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A
Cada día los ves en cada esquina, bajo el sol o la lluvia. Vendedores ambulantes que ofrecen de todo y a veces cosas que no deberían venderse. Que lo que ofrecen viene maldito y que sus ojos esconden historias que nadie quiere escuchar. Porque entre tantas voces que gritan Llévele, llévele, puede haber una que no sea humana, una que no esté viva. Y esta noche conocerás los secretos de aquellos que venden en la calle Y los precios que algunos pagan por comprar al vendedor equivocado. Bienvenidos. ¿Qué tal familia? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extranormal. Mi nombre es Paco Arias. Estoy feliz de estar nuevamente en un episodio para todos ustedes, familia. Un tema nuevo que realmente hemos traído para esta noche. Personas comunes que recorren las calles, que se topan al terror real. Hoy se contarán esas historias. Personas que vieron de frente algo que no tiene explicación. Algunos dicen haber visto a la muerte, otros un hecho tan fugaz pero que marcó sus vidas para siempre. Para hablar de este tema me acompaña una persona por primera vez que me da mucho gusto que esté con nosotros y que de verdad me emociona mucho compartir historias con él. Eduardo Capello. ¿Cómo estás hermano?
B
Muy bien, excelente Paco, muchísimas gracias por la invitación. De verdad es una emoción para nosotros y un honor que nos acojas en este gran podcast, en este gran programa que tienes y con una personalidad de diez amigos, hermano.
A
Muchísimas gracias, de verdad. Gracias. Es un honor que nos acompañes esta noche. Antes de empezar, para la gente que te está conociendo por primera vez, me gustaría que por favor te presentes ¿Quién eres? ¿A qué te dedicas? Redes sociales. Perfecto.
B
Mira pues para todo el público extranormal, mi nombre es Eduardo Capello, soy director del podcast Un Cuento para no Dormir y nos encargamos nosotros aquí en el programa de recopilar estas anécdotas de viva voz de las personas que la viven. También tenemos un espacio para todas las personas que nos dicen ¿Sabes que? Yo quiero contar mi historia de manera anónima. Nosotros la adaptamos con actores de voz, como si la vivieran ellos, amigo, para que se sienta esa carnita en sangre propia de escuchar la voz, los relatos de estas personas. Y pues para todo el público que nos está escuchando, los invitamos a que pasen por nuestro canal, nos sigan, se echen unas cuantas historias si les gusta este formato. Y para todo el público extra normal, muchísimas, muchísimas gracias por aceptarnos, por invitarnos. Aquí nos pueden seguir, nos pueden contar tus anécdotas en nuestro InstagramCuento Podcast o en nuestro Facebook Un Cuento para no Dormir. Ahí los recibimos, los vamos a estar escuchando, leyendo y esperemos que estén en el programa.
A
Perfecto hermano. Muchas gracias. Familia, antes de empezar también ya sabes que siempre antes de cada episodio, las recomendaciones de todo el tiempo. Si es la primera vez que estás en este canal o es ya la segunda, la tercera vez y disfrutas de este contenido, te quiero extender la invitación para que seas un miembro oficial de esta gran comunidad de una forma muy rápida. Abajo en el botón de suscribirse te puedes hacer miembro totalmente gratis. Suscríbete, activa la campanita para que YouTube te notifique cuando nosotros actualicemos con nuevos episodios. Si escuchas esto en Spotify, que ahí subimos los episodios sin estos pequeños cortes en la voz, ahí también nos puede seguir. Y recordarte que tenemos contenido totalmente exclusivo, único, que no vas a ver en ninguna red social y sobre todo muy fuerte y crudo en nuestra página web podcast extranormal com mx. Allá te esperamos porque Eduardo ha reservado una historia para nosotros. Ahí nos vemos. Ahora sí hermano, antes de empezar quisiera saber tu opinión. ¿Qué opinas de las historias que vas a contar esta noche? Sin dar spoilers, ¿Qué te ha parecido ese tipo de terror tan normal o tan real?
B
Pues fíjate amigo, que no me vas a dejar mentir. Sabes que el terror pues encuentra la forma de estar en cualquier lugar, de llegar hasta los lugares más recónditos. Entonces es un tema que me gusta, me apasiona. Sé que muchos allá afuera se van a sentir identificados con el tema y se van a aterrar porque son situaciones normales de la vida cotidiana.
A
Gente normal, por supuesto.
B
Y al momento que escuchen estos relates, yo sé, yo sé por experiencia que más de uno se va a quedar sin poder dormir esta noche.
A
Segurísimo de eso. Hay personas que no terminan los episodios porque esto es real, en serio. Y la gente por favor confírmelo en los comentarios. Mucha gente escucha este podcast de día, mientras hacen limpieza, mientras están en el gimnasio, en la oficina, etc. Y algunos otros lo escuchan en la noche antes de dormir y estas personas que lo hacen de madrugada, estudiando o haciendo algo, incluso jugando videojuegos, me han contado y de hecho, por favor, una vez hicimos esto, estamos planeando sacar un episodio de cosas paranormales que les han ocurrido a nuestros oyentes mientras escuchan este podcast. Y les gustaría, por favor, abajo alguien ponga este botón, es para que se haga y ahí vamos a ver si les interesa porque mucha gente de verdad escuchando este podcast aseguran haber escuchado, haber visto, haber presenciado un evento paranormal tan, tan fugaz, tan real también. Y hay personas y me lo han escrito, Paco, he dejado de ver tu contenido porque pasaron cosas extrañas y digo, no es que también abramos portales, ¿Verdad? Hay muchos factores que juegan en este rubro que puede provocar esto. No solamente es el género, hay muchas cosas, ya lo he platicado anteriormente, pero pasan cosas muy extrañas, cosas que a veces, sabes, son tan raras que llegan a normalizarse en cierto punto. Yo te quiero contar para empezar, hermano, una historia. Esta se llama La Noche del Mercado. Quiero dar un contexto. En la capital de Oaxaca hay un mercado muy famoso que les recomiendo que si no han ido vayan, llamado el mercado 20 de noviembre, también conocido como el Mercado de las Carnes. Es un lugar muy visitado por extranjeros, por visitantes, porque tú vas y pruebas unas carnes muy ricas, el tazajo, el chorizo, etcétera y ahí tú ves y todo y afuera hay muchos vendedores ambulantes, personas que venden chocolate, cacahuates, chapulines, personas que vienen del campo y venden sus propias hierbitas, hierbas de guisar y todo esto, ¿No? Esa persona que me manda esta historia es anónima y él me dice que esto ocurre en ese mercado. Su familia toda la vida, nos dice, ha tenido un negocio de tamalitos, de tamales ambulante afuera de este mercado. Entonces pues él está acostumbrado a todo esto. Él dice que cuando se acerca Día de Muertos, el mercado se pinta de colores, todo es este Día de Muertos, ofrendas, que el mezcal, que el molito, híjole, una cosa bárbara, sabrosa y toda la gente como que tiene este espíritu, se siente muy fuerte. Él nos dice que esto ocurre cuando él tenía apenas seis años. Y para esta persona que nos manda este correo, el Día de Muertos es algo más que una fecha en el calendario, es realmente el momento donde aquellos seres que ya no están con nosotros, cruzan el portal y vienen con nosotros. Aquí dice que él toda la vida trabajando con sus papás, ofreciendo sus tamales a la gente, a los visitantes que van a este mercado y súper bien. Pero hace algunos años él empezó a tener algo muy extraño que hasta el día de hoy que ya es adulto, no se ha vuelto a repetir. Dice que unos días antes del día de Muertos, él empezó a escuchar murmullos, sonidos como de personas, como de multitud, pero que no era un sonido como sabes, van pasando y en la esquina no. Y quiero que tratemos de entender, a veces el viento trae sonidos, este tipo de murmullos venía en el viento, o sea, había una corriente de aire, se escuchaba, pasaba y se dejaba escuchar, no era algo como que constante, era algo que se acercaba, se iba, se acercaba y dice era un murmullo como de unas que te gusta, no sé, un puñado de personas, pero este murmullo no se entendía, no eran como palabras que él pudiera entender. Él dice que era como un grupo de personas en una procesión, pero que eran como rezos por el tono, por el ritmo, él más o menos intuía que eran como personas rezando. Él dijo, pues a lo mejor es normal, alguien ahí a lo mejor falleció, lo van a enterrar, no sé, una procesión. En Oaxaca pasan muchas de estas cosas, pero dice que al pasar los días él seguía escuchando esto y él le preguntaba a sus papás si esto ellos también lo escuchaban y sus papás le decían, no, nosotros no oímos nada. ¿Y él así todo extrañado, no de, pero por qué lo escucho? Y sobre todo en la noche, ya en la nochecita cuando está levantando los puestos ambulantes todos para irse, él pues escucha esto y él dice, una vez intenté seguirlo, seguir el rastro del sonido y me empecé a alejar muchísimo de donde estaba porque el sonido como que se movía y empezaba a caminar, a caminar, caminar. Dice, cuando me di cuenta ya había avanzado mucho y me regresé porque me iban a regañar. Él no le prestó atención. Dice que al día siguiente estaba hablando con sus padres y le estaba platicando todo esto y una señora, una viejita que viene de un pueblo a vender sus hierbas, lo escuchó, una señora de unos 80 años, jorobadita, bajita, que vendía esas hierbas, le dijo, hijo, yo también los escucho. Y le dice, ¿En serio? Sí, ¿Qué son y por qué? ¿Y por qué los demás no lo escuchan? Esa señora le dijo, es que los demás no tienen el don. Él no entendía. ¿Y qué es lo que escuchamos? Esta señora le dice, son ellos, ya vienen, ya se acerca la fecha donde ellos nos visitan y eso que tú escuchas son ellos. Pero dice que cuando esta señora le dice eso, como que los ojitos se le ponen vidriosos, como que se le llenan de lágrimas. Y dice, la verdad yo no sabía ni qué decirle, porque dice, nosotros si celebramos día de muertos y todo, pero no es como tener una garantía de que si regresan prácticamente. Pero esta señora insistente, si, son ellos. Dice que él no hizo caso. Bueno, pasó al día siguiente, ya era primero de noviembre. Dice, no sé si era su gestión o tal vez sí, pero se sentía el ambiente diferente, más frío de lo normal, un poquito más pesado. Dice esas palabras que esta señora me dijo se habían quedado en mi mente, son ellos, los muertos que ya vienen. ¿Y dice, yo le dije a mis padres, mis padres como que me dan el avión, sabes? Sí, sí son ellos. No le hicieron tanto caso esa noche. Dice, nosotros nos quedamos hasta más tarde vendiendo tamales. Hubo muy buena venta en esa noche. Nosotros para ir al baño teníamos que entrar dentro del mercado y ocupar los baños del mercado. Dice esa noche recuerdo que eran cerca de las 12, ya mis padres estaban guardando las cosas en un triciclo, las cosas levantando basura, todo esto. A mí se me ocurre pedir permiso para ir al baño y entré al mercado. Dice, el mercado estaba ya totalmente oscuro, ya estaban también cerrando, casi no había nadie. Y dice, adentro ya había un altar imponente, bonito, colorido, con velas y todo. Y este niño, quiero que imaginen la escena, va caminando por los pasillos del mercado en busca del baño y de pronto dice que se acerca una ráfaga de aire y se escucha este murmullo más cerca y es donde él entiende que es. Dice que su abuelita hace muchos años le platicó de un canto llamado El Alabado, no sé si lo has escuchado, esto se canta en velorios cada vez que alguien fallece y estas personas venían cantando El Alabado. Dice que él se detuvo porque a lo lejos, como a unos 30 metros, ve como una pequeña luz muy tenue, como la luz que arroja una vela y dice camine un poco más y el sonido se iba acercando, se iba acercando, se iba acercando y cuando veo de pronto unas 15 personas juntas venían recitando ese canto, pasan y una de ellas dice, se me queda mirando, dice fue una de las peores sensaciones de toda mi vida. Cuando veo su rostro, era una señora por la edad más o menos unos 50 años. Cuando veo su rostro queda impactado, dice, porque al ver sus ojos eran como si tuvieran una tela gris, como que no tenían este brillo, era como si hubiera algo, una tela solamente se sonríe y continúa caminando. En ese momento y con toda la vergüenza me oriné en los pantalones, salí corriendo de ese lugar. Cuando llegué con mis padres les conté todo esto, ellos con una sonrisa y una calma me dijeron hijo cálmate, no sucede nada, ellos ya llegaron y tú los pudiste ver, tienes ese privilegio de haberlos visto. Esto pasó en el mercado 20 de noviembre de Oaxaca de Juárez. No sé qué opinas hermano.
B
Amigo, como lo decías en el intro, no mencionabas, cuando más se hablan de estas cosas es cuando más la traes, cuando más tienes deseos de explorar este mundo, es cuando más llamas a estas cosas, se te aparecen. Pues es eso amigo, la curiosidad, la curiosidad que tuvo es el buen amigo anónimo que, que la anécdota fue la que precisamente lo llevó a vivir esto.
A
Fíjate que muy pocas personas realmente tienen esa suerte, esa fortuna o esa mala suerte, no sé cómo llamarle, de ver a los muertos cuando llegan a nuestro mundo. Hay muchas personas también que lo han visto, lo han vivido, pero no están, o sea, no es como tan, tan buena esta experiencia para ellos, ya después lo ven como algo, pero en el momento obviamente es impactante, es traumatizante el ver esto y yo me imaginé el rostro de esta señora, digo, evidentemente estos rasgos de que ya no pertenece este mundo, híjole, no sé, pero bueno, pues.
B
Mira, mira Paquito, traigo aquí una historia de un cuento para no dormir. Esta historia la titulamos Brujas en el metro de la Ciudad de México.
A
OK, perfecto.
B
Antes de comenzar con la anécdota quisiera decirte que yo soy muy fanático de estas historias de brujas, son las que más me encantan en cuanto al ámbito paranormal, porque siempre hay algo que te sorprende, siempre hay más por entender.
A
Claro.
B
Este episodio llega a nosotros, ya tiene más de un año. Cuando sacamos nuestro episodio dedicado al metro, no llegó a estar en el episodio porque nos llegó después de que salió. La chica que nos contacta, nos manda el correo. Nosotros adaptamos en el canal la historia, pero la hemos grabado tres veces, amigo, tres veces. Y parece que esta anécdota pertenece a nuestro archivo de historias malditas, porque siempre sale algo mal. OK. Audios que fallan, audios que se cortan, algunas cosas que suenan raro ahí tú ya debes tener experiencia con estas tomas.
A
Atentos en producción, por favor, en este momento.
B
Esperemos ahí no tener aquí.
A
Esperemos que no, o si también.
B
Bueno, el punto es que cuando nos llega esta anécdota, la tratamos de adaptar porque es muy curiosa. Nos encantan estas historias del metro de la Ciudad de México. Cuando nosotros lanzamos el episodio, decíamos esta frase de que hay tantas historias en el subsuelo, amigo. No sé qué es lo que hay ahí que saca lo peor del ser humano, la vileza y cosas que se esconden en ese lugar. Podríamos hablar de historias del metro en un podcast y no acabamos nunca, la verdad. Y bueno, ya bajo este contexto, me gustaría decirte que esta historia nos la manda una seguidora que se hizo llamar Lupita con nosotros. Lupita nos cuenta que ella era vendedora del metro hace mucho tiempo, cuando aún era legal, cuando era común ver a estas personas en el metro. Ella laboraba en la línea azul, la que va de Tasqueña Cuatro Caminos. Y pues vendía lo que le salía rentable. Ella se surtía en Tepito y buscaba pues encendedores, ya sea crucigramas, todo lo que pudiera vender. Ella nos cuenta que en un día bueno vendía uno a dos artículos Probagón. Había otras veces que ni uno. Esta historia se sitúa en el lejano 2010. OK, OK. En ese entonces ocurría este fenómeno mundial de la Copa del Mundo. Y pues mientras el mundo bailaba el waka huaca, Lupita iba a vivir una pesadilla en el. En su trabajo. Resulta que durante este tiempo se vendía muy bien un producto que era pues unos ojitos para las manos que simulaban a cierto comediante.
A
Claro.
B
Y camisetas. Camisetas de la selección. Ella nos cuenta que vendía muy bien. Era como Navidad para ellos, ¿No? De pasar de dos ventas por vagón, pasaron a ser cinco más. OK. Era una persona que necesitaba reinvertir de lo que ganaba para poder seguir chambeando. Esta mujer, Lupita, termina todo su producto milagrosamente, porque pues es un producto en auge, todos lo querían y decide volver a Tepito para reinvertir una vez más, sacar todavía más, aprovechar la oportunidad lo máximo que pueda. Es entonces que se acompaña pues con su amiga que también es vendedora del metro, van, se surten y regresan a la estación Lagunilla de la línea verde, creo que es la 8 me parece. Ella menciona que va desde esa estación que es terminal hasta Chabacano. El por qué tiene que hacer este recorrido es que no me van a dejar mentir las personas que trabajaron en el metro, que conocen del ambiente, todas esas vendimias estaban controladas por un control no oficial, vamos a dejarlo así, y no podían vender en cualquier lado, tenían que forzosamente acomodarse en su estación y de cierto punto a cierto punto, las chicas entonces con material en mano, están en el metro y con la experiencia que ya tienen, saben dónde queda la puerta, está infestada la estación, pero ellas logran entrar al vagón y en los últimos vagones de estos metros viejos, normalmente hay dos asientos separados de los demás fondo, ellas se sientan, apartan como estos lugares rápidos, se sientan y entra el mar de gente. Da la casualidad de que al lado de Lupita se queda una señora parada, na señora viejita, una señora con un aspecto huraño, de esas personas que no les agrada como convivir con más gente, esta mirada tal vez pues pesada que tiene cierta gente. Lupita estando ahí en el vagón, siente la mirada de esta señora, pero trata de ignorarla, ella pues sabe que va a estar en una jornada donde va a estar parada todo el día, entonces decide aprovechar su asiento, es normal, hay asientos reservados para gentes mayores, embarazadas, con alguna discapacidad, este no era uno de esos, y por eso mismo Lupita estaba obstinada en no cederlo. La señora cada vez intimaba más a Lupita con esta mirada, y ella menciona que en las manos tiene un costal de estos viejos, este costal tiene un olor peculiar, apesta un olor muy fuerte, pero este olor lo distingue muy bien Lupita porque de chiquita ella tuvo un pollito, ese costal apestaba a caca de pollo.
A
OK.
B
Ella sigue con pues con lo que tenía decidido decidir su camino, pero la señora ya con más furia, ya tal vez, no sé qué se le habrá metido. Empieza a soltar murmullos, un par de insultos. Disculpen las palabras que voy a decir adelante. Ella dice pinche vieja puta, quítate de mi lugar. Cosas por el estilo. Insultos al por mayor susurrado, apenas entendible. Lupita era una mujer que no le temía los conflictos. Al final venía de barrio, trabajaban en metro, esto le dio igual. Esto para ella era un juego más. Esto incitaba más a que siguiera haciendo su juego de no dar el lugar. Comenzaron a avanzar las estaciones y los lugares se fueron vaciando, pero la viejita no se sentaba. Se quedó ahí fija, viéndola otra vez insultándola. Llegaron por fin a la estación Chabacan, Iban a bajar, por fin le sale el lugar y se acomoda en la puerta, pero la viejita no se sienta. La viejita se coloca atrás de Lupita y cuando apenas abren las puertas, siente un piquete detrás de su cuello, en la nuca.
A
OK.
B
Un piquete intenso, fuerte. Ella por reacción, no le tenía miedo a los golpes. Suelta un codazo hacia atrás, impacta en la viejita y deja su cara sangrando. OK. Inmediatamente sale corriendo con su amiga, porque pues que lo agarren la policía significaba no solo quitarle el producto y detenerla, sino que ya no iba a poder vender en el metro. La iban a fichar, Claro. Por lo que decide salir corriendo. La viejita va tras ella, no grita, no pide ayuda, va directo tras ellas. En una escena casi cómica. Se salen del metro y ellas al cargar mucho, van lento. Y la viejita, al ser viejita, también va lento tras de ella, pero con una cara, amigo, una cara de odio que no se le olvida nunca, nunca Lupita. Logran perderla y es ahí, en el momento en que Lupita le pide a su amiga que revise su cuello. Se nota claramente que hay un piquete rojizo, un punto rojizo en su nuca. Y cuando le baja esta adrenalina de lo que estaba sucediendo, Lupita es cuando empieza a sentirse mareada, empieza a sentir dolor de cabeza, empieza a sentirse mal, amigo. Obviamente va al médico, se pone en un estado que decide ya no aprovechar trabajar y va al médico. Esto no le saben decir que tiene. Continúa una y otra vez, semana tras semana, con estos dolores y demás. Pero no es todo amigo, hay algo que sucede con Lupita además de estos cosas, estas cuestiones de salud que es que la chica empieza a tener muy mala suerte, pésima suerte, no vende nada amigo, cuando vende se le pierde el dinero, cosas pues para ella ya era una pesadilla toda esta cuestión de salud, ahora imagínate pues con meterse con el dinero pues es otro claro punto. Por si fuera poco amigo, había una pesadilla que la acompañaba recurrentemente, ella tenía esta pesadilla donde veía al pie de su cama a esta señora insultándola otra vez con esa misma mirada, ese mismo susurro pero esta vez con la cara ensangrentada como esa vez que le pegó, ella sentía mal, empezó a sentirse mal, pero era una persona que no creía en esto, ella trataba de buscar una opción lógica, tal vez un virus, algo que tenía. Es en medio de su desesperación que un día cualquiera va caminando por el tianguis de su colonia y un señor la intercepta y este señor se presenta, no viste o no tiene un puesto como tal, pero se presenta como alguien que hace brujería, le menciona Lupita que ella tiene un clavo, que a ella le pusieron un clavo, Lupita pues duda, no viene ni vestido, tiene puesto, traes un charlatán, otra otra obra de mala suerte que me acomoda al mundo, pero ya desesperada con más curiosidad le pregunta si se lo puede ayudar, si se la puede quitar, el señor le dice que sí a cambio de 12 mil pesos, que sí, OK. En ese momento pues Lupita dudando todavía pero desesperada ya busca pues vender cosas, vender cosas que tiene ahí en su casa para sacar el gasto y hace esto. Aquí pasa algo interesante y Lupita en el correo que nos mandó nos relata que hizo un ritual, no especificó cuál era el ritual que le hicieron, yo cuando recibí la invitación amigo traté de buscar ese correo para contactarme con Lupita que nos diera más detalles y este perfil de Instagram ya no existe. OK, si Lupita está viendo este programa y pues ahorita puede comentarnos ahí contactarnos de nuevo pues le agradeceríamos mucho que más información, pero bueno ella le hacen este ritual y al pasar los días no siente nada, siente otra vez esta queja de que la estafaron, de que volvió a estar mal y que volvió a caer en una trampa de mala suerte. Cuando sucede esto amigo, Lupita en la misma semana, unos días después de su ritual, le revisan el cuello, le pide a un amigo, me parece, o su esposo, no recuerdo quién, que le revise el cuello y ya no está el piquete ya no aparece como ese punto normal. Habían pasado semanas, pero algo curioso de este piquete es que con los días se ponía negro en vez de rojo.
A
OK.
B
Y olía pus, amigo, un olor muy, muy fuerte. Se sorprende de que ya no lo tiene, se sienta alegre por un momento y es cuando se mete a bañar. Esa misma semana que nota que ahora todo ese negror, todo ese olor viene de su ombligo. Dentro de su ombligo siente un ardor, amigo, y sale un olor putrefacto, un olor pútrido, horrible. Ella siente la necesidad, amigo, de meter el dedo en su ombligo, mete casi todo el dedo con dolor, porque ella palpa algo dentro de él, ella palpa algo sólido, como te digo, mete los dedos lastimándose, hiriéndose el vientre y de su ombligo empieza a sacar un cordón, un mechón de pelo negro, largo, cubierto de sangre, claro, empapado de sangre. Saca un mechón largo de unos 15 centímetros y enredado, enredado entre los pelos, siente algo sólido que va descubriendo poco a poco y era un clavo oxidado.
A
¿De qué tamaño fue la maldición que la aventó exactamente?
B
Desconozco mucho del tema de qué es lo que haya sido, pero sin duda fue una cuestión de odio, amigo.
A
Digo, a mí me impresiona mucho. No tengo dudas de que existen esas personas. Hay gente que te hace brujería simplemente porque le caes mal y a veces ni siquiera la otra persona te conoce, pero tú eres un fan de closet de él y le caes mal y por eso te va a querer borrar del mapa. Pero es sorprendente porque, digo, materializar de esa manera la brujería, muy pocas veces lo he visto y se me hace algo muy, muy fascinante. Y estas personas, camaleones camuflajeados entre la población, digo, miles, millones de personas transitan en el metro de la Ciudad de México. Es sorprendente lo que te puedes encontrar en ese lugar. Es muy sorprendente, hermano. Qué gran historia. Wow. Impresionante, ¿No?
B
Pues encantado de que les gustara. Espero que también hay en casita los extranormales, les gustara esta anécdota y pues cuando quieran traemos más.
A
Todavía faltan más. Fíjate, yo te quiero contar esta otra historia. Esa historia me voló la cabeza. Nosotros decidimos titularla Mal Augurio. Nos las comparte una persona que también no nos da su nombre, es una historia anónima y nos dice que hace unos años él estaba atravesando una racha muy mala económicamente, lo despiden de su trabajo, todo se le empieza a juntar, la renta, las deudas, que el gas. Dice que tenía a un hijo que estaba a punto de salir de la preparatoria para entrar a la universidad y el más chico estaba estudiando la primaria, entonces pues los gastos se juntaban y el dinero se empezaba a acabar. Y dice, la verdad es que yo no sabía qué hacer, no sabía qué hacer. Esta persona es de Ciudad de México y dice que se le ocurre visitar a su tío, su tío era una persona que vendía carnitas ahí cerca de la Alameda y le dijo, ¿Sabes qué tío? Estoy teniendo una mala racha, este, pues quería ver que me sugieres, si me ocupas en algo, o sea, necesito dinero. Su tío le dice, oye, pero si tú haces una birria muy sabrosa, ¿Por qué no pones un puesto de birria ahí a la vuelta y cerca donde estoy yo, en la Alameda, mucha gente te va a comprar? ¿Dice, será? Dice, pues estuvo gestionando todo eso y a los poquitos días, dice, ahí estuve yo con una olla llena de birria, un triciclo, unos cuantos banquitos y pues que sea lo que Dios diga y mande. En este momento un trabajo, dice, muy cansado porque es levantarte de madrugada a preparar la comida para que en la mañana ya estés ahí, ya estés vendiendo y terminar hasta que se acabe. Dice que los primeros días no fueron fáciles, el hecho de buscar clientes, el hecho de ir dándote a conocer, pues es complicado. Dice, si llegaban personas a probar la comida, pero pues no era la, o sea, no era la gran cosa la venta del día, ¿No? Dice, muchas veces en estos primeros días la comida se me echaba a perder y él recurrió a comérsela descompuesta. Dice que le dolía con el alma ver cómo eso se empezaba y cuando él ya sabía que esto empezaba como a echarse a perder, él prefería comérsela. Entonces dice, estuve así macheteando le macheteándole, picando piedra, como decimos por acá buscando el éxito. Y poco a poco empezó a llegar. Dice que desde la primera vez que ellos llegaron a esta esquina había una mujer que llamaba su atención. Esta mujer de apariencia bastante sencilla, pero con un rostro que daba miedo. Una persona que todo el tiempo sabías que probablemente no estaba bien de sus facultades, pero que al mismo tiempo su mirada te inspiraba mucho miedo. Dice, mis hijos desde que vieron a esta mujer le tuvieron muchísimo miedo porque literalmente siempre se ponía unos metros adelante de mi puesto de comida y simplemente se quedaba así mirando por horas, por horas. Y dice, a nosotros nos incomodaba. Dice que él hablaba con los vecinos, los otros vendedores ambulantes. ¿Quién es esa mujer? ¿Será está loca? No le hagas caso, solamente tener respeto. Dice, aquí la respetamos mucho. Dice que él no hizo nada, le dio igual, mientras no se metiera con él, pues no pasaba nada. Fueron pasando las semanas y el negocio empezó a prosperar. Dice, la verdad me empezó a ir muy bien. Es en ese momento cuando él dice que recupera la confianza y la esperanza de que las cosas van a cambiar. Dice, más gente empezó a visitar mi negocio. Yo empecé a vender más de llevar una ollita, ya eran dos, ya eran tres. Dice, los domingos se me hace una cola impresionante de personas que querían probar mi birria. La gente que no es de México, la birria es un platillo delicioso, es carnita en un caldito riquísimo. Entonces mucha gente hacía col para ir a verlo. Y dice, al grado de que tuve que contratar a dos personas, ya le daba el dinero, el capital para tener a dos empleados. Y dice, la verdad es que me estaba yendo bien. Pasaba y platicaba con su tío y dice que su tío le decía, felicidades mijo, ya te estás haciendo de nombre, ya la gente ya, ya llega preguntando por ti hasta mi local. Entonces muchas felicidades, la verdad el crecimiento te costó pero, pero ahí lo tienes. Y dice que él se sentía orgulloso, se sentía bien. Y bueno, como toda historia pasa algo extraño. Dice que al pasar los días las cosas empezaron a cambiar, pero dice que pasaba algo con esta mujer que estaba como loquita. Dice, una vez nosotros siempre. Dice que siempre llegaban antes de que el sol saliera para instalarse, para poner todo. Y dice, una vez que nosotros fuimos llegando, encontramos a esta mujer en el lugar donde ponemos nosotros el puesto de comida, el puesto ambulante, esta mujer estaba hincada y tenía como unos granos de sal y como que estaba tallando sal en el piso. Dice, yo no soy de creer en cosas de brujería y estas cosas, pero le dije, ¿Qué estás haciendo? Dice la mujer me ve como que hace un gesto con la cara y sigue en lo suyo, sigue como raspando, como distribuyendo una sal que estaba ahí, Oye, ¿Qué estás haciendo? Y seguía él discutiendo. Dice, la mujer solamente me miraba y como que rezongaba, contestaba pero como con la voz bajita y dice, me molesté mucho, dice, y dice con asco porque apestaba, la agarré y casi, casi la aviento. Dice, no te voy a mentir, Dice, a partir de esas semanas las ventas se fueron a otro lugar. Dice, dejé de vender, dejé de tener mis clientes. Antes si ya vendía, dice que ya se iba a vender con bastantes ollas de birria, todas se le quedaban, se le empezó a echar a perder otra vez la comida, tuvo que despedir empleados. Dice, no puede ser, había una situación muy extraña, dice que de pronto, o sea, esto de pronto se llegaba de golpe, estaba, no sé, 12 del día, estás comiéndote tu caldito de birria y te llegaba un olor putrefacto, así como animal muerto, porque apesta, o sea, y los clientes lo que hacían es se iban. Dice, nosotros buscábamos por todos lados, o sea, de dónde viene ese olor, no sabíamos. Dice la verdad ese olor me estaba afectando, me estaba quitando mis clientes. Y luego, dice, venían las moscas, estas moscas verdes grandes, dice se nos paraban en las ollas donde está la comida, ¿No? Dice horrible, horrible, horrible. Dice una mañana igual llegamos muy temprano y vimos esta mujer, esta mujer estaba a un lado de donde nosotros nos ponemos, porque hay como un terreno ahí, y esta mujer estaba con una bolsa negra de basura, estaba como echando cosas y cuando me acerco a verla, dice, era como retazos de pollo, como tripas, y eso apestaba horrible. Dice, cuando vi que eso es lo que apestaba, dice, raro, nosotros no encontramos nada. Dice, decidí llamar a la policía. Llamé a la policía, le dije, esta señora me está echando parte del negocio, mire que esto y el otro, y se la llevan. Dice que se la llevan, pero otro vecino de hijo, no, no te, no te alegres. Esta señora la agarran a cada rato porque está loca, pero mañana la va a soltar. ¿Entonces, este, pues qué te puedo decir? Y el tipo estaba todo desilusionado, sin ventas. Y esa mujer que estaba echando esas tripas a una bolsa horrible, dice que las ventas estaban por el piso. Él estaba otra vez trabajando solo. Y un día él se quedó platicando con un señor de nombre Octavio. Dice él tenía una tiendita adelante, unos metros adelante, un vecino, él tiene una tienda y estaba yo platicando con él y ese día me oye, tengo que mostrarte algo. Este señor por seguridad tiene una cámara afuera del negocio y estaba revisando las grabaciones y le muestra algo que de verdad le cayó como balde de agua. En la primera grabación que él ve, el día que encuentra a la mujer con sal en el lugar, una hora antes, la cámara captó que se detuvo una moto, una motocicleta. De esa moto se baja una persona. Esta persona estaba todavía estaba. Era muy temprano, todavía no salía el sol, estaba oscuro. Esa persona dibujó una cruz de sal, pero invertida. Esa persona era su tío. Puso una cruz de sal y como que se quedó ahí como recitando una oración. Corte a pasan como 30 minutos, llega esta señora y la señora se hinca y empezó a quitar toda la sal. Va al siguiente vídeo donde se logra ver otra vez a su tío llevando retazos de porquería, botando, esparciéndolo cerca del lugar, en este terreno. Corte A Pasan los días y se ve cuando esta señora llega con una bolsa y empezó a recoger toda la cochinada que este hombre había ido a votar. Este señor dice, nunca había estado tan arrepentido en toda mi vida. Dice, no sabía qué pensar, no sabía qué hacer. Dice el señor de la tienda que ya llevaba muchos años conociendo a mi tío, toda la vida trabajando de ambulante también. Y se me agarra el hombre, me dice mijo, tranquilo, no te lo quise decir porque sé que es tu familiar, pero todos aquí, todos aquí conocemos a tu tío, sabemos qué clase de persona es. Si te ayuda al principio, pero es de las personas que te quiere ver bien, pero no mejor que a él. Y recordé la frase de mijo, felicidades. Ya hasta llegan preguntando por tu birria a mi negocio. Esta historia me la mandó una persona. ¿Qué opinas hermano?
B
Pues la envidia, ¿No? ¿Hasta dónde llega la envidia? No dimensionamos quienes normalmente pues caemos, no sé, en el prejuicio. Tal vez si no dimensionamos que hay gente, gente allá afuera que pues es buena de corazón. Claro que tal vez por apariencia, pues no les damos la oportunidad.
A
Así es. Dice dicho no, no juzgues a un libro por su portada y no terminé el desenlace de esta historia, él cuando se entera de todo esto toma la decisión de encararlo e irse a los golpes. Él así me lo pone Paco, yo iba dispuesto, así me pone a desmadrarlo, o sea lo iba, si, lo iba a golpear y dice que él esperó porque el supuesto habría mucho más tarde. Entonces dice yo lo estaba esperando, ese día no llegó. Es raro, él todo el tiempo trabaja. Resulta que no llegó porque cuando él iba en dirección al lugar donde él siempre se pone, pasó un accidente, un vehículo. Lo embiste, no muere. No, o sea, de hecho al día de hoy este señor está vivo, pero tuvo un golpe muy fuerte en su cadera. Ese señor no camina, perdió completamente el poder caminar, tiene que estar en una silla de ruedas para toda su vida. Y la cantidad de dinero, y esto lo sea porque la familia se lo dijo, él ya no dijo nada, ya no lo confrontó, pero él se enteró de que la cantidad de dinero que ha gastado para pagar sus terapias, o sea medicamentos, no, su familia está en bancarrota total y el negocio de esta persona que manda la historia hasta el día de hoy sigue funcionando. Así que si van por la Alameda, salúdenlo de verdad.
B
Aprovechense a comerse una buena birria.
A
Exactamente, exactamente, hermano. Ay amigo.
B
No se metan con cosas que desconocen.
A
Por supuesto.
B
No jueguen con cosas porque no son juegos.
A
Claro.
B
Qué peligroso, qué peligroso. No tomen decisiones desde el odio.
A
No, Claro.
B
Qué mal. Que desenlace. Me dejas impactado, amigo.
A
Yo estaba leyendo y créeme que por mi mente también pasó. Conforme fui leyendo la historia hasta yo decía qué mujer tan mala. No, o sea, en todo tiempo lo estuvo cuidando, todo el tiempo lo estuvo cuidando. Entonces, guau, qué historia hermano.
B
Esperemos que la siguiente está de la altura.
A
Adelante.
B
Esta historia amigo, que te voy a contar a continuación es de un extra normal perfecto de aquí me encantó cuando yo la leí estaba encantado, la sentí como estas anécdotas que sé que les va a encantar en casita. Sucede también en la selva de asfalto que es la Ciudad de México, para ser más específico, en Iztapalapa. OK, OK, esta anécdota se titula.
A
La.
B
Mujer de la Madrugada. Todo inicia, como ya lo dije, en Iztapalapa. Aquí vivía el buen Eric, que es nuestro protagonista de esta siguiente historia. Tocayo de mi mano derecha, Eric Renato, le mando saludos. El buen Eric vendía también tamales, era un vendedor de tamales que pues ahí vendía por la colonia, su camino diario era hasta una esquina muy transitada, amigo, el lugar ideal para un vendedor que pues hay mucho lugar, mucha gente transitando, mucha gente que se le antoja su tamalito y pues hay muchas empresas por ahí. A él le beneficia mucho este lugar amigo, por lo que va a diario. Y algo sucede un día de miércoles que Eric no va a olvidar nunca, lo recalca muy, muy fuerte por lo que está a punto de vivir. ¿Ese miércoles era una noche fría, esto lo emociona, amigo, porque aquí no se le antoja su tamalito, su atole, con este clima, no? Normalmente son los días en que el buen Eric vende muy, muy, muy bien, pero pues al dar su rutina diaria por estos caminos, por estas calles de la Ciudad de México, pues no logra vender nada, se extraña, dice ¿Que está pasando?
A
¿No?
B
Se decepciona. ¿Va empezando el día, va directo a la esquina habitual donde seguro va a vender más, no? Así piensa. Llega el momento, en la esquina, pasan las horas, ve la gente pasar y todo, nadie compra. Para las personas que son vendedoras, para que se dedican al comercio, saben esta sensación cuando alguien no vendió algo, cuando no puedes llevar este dinero a la casa, cuando regresas con el producto, tal vez gastaste hasta de más por estar ahí vendiendo. Claro, es una sensación que te hace un nudo en la garganta, ¿No? Entonces, bajo este contexto, quiero que imaginen al buen Eric tomando la decisión de quedarse más noche. Ya era el momento en que normalmente regresaba a su casa, pero dijo no, vamos a quedarnos chance, sale una venta, se queda y pues la poca fe que le quedaba, amigo, desaparece. Con las horas, con la gente que pasaba por ahí también se desaparecen, amigo. Resignado, enojado amigo, pues decide contarle a su amigo Pedro, quien trabaja en una florería frente a esta esquina. Ese amigo no ve ni nada, le cuenta sus penas y demás. Y como amigos, al final del día, mañana será otro día. Y se despiden con este clásico juego ya de entre amigos de vas por la sombrita, aguas que allá espantan vámonos que aquí espantan. Ya sabes, tal vez como lo decíamos en el anterior relato, pues mientras más lo llamas, ahí viene. Con esto en mente amigos, ya se despide el buen Eric de su amigo, decide emprender el camino, regreso a su casa, no sin antes como reprochándole a Dios, habla con Dios reprochándole, diciéndole tú sabes por qué haces las cosas, Dios, si puedes ayúdame mañana. El buen Eric se regresa, se dispone a regresar a su casa y en el camino a lo lejos vislumbra a una mujer. Esta mujer va vestida con un vestido negro, negro hasta el suelo y tenía también una especie de rebozo de chal que le tapaba la cara. En cuanto Eric la ve a lo lejos, nota algo amigo, nota algo que lo hace sentir como esta extraña sensación de que algo va mal, ¿No? Este presentimiento de que algo no es normal con esta mujer. La ve caminar como si estuviera arrastrándose amigo, muy lento, muy lento, de pie, pero muy lento. Cuando por fin van avanzando más, Eric por esta misma sensación decide caminar con la mirada hacia abajo, no hacer contacto visual con esta señora, pero llega el momento en que ambos se cruzan uno al lado del otro y esta mujer hace un sonido que en lo paranormal muchos identificamos que es este shisheo.
A
Como.
B
Para llamar tu atención. La gente que lo ha escuchado sabe cómo resuena en tu mente y te hiela. Eric voltea a ver a la mujer apenas visible y lejos de asustarse amigo, se alegra con esto nos define muy bien cómo es Erick esta persona optimista, chambeadora, trabajadora, con ganas de salir adelante y su pensamiento es bueno, mínimo me voy a llevar otra venta más. ¿Claro, Eric ve a esta señora y la ve como si los vistiera, viniera de un funeral, le ofrece sus tamales, la señora le pide unos cuantos y al momento de pagar amigo, esta señora saca un monedero, pero no uno como de los actualidades con cierre, no, era como una bolsita de tela con broche, OK? Sus monederos más antiguos. Lo abre y empieza a sacar unas monedas, empieza como a contarlas en sus manitas. Es aquí cuando Eric nota que estas monedas no se parecen a ninguna que hayas visto antes, no es las monedas que él usaba típicamente, ni las reconocía, se parecían antiguas y de plata. Al momento de estar sacando las moneditas se distrae porque la señora tira un par, se le caen un par ahí de la mano, Eric como te digo buen muchacho atento, lo primero que piensa es agacharse a levantarlas amigo, para pasárselas, en cuanto lo hace siente en su mano esta sensación de que las monedas hirviendo calientes, muy muy calientes y de la impresión deja soltar una, esta moneda cae rebotando hasta donde está la señora, al ras de la señora de su vestido y es en esta posición agachado que el buen Eric nota algo en la señora, nota que esta mujer no tiene pies, espérate, apenas empieza de la reacción el buen Eric se levanta amigo, exaltado y la voltea a ver y es aquí cuando logra ver los ojos de esta señora amigo, ya lo vio que no tenía pies, ahora ve los ojos y unos ojos total blancos, como si no hubiera pupila ahí, dicen por ahí que pues los ojos son la ventana del alma, por supuesto Eric no pudo ver un alma ahí, lo que veía definitivamente no tenía alma, esta señora tenía una voz normal de una anciana, hasta cálida de una abuelita, pero nada en ella fue, lo demás no era normal. Esa señora nota el miedo de Erick y le empieza a sonreír y es cuando sonríe que Erik le ve los dientes, unos dientes que le impactaron demasiado por ser largos amigos y puntiagudos, como de un depredador, un animal, no sabía lo que veía, estaba paralizado del miedo y la señora mostrándole estos dientes con una sonrisa penetrante le pregunta ¿No me vas a cobrar? Eric le dice que no, con las palabras titubeando apenas que se la lleve, Eric no quería saber nada más de esa señora. La señora pone una vez más la sonrisa macabra, esta vez más marcada en su cara y le dice algo que nunca va a olvidar, le dice que Dios te lo pague, Dios sabe por qué hace las cosas OK con esta frase amigo, que le recuerda lo que le reprochó a Dios unos minutos antes, se queda pálido y nota como esta mujer se desvanece en el horizonte, camina y se va, en ese momento se exalta, vuelve la adrenalina a su cuerpo y regresa corriendo a la florería de su amigo, dejando ahí el triciclo, dejando la vida, los tamales, todo en un pánico llega con su amigo a contarle lo que acaba de vivir como buen amigo, el buen Pedro le dice sabes que vamos por tus cosas con machete en mano amigo, valientes Y en el camino van, van platicando, van con la esperanza de no encontrarse, muy valientes, pero con la esperanza de no encontrarse con esta señora. La señora no hay ni rastros. Cuando llegan al lugar de los hechos, notan el triciclo casi intacto amigo Sí, y se iban preguntando, pues a lo mejor no vemos a señora, tal vez un malviviente aprovechó, se llevó los tamales, pero parece intacto. Es hasta el momento en que el buen Eric abre esta olla de tamales, se da cuenta algo que temía, que la olla ya no tenía tamales, se los robaron aparentemente, porque ahí te va, en lugar de los tamales había algo más amigo, había un costalito, un costalito de tela, como recordándole este monederito de la señora y al abrirlo encuentran las mismas monedas, llena, repleta de estas monedas y es cuando Pedro, el amigo de Eric lo incita a quedarse. Para ti amigo, te las mandaron, quédatela. No Eric, gente sensato dice no, yo no voy a quedar estas monedas. Invita a Pedro a quedárselas y ahí ya no le parece buena idea amigo Claro, ambos entonces deciden mejor deshacerse esa bolsa, la avientan a un terreno baldío y sucede algo inexplicable amigo la bolsa se prende fuego sola, se incendia amigo Y estos, tanto Pedro como Eric se quedan atónitos a lo que están viendo y más picados por la curiosidad tratan de apagar este fuego. Amigo Cuando por fin lo logran, ya no hay monedas amigo, solo cenizas, pedazos de tela que quedan ahí. El miedo recorre otra vez a Eric, casi lo hace renunciar, dejar pues trabajo de lado, ya no quería regresar esa esquina nunca más. Claro, pero pues el hambre amigo, la necesidad por supuesto lo lleva a regresar. Pero ahora amigo, Eric ya no se queda más del tiempo necesario, cuando empieza a ver que se vacían las calles, mejor él también se va y ahora tiene mucho, mucho cuidado a quien le reza, porque no sabe quién está escuchando.
A
Amigo Wow. Fíjate que la calle es un mundo, es una jungla y cuando la gente duerme pasan cosas muy raras. Yo he contado historias de, de trabajadores nocturnos, hasta de taqueros que justamente buscando el ingreso, buscando, persiguiendo a la papa, quedándose más horas trabajando pues así. Incluso hay un título de una persona que me escribió no debí cerrar tan tarde. Pasan cosas muy, muy densas, hermano, qué fuerte. Digo, evidentemente hay personas que hacen mal sus oraciones y sí, hacen muy mal sus oraciones, no, sus oraciones no van dirigidas a alguien en específico y mucho cuidado porque no sabes quién te puede estar escuchando y quién puede acudir. Fíjate, yo quiero finalizar contándote una historia. Es historia, nos las manda una persona, o sea, también es anónima. Esta persona trabaja hasta el día de hoy a las afueras de una central de autobuses, pero trabaja prácticamente de madrugada. Una persona que está ahí, o sea, aprovechando el frío del lugar, las personas que van llegando, esta persona les ofrece champurrado, que es como un chocolate, pan dulce, tamalitos, esta torta de tamal que a muchos, muchos odian y muchos más aman, también llamada guajolota, que es un tamal en un bolillo. Y esta persona todo eso lo vende en un triciclo. Entonces él llega desde las 4 de la mañana para vender todo esto afuera de esa central de autobuses. Y todas las personas que van llegando a esta ciudad, que no me especifica cuál es, dice que pues lo primero que van buscando es algo que comer. Cruzan la calle, él está ahí, dice que desde su casa hasta este punto, pues él recorre, digamos, varias calles, entre esas calles hay como un terreno muy grande con una casa también muy grande que está abandonada, una casa que estaban construyendo, pero por alguna razón ya no se terminó, quedó como en obra negra, si le decimos por acá, sólo quedó la estructura toda sin repellar, el patio tiene el monte muy crecido, etc. Solamente quiero que recordemos esta casa porque va a ser muy importante. Él dice que sus clientes principales, personas que van de esta terminal, personas que van saliendo de fiesta y quieren comer algo calientito, un cafecito, un chocolatito, etcétera. Esta persona dice que nunca ha vivido nada extraño y trabaja de madrugada, o sea, él a partir desde las 10 de la noche ya va preparando todo para las 4 de la mañana salir a vender y él duerme de día prácticamente. Entonces dice que por muchos años nunca había visto presenciado nada, todo muy tranquilo. Pero una vez pasó algo bien raro, él iba como siempre empujando su triciclo cargado de comida, de su champurrado, todo. Y dice que cuando iba pasando por la casa, esta casa abandonada en obra negra, escuchó un ruido. El ruido que le escucha es el ruido que provoca cuando estás como afilando un cuchillo cuando chocas metal con metal o como esta pulidora y se escuchaba cómo estaban puliendo. A él le llamó la atención porque dice esta casa todo el tiempo paso por acá y nunca hay nadie. Dice tanto que hasta detiene su triciclo y se queda mirando tratando de ver si había alguien, pero como estaba todavía de noche, estaba oscuro, no había luz, no había nada, pero el sonido era fuerte, si alguien estaba afilando como un cuchillo, un machete, él dijo a lo mejor mandaron a alguien a quitar todo el monte crecido y a trabajar el siguiente, todo normal. Al día siguiente otra vez pasa por este lugar y otra vez este sonido del cuchillo como que está siendo afilado y él dice. Al voltear se da cuenta de que todo está tal cual, o sea, no chapearon el lugar, no cortaron la hierba y sigue escuchando este ruido. Entonces él camina un poco, se acerca, está al portón, se acerca hacia las rejas para ver quién anda ahí y por qué a la misma hora se sigue escuchando esto aquí lo extraño es que cuando él llega a esta terminal de autobuses para vender, como siempre, dice que el día o la mañana estaba muy extraña, extrañamente ese día en esas horas no llegó ningún camión, no hubo gente, los otros vendedores como que no llegaron, todo estaba como que la calle muy desértica, casi me imagino el típico como una bola como de estambre que esas que van así en la calle, o sea en el desierto. Sí, justo que van rodando, ¿No? Entonces dice, no había nada. Él se sienta en su banquito y tapado porque dice que hacía mucho frío, nadie. Y de pronto escucha a lo lejos otra vez ese el chanidito y él voltea. Pero qué es bueno. Al pasar las horas como que las cosas cambian, ya empiezan a llegar unos autobuses, empieza a vender. Bueno, al día siguiente él ya iba con ese pensamiento de quién es el que está ahí, o sea, por qué, como que se esconde, como que le están jugando una broma, no sabe. Y otra vez llega a esta casa y vuelve a escuchar otra vez ese sonido, dice ya estoy harto, detiene su triciclo donde lleva toda la comida, se me voy a brincar, intenta brincarse, se brinca y empezó a caminar así entre la maleza adentro de esta casa, imagínate, eran las 4 de la mañana y él como decidió a ver de dónde viene el ruido, entonces se adentra a la casa que obviamente no tiene puertas, todo, todo oscuro, pero el sonido provenía como del segundo piso y dice era un sonido que cada vez hacía más fuerte, pero extrañamente estando ya en ese lugar dice se sintió una pesadez tremenda, dice yo sentí como si tuviera algo en los hombros, una pesadez, hasta un dolor de cabeza y una voz en su mente le decía vete, vete de ahí, vete, vete. Dice pero yo estaba necio de querer saber quién está haciendo ese ruido y esa vocecita en su mente, vete, vete de aquí, él le termina haciendo caso a esa voz y se va nuevamente, se brinca el portón y se va. ¿Ese día por la noche al terminar ya este todo, visita a sus padres para platicar con ellos y entre esta plática les pues les cuenta esta experiencia muy rara, pero él así como si estuviera contando cualquier cosa, extrañamente sus papás no pusieron ese mismo rostro, como que ellos entendieron algo más y le dicen y entraste? ¿Sí, sí entré, pero no vi nada, no, pero bien preocupados porque lo hiciste, que no, y le empezaron a decir, pero dices porque tiene de malo, o sea, resulta que sus padres le dicen que ese sonido es el sonido que hace la muerte cuando está afilando su guadaña y le dijo qué bueno que no entraste y le cuentan una historia, él tiene un tío, un tío de la edad de su papá que es mudo, pero él no nació mudo y le dice tu tío cuando iba al campo, dice que iba caminando y al igual que tú empezaba a escuchar este ruido y lo estuvo escuchando varios días igualito que a ti también desesperado y él con su machete en mano dice pensando lo peor, hombre que agarra y de armas tomar, se adentra entre los campos de cultivo buscando quién anda ahí? Porque está, él pensó estaban afiliando un machete y me quieren robar, no sé, pues aquí nos vamos a dar. Resulta que cuando este hombre se adentra en este campo de cultivo, abre las hierbas y dice que en una piedra ve una figura, no de un metro, dos metros, tres metros, grandísima, una capa completamente negra, imponente y ve a esta figura, a esta mítica figura para muchos la santa muerte o la Muerte, dice que con su mano izquierda sujetaba su guadaña y le daba filo con su propia mano, dice le pasaba la mano y la mano es la que provocaba ese sonido, dice que este hombre quedó tan impresionado dice que vomitó de la impresión y esta cosa se le queda mirando y como que. Como que le sonríe, dice que este hombre estuvo mal, le pasó lo que aquí se le conoce como el mal aire, que le da hasta fiebre, vómito, o sea cuando dicen te pegó un mal aire, no estas cosas. Y este hombre fue contando todo lo que vio, pero al pasar los días empezó a tener dificultad para hablar, hasta que llegó a un punto donde ya no pudo hablar. Los médicos no encontraron una explicación lógica y certera y el tipo perdió totalmente el habla. Por eso sus padres cuando le dijo yo entré a la casa buscando quién me estaba bromeando, obviamente se alteran y le cuentan esto. Desde entonces esta persona no ha vuelto a escuchar el sonido del metal siendo afilado por nada más y nada menos que la muerte. ¿Qué opinas Paco? ¿Qué historias?
B
¿Qué historias está trayendo el público extranormal a este episodio? De verdad impresionantes. Yo no sé qué haría en la situación de cualquiera de ellos. Yo creo que me consume el miedo, amigo.
A
Si.
B
El ver esto no solo traumatiza a quien lo vive, por supuesto traumatiza quien lo. Quien lo escucha.
A
Así es. Es que aquí te va, estoy seguro. Y por favor familia, si alguien de ustedes de la nada escuche ese ruido, déjalo en los comentarios, cuéntanos cómo fue tu experiencia y pues ahí está la recomendación, no lo busques porque no sabes lo que puedes encontrar. ¿El que bus se encuentre tal cual.
B
Nosotros en el canal en Un cuento para no dormir nos gusta dejar lo mejor para el final, OK? Excelente historia que es la que más pega. Traté también acomodarlas aquí para que la mejor historia quedara al último viento, para recompensa de toda la gente que se queda hasta el final.
A
La pena, la verdad muy poquitos terminan, pero qué bueno que ellos se lleven lo mejor.
B
Exactamente. Es para ellos.
A
Excelente.
B
La siguiente historia se titula el puesto 48 y nos dieron un nombre, no sé si el nombre sea real, pero no nos dijeron el lugar. La persona, Marcos, ese llamar, no nos quiso decir el lugar porque aún trabaja en este lugar. Así que presten mucho, mucha atención a los detalles, porque puede ser el tianguis de tu esquina, el de tu casa que hay ahí. Vamos. ¿Todo empieza con un mítico puesto 48 en un tianguis, OK? El buen Marco se dedica a vender paca, ropa de paca de segunda mano. Él nos menciona que tiene un lugar que es bueno, pero que no es el mejor, todos que venden un tianguis saben cuál es el bueno, este es el que jala. Había un puesto muy peculiar, un espacio que era el 48, que estaba justo en una esquina amigo, tú sabes, entre mayor tránsito, mejores ventas. Entonces estaba bien posicionado este puesto y detrás de él había un lote baldío, un terreno baldío. ¿Un día como tal normal, Marco llega a poner su puesto y se le acerca un señor, amigo, un señor que él nos describe que es alguien en quien desconfía, que no le cae muy bien, porque pues en sus propias palabras son de estas personas que se sienten dueño del lugar amigo, OK, Este señor llega aparentemente con buenas intenciones y le dice al buen Marco, oye, se acaba de desocupar el puesto 48, el de da? ¿Chabelita, una viejita, no te gustaría tenerlo? ¿Tú no te avientas Marco? Entonces amigo, no se le ocurre ni preguntar por qué habían dejado el lugar y de inmediato dice, sí, yo voy, yo me acomodo en ese lugar. Llega el momento, se instala y él nos dice que la primera semana lo que nunca amigo, vendió todo, no le queda nada, Wow. Va la segunda semana, amigo, aunque no vendió todo, ventas como nunca, muy muy buenas. Es en este punto que él en su vendimia, cuando colocaba ropa, en algún momento al transcurso del día escuchaba algo, escuchaba detrás de él un silbido, un pequeño silbido, pero pues venía de este terreno baldío donde no hay nada, aparte de eso, sentía miradas como muy fuertes, esta sensación extrasensorial que sabes, sabemos que alguien nos está mirando y cada vez que volteaba, nada, lo mismo, nada más el terreno baldío. ¿Llega la tercera semana de venta, amigo, en el mismo lugar, en el puesto 48 y esta vez las cosas no pintan para bien, la gente ya ni voltea a ver el puesto, la gente pasa de largo, no venden nada, empieza a extrañarse obviamente, no Marco? ¿Y qué pasa? La semana pasada estaba vendiendo excelente, ¿Qué pasa? Claro, llega un día todo escala, hasta un día que llega a las 5 de la mañana con apenas unos compañeros suyos acomodando sus cositas y él también se dispone a bajar sus cosas del carro y ve en este puesto amigo, a una señora, una señora parada, rectamente delgada, con el cabello negro, largo, largo hasta las rodillas, esta mujer le daba la espalda a Marco, él se acerca y bromeando le dice no, todavía no abrimos, ¿Cómo le puedo ayudar? Pero esta señora no da una respuesta, al contrario, cuando Marco se acerca a ella, como que se voltea un poquito para evitar que la vea. Pero Marco pudo ver bien algo cuando antes de que se diera la vuelta esa señora. Marco la ve con detalle por un segundo y parece que no tiene ojos, amigo, como si la piel la continuara, como si tuviera la piel derretida, le cubriera la cara, amigo. Se horroriza, se queda en blanco. En ese momento amigo, cuando esta cosa que está ahí, esta aparente mujer está ahí y nota el miedo de Marco, es cuando se deja ver por completo. Marco la observa y nota como alza un poquito los labios, apenas y escucha este silbido que reconoce, este silbido que lo estuvo acompañando semana tras semana trabajando y por fin ve la cosa que causaba este silbido del miedo. Se tapa los oídos, amigo, no quiere escuchar esto, pero el sonido es tan fuerte que invade su cabeza, su mente, todo él está consumido por el miedo que está provocando esta cosa en él. Y no para ahí, porque es cuando se tapa los oídos, amigo, que puede escucharla en su mente, escucha a esta mujer hablar, OK. Y las palabras que dice se le quedaron muy marcadas porque ella le repite en su cabeza que ese puesto era suyo, que se lo arrebataron, amigos.
A
No manches.
B
Y que maldito la persona que trata de hacer dinero en ese lugar, Que su dinero no crezca, amigo. Prácticamente está escuchando. Una maldición a todas luces.
A
Por supuesto.
B
El buen Marco se tapa los oídos y empieza a gritar desesperado, grita de dolor, desesperación y sus familiares acuden a él. ¿Qué te pasa? ¿Qué es lo que tienes? Claro, en este caso fue su hijo y para no espantarlo no le menciona, trata de quedárselo para él, trata de no hacer las cosas más grandes. Pero él estaba a punto de descubrir algo, amigo. Tenía esta curiosidad, tenía esta necesidad de saber qué era lo que vio. ¿Claro, en este momento empieza a preguntar, ahora sí, por qué Doña Chavela, la anterior dueña de este puesto?
A
Porque se fue.
B
Exacto, porque ya no continuó. Bueno, entre con sus compañeros, le preguntan, le preguntan y da con una historia, amigo. Resulta que a Doña Chavela en las noches, una señora con la cara aparentemente derretida, la visitaba en su casa, tocaba la puerta, le pedía que dejara su puesto, OK, esta imagen para cualquier persona es una que te hiela la sangre y que mejor haces caso a la advertencia. No solo le pasó a doña Chabela, resulta que Este puesto, el 48, había sido ocupado por varios y a la mayoría de las personas, por no decir todas, les pasaba esto, recibían la visita de este ente. Indagando más todavía en el pasado, trata de encontrar la razón por la cual en primer lugar, quien era el dueño de ese lugar en primer lugar, para tratar de dar con el fondo de la historia, encuentra una respuesta. Uno de sus compañeros le menciona que hace mucho tiempo ese puesto le pertenecía a una señora y vendía cosas de brujería, esoterismo y demás cosas, su negocio iba muy bien amigo, muy bien y esto a las personas de la comunidad, algunas no les gustó, les espantaba que promoviera precisamente la brujería en este lugar y tomaron acciones amigo, dijeron sabes que, hasta aquí el puesto ya no es tuyo y ni modo, te vas. La señora con un odio comprensible se va, obviamente hace lo que lo que hizo y pasa algo impactante y es que resulta que esta señora después de que la corrieron de ese puesto, un par de semanas después murió incendiada en su casa. Es en este momento que Marco le da coherencia a la cara que tiene esta mujer y dice sabes qué, me voy de este puesto, no es para mí y decide regresar a donde estaba. Él nos comenta que por nada de loco vuelve al puesto 48, pero que este señor que se le ofreció en primer lugar se lo sigue ofreciendo a nuevas personas amigo, tal vez por envidia, no sé qué lo motiva, pero que ha visto como negocio tras negocio que ocupa el puesto 48 fracasa.
A
Ya es como estrategia para que te vaya mal.
B
Exactamente.
A
¿Y te vas con la finta porque te va bien tal vez los primeros días, la primera semana, ya después viene como la tortura no?
B
Exactamente.
A
Wow hermano, qué historia, qué tremendo lo que algunas personas, y es que esto yo lo comentaba en un principio, esto es un terror real, o sea, no es como la persona que entró a investigar la casa maldita habitada por la familia, o sea, personas que se dedican a lo habitual, a lo cotidiano, tienen su negocio, tienen su emprendimiento, trabajan en puestos ambulantes y viven este tipo de situaciones que más allá de lejanas, son tan fuertes, son tan reales, son tan. Hasta a veces se van repitiendo todo el tiempo estos patrones, como en el caso de la persona que vio a la muerte sacándole filo a su guadaña, lo ve el tío, lo ve el sobrino, o sea, es impresionante. Fíjate, hay lugares, porque hay más historias de este tema, que por cierto, igual si les gustaría que se haga una segunda parte, por favor hágamelo saber, porque hay muchas historias de personas que experimentan esto. Una persona me escribía que vivió algo muy similar, porque me decía, es que yo vi a la Llorona, a ver, a ver, cuéntame eso. Y es muy breve su historia, porque dice que él tiene un puesto de estos que hay mucho en Ciudad de México, en esquina, que es donde venden revistas, estas cosas, ves que tiene como. Es de metal, es como una estructura y tiene como ventanitas, entonces cuando se cierra, se baja, se encadena y todo. Y esta persona llega desde muy temprano, pone su. Prepara su negocio, vendedor ambulante y dice que esa vez también era una calle, una mañana muy solitaria, la calle estaba muy solitaria y dice que escucha como los perros que andaban en la calle empezaron a aullar todos, todos empezaron a aullar, y dice, es raro que a esta hora empiecen a hacer esto, y de pronto una neblina empezó a llenar la calle, una neblina muy espesa, dice, empiezo a escuchar como. Primero como unas cadenas y después escucha este llanto, este no es un llanto, este sollozo, este como sentimiento, este lamento que te llega a los huesos. Y dice que los perros empezaron como locos, todos a aullar al mismo tiempo y salieron corriendo, y él dice, ¿Será? Pero también escuchaba como unas cadenas, y dice que él ve entre la neblina, como a unos treinta, cuarenta metros de donde está él, cómo se va haciendo una figura y esta persona entre comillas se va acercando, va rompiendo la neblina a su paso y dice, yo veo a una mujer, un vestido blanco clásico de esta entidad, pero tiene una peculiaridad, dice, tenía unas cadenas que llegaban desde sus codos y arrastraban hasta el piso, ese era el ruido que él escuchaba, y este llanto, este sollozo, dice, me sentí tan mal después. Dice, pero lo que yo hice fue encerrarme. Dice, yo me encerré en mi propio negocio. Dice, cerré las ventanas, puse candado por dentro y dice y yo escuchaba como las cadenas se iban cada vez acercando, como que esta cosa iba pasando hasta donde estaba él, dice escucho el momento exacto donde está, dice a tres metros de mí, o sea va pasando y dice te lo juro que las ganas de gritar y de llorar me invadieron porque yo sabía que esto evidentemente era algo paranormal. Pasa la entidad y voy escuchando, dice todavía se lamento y ese, esas cadenas que se van arrastrando, los perros ladrando, aullando bien locos, dice yo la verdad me sentí mal y le da hasta vergüenza admitir que se tuvo que encerrar, dice yo, una persona de 40 años encerrándome mi propio negocio por miedo a la llorona, literal. Así, historias así hay muchísimas hermano, nos.
B
Volvemos niños amigos, el terror ocasiona en todos lo mismo. Claro, nos paralizan, nos hunde amigo, no distingue de edad, de religión, sexo, nada amigo, el terror viene por todos lados y como dices, no son gente, estas anécdotas me gustan porque son gente normal, es común y corriente, el día de mañana podría ser tú, no nosotros. Amigos, estas son las historias reales, el terror real que se siente cuando empezamos a hablar de estas anécdotas.
A
Por supuesto hermano, agradecido contigo, muchas gracias por darnos esta gran plática. Por favor, antes de irnos, recordarnos redes sociales, proyectos.
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Pues al contrario, muchas gracias a ti Paco, muchas gracias al espacio a los extranormales, ¿No? Y pues por favor, si les gusta el contenido los invitamos a que escuchen Un Cuento para no dormir, historias reales, historias de terror, ya conocen el formato, nos sigan ahí, nos escriban también en Cuento Podcast, nuestro Instagram, ahí vamos a estar recibiendo anécdotas, nuestro Facebook, Un cuento para no dormir.
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Muchas gracias hermano, gracias por todo familia, gracias a todos, sobre todo a los que llegan al final de este episodio, que de verdad los invito también a que se suscriban, activen por favor las notificaciones, escuchen también este episodio en Spotify, síguenos por allá también por favor ve a seguir a nuestro querido invitado que estuvo con nosotros, que vea el apoyo de toda la comunidad. Y aquí a continuación te dejo un adelanto de lo que nuestro querido invitado nos va a contar más adelante, si te gustaría escucharlo, por favor, allá Te esperamos en nuestra página web, Allá te espero. Mi nombre es Paco Arias y nos vemos más adelante. Hasta la próxima. Chao. Este señor le tocó ver de todo, de todo, o sea, cosas que no tienen explicación.
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Las gripas me dan alucinaciones, amigo, de aventuras, me dan como esta, me dejan en este estado como en que tengo estas alucinaciones específicas, no son, siempre es la misma alucinación, amigo.
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Dice que tenían como unas manchitas rojas en su pantalón, en sus shorts, en la parte de atrás, su pantalón estaba manchado, su ropa estaba manchada de rojo.
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Se repite siempre. Cuando se estrella la pelota es cuando veo la cara de un niño, como un niño diabólico, tal vez con peca, sabes que se ríe, se ríe, se burla de que me haya pegado esta esfera.
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En ese terreno abandonado encontraron el cuerpo de dos niños, dos niños que habían sido y obviamente los y fueron a botar sus pequeños ahí.
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Y él define en estos escritos a un demiuru, que es como un demonio que habita los sueños, amigo, de algo que va más allá de nuestra comprensión. Creemos que es algo antiguo, algo que precisamente habita en los sueños de niños, amigos.
Podcast: EXTRA ANORMAL
Host: Paco Arias (iEX Studios)
Invitado: Eduardo Capello (Un Cuento Para No Dormir)
Fecha: 6 de enero, 2026
Tema central:
El episodio explora “terror cotidiano” a través de historias reales de vendedores ambulantes que viven experiencias paranormales en México. Desde el misterio que ronda los mercados y tianguis hasta encuentros con la muerte, brujería y apariciones legendarias como la Llorona, el programa se sumerge en relatos que mezclan lo macabro con lo absolutamente común.
(01:07 – 06:11)
(06:12 – 16:30)
(17:38 – 32:19)
(32:27 – 46:16)
(46:20 – 58:18)
(58:18 – 69:34)
(69:56 – 79:42)
(79:43 – 83:53)
Paco y Eduardo subrayan que el verdadero terror surge en lo cotidiano, que el misterio y las pesadillas pueden estar al acecho incluso bajo la luz del día y entre vendedores ambulantes. Hacen una invitación a los oyentes para que no subestimen el poder de lo inexplicable y recuerdan que cualquiera puede ser protagonista de estas historias cualquier noche.
"Estas son las historias reales, el terror real que se siente cuando empezamos a hablar de estas anécdotas." – Eduardo Capello (84:23)
Redes y Sugerencias:
Este episodio es perfecto para quienes disfrutan de lo inexplicable, temen lo cotidiano y buscan terror real más allá de la ficción.