Transcript
A (0:01)
Dios mil veintiséis Nuevo año, nuevos proyectos. Cómo nos tienta la hoja en blanco. Hay algo de la idea de barajar y dar de nuevo que nos seduce, que nos llama la atención. Es como si el primero de enero viniera con una especie de reseteo. Ahora sí, este año me pongo las pilas, esta vez va a ser diferente. Y digo, no está mal. Los comienzos tienen una energía linda como motivadora. Pero hoy quiero invitarte a mirar ese comienzo desde otro lugar. No como un borrón y cuenta nueva, sino como un capítulo de una historia que ya viene siendo escrita. Porque no arrancamos de cero, arrancamos desde todo lo que ya transitamos, que además es oro puro. Soy Marina Mamolitti, psicóloga, y esto es Psicología al Desnudo, el podcast de salud mental de Psimamolit. En el episodio de la semana pasada hicimos juntos un ejercicio de balance. Si no lo escuchaste, te súper recomiendo que vayas y lo hagas. Son apenas unos minutitos y tienen preguntas poderosas para pensar desde dónde vamos a partir. Ahora sí, con esa información en la mochila, y ya habiendo mirado hacia atrás, vamos ahora a mirar hacia adelante. La hoja va a estar en blanco, pero vos no. Y eso es una re buena noticia. Quizás ya tenés tu listita de metas para el año que viene. Empezar el gimnasio, juntarme más seguido con mis amigos, amigas, dormir mejor, dejar de estar tanto tiempo en redes, Meditar todos los días. Es muy común. Comer sano, leer más, hacer yoga. A ver, tener metas está buenísimo porque nos da dirección, nos mueve, nos entusiasma. Pero estas metas súper importantes tenemos que sumarle algo más importante todavía, que es una cuota de realismo. Porque esto de año nuevo, vida nueva no es tan así. No nos convertimos en personas completamente diferentes. El 1 de enero seguimos siendo nosotros, con nuestras emociones, con nuestras rutinas, con nuestros cansancios, con nuestros malos o buenos hábitos y con los mismos vínculos. Te voy a pedir que traigas a tu memoria qué pasó la última vez que quisiste cambiar todo de golpe. Seguramente te sobre exigiste, te frustraste y dejaste todo. Y no te pasa solamente a vos, nos pasa a todos. De hecho, es el patrón más común del mundo. La neurociencia lo confirma. Cuando intentamos cambiar demasiadas cosas todas juntas, nuestro cerebro entra como en estado de amenaza. Se agota y se frena se paraliza, colapsa. Y lo peor es que no cambia nada. Hay una peli que vi hace un tiempo en la que la protagonista se pone una meta, que es la de cocinar las 524 recetas de un libro de una cocinera famosa. En un año será su meta. Ahora, ella no arranca cocinando todo de una, ni cambia su vida entera de golpe. Lo que ella hace es empezar de a una receta por vez. Entonces, un día no le sale, al otro se le quema el plato, otro día se frustró un poco, pero sigue avanzando poco a poco, y al final lo termina logrando. Y no porque hizo todo junto, sino porque fue haciendo de a poco, pero lo sostuvo en el tiempo. Y ahí está el secreto del cambio real, que no es de golpe. El secreto es lo acumulativo, la suma de pequeñas decisiones. De hecho, los hábitos se forman así. Y si este año querés crear hábitos que de verdad transformen tu vida, te súper recomiendo que escuches el episodio 8 de la tercera temporada, porque ahí hablo del paso a paso real para formar hábitos que duren. La ciencia nos dice que tener mil objetivos y querer cumplirlos todos de un saque, por lo general no sale bien. Cuando la lista es larguísima y la montaña de pendientes es gigante, nos congelamos. Nos congelamos, no hacemos nada. Miramos todo lo que hay que hacer, todo lo que hay que cambiar, todo lo que hay que transformar, y. Y no sabemos ni por dónde empezar. Entonces nunca empezamos. Nos quedamos ahí, quietos y frustrados. Y no es que seas vago ni desorganizado. Sos humano. Y todos los seres humanos funcionamos así. La psicología cognitiva, de hecho, tiene un nombre para esto. Se llama sobrecarga ejecutiva. Y es cuando el cerebro tiene tanto por procesar que directamente colapsa. Como una compu que tiene 20 ventanas abiertas todas al mismo tiempo. Bueno, para que eso no nos pase, fundamental aprender a organizarnos. Ahora, ¿Qué quiere decir organizarnos en este contexto? Bueno, no es hacer la lista interminable de tareas, sino que tiene que ver con reducir, simplificar y priorizar. Hay un estudio, de hecho de Harvard que lo confirma. Dice que las personas que eligen solamente una o dos metas claras por año tienen 76 % más de chances de cumplirlas en comparación con quienes eligen cinco o más. Es decir, la clave está en el foco. Menos metas, pero más intención. Mientras más logremos afinar nuestras metas, más posibilidades de cumplirlas vamos a tener. Entonces, no se trata de hacer mil cosas, sino de hacer lo que de verdad importa, de saber qué es lo esencial para vos. Porque otra cosa importante que tenemos que tener en mente es que elegir implica también deselegir otras cosas. Entonces, tenemos que ver muy bien qué sí elegimos lo esencial, tiene que ver con lo que a vos te mueve de verdad. Lo esencial es tu base, lo que no cambiarías, aunque todo a tu alrededor sí cambie. Que podría ser llamar a tu mamá al menos una vez cada dos días, puede ser ir a tu sesión de terapia todas las semanas, o tener al menos una tarde libre de la semana sin compromisos, lo que sea. Es clave que aprendamos a identificar qué cosas son esenciales para nosotros, porque así nuestras metas se vuelven mucho más claras. Porque además, las mejores metas no tienen que venir desde afuera, tienen que nacer desde adentro. Y cuando las metas son auténticas, son reales, son conectadas con lo que de verdad queremos, las tomamos con mucho más compromiso, porque tienen mucho sentido para nosotros. Ahora sí, entonces, vamos a ir a lo práctico y no vamos a hacer una lista de objetivos. Vamos a armar juntos tu mapa de lo esencial. Un mapa que sea una brújula, no una lista de exigencia. Entonces, para crear nuestro mapa de lo esencial, te voy a pedir que busques una hoja y algo para escribir. Puede ser un cuaderno, una hoja suelta, lo que tengas a mano. Y si no tenés papel cerca, podés abrir una nota en el celu o hacerlo mentalmente mientras escuchas el episodio. Pero después, cuando tengas disponible hoja, hacelo a mano. Hacelo a mano y bájalo en un papel. Lo importante ahora es que te tomes el momento y lo hagas. Así que si necesitas ponerle pausa al episodio y tomarte unos segunditos para buscar lo que necesites, este es el momento. ¿Listo? ¿Lista? Ahora sí. Entonces vamos. Yo tengo acá el mío para usarlo como guía. Y la cosa es así este mapa va a estar dividido en territorios. ¿Bien? Cada territorio representa un área importante en nuestra vida. Entonces vas a agarrar una hoja, una página de un cuaderno, y vas a trazar dos líneas que separen la hoja en cuatro cuadrantes. Así. El primer territorio le vamos a llamar refugio. Este territorio tiene que ver con lo que queremos cuidar, con lo que queremos que permanezca en nuestra vida este nuevo año que se quede, los vínculos importantes, proyectos, etcétera. El segundo territorio se llama fuego y abarca todas esas cosas que nos gustaría empezar a hacer, lo que queremos encender, aprender, encontrarme en nuevos roles, animarme a probar cosas nuevas. Tiene que ver con el animarse. Acá está el riesgo de lo nuevo, como postularse a un nuevo trabajo aunque nos dé miedo, empezar a dar clases, hacer terapia, hacer un viaje solos a un lugar desconocido. El tercer territorio es agua, que es todo eso que queremos disolver, que queremos dejar atrás, lo que ya no nos suma y no queremos sostener este nuevo año. Las creencias poco limitantes, vínculos que no nos hacen bien, lo que sea que queramos soltar. Soltar algún vínculo que desgasta alguna idea, alguna idea que siempre te tengo y me hace mal. Y el cuarto territorio se llama semilla, que tiene que ver con todo eso que queremos sembrar este nuevo año que viene. Un nuevo hobby, un hábito, empezar algún deporte o crear un nuevo hábito como de tomar más agua o empezar algún curso, lo que fuera. ¿Que queremos sembrar este año? Bien, ya tenemos nuestro mapa trazado con sus territorios. Lo que vamos a hacer ahora es, a través de las preguntas que te voy a ir haciendo, vas a ir anotando qué es lo esencial para vos de cada uno de estos territorios. Qué cosas son realmente importantes para vos que sucedan este año que viene en ese territorio. En este episodio vamos a centrarnos solamente en el primer territorio, en el 1, por qué es un ejercicio largo y necesita de su tiempo. No vamos a alcanzar a recorrer los cuatro, pero te voy a regalar el resto de la guía para hacer todo este ejercicio y la vas a encontrar en nuestra web mcmobality. Com Vas a ir a la sección de descargables, mapa de lo esencial y la vas a descargar ahí mismo, gratis. Vamos a hacer acá juntos el primer territorio, el territorio de refugio, que tiene que ver con lo que quiero cuidar y después vos lo vas a hacer con los otros tres. Anotá en este cuadrante lo primero que venga a tu ¿Qué quiero seguir cultivando este año porque me hizo bien? ¿Qué vínculo, hábito o espacio fue refugio para mí el año que se va? ¿Y quiero protegerlo este año? ¿Qué cosa que hoy sí tengo en mi vida, me dolería un montón perder y por eso lo quiero sostener? Pueden ser nombres, proyectos, actividades. Voy a poner ejemplos. Seguir yendo a terapia, sostener una actividad que me gusta y me despeja, sostener mi amistad con tal persona, seguir trabajando en tal proyecto, porque eso me llena mucho. Y después de hacer esta lista, vas a marcar con un punto cada cosa que escribiste que consideres fundamental en tu vida, que consideres realmente indispensable. Acordate que estamos yendo a buscar lo esencial. Tomate unos segundos para leer todo lo que escribiste en este territorio. Ahí ya tenés gran parte del caminito de lo esencial marcado. El resto del mapa lo vas a completar con las preguntas que te voy a dejar en la guía descargable. Mi consejo para esto es que la descargues, te tomes tu tiempo, te hagas un te o la infusión favorita que tengas, te pongas una música suave y cuando lo termines, lo guardes. Porque ese mapa puede ser guía durante todo el año. A veces nos perdemos creyendo que para cambiar necesitamos empezar de cero, borrar todo lo que somos. Pero no es así. Todo lo que traemos importa, nuestra historia, nuestros aprendizajes. No tenemos que convertirnos en una nueva persona cada nuevo año, ni que cambiarlo todo. Solamente tenemos que elegir con mucha honestidad qué queremos cuidar, qué queremos encender, qué estamos listos para soltar y qué queremos sembrar este nuevo año. Y si alguna vez sentís que te perdés, que dudas, que algo te abruma, volvé a este mapa, volvé a ese refugio, a tu fuego, a tu agua, a tu semilla. No para exigirte más, sino para volver a recordarte lo importante. Te deseo un muy feliz 2026. Que sea un año con menos exigencia, con menos ruido y con mucha más conexión con vos. Nos escuchamos prontito. Muchas gracias por estar acá. Feliz, feliz comienzo de.
