B (29:00)
La doctora había dado una hora y media y ya faltaban como cerca de 10 minutos para que se cumpliera esa hora y media. Y ya la doctora también ya estaba bastante nerviosa, es una doctora ya 20, 30 años de experiencia. Y en algún momento platicando con ella me dijo, es el parto más difícil en el que yo he trabajado. Entonces va cercano a esos 10 minutos, Angélica le pide a todo mundo que se salga del quirófano. Me salgo yo también, dice, quiero ver si yo me puedo relajar. ¿Ya llega un punto donde me vuelvo a meter y digo, ya sabes que? Yo creo que sí vamos a tener que hacerlo de esta manera, ya es para solucionar y todo esto. Y de repente pasa algo bien extraño. Se va la luz en todo el hospital, se va la luz, o sea, se va, se va, se va totalmente la luz, no había como una batería, ya sabes que de repente se va totalmente, entra la doctora y yo no le digo nada, Angélica y como a los 5 segundos de que entra la doctora, Angélica dice ya, ya es momento, la doctora revisa y dice ya y en ese momento se meten todos, o sea, vean como creo que unas trece, catorce personas adentro del quirófano, se meten todos y comienza la labor del parto a oscuras, no había regresado la luz como a los 15-20 segundos, pero nada más recuerda me que te cuente qué pasó en esos 15-20 segundos más adelante, porque yo no me había enterado lo que había sucedido. El punto es que comienza la labor del parto y de repente a los 5 o 10 minutos, a las 9 51 de la mañana nace mi hijo. El punto es que cuando él sale, yo honestamente pensé que había nacido muerto, porque lo sacan y esperaba que lloraba y no lloraba, no pasaba absolutamente nada, pero la doctora comienza a decir que este, Angélica estaba perdiendo mucha sangre y entonces Angélica preguntaba ¿Y el bebé cómo está? ¿Por qué no lo escucho? ¿Por qué no llora? Y yo estaba así como no queriendo voltear y queriendo voltear para ver qué estaba sucediendo con el bebé, Yo sólo veo como al bebé lo tienen así y en él, y en el pecho le están haciendo así como tratando de reanimar y yo volteaba y no quería saber nada, veía Angélica y los doctores súper preocupados porque algo estaba sucediendo, este, y decía la doctora páseme esto, pásenme lo otro, y de repente el bebé lloraba así como que, y volvía a tener silencio y los doctores seguían así, De repente veo que le ponen una pequeña mascarilla y le empiezan a hacer así como para meterle, meterle oxígeno y yo ya no sabía si estaba vivo, si estaba muerto, yo ya estaba, ya estaba muy mal porque veía que Angélica ya estaba, estaba muy mal, el bebé no estaba bien y yo sentía en ese momento que yo iba a perder a los dos, o sea, yo recuerdo que me puse un reloj que Angélica me había regalado cuando nos comprometimos, que es un reloj Hamilton que sale en la película de Interestelar, es el reloj que estaba, porque es una película que nos gusta mucho. Yo recuerdo que me puse ese reloj porque dije cuando no, es que el bebé, yo me voy a, Yo le voy a tomar una foto a mi reloj de la hora en que nació. No, ni en mi cabeza pasó eso. Me dicen, oye, se van a llevar al doctor, se van a llevar al bebé a terapia, terapia neonatal. Y entonces yo me salgo llorando del quirófano porque veo Angélica mal y al bebé lo veo mal, lo veo respirando, se le marcaban mucho las costillas, o sea, ya era una situación muy, muy fuerte de ver. Yo decía, no creo que soporte tanto tiempo, entonces me voy y ya como que me hacen firmar unos papeles y cosas y yo no paraba de llorar y no paraba de llorar. Regreso y este, después de dejar al bebé, yo creo que me pierdo como media hora y en esa media hora yo decía, no sé si Angélica está viva, voy con ella y la doctora me dice, no pases en este momento porque lo que vas a ver te va a espantar, pero está bien, pero si quieres pasar, adelante. Yo le dije, sí, sí quiero pasar. Entonces paso y todo estaba lleno de sangre, todo, todo, pero absolutamente, absolutamente todo el cuarto estaba lleno de sangre, Habían dos, tres personas limpiando, este, y yo vi las gazas y todo esto que te ponen y había una montaña de, una montaña de gazas. Helga me pregunta, ¿Cómo está el bebé? Está bien, nada más que lo van a revisar. Pasa, pasa eso y en algún momento Angélica me dice, oye, quiero contarte algo que pasó y me dice que cuando ya faltaban esos diez, quince minutos para que, para que empezara la cesárea, dice, cuando se fue la luz, en el momento que se va, yo levanto la mirada y enfrente de la cama se juntaron como veinte, treinta personas y dice, no sé exactamente qué es lo que querían, pero habían como veinte, treinta personas que me estaban viendo y no se veían como algo bueno, se veían personas como muertas. Dice, en el momento que, que regresa la luz, siento algo en mi cuerpo y es cuando comienza toda esta labor, esta labor de parto. El bebé estuvo internado cerca de cinco o seis días, evolucionando una situación bastante complicada, el diagnóstico era hipertensión pulmonar, se cansó muchísimo por tanto latido el corazón, entonces cuando nace, nace muy cansado y por eso no puede llorar y pues viví días súper tensos de que le van a hacer un estudio para revisar si tiene algún daño cerebral, entonces tú te imaginarás cómo estaba yo, muy mal y le van a revisar porque le vieron una pequeña mancha en el cerebro y le van a revisar porque tal cosa, o sea, ya eran decenas de estudios y yo veía su manita, recuerdo su manita toda morada por tanta prueba que le. Tanta prueba que le sacaban y así le dan de alta y ya cuando pues lo tenemos en la casa, pues lo tenemos todavía con oxígeno. Afortunadamente fue evolucionando favorablemente, ya cuando se recupera es cuando ya lo empiezo a cargar con un poquito más de libertad, que hay que sacarle el aire, entonces ya sabes que ahí lo tienes ahí un buen rato. Pero desde el primer mes, hermano, me percaté que había algo extraño en la mirada de él, porque cuando Angélica lo cargaba, lo veía normal, pero cuando yo lo cargaba siempre, hoy ya no lo hace tanto, pero siempre estaba viendo hacia atrás de mí, nunca hacía contacto visual conmigo.