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La estrategia de lanzamientos masivos para retener suscriptores diluye el valor de títulos firmados por autores como Cuarón, Sorkin o Scorsese. En una nueva charla distendida en esRadio, los colaboradores analizan el fenómeno de la fugacidad del contenido en las plataformas de streaming, centrándose especialmente en Netflix. Comienzan comentando la película protagonizada por Charlize Theron, Apex, señalando que, a pesar de ser entretenida, es el tipo de producción que se olvida a los pocos días de haberla visto. Este patrón parece repetirse incluso en grandes superproducciones con presupuestos millonarios como Frankenstein, donde la enorme inversión no garantiza un impacto duradero en la memoria del espectador. El debate se traslada a títulos de mayor calado crítico como La Sociedad De La Nieve o El Irlandés. Sobre esta última, se menciona que, aunque Martin Scorsese se ha ganado el derecho a la duración que desee, el formato digital parece diluir la relevancia de la obra. Especialmente crítica es la visión sobre Roma, de Alfonso Cuarón. Los tertulianos coinciden en que fue una película diseñada para los Oscar, buscando desesperadamente situar a Netflix en el mapa de los grandes premios de la Academia, lo que para algunos le resta esa frescura o autenticidad de las obras que no nacen con pretensiones de galardón. Incluso películas bien valoradas como Los 7 De Chicago, de Aaron Sorkin, sufren de este efecto de olvido inmediato. Se describe el trabajo de Sorkin como una versión más cercana al estilo de Spielberg cuando aborda temas institucionales, resultando en una obra correcta pero que no alcanza la relevancia histórica de otros guiones del autor. En una línea similar de experimentación visual, mencionan Malcolm & Marie, protagonizada por Zendaya, destacando su estética en blanco y negro y su tono intimista de conversación entre dos personajes, aunque admiten que puede resultar una experiencia difícil para el gran público. En el ámbito de los grandes blockbusters, se analizan cintas como Alerta Roja, con Dwayne Johnson, Gal Gadot y Ryan Reynolds, y El Proyecto Adam. A pesar del carisma de sus protagonistas y de las enormes cifras de visualización que reporta la plataforma, los colaboradores las califican como productos de entretenimiento básico que imitan fórmulas de directores como Bruce Heimer o J.J. Abrams sin llegar a calar realmente. La sensación general es que la estrategia de estrenos masivos prioriza la cantidad para evitar la baja de suscriptores, provocando que el contenido nuevo sepulte al anterior constantemente. Un caso aparte es la saga Tyler Rake (Extraction), protagonizada por Chris Hemsworth. Con la tercera entrega ya en camino, la comparan con el estilo gun-fu de la saga John Wick, alabando su puesta en escena y sus elaborados planos secuencia. Sin embargo, recalcan que, a nivel de guion, son propuestas deliberadamente básicas que descansan casi exclusivamente en la acción física y en la dirección de producción de los hermanos Russo, quienes han encontrado en Netflix el ecosistema perfecto para sus proyectos tras el éxito en Marvel. El repaso incluye títulos que fueron pioneros en la apuesta por el cine de gran presupuesto en casa, como Bright, dirigida por David Ayer y protagonizada por Will Smith. Se recuerda como una mezcla curiosa de cine policial y fantasía que, aunque tuvo un éxito inicial arrollador, su prometido universo cinematográfico parece haber quedado estancado en el olvido diez años después. Por el contrario, destacan sorpresas positivas como la película de animación Las Guerreras K-Pop, que consideran una de las propuestas más entretenidas y dinámicas del catálogo reciente por su falta de pretensiones. También hay espacio para el cine de autores consagrados que ha pasado algo desapercibido, como La Balada De Buster Scruggs de los hermanos Coen. Se destaca su tono de western episódico y la capacidad de los directores para transitar hacia la negrura más absoluta y deprimente. En el género de la ciencia ficción, mencionan Aniquilación, de Alex Garland, y Triple Frontera, valorando el reparto de esta última con nombres como Ben Affleck, Oscar Isaac y Pedro Pascal, aunque lamentan que se pierda en el inmenso contenedor de la plataforma digital. Finalmente, los colaboradores de esRadio cierran la sección recomendando El Juego De Gerald, de Mike Flanagan, como una de las mejores adaptaciones de Stephen King. En el lado opuesto, sitúan a The Cloverfield Paradox como un ejemplo de película fallida y confusa que el estudio original prefirió vender a la plataforma antes que arriesgarse en cines. Terminan mencionando Emboscada Final, con Kevin Costner y Woody Harrelson, una cinta que en los años noventa habría sido un éxito de taquilla masivo pero que hoy sobrevive discretamente en el catálogo de la aplicación.

De piezas hechas con bolsas de patatas a su orquesta contra el Brexit, el artista inglés destaca por su rigor conceptual y compromiso social. En esta nueva entrega musical en esRadio, Isaac y Miriam exploran la polifacética carrera del músico británico Matthew Herbert. Conocido por su capacidad de innovación y su particular visión del arte sonoro, Herbert ha sabido transitar desde los ritmos del house más bailable hasta los experimentos más vanguardistas del sampling. Durante el programa, se destaca cómo el artista ha utilizado alias como Wishmountain o Doctor Rockit para explorar diferentes texturas sonoras, dejando una huella imborrable en la música electrónica contemporánea. Uno de los hitos comentados es su fase inicial, marcada por temas como Thinking of You, perteneciente a su época previa a 1995. En este periodo, Herbert se centraba en un house elegante y sofisticado, ideal para ambientes selectos. Sin embargo, su curiosidad le llevó pronto a investigar el muestreo de objetos cotidianos. Bajo el pseudónimo Wishmountain, sorprendió a la crítica con piezas como Crisps, donde el ritmo principal se construye íntegramente a partir del sonido de una bolsa de patatas fritas, demostrando un minimalismo percusivo que recuerda a grandes compositores como Steve Reich o Philip Glass. El resumen continúa analizando el álbum Around the House, publicado a finales de los noventa. En este trabajo, Herbert contó con la colaboración vocal de su mujer, Dani Siciliano, y llevó su técnica de muestreo a la cocina, utilizando utensilios domésticos para generar la base rítmica de canciones como Going Around. Esta capacidad para encontrar música en lo mundano se convirtió en su sello distintivo, permitiéndole crear una atmósfera que los colaboradores de esRadio califican como tribal y envolvente, a pesar de la sencillez de los elementos empleados. El rigor artístico de Herbert se formalizó en su famoso Manifiesto del Contrato Personal para la composición musical, un conjunto de reglas autoimpuestas. En este documento, el músico se prohibía el uso de cajas de ritmos y muestras pregrabadas de otros artistas. Todo sonido debía ser capturado por él mismo para asegurar que la obra pudiera ser replicada fielmente en sus actuaciones en directo. Esta ética de trabajo se refleja claramente en su álbum de 2001, Bodily Functions, donde emplea sonidos generados por el cuerpo humano, como chasquidos de dedos y palmadas, para construir temas tan emblemáticos como The Audience. Más allá de la electrónica, Herbert ha demostrado su versatilidad al frente de la Matthew Herbert Big Band. Con el álbum Turning Pages, el artista se sumergió en el mundo del jazz y el swing, colaborando con dieciséis músicos para crear un sonido rico y melódico. Su mayor éxito comercial llegó, no obstante, con el disco Scale en 2006, cuyo tema The Movers and the Shakers alcanzó puestos relevantes en las listas de éxitos de Estados Unidos. Según se comenta en el audio, Herbert no es solo un técnico del sonido, sino un músico con una profunda conciencia política. Esa faceta política se manifiesta en sus protestas contra el globalismo y su compromiso con causas sociales. Herbert ha realizado grabaciones denunciando las prácticas de grandes corporaciones y, tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, puso en marcha el proyecto Brexit Big Band, una orquesta itinerante que buscaba fomentar la colaboración con músicos locales de toda Europa a modo de disculpa y hermanamiento. Esta implicación ideológica es fundamental para entender su obra, que a menudo utiliza el ruido como una herramienta de crítica social frente a la industria de masas. El recorrido por su trayectoria también menciona sus colaboraciones de alto nivel, desde remezclas para artistas como Björk o REM hasta encargos institucionales de prestigio. En 2009, Herbert compuso la música de las cuarenta y dos postales de presentación del festival de Eurovisión y ha trabajado con sellos de música clásica como Deutsche Grammophon para reinterpretar la décima sinfonía de Mahler. Esta capacidad para alternar entre el arte de vanguardia y la cultura popular es lo que le define como un creador único en su generación. Finalmente, el programa analiza su trabajo más reciente, centrado en el concepto de la diastema, la separación entre los dientes. En su último sencillo, titulado Teeth, Herbert juega con el silencio y los cortes abruptos en la composición para representar físicamente ese espacio vacío entre las paletas. Aunque la propuesta pueda parecer extravagante o propia de un círculo snob, los colaboradores coinciden en que se trata de una genialidad conceptual que desafía al oyente a imaginar la música que falta en esos huecos. Es, en definitiva, una muestra más del inagotable ingenio de un artista que sigue viendo el mundo como una inmensa fuente de sonidos por descubrir.

Felipe Couselo, Juanma González y Dani Palacios analizan la evolución de títulos como 'Heat' o 'La mosca' bajo una mirada técnica y nostálgica. En esta nueva entrega de Prohibido Contar Ovejas, el programa nocturno de esRadio, Felipe Couselo se rodea de sus colaboradores habituales, Dani Palacios y Juanma González, para profundizar en un fenómeno cinematográfico inagotable: los remakes cinematográficos. La conversación surge a raíz de la noticia sobre una nueva adaptación televisiva de El cabo del miedo, lo que sirve de excusa para que el equipo analice cuáles son, a su juicio, las mejores versiones que han superado o igualado a sus obras originales. El primer título puesto sobre la mesa es The Ring (La señal), la versión estadounidense de 2002 dirigida por Gore Verbinski. Dani Palacios defiende que, aunque la original japonesa de Hideo Nakata es una obra maestra del terror, Verbinski logró dotar a la historia de una atmósfera visualmente superior y más comprensible para el público occidental. Durante el análisis, destacan la interpretación de Naomi Watts, quien se convirtió en un icono del sufrimiento en pantalla, y cómo la mitología de la cinta de vídeo maldita fue perfeccionada mediante un diseño de producción mucho más ambicioso que el de la cinta nipona. Posteriormente, el debate se traslada al género musical con La pequeña tienda de los horrores de 1986. Esta cinta de Frank Oz es un remake de una película de bajo presupuesto de Roger Corman, pero basada directamente en el éxito de Broadway. Los colaboradores subrayan la maestría de los efectos prácticos de la época, mencionando que la planta Audrey II fue animada mediante técnicas de cámara lenta para lograr una fluidez imposible de replicar hoy con CGI. Además, resaltan el trabajo de Rick Moranis y la capacidad de la película para mantener un tono oscuro y cínico, propio del cine de los ochenta, a pesar de su envoltorio de comedia musical. No podía faltar en este repaso una de las cumbres del horror corporal: La mosca (1986), de David Cronenberg. El equipo coincide en que este es el ejemplo perfecto de cómo un remake puede reinterpretar totalmente un concepto clásico para convertirlo en una metáfora profunda sobre la enfermedad y la degeneración física. La química entre Jeff Goldblum y Geena Davis eleva el guion, transformando lo que podría haber sido una simple película de monstruos en una tragedia romántica desgarradora, apoyada por los efectos especiales de Chris Walas que siguen resultando perturbadores cuatro décadas después. En el ámbito del thriller policiaco, Juanma González destaca Heat (1995), dirigida por Michael Mann. Lo curioso de este caso es que se trata de un autoremake de un telefilme anterior del propio Mann titulado L.A. Takedown. La película es recordada por reunir por primera vez en una misma escena a dos leyendas vivas: Al Pacino y Robert De Niro. Los colaboradores ensalzan la precisión técnica de Mann, especialmente en la famosa escena del tiroteo en las calles de Los Ángeles, donde el sonido de las armas se grabó directamente de forma ambiental para aportar un realismo crudo que ha marcado el cine de acción contemporáneo. Hacia el final del programa, analizan La invasión de los ultracuerpos (1978), la versión de Philip Kaufman que actualiza el clásico de Don Siegel. Para el equipo de esRadio, esta versión capta mejor que ninguna la paranoia social de los años setenta, trasladando la acción de un pequeño pueblo a una gran ciudad como San Francisco. Destacan el icónico final de Donald Sutherland, un momento nihilista que ha quedado grabado en la historia del cine y que ha dado pie a infinidad de interpretaciones y homenajes en la cultura popular. Finalmente, el programa cierra con una mención especial a La momia (1999) de Stephen Sommers, un remake que supo rescatar el espíritu del cine de aventuras clásico al estilo de Indiana Jones. Entre bromas y referencias a otros títulos como Los siete magníficos o los trabajos de John Carpenter, los tertulianos concluyen que un buen remake no es aquel que copia plano por plano el original, sino el que aporta una visión autoral propia. El toque de humor lo pone un fragmento de audio de Elvis Crespo utilizado para bromear sobre La cosa, cerrando una noche dedicada a la nostalgia cinematográfica y al análisis técnico del séptimo arte.

El programa recorre los hitos de este genio visual, desde la emotiva despedida de Johnny Cash hasta el fenómeno de masas liderado por Taylor Swift. Felipe Couselo inicia la semana en esRadio con una nueva entrega de Prohibido Contar Ovejas, un espacio que en esta ocasión se sumerge en la videografía de Mark Romanek. Couselo, acompañado por Miriam García, dedica el programa a repasar la trayectoria de este director de Chicago, responsable de algunas de las piezas visuales más icónicas y costosas de la industria musical. A lo largo de la emisión, se analiza cómo Romanek ha sabido captar la esencia de diversos artistas, desde el rock alternativo hasta el pop más comercial, dejando una huella imborrable en la cultura visual de las últimas décadas. El recorrido musical comienza en 1986 con la banda The The y su tema Sweet Bird of Truth. Este periodo marca los inicios de Romanek, quien dio sus primeros pasos en la industria de la mano de figuras como David Fincher en la productora Propaganda Films. Couselo destaca cómo la difusión de la música a través del videoclip supuso un cambio de paradigma total, con la cadena MTV como el faro luminoso que dictaba las tendencias globales. En estos años, el estilo de Romanek comenzó a forjarse bajo la influencia de una estética cinematográfica muy cuidada, heredada de su experiencia como asistente de dirección de Brian de Palma. En la década de los noventa, Romanek consolidó su estatus con trabajos profundamente conceptuales. Un ejemplo claro es el video de Constant Craving para k.d. lang, inspirado en la obra de teatro Esperando a Godot de Samuel Beckett. Esta pieza, premiada por la crítica, demuestra la capacidad del director para entrelazar la literatura y el arte dramático con la música contemporánea. El resumen del audio subraya que Romanek no se limitaba a grabar una actuación, sino que buscaba establecer paralelismos simbólicos que aportaran una nueva capa de significado a las canciones de los artistas con los que colaboraba. El programa también aborda la anécdota curiosa tras el álbum Bandwagonesque de la banda escocesa Teenage Fanclub. Romanek dirigió el video de What You Do to Me, pero la historia más llamativa reside en la portada del disco, que luce el símbolo del dólar. Couselo relata que, en Estados Unidos, el sello discográfico tuvo que utilizar una portada alternativa para evitar pagar derechos a Gene Simmons, el bajista de KISS, quien tiene registrado dicho símbolo. Este tipo de detalles revelan la complejidad de la industria musical y las peculiaridades legales que rodean a los grandes lanzamientos de la época. La figura de Lenny Kravitz aparece de forma recurrente en la charla, especialmente por el impacto visual de Are You Gonna Go My Way. En este video, Romanek utiliza un escenario circular y una iluminación de neón frenética para resaltar la imagen de Kravitz como una estrella del rock definitiva. Couselo señala que la canción y su video tienen tintes casi mesiánicos, presentando al artista como un salvador que ha llegado para culminar una misión. Esta colaboración fue solo el inicio de una relación profesional que se extendería a otros temas como Is There Any Love in Your Heart e If You Can’t Say No. Madonna, otro icono indiscutible, también forma parte de la selección con Rain. Romanek confesó en su día sentirse intimidado ante la idea de trabajar con la ambición rubia, temiendo que sus visiones creativas pudieran chocar. Finalmente, el proyecto salió adelante con la participación del músico Ryuichi Sakamoto en un cameo como director de ficción dentro del propio video. La pieza fue aclamada por su dirección de fotografía y su sofisticación técnica, estableciendo a Romanek como uno de los directores preferidos por las grandes divas del pop para sus producciones más vanguardistas. Uno de los momentos más intensos del programa llega con el análisis de Closer de Nine Inch Nails. Couselo describe la pieza como una obra de estética industrial y oscura, fuertemente influenciada por la pintura de Francis Bacon. El video, que incluía imágenes de un mono crucificado —aunque se aclara que ningún animal sufrió daños—, tuvo que enfrentarse a una severa censura en las cadenas de televisión. A pesar de los cortes, la versión íntegra se convirtió en una obra de culto que definía perfectamente la angustia y la provocación que Trent Reznor buscaba transmitir en su álbum The Downward Spiral. La cúspide del presupuesto llegó en 1995 con Scream, el dúo entre Michael y Janet Jackson. Con un coste de siete millones de dólares, se mantiene como el videoclip más caro de la historia. Romanek diseñó una nave espacial futurista con referencias a 2001: Una odisea del espacio de Kubrick. La canción reflejaba la furia de Michael Jackson ante el acoso de la prensa sensacionalista, y el director logró capturar esa energía explosiva en un entorno de ciencia ficción en blanco y negro que todavía hoy sorprende por su calidad técnica y su coreografía milimetrada. El programa continúa repasando éxitos como Novocaine for the Soul de Eels, donde Romanek utiliza cables para crear un efecto de ingravidez que complementa el tono anestésico y etéreo de la letra de Mark Oliver Everett. También se mencionan colaboraciones con Beck en el tema Devil’s Haircut, donde el artista neoyorquino recorre las calles de Nueva York con una estética que remite a la película Cowboy de medianoche. En cada uno de estos trabajos, Couselo destaca la versatilidad de Romanek para adaptarse al universo personal de cada músico sin perder su sello distintivo. Hacia el final de la emisión, se recuerda el impacto de Cochise de Audioslave. El rodaje, que consistió en una exhibición masiva de fuegos artificiales en la presa de Sepúlveda, provocó el pánico en Los Ángeles. Cientos de ciudadanos llamaron a la policía creyendo que se estaba produciendo un ataque terrorista, lo que obligó a colapsar las autopistas de salida de la ciudad. Couselo comenta que la inversión en pirotecnia fue descomunal, pero el resultado visual capturó perfectamente la fuerza del debut de la superbanda formada por Chris Cornell y los músicos de Rage Against the Machine. La despedida del programa se reserva para una de las obras más emotivas de Romanek: la versión de Hurt realizada por Johnny Cash. Rodada poco antes de la muerte del artista, la pieza es una reflexión honesta sobre el dolor y el paso del tiempo. Cash, ya debilitado, aparece rodeado de los recuerdos de su casa museo en un montaje que sobrecoge por su sinceridad. Couselo cierra el espacio mencionando el éxito más reciente del director, Shake It Off de Taylor Swift, demostrando que Romanek sigue siendo un referente absoluto en la creación de imágenes para la música popular.

Un recorrido por obras maestras fílmicas que, como Angustia o Los Sin Nombre, triunfaron en el exterior gracias a su arriesgada propuesta visual. En una nueva entrega de los espacios dedicados al séptimo arte en esRadio, se ha realizado un exhaustivo repaso por la historia del cine de terror español, coincidiendo con el estreno de la película La Horcada, dirigida por Miguel Ángel Lamata. Durante la charla, se ha destacado cómo el género ha evolucionado significativamente desde la década de los ochenta, logrando un reconocimiento internacional que, en muchas ocasiones, supera al obtenido en el propio territorio nacional gracias a propuestas arriesgadas y directores con una clara vocación exterior. El primer título destacado en esta lista de recomendaciones personales es Angustia, una obra de Bigas Luna estrenada en 1987. Esta película, calificada como un auténtico peliculón por los colaboradores, destaca por su carácter inclasificable y su innovadora propuesta metacinematográfica, donde la acción se desarrolla dentro de una sala de cine. A pesar de haber sido rodada en gran parte en la ciudad de Barcelona, su atmósfera internacional y el hecho de estar grabada en inglés la convierten en una pieza única de nuestra cinematografía que genera un profundo desasosiego en el espectador desde sus primeros compases. A continuación, el análisis se ha centrado en Los Sin Nombre, el largometraje con el que debutó Jaume Balagueró en el año 1999. Mucho antes del fenómeno global que supuso la franquicia REC, Balagueró ya demostraba su maestría para el terror puro con esta adaptación de la novela de Ramsey Campbell. La trama, que sigue la angustia de una madre que recibe una llamada de su hija supuestamente fallecida años atrás, es descrita como una experiencia absolutamente perturbadora que consolidó al director catalán como uno de los grandes referentes del género en la escena europea. No podía faltar en este recorrido la cinta Mil Gritos Tiene la Noche, dirigida por Juan Piquer Simón. Conocida internacionalmente bajo el título de Pieces, esta obra de 1982 es considerada hoy un objeto de culto en Estados Unidos. El resumen resalta el ingenio del director para suplir la escasez de presupuesto con una creatividad visual desbordante, logrando escenas de impacto dentro del subgénero slasher que todavía son reivindicadas por figuras de la cultura popular internacional, demostrando que el terror español siempre ha sabido exportar pesadillas con éxito. El repaso histórico también ha hecho una parada obligatoria en la década de los setenta con Una Vela Para el Diablo, de Eugenio Martín. Localizada en el pueblo de Grazalema, esta película se encuadra en el denominado folk horror y cuenta con las magistrales interpretaciones de Aurora Bautista y Esperanza Roy. La historia de dos hermanas que deciden eliminar a todo aquel que consideran pecador es una joya del cine patrio que, debido a las restricciones de la censura de la época, tuvo que encontrar su mayor éxito comercial fuera de nuestras fronteras mediante su distribución internacional. En una vertiente mucho más contemporánea, se ha ensalzado Verónica, la película de Paco Plaza estrenada en 2017. Inspirada en el célebre caso Vallecas, la cinta logra recrear con gran precisión el Madrid de los años noventa, apoyándose en una cuidada ambientación y una banda sonora protagonizada por Héroes del Silencio. Según los críticos de esRadio, Paco Plaza se encuentra actualmente en el mejor estado de forma de su carrera, demostrando una capacidad inigualable para adaptar los códigos del cine de posesiones al contexto social y cultural español. Posteriormente, se ha recordado el impacto cultural de REC, codirigida por Jaume Balagueró y el propio Paco Plaza. Este ejercicio de found footage revolucionó las salas de cine al situar al espectador en el centro de una infección zombi dentro de un edificio de viviendas de Barcelona. La tensión asfixiante sostenida durante todo el metraje y su capacidad para aterrorizar incluso a los espectadores más curtidos en el género la sitúan como un hito ineludible que marcó un antes y un después en la producción de terror nacional. La selección ha incluido asimismo No Profanar el Sueño de los Muertos, dirigida por Jorge Grau en 1974. Esta película, que llegó a contar con hasta dieciocho títulos alternativos en diferentes países, es considerada una obra maestra del cine de muertos vivientes. Debido a las directrices políticas del momento, la acción tuvo que situarse en la ciudad de Manchester, aunque el rodaje se realizó en localizaciones españolas. Es una pieza de culto que, según se ha subrayado en el programa, compite en calidad y atmósfera con las grandes producciones contemporáneas de George A. Romero. Finalmente, como la cumbre del cine de terror español de todos los tiempos, se ha destacado ¿Quién Puede Matar a un Niño?, la obra maestra de Narciso Ibáñez Serrador, el recordado Chicho. Los tertulianos han lamentado que un genio de su talla solo dirigiera dos largometrajes, ambos considerados clásicos indiscutibles. Esta película, con su atmósfera opresiva y su premisa moralmente perturbadora, cierra una lista esencial para cualquier oyente que desee profundizar en la historia de un género donde España ha demostrado ser una verdadera potencia creativa.

De Heidi a la complejidad de Go Shiina: las aventuras de Tanjiro Kamado revolucionan el mercado global con una calidad técnica cinematográfica. En una reciente entrega de la programación de esRadio, los colaboradores se sumergieron en un análisis vibrante sobre el fenómeno cultural del anime, centrándose específicamente en la música y la experiencia en vivo de una de las franquicias más exitosas de la actualidad: Demon Slayer, conocida originalmente como Kimetsu no Yaiba. Durante la charla, se destacó la evolución que ha experimentado el género de la animación japonesa, pasando de las sencillas melodías de series clásicas como Heidi a las complejas y épicas bandas sonoras que definen a las producciones modernas. Juanma compartió con los oyentes su experiencia personal tras asistir al concierto oficial de la serie celebrado en el Palacio de Vista Alegre de Madrid. El evento contó con una orquesta compuesta por una veintena de músicos jóvenes que interpretaron en directo la banda sonora de la primera temporada del anime. Según el colaborador, el espectáculo fue un suceso audiovisual impresionante que combinó la potencia de la orquesta con proyecciones en pantalla gigante, permitiendo a los asistentes revivir los momentos más intensos de la trama mientras la música envolvía el recinto. Uno de los puntos clave tratados en esRadio fue la sofisticación técnica de la música en el anime actual. Se comparó la sencillez de los temas de los años ochenta y noventa con el trabajo de los compositores Yuki Kajiura y Go Shiina, responsables de la atmósfera sonora de Demon Slayer. Los colaboradores señalaron que estas nuevas partituras beben de influencias como Hans Zimmer, mezclando elementos electrónicos con una orquestación tradicional de gran calado emocional. Esta evolución refleja cómo la industria del anime ha pasado de ser un nicho infantil a convertirse en una superproducción capaz de atraer a familias enteras y melómanos por igual. Durante el resumen de la trama y sus personajes, se hizo especial hincapié en la figura de Tanjiro Kamado, el protagonista, y en el alivio cómico que representa Zenitsu Agatsuma. Este último fue descrito como un personaje cobarde que, curiosamente, sólo despliega su inmenso poder cuando se queda dormido por la tensión. Los tertulianos bromearon sobre esta dualidad del personaje, destacando cómo el anime logra equilibrar escenas de una violencia estética sublime con momentos de comedia slapstick que recuerdan a clásicos como Dragon Ball. La producción de la serie, a cargo del estudio Ufotable, fue alabada por su calidad de animación cinematográfica. Se mencionó que Demon Slayer no sólo es un éxito en plataformas de streaming como Netflix o Crunchyroll, sino que su impacto en taquilla es comparable al de grandes superproducciones de Hollywood. De hecho, se recordó que el primer filme de la franquicia recaudó cifras estratosféricas, situándose a niveles de recaudación de películas como Avatar de James Cameron, lo que demuestra que el manga y el anime son hoy piezas fundamentales de la industria del entretenimiento global. Finalmente, se discutió la figura de la autora del manga original, Koyoharu Gotouge, de quien se sabe muy poco debido a su discreción personal. La autora suele representarse a sí misma con el avatar de un caimán con gafas, un detalle que causó curiosidad entre los colaboradores. La sección concluyó con la mención a la próxima trilogía de películas, que cerrará la historia del Tren Infinito y el enfrentamiento final contra las fuerzas demoníacas, consolidando a Demon Slayer como un hito histórico de la animación que ha sabido conectar con el público a través de una épica visual y sonora sin precedentes en la televisión moderna.

Un recorrido por el autor de Eternal Sunshine, que revolucionó la estética musical junto a artistas como Kylie Minogue y Foo Fighters. En una nueva entrega del programa Prohibido Contar Ovejas de esRadio, conducido por Felipe Couselo, se rinde un exhaustivo homenaje a la figura de Michel Gondry. El director francés, mundialmente conocido por su trabajo en el cine con cintas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind, es recordado en esta ocasión por su faceta más innovadora: la de director de videoclips musicales. Couselo destaca cómo Gondry logró revolucionar la estética de los noventa y principios de los dos mil, fusionando técnicas artesanales con efectos visuales hipnóticos. El recorrido musical comienza con los orígenes de Gondry en la banda francesa Oui Oui, donde él mismo tocaba la batería. Su pieza Bolide sirve como punto de partida para entender su evolución hacia el éxito internacional. Sin embargo, uno de los hitos más recordados de su carrera es su colaboración con The White Stripes. Couselo relata la genialidad detrás de Fell in Love with a Girl, un vídeo creado íntegramente con piezas de Lego mediante animación stop-motion, que se convirtió en un icono de la cultura pop inmediata. La capacidad de Gondry para trabajar con diferentes géneros queda patente al mencionar su obra para The Rolling Stones en la versión de Like a Rolling Stone. En 1995, el director empleó una técnica de morphing y cámaras estáticas que conferían un aire surrealista a la imagen, contando con la presencia de la actriz Patricia Arquette. Esta innovación visual se repetiría, aunque con matices más espaciales y oníricos, en el videoclip de Believe para Lenny Kravitz, inspirado en la estética de la ciencia ficción clásica. Felipe Couselo subraya que la relación artística más profunda de Gondry fue, sin duda, con Björk. Juntos crearon piezas de una complejidad narrativa y visual asombrosa, como Bachelorette, del álbum Homogenic. En este clip, Gondry explora la recursividad y el concepto de una historia dentro de otra, consolidando un lenguaje propio que mezclaba el expresionismo estético con la vanguardia tecnológica del momento, algo que también se aprecia en otros trabajos para la artista islandesa como Army of Me. En el ámbito del rock alternativo, el programa destaca Everlong de Foo Fighters. El vídeo es una representación de un sueño compartido, con claras referencias al cine de terror de serie B y a la película Posesión Infernal. Según Couselo, la habilidad de Gondry para dotar de un sentido del humor oscuro a canciones melancólicas es lo que lo diferencia de otros directores de su generación. También se menciona su trabajo para Sheryl Crow en A Change Would Do You Good, donde rinde homenaje a la serie Embrujada mediante una narrativa de personajes cruzados. La electrónica no se queda atrás en este especial de esRadio. El tema Let Forever Be de The Chemical Brothers, con la voz de Noel Gallagher, es puesto como ejemplo de psicodelia visual moderna. Gondry utiliza efectos de multiplicación y caleidoscopios humanos que anticiparían su obra maestra rítmica: Around the World de Daft Punk. En este último, el director coreografió a distintos grupos de bailarines para que cada uno representara visualmente una capa instrumental de la canción, logrando una simbiosis perfecta entre imagen y sonido. Finalmente, el repaso concluye con piezas como Come into My World de Kylie Minogue, un plano secuencia de enorme complejidad técnica donde la cantante se multiplica a sí misma en un bucle temporal, y la versión de Mad World de Gary Jules para la banda sonora de la película de culto Donnie Darko. Couselo cierra el programa reafirmando que Michel Gondry no solo dirigió vídeos musicales, sino que creó mundos imaginarios que siguen vigentes décadas después, demostrando que la creatividad no conoce límites cuando se domina el lenguaje audiovisual.

Entre leyendas urbanas y bromas, el equipo de Couselo debate sobre la cultura seriéfila y la trascendencia de bandas sonoras como la de Demon Slayer. En una nueva edición de Prohibido Contar Ovejas en esRadio, el presentador Felipe Couselo inició la madrugada con su habitual tono distendido, acompañado por colaboradores como Juanma Rodríguez, Isaac Vizcaíno, Alma Espinosa y Dani Palacios. La emisión comenzó con una curiosa disertación sobre la hora exacta en la que se encuentran, debatiendo si las doce y media pertenecen aún a la noche o ya a la madrugada. Durante los primeros minutos, el equipo bromeó sobre la agenda del músico Matthew Herbert y la energía del programa tras sus recientes compromisos en directo. Uno de los temas centrales del inicio fue el repaso de lo sucedido en el espectáculo Par en Par celebrado en Gijón. Los colaboradores comentaron ciertos rumores y leyendas urbanas que surgieron tras el evento, mencionando jocosamente el "buen rollo" detectado entre las "ovejas" del programa. Entre bromas, recordaron mitos clásicos del mundo del espectáculo, como aquel que aseguraba que a famosas como Yola Berrocal o Ana Obregón les habían explotado los implantes mamarios en un avión, sirviendo esto para ilustrar cómo se generan las historias exageradas en torno a los viajes del equipo. Felipe Couselo dedicó un bloque especial a su reciente experiencia musical tras asistir al concierto de Love Revisited, la formación liderada por el guitarrista Johnny Echols. El presentador destacó la vigencia de temas como Alone Again Or y la importancia histórica del álbum Forever Changes, considerado uno de los mejores trabajos de la década de los sesenta. Couselo subrayó la capacidad del grupo para recrear la magia de una época mítica, logrando conjurar los espíritus de un tiempo en el que la música rock alcanzó cotas de creatividad inigualables. Posteriormente, Alma Espinosa tomó las riendas con su sección de juegos, proponiendo un concurso de adivinanzas basado en series de televisión. A través de series de tres palabras clave, los colaboradores debían identificar títulos icónicos. La primera ronda, definida por los conceptos de "subida" y "precio", fue resuelta por Felipe al identificar Breaking Bad, bromeando sobre cómo el coste de las sustancias ilegales marcaba la trama del profesor Walter White. El ambiente se caldeó con la competencia entre Isaac y Dani por liderar el marcador. El juego continuó con pistas como "eco", "ruptura" y "regreso", que hacían referencia a la serie Perdidos, aunque los colaboradores pasaron por títulos tan dispares como Veraño Azul o Fargo antes de dar con la respuesta correcta. También hubo un espacio para la nostalgia con Los Serrano, una serie que Alma calificó como referente del costumbrismo patrio, provocando risas al recordar el polémico final protagonizado por Antonio Resines. El segmento demostró el amplio conocimiento seriéfilo del equipo, que también identificó éxitos actuales como Stranger Things. En las rondas finales del concurso de Espinosa, se mencionaron ficciones más complejas como The Leftovers, a través de pistas como "caos", "caza" y "ritual", y Mr. Robot, vinculada a los términos "voz", "control" y "hacker". Finalmente, el concurso se decidió en una ronda especial con puntuación doble donde la serie ganadora fue Verano Azul, permitiendo a Dani Palacios alzarse con una victoria muy celebrada frente a sus compañeros, a pesar de las quejas de Juanma Rodríguez por la arbitrariedad de los puntos. Para cerrar el programa, Isaac Vizcaíno ofreció una detallada crónica de su asistencia al concierto de la banda sonora de Demon Slayer (Kimetsu no Yaiba) en el Palacio de Vistalegre. Vizcaíno analizó la evolución de la música de anime, desde las melodías clásicas de Heidi hasta las composiciones épicas actuales de LiSA y los autores Yuki Kajiura y Go Shiina. Comparó el impacto emocional y técnico de estas piezas con el trabajo de maestros como Ennio Morricone o Hans Zimmer, destacando la espectacularidad visual y sonora de la producción japonesa. La sección musical de Vizcaíno puso el broche de oro al programa, resaltando cómo la industria del anime ha creado una cultura global masiva capaz de llenar recintos con familias enteras. El colaborador recomendó encarecidamente la serie tanto por su factura técnica como por su profundidad narrativa, cerrando así una madrugada en la que la música, el cine y el humor fueron los protagonistas absolutos en los micrófonos de esRadio.

Un recorrido por el imperio de Golan y Globus, desde sus rodajes de bajo coste hasta los desastres financieros que acabaron con el estudio en 1989. En una nueva entrega de Prohibido contar ovejas en esRadio, el equipo liderado por Felipe Couselo, junto a Juanma González y Dani Palacios, completan su exhaustivo repaso a la historia de la productora Cannon Films. Este especial, titulado Electric Boogaloo en honor a una de las secuelas más icónicas del grupo, analiza el ascenso y la estrepitosa caída del imperio forjado por los primos israelíes Menahem Golan y Yoram Globus, figuras clave para entender el cine de explotación de los años 80. El programa arranca recordando Breakin' 2: Electric Boogaloo, una cinta que personifica la capacidad de la Cannon para detectar tendencias y lanzarlas al mercado con una rentabilidad asombrosa. A pesar de contar con presupuestos ínfimos, películas como esta o su predecesora, Breakin', lograban recaudaciones millonarias aprovechando fenómenos culturales como el breakdance. Los colaboradores destacan cómo la productora lograba vender proyectos en el Festival de Cannes basándose únicamente en un póster llamativo, antes incluso de tener un guion escrito. Uno de los pilares de la productora fue Michael Dudikoff, protagonista de la saga El guerrero americano. Originalmente pensada para Chuck Norris, quien rechazó el papel por no querer ocultar su rostro tras una máscara, la película acabó convirtiéndose en un éxito sorpresa que generó múltiples secuelas. Según explican en Libertad Digital y esRadio, este tipo de producciones definieron el modelo de negocio de Golan y Globus: películas de acción baratas pero muy efectivas en el mercado del alquiler de vídeo. El especial también dedica un espacio fundamental a la figura de Jean-Claude Van Damme. El actor belga alcanzó el estrellato mundial gracias a Contacto sangriento, una cinta rodada con apenas dos millones de dólares que recaudó cincuenta en salas y se convirtió en un fenómeno absoluto en los videoclubes. El equipo subraya la intuición de Van Damme, quien llegó a remontar personalmente la película Cyborg para salvarla del desastre tras un montaje inicial desastroso, demostrando su compromiso con el éxito comercial de la casa. La relación de la Cannon con directores de prestigio también es objeto de análisis, centrándose en el contrato de tres películas con Tobe Hooper. El director de La matanza de Texas recibió presupuestos inusualmente altos para los estándares de la Cannon, lo que resultó en obras singulares como Fuerza vital —famosa por el desnudo integral de Mathilda May— y el remake de Invasores de Marte. Sin embargo, su colaboración más recordada fue La matanza de Texas 2, donde Hooper transformó el terror original en una comedia negra desquiciada protagonizada por Dennis Hopper. No obstante, la ambición de Golan y Globus acabó por socavar la estabilidad de la empresa. Al intentar competir con las grandes majors de Hollywood, la Cannon se embarcó en proyectos de presupuesto desmedido que no obtuvieron el retorno esperado. Masters del universo, con Dolph Lundgren, intentó emular el cine de aventuras de la época, pero quedó lastrada por efectos visuales deficientes y un product placement de comida rápida que rozaba lo absurdo. El golpe de gracia llegó con Superman IV: En busca de la paz. Christopher Reeve aceptó retomar el papel bajo la promesa de que la Cannon financiaría otros proyectos personales, pero los recortes presupuestarios durante el rodaje fueron tan drásticos que la película se convirtió en un fracaso crítico y técnico evidente. Los cromas fallidos y el reciclaje de planos terminaron por hundir el prestigio de la franquicia y aceleraron la ruptura entre los dos primos, quienes finalmente separaron sus caminos profesionales en 1989. El cierre de la era dorada de la Cannon estuvo marcado por la guerra de la Lambada, donde Golan y Globus produjeron películas competidoras basadas en el mismo baile. Mientras uno conservaba los derechos del nombre, el otro aseguraba los derechos de la famosa canción. Este esperpéntico duelo final, con estrenos simultáneos y limusinas cruzándose frente a los cines, puso el punto final a una de las etapas más delirantes y creativas de la historia del cine independiente, cuyo legado sigue siendo reivindicado hoy como cine de culto.

Couselo analiza el panorama cultural con el grupo Sincorazón y un recorrido por el rock independiente y el cine de autor con nuestros colaboradores En una nueva entrega de Prohibido contar ovejas, el programa nocturno de Es Radio capitaneado por Felipe Couselo, se despliega un abanico cultural que transita desde las novedades discográficas más punzantes hasta el cine de autor y el teatro de vanguardia. La velada comienza con un tono distendido, donde Couselo, acompañado por sus colaboradores habituales como Alba Espinosa y Juanma González, analiza la actualidad con ese toque de irreverencia y perspicacia que caracteriza a la casa, resaltando la importancia de la libertad creativa en un entorno mediático a menudo saturado de convencionalismos. El primer bloque musical pone el foco en They Might Be Giants y su reciente lanzamiento Overnight Sensation, incluido en el álbum The Book of the World Is Too Big. El equipo destaca la capacidad de esta banda para facturar canciones con un gancho melódico innegable, recordando su influencia en bandas sonoras de series icónicas como Malcolm in the Middle o Scrubs. Se reivindica aquí el talento independiente y la longevidad de proyectos que, alejados de las modas pasajeras, mantienen una identidad sonora inconfundible basada en la experimentación y el humor inteligente. La sección dedicada al folk-rock independiente llega de la mano de Fantastic Cat y su tema Don't Take the Bus. Con una discografía cargada de ironía, como demuestran títulos de la talla de The Very Best of Fantastic Cat o Cat Out of Hell, el grupo es elogiado por su frescura y su capacidad para evocar la estética de las road movies estadounidenses. En la tertulia se subraya cómo este tipo de formaciones recuperan la esencia de la música popular, logrando una conexión genuina con el oyente a través de composiciones que parecen sacadas de cintas clásicas del género. El programa también dedica un espacio notable al post-punk y la new wave con The Propps y su canción White Noise. Este grupo californiano, que habita mentalmente en la década de los ochenta, es presentado como una de las grandes promesas del momento gracias a su EP titulado Arrow. La producción de calidad de Carlos de la Garza es señalada como un factor clave en el sonido de la banda, que logra transportar al espectador a las atmósferas cinematográficas de John Hughes, demostrando que la nostalgia, cuando está bien ejecutada, sigue siendo una herramienta poderosa. Uno de los momentos más intensos de la noche se vive con el análisis del stoner rock de los suecos Truckfighters y su tema Old Big Eye. Se menciona que figuras como Josh Homme consideran a este grupo como una de las mejores bandas de rock de la historia. El debate se extiende hacia el desert rock y la influencia de pioneros como Kyuss o Fu Manchu, resaltando cómo la globalización musical permite que sonidos nacidos en los desiertos de California florezcan con una fuerza inusitada en el norte de Europa, manteniendo viva la llama de la distorsión y los ritmos pesados. En el apartado de anécdotas y humor, Felipe Couselo comenta de forma jocosa el parecido físico entre músicos y deportistas, llegando a comparar al bajista Flea de los Red Hot Chili Peppers con el cantante Dani Martín o el futbolista Antoine Griezmann. Este tipo de interludios sirven para aligerar la carga teórica y conectar con la audiencia de forma cercana, defendiendo el derecho a la crítica desenfadada y al entretenimiento sin complejos, valores que son pilares fundamentales en la línea editorial de Libertad Digital. La entrevista central cuenta con la presencia de Dani y Rubén, integrantes de la banda Sin Corazón, quienes presentan su EP titulado Tiempo. Este proyecto, nacido de la necesidad personal de expresión de Dani, destaca por su dualidad al ofrecer versiones tanto eléctricas como acústicas de sus temas, como la potente Fuego y cenizas o la melancólica Ainane. Se resalta la honestidad artística del grupo, que ha preferido cuidar el formato físico y la cercanía con el público en salas pequeñas antes que rendirse exclusivamente a los algoritmos de las plataformas de streaming. Finalmente, el bloque de cine y artes escénicas cierra el programa con dos recomendaciones de peso. Por un lado, Alba Espinosa ensalza Humo, el montaje de Rafaela Carrasco en el Centro de Danza Matadero, que rinde un bellísimo tributo a las cigarreras y su lucha histórica. Por otro lado, Juanma González analiza Prime Crime, un thriller setentero dirigido por Gus Van Sant que recrea un secuestro real en Indianápolis. La obra es alabada por su rigor histórico y su capacidad para retratar la tensión social de la época, demostrando que el cine sigue siendo el mejor espejo para entender las complejidades del individuo frente al sistema.