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Paco Arias
¿Tú sabías que existen lugares con gran cantidad de espíritus? Y no hablo de cementerios, hablo de las carreteras, kilómetros de asfalto donde han pasado desde accidentes, tragedias y muertes. Y los camioneros, ellos lo saben, Ellos son quienes manejan por horas a través de estos lugares y aseguran haberse encontrado con espíritus errantes, personas que ya no están vivas, niños que están a mitad de la madrugada jugando a orillas de la carretera o incluso seres que parecen venir de otra dimensión. Esta noche vamos a contar historias de camioneros, personas que juran haber visto algo tan extraño que los marcó para toda su vida. Bienvenidos. Qué tal amigos, Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extranormal, Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un capítulo para todos ustedes Familia. Hoy les traemos un tema muy especial, un tema que a muchas personas les gusta y que muchas más han vivido, estas experiencias inolvidables en caminos, carreteras, autopistas, a horas muy altas de la madrugada se notan diferentes seres extraños que se mueven en medio de la oscuridad y hoy vamos a contar estas historias que dejaron marcadas a muchas personas. Para hablar de ese tema me acompaña una persona que anteriormente estuvo con nosotros y que nos da mucho gusto que esté hoy nuevamente, nuestro querido amigo Héctor Villadar. ¿Cómo estás hermano?
Héctor Villadar
Hola, ¿Qué tal Fernando? ¿Cómo estás? Pues muy bien, muy muy contento de estar nuevamente en este espacio y de poder compartir historias como bien dices, historias de camioneros que pues a veces no sabemos tanto, pero existe todo un folclore de todo esto y bueno, pues estaremos muy contentos de platicar esta historia y pues con todo el gusto del mundo de haber sido invitado nuevamente a tu espacio y bueno, aquí estamos, ojalá le guste a tu público todo esto.
Paco Arias
Gracias Héctor, para toda la familia, que yo sé que algunos te van a recordar porque estuviste con nosotros contando historias muy fuertes anteriormente te echaste una historia que me sorprendió muchísimo, pero para la gente que te está conociendo hoy por primera vez, que no ha visto ese episodio hermano, me gustaría que por favor te presentes ¿Quién eres? ¿A qué te dedicas? ¿Tus redes sociales también?
Héctor Villadar
OK, bueno pues a mí me encuentran en todas mis redes sociales como Héctor Villadar, soy investigador paranormal ya con más de 15 años en este espacio, igual host del programa La Sociedad de la Medianoche y me encuentran básicamente en todas las redes sociales como Héctor Villadarc o como La Sociedad de la Medianoche en YouTube, en Instagram, Face, en todos lados utilizo el mismo nombre.
Paco Arias
Perfecto hermano. Para toda la gente les quiero decir que por favor se pongan cómodos, si van a hacer alguna actividad traten de prestar atención a estas historias porque en algunas esconden pequeños fragmentos que son muy interesantes de algunos fenómenos que todavía no tienen explicación. Así que por favor también decirle a toda la gente que si es la primera vez o de las primeras veces que están viendo este podcast, por favor se suscriban y apoyen este canal para que podamos seguir trayendo más invitados y contando más historias. Si escuchas esto también en medios de podcast como Spotify, allá también nos puedes seguir. Y recordarte que esta plática va a tener una segunda parte exclusivamente en nuestra página web, no en otra plataforma, solamente en nuestra plataforma exclusiva que es en cualquier buscador puedes poner triple w, podcast extra, anormal com mx y allá te veo. Hermano. ¿Qué opinas de las experiencias de traileros, de camioneros, de personas que andan recorriendo todas las carreteras del mundo y que se han topado con cosas que hasta el día de hoy no tienen explicación?
Héctor Villadar
Híjole. Bueno, de entrada es un tema súper, súper amplio, tan amplio como las carreteras, como los caminos que conectan los poblados y por supuesto que las historias que existen entre un punto y otro deben de ser sumamente interesantes, pero también sumamente trágicas. Es un lugar que se presta para accidentes, para tragedias, no hay quien te auxilie en dado momento, entonces hay historias que se entrelazan de una manera muy, muy, muy macabra. Justamente tratamos de que el día de hoy hab de algunas historias que son un tanto conocidas, sin embargo no tienen que ver con el típico se le subió el fantasma en el camino viene una sombra, la historia de Teresa Fidalgo, por ejemplo, cosas así, ¿No? Tratamos de que las historias seleccionadas sean un tanto desconocidas para este ambiente de los camioneros. Y bueno, el folclore que viene con los camioneros, los traileros, los transportistas es enorme, digo, hay volúmenes escritos acerca de las leyendas de las carreteras, hay muchos
Paco Arias
fenómenos que ocurren en estos caminos, personas que sean o no sean creyentes se van a topar con fenómenos extraños. Y para dar inicio justamente como tú lo mencionas, a este tema tan espectacular y tan increíble, quiero contarte una historia mi querido Héctor, una historia que nos comparte José, que nos dice que lleva más de 18 años trabajando camionero aquí en la República y que le tocó ver desgraciadamente un evento que jamás va a olvidar. Esta historia nosotros la hemos titulado El monstruo en la carretera y él nos dice que él recorre gran cantidad de carreteras y pistas en todo México, se ha topado con tantas cosas, con cosas que de verdad tienen que ver con un terror un poquito más real, con el terror de los asaltos, con la inseguridad. Partiendo de este punto nos dice que él también no se aparta de los fantasmas, también cree en los hechos sobrenaturales y sobre todo porque muchos de sus compañeros, la gran mayoría, han vivido cosas extrañas recorriendo las carreteras y las autopistas. Dice que es normal para él ir transitando y ver algunas velas, algunas cruces en los caminos, algunas imágenes de santos o una que otra ofrenda, tal vez veladoras, tal vez flores, porque son lugares donde pasó una tragedia y donde pasan las tragedias, algo se queda arraigado en ese lugar. Dice que una noche él salió rumbo a Monterrey casi a la medianoche para dejar pues un cargamento de materias primas, él ya estaba acostumbrado, se iba a aventar un viaje cerca de 12 horas, dice que estaba todo listo. Le gusta mucho conducir con la radio puesta, ir escuchando la música, porque de pronto se torna un poco solitario el estar manejando por horas, horas y horas, alista su botella donde lleva café porque de vez en cuando es necesario para ir despertando y él se va rumbo a su destino, va escuchando la música, va echándose un cigarrito, va hablando por teléfono con su mamá, él va buscando mantenerse pues despierto, entretenido, porque después de algunas horas se torna muy cansado manejar por algunos caminos que son muy rectos. Dice que ya más o menos dando las 4 de la mañana él notó algo extraño en la carretera, estaba pasando por un tramo que es peligroso y que no es normal ver como automóviles familiares a esa hora, pero lo extraño es que tampoco había camiones o trailers, no había nada, estaba todo vacío. Él sentía como un presentimiento extraño, pero él lo asociaba un poco más algún tema de asaltos, algún tema de seguridad, él llevaba un presentimiento como que algo iba a ocurrir, tal vez un accidente, pero él dice no, él es creyente de Dios. En ese momento sacó por ahí una oración que carga en su cartera y dice que la leyó así rapidito y la dejó ahí a la mano porque él sentía un presentimiento extraño. Después de unos minutos, como a las cuatro y cuarto de la mañana, nota que a unos metros adelante de la autopista hay un vehículo sedán color azul que está con las intermitentes prendidas, en cuanto él se va acercando se da cuenta que este vehículo está sobre la cuneta a un lado de la carretera y que está pues con las intermitentes afuera. Él ve a una persona que está haciendo señas, él dice que esto muchas veces son trampas de los mañosos, personas que abusan de la nobleza, de las personas que se bajan a ayudar y que realmente pues son una carnada para los asaltos, pero dice que en cuanto pasó a un lado de este vehículo que estaba pues accidentado, se dio cuenta de que dentro del vehículo había una señora y en sus brazos tenía como a un bebé, el parabrisas estaba completamente roto y pues se veía el señor que tenía golpes en la cabeza, tenía manchas de sangre. Él dice que al ver esta escena pues se conmovió el hecho de ver pues a una bebé. Hizo rápidamente pues este pensamiento hacia su familia, así que poco a poco fue bajando la velocidad para orillarse. Él dice que rápidamente aquel hombre que estaba a orilla de la carretera corrió hacia la ventanilla, iba bajando su esposa con su bebé y le dice amigo necesito que me ayudes, llévame al pueblo más cercano, necesito hacer una llamada, me accidenté, tengo muchas horas aquí, no podíamos salir y él dice que todavía sentía como esa sensación de que algo iba a pasar, pero rápido se bajó, ayudó a bajar del vehículo a la esposa del señor y a su bebé, una niña de unos tres años, una niña que traen en brazos. Rápidamente en la parte de atrás de la cabina se sube su esposa y la niña y adelante se va él, el señor que es el esposo de familia, el padre de familia y empieza a manejar rumbo a algún pueblo, alguna caseta, algún lugar. Dice que en ese transcurso él seguía sintiendo pues esta cosa extraña en el cuerpo, esta sensación muy extraña, muy ajena y dice que empezó a hacer plática con este señor que resultó llamarse Pedro. Pedro le empezó a decir que se accidentaron pero que pasó algo muy raro, dice que iban circulando ellos y que la niña que iba sentada en el asiento de auto de atrás, empezó a decir que vio que entraron dos monstruos a su carro y que estaban sentados alrededor de ella. Dice que la niña empezó a decir Mamá, me quiero pasar contigo, mamá, quiero irme contigo. Y la niña estaba llorando porque decía que había visto dos monstruos que habían entrado al vehículo y estaban sentados al lado. Lo que hace su mamá, la señora que iba enfrente, es voltearse, soltar el cinturón de seguridad y pasar a su hija al frente. Pedro nos dice que se molestó con su esposa porque le dijo que eso era pues peligroso. Y van circulando sobre una autopista, una autopista peligrosa, pero dice que en el momento que la niña se pasa al frente, él echa la vista al frente para seguir manejando y dice que ve algo extraño por el espejo retrovisor. Dice que la parte de atrás, pero atrás, o sea, sobre la carretera, ve a un ser grande, pero este ser dice, tenía como aspecto de ave, tenía pico, tenía unos ojos grandes amarillos y unas alas enormes. Dice que en cuanto él ve esto, se quedó totalmente petrificado, no podía moverse, como que no razonaba y por un momento se le olvidó que iba manejando. En ese momento el parpadea fuerte y vuelve a mirar hacia esa parte de la carretera y este ser estaba parado ahí emprendiendo vuelo, sacó unas alas enormes y empezó a volar. Dice que tanta fue su impresión que él perdió por completo pues el juicio de que iba manejando y se terminó yendo hacia lo que es esta barda de contención, se sale de la carretera y pues es donde se accidentan ellos. El Pedro le dijo a José, el camionero, que él logró ver ese famoso monstruo que su hija le decía y que quedó muy impresionado. Ya para este punto y habían pasado algunas horas, la esposa ya se había dormido. Atrás hay una cama donde se acuesta el chofer, ahí se quedó dormida ella con la niña. Dice que al poco tiempo la niña despierta y se pasa al frente con él, con Pedro. Ellos iban pues todavía rumbo a su destino y dice que la niña hizo como a querer agarrar porque él tenía un peluche de estos que se ponen en el espejo, ves que hay gente que cuelga rosarios y cuelga cosas así. La niña hizo así de que quería jugar con un peluche que colgaba ahí que él tenía. Y dice no hija, le dice. ¿Pedro le dice José no, dáselo, que juegue, que se entretenga y dice que ya la niña estuvo jugando con este peluche, lo estuvo ahí jugando, pero dice que él notó algo raro cuando vio el reflejo de Pedro y de su hija por el espejo retrovisor, dice que veía los rostros de ellos dos deformes, dice no sé por qué, como que la niña tenía unos sus ojos que son normales en el reflejo se le veían como hacia arriba, la boca de lado a él, a su papá Pedro igual la boca se le veía de lado, se le veía un ojo que estaba hasta por acá y dice porque estoy viendo esto así? No sé, qué raro, en algún momento la esposa se despierta y se sienta y también cuando voltea hacia el espejo a la esposa también la ve pues con el rostro todo deforme, todo extraño, qué raro dice, qué raro, yo creo que es algún efecto de la luz, no sé. Dice que pasaron los minutos y llegaron hasta una caseta, dice que ahí se bajó la familia, se bajó él, él llevó a la familia a unas oficinas para que ellos pudieran hablar y reportar el accidente, él pues prácticamente dejó ahí a la familia, entró a una tienda 24 horas que estaba al lado de la caseta, se compró otro café, algunas botanitas para aguantar al camino porque ya quería amanecer, en eso dice que pasa una ambulancia por ahora sí lado contrario, pasó una ambulancia, ya todo lo que da, siendo el típico ruido de la sirena. ¿Dice que él ve como la familia entra a las oficinas normal, se sube a su camión y ve que la niña dejó el peluche que le había regalado y se baja para decirle al policía oiga dónde fue la familia? Vimos que se metieron a la oficina, dice, pero no creo que salgan ahorita, ya ni modo, él se llevó el peluche que le había regalado y se fue, todo normal. La sorpresa hermano es cuando él llega a su destino a Monterrey, dice que antes de entrar pues a la primera caseta hay como un restaurante, unas cachimbas como le dicen, donde se estacionan algunos camioneros a tomar café, a dormir, a descansar y él llegó, se topó con algunos colegas, ahí estaba platicando con ellos y dice que uno de ellos estaba leyendo un periódico y en el periódico él vio un rostro que se le hizo conocido en ese momento, dice préstame eso, préstamelo, préstame. Y era una nota roja en la nota roja mencionaban el accidente de un carro, un vehículo sedán color azul, donde una familia compuesta por papá, mamá y una pequeña niña, Romina se llamaba, de tres años, perdieron la vida. Cuando él ve esta nota y ve la fotografía, porque eran fotografías muy explícitas, dice Paco yo quedé en shock, yo quedé en shock por completo porque era la misma familia que yo había subido a mi tráiler y que yo había llevado a la caseta y que el policía vio y que toda la gente vio. Lo que me llamó más la atención es que como quedaron sus rostros era exactamente como yo los veía en el reflejo, o sea el impacto fue tan fuerte, la niña se estrelló directamente contra el parabrisas, su rostro quedó hecho pedazos, también el conductor y también la señora, los tres, los tres tenían el rostro después pedazado y estaba la foto ahí. Dice no entiendo, dice qué fue lo que pasó, no entiendo cómo sucedió, no lo entiendo, Dice yo los vi y hubo más gente que los vio, pero en ese momento él recordó como la niña estuvo jugando con este peluche que era de él que tenía colgado. Dice que llegando a su destino, este, ya después en su casa, perdón, habló con su esposa y le contó todo lo que había vivido, le dijo mira, aquella niña que yo subí a mi vehículo jugó con este peluche y lo dejó tirado ahí, no se lo llevó la señora, su esposa le dijo sabes que José, yo creo que tienes que tirar ese peluche, tienes que quemarlo y él dice no, no lo voy a quemar, ya sé lo que voy a hacer y dice que en cuanto él tuvo otra oportunidad, otro, pues digamos otra ruta que pasara por esa misma, él dice que en ese momento donde recuerda el kilómetro donde pasó eso, se bajó ahí, fue a dejar el aquel peluche y les prendió una vela. Él menciona que desde aquel entonces cada vez que pasa por este camino, por ese mismo tramo, jamás va a olvidar la vez que una familia completa subió a su camión y los llevó, no por una, fueron tres horas de camino que le fue platicando con este hombre y con su esposa.
Héctor Villadar
No pues qué impactante, digo, sobre todo, generalmente se habla de que ves a una aparición y la ves y se va, pero que le hayas, que hayas interactuado con ellos y que los hayas llevado durante un camino de tres horas, bueno pues es la primera vez que escucho algo y qué impactante para la persona que lo vivió por supuesto que no va a olvidarlo.
Paco Arias
Fíjate que lo que me llamó mucho la atención fue el reflejo de los tres, como José menciona que el rostro de los tres se veía extraño, se veía deforme y es curioso como él pues llega a este punto de decir yo vi los rostros como quedaron después del accidente, por el impacto, por el golpe. Eso está bien curioso el hecho del espejo, ¿No? El reflejo.
Héctor Villadar
Exacto. Sí, es que a simple vista no puedes verlo, no tenemos todos desarrollada la capacidad para poder ver el más allá o lo que hay del otro lado. Sin embargo la imagen reflejada o la imagen captada por algunos otros medios si nos muestra la imagen real de lo que es, aunado a que estamos hablando también de que pues funcionan como portales, como cantidad de cosas, pero pues ahora sí que los ves en la manera en la que era y lo que eran. ¿Así es amigo, pero cómo imaginarlo, no?
Paco Arias
Qué fuerte, digo un saludo para José que de verdad una persona que ha habido muchas cosas y que ahí está la historia para todos amigo, fíjate que
Héctor Villadar
ahora que estabas justo que estábamos platicando acerca de esta parte de los espejos y demás, la historia que quiero platicarte es una historia que si bien no tiene que ver con espectros, no deja de ser escalofriante. Esta historia nos la nos la envía nuestro público, nos envía gente de la Sociedad de la Medianoche que nos la comparten bajo el nombre del lugar equivocado. Esta historia trata de una persona que efectivamente se dedicaba a ser un transportista. Ocurre en una zona que ya de por sí es escenario de cosas fantasmales y ondas. Así ocurre en el tramo que va de Toluca a Michoacán, en la zona de Los Azufres. En el tramo de Los Azufres, en una parte donde existe una pequeña comunidad que seguramente alguien de tu público conocerá o ha estado por ahí que se llama Mesa del Rosario. Mesa del Rosario es una comunidad realmente pequeña, si no han tenido oportunidad de pasar por ahí, ahora que vayan por Los Rosarios es muy pequeña. Casas, Casas, una iglesia, una escuela primaria, no sé si haya escuelas superiores o tengan que dirigirse a otro lado, pero ocurren en este tramo. Esta persona se dirigía justamente a Michoacán, pero tenía que cargar su camión ahí en Mesa del Rosario, para esto pues tenía él un margen de tres días para poder realizar todo el protocolo que se hace cuando hay una carga. Él mientras va en el camino pues empieza a ser de noche y recuerda que ahí, que en Mesa de Rosario pues hay un lugar donde puede bañarse, comer, pasar la noche, pasar los tres días y acercarse a la mitad del camino para llegar más rápido a su casa. Entonces pues él decide pasar por ahí. Pero si no conocen este camino, estamos hablando de una carretera que tiene muchos, muchos bosques, es muy densa, hay muchos árboles, hay mucha neblina y es muy cerrado el paso entre un árbol y otro, prácticamente están pegaditos los árboles. Entonces no sé si has escuchado o si has conocido acerca de las teorías de que un portal energético o un portal dimensional o atemporal se genera únicamente por una gran cantidad de energía liberada ya sea de manera natural o de manera artificial. De manera natural, pues movimientos de placas tectónicas, todo este tipo de situaciones energéticas que la misma tierra va generando y de manera artificial, pues bueno, portales creados como muy al estilo de Stranger Things o cosas así, salen. Entonces hay un momento en el que va cruzando la carretera y escucha un pequeño zumbido que él dice que le molesta mucho, que se oye como un. Que le va calando, pero le va calando en el cerebro, es decir, lo escucha, no le molesta el oído, le molesta la cabeza. Después de haber escuchado estos ruidos, él a los dos o tres minutos de camino nota como una masa, un amasijo extraño de color blanco, como con bolas amarillas, se avienta al camión como si cruzara, como si se aventara. Él de momento piensa que se trata de un zorro, de algún animal que iba cruzando, lo espantan las luces del camión, obviamente se frena, se baja a revisar el camión pero no ve nada, no hay rastros de sangre, no hay manchas, no hay golpes en el camión, en las llantas, nada. Pues se le hace extraño, pero dice bueno pues vámonos. Se sube al camión, sigue caminando igual a los dos o tres minutos vuelve a escuchar este golpe con este zumbido que le taladra la mente. Llega a su lugar de descanso, pernocta, pasa la noche ahí y el día siguiente se despierta y tiene que hacer todos los protocolos estos que te hablaba. Para quienes no conozcan todo lo que se hace, recoger la carga de un camión es sumamente complicado. Permisos de aduana, permisos sanitarios, lo tienen que pesar. Por ejemplo, si lo que transportan es salir, la sal empieza a escurrirse, se hace líquida y si no llegas al momento en el que es, pues pierdes mercancía. Entonces él aprovecha ese día para hacer todos los protocolos que tenía que hacer y al día siguiente pues ir, cargar y vámonos. Justo regresa al pueblo, a esta pequeña comunidad en donde estaba, donde estaba pernoctando y cuando va de regreso ya para descansar, pues ya ha avanzado la tarde, ya prácticamente va a anochecer, cruza por el mismo camino y vuelve a escuchar nuevamente este sonido en el mismo tramo, porque lo había identificado. Escucha el sonido y entonces se acuerda de que algo se le aventó. Entonces dice, bueno, a ver qué onda. Se pone las pilas para ver en el camino y efectivamente ocurre lo mismo que había pasado la noche anterior, pero ahora lo ve con más claridad y se da cuenta de que no era un amasijo amarillo con verde, sino era una niña que traía un vestido blanco con un estampado de limones.
Paco Arias
OK.
Héctor Villadar
¿Es decir, era muy notorio, se dio cuenta por qué? Porque nadie trae un vestido blanco con así, ¿No? Entonces, pues en este momento ve que la niña o este cuerpo humanoide todavía, porque dice que no lo alcanza a ver claramente, pero que se distingue que era una niña, se avienta abajo del camión, obviamente él siente y se pasa, pero rapidísimo, se pasa por el lugar, se estaciona, frena nuevamente rápido, se baja a ver si efectivamente había atropellado a una niña o a una persona y no encuentra nada otra vez, ni sangre, ni golpes en el camión, en la carrocería, nada. Entonces él dice, estoy demasiado cansado, fue mucho el trayecto, hoy estuve todo el día haciendo papeleos y demás cosas y seguramente se me clavó en la mente el incidente de ayer y ahorita ya lo estoy deformando. Entonces dice, bueno, pues ya me voy a dormir, descanso y todo. Al día siguiente se levanta, coincidía con que era la fiesta de mesa del Rosario de este pueblo. Entonces había una fiesta en la comunidad, muy pequeñita, pero pues ya sabes, aquí en México se nos dan las comilonas tremendas, entonces había mucha comida, había fiesta, había demás, y bueno, pues voy a estar aquí un rato. Pasa dos, tres horas en el evento y dice, yo ya me voy porque ahora sí que ya comí, vámonos de aquí y me voy porque mañana me tengo que parar temprano y demás. Y en el camino al lugar donde va a pasar la noche, nuevamente se acuerda otra vez de lo que le había pasado y en el mismo punto vuelve a escuchar este zumbido este que le lastima los oídos, bueno, él no dice que son los oídos, y se acuerda de la niña, pero cosa extraña que no le había ocurrido los días anteriores, pues a él se lo achaca a que había sido la fiesta del pueblo, entonces había gente y había luces, había focos prendidos, había gente en el mismo lugar, pero ahora sí logra distinguir que es una niña y que está jugando con otros niños como pelota están jugando, aventándose algo. El chofer pues voltea y la ve y ve que la niña se tropieza con una piedra que está a la orilla del camino y eso es lo que hace que se abalance abajo del camión. Él por supuesto que frena, pero con el peso del camión, la velocidad que iba, no logra frenar. Entonces muy espantado, cuando el camión detiene su marcha, él logra ver que la gente se empieza a acercar y dice no, si no me bajo y si no trato de ayudar o algo, la gente me va a comer vivo. Claro, entonces dice voy a ver en qué puedo ayudar y ver qué hace. Se baja del camión, le da la vuelta al camión por enfrente porque menciona que las luces del camión lo cegan un momento, cuando llega al otro lado, no hay nada, no hay gente, no hay niña, no hay luces, por más que busca en el camión, nada. No, dice bueno, esto, esto no está bien. Claro, se sube al camión rápido y dice olvídense, si creen que yo voy a dormir en el mismo lugar, yo de aquí vámonos y aunque me tenga que esperar dos o tres horas a que me carguen el camión, me espero. Y entonces agarra el camión, se va en camino y justo en el punto donde le había ocurrido ya la noche, las dos noches anteriores, vuelve a escuchar este que lo molesta y todo normal. Cosa extraña es que cuando él se baja del camión las tres ocasiones, dice que todo está en total silencio, no hay cigarras, no hay grillos, no hay aves, no hay nada, no hay ningún sonido. Cuando vuelve a escuchar el sonido y que ya se baja del camión para ver que otra vez vuelve a escuchar todos los sonidos, él decide no volver a tomar este camino. Dice yo jamás, fue la última vez que tomé la ruta que va para los azufres. No la he vuelto a tomar desde aquella vez. Pero aquí viene lo extraño de la historia y es algo que le ocurre a esta persona que dice que a pesar de que han sido varios años los que ha dejado de circular por este camino, todavía al día de hoy puede ver entre los árboles secos a la orilla de la carretera un vestido blanco con estampado de limones. ¿Tú qué piensas de esto? ¿Qué crees que sea?
Paco Arias
Yo creo que la niña estaba repitiendo pues ese último momento que le quedaba de vida, como dicen que es particularmente repetitivo el momento del zumbido, el dolor de cabeza y ver como la niña estaba repitiendo este proceso de accidente y que desafortunadamente podemos llegar a pensar que se quedó atrapada en un espacio tiempo repitiendo lo mismo y que los demás camioneros, traileros pueden estar presente el momento de alguna de estas repeticiones y pensar que están atropellándola. Realmente no es, no existe.
Héctor Villadar
Así es, no lo hay. Fíjate que cuando nos llegó esta historia yo la leí y dije bueno, no entiendo mucho qué es lo que está ocurriendo, vamos a ponernos a leer un poquito acerca de ello. Y resulta que pues en los bosques, en las cuevas sobre todo, que es donde se manifiestan estas fallas de energía o liberaciones de energía muy fuertes, se abren portales, pero no son portales dimensionales, son portales o pequeñas rasgaduras en el espacio tiempo que nos permiten viajar dentro de nuestra misma realidad, pero pues hacia atrás o hacia adelante, hacia el futuro o hacia el pasado. Y yo creo que lo que estaba ocurriendo era algo que inevitablemente iba a ocurrir o había ocurrido y que estaba en un bucle repitiéndose una y otra
Paco Arias
vez, tal cual como lo mencionas. Fíjate que yo traigo una historia que me comparte Oscar, una persona que lleva años de experiencia trabajando como trailero en México y en Estados Unidos. Y yo te pregunto a ti Héctor, ¿Tú has escuchado de los Montes Apalaches?
Héctor Villadar
Sí, por supuesto. Los Apalaches es un lugar tremendo de energía y de fenómenos sobrenaturales.
Paco Arias
Fíjate que esta persona le tocó vivir un evento en esta zona y lo vive cuando él era joven, realmente estaba por cumplir los 30 años. Dice que esto ocurre en el año 2012, a principios del mes de julio. Él estuvo trabajando antes como camionero, como trailero en México. Él dice que aquí en este país le tocó ver de todo, desde cosas extrañas en la carretera pero no pasaba de una sombra o de eventos muy fugaces, le tocó ver en muchos lugares estos operativos falsos hechos pues por la gente peligrosa entonces él ya era una persona con experiencia. Dice que cuando llega a EEUU a trabajar entró a una empresa de transporte y a él estando en sus primeros meses de trabajo lo mandan a una de sus primeras rutas que es de Pierce Book a Tampa, Florida y dice que en esta zona pues digamos tienes que tener ciertas precauciones porque te puedes topar con algo extraño. Dice que él en aquel entonces transportaba tubos de acero, material de construcción y que esta ruta pues evidentemente era desconocida para él. ¿La empresa le otorga un GPS, todavía no estaba en aquel entonces tanto como el Google Maps como hoy lo tenemos o las demás aplicaciones no? La empresa le da un GPS especial para él y estos solían tener algunos errores evidentemente. Dice que un colega de esta empresa le dice que nunca debe manejar en la carretera de los montes Apalaches siempre le dijo evita esas carreteras secundarias, solo usa autopistas, checa bien el GPS porque a veces falla, a veces está programado para que te dé la ruta más rápida pero no toma en cuenta que llevas un transporte grande, que llevas un tráiler como que el GPS pues asocia que lleva un carro particular, un carro pequeño entonces él dice si, no pasa nada. Estaba joven, entre los treinta y tantos años Si, un poco confianzudo tal vez, tal vez pecaba de decir yo soy buen chofer, yo conozco todas las carreteras, yo sé improvisar, yo sé solucionar problemas, no pasa nada, no pasa nada. Dice que él toma la autopista 1-79 cruzando Virginia Occidental y Carolina del Norte él empieza su trayecto cerca de las ocho y media de la noche él llega a Bricksport en Virginia Occidental ahí es donde él come, descansa en un restaurante y dice que al salir después de comer es donde él empieza como a seguir las instrucciones de su GPS que se le había pagado entonces él enciende el GPS y ese como que empezaba a fallar, él pues dijo pues ya me dio la ruta, le da la ruta y es donde se da cuenta que entró como que se desvió de la pista y entró sobre una zona muy boscosa, una ruta muy aislada y donde no había como más camiones, no había nada. Dice que él en ese momento como que va revisando el GPS buscando otra ruta, pero pues él se da cuenta de que ya estaba pues muy tarde. Él estaba buscando un retorno para regresar al camino donde estaba, pero no había ningún retorno. Él tenía que seguir recto, recto y este GPS le marcaba una ruta. El problema es que él no tomó en cuenta que el GPS marcó ruta para vehículo. Para vehículo particular, pequeño, un sedán, no para un tráiler. Él dice que va avanzando y se da cuenta que la carretera, no autopista, carretera se va haciendo más estrecha, se va llenando completamente de neblina y que después de la neblina se da cuenta de que está prácticamente a un lado de él un mar de árboles, un montón de árboles y que los caminos empiezan a ser más estrechos y empiezan a ver curvas más pronunciadas. Él dice que tenía. Aquí ya le empezaba a dar miedo porque tenía poca iluminación, la carretera era muy estrecha y había pues tramos peligrosos. Él dice que le empezaba a tener miedo porque él no veía un retorno y él seguía viendo pura neblina y a su costado puro árbol. Él estaba pasando al ladito de los montes Apalaches, uno de los lugares, como tú bien lo dijiste, cargados de un montón de misterio. Dice que él baja su vidrio y se empieza a dar cuenta que se escuchan sonidos extraños que venían del bosque, como estos sonidos que hacen algunos animales, como alces, como lobos, son como gritos, son como. Dice que escuchaba este tipo de sonidos y como sonido como que se movía algo entre la maleza. Pisadas, estas ramas como que son pisadas. Él escuchaba todo eso. Él dice que incluso se acuerda de Dios y le dice regrésame a mi destino. Porque él tenía miedo de que en algún momento le tocara una curva o una subida muy pronunciada y él se fuera a accidentar. Y sigue en su mente pensando pues que podía perder la carga, que se podía quedar varado, que puede perder su trabajo. Él ya se imaginaba un montón de cosas. Dice que hay un momento donde hay una recta y parece que las cosas ya se van a poner mejor, que ya él va a salir a la autopista y dice que hay un momento donde él ve exactamente como un ciervo cruza la carretera. Él dice, no puedo frenar porque a la velocidad a la que iba es peligroso que frene con todo el camión lleno de carga. Entonces él dice que va frenando poco a poco, poco a poco y él ve como le pega al ciervo. Este ciervo golpea el parabrisas y pues se va hacia el techo. Él ve como el parabrisas se le cuartea, cómo quedó con estas manchas rojas del líquido vital del ciervo. Dice, no puede ser, lo atropelló. Dice que él en cuanto puede, se orilla un poquito, estaba dudoso. Dice que baja su vidrio y se da cuenta de que todos esos ruidos que él había escuchado del bosque, se habían ido. Era un silencio absoluto, no había ningún ruido de ningún animal, nada. Solamente este sonido que hace el viento cuando hay mucho viento, que es común, es como un sonido que hace el viento, como que silba. Dice que él se baja con su linterna y camina hacia la parte de enfrente donde golpeó al ciervo, para ver el daño que tenía el tráiler. Y dice que cuando alumbra donde golpeó al ciervo, se le hizo raro de que no había abolladura, no había golpe, pues estaba todo bien. Dice que cuando levanta la linterna para ver hacia el parabrisas, que él había visto que el parabrisas se había llenado de golpes, incluso tenía una mancha de sangre. El parabrisas estaba completamente limpio, no tenía rastros de golpes, no tenía. No estaba agrietado, nada. Y le dice, a ver. En ese momento él supo que algo estaba sucediendo, que algo estaba pasando. Él dice, yo vi como golpea el animal, cómo pegó en el parabrisas y cómo se fue hacia atrás. Yo escuché, yo vi el golpe, yo vi la mancha, yo vi las grietas, no había nada. En ese momento escucha un sonido que venía de atrás de la caja. Estaba todo oscuro. Él nada más veía con la luz de los faros del tráiler. Y él dice que echa, apunta la luz hacia atrás y dice que él ve y es. Y lo quiero leer porque si está bien extraño. Dice lo que yo vi. Vi un ser que no era el ciervo. Tenía la cabeza del ciervo, pero tenía cuerpo como humano. Medía fácil, unos tres metros. Estaba a la altura del tráiler, estaba de pie, estaba sobre sus dos patas. Solamente le veía la cabeza, que tenía cabeza de ciervo, pero cuerpo como de humano. Estaba en dos patas. Dice que poco a poco, con el tiempo fue recordando cómo era con más detalle, porque en esa primera impresión, pues lo impactó. Dice que tenía como la piel blanca y tenía como. Estaba muy. Como muy delgado, porque sus huesos. Estaba muy pronunciado, sus brazos sus piernas estaban como muy huesudas, Él dice que se queda mirando y se quedó así, literalmente en shock, no se pudo mover. Este ser se da la vuelta y lo mira de frente y dice que con una de sus manos, porque eran manos humanas, empieza a golpear la caja y como que le hace estas, estas rasgaduras y él no se puede mover, no se puede mover. Y hay un momento donde él piensa en su familia, piense como que eso lo hace aterrizarse rápidamente. Se sube a su camión, cierra la puerta, arranca y dice que todavía echa la vista hacia el espejo para verlo otra vez, dice que ya no estaba, ya no estaba. Él se sube rápido a su camión, acelera y dice que todo este camino fue pensando él en todo lo peor, de que en algún momento esta criatura iba a llegar, lo iba a alcanzar, lo iba a sacar del camión, lo iba, o sea, él se iba imaginando todo porque era un animal muy grande, era un ser muy grande, se veía fuerte, tenía mucha fuerza, dice él, tenía mucho miedo. Dice que ya más o menos dando las 6 de la mañana, el GPS lo lleva otra vez hacia la ruta inicial sobre la autopista y ya después, como a las nueve, diez de la mañana, él ya se, ya estaba incorporado en su nueva ruta. Se baja a comer algo, pero él revisa otra vez el golpe que le había dado al ciervo, o sea, el frente, el parabrisas, no había nada, pero si estaban esos tres arañazos que hizo en la caja, ahí estaban en la parte de atrás. Él dice, Paco, yo trabajé en Sonora, trabajé en Chihuahua, tuve problemas con algunos cárteles que me, que me paraba, que me querían asaltar. Nunca sentí tanto miedo de morir como esa noche trabajando, manejando a un lado de este lugar llamado los Montes Apalanches. Y es que este compañero me lo dijo, no tomes caminos secundarios, siempre maneja por autopista, no te vayas por carreteras secundarias, por nada del mundo. A veces uno peca más de confiado que de otra cosa, y esa fue una lección que él jamás va a olvidar. Manejando de madrugada en los Montes Apalaches.
Héctor Villadar
No, claro, fíjate que ahora con la descripción que, con la descripción que da de este ser y con la situación geográfica, es decir, con que haya ocurrido ahí en los Apalaches, lo primero que me viene a mí a la mente es un Wendigo.
Paco Arias
Exactamente. Porque es el cuerpo humano.
Héctor Villadar
Así es.
Paco Arias
Pero la cabeza de animal.
Héctor Villadar
Sí, con astas y.
Paco Arias
Con astas y todo eso.
Héctor Villadar
Entonces, no, pues imagínate toparte con un wendigo en los Apalaches, ¿No? Es como hablar del hombre de las nieves en Groenlandia.
Paco Arias
Exactamente. Fíjate que mucha gente ha subido a sus redes sociales, sobre todo camioneros, de que ellos han pasado por estos caminos, estas carreteras, no, pistas, en los montes Apalaches. Y yo me puse a investigar porque muchos empiezan a tener fallos, pues, en todo, en la máquina. Así es, el tráiler o el camión se les va apagando, como que la electricidad, o sea, la batería les empieza a fallar y se escuchan gritos. Muchos dicen que, o sea, no faltan los expertos, ¿No? Que dicen son lobos, son alces, son estos. Pero ¿Cómo explicas que de la nada el camión empieza a fallar en ese punto?
Héctor Villadar
Si no, vamos, no puedes decir que se trata de cierto tipo de. Claro, de animal, cuando es tu camión quien está produciendo eso.
Paco Arias
Por supuesto. Entonces, digo, mucha gente ya sabe lo que pasa en los montes Apalaches. Este, esta persona, Oscar, que nos comparte su vivencia en el año 2012. Yo creo que es un ejemplo de que hay que tener cuidado y hay que tener mucho respeto por los lugares donde estamos nosotros.
Héctor Villadar
Si, no, totalmente. Digo, sobre todo en los Apalaches, en zonas boscosas.
Paco Arias
Así es.
Héctor Villadar
Bueno, pues mira, te voy a contar una historia que tiene que ver con camioneros, por supuesto, pero también con extrañas brujerías.
Paco Arias
OK.
Héctor Villadar
Esta historia nos la manda una persona de nombre Marco. Es lo único que me menciona del nombre, porque al final del relato les vamos a pedir, no solamente a ti, sino a tu auditorio, un poco de ayuda para esta persona. Pero bueno, él nos comenta que, no sé si tú, Paco, has escuchado, seguramente si, esta icónica frase, después de hacerte una limpia, un despojo, un rompimiento, lo que sea, que te entregan el animal desvivido, te entregan las velas trabajadas, te entregan tu ropa o lo que sea, y te dicen, tíralo en una encrucijada o en un río y vámonos, porque quien pase se lo lleva.
Paco Arias
Sí, Bueno, o algunos dicen que lo tienes que quemar.
Héctor Villadar
Si. Algunos te dicen, pues destróyelo, porque la entidad brinca, es decir, no se va a dejar destruir tan fácilmente. Esta historia ocurre en un lugar de aquí de México, de Veracruz, que seguramente no creo que muchos conozcan, yo lo conocí alguna vez por error. La segunda vez que volví a cruzar por ahí fue porque hace muy poco tiempo estuve acá en Catemaco, nos agarró un norte, cerraron la carretera y tuvimos que regresar por este poblado que se llama Rincón de Zapatero. Rincones Zapatero, para quienes no lo conozcan, es una comunidad donde lo único que hay es ganado, pero ganado tremendo, o sea, hay ganado para ambos lados del camino, no hay camino asfaltado, es un camino de terracería, están divididos con esta llamada cerca viva, que son los troncos con el alambre puesto y no hay gente, no hay caminos, todo es derecho un camino y solamente de vez en cuando, después de una hora de ver lo mismo hay un cruce. En el cruce en el que se refieren con esta historia, pues hay un río, es un río que nos dice que hay hierba muy alta, pero que se alcanza a ver el agua encharcada, entonces pues que el puente es un río seguramente donde le dan agua al ganado, porque ganado hay muchísimo y finalmente conecta con la autopista que lleva la Ciudad de México. OK, esta persona quien nos cuenta la historia es el hijo del protagonista de la historia, que más tarde se convertirá en el protagonista, va en el camino y como es un camino muy largo, prácticamente unas dos horas de camino, pues él va en la carretera y empieza a sentir cansancio, a sentir hastío y pues sus necesidades fisiológicas le llaman y pues tiene que orillarse, sin embargo pues trata de buscar un lugar donde pueda orillarse sin causar ningún problema y entonces llega a este lugar donde ve el puente, dice aquí me puedo orillar, se baja, le da la vuelta al camión para quedar en la parte de atrás y pues procede a hacer sus necesidades. Una vez que termina pues se sube al camión, cierra la puerta y cuando la cierra acomoda el espejo para ver y ve que en la parte de atrás viene una anciana, viene una viejita, voltea y no hay nada, vuelve a ver en el espejo y ya no hay nada, entonces dice la verdad es que vengo ya muy cansado, el camino es totalmente tedioso, no hay vueltas, no hay curvas, no hay absolutamente nada, se lo achaca eso y entonces el señor se va, sigue su camino, llega a su casa en Puebla, cuando llega a su casa pues convive con su familia, al día siguiente le platica a su hijo, que es quien nos manda el correo, le platica a su hijo lo que pasó qué es lo que lo que le pasó y le dijo ¿Sabes que? Es que yo vi que en el momento que yo me bajé, yo sentí o viví que se había subido una señora, hasta que volteé y me cercioré de que no había nadie en el camión conmigo, pues se lo eché a mi cansancio y demás, pero pues yo lo viví. Así como te cuentan muchas historias de fantasmas, pues ahora te cuento yo una que me pasó y te puedo asegurar que no era un fantasma, que era mi cansancio o algo así. Sin embargo, poco tiempo después, el señor empieza a desmejorarse, empieza a bajar de peso, empieza a ponerse muy pálido, empieza a tener de cosas muy pequeñas hasta vómitos y diarreas tremendos. A los 7 días exactos después de haber pasado por ese lugar, pues fallece el señor inexplicablemente alguien muy sano, alguien que recorría camino sin ningún problema. El hijo se queda con la cosquilla de qué habrá pasado y después de lo que le contó su papá, pues dice y si, si, se subió una señora y le dio algo o le inyectó algo, le sopló algún polvo, cualquier cosa. Entonces decide ir y pues de Puebla, Riconde, Zapatero, no es tanta la distancia, Entonces dice voy a Zapatero y ahí investigo. Esto que te estoy contando es una investigación que a esta persona le toma meses, digo, te lo estoy contando chiquito por cuestiones del programa, pero él nos cuenta muchas cosas, que fue y tocó de puerta en puerta, que llevó el camión para enseñárselo a la gente, etcétera, hasta que finalmente donde está un puente, porque él sabía que su papá se había detenido muy cerca de un puente, pues se da cuenta de que hay una pequeña cabañita de madera y dice no sé si viva alguien, si sean los cuidadores y guardenenos, no sé, se baja, toca, vamos con la mano en la puerta de madera para ver y se acerca una persona que estaba cuidando al ganado y le dice sí, dígame que se ofrece, que no sé qué, y entonces bueno, le dice oye, fíjate que estoy investigando porque pues le cuenta lo que pasó con su papá y una señora que estaba dentro de este cuarto sale y le dice yo recuerdo el camión, no recuerdo a tu papá, pero recuerdo el camión que vino, se paró y estuvo aquí y estuvo aquí escasos cuarenta, cincuenta segundos y se fue y es que mira que no sé qué, no sé qué es lo que ha pasado, no sé si alguien se le subió en el camino. Total que le dicen, pues no, no pasó más que un momento, se subió al camión y se fue. Entonces pues agradece el chico lo que. Lo que le dan de noticias y se acerca al lugar donde su papá había estado y se da cuenta de que se lo describe tal cual su papá le había dicho. La hierba muy crecida, el agua encharcada, un puente blanco. Y pues él se acerca y se da cuenta de que hay algo negro en el piso. Entonces empieza a patearlo así como pues pensando qué habría pasado y descubre una bolsa, una bolsa que cuando él la patea escucha como algo dentro le llama la atención y pues lo abre y cuando lo abre encuentra dos o tres frascos, no sabe decir bien porque él solamente pues toma uno y cuando lo toma ve que tiene una foto adentro. Cuando lo está viendo, pues él no se percata de que se le acerca la señora que le había dado los informes de su papá y le oye, mucha gente viene a este lugar a tirar brujería porque no hay otro cruce cerca. Mucha gente conoce a otra señora que se dedica a hacer trabajos de brujería, que vive de este camino hacia arriba. Tal vez ella pueda darte alguna indicio de lo de tu papá. Pues este chavo agarra este bote con la fotografía y va a ver a la señora.
Paco Arias
Se lo tomó así con sus manos y todo.
Héctor Villadar
Sí, pues lo vio y dijo pues a ver. Pues también pensando que era la mañana, que quien estaba haciendo algún tipo de cosas, dijo a lo mejor algo le hicieron el clavado con esto, sobre todo con la visión que había tenido su papá, que algo pues ya le caía extraño. Camina por el lugar y llega a la choza, que era la única que había, porque te digo que zapatero no hay nada, solo vacas. Entonces pues cuando llega al lugar, pues se extraña, toca la puerta y sale una señora y él le dice oye, fíjate que está ocurriendo esto y vengo a preguntar para poder saber y entender qué le pasó a mi papá. Mi papá se detuvo en tal lugar y no sé qué y encontró esto. Y le enseña el frasco con la foto. Y la señora le dice bueno, pues te voy a decir dos cosas. Primero, no te puedo invitar a pasar porque tú vienes con alguien, tú no vienes solo. Y no, yo vengo solo. Dice, no, es que tú tampoco lo ves, pero tú traes a alguien que no puede entrar a mi casa y el frasco que me estás enseñando formaba parte de un trabajo que yo le quité a esa persona que está en la foto y que tu papá le orinó encima. Entonces hizo el camino, pero tal cual, no dice, entonces no puedo ayudar a tu papá. ¿Evidentemente él no había mencionado que había fallecido, le había dicho y le dijo pero sabes que? Esto está muy grave y tampoco puedo ayudarle de ninguna manera porque la persona que vino a verme yo no la conozco, vinieron aquí porque a mí me recomienda mucha gente de todas partes, pero yo no sé quién sea, no sé y no puedo ayudarte porque este trabajo yo ya lo había retirado y yo ya no puedo retirar. Y te digo algo, se trata de un trabajo de muerte. Entonces él empieza a entender que todo lo que pasó pues fue porque él había jalado la brujería de ese lugar. Y aquí viene la parte importante y donde vamos a pedirles ayuda a tu auditorio y además a ti, por supuesto. Esta persona nos dice, yo entendí qué es lo que le pasó a mi papá, yo ya comprendí que fue un trabajo de muerte que él jaló, pero también me dijeron que los trabajos se brincan de una a otra. Y si el trabajo no estuvo bien enterrado y mi papá se lo llevó a la casa, ahora yo estoy viendo en los reflejos del espejo a una anciana, ¿Qué puedo hacer? Ahí termina su relato y yo tengo el contacto de esta persona, te lo voy a dejar. Y bueno, si alguien conoce o ha sabido de algo de esto, sobre todo en esta región de Zapatero, pues ojalá pudiera ayudar aunque fuera con una oración para esta persona, porque pues está desesperada.
Paco Arias
Pues es que ahí lo que se tiene que trabajar es un desprendimiento, una liberación, porque evidentemente algo, algo se le pegó, como decimos coloquialmente. Y eso justifica mucho el hecho de las personas, por ejemplo, que trabajan en cementerios de no orinar sobre este tipo de tierra. Claro, porque tú haces un puente con tu propia energía.
Héctor Villadar
Así es.
Paco Arias
Y atraes las cosas a ti. Entonces es muy delicado, digo, que fuerte, qué triste también que haya cobrado la vida de un ser humano, pero yo creo que a veces nos pasamos un poco de irresponsables también porque no conocemos y no estamos como pendiente de lo que puede llegar a ocurrir. Hay cosas muy, muy fuertes y reglas que existen como no agarrar la brujería con tus manos. Con tus manos, claro, o al menos que estés, que te estés protegiendo, que estés haciendo algo, o sea, si se puede. Solamente aquellas personas que se encuentran en un estado espiritual muy fuerte, pero una persona que pues como dicen vulgarmente, no, tal vez no haga el mal, pero estás pecando, estás haciendo eso, haciendo lo otro, pues evidentemente se te puede pegar. Yo voy a terminar, mi querido Héctor, contándote una historia que he decidido guardar al final, porque es una historia que tiene que ver con algo real que pasa y sigue ocurriendo actualmente, es una historia anónima, una persona que es de Mérida, Yucatán y que tiene que ir a uno de los estados más peligrosos de México. Él dice que en aquel entonces, aquel lejano 2016, a él le tocó una mala racha, uno de sus hijos desafortunadamente enfrentaba pues esta enfermedad que es la leucemia y afortunadamente en su trabajo lo estuvieron apoyando y hay rutas que se pagaban muy bien, pocos se atrevían a agarrar ese tipo de rutas, rutas que eran nocturnas y rutas donde pasabas por caminos peligrosos. La empresa te respaldaba en todo sentido, te ponía GPS, te daba un buen seguro de vida y te pagaba estos, como dicen ellos, estos viajes muy bien pagados, sobre todo para estos lugares donde hay mayor probabilidad de asaltos y temas fuertes de seguridad. Dice que sale un viaje, un viaje que iba de Mérida, Yucatán a uno de los estados que no puedo decir cuál es, pero de los que son calientes, él tenía que salir cerca de las 7 de la noche, iba a ser un viaje muy largo, muy largo, no me especifica cuántas horas, pero iba a salir más o menos esa hora. Dice que él aceptó, lo que lo motiva a hacer todo esto, pues es la necesidad del saber de que iba a ser un viaje muy, muy bien pagado. Entonces carga su camión y él va, dice que cuando iba pasando una zona muy conocida, solamente me lo deja así, se da cuenta de que enfrente hay un retén, ve pues lo que es esta torreta, los colores rojo y azul, y ve personas que están ahí con chalecos antibala y todo esto y decía pues un retén y dice que él baja la velocidad y se da cuenta de algo, cuando él baja la velocidad, una se da cuenta de que los vehículos y el uniforme que traen estas personas no tenían logotipos oficiales de ninguna dependencia y el arma de estas personas no eran las típicas armas que se le conocen, son, son unas que son conocidas como cuerno de chivo. En ese momento escucha el tono de voz de las personas que le dijo abre, abre la caja, pero no se lo dice como hoy señor, este, estábamos haciendo revisión, no, no, abre la caja, escucha el tono como demando de hazlo ya se da cuenta de que hay unas 8 personas que ya rodearon la parte de atrás del tráiler, todas con su cuerno de chivo, como le dicen, sus cascos, sus pasamontañas, no se le ve nada, no había nombres así como policía, fulano, nada, nada. Él se dio cuenta en ese momento de que estaba pues con personas malas y él dijo ¿Qué hago, aceleró? Esas personas evidentemente andan en camionetas, o sea, en lo que ellos traerle al avanza ya me dieron. Él dice que en cuanto se dio cuenta de que no eran personas buenas, él le dijo no me hagan nada, este, déjeme ir, que no sé qué. Dice no, tú no te vas a ir. Dice que lo bajan, le dan unos golpes y lo suben a un vehículo y se llevan el tráiler. Dice que empiezan, llegaron como a un rancho aquí en este rancho, ahí había una casa como de seguridad muy vieja, que está como en obra negra, ahí estaban estas personas. Dice que el tráiler lo metieron como a unos sembradíos, empezaron a vaciarlo y dentro de esta casa habían como unas 15 personas pertenecientes a un grupo delictivo muy famoso que actualmente opera él dice que lo bajan, lo esposan, le vendan la boca y le dicen que se calme, que no le van a hacer nada, pero que pues querían sacar pues dinero. Empezaron a marcarle a su familia, a la empresa, lograron sacar el GPS del tráiler, se deshicieron de él y dice que él sentía evidentemente estando ya en este punto, ya estaba evidentemente secuestrado. Dice que lo ponen en una esquina y lo dejan ahí y él siente mucho miedo, siente mucho terror. Él estuvo secuestrado cerca de 48 horas. Dice que él no comió nada, no bebió nada, estaba muy débil, pero él tenía mucho miedo porque no lo querían soltar. Dice no entiendo por qué yo les di todo, o sea, les di el camión, a mí me tienen que dejar, se supone que es lo que deben hacer y no, no lo estaban dejando ir. Dice que cuando ya había pasado un día cerca, más o menos de casi el siguiente día, cerca de los dos días, en la madrugada, él se dio cuenta de algo. Este grupo de personas se dividían en dos uno era liderado por una persona que de hecho me dice el apodo, y el otro por su hermano, su hermano menor. Dice que ellos se dividían, primero iba un grupo y después iba el otro y así trabajaban ellos. Dice que una noche salió el hermano menor del líder y que Como a las 4 horas entró una camioneta, pero así hecha madre, gritando, porque dicen lo que él escuchó de que a este hermano menor que se le puso enfrente a un camión y que éste no se paró, literalmente el chofer le avienta el camión y cuando él se da cuenta de esto, se avienta y le alcanza a agarrar las piernas. Entonces este grupo traían al hermano menor del líder y dice que sus piernas estaban, él las vio, sus piernas estaban destruidas, dice, las rodillas estaban volteadas hacia el revés, venía sin zapatos, venía muy mal. Dice que el chavo le ve la cara porque le quitan el pasamontañas, estaba jovencito, tendría unos 16 años, estaba jovencito, dice. En eso dice, el líder llega y le dice a unas personas tráiganlo, tráiganlo. Dice que de esta casa como de seguridad, que estaba en obra negra, unas personas entran a un cuarto y sacan como una estatua, no era de la Santa Muerte, dice que era de un ser que tenía como rostro de pescado. Él lo vio a algunos metros y que tenía como cuatro manos en una posición extraña. Dice que el líder pidió que le echaran una sábana encima al hermano y empezó como a rezarle a esta estatua. Él dice que estuvieron rezándole cerca de una hora y le pasaban las manos así en las piernas y el chavo gritaba y de pronto el chavo deja de gritar y dice que cuando quita la sábana, sus piernas estaban bien, estaban bien, todas esas fracturas, todo, todo, todo. El chico se levantó, pero dice que este camión había dado aviso de estas personas y que todos estaban así como. Como en caos. Este señor que me manda su historia dice que ya había aprovechado para zafarse, ya se había zafado las muñecas, le faltaban los pies nada más. Y dice que aprovechó un momento donde todos salen porque empezaron a hablarse por radio y el rápidamente como pudo, dice que había un pedazo de vidrio de una persiana, como pudo y se empezó así rápido, rápido lo logra cortar y se sale por una ventana que estaba alta, se cayó, se lastimó al tobillo, pero ya estando afuera, hermano, dice pelate, corre. Dice que corrió, no le importó el dolor del tobillo, no le importó nada, corrió, corrió, corrió, dice que pasó varios potreros, pasó varios ranchos donde había este ganado, había vacas, había toros, dice no sé cuánto tiempo corre, dice ya sentía los latidos del corazón tan fuertes que se sentían en todo el cuerpo, dice me paré tantito para tomar aire y a seguir corriendo, no sabe cuánto corrió, llegó a una parte donde había otro potrero donde había vacas y que había como una lomita y en la parte de abajo dice, había como un riachuelo con monte, dice que ahí estuvo por cerca de 10 horas más, tomó agua como desesperado y dice ahí entre el monte y se quedó ahí, se quedó cerca de 10 horas y pasó la noche con miedo de que él dice yo solamente abría los ojos y me imaginaba a estos tipos llegando con las linternas buscándome, bendito sea Dios, dice no llegaron, no llegaron, él se esperó al amanecer, dice no sé ni qué hora serán, todavía no había luz de sol, empezó a correr, a seguir corriendo hasta que llegó a un pueblo que él más o menos ubicaba y ahí fue donde él pidió ayuda. Él dice que esa experiencia literalmente lo marcó de por vida. De por vida. Él pensó en su hijo que tenía cáncer, en su familia, su esposa, en cómo lo iban a desvivir porque él vio cosas muy fuertes, pero de todo lo que vio como una persona con las piernas destrozadas logró levantarse, ¿Te imaginas?
Héctor Villadar
No, pues qué tremendo, pues qué impactante y además qué aterrador, ¿No? Fueron 10 horas de angustia, de miedo. No, bueno, no, no, como lo describes
Paco Arias
es muy difícil y nosotros sabemos, lo digo con mucho respeto, a que estas personas suelen tener pactos con entidades oscuras, o sea, yo lo primero que dije fue fue la santa, y me dice, no, no fue la santa, fue otro ser que tenía como un rostro de pescado, me tenía como rostro de pescado, tenía escamas igual podrá ser, porque hay demonios que se Así es, que tienen una apariencia como de pez también, entonces lo que sí es que para darles ese favor de poder reestructurar huesos rotos, es impresionante.
Héctor Villadar
Si, no, no, y además lo que viene después de. Claro, no, o sea, de por sí ya es tremendo. La regeneración.
Paco Arias
Exact. Es un milagro.
Héctor Villadar
Sí, claro, por supuesto. Que no se nos olvide que hay milagros buenos y hay milagros malos.
Paco Arias
Claro. Sobre todo.
Héctor Villadar
Así es. Entonces, sí, por supuesto. ¿Y así como cuando tú haces una manda y tienes que ir a dejar tus veladoras durante 10 meses, pues cuál será el costo que tendrás que pagar? Y digo, hablando de un grupo delictivo, quisiera yo imaginarme cuál va a ser el sacrificio.
Paco Arias
Claro.
Héctor Villadar
Y cuántos sacrificados tendrán que te imaginas
Paco Arias
que él hubiera sido para sacrificio y se fue justo en el momento.
Héctor Villadar
En el momento en el que tenía. Pero por supuesto, no, porque él dice,
Paco Arias
no sé por qué no me dejaban ir. Dice, no sé por qué.
Héctor Villadar
Pues si yo entregué todo, yo les dije todo. Ya vámonos.
Paco Arias
Llega Lenón, dice, normalmente te dejan votado en algún lugar, ahí ya tú te vas. Como puedes. Dice, a mí no me soltaba, no me soltaba. Y eso jamás se le olvidó.
Héctor Villadar
No, por supuesto. No. Imagínate fuerte haber de salvado de ser el sacrificio de esta deidad.
Paco Arias
Y qué difícil, hermano.
Héctor Villadar
Igualmente, esta historia la guardamos para el final de esta noche de relatos que bueno, no sé por qué se acaba tan rápido. Pero bueno, esto ocurre en un lugar muy famoso, sobre todo por este tipo de situaciones que es La Rumorosa. El tramo de La Rumorosa donde hay ovnis, ¿No? Así es. Donde hay ovnis, donde hay fantasmas, donde hay entidades, leyendas, etcétera. Esta persona que nos cuenta este relato, yo no sé si tú conozcas o si tú sepas, pero dentro de todo este folclor de los camioneros, hay ciertas leyendas que son como íconos, como reglas que tienen que seguirse. Y una de ellas es que no puedes viajar con aire porque es de mala suerte.
Paco Arias
¿Cómo con aire?
Héctor Villadar
En el asiento de al lado no puede ir vacío.
Paco Arias
Claro.
Héctor Villadar
Tienen que poner, Generalmente lo que hacen es poner un peluche grande o algo, pero si va con aire, se te sube alguien. Entonces, bueno, esto ocurre en el tramo de La Rumorosa. Esta persona iba manejando, llevaba ya cierto tiempo. Para quienes no conozcan La Rumorosa, La Rumorosa es un tramo muy, muy grande con bajadas de 120 metros en picada, lo cual hace prácticamente imposible que frenes la carga de un camión. Son aproximadamente 20 kilómetros de curva serpenteante. Es peligroso, Muy peligroso. Y el sonido que hace el viento le da el nombre de La Rumorosa. Pareciera que alguien está hablándote como ashram,
Paco Arias
así.
Héctor Villadar
Entonces, bueno, pues en este tramo esta persona llevaba mucho tiempo ya conduciendo y decide que en el primer lugar que vea en donde pueda detenerse, pues se va a detener, va a comer algo, va a refrescarse y después continúa el camino porque todavía le faltaba llegar hasta Tecate, hasta la ciudad y de ahí toda la frontera para entregar carga. Entonces, metros adelante, dice que muy pocos metros adelante, empieza a ver luces y dice ya de aquí soy, aquí me quedo. Ve que hay pues gente, hay movimiento y entonces él se estaciona, era un camión, no era un tráiler, era un camión. Se estaciona en el camión, se baja y pide un caldo porque hacía mucho frío, donde dice que pide un caldo, pide un café y en lo que está comiendo se le acerca otro, otro chofer no me menciona así de camión o de tráiler, pero le hermano, ¿A dónde vas? ¿Cuánto te falta de tu camino? Y le no, todavía me falta un buen cacho, todavía tengo que ir aquí a la parte de la comandancia y agarrar hacia abajo y ya de ahí toda la pendiente. Entonces dice pues que tengas buen camino, nosotros ya nos vamos, que esté muy bien. Bueno, raro, pero tampoco extraño entre camioneros. Termina de comer, ya se siente pues con ánimos de seguir en su trayecto y se va a subir al camión. Sale y cuando se va a subir del camión, se le acerca una mujer que él por como la describe, él piensa que es una enfermera y la enfermera le dice oye, escuché la plática que tuviste y yo vivo aquí adelante, mi mamá está muy enferma, pero yo salí a hacer una curación de otra señora que también está muy grave, pero ahora tengo que regresar a cuidar a mi mamá y son varias horas de camino, no me puedes llevar porque mi mamá está sola desde hace tiempo. Y pues es lo primero que dice es por supuesto, si yo puedo ayudarte, adelante. Abre la puerta del camión, quita el peluche que traían ahí al lado, se sube la chica, se sube al camión y dice que durante el recorrido, que es aproximadamente 40 minutos, está platicando muy bien con la enfermera. Casualmente existe una leyenda en La Rumorosa de una enfermera que se llama Eva. Él dice que no puede asegurar que se trate de la misma, pero pues se llamaba Eva también. Entonces pues llega a un momento en el que en donde termina la subida de La Rumorosa y agarras una curva para que empiece el descenso, ahí hay un cuartel, bueno, ahora es un museo de sitio, pero antes fue un cuartel militar que se llama Alaska. Lo puedes ver a la orilla de la carretera porque ahí hay muchos edificios destruidos, construidos con la misma piedra que hay en La Rumorosa. Es parte de la Sierra de Juárez. Entonces ahí le dice la enfermera, le dice, aquí puedo bajarme, ya estoy muy cerca de mi casa, yo vivo hacia allá adentro, en una pequeña comunidad. Entonces dice, ¿Está segura? Porque aquí no hay nada. Si, yo aquí estoy. Bueno, se orilla, se baja esta persona y camina al otro lado del camión para abrirle la puerta a la enfermera, pero cuando se le abre, ya no hay nadie arriba del camión. Entonces él se pone a. Dice, quizá pudo bajarse en lo que yo le daba la vuelta al camión o algo, pero pues yo no la vi, no escuché la puerta, no sé, no sé qué onda, pero ella se veía que estaba muy preocupada y muy angustiada por su mamá. Entonces pues yo todavía tengo tiempo, voy a regresarme al lugar de descanso de los camiones, son 40 minutos, porque la vida de su mamá, de la mamá de la enfermera, pudiera estar en peligro. Entonces voy a bajarme para pedir ayuda y decirle a alguien que pues que le ayude. Toma el camión de regreso, como estaba ahí en el. En la base militar puede maniobrar, porque dentro de La Rumorosa no puedes darle vuelta a un camión. Claro, imposible. Entonces ahí le da la vuelta y viene de regreso, y cuando va llegando ya a la zona, empieza a reconocer, pero ya ve que todo está apagado. Entonces, bueno, pues así a lo mejor ya es muy noche, pero pues si es una zona de descanso para los traileros, pues no se le hace extraño. Le da la vuelta al camión, entra al lugar en el que se estacionan y se baja y efectivamente reconoce el restaurante en donde él había comido, donde había estado, pero todo estaba lleno de polvo, todo estaba empolvado, como si el lugar hubiera estado abandonado por años. Y él dice, oye, pero es que yo acabo de comer aquí, ¿Cómo es posible que? Trata de abrir las puertas, está cerrado el lugar, los vidrios rotos. Y entonces cae en cuenta de todas estas leyendas que se hablan en La Rumorosa, de los asentamientos que se convirtieron
Paco Arias
en pueblos fantasmas, los lugares fantasmas.
Héctor Villadar
Así es. Entonces dice, no, ¿Sabes que? Vámonos porque aquí, aquí estaban, o sea, yo estuve platicando con un muerto.
Paco Arias
Híjole.
Héctor Villadar
Cuando se da la vuelta para subirse al camión, pues se da cuenta de que en su camión, en el lugar donde ya no había puesto el peluche, había una persona sentada adentro de su camión. Y dice no, yo decidí pasar toda la noche detrás de un muro en el frío de La Rumorosa, antes que volver a subirme al camión. Hasta que salió el sol al día siguiente, hasta que empezó a clarear, me subí al camión, me fui y es la última vez que he vuelto a las carreteras del norte, sobre todo en la parte de Mexicali. He recorrido Tamaulipas, Vallehermoso, San Fernando, pero no he vuelto a ir a esa parte y jamás volveré a ir.
Paco Arias
Fíjate que ese tipo de historias me suenan mucho a un especial que una vez hicimos de especial de hoteles y moteles de camino.
Héctor Villadar
OK.
Paco Arias
Donde una persona así rapidísimo se baja y pasa la noche en un motel que decía está muy feo, está muy viejo y ve gente extraña en los cuartos y al amanecer que se levanta y se va, se da cuenta de que estuve en un motel abandonado, sin puertas y ventanas y dice, pero si no estaba, hacia noche que vine. Digo, si estaba sucio, pero no estaba así la cama llena de chinches y que resulta que ahí habían asesinado a mucha gente. Y me suena mucho esos lugares fantasmas, como que entras en el tiempo, en el pasado, estás ahí, pero en algún momento sales de esta realidad.
Héctor Villadar
Es que sí, a final de cuentas, pues son energías residuales y cuando se cumplen ciertas condiciones climáticas, energéticas y demás, pues ¿Qué crees? Que el evento se vuelve a repetir y está en un bucle en el que, como en el Hotel California. Entonces, pues esta persona nos cuenta esta historia donde le ocurre esta situación en la cual pues no solamente se topa con un. Con un fantasma, sino con un fantasma, con un pueblo fantasma y con esta tradición de no quitar nunca lo que traes al lado de tu asiento.
Paco Arias
Mucho cuidado para la gente que va conduciendo, por favor ponga ahí aunque sea el celular, déjalo ahí, no alguna prenda, algún suéter, algún abrigo, déjalo ahí porque es una regla de oro. Mi querido Héctor, gracias por darnos este episodio. ¿Cómo te la pasaste hermano?
Héctor Villadar
Como siempre, increíblemente bien. Súper bien. Ojalá, ojalá tu público se le haya pasado igual que nos la pasamos nosotros aquí.
Paco Arias
Yo creo que sí, hermano, por favor, antes de irnos, recuérdanos redes sociales y proyectos, amigo.
Héctor Villadar
OK, redes sociales nos encuentran como Héctor Villadar y como La Sociedad de la Medianoche, un podcast en Spotify que se llama La Cabra Negra y todos son programas de investigación, algunos un tanto largos como cuatro horitas, de otros no tanto, pero en todos lados no se encuentran así.
Paco Arias
Perfecto hermano, muchas gracias. Gracias a todos los que llegan al final, les mandamos un fuerte abrazo. Por favor no olvides antes de irte, si no estás suscrito a este canal, te pido de una manera muy encarecida que te hagas miembro de esta comunidad gratis, porque realmente no tienes que pagar nada, solamente suscríbete a este canal, activa la campanita, las notificaciones y si escuchas esto en medios de podcast, también nos puedes seguir por allá. Ahora que si te gustaría ser parte de la comunidad de Hueso Colorado, te invito a que vayas a nuestro sitio web donde encontrarás contenido inédito, contenido explícito, donde hablamos de cosas fuertes y prohibidas, donde allá vamos a subir una segunda parte de este podcast. Mi nombre es Paco Arias y nos vemos en un próximo episodio. Hasta la próxima. Chao. La escena era un estudiante que quedaba prend Entre su camión y entre el vehículo de enfrente y este todavía como que movía los dedos sobre el parabrisas, evidentemente ya fallecido.
Héctor Villadar
Trataron de perseguirlo, pero no lo encontraron porque lo que había dado a luz era un monstruo que corrió rápidamente por la maleza.
Paco Arias
Detienen este chofer y lo meten a la cárcel. A los seis meses de estar encarcelado, él se en su celda.
Héctor Villadar
Se da cuenta de que la lámina del camión está rasguñada, empiezan a gritar, empiezan a buscarlo y lastimosamente lo único que encuentran a unos escasos 10 metros del camión es la cobija con manchas de cerca de unos olmos que tenían muchos hongos. Encuentran un brazo del bebé.
Fecha: 17 de marzo de 2026
Invitados:
En este espeluznante episodio, Paco Arias y el experto en temas paranormales Héctor Villadar exploran los relatos más inquietantes vividos por camioneros y traileros durante sus recorridos nocturnos en México, EEUU y otros lugares cargados de misterios oscuros. Desde encuentros con fantasmas errantes y extraños seres de otras dimensiones, hasta historias de brujería letal y pactos con entidades oscuras, el episodio profundiza en la relación entre el folclore de carretera y los fenómenos sobrenaturales que parecen acechar especialmente entre las 3 y 4 de la madrugada.
Se abordan experiencias reales enviadas por conductores, teorías sobre portales temporales, advertencias y reglas no escritas entre traileros, así como el terror muy real de los asaltos y secuestros. La plática nunca pierde el tono inquietante y respetuoso frente a lo inexplicable.
(Historia de José, trailero mexicano)
“Yo los vi y hubo más gente que los vio.” —Paco Arias, [17:54] “Lo que me llamó más la atención es que como quedaron sus rostros era exactamente como yo los veía en el reflejo...” —Paco Arias, [20:13]
“No tenemos todos desarrollada la capacidad para poder ver el más allá... la imagen reflejada sí nos muestra la imagen real.” —Héctor Villadar, [20:39]
“Todavía al día de hoy puede ver entre los árboles secos… un vestido blanco con estampado de limones” —Héctor Villadar, [32:50] “La niña estaba repitiendo su último momento de vida... se quedó atrapada en un espacio-tiempo.” —Paco Arias, [33:20]
“Vi un ser que no era el ciervo. Tenía la cabeza del ciervo, pero tenía cuerpo como humano... medía fácil unos tres metros.” —Oscar, citado por Paco Arias, [43:25]
“Nunca sentí tanto miedo de morir como esa noche trabajando, manejando a un lado de este lugar llamado los Montes Apalaches.” —Oscar, citado, [45:45]
“Formaba parte de un trabajo... que tu papá le orinó encima y lo jaló.” —Curandera consultada por Marco, [58:32]
“Yo entregué todo, ya vámonos... pero no me soltaba y eso jamás se le olvidó.” —Paco Arias, [75:31] “Para darles ese favor de poder reestructurar huesos rotos, es impresionante.” —Paco Arias, [74:33]
“Yo estuve platicando con un muerto.” —Trailero anónimo, citado, [83:47]
Para toda la #FamiliaExtraAnormal:
Nunca subestimes el peligro de las carreteras ni el poder de lo que no ves. Si eres trailero, protege tu asiento, lleva compañía —aunque sea un peluche— y nunca ignores el folclore: en el asfalto, lo increíble puede ser una verdad fatal.
(Este resumen omite anuncios, autopromoción y saludos rutinarios para enfocarse exclusivamente en el contenido narrado y analizado en el episodio.)