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Cuando Jesús les dice a sus discípulos que un día irá a volver, después de haber muerto y resucitado, Lucas escribe una frase que no tiene desperdicio: Tenéis que estar siempre preparados.

Es curioso que pensemos que podemos hacer cualquier cosa cuando estamos escondidos. En ocasiones solemos vivir mirando a todas partes, pensando que nadie nos ve cuando hacemos daño a los demás, a nuestra familia, quienes están con nosotros, o incluso cuando nos hacemos daño a nosotros mismos.

Cuando el Señor nos enseñó a orar con esa famosa oración conocida como el Padre nuestro pidió que dijeramos una frase aparentemente complicada, pedir al Señor que nos perdone de la misma manera que nosotros perdonamos a los demás.

Cuando descansamos en las verdad de que todo creyente en Jesús, es amado podemos amar a otros. En deuteronomio 33:12 dice el amado del Señor habitará confiado cerca de Él.

¿Dónde te encuentras en la agenda de Dios? La mayoría de nosotros desconoce qué día es hoy en el calendario de Dios. No sabemos cuál es el día que Dios ha marcado en su horario para que nosotros recibamos nuestro milagro.

Cuando confiamos nuestra vida a Dios, Él nos da el coraje para avanzar, ya sea escogiendo hablar las verdades de la Biblia o dar un paso en el terreno desconocido.

La paciencia se desarrolla a través de la prueba de la fe. Esa prueba viene de varias formas y tamaños recuerda. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seais perfectos y cables sin que os falte cosa alguna. Santiago 1 verso 4.

Todos tenemos debilidades en nuestras vidas que nos impiden funcionar como una persona plena. ¿Pero que hace la mayoría de nosotros? Negamos nuestra cojera y pasamos por alto a otros que están lisiados por que no tenemos ni el valor ni la compasión que se requiere para deternerse y ayudarlos.

Nadie quiere sentirse herido, y mucho menos recibir un golpe de alguien que ama. Salomón nos enseña a través de Proverbios 27:6 que comprendamos que, a veces, nuestros amigos, aquellos quienes mejor pueden ayduarnos , nos golpean.

Desde la época de Noé, los arcoíris han transmitido una garantía de la fidelidad de Dios. En los albores del juicio de Dios sobre el pecado, que resultó en una destrucción inimaginable, Él estableció ese faro colorido omo un recordatorio visual del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente.