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Un recorrido por canciones donde el bajo manda: riffs inolvidables que sostienen himnos del rock y marcan el pulso de generaciones.

Un viaje por la historia de la automoción: del icónico Mustang al Cadillac, emblemas de libertad en el cine y el pop internacional. En esta vibrante sección radiofónica, los colaboradores Juanma y Felipe se sumergen en una travesía melódica que vincula la historia del motor con los grandes clásicos de la música popular. El recorrido comienza con un icono automovilístico indiscutible: el Ford Mustang. A través de la canción My Ford Mustang de Chuck Berry, grabada en mil novecientos sesenta y cinco, se analiza la visión de Lee Iacocca, quien transformó un coche inicialmente concebido como un vehículo asequible para la juventud en un fenómeno de ventas global. Este coche no solo representó un éxito comercial, vendiendo un millón de unidades en dieciocho meses, sino que se convirtió en un símbolo de la libertad individual en las carreteras norteamericanas. La fascinación por este modelo cruzó el Atlántico, llegando a la cultura francesa de la mano de Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot. En su tema Ford Mustang, encuadrado en el estilo yé-yé, el coche se utiliza como una metáfora de la velocidad y el riesgo, elementos que a menudo terminan en colisión, reflejando la intensidad de la vida moderna y la influencia cultural de los Estados Unidos en la Europa de los años sesenta. La elegancia de Bardot sobre el asfalto es, todavía hoy, una de las imágenes más potentes del cine y la música gala. El programa también aborda la eterna rivalidad entre fabricantes, destacando al Chevrolet Camaro como el competidor natural del Mustang. Con la canción Camaro de la banda Kings of Leon, se recuerda cómo este pony car fue publicitado como un pequeño animal salvaje capaz de devorar a los Mustangs. Esta competencia feroz por el mercado de los jóvenes conductores define gran parte de la era dorada de Detroit, donde la potencia de los motores V8 era el estándar de éxito y prestigio social. Hablar de lujo en el contexto estadounidense es, necesariamente, hablar de la marca Cadillac. Bruce Springsteen le dedicó su famoso Pink Cadillac, un tema que evoca no solo el brillo de la carrocería, sino también la curiosa tradición de la empresa de cosméticos Mary Kay, que premiaba a sus mejores vendedoras con modelos en color rosa. El Cadillac se erigió como el Rolls Royce americano, un objeto de deseo que representaba la culminación del éxito personal y profesional en la sociedad del libre mercado. Sin embargo, el Cadillac también fue adoptado por los movimientos más rebeldes. The Clash, en su emblemático álbum London Calling, incluyó una versión de Brand New Cadillac de Vince Taylor. Esta pieza musical muestra la dicotomía entre materialismo y punk, utilizando el coche como un elemento de estatus que puede ser tanto amado como despreciado por las subculturas callejeras que buscaban romper con el sistema establecido. En el ámbito nacional, la nostalgia rockera se personifica en Loquillo y los Trogloditas y su himno Cadillac Solitario. En una España donde la importación de estos vehículos era casi inexistente debido a las restricciones de la época, el coche se convirtió en un símbolo de una juventud que anhelaba la libertad de las películas de Hollywood. El Cadillac de Loquillo no es solo un coche, es la representación de un desamor y de una aspiración cultural que trascendía las fronteras españolas. La sección también dedica un espacio al humor y la sencillez con Roberto Carlos y su tema Mi cacherrito. Aunque originalmente la canción se asocia con el Volkswagen Beetle (conocido como Fusca en Brasil o Bocho en México), sirve para ilustrar cómo un coche diseñado bajo premisas muy distintas terminó siendo un símbolo hippie de paz y movilidad sencilla. Es un ejemplo de cómo la propiedad privada y la ingeniería se adaptan a los cambios sociológicos de cada década. El salto a la modernidad lo protagoniza el rapero El Coleta junto a C. Tangana en su mención al BMW E39. Los colaboradores destacan la ingeniería alemana y la agilidad de los modelos de la serie cinco de finales de los noventa. En este punto, se aprecia un cambio de sensibilidad hacia el coche europeo, valorado por su precisión técnica y su comportamiento en carretera, alejándose del gigantismo de los modelos americanos anteriores. El resumen no estaría completo sin las dos ruedas. Se menciona la Honda Super Cub a través de la canción Little Honda de los Beach Boys. Esta moto, con más de cien millones de unidades vendidas, supuso una auténtica revolución en la movilidad, especialmente en Asia. El tema celebra la sencillez y el placer de conducir un vehículo ligero, democratizando el acceso al motor para millones de personas en todo el mundo. Por otro lado, la Harley Davidson representa el espíritu rebelde por excelencia. Nuevamente con Brigitte Bardot, se explica cómo estas máquinas se convirtieron en el refugio de los veteranos de guerra que buscaban libertad fuera de las normas convencionales de la sociedad. La cultura de los clubes de moteros y las largas rutas por carretera son ya parte inseparable de la mitología del siglo veinte. Finalmente, se rinde homenaje al motor europeo más cercano con la Vespa y la Lambretta. Desde la canción de Concha Velasco dedicada a la Vespa fabricada en Madrid, hasta el toque mod de Los Caradine con Padre Lambretta, se subraya la identidad europea del transporte urbano. Estas pequeñas motocicletas permitieron a toda una generación de españoles y europeos moverse con independencia por ciudades en constante crecimiento. La sección cierra con un mensaje de concienciación social necesario: la calle no es un circuito. Utilizando el tema Valentino de Ralfy Chuu, se hace referencia al mítico piloto Valentino Rossi para recordar que la velocidad debe reservarse para los entornos controlados. Con el broche final de Alice Cooper y su No More Mr. Nice Guy, el programa despide una entrega que celebra la libertad de movimiento y la historia cultural escrita sobre ruedas.

Viaje del horror extraterrestre al poder del bajo y canciones sobre motores. Cine, música y cultura pop en una noche intensa y envolvente. En una nueva entrega del programa nocturno de esRadio, Prohibido Contar Ovejas, conducido por Felipe Couselo junto a sus habituales colaboradores Juanma González, Alma Espinosa, Dani Palacios e Isaac Belmar, se ha desplegado un fascinante abanico de referencias a la cultura popular, el cine de género y la historia del rock. La tertulia, marcada por un tono distendido pero profundamente analítico, ha servido para reivindicar la vigencia de grandes mitos del séptimo arte y la música, alejándose de los corsés de la corrección política para celebrar la creatividad sin complejos. La noche comenzó con una inmersión en el universo de Steven Spielberg, de quien se comentó su posible regreso al cine de extraterrestres, un género que él mismo definió con obras maestras como Close Encounters of the Third Kind y E.T. the Extra-Terrestrial. Isaac Belmar destacó cómo los rumores en la red especulan con una conexión entre su nuevo proyecto secreto y el clásico de 1977, subrayando la capacidad del director para capturar el sentido de la maravilla y el misterio frente a lo desconocido. El repaso cinematográfico continuó hacia terrenos más oscuros y viscerales, analizando la evolución del cine de ciencia ficción y terror. Se rescataron títulos como Species, con la icónica Natasha Henstridge, y las diferentes versiones de The Thing, comparando la visión de Howard Hawks de 1951 con la atmósfera de paranoia absoluta que John Carpenter logró en 1982. Los colaboradores mostraron un especial interés por el cine de culto de los años ochenta, mencionando películas como la inquietante Xtro, un filme británico-canadiense que se alejaba de la benevolencia alienígena de Spielberg para ofrecer una visión mucho más sórdida y traumática. En este sentido, se puso en valor la libertad creativa de una época donde el cine de serie B no temía incomodar al espectador con propuestas arriesgadas y, en ocasiones, deliberadamente repulsivas, algo que hoy parece escasear en una industria demasiado temerosa de las sensibilidades modernas. En el bloque musical, Dani Palacios tomó las riendas para dedicar un espacio al bajo eléctrico, ese instrumento a menudo injustamente relegado a un segundo plano pero que constituye el verdadero latido de las composiciones más memorables del rock. Palacios realizó un recorrido por algunas de las líneas de bajo más reconocibles de la historia, comenzando por el icónico inicio de Money de Pink Floyd y pasando por el sonido distorsionado de Lemmy Kilmister en Ace of Spades de Motörhead. Se destacó cómo figuras como Geezer Butler en Black Sabbath con el tema N.I.B. o John Deacon en Queen con Another One Bites the Dust lograron que el bajo no solo acompañara, sino que definiera la identidad de las canciones. Esta reivindicación melódica sirvió para recordar que, detrás de la pirotecnia de las guitarras, existe una estructura rítmica esencial que es la que verdaderamente moviliza al oyente. La sección dedicada al motor, presentada por Isaac Belmar, conectó la música con la pasión por los automóviles y las motocicletas, símbolos eternos de libertad e individualismo. A través de canciones como My Mustang Ford de Chuck Berry o Pink Cadillac de Bruce Springsteen, se analizó cómo el coche ha sido un protagonista fundamental en la lírica del rock estadounidense, representando el sueño de la carretera abierta y el estatus social. No faltaron referencias patrias, con la mención obligada a Loquillo y su Cadillac Solitario, una pieza clave que resume la fascinación de una generación de músicos españoles por la estética y los mitos norteamericanos. También se exploró el mundo de las dos ruedas, desde la elegancia europea de la Vespa cantada por Concha Velasco hasta la robustez de la Harley Davidson de Brigitte Bardot, compuesta por el inigualable Serge Gainsbourg. Finalmente, el programa cerró con un mensaje de responsabilidad individual, recordando mediante una canción de El Coleta que la calle no es un circuito, pero sin perder el espíritu rebelde que caracteriza al espacio. La mención a grupos como The Clash con su versión de Brand New Cadillac o a bandas más contemporáneas como Muse con Hysteria, demostró que la cultura popular es un hilo continuo que une décadas de creatividad indomable. En un panorama mediático donde a menudo se impone la homogeneidad, esRadio sigue apostando por espacios que, como este, permiten bucear en los rincones más interesantes de la cultura sin renunciar al criterio propio ni a la pasión por el detalle. El cierre, a ritmo de Alice Cooper con No More Mr. Nice Guy, fue la rúbrica perfecta para una noche de radio que celebra la libertad de expresión y el amor por el arte en todas sus formas.

Un viaje sonoro por el universo de Lovecraft con Metallica, Black Sabbath o Cradle of Filth. Terror cósmico convertido en música.

Analizamos algunas de las canciones que consiguieron llevarse el Oscar a mejor canción. Grandes temas que además fueron premiados, ¿Te las sabes?

Felipe y Roberto Martínez presentan un evento doble protagonizado por dos bandas que encarnan la resistencia del rock patrio: Atalaya Roja y Radio 75. En una nueva entrega de Prohibido contar ovejas en EsRadio, el programa se convierte en un refugio para la independencia musical y la excelencia sonora frente a la mediocridad imperante. Felipe y Roberto Martínez presentan un evento doble que tendrá lugar en la Sala Cadabra de Madrid, protagonizado por dos bandas que encarnan la resistencia del rock patrio: Atalaya Roja y Radio 75. En un contexto cultural donde lo efímero parece dictar las reglas, estas formaciones demuestran que el mérito artístico y el trabajo concienzudo siguen siendo los pilares de la verdadera creación. Ángel y Fausto, integrantes de Atalaya Roja, desgranaron los detalles de su último trabajo, Cabo de las Tormentas, un álbum que supone una evolución natural desde su debut, Quemar las naves. La banda ha apostado por una profesionalización extrema bajo la batuta del productor Adrián, logrando un sonido consolidado que no renuncia a la frescura. Durante la entrevista, se destacó la colaboración de lujo con Anuska, vocalista de la banda Decode, en una versión de uno de sus temas que ha superado incluso las expectativas del propio grupo, demostrando que la colaboración privada y el intercambio de talento son vitales para el ecosistema cultural español. La conversación giró en torno a la obsesión melódica de la banda, una característica que Ángel atribuye a la influencia de The Beatles, a quienes define como la mejor banda del mundo por su capacidad para crear composiciones redondas. Para Atalaya Roja, la melodía es el alma de la canción, el input necesario para que una pieza perdure en la memoria del oyente. Este enfoque liberal del arte, donde se busca la conexión directa con el público a través de la calidad y no de la subvención, es lo que diferencia a los proyectos con alma de los productos manufacturados. El programa también recordó el paso de la banda por el disco homenaje Bienvenido a los 90, donde versionaron el mítico Let me out de Dover. En este punto, los invitados reflexionaron sobre la importancia de esa década para el rock en España y cómo bandas como las hermanas Llanos jugaron con elementos del grunge y el pop para alcanzar un éxito masivo sin perder su identidad rockera. Esta capacidad de resistencia es la que hoy intentan emular en un mercado cada vez más hostil para los sonidos de guitarras, defendiendo la libertad de creación frente a las modas pasajeras. Por otro lado, los miembros de Radio 75 presentaron su tercer larga duración, titulado Scream Out. Este disco representa un hito no solo para la banda, sino para el rock nacional, al haber contado con la producción del legendario Alàn Johannes, figura clave en bandas de la élite mundial como Queens of the Stone Age o Them Crooked Vultures. El proceso de grabación en el estudio La Casa Murada, una masía del siglo XII, añadió un componente místico y un groove especial a unas canciones que transitan entre el britpop más refinado y el rock más crudo y directo. Johannes, definido por los músicos como un auténtico maestro, aportó una visión donde los detalles sutiles marcan la diferencia entre un buen disco y una obra excepcional. La banda destacó la humildad del productor y su capacidad para escuchar, permitiendo que el estudio inspirara el resultado final. Este tipo de excelencia internacional aplicada a bandas españolas es un soplo de aire fresco en una industria que a menudo peca de endogamia y falta de ambición técnica, elevando el listón de lo que se produce en nuestro país. Uno de los puntos más interesantes de la charla fue la integración de los teclados y sintetizadores en el sonido de Radio 75. Tras la salida de un guitarrista, la incorporación de Ricki permitió que las capas electrónicas adquirieran un peso específico, convirtiéndose en un pilar instrumental que dialoga de tú a tú con las guitarras. Este proceso de mutación orgánica demuestra que las bandas son entes vivos que deben adaptarse a las circunstancias para seguir ofreciendo un producto de alto valor añadido a sus seguidores. Finalmente, se hizo un llamamiento a la audiencia para que asista a las salas y apoye la música en directo. En un momento donde se critica el precio de las entradas, Roberto Martínez recordó que el valor de ver a músicos de este calibre en un escenario es incalculable en comparación con otros gastos superfluos. El compromiso de Libertad Digital y EsRadio con la cultura de calidad es absoluto, fomentando que el público madrileño acuda a la Sala Cadabra este viernes para disfrutar de una noche de rock auténtico, sin concesiones y con el sello de la libertad creativa por bandera.

Analizamos la actualidad cultural con la pizza en la boca y hablamos con Atalaya Roja y Radio 75 sobre su concierto conjunto en Madrid

Isaac Vizcaíno nos mete en el circuito de bandas crudas donde las guitarras mandan y la actitud lo es todo.

Un repaso a los padres más icónicos de la televisión: carismáticos, caóticos o directamente peligrosos… pero inolvidables.

Desde la genialidad de 'Carrie' hasta el legado de 'Los Serrano', el programa de Couselo ensalza la autenticidad cultural y el criterio artístico. En una nueva edición del programa Prohibido Contar Ovejas, conducido por Felipe Couselo, el equipo habitual de colaboradores se reúne para desgranar una amalgama de cultura cinematográfica, actualidad musical y nostalgia televisiva. La velada comienza con una distendida charla sobre la crítica cinematográfica, centrada en la figura de Juanma Rodríguez, quien recientemente recibió el aplauso público de Santiago Segura por su análisis de la película Odio. Esta introducción sirve de preámbulo para una noche donde la excelencia en el análisis y el criterio artístico marcan el paso, alejándose de la complacencia habitual de los medios generalistas. El primer bloque de peso corre a cargo de Dani Palacios, quien dedica su sección a las claves del cine de Brian De Palma. Palacios defiende la figura de este director, a menudo injustamente relegado a la sombra de Hitchcock, destacando su capacidad para convertir traumas personales en lenguaje visual revolucionario. Se mencionan temas recurrentes como el voyeurismo y la observación, derivados de la infancia del director, así como su obsesión por desarmar la ficción cinematográfica. Según Palacios, para De Palma el cine es una mentira a 24 fotogramas por segundo, una herramienta tecnológica que, paradójicamente, sirve para desenmascarar la verdad tras el misterio. En el aspecto técnico, se repasan los recursos estilísticos que definen la filmografía de Brian De Palma, tales como el uso de los planos cenitales, la pantalla dividida o split screen —memorable en el clímax de Carrie— y los complejos planos secuencia que desafían la capacidad narrativa del espectador. Palacios recomienda sesiones dobles para Semana Santa, incluyendo títulos imprescindibles como El fantasma del paraíso, Vestida para matar, Doble cuerpo, Impacto, Scarface y Los intocables de Eliot Ness. Este recorrido subraya la importancia de un cineasta que ha sabido manejar la violencia y el suspense con una maestría técnica inalcanzable para muchos de sus contemporáneos. Posteriormente, Isaac Vizcaíno toma el relevo para analizar el panorama musical actual, celebrando lo que denomina un resurgimiento de las guitarras frente a la hegemonía de los ritmos urbanos artificiales. Vizcaíno presenta una selección de bandas que recuperan la esencia del punk y el rock con una frescura necesaria. Grupos como Hostia Pedagógica, Mala Gestión y Los Chivatos son puestos como ejemplo de una resistencia cultural que aboga por sonidos crudos y letras con actitud. El colaborador destaca especialmente a Alcalá Norte, banda que con su tema El hombre planeta lidera una avanzadilla de post-punk con una producción impecable. La sección musical también rescata tesoros del pasado, como la banda Plástico, formación de finales de los setenta en la que militaron figuras como Eduardo Benavente antes de formar Parálisis Permanente. La inclusión de temas como Patinete homicida aporta un valor antropológico a la sección, demostrando que la autenticidad musical no es una cuestión de épocas, sino de talento y transgresión. Vizcaíno cierra su intervención con Leopardo y su tema No tengo un puto duro, una balada con toques de glam que sirve de himno generacional ante las dificultades económicas actuales, manteniendo siempre un espíritu festivo. Finalmente, Alma cierra el programa con una sección dedicada al Día del Padre, analizando las figuras paternas más icónicas de las series de televisión. Desde la rectitud y protección del Tío Phil en El príncipe de Bel-Air, pasando por el patetismo entrañable de Ross Geller en Friends o la estupidez carente de maldad de Homer Simpson. La colaboradora reflexiona sobre cómo la televisión ha evolucionado en su representación de la paternidad, mostrando desde padres intimidantes como Tony Soprano hasta figuras protectoras en entornos apocalípticos como Rick Grimes en The Walking Dead. El broche de oro lo pone la mención a Diego Serrano de la serie Los Serrano, cuya icónica escobilla de váter se convirtió en un símbolo de la disciplina doméstica española en la ficción. Alma destaca el corazón noble de este personaje, que a pesar de sus métodos caóticos, siempre buscaba la unión familiar. El programa concluye con el tema While My Guitar Gently Weeps de The Beatles, cerrando una emisión que reivindica los valores tradicionales de la cultura, la importancia de la familia y el respeto por el arte bien ejecutado, ya sea en la gran pantalla o en el escenario.