Transcript
A (0:00)
Dicen que los duendes son pequeños, traviesos e inofensivos, pero quienes los han visto de cerca saben que no tienen nada de tiernos. Sombras moviéndose desde la oscuridad, risas que vienen de rincones imposibles y pequeñas manitas capaces de tocar hasta lo imposible. Para algunas personas, dueños de la naturaleza, incluso guardianes. Para otros, seres malignos, seres peligrosos, capaces de robarse hasta lo más prohibido para un padre, sus hijos. Y esta noche hablaremos de estas tantas historias que nos dejan la piel chinita, que nos cuentan qué pasa cuando lo más inocente se mezcla con lo más antiguo. Bienven. ¿Qué tal amigos? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extranormal, Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un episodio con todos ustedes. Familia, les tenemos un tema bastante bueno, un clásico de terror, algo que cada vez que lo grabamos y cada vez que nos empapamos de más historias siempre terminamos con muchísimo miedo, porque algo que parece tan sencillo o tan inofensivo puede ser tan devastador como el tema de los duendes. Para esta noche nos acompaña un buen amigo que me da mucho gusto que nos acompañe, Gabriel Cruz, ¿Cómo estás?
B (1:57)
Hola, ¿Qué tal? Muy feliz, muy emocionado de estar, de estar aquí contigo y sobre todo con esta. Con este tipo de historias pues aterradora, tanto para niños como para papás.
A (2:07)
Claro, sí, es que es un fenómeno que no mide la edad, no mide nada, o sea, realmente muchas personas atraviesan ese tipo de situaciones, el tema de duendes, chaneques, aluxes, muchos nombres, muchos nombres, pero un mismo fenómeno. Hermano, antes de empezar, para la gente que te está conociendo por primera vez, me gustaría que por favor te presentes ¿Quién eres? ¿Redes sociales?
B (2:30)
Claro, pues yo soy Gabriel Cruz, soy originario de San José Chiltepec. En redes sociales me pueden encontrar en Instagram como gaps G Cruz, ahí ando en Instagram subiendo un poquito de contenido, de cosas que platicamos.
A (2:43)
Perfecto hermano, muchas gracias por aceptar la invitación. Familia, ya sabes que antes de empezar los episodios te pido encarecidamente que te suscribas a este canal, actives las notificaciones, si escuchas también esto en medios de podcast como Spotify, ahí también nos puede seguir y también calificarnos con 5 estrellitas en Spotify, te lo vamos a agradecer muchísimo porque nos sigue motivando para seguir trayendo nuevo contenido, mejores historias y también esforzarnos en todos los ámbitos, desde el lado de producción, videos, a todo, todo lo que es producción gracias a ustedes, pues nos motivan a seguir haciendo mejoras continuas. Y también recordarte que hay una continuidad de este episodio que estará disponible en nuestra página web, que es para que vayas si te atreves, porque allá solamente está la familia de Hueso Colorado. Y ahora sí, mi querido Gabriel, fíjate que yo estaba leyendo mis historias, ya la gente sabe que yo me pongo a leer siempre de madrugada, me voy durmiendo entre dos, tres, cuatro, a veces cuando son muchas cosas, hasta las 5 de la mañana. Por este motivo no me encuentro temprano porque si me suelo despertar ya tarde porque yo trabajo mucho de noche. Entonces fíjate que pasa una situación que pocas veces externado, pero cuando yo leo historias y son fuertes, normalmente empiezan a ocurrir cosas extrañas, el ambiente cambia, la situación se pone más tensa la energía incluso. Eso es lo que cambia precisamente la energía y solamente pasa con algunos fenómenos paranormales, por ejemplo, exorcismos, demonios, incluso brujería cuando nos metemos a cosas muy oscuras. Pero cuando leo historias de duendes pasa algo raro y es que voy a contar una anécdota muy rápida, muy, muy rápida. Llegó a quedarse en casa una persona de la familia. Ese día se quedó en el cuarto de huéspedes que tenemos para las personas que nos visitan. ¿Yo estaba despierto, mi esposa y mi hijo ya estaban dormidos y yo pues tengo mi escritorio, tengo una silla y me pongo yo a estudiar, me pongo a leer, pongo música de fondo porque a mí me gusta mucho leer ambientizando, no? Todo, me pongo esta música que de fondo que te mete más en el, en el contexto de la historia y empiezo a leer, ya había leído unas dos, tres historias y empecé a sugestionarme, digo, no es que no me pase y no es que sea inmune tampoco, claro que no, pero pues ya de tantas cosas que lees, pues ya como que domina ciertas cositas, ¿No? ¿Y yo me di cuenta porque empecé a notar algo extraño y lo voy a conectar ahorita con el familiar que estaba en mi casa también durmiendo, OK? Tenía yo los audífonos, estaba yo leyendo las historias y empecé a escuchar una risa, así como una risita pequeñita, apenas audible y yo lo que pensé en ese momento es ese efecto de la música de fondo. No le hice caso, seguí en lo mío. Como a los 5 o 10 minutos, nuevamente volví a escuchar esas risitas, pero un poquito más fuerte. Y yo dije, ah, caray. Lo que hice rápido fue poner pausa, puse en pausa el vídeo, me quito los audífonos, volteo a ver la cama, estaba mi hijo dormido, estaba mi esposa dormida, todo normal, todo tranquilo. Dije, fue, me asomé hacia afuera porque tenemos un balcón. Dije, voy a ver si alguien está. Digo, pues eran las 4 de la mañana, esa hora todavía está riéndose hasta ahora, ¿Quién va a estar? Entonces nada, todo oscuro, la calle totalmente solitaria, pues nadie está a esa hora despierto. Y dije, dije, mira, creo que me voy a tranquilizar. Agarré, bajé a la planta baja, a la cocina, fui por agua, pero en ese camino, en ese lapso de ir caminando de mi recámara a la cocina con todo oscuro, solamente iba yo con la linterna de mi teléfono. Vuelvo a escuchar esas risitas, me quedé a mitad de las escaleras paralizado porque dije, esas risas si son de aquí. En ese momento ya no fui hasta la cocina.
