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abuelos siempre nos han dicho que han visto cosas, que han vivido cosas extrañas que nosotros no entenderíamos. ¿Pero qué pasaría si todas estas historias fueran mucho más que un simple cuento? Se dice que todas las familias guardan secretos, que los abuelitos guardan recuerdos, Algo que los persigue desde hace muchos años y que no deja en paz a la familia, incluso después de la muerte de aquel ser. Esta noche vas a escuchar historias paranormales de abuelas y abuelos. Personas que ocultaron por tantos años cosas muy fuertes que rozan en la línea del crimen y lo paranormal. Bienvenidos. Existen familias que guardan secretos. Secretos que tú jamás podrías imaginar. Personas que hacen prácticas demasiado oscuras. Y sobre todo los abuelitos. Los abuelitos quienes te inspiran cariño, amor, ternura. Pero están quienes te inspiran terror. Y esta noche vas a conocer estas historias. Mi nombre es Paco Arias y te doy la más cordial de las bienvenidas. Y hoy tenemos una gran invitada que nos acompaña nuevamente desde muy, muy lejano, nuestra querida Aurora. ¿Cómo estás amiga?
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Hola Paco, muchas gracias. Bien, contenta y agradecida de estar de vuelta aquí. Muy emocionada de las historias que vamos a contar. ¿Ya listos para la carnita del terror?
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Perfecto, venga. Oye, gracias por aceptar la invitación. La verdad estoy bien contento de estar nuevamente colaborando contigo y que de verdad la última colaboración estuvo muy buena. Hablamos de brujas, un gran episodio que le recomiendo a toda la gente que vayan, lo vean. Se contaron historias maravillosas. Pero para la gente que te está conociendo hoy por primera vez, me encantaría que por favor te presentes. ¿Cómo te puede encontrar en redes sociales y a qué te dedicas?
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Bueno, hola, ¿Cómo están? Yo soy Aurora, estoy en Instagram como Aura Morada y en TikTok como Aura Morada. Soy psicóloga y me dedico principalmente al tarot, aunque también brindo servicios de terapia psicológica e imparto clases de tarot, numerología y un poquito de magia elemental.
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Muchas gracias amiga. Gracias. Gracias. Familia. Antes de empezar, por favor te quiero pedir que te suscribas al canal, actives las notificaciones si escuchas esto en medios de podcast, sobre todo en Spotify, allá también nos puedes seguir y recordarte que tanto Aurora como aquí su servidor hemos guardado historias inéditas, historias que solamente las podrás encontrar en nuestro contenido exclusivo en cualquier buscador puedes poner triple W punto podcast extranormal comés. Allá te veo terminando este episodio. ¿Y ahora sí amiga, yo te pregunto qué opinas de estos temas, estas historias de abuelitos, de abuelitas que dejaron la ternura, dejaron ese papel tan bonito para convertirse en una pesadilla?
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Pues es que yo creo que, bueno, ahorita los tiempos han cambiado mucho, pero también creo que en los tiempos de antes nuestros abuelos desafortunadamente vivieron experiencias muy fuertes que los marcaron de una manera en que también influye en el cómo son y por eso no descartaría que hay historias que más allá de la ternura de los abuelos, pues pasan a ser terroríficas y que sumamente dejan marcas en el corazón de las personas que le siguen.
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Debo decir que me parece que es la parte 2 o la tercera vez que hablamos de este tema y siempre que hablamos de historias de abuelos hay cosas bastante oscuras. Recuerdo una de ellas que jamás se me va a olvidar, un chico que encuentra, y digo disculpen el spoiler, pero tienen que ver también los videos anteriores donde hablamos de abuelos, encuentra el feto de su abuela que lo guardaba prácticamente en el ropero. Esta mujer se embaraza, desafortunadamente pierde el producto, pero como era su primogénito, pues un niño muy esperado decide por alguna razón conservarlo en su ropero. Entonces hay tantas cosas y es que esta parte me resuena mucho porque mi abuelita era una mujer que guardaba muchas veces en estos como contenedores de galletas, que muchas veces caí en esa trampa, el surtido de galletas y yo pensando que eran galletas y no, adentro estambre, hilos, agujas, un montón de cosas. Bueno, este chico se encontró con algo muy aterrador que no eran hilos o agujas y todo esto, pues imagínate ¿No? ¿Cómo pueden traumar a una persona no?
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Y qué impactante y sobre todo también me imagino que pues pobre del alma de ese niño que no podía descansar precisamente por tener ahí esa energía de apego y de arraigo que no lo dejaban ir y que incluso por eso luego es que se cultivan las energías que después se manifiestan como fantasmas o como el efecto poltergeist, precisamente porque nos apegamos emocionalmente a la energía y no los dejamos continuar.
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Fíjate que yo quiero iniciar esta, digamos, lluvia de historias contándote una que se llama Degenerado hasta la muerte, es una historia muy fea, o sea, no es nada agradable y ahorita se van a dar cuenta por qué. Una chica de nombre Mary Lee nos comparte su historia, un abrazo hasta Coahuila, gracias por compartir nuestra historia. Y nos dice que esto ocurre cuando ella tenía 13 añitos y esto fue en el año 2009. Nos dice que su abuelo Samuel fue una persona bastante desagradable, tal cual nos dice que cuando su abuelita vivía, pues solían ir a la casa de los abuelos a visitarlos, a ver cómo estaban, llevarle despensa, llevarle cositas que ocuparan, pero nadie quería ir de los nietos, incluso de las hijas, porque con todas pues tuvieron problemas con este señor, con el señor Samuel, porque era una persona bastante desagradable, una persona que en su juventud decían las malas lenguas que había sido muy mala persona y que evidentemente pues ya de anciano lo seguía haciendo, entonces la gente iba a esta casa solamente por la señora. En el momento que la señora pasa mejor vida, el señor se quedó prácticamente solo, nadie iba a verlo y hasta cierto punto había una razón, hay un momento donde este señor se empieza a enfermar de todo, le caen mil enfermedades encima, se hablaba de diabetes, hipertensión, infecciones, problemas incluso en el cerebro, entonces esta persona quedó prácticamente como si estuviera en estado vegetal, no se podía mover, no podía valerse por sí mismo, ni siquiera ir al baño, solo no hablaba, solamente estaba acostado con los ojos abiertos mirando al techo, era lo único que hacía este señor. ¿Y aún así nos dice esta chica Meril, que ninguno de sus tíos se quiso hacer cargo de este señor, o sea, como de no, yo con él yo no voy porque pasaron muchas cosas atrás, no? Dice, pero mi mamá, pues mi mamá se sentía como con esa responsabilidad de hija de decir yo no lo puedo dejar solo, sí yo sé que fue muy mala persona, pero pues está solo, ¿Quién lo va a cuidar? Quién le va a comer, quién lo va a limpiar, quién lo va a bañar, y dice que su mamá iba constantemente, a veces a quedarse por varios días con él y pues como ella era hija única, pues tenía que ir con su mamá. ¿Entonces, dice Paco, yo cuando estaba ahí, la verdad me daba un montón de miedo porque el abuelo tenía una mirada, como dicen normalmente, una mirada pesada, de esas miradas que hasta te provocan dolor de cabeza y a eso súmale que a veces, dice, yo pasaba al lado de él y yo sentía su mirada, ella tenía 13 años, recuerdan, y ella sentía su mirada en partes de su cuerpo, o sea, si, ese tipo de mirada asquerosa, y si, yo lo volteaba a ver y a pesar de que él no hablaba y no se movía, observaba su mirada hacia dónde iba, dice, y eso me causaba un montón de enojo, yo sí lo externe mucho a mi mamá, dice, pero pues mi mamá me decía, hija, este, pues ya se va a morir pronto, o sea, trata de, pues no, de aguantar, pero mira, tú quédate aquí, quédate allá, prácticamente, no? Dice que en los primeros días que estaban quedando en su casa pasaba algo, ella dormía en un cuarto, este señor dormía en otro y su mamá dormía en otro. Dice que cuando ya eran cerca de la una de la mañana, se empezaban a escuchar pasos por todo el corredor, pero pasos lentos, pasos como que arrastraban los pies y más de una ocasión ellos pensaron que alguien se había metido a la casa. Dice en una ocasión que estos pasos se hacían cada vez más fuertes, casi siempre en la noche, pero una vez le tocó escucharlo de día y se escuchó clarito como este cuarto, perdón, como estos pasos iban más o menos por donde estaba el cuarto de él y en ese momento ella decide salir corriendo para ver quién estaba provocando, no había nada. Y dice que cuando llega al cuarto de su abuelo, de don Samuel, él estaba mirando hacia la entrada como si estuviera esperando que alguien llegara, como que bien podría haber sido él, pero pues él no se podía mover, o sea, él no podía valerse por sí mismo y estas cosas empezaron a repetirse, los pasos y sobre todo decía, a ver, la casa de mi abuelo está solitaria, la casa más próxima está como a 50 metros, o sea, no hay gente, no hay segundo piso, no hay nada de esto, no, no entiendo qué está sucediendo Entonces viene el primer evento extraño. Dice, mi mamá tenía que hacer unas cosas y yo me quedo solo con él. Y me dice, por favor, dale de comer a tu abuelo. Dice, iba y lo que yo hacía era sentarlo, le ponía varios cojines atrás en su espalda para que estuviera sentado y le daba pues, cucharaditas en la boca. El señor solamente abría la boca. Y dice que cuando le estaba dando de comer, ella siente como que tocan su muslo cerca de una zona muy íntima de ella. Ella rápido voltea y dice, Paco no estaba, la mano de él. Cómo no, o sea, técnicamente él no había sido.
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Pero cuando volte a verlo, él se estaba riendo. Dice, mi abuelo no se reía. Dice, se rió con una sonrisa bastante extraña, bastante fría, se estaba burlando de mí. Dice, yo dejé de darle de comer y me fui. Dice, yo me molesté mucho, aunque no vio la evidencia de que este señor haya estirado la mano, no lo hizo, pero sintió el apretón en esta parte del cuerpo. Entonces, pues ella dice, que demonios, esas cositas a ella le incomodaban. Y dice, es que mi abuelo cuando sabía que yo lo estaba observando, me volteaba a ver, me echaba la mirada y se reía conmigo. Pero no era una risa de amor, de te quiero, no, es una risa malévola, una risa fea, burlona, sarcástica. Y aparte, dice, su cuarto todo el tiempo apestaba y no olía suciedad o a sudor, era un aroma bastante desagradable, como algo demasiado viejo. Olía muy mal. Aparte, dice, cada vez que entraba yo a su cuarto, se sentía como una pesadez en mis hombros. Dice, yo no quería estar ahí, pero no podía dejar a mi mamá sola porque mi mamá lo bañaba, lo llevaba al baño, lo limpiaba, o sea, le cambiaba el cómodo. Mi mamá hacía todo. Y yo le decía, mamá, ¿Por qué haces esto? Pues, es que es mi papá, ¿Que puedo hacer? No, dice, nadie lo va a venir a ver. Y las cosas se iban poniendo cada vez más feas porque ella sentía que este señor como que podía ser más de lo que aparentaba. Iban pasando los días, iban pasando pues las noches y menciona que había momentos donde el abuelo, ella como que le daba de comer, le seguía dando de comer y el abuelo le escupía la comida y se burlaba, se reía y dice que en más de una ocasión ella se puso como a gritarle, llegó su mamá y le dijo, no, no, ¿Qué estás haciendo? No, es que ya me tiene harta, o sea, pasan estas cosas y sobre todo los pasos y los ruidos se seguían manifestando en su casa. ¿Qué pasa? El abuelo se va poniendo cada vez más mal de salud, la presión se le empieza a subir a niveles muy altos y el médico le dice que en cualquier momento ese señor pues puede pasar a mejor vida. En eso dice que llega una noche, la noche que jamás va a olvidar, ella dice que se acuesta a dormir y en cuanto cierra los ojos dice que no se podía mover, ella dice, eso es parálisis de sueño, ya me ha pasado, nada del otro mundo, pero en ese momento ella intenta mover, dice un dedo de la mano, el meñique, dice no, si lo podía mover, no estaba en parálisis, pero sentía la sensación de estar bajo parálisis, la opresión, y en eso que abre los ojos, al lado de su cama estaba su abuelo y dice que la estaba mirando con esa misma sonrisa, pero que se le salía la saliva de la boca, le salía toda la baba, dice, caía en mi cama, Paco, y de pronto cuando hice yo a quererme mover, extrañamente no me podía mover, dice, cuando yo sí podía mover las manos y en eso veo cómo pone una de sus manos en mi pierna, yo estaba tapada, o sea, lo puso arriba de la sábana y le iba subiendo y le iba subiendo, en eso dice, yo me molesté tanto, tanto, tanto, no sé de dónde saqué fuerzas, y dice que agarra y le tira el empujón, o sea, agarra su mano y le empuja su mano, ella dijo, esto no es parálisis, incluso cuando empuja la mano de este señor, dice, sentí su piel, o sea, su brazo lo sentía él, y cuando él notó que yo lo empujé, dice que puso una cara como de espantado, como que no se esperaba que ella pudiera reaccionar así. Dice en ese momento él de una manera inhumana, ni siquiera puedo decir humanamente, de una manera inhumana, se da la vuelta y corre, pero corre a una velocidad impresionante y se escucha cómo va corriendo por todo el pasillo, llega a su cuarto e incluso se escucha el azotón de su puerta y ella grita, llega su mamá corriendo y dice ¿Qué pasa? ¿Que tienes el abuelo? ¿Y le empieza a decir, el abuelo estaba aquí, intentó, pues ya sabe qué intentó hacer, pero cómo es posible? ¿Y dónde está? No, ya está en su cuarto, pero cómo crees, o sea, el abuelo no se puede levantar, el abuelo ni siquiera puede hacer nada por él mismo, pues el abuelo estaba aquí y ella le empezó a decir. Las dos se levantan y van al cuarto del abuelo, cuando llegan el abuelo estaba acostado, estaba inmóvil, cuando se acerca la mamá de Mary Lee revisa, el abuelo estaba muerto, ya había fallecido, pero extrañamente no tenía tanto tiempo, dice, porque todavía pues estaba tibio, no estaba frío, pero esa madrugada el abuelo murió, lo extraño y Mary le menciona que jamás lo va a olvidar. Dice Paco, no fue una visión, no fue un sueño, yo lo vi. Dice incluso donde cayó su saliva, en mi sábana estaba húmedo, estaba el rastro de donde cayó, yo sentí su mano. Dice sentí en el momento cuando lo toqué, cuando lo empujé y el azotón de su puerta lo escuchó, mi mamá también. Llegamos y el abuelo estaba ya muerto. Dice no entendemos, nadie entiende. Dice que llegó su funeral, lo entierran todo y después de varios años ella se entera de otras cosas. Ella dice que su mamá y sobre todo algunos tíos le contaron cosas de este señor, primeramente que efectivamente era un enfermo degenerado, había abusado a sus propias hijas, o sea todas las mujeres de la familia, ese señor hacía eso, aparte practicaba cosas que no pertenecían directamente a su religión católica, hacía otras cosas. Y dice sí, porque cuando ella recuerda que cuando lo enterraron y ella le tocó ir a buscar como sus cositas, la ropa que le iban a poner, dice yo empecé a revisar en cajones y sí encontraba como caracoles, encontraba como algunas cositas que hacían referencia pues a cosas de brujería. Dice pero yo no entiendo cómo ese maldito hombre pudo tocarme estando muerto y es una de las historias que de verdad a mí me ponen a pensar, porque él en más de una ocasión hizo estos movimientos y sonidos estando vivo. Entonces es una de las historias que a mí me ha volado mucho la cabeza. No sé ¿Tú qué opinas, ¿Qué piensas que hacía este señor?
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Empezamos fuerte. Es que me vienen muchas cosas a la mente. Por un lado, evidentemente si era una persona que que tenía la capacidad de tener un efecto físico en el plano, o sea, despierto como tal. Eso habla de que no nada más le gustaban estas otras cosas más allá del catolicismo, sino que era un practicante fuerte en su área que precisamente podía hacer ese tipo de cosas.
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Pero antes de que continúes, estoy omitiendo algo interesante, un testimonio de una de sus tías. Fíjate nada más. Ella dice que para ella fue un sueño. Fue un sueño y nada más. Una de sus tías le contó y le confesó que una madrugada escuchó que alguien estaba en su cuarto, como cuando empiezas a mover los cajones y cuando abre los ojos dice que ve al que era su papá, o sea, este señor, sacando una prenda íntima de su cajón de ella. Y ella ve como lo agarra y empieza a olerlo.
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Ay no, no.
B
Y ella le dice ¿Qué estás haciendo? Le voy a decir a mi mamá. Y él voltea y le hace. Y ya como que ella despierta y se oye, qué sueño tan más bizarro. Sobre todo porque el señor había ido de viaje, no estaba ahí. Pero dices que fue un sueño súper, súper, súper vívido. Entonces imagínate, Imagínate la capacidad que tenía este cabrón.
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Sí, y es que justo precisamente los brujos que más pueden hacer este tipo de cosas, precisamente se desdoblan y en el astral, o sea, no nada más es como la parte de hacer los fetiches y la brujería, sino que en el astral hay un desdoblamiento y estos brujos van y con el cuerpo astral de la persona es que los embrujan o los enferman y que él haya podido tener ese tipo de desdoblamiento de alcance, eso habla de que era una persona que sabía lo que hacía y que definitivamente lo estaba haciendo con toda la intención de ser como un vampiro energético, sobre todo de su familia.
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Qué desagradable. Qué horrible.
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Hablando precisamente de abuelos que tienen toda la intención de dañar a los suyos. Te voy a contar esta historia que se llama Las uñas de la abuela. Esta historia la comparte Kevin y habla de que es específicamente acerca de su padre Nelson. Kevin me cuenta que siempre había tenido los recuerdos de su abuela Amalia como una persona un poco fría, maligna, misteriosa, tiene pocos recuerdos de la historia con ella, pero son muy en particulares pues no fueron del todo buenos. Nelson cuenta a su hijo Kevin que Amalia, su madre, era demasiado dura con él, aplicaba una serie de castigos con mucha furia y con mucha ira por cosas incluso totalmente insignificantes, lo golpeaba, lo golpeaba con varillas en los brazos, en las piernas, en la espalda, pero algo que le encantaba hacer a Malia era con sus uñas largas rojas, clavarlas en la piel de Nelson y rasguñarlo, le sacaba moretones con sangre e incluso le pelaba pedazos de piel y eso lo hacía de forma muy constante y muchas veces ni siquiera con algún tipo de pretexto. Esto evidentemente hizo que Nelson tuviera un resentimiento y un rechazo muy grande hacia su madre, se negaba a verla, su madre le hablaba por teléfono, mandaba mensaje, pero pues él nunca tuvo como esa iniciativa de que regresara a su vida. Pero Nelson estaba casado con una mujer que se llama Raquel, la madre de Kevin y precisamente pues Raquel es una mujer muy dulce, muy amorosa, creyente, que precisamente le decía es que tenemos que perdonar a las personas, las personas merecen segundas oportunidades y es tu madre, si tu madre te busca pues recíbela nuevamente. Entonces Nelson se quedó pensativo y dijo está bien, además no puedo privar a mi hijo Kevin de la experiencia de que conviva precisamente con su abuela. Entonces se le dio entrada nuevamente a Amalia y al principio todo parecía estar bien, pues Amalia llevaba regalos, su tono de voz había cambiado, pareciera ser un poco más dulce de lo que Nelson había conocido, incluso se notaba interesada en la escuela de Kevin ¿Cómo va el niño? ¿Qué le falta? ¿En qué puedo apoyar? Y procuraba visitarlos aproximadamente unas dos, tres veces al mes. Pero el buen gusto no duró mucho tiempo. Hubo una ocasión cercana a Navidad que Amalia visitó a la familia y pues ahí estaban en la cocina, ya sabes, en estos momentos pre navideños donde estamos cocinando, nos juntamos en la sala o en la cocina precisamente para convivir, platicar y entonces estaba en la cocina Kevin que aproximadamente tenía unos 8 años de edad. Raquel y Amalia Para esto Raquel salió de la cocina en busca de unas cosas y Kevin se quedó con Amalia. Kevin se sentía muy nervioso pues estaba volteando a ver a su abuela y su abuela lo miraba con una mirada extraña, como si estuviera juzgándolo y entonces Kevin tenía en sus manos un vasito de plástico con jugo adentro, no sé si fue los nervios, no sé si fue precisamente como esa mirada tan intimidante. Al final era un niño que se le cayó el vaso y se derramó todo el jugo en la cocina. Afortunadamente pues como era un vaso de plástico pues no fue, o sea, no se rompió nada ni pasó nada grave, pero para Amalia sí pareció ser algo muy grave.
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Para la abuelita.
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Sí, para la abuelita. Entonces Kevin dice que recuerda que en ese momento en cuanto vio que el vaso se cayó dijo chin, o sea precisamente como que despertó en él una sensación de miedo muy profunda. Voltea rápido a ver a su abuela y en eso Amalia ya iba en camino hacia él con sus uñas largas rojas, precisamente con el objetivo de agarrarlo del brazo para clavarle las uñas, justo como hacía con su hijo Nelson para castigarlo. Afortunadamente pues Nelson ya sospechaba un poco acerca de esta situación y en cuanto escuchó el ruido del vaso fue corriendo a la cocina y y pudo interponerse, entonces Amalia no tuvo la oportunidad de apretarlo o de enterrarle las uñas como hubiera gustado, le quitó la mano de un manazo, se puso en medio y le dijo Maldita seas Amalia, maldita seas madre, tú en vida jamás vas a poder tocar a mi hijo. La tensión obviamente se puso muy fuerte en el ambiente, Kevin no entendía qué estaba pasando, pues era un niño y entonces fue que empezó una discusión entre Nelson y su madre Amalia, la abuela de Kevin y entonces Amalia le empezó a decir es que los niños se tienen que corregir y es que precisamente los niños como tú se vuelven malcriados cuando no les pones un límite y cuando no los castigas por las cosas que hacen. Nelson súper enojado le sacó todos los maltratos que él había sufrido a causa de ella, le cantó todas las veces que abusó de él, que lo golpeó, que le enterró las uñas, todas las veces que lo había lastimado y Amalia le dijo es que tú eres un malnacido y eres un malcriado, te lo mereciste todo y yo no lo hubiera hecho si tú no te lo hubieras ganado. Obviamente. Pues Nelson se puso súper, súper, súper mal, la corrió de la casa y le dijo no quiero volverte a ver y no quiero que te vuelvas a acercar a mi familia nunca más, aquí se acaba esto. Así fue Amalia muy indignada, agarró sus cosas, partió, no la volvieron a ver. Pasaron aproximadamente unos dos años y fue que una tía de Nelson se comunicó con él y le dijo que Amalia había fallecido. Pues Nelson no le tomó muchísima importancia porque al final del día tú ves que hay todo un contexto detrás, no fueron al velorio, no le prendieron velas, no le rezaron ningún rosario, fue como si Amalia simplemente no hubiera existido. Ella aparentemente todo estaba normal, pero tiempo después Kevin comenta que empezó a tener sueños extraños donde veía a su abuela y veía a Malia, que simplemente estaba ahí parada observándolo, no hacía mucho, pero tenía esta mirada fría, penetrante, intimidante, no una mirada cariñosa y linda como normalmente suele ser el recuerdo de las abuelas. No le dio mucha importancia, solo le comentó a sus papás que solía soñar con ella y sus papás le decían bueno pues no te preocupes, no pasa nada, seguramente se te va a pasar, es reciente lo de la abuela. Y entonces no le dieron mucha importancia hasta que empezaron a pasar cosas extrañas como tal, específicamente a Kevin. La que más recuerda fue que estaba Kevin jugando videojuegos, ya sabes, un niño de 8 años con su consola, sale al baño y cuando regresa a su cuarto puso la mano en el marco de la puerta y de repente la puerta pasa, se cierra y se azota en los dedos del niño. Pues obviamente Kevin gritó de muchísimo dolor y desesperación, subieron los papás corriendo al cuarto y le dicen ¿Qué pasó? Y el niño con la mano toda machucada y revisaron el cuarto, no había nadie, la ventana estaba cerrada, no había manera de que esa puerta se hubiera cerrado y los papás incluso se preguntaron ¿No será que Kevin se está haciendo daño a sí mismo como una forma de lidiar con todo este estrés emocional que está pasando? Fue muy extraño, Kevin usó yeso dos semanas para esto, porque obviamente su manita quedó fracturada por el impacto de la puerta. A la par de esto, Kevin empezó a tener sueños relacionados con Amalia, pero ahora eran más fuertes ¿Por qué? Porque Amalia como que cada vez empezaba a estar más cerca de él. Si él estaba en su cuarto, Amalia estaba sentada en su cama. Si Kevin soñaba que estaba en la sala, Amalia estaba sentada en el sillón. Si habían muchas personas, había multitud de gente. Amalia buscaba la manera de escabullirse para ponerse a su lado y solo lo veía, solo lo veía. Las cosas escalaron de nivel en una ocasión que Kevin se soñó en el patio de su casa. Estaba todo oscuro, de la nada voltea y ve a Amalia parada enfrente de él. Sintió muchísimo miedo porque dice que Amalia le sonrió con los dientes negros y con una mirada de odio. Amalia lo agarró del brazo y le clavó las uñas. Kevin dice que él recuerda la sensación de las uñas enterrándose en su propia carne. Se despertó del dolor, llorando, muy exaltado. Sus papás fueron a verlo al cuarto y cuando lo revisaron, sorprendentemente tenía las marcas en la piel. Nadie se podía explicar qué era lo que estaba pasando, pero era evidente que Kevin estaba lastimado. Y así fue que empezaron a pasar los sueños y las pesadillas, donde Kevin amanecía o lo despertaban en la madrugada con rasguños en los hombros, en los brazos, en las piernas, zonas donde Amalia solía golpear y rasguñar a su hijo Nelson. Y entonces empezó a ser más frecuente, más frecuente. Hasta que hubo una vez en que Raquel dijo bueno, es que qué tal, y él solito se lo hace, hay que dormirnos con él, hay que dormirnos juntos los tres y así descartamos que Chance y él se lo pueda estar haciendo dormido. Ellos seguían insistiendo que podía ser ansiedad. Bueno, Raquel, Nelson ya tenía un poco la sospecha de que esto no era un tema de ansiedad, sino que era un tema ya más paranormal, pero no quería decir nada para no alarmar a Raquel. Hubo una noche donde Kevin se despertó en el sobresalto porque sintió como si le hubieran pasado una plancha caliente en el pecho, así como si le quemaran el torso. Despertó gritando y cuando sus padres lo vieron, levantaron su camisa, tenía un arañazo, pero se le veía la piel carne viva del hombro hacia el ombligo, todo su pechito, su pancita estaba abierto. Y Kevin recuerda la cara de shock de sus padres al ver eso. Y sí, fue como no, o sea, esto ni fue él, ni es algo normal y tenemos que hacer algo. Buscaron ayuda y buscaron ir con alguna curandera, una sanadora, para ver qué estaba pasando con la situación y entonces consiguieron a una persona, fueron con la persona y precisamente cuando la mujer los vio entrar ni siquiera necesitaron decir mucho, ella luego, luego se le acercó a Kevin y le dijo tú estás soñando con una mujer grande de tu familia y ella es la que está generando este tipo de ataques a ti. Todos muy sorprendidos. Entonces pues bueno, se procedió a hacer la limpia de todos, de Raquel, de Nelson, pero principalmente los rituales de limpieza giraron en torno a Kevin, obviamente porque él estaba siendo el epicentro del abuso y entonces la curandera se quedó muy sacada de onda, confundida e incluso incómoda y le dijo a Nelson cuando acabemos los rituales necesito hablar contigo y entonces fue que la curandera le dijo que era increíble la energía que ella estaba sintiendo, que era toda la intención de generar un daño, que era rencor, que era odio, que era toda la gana de querer lastimar al niño y específicamente al niño para esto. No sé si recuerdes que al inicio de la historia Nelson le había dicho a su madre no tocarás a mi hijo mientras estés viva. Por supuesto, como si esa maldición se hubiera convertido en la profecía del niño. Fue muy difícil todo este proceso de limpiezas. Afortunadamente sí, sí se logró, las pesadillas disiparon, los ataques pararon después de un periodo muy largo de limpieza y de estar constantemente yendo con esta sanadora y la sanadora le dice a Nelson es que. Es que no puedo creerlo porque normalmente los muertos se acercan desde la culpa, desde la gana de comprender, desde el apego, pero esto es odio puro. Claro, nadie nunca pudo entender por qué Amalia odiaba tanto a su hijo y por qué odiaba tanto a un pobre niño de 10 años, o sea, no, no, no hay manera de que Kevin mereciera todo el tipo de abusos que él recibió y esos ataques. Para esto Kevin cuenta que no le ha dicho a sus padres, pero a pesar de que ellos ya cerraron la página de ese capítulo de su vida, Kevin en las noches oscuras, frías, hay ocasiones en que sigue sintiendo la presencia de Amalia ahí observándolos, odiándolos, incluso después de la muerte.
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Ese tipo de espíritus humanos terminan convirtiéndose en demonios.
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Demonios.
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Qué fuerte, ¿No? Cuando una emoción perdura tanto en una persona, incluso después de la vida, que lo único que los mantiene anclados es el odio y esa intención de causar daño y sobre todo a tu familia, tu nieto, o sea, cómo van saliendo estos relatos que el epicentro del problema está aquí en cortito, ¿No? Y sobre todo imagínate, ¿No tuvo problemas con su propio hijo esta señora y después con su nieto y son cosas que la gente pensará, eso no pasa? Claro que pasa, en todas las familias hay problemas. Y precisamente yo te quiero contar algo, amiga, esta historia y quiero que escuchen muy bien esto, toda la gente que está escuchando este podcast es de las más fuertes en el tema de abuelos, para mí es una historia muy fuerte y sobre todo porque el chico que me comparte su historia de nombre Héctor Laguna, hermano, gracias, te mando un fuerte abrazo, nos confiesa y me dice Paco, yo ya sabía que mi familia tenía sus secretos, hay un dicho muy famoso, cuando el río suena, agua lleva y él dice, en mi familia se rumoraban muchas cosas que se hacían, que se practicaban, pero sobre todo debido a que su familia tiene una posición económica muy buena, muy muy buena, de hecho su familia pues tiene, digamos empresas, tiene muchos activos y dice, yo no esperaba que mi madre me confesara algo que ella vivió y que destapó pues toda esta cloaca y quiero que escuchen bien, Héctor dice, el día que mi mamá estaba falleciendo, el día que estaba ya en su agonía, me contó algo que me dejó frío y me lo contó porque sentía mucha culpa y sus palabras fueron, hijo, yo no me quiero llevar esto a la tumba, necesito externarlo para poder descansar en paz. Su mamá le cuenta algo bien oscuro, amiga, bien oscuro. Su mamá se llama Sira y dice que ella y su hermana Sara vivían en Ciudad de México y esto ocurre en el año 1985. Ellas eran unas niñas en aquel entonces y dice que constantemente viajaban al estado de Puebla porque ahí vivían sus abuelos, todo el tiempo iban en vacaciones de Semana Santa, todo el tiempo, o en vacaciones de fin de curso, después de que los estudiantes salen, iban y visitaban a los abuelos, a ella les encantaba ir al rancho, iban al rancho y después iban al pueblo, conocían a todo mundo y sobre todo porque su familia tenía una posición económica muy buena desde aquel entonces. ¿Los abuelos tenían una casa muy bonita en el rancho y en una ocasión menciona que escuchan que mamá y papá estaban discutiendo y así, o sea, las palabras de la mamá eran yo no quiero que mis hijas se vean involucradas en eso, mis hijas no van a ir, ellas no pueden ver las cosas que están pasando, eran como las frases que escuchaban y ella dice que hablaba con sus papás, pero por qué pelean? ¿De qué hablan? ¿Y el papá dijo no, de nada, de algo que ustedes tarde o temprano van a tener que saber de qué se trata, no, queremos ir a ver a la abuela, decían ellas y sus papás le decían no, ahorita no pueden ir, pero por qué? Hay vacaciones, no, es que no pueden ir, y dice Paco, mi mamá dice que estaba insistiendo así, queremos ir, queremos y queremos ir y el papá pues ya de mala gana dice bueno pues si se tiene que enterar ahorita que son niñas está súper bien porque ya van a ir entrando pues al negocio y dice que las lleva para esto el señor, su papá ni siquiera entró al pueblo, fue directamente a la casa de los abuelos, ni siquiera se bajó, pero si les dijo vean lo que vean, ustedes no pueden decir nada, es en serio, las niñas se bajan confusas, sobre todo si era que era la hermana mayor. La mamá de Héctor que confiesa todo esto, dice que llegan los abuelos bien amables, bien lindos los dos abuelitos, o sea, bien lindos, las mejores personas del mundo, ancianos, vaya que vivían súper bien y pues nada, no, ya lo estaban esperando, ya la señora había hecho un caldito, pues llegan ahí a platicar con los abuelitos, dice que en la tarde salieron al pueblo a platicar, a buscar a sus amigos y se notaron con algo raro, el pueblo estaba casi vacío, no había gente en las calles y había muchos carteles en las paredes, en los postes de luz de personas desaparecidas, personas, hombres y mujeres, y dice que cuando llegan a casa de sus amigos, algunos estaban hasta tristes porque le habían dicho que sus padres habían desaparecido, el papá de uno de ellos dice que había ido una boda, venían caminando por la calle y simplemente desaparecieron, como que algo se los llevó, alguien como decimos en México, los levantaron o algo por el estilo, entonces mucha gente, había mucha gente desaparecida. Sira y Sara mencionan que la atmósfera del pueblo en general se sentía bastante hostil, como que había un peligro inminente que en cualquier momento se podía hacer presente. Ellas por seguridad decidieron ya no salir al pueblo y quedarse en la casa de los abuelos. Al final de cuentas los abuelos eran buenas personas entre comillas, o sea, el señor todo el tiempo madrugaba, cortaba leña, a pesar de que no tenían necesidad, el señor hacía muchas cosas, la señora pues también en la cocina haciendo comida, pero tenían ellos una muy buena vida y también los padres niñas, vivían súper bien, de hecho hay un departamento en un edificio muy popular que sigue perteneciendo esta familia en una zona de Polanco, es lo que me dice Héctor y ahí te va, dice las noches en la casa de los abuelos eran diferentes a otras veces que nos habíamos quedado, dice tanto mi hermana como yo, es lo que cuenta Sira a su hijo Héctor, y se escuchaba como el sollozo de una mujer que alguien estaba llorando en algún lugar y lo primero que les viene a la cabeza las leyendas, las historias de los pueblos, la Llorona, la Ciguanábala, etcétera, pero ellas notaron que estos ruidos y estos sollozos venían de su propia casa, de la planta baja. Dice era más o menos las 11 de la noche, ni siquiera eran las 3.33, no eran las 11, los abuelos estaban acostados, técnicamente deben estar acostados y ellas estaban en su habitación las dos, escuchando cómo se escuchaban incluso hasta cuando gritas, pero pegado a una almohada, o sea el grito ahogado y ellas decían es que alguien está en la casa, ¿Qué es, qué es ese ruido? La primera noche les dio mucho miedo, se encerraron, dice que pusieron ahí como unas sillas y unos muebles por si acaso alguien entraba. Al día siguiente todo normal, los ruidos cesaron, todo tranquilo. ¿La segunda noche otra vez empezaba a escuchar ahora como, como si una persona se azotara contra una pared, contra una puerta, se escuchaba como este golpe, este golpeteo y ella es así como de pero es que en qué parte? En la cocina, la sala dónde suena y ellas dicen ¿Estamos seguras que alguien entró a la casa? Y ella diciendo no, pobrecito, los abuelos son personas adultas mayores, si alguien entra de un empujón los pueden lastimar y dice que deciden salir de su habitación e investigar ellas solitas, imagínate, una tenía 15 y la otra tenía 13 solitas a investigar a ver de dónde venía ese ruido y dice que llegan las dos a la planta baja, bajan las escaleras con mucho miedo y se dan cuenta de que se sigue escuchando ese sollozo, como esos gritos ahogados y si viene como de una puerta, dice, si, en la cocina la abuela tiene como un sótano, digamos así, pues donde guarda un montón de cosas, escobas, sabes, como un tipo de bodega. En eso escuchan como que hay movimiento dentro y se ve como una luz muy tenue que se ve por debajo de esta rendijita de la puerta. Las dos se tiran al piso para ver y ahí empieza la pesadilla. Dice que cuando las dos se tiran al piso se dan cuenta de que hay cerca de cinco personas amarradas, personas que ellas identificaron rápido porque eran los rostros que estaban en los carteles y en las notas de desaparición de este pueblo de Puebla. Y dice que lo que más miedo les dio fue que su abuelita estaba ahí dentro. Había una mesa grandota, dice, una mesa enorme plagada de un montón de cosas ritualísticas y menciona que había una vela que es lo que le daba como luz a donde estaba todo, se veía todo demasiado oscuro y dice que la abuela solamente como que levantaba las manos y hacia este movimiento y dicen que ellas empezaron a sentir literal como otra atmósfera, como cuando entras a un lugar más frío. De golpe, dice, se apagan las velas y en eso ellas aún en plena oscuridad logran ver como algo, dice algo, algo grande, dos metros encorvado se posa sobre una de las personas que estaba en el piso y se escucha como esta persona que está amarrada y también tapada de su boca, como empieza a pelear por su vida y se empieza a escuchar como que empiezan a pelear, dice, la abuela prende una vela y ya solamente se ve que esa persona ya está en el piso, evidentemente muerta y ellas a punto de gritar, escuchan un ruido detrás de ella y cuando voltean era el abuelo, el abuelo solamente les hacía. Y ella se hacía a punto de llorar, ¿Pero qué está pasando? ¿Porque mi abuela dice que el abuelo con toda la calma del mundo y con toda la paciencia las toma y las sube otra vez a su habitación, allá ellas como que explotan, lloran así de que acabamos de ver? Vimos algo que ni siquiera era humano, algo, no sé, una bestia, un ser algo, llegó a esa parte de la casa y mató a una persona. El abuelo con toda la calma del mundo y el descaro les dice, pequeñas, ¿Ustedes creen que su buena vida no lleva ciertas condiciones? ¿No se han puesto a pensar que la buena vida que sus padres le dan, que todo lo que ustedes quieren, todo lo que ustedes piden que les compren tiene un precio? ¿Qué quieren que les diga? Si nosotros cada año tenemos que hacer esto para que los negocios de tu papá y los míos funcionen. La abuela lo sabe, tu mamá y tu papá lo sabe. En eso recordaron los lo que le dijo su papá y su mamá. Su mamá evidentemente en contra, pero como que se hacía de la vista gorda porque ahí estaba, no le faltaba nada, como que si no estoy de acuerdo, pero haya, o sea, ahí está, como que no le gustaba, pero disfrutaba de los beneficios. Y ellas comprendieron rapidísimo todo lo que sus padres le dijeron. En ese momento ellas se volvieron cómplices de la desaparición de un montón de gente, desde mujeres, hombres y niños en este pueblo que está ubicado en el estado de Puebla. Y su mamá Sira, que es la hermana mayor, que Aquel entonces tenía 15 años, le cuenta a Héctor. Esto se lo contó Héctor en su lecho de muerte y dice que le dijo hijo y lo peor de todo fue la vez que una de mis amiguitas tocó a la puerta de la casa, yo abrí, llegó con el cartel donde buscaba a su mamá y yo una noche antes había visto a su mamá muerta abajo de la casa de mis abuelos y yo le dije, no amiguita, no le he visto. Con miedo porque mi abuelo nos amenazó si nosotras llegábamos a decir algo, dijeron que nos iban a matar. Llevo años cargando ese peso en mi espalda. Dice que en algún momento los abuelos fallecen, los padres de Cira fallecen, esta riqueza se reparte entre los hermanos y esta herencia pasa a manos de Héctor, el chico que me mandas la historia que él tiene un departamento muy bonito en Polanco, tiene otro en la Roma, tiene un montón de negocios y me dice Paco, después de enterarme de eso, yo no quiero nada, aunque, fíjate lo que dice, aunque la gente me llame loco, yo no quiero esos bienes para mí, porque ya me enteré de dónde vienen pues todas estas cosas y lo que tengo miedo es que a pesar de que yo no tengo la culpa, el hecho de aceptarlo me haga también partícipe de pues toda esa cadena de karma que pueda recaer en él. Entonces, no sé, ¿Tú qué opinas?
A
Dios, es muy fuerte y es muy triste que también esto es una realidad. Claro, y no solamente en México, en muchos países de hecho, pues tú sabes, recientemente salió todo esto de los archivos y de documentos específicos donde grandes empresarios famosos están en todo esto y no es sorpresa, igual justo hay muchos que están en la fama, que precisamente están en este tipo de sectas, cultos, precisamente pues ofrendando vidas inocentes a través del sufrimiento también, porque el sufrimiento es lo que hace que sea un sacrificio más rico también, aunque suene cruel, pero el sufrimiento por la adrenalina, todos esos neuroquímicos que se liberan con el estrés, con el miedo, es como un sazón al sacrificio. Qué triste, la verdad es algo que pasa muchísimo, pero que también es algo que no estamos listos para aceptar que pasa en la élite y que tristemente muchas de las cosas que no tienen un porqué, sí lo tienen, solo que los que estamos abajo, pues no llegamos a tener acceso a ese porqué. Y también me llama la atención el tema de la culpa, de hasta dónde uno puede llegar a confesarse desde la culpa. Pero antes de la culpa hubo esta gana de primero ver por uno mismo y querer salvarse el pellejo. Esta es la historia de un chico que la comparte respecto al pueblo donde vive su abuelo, que el pueblo se llama Soledad de Rodríguez. A esta historia le vamos a llamar La Cruz de la familia Jiménez. Este chico cuenta que pues en Navidad ya sabes que se juntan todos en familia y ay abuelo, cuéntanos historias de tu pueblo, cuéntanos historias de terror. Creo que tú bien sabes que a veces cuando se junta la familia, nunca está de más contar las historias, porque curiosamente los abuelos siempre tienen historias de terror que contar o que han vivido para esto. El abuelo les quiso contar la historia de un terreno que siempre lo vieron abandonado los niños desde chicos. La maleza ya cubría todo el espacio, el lugar, los pasillos, los recuerdos. Pero había algo muy en particular que quien manda la historia recuerda de ese terreno. En la entrada está una cruz de madera muy grande, como si fuera casi casi una advertencia de nadie pase. Esto le generaba mucha intriga al niño y le preguntaba bueno al joven y le preguntó al abuelo, bueno, y esto de qué pasó, ¿Qué pasó con la historia, ¿Qué pasó con la gente que vivió en esa casa? Y su abuelo le respondió todos en esa casa murieron. Uno a uno, como a muchos de este pueblo, El abuelo les cuenta que había una familia, la familia de los Jiménez, eran personas que tenían sus sembradíos de maíz, normalmente personas muy tranquilas, trabajadoras, no se metían en problemas con nadie. El tema aquí eran los hijos, que los hijos pues eran muy bromistas, juguetones, curiosos, pues ya sabes, jóvenes, mismo como en la historia anterior que me contaste. Y bueno, para ese tiempo había un brujo en el pueblo llamado Edgardo, que ya estaba generando muchas incomodidades en la comunidad, estaba generando muchos problemas y entonces se organizaron los del pueblo y dijeron ¿Saben qué? Vamos a linchar a Edgardo, ya él no puede seguir en este pueblo. A ese grado, a ese punto de problema llegó.
B
Pero sí pasa, eso sí pasa en los pueblos.
A
Sí, sí, sí, claro. Y no sólo con los brujos también, también con quien se pasa, quien se pasa de lanza precisamente, pues los linchan, toman justicia por su propia mano y Edgardo el brujo no se salvó de ello. Entonces pues la casa del brujo quedó abandonada y los hijos de los Jiménez dijeron, ay pues vamos a, vamos a meternos a la casa, una experiencia de vamos a ver qué encontramos, porque seguramente como es brujo de tener cosas interesantes ahí que podamos llevarnos, robar incluso, pues ahí ver qué hacemos con ellas. Fueron a la casa del brujo y estuvieron ahí esculcando cosas, moviendo, quitando, sacando. Encontraron varias cosas curiosas, entre ellas un collar en específico que Edgardo siempre llevaba, además de un sombrero y tomaron de sus prendas y dijeron bueno, pues hay que llevarnos esto. Y uno de los hermanos dijo, hay que armar un espantapájaros con las cosas, con la ropa del brujo, para que el brujo cuide nuestros sembradíos. Sí, claro. Y entonces eso fue lo que hicieron, se llevaron las cosas del brujo Edgardo, llegaron a los sembradíos ya de su terreno y empezaron a armar un espantapájaros con la ropa de Edgardo, lo vistieron con su ropa, le pusieron el collar que siempre llevaba y le pusieron el icónico sombrero del brujo. Y entonces ahora el brujo, ahora el brujo de molestar a la gente va a pasar a cuidar nuestro maíz. Y ellos estaban risa y risa, burlones, Al principio todo parecía normal, pues si, el espantapájaros ahí estaba en su lugar, hasta que empezaron a pasar cosas extrañas. Ellos se dieron cuenta de que en los sembradíos empezaron a ver caminos como si alguien estuviera caminando, ya ves que cuando pasas por los sembradíos pues se queda como la marca de las pisadas, bueno, así se veía. Empezaban a aparecer animales muertos, gallinas, corderos, perros e incluso vacas. Aquí el tema es que los animales aparecían abiertos, como si hubieran estado desgarrados de una manera muy extraña, como si un animal más grande evidentemente pues los hubiera desgarrado. Entonces al principio dijeron no, pues seguramente es algún animal que anda suelto. No le dieron mucha importancia, pero empezaron a haber rumores en el pueblo de que estaban notando que a veces el espantapájaros tenía un movimiento extraño, fuera de lo común, que a veces cambiaba de posición, que a veces percibían que se movía un poco. Primero las personas no le daban tanta importancia, los Jiménez decían no, esto no puede ser, es nada más nos quieren meter el miedo y obviamente los hijos pues seguían burlándose de la situación. Aquí el tema es que hubo una vez que el abuelo que cuenta esta historia escuchó ruidos de noche en el terreno de los Jiménez y entonces él se asoma por la ventana, ya ves como en el pueblo casi no les gusta asomarse por la ventana y al asomarse a la ventana él observó que en los campos de maíz el espantapájaros se estaba moviendo como si fuera una figura humana, se movía, caminaba, se balanceaba y en sus manos llevaba una gallina. El abuelo vio cómo destrozó al animal e hizo como un movimiento como si se lo estuviera comiendo. El abuelo con muchísimo miedo cerró la ventana y no quiso decir nada de la situación. Para esto se corrió el rumor de que los hijos de los Jiménez ya habían notado que en el espantapájaros había salido en sus manos. Para esto las cosas empezaron a ir en picada, las personas que habían participado en este linchamiento de Edgardo empezaron a desaparecer, primero fueron las demás personas, perdían la cordura, desaparecían sin algún rastro o simplemente se quitaban la vida. Y eso fue algo que empezó a escalar también hacia los Jiménez, porque los Jiménez no solamente participaron en el hinchamiento de Edgardo, sino que los hijos profanaron sus cosas y además se burlaron del brujo. Entonces pues los sembradíos dejaron de dar frutos, los animales enfermaban y perdían la vida, y los hermanos, los hijos, hermanos Jiménez, empezaron a perder la razón. Ellos decían que veían al espantapájaros en los sueños, que les susurraba cosas, que les hablaban, lo veían en el monte al espantapájaros y que estaban así como que constantemente siendo acechados por esa entidad. Cada hermano se fue quitando la vida sucesivamente y desafortunadamente el padre de familia tampoco pudo sostener la situación y una mañana también terminó quitándose la vida y a los meses finalmente encontraron a la madre de la familia colgada en los árboles del terreno. La gente del pueblo estaba muy asustada, obviamente, porque ellos creían que los Jiménez habían hecho regresar al alma del brujo y que iba a cobrar venganza pues de lo que le habían hecho a él. Lo que hicieron los pobladores fue levantar una cruz justo en la puerta, en la entrada del terreno y así fue como cesaron los ataques, los ataques y el espantapájaros mágicamente desapareció. Nadie nunca lo volvió a ver, nadie nunca supo. Aquí el tema es que nadie de los pobladores a la fecha no quieren quitar esa cruz por miedo a lo que pueda pasar si la llegan a quitar, por miedo a que si quitan la cruz, probablemente el alma del brujo Edgardo esté listo para atacar nuevamente a aquellos quienes inicialmente lo atacaron.
B
Como ves, Dios mío, la ignorancia en toda, todo el esplendor. ¿Cómo vas a tomar las prendas? Imagínate la energía que se impregnó en esta ropa. El tipo, el brujo, sufrió, murió y esa ropa donde se impregnó toda esa energía se manchó de este líquido vital rojo, Hacen literalmente un muñeco,
A
están haciendo un vudú, están armando un fetiche con
B
las cosas y lo que estaba seguro que estaba haciendo con la gallina, que no la devoró, estoy seguro que lo que estaba haciendo era bebiendo, ya saben que estaba bebiendo porque no le sirven las plumas, no le sirve la carne, pero le sirve este líquido que se ocupa, o sea, evidentemente le dieron, crearon o un egregor o un demonio o algo que estaba ocupando toda la.
A
El.
B
Imagínate los sentimientos que estaba segregando, aparte del cuerpo también, junto con tantas cosas que estaba sintiendo el cuerpo humano, todo, todo, todo impregnado, o sea, hicieron un ritual inconscientemente, No, no, no, no, ¿Como crees, ¿Como crees? Yo creo que esa historia por mucho es lo que no debes de hacer nunca jamás, ¿O tú qué opinas?
A
Es que creo que a ver, o sea, por un lado mencionaste, o bueno, hablábamos acerca de no aferrarnos a nuestras cosas, pero hay una línea muy delgada donde al final del día pues nuestras cosas se impregnan de nuestra energía, ¿No? Es como si al espantapájaros le hubieran puesto este collar que lleva años conmigo, que yo lo tejí, que tiene, que tiene ya mi energía, es como invocar mi energía a través del collar mismo con incluso tu prenda favorita, o sea, por cosas muy sencillas, porque no son las cosas en sí, sino es la energía que está impregnada en las cosas lo que hace que se le dé la vida y creo que ahí pues obviamente se pone en juego muchas cosas que no lo hicieron desde una mala intención, pero creo que el ser irreverente te puede llegar a cruzar muchas líneas peligrosas, sobre todo en el tema de lo mágico, lo místico, lo espiritual y lo energético.
B
100% Yo creo que hay que tener más mucho, mucho cuidado. Fíjate amiga, yo quiero hacerte una pregunta, ¿Tú consideras que una persona puede mantener, no sé cómo llamarle, su temperamento incluso, o su decisión incluso después de muerto?
A
Yo creo que depende de cuánto apego tenía, cuánto encaprichamiento más bien existía con esa intención que se quería, porque precisamente lo ideal es que cuando uno trascienda pues pueda hacerlo de manera ligera y en paz, como este, me viene a la mente este mito de que Anubis pesa tu corazón en la balanza y que tiene que ser más ligero que una pluma, entonces para que literal te aferres hasta incluso después de la muerte, esto habla de que un encaprichamiento fuerte.
B
Mira, hay un chico de nombre Jesús, Jesús Quintana, que nos cuenta su historia hermano, gracias por enviarnos, él nos dice que su abuelo, de hecho la historia la titulamos El abuelo Isaías, su abuelo no era una mala persona, pero si era bastante ermitaño, malhumorado, un señor totalmente a la antigua e incluso muy torpe para pues dar a conocer sus sentimientos, para expresarse muy duro, o sea, él es el típico échale ganas y como que es la mejor plática motivacional que vas a tener, ponte a trabajar, ponte a chingarle, no sé, así era el abuelo una persona y si me lo dice, mi abuelo no era mala persona, era malhumorado, ermitaño, amargado. Después de la muerte de la abuela, dice su esposo peor dice, mis ocho tíos le dijeron no pues vente a vivir con nosotros acá y el tipo así de no, yo no quiero ser carga para nadie, yo me quedo aquí en mi casa y la típica frase de los abuelos aquí me sacan pero con los pies para adelante, yo voy a vivir en mi casa. Y si, el abuelo tenía una casa muy bonita en Manzanillo, dice, la verdad es que la casa del abuelo la construyó con la abuela, junto con la abuela cuando eran jóvenes, entonces tenían un caso nonon y la playa les quedaba cerca. Entonces dice que el buen Jesús iba con sus primos a visitar a los abuelos desde que eran niños y aprovechaban para ir a la playa. ¿Dice que va pasando el tiempo y pues bueno, el abuelito fallece en algún punto aquí los ocho hermanos como que se ponen de acuerdo, sabes qué vamos a conservar la casa de nuestros padres los ocho vamos a tener como que ahí la herencia va a ser de los de todos, pero qué te parece si la ponemos en renta en estas aplicaciones para la gente, familias, matrimonios que quieran un espacio y este, Y pues las ganancias se reparten entre todos, no? Y pues se pusieron de acuerdo, remodelaron la casa del abuelo y les hicieron ver bonita, le tomaron fotos, la subieron a las aplicaciones. ¿Dice Jesús que pues ya él para este entonces ya tenía 25 años, entonces ellos se pusieron de acuerdo, Jesús y los once primos que iban desde niños para ir otra vez a la casa del abuelo, que les diera chance los tíos de quedarse, ir a la playa un fin de semana y los tíos le dijeron sí, vayan, ahí están las llaves, ahora sí que váyanse todos, no? Ahí va la bola de primos, llegan, pasan a las tiendas, compran estas sodas, compran cervezas, ellos iban dispuestos a ir tranquilitos un fin de semana, llegan, se instalan, ya conocían perfectamente la casa, toda la vida habían ido a esa casa, pero pues siempre estaba el abuelo Isaías que era un amargado de primera. Y dice que llegan y empiezan a aprender que la bocina comprenden, ahí conectan el bluetooth y empieza la música desde que llegaron ellos empezaron alegres, tranquilos, la música sonando a todo y de pronto la bocina pues como que se apaga, como que se descarga y la música se frena, ellos pensaron eso. Cuando se acercan a la bocina se dan cuenta de que alguien había apretado como el stop y se quedan así como mirando, así de. Empezaron como. Seguramente el abuelo sigue con sus cosas de que no le gusta el ruido y vuelven otra vez a ponerle allá la música, el play y ellos siguen ahí en lo suyo, ¿No? Y otra vez le vuelven a pausar la bocina y ellos así como que OK, mira, saben que, Vámonos. Se fueron a la playa, se divirtieron, shalala, todo tranquilo. Llegaron en la noche, pero notaron algo, la casa ya se sentía distinta, no saben si es porque a lo mejor se remodeló, se pintó como que muy oscura, no sé, pero la casa se sentía muy diferente, muy pesada. Ellos llegan, se acuestan a dormir y como que dicen, no sé. Al día siguiente se levantan ya tarde, como a las 10 de la mañana, ellos salen a comprar algunas cositas que para una carnita asada afuera, vuelven a poner música, todo, pero dice que antes. Me estoy saltando un punto importante. En la noche, los doce primos pensaron que algunos de ellos habían salido y empezaron a caminar por toda la casa. ¿Cuando despiertan y están desayunando se preguntan, oye, te levantaste? No, no fui yo. ¿No fuiste tú? No fui yo. Resulta que nadie fue, pues alguien andaba caminando por toda la casa y todos así como de alguien de nosotros nos está jugando una broma, o sea, alguien tuvo que haber sido porque si se escuchó una persona. Pero bueno, se fueron a comprar que la carne para la carnita asada, otra vez las cervezas y ellos iban a pasar pues una tarde ahí en el patio, que era muy grande, me dice Jesús que tenía una prima, Iris, que era como la más cercana a él, Iris era muy miedosa, una chica muy miedosa. Ya estaban como las 4 de la tarde, ya estaban asando las carnes, preparando las cositas, que el limón, que la sal, las cervezas, todos los primos ahí en el patio, lo hice. De pronto Iris veo, dice que se queda mirando como hacia la casa y yo le digo oye, ¿Estás bien? Y me dice ay Chucho, no me lo vas a creer, te lo juro que vi al abuelo pasar en una, En uno de los cuartos, lo vi, estoy segura que lo alcancé a ver y así no manches, ya vas a empezar con tus cosas, te lo juro que lo vi. En eso escuchan como algo se cae dentro de la casa y los 12 que estaban afuera escuchan y así como que espérate, espérate, todo, si hay una persona, los dos se salen corriendo, entran, empiezan rápido los varones como a subir las escaleras a ver cuarto por cuarto, alguien se nos metió, nada, como que en ese momento la tensión ya está como que a lo full de que espérate, Iris dice que vio alguien, escuchamos un ruido, no hay nadie y de pronto una de las puertas se zorraja solita, se cierra rápido, corren a ese cuarto, entran, el cuarto donde dormía el abuelo, nada, híjole, la atención se pone súper pero al full, los 12 se bajan y nunca falta en el grupo amigos o primos, el vato que no manches güey, sí seguramente es el fantasma, el fantasma del abuelo, seguramente quiere su casa en silencio como siempre la quiso, Dice que comieron esa noche, comieron, cenaron, pero ya las cosas estaban pues muy tensas, o sea los 12 si estaban como que OK, vamos a comer, nos vamos a acostar a dormir. Esa noche que se acuestan ellos a dormir, se acostaron, pero como que pasaron cosas, cada uno experimentó cosas diferentes. Iris, la que alcanzó a ver al abuelo, según ella dice que tuvo un sueño rarísimo, dice que vio al abuelo entrar, pero el abuelo estaba como con forma de araña porque dice que literal así como el Spider Man trepa la pared y dice que se quedaba mirándola desde arriba, horrible, horrible, dice que ella no pudo dormir, las otras primas sintieron así como que las agarran del tobillo, las jalan en más de una ocasión, incluso una de ellas tuvo que irse a dormir al cuarto donde estaban todas porque la presión se sentía fuertísima y en eso otra vez los pasos, los pasos de alguien caminando en la planta baja. Esa noche todos estaban tensos, volvieron a bajar a revisar que todo estuviera bien, todo estaba en orden, las ventanas cerradas, puertas cerradas, no había forma de que alguien estuviera ahí dentro. A la mañana siguiente que era su último día, ya era prácticamente ese era su último día y su última noche, estaban súper tensos, así de mira, vámonos a la playita, vamos a relajarnos, allá nos chingamos unas cervecitas que esto pues algo tiene que ser, el viento, el ruido de la gente, la calle, como que ellos entre ellos mismos buscaban darse ánimos de que nos estamos sugestionando muchachos, o sea es otra cosa. Pues bueno, se fueron otra vez a la playa, disfrutaron y ellos pues ya dice pues vamos a cenar algo afuera en el patio ya más tranquilos, ya súper, ya sin tanto ruido, entonces como que pusieron música bajita, se fueron a comprar unos ahí que ya sabes que las cervecitas y empezaron a tomar, el problema es que se fueron de largo, sabían que era su última noche, entonces dice pues vamos a meterle chido ¿No? Empezaron a tomar, empezaron a tomar y mencionan que pues se pasaron de tragos y en eso le suben a la música todo lo que da, empezaron a hacer afuera pues todo su desastre y en eso se escucha como de la cocina se cae un plato y como que lo dejan caer al piso y en eso otra vez como que todos entran y se dan cuenta de que pues sí se había caído un plato, imposible, los platos están puestos en una repisa donde es imposible, ahí el viento no los puede tirar, literalmente tiene que ir alguien y tirarlos y dice que ya estaban, la mayoría ya estaban ebrios, pero había un primo, ese primo fastidioso y respetuoso que agarra y dice a ver abuelo, eres tú, deja de estar chingando, ya estás muerto, déjanos en paz y lo peor de todo es que empieza a retar y si eres tú, a ver, órale Kyle, a ver qué vas a hacer con tu casa, no te sirve de nada, déjanos en paz y dice que Iris, la prima que era miedosa, empezó a sentir un montón de miedo, Jesús estaba con ella como intentando calmarla, ellos se quedaron pues en la sala y los demás primos se quedaron en la cocina uno, se salieron al patio y es entonces cuando solamente Iris y Jesús estando en la sala escuchan como una puerta así poquito a poquito se empieza a abrir y suena así suena la puerta y se dan cuenta de que no es ni una sombra ni una visión, no fue nada más que ver a una persona bajando las escaleras de carne y hueso con su pantalón de vestir, su camisita remangada tres cuartos como lo hacía el abuelo Isaías, no vieron al Señor bajar. Estas dos personas, Iris y Jesús y los dos se quedaron en shock y dicen que el señor venía con una cara de enojado, se acercó a uno de los muebles de la sala donde está la televisión, donde había varias fotografías y el señor con toda la ira del mundo dicen que agarra el mueble, lo deja caer y en eso como que ellos se quedaron petrificados, ni siquiera pudieron gritar, se quedaron así como tiesos y como que el estruendo de que todo se cae como que los hace gritar. Llegan los otros, en ese momento el señor, la persona que estaba y lo había hecho, se había ido y todo, así que ¿Qué está pasando? ¿Qué pasó? Y se pone a llorar, Jesús entra como en shock también. Jesús es quien nos comparte la historia, le cuenta eso a sus primos, dice ¿Cómo crees? Te lo juro, era él, no fue una visión, no fue un fantasma, era él en carne y hueso, era él solamente, nos miró con una cara de odio y tiró todo. ¿Y dice que esa noche como que las cosas empezaron a tensar todavía más, esa última noche los doce primos durmieron todos en la sala, todos sacaron colchonetas, sacaron las almohadas, todos en un mismo punto porque estaban muertos de miedo y cómo le iban a decir a las tías y a los tíos que la casa sufrió pues ese desastre, por qué, o sea, cómo se lo explicas, no? Iris, que era Iris era la chica, sí, miedosa también, pero la chica que no miente era la chica que era muy neta con todo, con sus papás, Jesús y mira, no dijo nada, pero y si le dijo a su mamá, mamá no me lo vas a creer, vimos al abuelo, bla, bla, bla, sabes que bajó la señora, no la desestimó, no dijo no es cierto, se quedó callada y dice que como la casa se renta incluso actualmente ahí en Manzanillo por Airbnb, aguas, aguas, aguas, y es una casa grande de seis habitaciones, dice que le muestra dos reseñas de dos huéspedes que se quedan ahí y literalmente la reseña que pusieron en la aplicación es en esta casa espantan y justamente eran grupos de jóvenes que iban para irse un fin de semana a la playa, estar ahí y dice que les apagaban las luces, les apagaban las bocinas, iba la luz y en más de una ocasión llegaron a ver un señor que estaba mirándolos desde una ventana cuando ellos estaban en el patio. Entonces Jesús me dice, Paco, te comparto la historia que nadie me la contó. Yo la viví en carne propia con mi prima. Me envió fotos de la casa. Evidentemente no la puedo mostrar, es una propiedad privada. Sigue teniendo estos sueños. Entonces, recibirse Paco, te lo juro, yo ni loco vuelvo a esta casa aunque me la dejen de herencia, yo no la quiero. Yo no la quiero porque el abuelo sigue ahí. Estoy segurísimo que el abuelo sigue ahí. Por eso yo te preguntaba hasta dónde llega a veces esa voluntad, esa decisión de una persona que ni siquiera puede descansar en paz por estar cuidando algo que ya no le pertenece.
A
Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte historia. Y es que aquí yo. Yo también pienso en que son energías que no descansan de alguna manera que se quedan como tan aferrados a es mío, lo que es mío, lo que es mío, que no pueden avanzar y que tú muy bien sabes. Al principio del episodio estábamos hablando que este tipo de energías, si no trascienden en algún momento, pues sí se podrían llegar a convertir en algo más, desafortunadamente. Precisamente esta es la historia del abuelo de unos gemelos. Para temas de practicidad, lo voy a contar en primera persona. Y bueno, esta es la historia de mi gemelo y yo. Mi gemelo Jason era una persona que tendía mucho a la depresión. Es una persona tímida, callada, reservada. Normalmente solía ser muy distante de las personas y de la situación, pero no de mí. Jason y yo teníamos una relación sumamente estrecha. Con el tiempo, nuestros papás se dieron cuenta de que Jason tenía esta predisposición a la depresión. Entró en tratamiento, pero no parecía ir tan bien. Entonces algo que optaba yo era siempre estar al lado de él, siempre cuidándolo, siempre protegiéndolo para que no le pasara nada. Y Jason no tenía ningún tema en que yo fuera cercano a él. Llegó una vez la noticia de que nuestra abuela falleció por causas desconocidas y que el abuelo estaba devastado, sumamente triste. Para esto, nuestros papás y yo tuvimos una conversación donde dijimos creo que este no sería el mejor ambiente para Jason sabiendo que tiene esta predisposición a la depresión. Entonces lo que vamos a hacer es que pues mis papás se van al velorio, pero yo y mi hermano gemelo y yo vamos a ser cuidados por mi tía en lo que pasa todo esto. Y así fue. Mis padres fueron al velorio. Jason y yo estuvimos en casa de una tía que nos cuidó. Pasaron los meses y ya fue entonces que Jason poco a poco fue asimilando la noticia, no lo tomó tan mal y me dice pues mira, si es triste lo de la abuela, pero mientras a ti no te pase nada, yo estoy perfecto, porque yo no sé qué sería de mi vida si algo a ti te llegara a pasar. Pues yo sentí un poco raro ese comentario, pero pues lo tomo y acepto esa sincronicidad, ese compañerismo que hay entre Jason y yo. Le digo, sí está bien, pues hay que estar juntos por siempre. Pasó el tiempo y el abuelo estuvo tratando de contactar a mis padres, decía es que yo me siento solo, es que yo no he visto a los niños, ¿Por qué no me han visitado? Me gusta gustaría poder ver a los niños y mis papás. Claro, tiene razón, desde que fue lo de la abuela, los niños no han podido convivir con ellos y entonces nos mandaron a pasar un fin de semana con mi abuelo, porque igual para revivir los viejos tiempos de que mi abuelo era ganadero y entonces nosotros disfrutábamos de estar en el monte, en el campo, con las ovejas. Pues fue, nuestros padres nos dejaron con mi abuelo, pero cuando nos bajamos del coche yo sentía algo extraño, parecía que mi abuelo tenía algo diferente en su mirada, algo en él había cambiado, como si fuera. Como si fuera otra persona. No era mi abuelo, Jason no lo notó, mis papás tampoco se saludaron, se abrazaron con mucho gusto, pero mi abuelo se dio cuenta de que yo me di cuenta que algo estaba pasando y desde ahí fíjate que los tratos empezaron a ser muy extraños hacia mí, yo notaba que había como cierto favoritismo entre Jason y yo. Mi abuelo estaba casi, casi encima de él, solamente le ponía atención a él y de hecho estaba muy insistente en saber quién de los dos era el gemelo depresivo. Cuando supo que era Jason, no, pues más, más estuvo encima de él y yo era una persona inexistente, no me hacía caso para nada. Yo como sea trataba de seguirles el paso en las actividades para no sentirme tan solo y tan excluido, pero yo era como invisible totalmente para mi abuelo. Yo no quise decir nada porque yo veía que Jason la estaba pasando muy bien, entonces no dije nada. ¿Y bueno, llega la noche, ya estábamos cenando y al momento de irnos a nuestros respectivos cuartos me encontré a uno de los trabajadores del rancho de mi abuelo y me dice hijo necesito que cuides mucho de tu hermano, no le quites los ojos de encima, cuídense mucho por favor tú y tu hermano y traten de dormir juntos, que no duerman sin ponerle seguro a la puerta y entonces yo confundido le digo pero pues nosotros pensábamos dormir con mi abuelo, qué tiene de malo? Y el trabajador dijo no, no, no, no pueden hacer eso, tienes que por favor insistirle a tu abuelo que les dé un cuarto solos a ti y a Jason, no duermas con él y ponle seguro a tu cuarto. Yo confundido pues tenía 13 años, digo bueno está bien no pasa nada, le propuse la idea a mi abuelo de que yo quería dormir en un cuarto solo con Jason y él se enojó muchísimo y me regañó y me dijo que por qué yo estaba proponiendo esas cosas y yo con qué autoridad me sentía para decir quién mandaba en la casa, fue un poco incómodo, pero Jason notó mi insistencia y me hizo segunda y entonces Jason al insistir con mi abuelo por favor abuelo déjanos dormir juntos, siempre dormimos juntos, su abuelo respiró profundo y dijo bueno está bien, solo porque Jason lo dice, entonces ellos pudieron dormir en un cuarto, yo puse la llave y ya pasada por ahí como las doce, una de la mañana me despertó el sonido como de unos murmullos y de unos pasos, al abrir los ojos mi sorpresa fue que yo vi que alrededor de la cama de mi hermano Jason habían más de 7 figuras como sombras negras, figuras humanas, pero no tenían cara, no tenían, o sea sólo eran como sombras, siluetas que parecía como si estuvieran susurrándole cosas al oído a mi hermano. Yo súper exaltado y con mucho miedo grité su nombre Jason, Jason despierta y entonces él se despertó sobresaltado y me dice ¿Qué pasó? Pero en cuanto Jason se despierta como que las figuras negras se esfumaron, pareciera que no había nada y él me dijo ¿Qué pasó? ¿Y yo no viste eso? Y él no, no vi nada. Para esto el abuelo que escuchó como grité su nombre llegó todo enojado y trató de abrir la puerta, pero como ya había puesto el seguro y él no pudo pasar, estuvo golpeando la puerta gritando nuestro nombre y yo solo le decía a Jason no digas nada, no digas nada, hay que fingir que estamos dormidos. Pasó un buen rato y el abuelo dijo bueno ya se dio por vencido y se fue muy enojado, se escuchaba molesto. Jason y yo decidimos dormir juntos en la misma cama por el miedo que teníamos y bueno pues esperamos a que pasara la primera noche. Al día siguiente en el desayuno yo me sentía muy confundido y yo le dije a mi abuelo lo que había pasado. Mi abuelo muy enojado me ¿Qué te pasa? Estás inventando cosas, es más, yo creo que tú ya estás igual de loco que tu hermano Jason. Eso a mí me ofendió muchísimo, me hizo sentir mal e incluso estaba muy enojado, pero yo no quise decir nada precisamente porque no quería generar un conflicto que estuviera enfrente de Jason y que él se sintió mal por ello. Entonces mi abuelo me dijo y solo por tu mal comportamiento tú te vas a quedar aquí en la casa y yo me voy a ir con Jason a caminar al monte, nos vemos al rato. Bueno, está bien. Yo me quedé solo con los trabajadores que pues a lo largo del día ellos también se encargaron de darme de comer porque mi abuelo tampoco me dio de comer. Se fueron todo el día Jason y mi abuelo quién sabe a dónde, quién sabe qué estuvieron haciendo. ¿Pasado el atardecer regresaron mi abuelo con Jason y había algo extraño en mi hermano, él estaba como muy serio, triste, lo veía, lo veía como si algo hubiera, algo le hubieran dicho en el monte, pero no me lo quería decir, yo le decía hermano dime qué está pasando, noto hay algo extraño en ti? Y él me decía no, no, no, nada, pero me pedía mucho perdón y me pedía perdón y me pedía perdón cada que podía me decía espero lo puedas entender, perdóname de verdad. Yo no entendía porque le preguntaba y no me explicaba. Y entonces llegada ya la cena yo estaba pensando que pues bueno, al menos ya solo faltaba una noche más y al día siguiente pues ya nuestros papás iban a pasar, iban a pasar de nuevo por nosotros. ¿Aún así en la cena yo insistía al abuelo oye abuelo, yo creo que lo mejor sería pues ya hablarles a mis papás y mejor que vengan por nosotros hoy y ya puedes descansar hoy, ya no te molestamos una noche más, no? Su abuelo se puso súper súper enojado, le dijo No vuelvas a creerte autoridad aquí porque te voy a mandar a dormir con las vacas, ya te voy a castigar, ya no propongas cosas. Y es más, deberías estar agradecido de que te doy permiso de que te duermas con tu hermano esta noche. ¿Está bien? Yo ya no dije nada. Terminamos de cenar, nos fuimos al cuarto, Jason y yo. Cerré la puerta y yo estaba muy pensativo, confundido, sentía que algo iba a pasar, como que tenía un mal presentimiento. Pasaron unas horas yo dormitando, y entonces empiezo a escuchar un llanto y me sacó mucho de onda porque me paré de la cama. Volteo a ver a mi hermano y no era él. Y entonces me levanté silenciosamente para no despertarlo. Salgo del cuarto para ver qué era y me encuentro a mi abuelo en el piso, hincado, llorando desconsoladamente. Yo le abuelo, ¿Qué pasó? ¿Estás bien? Él me voltea a ver y desconsoladamente corre a mis piernas y me abraza y empieza a llorar y me pide perdón. Me perdóname, perdóname, Espero algún día puedas entender lo que hice, pero es que te lo tengo que decir, no sé si lo vayas a entender. Y yo le dije, ¿Pero qué pasó? ¿Cuéntame qué está pasando? Me tu abuela no murió por causas extrañas. De hecho, fue una entrega que yo hice. Yo necesitaba obtener algo a cambio. Yo me quedé en el shock, no entendía a qué se refería. Y le pregunté ¿De qué hablas? Y me dice, ya están por llegar, ya es demasiado tarde. En eso entraron unas personas ya grandes, adultas, de un semblante muy inexpresivo, frío, con unas lámparas, unas. Unas lámparas de vela. Separaron varios en la entrada y entraron cómodamente, sin ningún tipo de obstáculo. Se pasaron de largo, ni siquiera nos miraron, ni siquiera nos dijeron nada. Y entre cuatro personas agarraron a Jason, lo cargaron y empezaron a llevárselo. Y en eso Jason se despierta y empieza a gritar, a forcejear. Pero como un niño de 13 años va a poder con 4 adultos o no había manera de que él pudiera soltarse de ahí. Y yo estaba gritando desesperadamente Jason. Jason. No, no se lo lleven, por favor, no se lo lleven. Mi abuelo no quería tampoco que nos metiéramos en problemas. Y él me sujetó, no podía moverme, yo tampoco, y estaba llorando desconsoladamente para que no se lo llevaran. Pero no pude hacer nada, fue en vano todo. Se llevaron a mi hermano al monte. Yo vi las siluetas y las luces de las velas que se iban hacia la montaña. Y yo escuchaba los gritos de mi hermano, y escuchaba los gritos y los alaridos y las pedidas de ayuda, y en eso silencio. Fue ahí cuando supe que mi hermano ya estaba muerto. Tristemente, cuando escuchamos que los gritos habían cesado, mi abuelo lloró y me soltó. Yo fui corriendo al monte para buscarlo, pero fue en vano también, porque no había nada de luz. No pude ver absolutamente nada. Regresé todo enojado al rancho, de vuelta con mi abuelo. Él estaba junto a las vacas, al parecer en estado de shock, no reaccionaba. Y yo enojado le grité ¿Cómo, ¿Cómo es posible que hayas dejado que esto pasara? ¿Dónde está mi hermano? ¿Qué está pasando aquí? Y su abuelo me no, pues es que él ya no va a regresar, ni tu abuela van a regresar. Él me confesó que antes de que la abuela falleciera, él tenía una enfermedad. Y era sabido que en el pueblo existía un culto, un grupo de personas que solían hacerle ciertos milagros o ciertos favores a la gente. El abuelo contactó con este culto y el culto le dijo que el precio a pagar era el alma de su pareja. Y él aceptó. Pero después la culpa y el remordimiento lo empezó a carcomer tanto que volvió a contactar al culto y les por favor, yo quiero que mi vieja descanse en paz y que su alma vaya al paraíso. Y los del culto le sí, pero si quieres eso, necesitamos otro sacrificio, un alma que reemplace el alma que quieres liberar. Y entonces fue que el abuelo pensó en mi hermano. Yo no podía comprender nada de esto, de lo que estaba pasando. Obviamente con el paso de los años fue que conecté toda la historia para esto. Al día siguiente fue tan fácil para mi abuelo del decir pues Jason se perdió en el monte y no regresó, no lo encontramos. Hicieron una búsqueda, Obviamente nunca lo encontramos, ni siquiera un cadáver, nada. Nunca pude perdonar a mi abuelo y espero algún día él pague por ello.
B
¿Te imaginas que tu propio abuelito te entregue a un grupo sectario, o sea, hasta dónde digo, hay muchas historias que hemos contado nosotros donde se cuentan estos hechos, abuelos, abuelas que tienen prácticas bastante extrañas, oscuras y como si fuera nada, entregan a los primogénitos, a los nietos, a los hijos? Que feo, qué triste y qué incómodo escuchar que esto al día de hoy
A
se sigue haciendo como si fueran cosas,
B
como si fueran, no sé, peor que animales, porque ni siquiera un animalito, o sea, se le podría hacer eso, no es algo impensable. Amiga, ¿Cómo te la pasaste?
A
Increíble.
B
Manches, qué episodio de verdad todas las historias estuvieron bien oscuras y es como una película, pero estoy seguro que a la gente le pasa, digo, aparte la gente va viendo de este lado, sí es este lado creo las recreaciones que se van haciendo, pero de este lado nosotros que estamos contando todo esto, pues sí es como de verdad ir imaginando todo y son cosas pues a final de cuentas las historias que nos comparte la audiencia. Por algo la gente se toma el tiempo de escribir todo esto y enviarlo desde la sombra a veces del anonimato, de decir necesito externar todo lo que está pasando en mi casa y mi familia. No manches Aurora, son un chingo de secretos que a veces la gente comparte en todos estos relatos y cosas. Qué fuerte. No me queda más que agradecerte, de verdad, muchas gracias por darte la vuelta, por darnos este segundo episodio que estuvo buenísimo. Antes de irnos, por favor de nuevo repítenos redes sociales, proyectos y sobre todo también a qué te dedicas.
A
Bueno, muchas gracias Paco por esta invitación nuevamente. Creo que sí hubieron muchas cosas interesantes, el que nos estuviéramos trabando, el que tú escucharas en tu oreja, el entrada, entrada, entrada. Yo ahí honestamente siento que pues era como una energía que quería estar presente aquí la vela que consumió, la gente
B
no sabe nada de eso porque todo eso ya se quitó. Pero dales un contexto de lo que pasó para que entiendan esto que acabas de decir.
A
Bueno, es que para la primera vez que grabamos creo que fue muy fluido, luego luego en cuanto llegamos grabamos todo súper bien, pero esta vez en particular, incluso hasta aquí traigo el iPad que ya ni lo usé, pero yo le dije a Paco es que hay como que me siento así igual y necesite apoyarme o algo así para las historias y también sentíamos como esta interferencia en los micrófonos, en el ambiente. ¿Luego Paco también se empezó a poner así todo rojo, rojo, rojo porque se estaba empezando a trabar, digo, ay pues te puedo limpiar? Porque empezó a escuchar algo en el oído, ¿No?
B
Yo hablaba y escuchaba la palabra entrada, entonces yo dije, me estoy equivocando, o sea, y producción así, no, no güey, yo estoy aquí chido, o sea, yo
A
no soy, si no, era como un acecho.
B
Y lo raro es que dos velas, digo, si van a ver, o sea, noten que la vela izquierda está más grande que la derecha porque la izquierda, la vela izquierda es nueva, la acabaron de poner como a mitad más o menos, ¿No? Como empezando, empezando la primera historia, vean que esa vela se consumió, la anterior se consumió en tiempo récord, como en
A
menos de 20 minutos y ahorita lleva
B
más de una hora completa, está completa, o sea, son cosas que suceden, digo, ya más o menos Aurora nos ayuda a entender, son cosas, envidias, son como malas vibras, pero mira, si la gente que está envidiando, mira, está viendo esto, se te regresa siete veces, siete para ti y para tu casa, para toda la gente que es el mal de este lado, se regresa. Así que aguas, aguas con lo que la gente mala desea, pero ya le dimos aquí a la familia el chismito de lo que sucede.
A
No se enganche, no se enganchen, a ver que no escucharon las historias, ya
B
ven lo que pasa luego cuando haces
A
cosas malas, al final todo, todo se regresa y creo que también uno tiene que estar muy consciente de que lo que hace siempre tiene su respectiva consecuencia. Pero bueno, después de este paréntesis, Paco, muchas gracias por la invitación. Yo soy Aurora, estoy en Instagram como Aura Morada, Aura Morada. En TikTok normalmente el contenido que más subo pues es en Insta, me dedico principalmente a las lecturas de tarot, pero también disfruto mucho de dar clases, clases de tarot, magia elemental, numerología y bueno, impartir terapia también es una de mis pasiones, soy psicóloga fuera de todo este mundo mágico y muchas gracias.
B
Genial amiga, muchas gracias, de verdad, muchas gracias. Gracias a toda la audiencia que llega al final de cada episodio, la familia que fiel, fiel a todos los episodios. Y recuerda familia, antes de irte número uno, por favor no olvides dejar tu like si te gustó este episodio, suscribirte activar la campanita, y si escuchaste esto en medios de podcast sin censura en Spotify, allá también síguenos, por favor. Y recuerda que tenemos contenido inédito, contenido que ni en esta plataforma ni en las otras la vas a encontrar, solamente en nuestra página web. Si te gustaría escuchar ese contenido prohibido, te invito a que vayas allá, en cualquier buscador ya sabes que vas a poner w podcast extranormal com mx. Allá te veo. Mi nombre es Paco Arias y nos vemos en otro episodio. Hasta la próxima. Chao.
A
Gracias.
B
Romualdo es encontrado col de la rama de un árbol.
A
Parecía que todo era muy real y yo te juro que vi que era como si los perros estuvieran comiendo partes de beb.
B
Para sorpresa de todos, al día siguiente Doña Chepina es encontrada en su casa. Muere de un paro fulminante.
A
Y el trabajo era que yo asesinara al bebé de una señora que se llamaba Claudia.
B
Romualdo dijo haber visto dónde mate, donde mat. Animales. Y todos lo rendían pues culto a un demonio.
A
Y esas partes de que sobraban, porque solamente me interesaba la sangre, yo se las daba a mis perros para alimentarlos. Alimenté a mis perros muchos años con cuerpos de bebés.
Date: May 12, 2026
Host: Paco Arias (iEX Studios)
Guest: Aurora (Aura Morada)
In this chilling episode of EXTRA ANORMAL, Paco Arias and guest Aurora explore the dark underbelly of family history—where beloved grandparents are sometimes keepers of horrifying secrets. Sharing true stories sourced from listeners, they delve into terrifying accounts of grandparents whose actions transcend cruelty into the paranormal. From cursed inheritances and spectral grudges, to generational trauma and ritualistic horrors, this episode is a journey into the heart of ancestral darkness.
"Ahorita los tiempos han cambiado mucho, pero también creo que en los tiempos de antes nuestros abuelos desafortunadamente vivieron experiencias muy fuertes que los marcaron... por eso no descartaría que hay historias que... pasan a ser terroríficas..." (Aurora, 04:00)
Segment: 06:02 – 21:27
"No fue una visión, no fue un sueño, yo lo vi... donde cayó su saliva, en mi sábana estaba húmedo, estaba el rastro..." (Mary Lee via Paco, 17:54)
Expert Analysis:
Aurora suggests Samuel's occult prowess might have enabled real-world, astral intervention—possibly as an energetic "vampire" inflicting posthumous torment.
"Eso habla de que no nada más le gustaban estas otras cosas más allá del catolicismo, sino que era un practicante fuerte en su área..." (Aurora, 19:17)
Segment: 21:29 – 34:16
"No es odio puro... Kevin en las noches oscuras, frías, hay ocasiones en que sigue sintiendo la presencia de Amalia ahí observándolos, odiándolos..." (Aurora relaying story, 33:55)
Segment: 34:16 – 48:14
"Yo no quiero esos bienes para mí, porque ya me enteré de dónde vienen... tengo miedo que, aunque yo no tengo la culpa, el hecho de aceptarlo me haga también partícipe de toda esa cadena de karma..." (Paco relaying Héctor’s words, 47:02)
Segment: 48:43 – 59:10
"Le dieron vida a un egregor o un demonio, o algo que estaba ocupando toda la energía..." (Paco & Aurora, 58:20)
Segment: 60:01 – 74:52
"Te lo juro, ni loco vuelvo a esta casa aunque me la dejen de herencia, yo no la quiero... porque el abuelo sigue ahí. Estoy segurísimo que el abuelo sigue ahí." (Jesús, via Paco, 74:02)
Segment: 74:52 – 89:01
"Mi abuelo no murió por causas extrañas. De hecho, fue una entrega que yo hice... el culto le dijo que el precio a pagar era el alma de su pareja. Y él aceptó." (Narrator recounting grandfather’s words, 88:10)
"¿Te imaginas que tu propio abuelito te entregue a un grupo sectario...?" (Paco, 89:01)
Paco and Aurora wrap up with personal anecdotes about technical disturbances during recording—interpreted as possible paranormal interference ("entrada, entrada" whispers & candles burning unevenly, 91:11).
They highlight the gravity of sharing such stories:
"Por algo la gente se toma el tiempo de escribir todo esto y enviarlo desde la sombra a veces del anonimato..." (Paco, 89:46)
Aurora thanks the listeners and reiterates the show’s mission: to give voice to those whose lives are burdened by the hidden terrors within their own families.
In summary:
This is a tour-de-force episode exploring how darkness isn’t always from without—sometimes, it’s rooted in family, tradition, and the unspoken pacts of those we love most. Listeners will be left questioning the true nature of legacy, memory, and what really waits for us in the family tree's shadowed branches.