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Una de las caracteristicas de un corazón malvado es calumniar al prójimo. Muchas veces vivimos etiquetados en nuestra vida. Permitimos que los demás lo hagan cuando les dejamos que nos señalen, que nos juzguen y nos calumnien... Cuando vivimos así, es como si ellos fueran nuestros amos.

Moisés está en medio del desierto apacentando sus ovejas y, de repente, ve algo sobrenatural, algo que jamás había sucedido: una zarza que arde y no se quema. Así que toma una decisión trascendental en su vida y se acerca para ver lo que pasa. Se da cuenta de que es algo sobrenatural: la misma presencia de Dios.

Cuando Jesús fue crucificado, Pilato mandó poner encima de la cruz aquella frase tan conocida: "Jesús Nazareno, el rey de los judíos". Lo curioso es que lo hizo escribir un las tres lenguas oficiales en aquel momento: latin, griego y hebreo.

Jacob aprendió a tener la comunión con Dios. Su padre le dijo que buscara una esposa entre los parientes de su madre, siguió sus indicaciones y viajó a Harán. Mientras dormía el Señor se le apareció en un sueño y le dijo: He aquí yo estoy contigo.

Cuando ponemos el corazón en lo que hacemos, nuestro trabajo tiene sentido, sea lo que sea estamos haciendo. Porque sí, vivimos para el Señor en todo momento, y ponemos nuestra alma en la rutina de cada día. Una persona impasible e insensible nunca ha hecho nada para transformar al mundo.

Déjame hacerte una pregunta un poco extraña: ¿Con quién te gustaría vivir?, o ¿Con quién te gustaría trabajar? ¿Quizás con alguien que siempre quiere tener la razón y le gusta pasar por encima de los demás; alguien que constantemente quiere encontrar defectos en todo el mundo, y juzga lo que está bien y lo que no está bien para acusar a todos?

Una insignificante espina puede causar mucho sufrimiento. Una nubecilla es suficiente para escondernos el sol. Las zorras pequeñas echan a perder las viñas. Los pecados insignificantes dañan el corazón delicado, y esto impide que tengamos comunión con Dios.

Muchos de los que escuchaban a Jesús cuando les hablaba en parábolas, no las comprendían. Algunos llegaron a pensar que se trataba de explicar conocimientos misteriosos a aquellos que querían saber algo más, a los que querían ser más sabios.

Con el paso del tiempo nuestro exterior va decayendo. Sin embargo, lo que muy pocas veces recordamos es que Dios nos renueva por dentro, nuestro interior se renueva día a día por el poder del Espíritu.

Todos hemos atravesado situaciones injustas, momentos en los que nos preguntamos, ¿Qué está pasando? ¿Por qué me está sucediendo esto en mi vida? Todos hemos sufrido por parte de los opresores económicos, gente que tiene todo y haco lo que quiere; opresores políticos a los que no les importa la vida de las personas.