto y lo otro y de pronto en este, en este escenario ve a mitad de la nada a un grupo de niños pequeños, medios deformes, horas que te gusta, dos de la mañana, en un lugar desolado. Eso rompe completamente el esquema y dice OK, esto, esto es real, no hay.
Fernando Santamaría
Un concepto y por eso me quedo pensando con lo que dices y creo que el ejemplo de niños es perfecto. Dos cosas, la primera, y esto lo platico mucho con. Tengo varios co host, como podrán ver, con distintos programas, yo co conduzco junto con Luis Iglesias, mi co conductor en Enigma sin Resolver, bueno, yo soy su co conductor, ella lleva el doble de tiempo en esto que yo, pero platicamos mucho que había un estudio sobre el espanto, ahorita no recuerdo bien cuál, pero les preguntaban a las tribus indígenas autóctonas de Australia como qué era lo peor que podían escuchar en la oscuridad y evidentemente la predisposición de uno como occidental o ajeno a esta cultura era como un rugido, un animal, un grito incluso y ellos decían no, risas de niños. Cuando escuchas risas de niños en la oscuridad sabes que es tiempo de volver a casa, así es que no debes.
Paco Arias
Voltear hacia atrás, fíjate, dijiste algo importante, risas de niños. Ahora, ¿Qué pasa si en este escenario sale y presencias o escuchas llantos de niños? ¿Y por qué te digo esto? Con esto quiero empezar esta historia. Esta historia no las comparte Rodolfo que es taxista en una parte de México, no me dice dónde y lo que él vive es algo interesante porque es un fenómeno que más adelante vamos a profundizar porque es algo a lo que todos estamos totalmente expuestos. Él nos dice que su padre toda la vida fue taxista y él llegó a tener varias concesiones de taxis que son estas licencias o permisos de circular ocupando este servicio público. Dice que cuando él cumple más o menos los 19 años, él se junta con su pareja de nombre Rosalba y a los pocos meses se embarazan, entonces su papá como regalo le da una de sus concesiones y le obsequia un vehículo y le dice ¿Sabe que mijo? Aquí tiene su carrito, váyase a trabajar. Rodolfo queda súper feliz porque literalmente papá, y no lo digo yo, lo dice el papá vino al rescate porque él como que la edad y todo, estaba viendo qué onda con su vida. Él empezó a trabajar normal, tranquilo, dice que pues sí, tal vez no le iba excelentemente bien, pero iba saliendo para las tortillas, para el queso, no para los frijolitos. Él menciona que después de unos meses junta un dinerito y se va a vivir con su mujer, con su esposa a una vecindad. Cuando llegan a esta vecindad ellos rentan un departamento no muy grande, sino todo lo contrario, pequeño de una recámara, pues a final de cuentas una pareja que va empezando, ellos empiezan todo normal en esta vecindad pues hay más casas y él empieza feliz porque dice la verdad, la llegada o el saber que ya está cerca la llegada de nuestro hijo, pues te cambia completamente la forma de vivir, de ver la vida. Dice que conforme iban pasando las semanas, él iba teniendo un sueño y probablemente no sabe a qué se debe, pero intuye que algo malo se acerca. Él dice que en este sueño siempre soñaba a Rosalba, su esposa, a orillas de un río, descalza, cargando como a un bebé, pero dice que no era un sueño como bonito, como que en el sueño él sentía que había algo extraño en el ambiente, había algo, algo que lo hacía aterrador y él caminaba y justamente antes de voltear a verle el rostro a su esposa y al bebé que tenía en brazos, una neblina aparecía y como que empezaba a envolver todo y él despertaba. Esto él lo empezó a soñar una y otra y otra y otra vez, él tenía miedo, él sentía que este sueño simbolizaba tal vez que no se iba a dar el bebé porque nunca le ve el rostro, tal vez que su mujer iba a fallecer, o sea, él estaba pensando todo y dice yo la verdad no le quise decir nada a Rosalba sobre el sueño porque ella es un poquito sugestiva y no quería causarle problemas, entonces él se lo guarda, él se lo guarda, no dice nada. Van pasando las semanas, los meses, este sueño se va haciendo más repetitivo una y otra vez y hay un momento que rompe completamente con todo este esquema y lo estábamos hablando tú y yo hace rato, el tipo iba manejando, dice que eran como la una de la mañana, él normalmente cortaba a las doce y a la una, manejando su taxi, empieza a escuchar el llanto de un bebé, el llanto, y él dice a China, pues si yo vengo solo. Él como que mira en el espejo retrovisor, pues no hay nadie, o sea, no hay nada, él piensa que el sonido viene de allá afuera, Continúa manejando y conforme va manejando se da cuenta de que otra vez, de la nada, este llanto de bebé vuelve a surgir. En ese punto pues él dice bueno, de dónde viene este ruido, o sea, no hay una razón de ser. ¿Nuevamente estaciona el vehículo, se sale de la unidad, no hay nada, todo tranquilo, todo callado y él dice de dónde viene este llanto? Pero dice que cuando viajaba de taxi como que desaparecía, cuando él se subía y volvía a manejar, ahí estaba otra vez. Esto se estuvo repitiendo y sin exagerar casi por tres meses, una tras otra, tras otra. Él llegó a pensar que esto era debido al estrés por ser papá, un tema, no se, meramente psicológico, así que lo dejó, lo dejó, lo dejó, hasta que una noche pasó algo extraño. Dice que su esposa ya tenía seis meses de embarazo, él estaba trabajando y de pronto este llanto empieza a surgir de la nada, otra vez se escuchaba fuerte dentro de su vehículo. Dice que en ese momento él sintió este presentimiento que tú o que todos sentimos en algún punto de que algo va a suceder, algo malo, y él dice, mi esposa seguramente se cayó, seguramente pasó algo, saca el teléfono para marcarle, teléfono sin batería, quiere apresurar el paso, el vehículo se le apaga, sabes, como que todo esto empezó a surgir y él desesperado dice, ¿Qué voy a hacer, ¿Qué hago, ¿Qué hago, ¿Qué hago? Y dice que cierra los ojos y le pide a Dios por favor que no le pase nada a mi esposa, se encomienda, segundos después el vehículo prende y como loco va a su casa, dice que se salta varios semáforos en rojo, iba desesperado porque este llanto se iba haciendo fuerte y él iba pensando, o mi esposa se cayó o entraron a robar a la casa, o sea, él, y él me lo dice, tenía miedo de entrar a mi casa y ver a mi mujer en el piso, o sea, era como un mal augurio. Dice que llegando unas calles antes a su casa, ve como una patrulla, no, o sea, ahí está, pero no, afortunadamente era como estos filtros de seguridad. Dice que él se frena en el semáforo, desesperado, contando los segundos y él nuevamente sintiendo pues esta sensación de que algo malo va a pasar. ¿Incluso en este punto dice que él jura haber sentido una presencia detrás, en los asientos atrás, pero con toda calma avanza, llega a su casa rápido, deja el vehículo y es ahí donde él corre, él corre hacia su casa y dice, cuando estaba a punto de llegar, a unos metros vi a una señora de espaldas, la señora estaba haciendo esto, mirando hacia adentro de mi casa por la ventana, yo le empecé a gritar, hey, qué está haciendo? Pensando lo peor. Dice que la señora rápidamente como que se, como que da un brinco y se, pues se va, corre este señor Rodolfo entra, su esposa estaba ahí, normal, no había sucedido nada malo, estaba. ¿Y lo dice, mi esposa estaba en el sofá esperándome, nada malo había sucedido, pero yo ya había despertado a todos los vecinos, todos preocupados porque, por qué tanto alboroto? Dice, esa noche le platiqué por fin a mi esposa mis sueños y todo, ¿No? Como que el hecho de expresarlo lo tranquilizó. Dice, a la mañana siguiente llegó doña Norma, una vecina, esta típica señora que te talla con un huevo con hierbas, le conté el sueño y dice yo creo que te voy a dar una barrida, dice que lo empieza a barrer y es donde esta señora le dice creo que ya sé lo que lo que está pasando. Resulta que la casa donde él estaba viviendo, la casa que él había rentado hace muchos años, había vivido un matrimonio ahí. Resulta que el matrimonio que vivía ahí era un matrimonio muy cruel, el esposo era un hombre agresivo, muy violento, alcohólico, pero sobre todo muy celoso. La mujer, una mujer que no decía nada, que sufría dolor, que sufría maltrato y que también estaba esperando a un hijo. Lo que esta vecina le cuenta es que una noche, una madrugada todos los vecinos se despertaron por los gritos. Cuando los vecinos salieron de sus casas hacia la casa de este matrimonio, el hombre ya se había ido, solamente encontraron el cuerpo de la mujer en el piso, obviamente estaba muerta y en su vientre llevaba un bebé de casi ocho meses. Ella dice que esa casa donde ellos estaban rentando pues ya llevaba muchos años sin habitar y que ellos eran los primeros después de esa tragedia pues en rentarla. Lo que le dice esta señora es posiblemente lo que ahí pasó, el espíritu de aquella mujer que no pudo tener a su hijo por el hecho de que ahora otra mujer embarazada esté viviendo ahí, algo provocó, no lo sé, tal vez simplemente lo atrajo y ya o es algo más, algo más peligroso. Rodolfo nos dice nosotros no queríamos averiguar era si era bueno o era malo lo que hicimos simplemente fue una semana, nos fuimos de este lugar y las cosas terminaron.
Fernando Santamaría
Híjole, a mí siempre me pone como para empezar desde que mencionaste como la esposa, el maltrato y luego el embarazo, a mí siempre me pone mal eso porque pues siempre ver como una historia atravesada ya por una crueldad como tan evidente y ahora entiendo por qué yo las quería guardar por otro momento. ¿Vamos a platicarlas hoy, OK? ¿A mí me pesa, sabes? Ya porque es algo muy tangible, más allá de lo paranormal.
Paco Arias
Claro. Qué fuerte hermano. Fíjate que es lo que algunas personas me dicen, ¿No? ¿Hay espíritus que tienen como un origen humano, pero en el proceso de la vida y la muerte, como sufrieron tanto o se fueron guardando tanta ira, en algún momento se pueden convertir, no tal vez en demonio, pero sí en tener como un comportamiento bastante hostil en la búsqueda de un tipo de venganza no?
Fernando Santamaría
Bueno y yo quisiera compartirles esta primera historia, aprovechando que era de taxistas, pues rascamos un poco el buzón de cosas que nos han llegado y que de pronto no tienen salida y pues son historias que van llegando y normalmente las que tienen que ver con caminos, con camiones, con taxistas, pues de pronto son las más. Entonces bueno, aquí vamos a cambiar el nombre para que guardemos un poco el anonimato. Diremos que nos escribió Cristian y esto le sucedió en el 2006, nos cuenta que eran finales de julio, principios de septiembre y se acuerda bien porque en esas fechas las lluvias son constantes y esto va a ser importante para la historia. Ese día todo le había salido mal, se le había ponchado la llanta, era hora pico, un pasajero borracho le había vomitado la parte de atrás, lavó su auto, entonces todo le había salido en contra y hasta más, pues porque había tenido que gastar en todas estas cosas, por lo que mientras iba siendo tarde y el cielo se iba poniendo agreste y se sentía ya el frío del momento, pues eso iba a ser, hacía parecer que iba a llover y eso era importante porque iba a tener que entonces que doblar turnos por todo lo que había perdido en dinero. Le dio la noche, nos cuenta, ya cerca de la una de la madrugada y ya dobleteando el turno, comenzó a sentirse mal, pero no precisamente de enfermedad, sino como una pesadez rara, inquieto, incómodo, bueno frustrado para resumirlo en una palabra. Él pensaba en irse a casa cuando de pronto de su central le dicen que había un servicio, había una corrida, él sintió la brisa leve en el aire y pues sí pensó en que todo lo que le faltaba por el camino por la noche, que el taxi no trae aire acondicionado, entonces si le llovía en esas condiciones y seguro más de uno le ha pasado, si tienen auto, limpiar con una franela el parabrisas es bien complicado mientras vas manejando se te empañan los vidrios y hay que estar a cada rato como pues tratando de tener visibilidad, lo cual también es bien peligroso. Bueno, aún así se aventó la corrida, bueno, llegó al lugar que le indicaron y no había nadie, entonces preguntó en la base vía radio y le contestaron que tenía que esperar. Él se estacionó en una esquina, había un poste de luz y una caseta telefónica, apagó el motor un momento para poder, pues como prestar atención, esperar el servicio, y el teléfono público empezó a sonar. Se le hizo raro, nos cuenta, y pues creo que a más de uno se lee raro, porque digo, en las películas pasa. A mí siempre me llamó mucho la atención sobre todas las películas estadounidenses que podía suceder y que no pasara en México, se me hacía raro, yo siempre tenía como la ilusión de que de pronto sonara y contestarlo y a lo mejor tener una aventura o no, pero a él sí le pasó, y justo del lado del chofer tenía la caseta y siguió sonando el teléfono una y otra vez, entre su desesperación de que no llegaba el pasaje y entre que seguía sonando el teléfono y eso también ya lo hacía repicar un poco, pues encendió el motor dispuesto para irse, pero el teléfono siguió sonando. A él le ganó para pronto la curiosidad, volvió a apagar el motor, bajó del vehículo y justo cuando contestó se soltó el aguacerazo, esa brisa que se había antojado desde la tarde que iba a convertirse en una gran lluvia, pues por fin sucedió y él solo pudo pensar, Cristian sólo pudo pensar. Esto te pasa por andar de chismoso, nos dice, La verdad, yo habría pensado lo mismo, porque de pronto yo también soy así, me gana la curiosidad en algo y suceden cosas que no me hubiera gustado que me sucedieran. Pero antes de que pudiera colgar, él escuchó una voz. Hola, le contestó en medio de la lluvia, empapado, hasta gritando un poco por la cantidad de agua que caía. Y una voz de una mujer nos dice, le contestó temblorosa, Gracias por venir, señor, mi hijo está muy grave, necesito que nos lleve al hospital. ¿Dónde está usted? Le preguntó. Detrás de usted, le contestó. Él se giró de golpe y una mujer venía caminando a lo lejos con un niño en brazos, empapados los dos. Nos dice que no lo pensó mucho, lo subió al carro, lo encendió y se echó de reversa para poder marcar el destino. La señora se subió al taxi sin decir nada más, con el niño en brazos, le preguntó a dónde iban y ella con cierta desesperación les dijo al hospital, rápido. Condujo lo más veloz que pudo y apenas podía ver el camino por este problema que les decía de la franela del del desempañador. A mitad del camino, la mujer empezó a llorar más fuerte junto con el niño. ¿Está bien, el niño? Preguntó y la mujer respondió que no. Cuando llegaron al hospital, él frenó frente a la entrada de urgencias y se bajó para ayudarlos. Al abrir la puerta de atrás, ni la mujer ni el niño estaban allí. Cristian, evidentemente confundido, se dirigió al guardia del hospital y éste lo vio muy pálido y le preguntó que qué pasaba. Cristian obviamente le contó todo. ¿Oiga, y dijo que los recogió en Lomas Altas? Preguntó el urgenciólogo. Christian dijo que sí. El urgenciólogo respondió pues mira, hace tiempo una mujer murió allí, venía al hospital con su hijo enfermo, pero tuvieron un accidente y no lograron llegar. Los dos perdieron la vida. Cristian palideció en más, mientras el urgenciólogo a lo lejos, o él lo escuchaba a lo lejos, le decía que no era el primero ni el último al que le pasaba esto, que varios colegas suyos habían tenido esta situación. El asunto es que ahí donde estaba el agua, ahí donde se suponía que habrían estado el niño y la señora, también había quedado una manta azul manchada de sangre, manta de la cual Cristian decidió deshacerse. Entonces, pues dice que decidió dejar de pasar un muy buen rato por la zona en la que los había recogido, de que no aceptaba ningún servicio si lo mandaban por allá. Y pues sí, tardó un muy buen rato en que se le quitara ese mal sabor, ese mal cuerpo de tener que recoger al parecer a un par de espectros.
Paco Arias
Fíjate que pasa muy seguido una situación extraña en algún tramo de carretera, calle, avenida, y pareciera que entre ellos se van pasando la voz y como que sabes que todos estamos de acuerdo que por ese tramo nosotros no vamos a pasar. Fíjate, yo te quiero contar esta historia. Nosotros le nombramos la anciana de los juguetes. Se me hace bastante extraño porque es una de las historias más fuertes que yo he leído y que esos juguetes pues no tienen nada de inocente. Esto le pasa a un taxista de nombre Pedro Hernández, originario de Ciudad Juárez, Chihuahua. Él nos dice que esto ocurre hace ya cerca de 25 años. Él prácticamente siempre buscaba mucho trabajar de noche, porque de día tenía pues otros oficios y él decía que le gustaba mucho manejar de noche, era siempre más tranquilo y a pesar de que sus compañeros como que criticaban mucho esto diciendo es que de día está el trabajo, de noche no hay nada, él decía por supuesto, noche es otro mundo y si, dice nunca faltaba la gente que iba saliendo de bares, cantinas, de la disco, personas que entraban a trabajar de madrugada, pues él decía que le iba bastante bien. Dice que un día él se encontraba literalmente como se le conoce en este mundo, ruleteando, que es caminando, mejor dicho, andando por las calles de la ciudad esperando ver a una persona que le haga la parada, pero dice no, la noche estaba muy tranquila, muy muy tranquila, parecía que no había ni un alma. ¿Entonces lo que a él se le hace pues vaya, un poquito normal es irse a una central de autobuses, dice ahí siempre hay chambas, siempre llegan autobuses de otros lugares y pues son corridas que se pagan muy bien, a veces son personas que viven a algo lejos y ya toca llevarlos, entonces él se forma y hay una fila enorme, cuando él llega dice había, se notaba que todos los taxistas de la ciudad estaban ahí, porque en la ciudad no había nada, entonces dice que era una fila bastante larga y ahí le gana el sueño, dice que ahí le gana el sueño, se estaciona y dice pues en lo que esto avanza, porque no había nada tampoco, se echa como decíamos por acá, un coyotito, no, una siesta, dice que se queda dormido, pasan los minutos y de pronto golpean el vidrio de su taxi rápidamente así como que reacciona y ve que es una señora como de unos 80 años que trae una maleta muy grande y le pregunta así como de estás en servicio? Y le dice sí, sí, claro que sí. Dice que rápido se baja del taxi, abre la cajuela y agarra la maleta, dice una maleta bastante grande, muy muy grande, entonces él pensó que iba a pesar, pero no, dice que la levanta y no pesaba nada, agarra la guarda en la cajuela, cierra, se sube y órale, todo normal. Dice que esta señora le da una dirección bastante buena porque dice era una corrida, que la verdad estaba muy bien pagada, iba a una hora y media de la central de autobuses, dice pues me iba a ir súper bien, Dice que él se levanta, se pasa por un café porque si traía sueño y pues bueno, él se va a dejar a esta señora, dice que en el transcurso para no dormirse también intentó hablar con pues con esta señora, de dónde viene, para dónde va, que se dedica, bla, bla, bla, pero que esta señora que llevaba en el taxi respondía de una manera muy tajante y cortante, no, si no, o simplemente guardaba silencio. Ese señor entendió que pues la señora no quería hablar normal, ya era tarde y probablemente la señora quería dormir, quería descansar, aprovechar el viaje para descansar. Entonces él deja de hacer preguntas y se dispone a manejar. Dice que pasando los minutos, ese taxista empezó a experimentar algo muy raro. Dice que mientras él manejaba, espejeaba y él pensaba que aquella señora ya se había dormido, no estaba despierta, pero estaba con la vista hacia él, o sea, no estaba mirando ni a la ventanilla ni otro lugar, estaba mirando hacia él por medio del espejo. Y dice, yo sentía, dice él, yo sentía la mirada de ella, yo lo dejaba pasar. Dice, de pronto yo sentí que ya se había dormido y nuevamente mira al espejo y esta señora lo estaba mirando a él y eso lo empezó a incomodar a él mucho, muchísimo. De pronto dice, a lo mejor la señora quiere hablar, le hace una pregunta de este y cuénteme esto, osea, empezando a lanzar preguntas y la señora volvía otra vez a responder muy cortante. Entonces dice, bueno, quiere dormir, quiere hablar, como que no entendía, pero sobre todo porque lo estaba mirando. Dice que al pasar los minutos se escucha un golpe fuerte en la cajuela, así como cuando, como si dieran una patada o alguien diera un manotazo, ¿No? Y él se queda así como de ¿Qué fue eso? Y la señora dice, no, no pasa nada, cálmate, a lo mejor fue una piedra, no sé, dice que son un golpe fuerte y no, no fue ninguna piedra. Él iba viendo pues la carretera, no había nada. Metros adelante se vuelve a escuchar otro golpe, pero de este golpe se escuchan como, como unas risas. Dice, ¿Pero qué es eso? No, a ver, no va en calle, va en una carretera. Va en una carretera, ya es tarde, son como las 2 de la mañana y se escuchan los golpes y risas en la cajuela. Entonces él empieza a sentir miedo y si señora, ¿Que trae en su maleta? ¿No, nada hijo, tú la cargas? No, pues es que estoy escuchando golpes, estoy. ¿Qué es eso? Para esto pues este taxista pues ya estaba bastante alterado y decide frenarse, se orilla. ¿Si me permite, necesito ver qué es lo que trae allá atrás y si quiere que yo la lleve, porque si no aquí en este momento yo la dejo, no sé qué es lo que trae usted allá atrás, o sea, el tipo pensando, no? En quién sabe si trae ahí a.
Fernando Santamaría
Personas o algo, no ser cómplice de un delito.
Paco Arias
Claro, no, eso ya está muy, muy cañón y la señora le dice, revisa, no traigo nada. Se baja el taxista, abre la cajuela, abre la maleta que estaba, era una maleta larga y al abrir dice, ahí me di cuenta de algo, esta señora traía, no uno, traía un montón como de muñecos tipo maniquíes pero de niños, de estos maniquíes que tenemos o que encontramos en las tiendas departamentales de niños, pero no estaban completos, o sea, estaban las cabezas, estaban los bracitos, estaban las piernas, pero al final de cuentas de plástico. A él se le hace raro pues ver eso, pues no había nadie ahí, o sea, una persona, no había, eran muñecos y dice que la señora se le queda mirando, le dice, te dije, no es nada malo, yo trabajo en una tienda así y pues eso me lo traje de donde yo vengo de viaje. Pues ya él como que ya más tranquilo, cierra la maleta, cierra la cajuela, se vuelve a subir y sigue. El detalle es que pasando 10 minutos otra vez escuchan los golpes en la cajuela, otra vez se escuchan pues ahora sí que las risas, él ya estaba incómodo, él ya sabía que esto era un tema muy ajeno a lo normal, ya estaba, ya tenía miedo es la palabra, ya tenía miedo y dice que esa señora no dejaba de mirarlo y hubo un momento donde estos golpes se intensifican y él dice, ya basta, ya no puedo, o sea, ¿Qué es eso? ¿Qué está pasando allá atrás? Y le dice la señora, mijo bájate, y revisa, no hay nada. Por segunda vez lo vuelve a hacer otra vez pero enojado, va rápido a la cajuela, pero esta vez revisa otras bolsas, o sea, como que levanta y no pesa nada, o sea, no pesa nada. La maleta nuevamente se sube, pero dice ¿Que está pasando o estoy loco, tengo sueño, está pasando? Dice que eso estuvo ocurriendo hasta llegar al destino. ¿Esa señora le dice, sabes que? Mira, bájame aquí, aquí me quedo, ¿Cuánto es? Ya le dice la cuenta. ¿La señora le paga en efectivo, se baja, él se baja y dice, yo lo que vi fue un terreno baldío, un lote enorme baldío y le dije, eran casi las tres de la mañana, usted se queda aquí? Sí, aquí me quedo. ¿Pero dónde vive? Yo vivo del otro lado de este terreno, pero pues ahí no puede entrar el carro. Yo camino toda esta vereda, mi casa. Dice, tu casa está hasta allá atrás, no te preocupes, yo para mí es normal caminar esto. Dice bueno, se baja cuando agarra la mochila o la maleta de la señora que está en la cajuela y se notó algo raro, ya la había cargado él una vez, ya él la había metido la primera vez. Dice que cuando carga la maleta literalmente subió como 20 kilos, dice la agarro y pesaba, estaba pesadísima y la deja pues en la calle a orilla y la señora grande de edad, dice, ya una señora grande, como si nada, dice, si le costó. Se la pone y empezó a caminar. Dice a esto él se le hizo muy raro, muy, muy raro. No sabía pues si era normal, si había sido simplemente una experiencia diferente. Él dice, bueno, ya es madrugada, me tengo que ir a mi casa. Se sube al taxi, se da la vuelta y se va. Llega a su casa, todo normal, se da un baño, se acuesta a dormir. Ya él olvidó la experiencia de esta señora y su maleta rara que tenía muñecos. ¿La noticia vino casi un mes después, exactamente 28 días qué pasó? Dice que él estaba en el taxi y hay algo muy curioso entre los taxistas que traen radios, porque ellos se van comunicando cosas por el radio, evidentemente chismes y hasta en códigos y así. Y dice que un día en la mañana se empezó a correr una noticia muy, muy fuerte, estaba en los periódicos en una localidad que queda a una hora, una hora veinte de donde él estaba, personas, pobladores, dieron aviso a las autoridades que habían encontrado en una maleta grande cuerpos de niños que se dieron cuenta porque empezó un olor nauseabundo a predominar por toda la zona, pero como el terreno era muy grande y tenía pues la hierba del pasto crecido, pues no se veía nada, sino que las personas, los vecinos, hartos de este olor fueron a este terreno y dieron aviso cuando encontraron una maleta. Cuando él ve la foto que estaba puesta en esta nota periodística, esta nota roja, él me dice, Paco, me quedé helado, era la misma maleta que traía esta señora, era la misma que yo había cargado y había metido a mi cajuela, era esa y estaba llena de pequeños, pero pequeños cortados. Y él me dice, Paco, yo abrí dos veces esa maleta, yo lo que vi sí fueron pues muñecos de niños, pero yo no vi, yo no, yo no vi que fueran cuerpos, o sea eran, era plástico, yo lo agarré, ahí está la nota, de hecho si la gente busca esa nota la puede llegar a encontrar, es un periódico local, eso sí ya tiene muchos años, lo pueden llegar a encontrar si lo buscan correctamente. Pero este taxista de nombre Pedro dice yo llevé beso y él siente un remordimiento muy fuerte pero al mismo tiempo no se explica por qué cuando yo fui a ver, yo no lo vi, yo vi otra cosa. Es una de las historias más fuertes que.
Jack Daniels / Commercial Announcer
A massage chair might seem a bit extravagant especially these days. Eight different settings, adjustable intensity, plus it's heated and it just feels so good. Yes, a massage chair might seem a bit extravagant but when it can come with a car, suddenly it seems quite practical. The Volkswagen Tiguan packed with premium features like available massaging front seats, it only feels extravagant. The who's down and who Neuville were.
Paco Arias
Making their list but some didn't know. Walmart has the best brands for their gifts.
Fernando Santamaría
¿What about toys? ¿Do they have brands, kids have been wanting all year? Yep, Barbie, Tony's, and Lego gifts that.
State Farm / Commercial Announcer
Will make them all cheer.
Fernando Santamaría
¿Do you mean they have all the brands I adore?
State Farm / Commercial Announcer
They have Nintendo, Nespresso, Apple and more.
Fernando Santamaría
¿What about?
Paco Arias
So the who answered questions from friends.
Jack Daniels / Commercial Announcer
Till they were blue Each one listened.
Paco Arias
And shouted from Walmart. Who knew shopkiss from pop brands for everyone on your list in the Walmart app que he leído.
Fernando Santamaría
A mí si hay una cosa que sí me da terror son los maniquís, o sea, si a mí me dejan en un centro comercial que empiezan a apagar las luces y de pronto las sombras juegan con las luces y sombras juegan con las sombras de los maniquíes, a mí sí me empiezan a suceder cosas y quisiera contarles ahora quise contarte a ti Paco esta historia que nos hizo llegar Luis que también es un taxista que maneja ruleteas de hace 15 años, más de 15 años su taxi en la Ciudad de México y casi siempre, siempre en el turno nocturno por todo lo que platicamos hace rato, porque de pronto hay rutas que funcionan, porque las centrales, porque los antros, bueno, entonces él comentaba al menos en su texto que nos mandaba, que decía que de noche los fantasmas humanos eran más honestos, un poco hasta como juego. Cuenta que eran alrededor de las 3 20 de la mañana cuando vio acercarse a la base a una mujer joven que se tambaleaba y con sus ojos hinchados de tanto llor. Su abrigo y sus ropas estaban rotas, la blusa manchada de sangre seca, la habían golpeado. Él le preguntó con mucho tacto que a dónde podía llevarla y la muchacha solo alcanzaba al bucear. A casa de mi mamá, por favor, solo a casa de mi mamá, hazme ese favor. Un poco a regañadientes y un poco con paciencia, le sacó la dirección de su mamá y encendió el motor. Se lanzaron hacia hacia la oscuridad de la noche. Ella pues en este camino, a mí siempre me pareció muy romántico de niño, no sé ustedes, pero cuando ibas en el coche, quizás atrás con tus padres o justo de un taxi, cómo pasan las luces de la ciudad sobre el auto, es un poco como en ese espíritu, pero pues no tan afable ni tan romántico. Él veía a la muchacha como se veían las manos, como se observaba el pecho, es un poco viéndose y lamiéndose las heridas, por decirlo de algún modo. Entonces él en un acto de querer reconfortarle un poco y también sin saber mucho qué decir, le dice un poco como, cómo se siente, qué es lo que le pasa. Ella no contesta, pero después de un rato, de varias preguntas, finalmente logra hablar y le dice pues es que me dijo que si me iba me mataba. Pausó un buen rato sin decir nada de nuevo y casi me lo cumple Luisa. Ella no supo que responder y pues sí, decidió que a veces bastaba solo con escuchar, que además, un poco como muchos otros oficios, el taxista, el barbero, el cantinero, gran parte de la labor es esa, no escuchar al parroquiano, al doliente o al que transportas. Ella continuó me pegó con el cinturón, con la hebilla, me gritó que era suya, que nadie podía tocarme, pero yo ya no voy a volver. La voz se le quebró y pues el taxi siguió avanzando con con dirección a su destino. Solo quiero llegar a casa con mi mamá. Ella siempre me dijo que si algo pasaba yo podía regresar a casa. Para esto ya eran como las 3.50, casi 4 de la mañana. ¿El trayecto era largo, las calles cambiaron, o sea ya estábamos en otro barrio y la calle donde vivía la mamá tenía un portón de hierro que Luis reconoció, él ya había dejado algunas personas allí antes y cuando frena frente a la casa voltea para avisarle a la muchacha, pero como en muchas otras historias, pues el asiento estaba vacío, el abrigo de la mujer también seguía allí doblado en el asiento, que esto me parece impresionante, o sea que en la gran mayoría de estas historias, por un lado siempre desaparecen del momento exacto, pero en muchas otras siempre dejan algo detrás, a veces no tan tangible como mencionamos al inicio las manchas del agua, pero luego muy tangible como prendas de ropa, y ahí es donde vuelvo al punto, ni siquiera me voy a desgastar en preguntarle a alguien oye, pero dónde sale el abrigo? Tú cuéntame, o sea, a todos nos ha pasado algo así, estoy que soy seguro, claro. Luis se baja confundido del taxi, mira a su alrededor y la puerta estaba entreabierta a esa hora de la madrugada, toca y una señora de edad avanzada le abre y pues ojerosa, con un rebozo negro, también bastante cansada, Luis le dice oye, buenas noches, buenos días, acabo de dejar a su hija aquí, pero y la mujer cuando dice acabo de dejar a su hija, lo ve como si le hubiera proferido una tremenda grosería y le dice mi hija, mi hija no puede ser, mi niña, le están velando allá adentro, murió hace tres días.
Paco Arias
Wow.
Fernando Santamaría
Y ahí es donde dice Luis, a mí se me hicieron las piernas de papel así sentí que todo el piso se me movía. Fernando desde el fondo de la casa efectivamente se oye el murmullo de los rezos, el olor a veladora en la mesa que alcancé a ver ahí al fondo el retrato de una joven que sonreía con la misma blusa que yo le había visto rota, con el mismo rostro que yo había visto en el retrovisor, era ella, era ella. Entonces dice yo salí corriendo, yo le dejé el abrigo, yo volví a la base y pues no mencioné ninguna otra cosa y cuando los compañeros me vieron llegar, porque al final hay cosas que no puedes ocultar, dice Luis, pues encendieron un cigarro y comenzaron a burlarse. ¿Qué te pasó Lucho? ¿Se te subió la llorona? Otro más le dijo sin que estabas hablando solo por la radio, compadre, lo que pasó después y hablando con otros colegas es como es que a todos nos ha pasado Luis, algo así. Entonces es eso, es reírnos o colapsar. Claro, porque esa hora de la noche y en ese momento pues tú ya no sabes que es real y que no. Entonces pues bueno, esa fue la historia que nos relató Luis y que pues cada madrugada de pronto él trata de dejar una flor blanca en el asiento antes de empezar el turno y cuando alguien se atreve a preguntarle por qué, pues él sólo alcanza a decirles que es por si alguien se lo ofrece al volver a casa. Es un poco como un ritual que él ya se estableció para un poco como una luz para estas ánimas que pudieran estar o no en el taxi. Por eso les mencionaba al inicio que me parece impresionante que yo creo que sí todo el tiempo estamos como coexistiendo y cohabitando con este mundo espiritual y no nos damos cuenta.
Paco Arias
¿Fíjate que eso que tú cuentas y como bien mencionas suena un poco repetitivo, sin embargo es es tan normal en las carreteras, en las calles, por choferes, taxistas, camioneros y para tal vez la gente que está escuchando esto dices es que es una leyenda y una historia más de las que se hablan en Internet, pero realmente no, esto le puede ocurrir a tu papá, le puede ocurrir a tu mamá, a tu tío, a tu abuelo que va manejando a casa y es que estos espíritus no se fijan si es una persona que cree o no cree, simplemente pasa y cuando pasa las personas viven esto de una manera que ni siquiera ellos pueden explicar, sabes?
Fernando Santamaría
Solo sucede. Y de hecho un taxista, bueno, varios me han comentado alguna vez como oye, es que a mí nunca me ha pasado nada y qué bueno, por supuesto, porque justo una vez que es visto ya no puede ser, ya no puede dejar de ser visto. Y al último taxista que me lo que me lo reviró un poco como burlón, como de es que yo nunca he visto y pues es que no lo veas no significa que no suceda.
Paco Arias
Así es.
Fernando Santamaría
Y si no lo ves, pues qué bien quieres ver, ¿No? ¿Entonces no pasa nada, no?
Paco Arias
Agradecelo, Yo siempre lo he dicho. Fíjate, yo quiero finalizar contándote esta historia. Esa historia se llama La Secta. Es una de las historias y mejor dicho un testimonio muy fuerte que nos comparte una persona de nombre Ignacio. Ignacio vive esto pero no quiere mencionar en qué parte de la República pasó por cuestiones de miedo, por cuestiones de seguridad, porque él estuvo secuestrado, él dice que esto no tiene tanto que ocurre y él a pesar de ser un chofer no es de los que ruletea, no es de los que anda por las calles viendo quién le hace la parada. Él de hecho voy a dar una referencia de dónde ocurre, ocurre en un lugar que está a tres horas de aquí donde estamos tú y yo, es muy cerca. Dice que pues él al final de cuentas siempre se manejaba con recomendaciones, siempre sus clientes él ya los tenía y no le hacía falta pues a él ruletear ahí le hablaban o le mandaba un mensajito de WhatsApp sabes qué pasa por mí acá, o sea, él tenía sus clientes entonces no ocupaba, no ocupaba andar en las calles manejando. Pero dice que en esos meses, porque esto fue en temporada de Covid, pues fue una temporada muy dura, muy, muy dura para la economía de muchas personas, para él también porque las calles estaban vacías y él me dice, ahí yo no me pude dar el lujo de dejar clientes en la calle, ahí sí teníamos que buscarlos, ahí sí teníamos que recorrer cada rincón de la ciudad y sobre todo dice, porque mi pequeño niño de seis años tenía neumonía y estaba con oxígeno entonces pues vaya, él estaba pasando un momento bastante fuerte, bastante desagradable y él pues ni modo, tenía que buscar el pan y dice, yo llego a andar en el taxi hasta 16 horas, o sea buscando, buscando ese ingreso, buscando clientes, pasajes y dice, a veces llegaba a mi casa a dormir unas cuantas horas, echaba un café, un cigarro y a seguirle porque había mucha necesidad, mucha necesidad. Dice que un día andaba dando vueltas desesperado, desesperado, su esposa ya le había dicho, ya vente a la casa, ya, ya mañana va a ser otro día, mañana primeramente Dios te va a ir bien. Dice no, es que no me puedo ir, no he sacado ni la cuenta, apenas estoy sacando lo de la gasolina, no me puedo ir en ceros y él se aferró, empezó, empezó a meterse en calles, en cada rincón y dice que a lo lejos ve a dos personas, dos jóvenes dice ellos y rápido le hacen la parada y rapidísimo llega, se estaciona y dice seguramente vienen saliendo de un bar, vienen saliendo de, no sé, de algún lugar y dice cuando se suben y a dónde lo llevo, me dice la colonia, pero no lo voy a decir porque con eso van a saber en qué lugar fue, pero le da una colonia que igual estaba a unos 40 minutos de ahí. Dice que él cuando escuchó dijo de aquí soy. Y dice la verdad para allá se cobraba una cantidad, yo le estaba cobrando el doble. ¿Dije te cobro tanto? Dice, ni modos y me aceptaron, dice, me lo aceptaron. Entonces dijo, aquí soy, órale, no se suben y él pues puesto empieza a manejar. Dice que cuando van llegando a este sitio, que por cierto el camino fue bastante aburrido porque estos tipos pues prácticamente iban callados, igual no querían hablar, no querían nada. Dice cuando iban llegando a la colonia, uno de ellos le dice no, no, no, si es aquí, pero es más adelante, o sea ya saliéndose de este poblado, ya un poquito más hacia la carretera que te conectaba a otro estado. ¿Dice, pero como es que para ella yo no puedo ir? ¿Dice, a ver, estás cobrando el doble? ¿Dice que le dijo, me estás cobrando el doble y no me puedes llevar unos 2 kilómetros adelante? Dice como que pues no le quedó otra, no, pues sí, yo te llevo. Pero para este punto ya había algo sospechoso porque esto fue realmente en el 2020. Él dice que uno de ellos saca un teléfono y el teléfono que saca no es nada normal y se saca uno de estos como Nokias del 2004-2005, de estos que son de blanco y negro con antena y hace una llamada y dice ya vamos para allá para que esté todo listo. Llevamos a una persona, llevamos a una persona y el voltea así como de lleva. Dice en ese momento la sangre empieza a circular por todo tu cuerpo, los nervios, sientes que algo va a suceder, sientes que algo va a pasar. Dice en ese momento me marca mi esposa, suena mi teléfono, agarro el teléfono nervioso y mirando hacia el espejo y dice que solamente escucha la voz esposa que le dice gordo, ¿Por dónde vienes? Ya es tarde. Dice que él no podía hablar así como con confianza porque estaba viendo que estos tipos lo estaban mirando y dice que solamente le dice, este me vas a tener que esperar un poco. Y como que empezaba a hablar bajito, pero evidentemente los de atrás se iban a dar cuenta.
Fernando Santamaría
Sí, claro.
Paco Arias
Cuando él hizo el mínimo intento de explicar la situación rápidamente uno de ellos le arrebata el teléfono y lo avienta por la ventanilla corte a aquí, siente la parte de aquí atrás, ya sabemos que te callas y tú sigues manejando. El tipo le dice, o sea, literalmente no suelta el volante como tal, pero así como de tranquilo, por favor, yo no tengo dinero, llévate lo que tú quieras, pero por favor no me hagas nada, en casa me espera mi esposa, tengo un hijo hospitalizado, por favor, por favor, por favor. Dice que el tipo dice, cállate, tú sigue manejando. No eran dos kilómetros, lo llevaron como 20 kilómetros más o se llevan sobre carretera y dice, aquí vas a doblar, había como una desviación, hacían terracería y seguían. Dice que llegaron como a un rancho, algo así, o sea que tenía como este portón en la entrada de metal y adentro había una casa de tres pisos, habían unos vehículos, unas camionetas polarizadas. Dice, me bajan, ellos en todo momento, pues ya apuntándole, entran, lo hacen subir adentro, lo golpean. Dice no sé ni por qué me golpearon, yo no puse resistencia en lo absoluto, en nada. Adentro le dieron una madriza. Dice, en mi mente estaba voy a morir y yo no dejaba de pedirle a Dios y decirle a ellos, es que ahí está el carro, llévate lo que quieras, pero por favor déjame, déjame, tengo mi familia, y cada vez que les decía eso, lo golpean. Dice que lo suben a un segundo piso y entran a un cuarto donde ojo, dice, habían al menos nueve personas más, entre ellas, dice, como unos dos o tres que se veían como menores de edad, jóvenes, mujeres, estaban ahí, estaban como de rodillas, amarrados de muñecas. ¿A mí me sientan, me golpean y en ese momento dice que hablan estas personas afuera? Dice yo la verdad, yo no dejaba de llorar, estaba llorando y literalmente se orinó ahí. Dijo, yo me orine y no me da miedo decirlo, cualquiera que esté en esa situación piensa que es lo último. ¿Y dice yo no dejaba de pensar en mi hijo, en mi hijo y mi hijo, y como los va a dejar? Entran unas personas a este cuarto y dice que los llevan a otro cuarto, a ese otro cuarto era mucho más grande y se dieron cuenta de que no eran como tal personas dedicadas a la magia, era más una secta. Dice, en el piso había pues el clásico pentagrama, veladoras y personas que tenían como unos atuendos muy, muy diferentes. Nos hacen entrar, nos hincan a todos, les empezaron a hacer pequeños cortes en los brazos, en piernas, y dice cuando a mí me estaban cortando una parte del brazo derecho, dice yo me estaba desmayando, me agarraron y me cachetearon porque me dijeron no te vayas, o sea, como que le dieron a entender que dormido no servía, no te vayas, y dice que rápido otra vez como que se reincorpora y a todos les estaban haciendo cortes muy sutiles, dice que había una mujer que no le vio como tal el rostro, pero que esta mujer recolectaba este líquido vital, o sea como en pequeños recipientes y lo llevaban como al centro y estas personas como que metían sus manos y como que se untaban esto en partes como la cara, el cuello, dice una de las chicas que estaba a mi derecha se estaba desmayando y de igual forma llegaron estas personas, la golpearon y le volvieron a decir lo mismo que a mí, dormida no nos sirves, otra vez la golpean para que como que recobre otra vez conciencia y es entonces cuando estas personas empezaron a hacer como una invocación, dice, empezaron como a cantar pero con unas, unas voces bastante extrañas, emitían sonidos, palabras que ni siquiera eran entendibles, pero estaban ellos como cantando, o sea se notaba que estaban cantando, dice el que el miedo era muy fuerte para él, no sabía qué iba a pasar, si iba a morir, él no sabía nada, dice, pero algo estaba, como que la oscuridad se empezó a hacer más densa, dice afuera de la casa empezamos a escuchar como si un animal muy grande anduviera merodeando la casa, algo, algo había llegado ahí, era evidente, estos tipos estaban invocando algo y él lograba sentir eso porque escuchaba ese sonido, estos golpes, era como un gruñido muy fuerte de una bestia muy grande. Dice esta chica que estaba a mi lado, que ya se había desmayado antes, se vuelve a desmayar y estos tipos enojados por eso la agarran, abren la ventana y la avientan del segundo piso. Cuando esta mujer cae segundos después empezó a gritar, a gritar como si le estuvieran haciendo lo peor, dice que él estaba también a punto de desmayarse y él tenía miedo porque él decía no sé qué es peor, si quedarme aquí adentro o que me aviente, porque quién sabe que hay allá afuera y él estaba en cualquier momento, decía estoy a punto de perder el conocimiento, como que estoy, como que me estoy yendo como que sabes, o sea, está luchando y de pronto dice que todo se empieza a nublar y escucha como mucho movimiento. Estas personas empezaron a movilizarse rápidamente, asomarse todos hacia afuera y vieron que llegó varias camionetas. Dice, nosotros escuchamos que empezaron a entrar personas, sus botas, como venían corriendo, subiendo las escaleras y entraron al cuarto donde estábamos. Eran personas, eran militares. Rápidamente dice, nos sacan a nosotros y en ese punto cuando. Cuando él ve que son militares, como que su cuerpo dice es el momento y se deja ir y se me desmayé. Ahí sí me tuve que desmayar ya. Ya por fin pudo soltar todo. Cuando él va recobrando esta conciencia, él dice que estaba en el hospital, estaba con su esposa ahí, con su hijo y menciona que las cosas ya estaban mejor. Dice, la verdad, yo no pude creer todo lo que me pasó. Evidentemente perdió el taxi, el vehículo, o sea, todo. Y esta persona me dice, Paco, llevo ya todos estos años sin poder hablar de esto. Tengo miedo y más miedo porque la chica que aventaron del segundo piso, que se estaba desmayando, la forma en cómo la encontraron es como si un oso o un animal grande lo hubiera desvivido de una manera indescriptible. Algo la atacó, pero él piensa que no fue algo humano porque él estuvo en el momento cuando escuchó que algo que ellos invocaron se hizo presente afuera, él siente que fue algo más, que fue, no sé, un tipo de ser, un tipo de bestia, un tipo de demonio incluso. Pero él me dice hasta el último afortunadamente tengo la vida.
State Farm / Commercial Announcer
When the holidays start to feel a bit repetitive reach for a sprite winter spiced cranberry and put your twist on tradition A bold cranberry and winter spice flavor fusion sprite winter spice cranberry is a refreshing way to shake things up this sipping season And only for a limited time sprite obey your thirst.
Fernando Santamaría
So good, so good, so good.
State Farm / Commercial Announcer
New markdowns are on at your Nordstrom Rack store Save even more up to seventy percent on dresses, tops, boots and handbags to give and get cause I.
Fernando Santamaría
Always find something amazing Just so many.
State Farm / Commercial Announcer
Good brands I get an extra five percent off with my Nordstrom credit card Total Queen Treatment, join the Nordie Club at Nordstrom Rack to unlock our best deals Big gifts, big perks. ¿That's why you wreck.
Paco Arias
No sé qué opinas?
Fernando Santamaría
No quiero restarle como ninguna importancia al relato. No puedo dejar de pensar, lo mencionabas al inicio como de estos autores, Lovecraft y toda esta gente de principios del siglo XX que apelaba mucho ese recurso de la secta del ceremonial y que justo era como abrir el portal al otro lado, pero creo que ese era como el gran. Al menos como historia, historia de ficción, bueno, historia de terror ficticia que era como abrir el portal para que algo entrara, que algo novedoso como idea en la época, tenebroso, malévolo. Pero ahora pensando en esta historia que es un testimonio de una persona real, pensar en que algo así pueda suceder, pues claro que pone los pelos de punta. ¿Por supuesto, porque además sí pone sobre la mesa que era parte como de la moraleja de estos relatos en muchos sentidos, qué te hace creer que tú como ser humano de este plano, ya poniendo full creyentes vas a poder controlar algo así? No, para nada, o sea, ese día fueron ellos que eran el tributo y que será la idea, pero. Pero son fuerzas desconocidas y muy seguramente incontrolables, entonces el desatar algo así es una responsabilidad enorme, entonces pues siempre nos van a dar de qué hablar y me gustaría relatarles otra historia que traigo por acá adelante. Entonces esta historia nos llegó a nosotros de forma anónima y nos cuenta lo siguiente, nos dice soy taxista desde hace más de 20 años y he visto de todo, borrachos, enamorados, peleas, llantos. Relata que en un martes cualquiera, cerca de la medianoche, estando roleteando y dando vueltas por la ciudad, le llegó una solicitud por radio pues le llega la solicitud de una mujer que pedía un taxi cerca de donde él estaba y había una corona de flores en entrada de esta misma casa. Antes de que él pudiera detenerse, vio que dos niños se despedían de la pasajera que le iba a abordar. Adiós abuela, te vamos a extrañar, vuelve pronto. Una escena cualquiera, la mujer sin embargo venía vestida de negro, traía un rebozo que le cubría hasta la boca, parecía que venía incluso de un funeral. Se sube al taxi por el espejo, apenas se distinguía el rostro por como lo traía cubierto y lo único que alcanzó a notar nuestro amigo que nos hace llegar la anécdota fue un intenso y dulce olor a jazmín y su voz quebrada. ¿Le dijo pues que la llevara a la central camionera se iba a partir, durante el trayecto ya no mencionaba palabra alguna, era un silencio pesado, era un silencio incómodo y la mujer empezó a llorar y él un poco en esta labor de taxista y de tratar de consolarla, pues intentando romper el hielo, le pregunta oiga señora, usted está bien? ¿Qué le sucede? Cómo se encuentra en su llanto pues le tarda en responder no, La señora le dice pues es que podría decirse que sí, pues yo venía a despedirme, creo, es que uno nunca sabe. ¿Nos cuenta nuestro amigo que le recorrió un escalofrío en la espina porque él es muy miedoso, entonces ya desde ayer no sé a qué se refiere y que todo lo relacionado con velorios, con la muerte, con lo extraño, con lo oculto, lo pone nervioso y sobre todo en la pérdida de un ser querido, la idea de perder a alguien por muerte lo ponía nervioso, le ofreció un pañuelo, un pañuelo desechable traía en el taxi y sin querer en ese intercambio de darle el pañuelo le rozó la mano y la señora estaba helada, entonces eso ya lo preocupó más, Oiga señora, segura que se siente bien? ¿No quiere que me detengan alguna tiendita? ¿No quiere un refresco, un chocolate, algo? Es que está usted muy fría, yo le compro algo. La mujer se secó pues las lágrimas con el pañuelo que le pasó el muchacho y a través del retrovisor lo miró muy intensamente, dijo no, no necesito nada. Él siguió manejando, ya intentó no pensar demasiado en lo que sucedía, porque también ya lo estaba afectando y la verdad es que faltaba un largo tramo para llegar a la terminal. Entonces ya entrando a la parte más céntrica y más caótica de la ciudad, por la iluminación que se había de afuera, pudo ver su rostro, tenía los ojos muy hinchados, rojos, ojeras muy grandes, había llorado muchísimo y por alguna razón en ese momento nos cuenta que había algo en esa mujer que le recordó a su propia mamá, empezó a generar todavía más empatía, por cómo se despidió de los nietos, supuso que alguno de sus hijos, seguramente padre de estos niños, había fallecido, de ahí la vestimenta, de ahí la despedida. Él intentando una vez más acercarse le dice a la señora oiga entiendo por lo que está pasando, lamento mucho su pérdida y pues yo estoy. Yo espero que Dios esté con usted, yo estoy muy seguro de eso y por algo pasan las cosas, usted esté tranquila. Pues cuando terminó esa frase entendió que no había sido ni lo más correcto ni lo más afortunado para ese momento, que no debió haber insistido tanto, porque la mujer en ese momento descubrió su boca del rebozo, su mirada cambió y le dijo con un tono tremendamente enojado, estoy segura de que no entiendes por lo que estoy pasando, Discúlpeme señora, mi mamá perdió un hijo, yo vi que usted estaba sufriendo, solo traté de darle ánimos, aparte sus nietos se ve que la quieren mucho y se van a poner felices cuando usted regrese. ¿Todavía tratando de salvarlo un poco, la señora parece ser que se enojó todavía más, puso su cara fúrica y le dice Oye, qué dices? ¿Cómo te atreves? ¿Viste mis nietos? Ajá. Cuando se estaban despidiendo de usted, el olor que para él había sido de un jazmín intenso y dulce, cambió en ese momento e impregnó todo el taxi, comenzó incluso a sentir un poco de asco de lo intenso y profundo que se hizo y la mujer le me sorprende mucho que usted haya visto a mis nietos, pues a ellos me los mataron hace 10 años junto con mi nuera, porque mi hijo no era exactamente una buena persona. No puedo ni quiero decirle todo lo que les hicieron porque sus restos quedaron esparcidos por toda la casa. Wow. Y la señora continuó aprovechando el shock, justo como tú que tienes Paco. Desde entonces vengo a dejarles flores y dulces, en ocasiones alcanzo a verlos entre las sombras de la casa, a veces siento sus manitas, a veces escucho sus voces, pero hoy no, hoy no los escuché. Y si me sorprende mucho que un extraño como usted los haya visto y yo no, la verdad él no supo qué decir, nos cuenta que se quedó de lado, solo alcanzó a pedirle disculpas y en ese momento ya estaban llegando a la terminal cuando la señora bajó sus cosas y se metió a esperar su camión.
Paco Arias
Que increíble, ¿No? Cuando intenso, cuando tú eres testigo de algo muy normal y que resulta pues que no es, o al menos que de normal no tiene nada, o sea como ver a unos nietos despedirse de su abuelita y resulta que esos niños pues no existen.
Fernando Santamaría
Es una aparición.
Paco Arias
Es una aparición. Es un reflejo, Es un eco. Es algo. Es algo que ya no pertenece a este mundo. Es curioso, ¿No? Ver todos esos patrones que se van repitiendo dentro de las historias. Pero bueno. ¿Cómo te la pasaste, mi querido Fer?
Fernando Santamaría
Yo increíble, vendría una y mil veces hasta acá solo para poder platicar así de sabroso contigo.
Paco Arias
Muchas gracias.
Fernando Santamaría
La verdad es que yo encantado. Muchas gracias por las atenciones y sobre todo siempre y cuando hay un espacio donde se me permita hablar del susto, donde se me permite hablar de lo extraño, de lo paranormal, pues yo encantado entonces. Claro, ojalá sea la primera de muchas y pues ya nos veremos de vuelta. Ya yo espero. Por supuesto, estaremos hablando del susto también aquí y allá. Claro que sí, Paco, muchísimas gracias.
Paco Arias
Gracias a ti, Fer. Antes de irnos, por favor recuérdanos redes sociales.
Fernando Santamaría
Claro que sí. Yo soy Fernando Santamaría y a mí me pueden encontrar como Antra Saya es escení Latina y doble al final en Instagram y en Twitter. Y pueden encontrarme en donde conduzco un programa llamado Historia Colectiva Podcast junto con mis co host Ricardo Medina y Gerardo Braham, donde hablamos de ficción, magia, ocultismo, casos supernaturales, literatura y todo lo que tenga que ver con la cultura del horror. Y también lunes, miércoles y viernes nos pueden encontrar en Enigma sin Resolver, que co conduzco con Luis Iglesias, donde hablamos de lo paranormal, del repelús y de lo que nos espanta en Instagram y en todas las redes. Y en donde sea que escuchen podcast, los viernes también salimos en VIX, donde efectivamente hablamos de historias de espanto, de lo que le pasa a nuestra audiencia. Y si ustedes quieren participar por allá, así como lo hacen por acá, pueden enviarnos una historia a Enigmas Iv ision.net y pues de pronto incluso pueden salir en pantalla si lo desean, contándonos lo que nos da miedo. Entonces pues por allá nos pueden encontrar. Que dopaco. Y pues ya saben. Muchísimas gracias.
Paco Arias
Gracias a ti, Fer Familia. Gracias a todos los que llegaron al final. Gracias. Por favor, te quiero invitar antes de que te vayas, suscríbete a este canal, activa notificaciones, escuchas esto en medios de podcast, sobre todo en Spotify, ahí también síguenos. Y pues nada, agradecer por estar con nosotros y seguir siendo parte de esta gran comunidad que cada vez va creciendo más y que gracias a ustedes al día de hoy amanecimos como el segundo podcast más escuchado de México. Gracias a todos ustedes, a los que nos siguen, a los que consumen ese contenido, a los que lo recomiendan, a los que dejan su like, de verdad, muchísimas gracias. Y a continuación te dejo un adelanto de lo que Fer y yo vamos a platicar en nuestra página web. Si te interesa, allá te veo. Acuérdate que es. Mi nombre es Paco Arias y nos vemos más adelante. Hasta la próxima. Chao.
Fernando Santamaría
La situación comienza a empeorar y la niña más pequeña comienza a mostrar signos de posesión.
Paco Arias
Empezaba a golpear la pared, pero con una fuerza que literalmente decías que parecía que golpeaba la pared con un marro, con un mazo o con un martillo y eran los puños de este tipo, dice. Sus huesos se rompían, tenía todo fracturada.
Fernando Santamaría
La mano en medio de las paredes, había. Es que ni siquiera sé cómo llamarlo. Vamos a falta de un término mejor. Momias de.
Paco Arias
Hermano. Este chico en pocos meses falleció. Falleció, ganó una anemia que posteriormente se fue desarrollando junto con sus brotes psicóticos a una leucemia y prácticamente en todo.
Fernando Santamaría
El lugar había con cabellos, había fetos como en una solución rara, había momificados.
Podcast: EXTRA ANORMAL
Host: Paco Arias
Invitado Especial: Fernando Santamaría
Fecha: 21 de noviembre, 2025
En este episodio, Paco Arias se adentra junto al invitado Fernando Santamaría en uno de los grandes clásicos del terror: historias paranormales y macabras vividas por taxistas mexicanos. Los conductores, en medio de turnos nocturnos solitarios, carreteras desiertas y encuentros insólitos, parecen ser imanes para lo extraño y lo inexplicable. A lo largo del episodio, se exploran testimonios reales, historias propias de la audiencia y análisis de por qué este gremio enfrenta tan a menudo lo sobrenatural, transitando entre lo urbano, el folclor y experiencias personales que rozan lo inenarrable.
[01:39] Paco Arias:
“Vas con tu vehículo a mitad de la madrugada... y en ese momento ves a alguien sentado ahí atrás. Este tipo de experiencias... es más normal de lo que ustedes se imaginan.”
[01:54]
[03:58] Fernando:
[08:28] Fernando Santamaría:
Reflexiona sobre lo ancestral y simbólico de los caminos como “cruces entre mundos”, lo arriesgado de transitar durante la noche, y el papel del cansancio y la desorientación:
“Los caminos siempre han sido en esta idea mágica y cósmica, los cruces entre mundos... en un camino pueden suceder tantas cosas.”
[08:45]
Destaca cómo los taxistas no buscan el fenómeno, lo sobrenatural los encuentra trabajando, haciéndolo aún más siniestro:
“El concepto normativo de no buscar el fenómeno es lo que vuelve a estas historias más siniestras...”
[09:53]
Narrada por Paco – Historia de Rodolfo, taxista
“Conforme va manejando se da cuenta de que otra vez, de la nada, este llanto de bebé vuelve a surgir...”
[22:19] Fernando Santamaría:
“A mí siempre me pone mal eso porque pues ver una historia atravesada ya por una crueldad tan evidente... más allá de lo paranormal.”
Narrada por Fernando
Memorable:
“No era el primero ni el último al que le pasaba esto, que varios colegas suyos habían tenido esta situación.”
[28:30]
Narrada por Paco
[42:46] Paco:
“Me quedé helado, era la misma maleta que traía esta señora, era la misma que yo había cargado...”
Narrada por Fernando
“Me dijo que si me iba me mataba,.. Casi me lo cumple.” [47:01]
“Mi hija, mi niña, le están velando allá adentro, murió hace tres días.” [48:20]
Impactante:
“A todos nos ha pasado algo así. Es reírnos o colapsar... ya no sabes que es real y que no.”
[49:30]
Relato de Paco
[65:11] Fernando:
“Pensar en que algo así pueda suceder, pues claro que pone los pelos de punta… Son fuerzas desconocidas y muy seguramente incontrolables…”
Narrada por Fernando
“Me sorprende mucho que usted haya visto a mis nietos... a ellos me los mataron hace 10 años junto con mi nuera…” [71:00]
“El taxista, el barbero, el cantinero... gran parte de la labor es esa, escuchar al parroquiano, al doliente...”
[46:20 Fernando]
“Para tal vez la gente que está escuchando esto dices es que es una leyenda... pero realmente no, esto le puede ocurrir a tu papá, a tu tío…”
[50:12 Paco]
“Solo sucede... Y si no lo ves, pues qué bien, ¿no?”
[51:02 Fernando]
“Yo siempre lo he dicho, agradécelo.”
[51:28 Paco]
“A todos nos ha pasado algo así. Entonces es eso, es reírnos o colapsar.”
“Cada madrugada él trata de dejar una flor blanca... por si alguien se lo ofrece al volver a casa.”
[49:56 Fernando]
"Espíritus que tienen origen humano, pero... en algún momento se pueden convertir... en tener un comportamiento bastante hostil..."
[22:41 Paco]
Fernando Santamaría:
El episodio no sólo recopila relatos aterradores de caminos mexicanos, sino que también profundiza en la naturaleza del miedo, los umbrales entre realidad y leyenda, y el rol del taxista como testigo de lo inexplicable. Desde fantasmas que buscan ayuda hasta rituales de horror real, estos testimonios plantean que “el otro lado” puede esperarnos en cualquier vuelta de la próxima esquina.
Para más historias crudas y sin censura, el sitio: podcastEXTRAANORMAL.com
Sigue a Paco y a Fernando para no perderte tu próxima “dieta de terror” diaria.