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A
Ser podcast.
B
La historia del crimen no es la primera vez que la tratamos aquí en Ser Historia, es algo que atrae a muchísima gente, es algo que atrae incluso al menos morboso. La historia de un asesinato, la historia de un momento convulso al final de la vida de una persona, marca también la propia identidad de la mala suerte que haya podido tener esa persona al ser asesinada, pero también de una sociedad, de un entorno y desde luego de la historia de una comunidad, de la historia de un país. En los próximos minutos no vamos a hablar de historia de asesinatos al uso, no vamos a entrar en detalle de cómo fue, cómo se le clavó el cuchillo, cómo se le disparó, en absoluto. Lo vamos a hacer desde una perspectiva yo creo que muy novedosa, que es un poco la que proyecta el libro que tenemos sobre la mesa aquí en esta máquina del tiempo de Ser Historia, en la cadena SER, Crímenes pregonados, causas célebres españolas de los siglos XVIII y XIX, en donde la autora Rebeca Martín, que es profesora de Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona, no solamente nos ha en esos detalles que pudiéramos identificar como los grandes titulares de la historia de un asesinato, sino todo lo que hay alrededor, que en muchas ocasiones estos asesinatos se convierten casi en mitos, en leyendas y trascienden al ámbito popular, quizás en la prensa, en cuentos, en relatos que van corriendo de aquí para allá y que al final son parte de la propia historia, de la propia identidad de un lugar determinado. Rebeca Martín, bien bienvenida a Ser Historia.
C
Encantada de estar aquí con vosotros.
B
Nacho Bueno, Rebeca, hay que decirlo, se lo decían también antes a micrófono cerrado, que hay que decirlo con letras bien grandes, es de León, ella es profesora en Barcelona de Literatura en la Universidad Autónoma de Barcelona, pero es cazurrina, es leonesa, como todos los componentes de este programa de Ser Historia. Rebeca la primera, ¿Qué se entiende por una causa célebre?
C
En primer lugar hay que subrayar que una causa célebre tiene dos significados esenciales. En primer lugar, una causa célebre es un proceso judicial que tuvo una proyección palmaria y a veces incluso abrumadora en la opinión pública, en una sociedad. Pero causa célebre es también el relato o los relatos que surgieron de ese proceso judicial, tanto del crimen como del juicio en sí mismo y de las repercusiones que pudo tener.
B
En tu libro nos hablas de cinco historias que es como cinco grandes titulares, lo decía al principio, que nos adentran en el lado más oscuro de la sociedad. Y ahora, por ejemplo, que todos los canales de televisión tienen esa parte de true crime, no me gusta decirlo en inglés, como de crímenes verdaderos documentales basados en historias reales de crímenes. En aquella época, en los siglos XVIII y XIX, existía también esta tendencia, pero quizás desde un punto de vista más literario o más legendario, como decía antes, con esos cuentacuentos.
C
Sí, lo que ocurre es que en el siglo XVIII es cuando comienza a gestarse la opinión pública. Llega a su fin el Antiguo Régimen y comienza a gestarse la opinión pública. Estos crímenes empiezan a difundirse desde otros vehículos. Hasta entonces, en España, el principal vehículo de difusión de las causas célebres eran sobre todo las relaciones de sucesos, los pliegos de cordel, que efectivamente, como tú indicas, Nacho, pertenecen al ámbito de la literatura popular. A partir del siglo XVIII eso comenzará a cambiar y habrá un doble canal de difusión, el de la literatura popular, que seguirá vigente, y luego otro tipo de documentos. Y en ello también tiene que ver, claro está, el auge de la prensa periódica.
B
Imagino que cuando ésta tiene su eco, tiene su difusión, es porque la gente lo consume y llama mucho la atención. Al igual que ahora cualquier serie de televisión que cuenta la historia de un crimen o de un suceso, no hace falta que sea un crimen, pero de una historia trágica real, tiene muchísimos espectadores, muchísimos oyentes, muchísimos seguidores. En aquella época la existencia de estos relatos implicaba que tenía seguidores sin lugar a dudas.
C
Y de hecho, te voy a poner un ejemplo muy simple. Las ejecuciones por aquel entonces eran. Y la gente asistía a esas ejecuciones con fruición e incluso llevaba a sus hijos de manera monitorea para advertirles de dónde podían acabar si iban por el mal camino. Pero es que además se comercializaban los relatos de los reos condenados a muerte en el patíbulo. Esas confesiones, ya fueran, estuvieran más o menos reformuladas, se imprimían y luego se difundían para satisfacer, evidentemente, la curiosidad del gran público. Así era.
B
Además, tenemos que pensarlo en una sociedad finales del XVIII, el siglo XVIII y el XIX. ¿En donde estaba yo ahora? Imaginándome. No creo que todo el mundo en absoluto supiera leer. Es decir, formarían casi esos cuentacuentos que yo decía al principio con un pregonero que leía un texto y todos atendiendo lo que decía, que es también muy peligroso, pero al mismo tiempo muy creativo, porque luego cada uno interpreta a su manera y va añadiendo los elementos más singulares que él cree que pueden decorar esa historia original y al final se va transformando. Imagino que habrás encontrado versiones de un mismo caso totalmente distintas.
C
Me ha ocurrido, por ejemplo, con el caso del comerciante Francisco del Castillo, que fue asesinado por su mujer y el amante de ésta en Madrid el 9 de diciembre de 1797, en el centro de Madrid, en el corazón de Madrid, en la calle Alcalá. Hubo numerosos rumores sobre los motivos que habían conducido a esta pareja al crimen. Le asestaron 11 puñaladas, nada más y nada menos. Pero luego corrieron muchísimos rumores al respecto sobre por qué no se celebraba ya el juicio, que por aquel entonces desde luego era puerta cerrada, si había alguna conexión, si la reina María Luisa Parma, la que acusaban de disoluta, tenía algún tipo de simpatía hacia la asesina. Y hay diversos relatos donde se pone esto de manifiesto. Incluso se llegó a decir que la asesina había huido, no era ella quien había matado. Y esto volvió a ocurrir luego con Higinia Balaguer, un siglo más tarde, la famosa asesina del crimen de la calle Fuencarral. De manera que sí, nos encontramos con distintas versiones de los sucesos.
B
Además imagino que el crimen de un personaje importante como era Francisco del Castillo, que era comerciante y además con esos ingredientes de amor y dinero que quizás eran los anhelos de muchas de esas personas que seguían estas historias, lo tenía todo. Al igual que ahora el asesinato de un miembro de una familia pudiente, los celos que hay inmersos en algunos miembros de la familia, etc. Vemos que es algo tan antiguo como el propio ser humano, pero que en este momento la posibilidad de ponerlo por escrito le da otro sentido, otro aspecto tan literario.
C
Así es, Y además, en el caso del crimen del que estamos hablando, del comerciante Castillo, es muy curioso cómo el interés del público recorre absolutamente todos los estratos sociales, porque Goya pintó un capricho sobre el caso, el número 32, porque fue sensible, que por cierto reproducimos también en el libro. Le dedicó algún otro cuadro también. Y el fiscal del caso fue Juan Meléndez Valdés, que era probablemente el poeta más importante de su tiempo. A la ejecución de la pareja de amantes en la Plaza Mayor de Madrid asistió Moratín, el autor del Sí de las niñas, pero Luego, desde las 4 de la madrugada, la plaza estaba a rebosar y hubo. Hubo que tomar medidas especiales para evitar que hubiera problemas. De manera que este interés recorría todos los niveles, todas las clases sociales de la sociedad, como creo que sucede en.
B
Cierta manera ahora también imagino que siempre ha habido asesinatos y unos han tenido mayor eco que otros. ¿Cuál es la primera mecha que se enciende con un caso de este tipo? Porque la muerte, es cierto, no es como ahora. En aquella época imagino que se mataba más porque había mayores formas, más sencillas, mejor dicho, de poder evadir a la justicia. Tenemos otra educación, tenemos otra conciencia. Pero ¿Cuáles eran esos elementos principales que hacían que un caso, por ejemplo, de los cinco que tú propones en tu libro, No lo he dicho antes, publicado por Contraseña Editorial, Crímenes pregonados, ¿Cuáles son esos ingredientes básicos que convierten a un caso en algo fácilmente llevable por el sendero de la literatura?
C
Los motivos son numerosísimos, pero hay algo muy curioso, que es que atañe a una narración de carácter folletinesco. Es decir, cuanto más enrevesado es el caso, o más enrevesado parece ser, más llama la atención del público. En el momento en que hay delitos de sangre, ensañamiento y truculencia. También, claro está, por supuesto, cuando la víctima es un ser indefenso, como ocurre en la causa de Romualdo Dennis, que mató a tres de sus hijos cuando eran bebés, también eso, digamos que suscita la compasión del público, incluso invita a una cierta catarsis. Luego está, por supuesto, el asesino en serie, como Manuel Blanco Romasanta, y también hay un caso muy curioso, que es el de Pedro Fiol, un señor que en 1852, en julio, en Barcelona, mata de repente a tres personas. Este caso es especialmente interesante, Nacho, porque la prensa lo primero que pensó es que este empleado de aduanas, Pedro Fiol, había cometido ese triple homicidio por despecho, por celos, y lo primero que publicó la prensa precisamente fue eso, tanto la barcelonesa como la del resto del país. Sin embargo, luego, cuando se empezó a indagar en el caso, se descubrió que en absoluto era así. El hombre padecía una perturbación, una monomanía, que lo había mantenido durante meses delirando, así que es muy interesante este caso por eso, por el contraste que se produce entre lo que piensa la opinión pública y lo que transmite y difunde la prensa y la realidad del caso.
B
La mujer, ¿Qué papel desempeña en todas estas historias? Porque hablabas antes de ese infanticidio de Romualdo. No es un tema propiamente femenino, pero sí el hecho de matar a los niños tiene también ese vínculo materno, de separarlos de la madre de una forma definitiva. Imagino también que, aunque no lo tratas en el libro, sí que hay una mujer que tú consideras instigadora en el caso del comerciante Castillo. Pero imagino también que en esta época, también por la conciencia del momento de la mujer, como ese personaje de segunda fila y al mismo tiempo fácilmente moldeable y manipulable, llamaría también la atención de todas estas historias. Siempre tiendes a pensar que ha sido un hombre el asesino, pero no, ha sido una mujer o la instigadora, y eso le da también otro cariz mucho más popular.
C
Efectivamente. Es curioso porque de todos los casos que trato aquí, hay que decir también que las cinco causas, los cinco asuntos que trato, se ven a sí mismo. ¿Bueno, en fin, se ven, cómo decirlo? Animados en cierta manera por el relato también de otras tantas causas que guardan alguna relación con esas otras. Mi intención fue elaborar una suerte de genealogía del crimen, de manera que en el capítulo sobre el comerciante Castillo hablo también de otras mujeres instigadoras y parricidas. Y eso creo que dota el libro de un especial interés. La verdad es que no he contado cuántas causas hay en total, pero son muchas. En todo caso, creo que las únicas instigadoras están en el capítulo de Castillo. Luego está la mujer que sufre eso que hoy se ha dado en llamar violencia vicaria, porque le arrebatan a tres de sus hijos. Están las mujeres a las que. A las que asesinó Manuel Blanco Romasanta. Está, por supuesto, también Paz Pardo de Tavera, que fue la víctima de Juan Luna Novicio. La causa con la que cierro el libro, y que es una de mis preferidas porque trata de un pintor hispano filipino que fue sumamente conocido en la época, el libro se interroga tanto por la mujer como víctima, como criminal y como instigadora. Y es muy interesante todo esto porque algo que revela el estudio que he llevado a cabo, que espero poder continuar más adelante, es que todos los argumentos misóginos que se han utilizado a lo largo de la historia sirven también para hablar de la mujer. Cuando la mujer es débil puede asesinar porque pueden inducirla a hacerlo. Ahora bien, cuando la mujer es demasiado brava, pues claro, también puede empuñar el arma del crimen. En fin, sea como sea, la mujer siempre puede asesinar y hay argumentos desde el imaginario popular para sostenerlo.
B
Uno de los casos más conocidos por el gran público. Yo por ejemplo, no conocía este caso del comerciante Castillo, de Francisco del Castillo, de 1797, pero sí que, y además lo hemos tratado aquí en Ser Historia en varias ocasiones, el caso de Manuel Blanco Romasanta, que quizás es uno de los más populares, no solamente la literatura coetánea, sino luego el cine, los documentales que ha habido alrededor, es quizá uno de los de los casos más increíbles del siglo XIX que también reflejas tú en tu libro Crímenes pregonados y que tuvo mucho eco en esa literatura popular, sin ninguna duda.
C
Y además en el libro analizo algunos de los romances que se publicaron en la época mientras se celebraban los procesos judiciales a Manuel Blanco Romasanta, romances que surgieron en la época, los dimes y diretes, por supuesto. Incluso reproducimos una ilustración que publicó La Ilustración de Madrid, que ofrece un retrato total y absolutamente idealizado del asesino, que no tenía nada que ver con la descripción que se hacía de él. Y en el caso de Romasanta, además, me ha interesado mucho ahondar, por ejemplo, en un artículo que escribió doña Emilia Pardo Bazán unos años después, donde ofrece su perspectiva del caso. Ella que, por cierto, escribió también un cuento titulado Un destripador de antaño, donde aparecen los sacamantecas, que es algo de lo que se acusó a Roma Santa. De manera que sí, también menciono otros textos del siglo XIX y principios del XX, creo que poco conocidos, donde se alude a la historia de Roma Santa.
B
Finalmente, ya para ir acabando, Rebeca Martín, autora de este libro Crímenes pregonados.
A
Es.
B
Inevitable hacer un salto en el tiempo. Tú estudias aquí estos asesinatos entre el siglo XVIII y XIX, pero hay cosas que no han cambiado. No tienes más que encender la televisión o poner la radio en la actualidad o leer los periódicos digitales para darte cuenta de que muchas de esas historias se siguen preñando de un montón de aspectos que nada tienen que ver con la realidad y que forman parte al final de ese elemento legendario. El otro día, por ejemplo, estuve viendo la serie del incendio del edificio Windsor en Madrid y la historia del famoso butrón. Todo el mundo hablaba de un butrón, que apareció un butrón, por más que dijeran los bomberos que habían sido ellos los que hicieron ese butrón para poder acceder a algunas partes del edificio una vez incendiado. Sigue en ese imaginario colectivo que alguien hizo un butrón y entró de forma subrepticia para robar documentos o hacer lo que fuera. No hemos cambiado mucho en ese sentido lo que sucede hoy en pleno siglo XXI o lo que sucedía hace casi 400 años años, a mi juicio.
C
Yo creo que la actitud ante el crimen sigue siendo bastante similar y por desgracia, no tengo ninguna duda de que si hoy estuviera en vigor la pena de muerte y las ejecuciones fueran públicas, la gente iría a verlas y se generarían los mismos debates que comenzaron a gestarse a finales del siglo XVIII y durante todo el siglo XIX al respecto. Si tenía que haber pena de muerte, si ésta tenía que mostrarse de esta manera tan espectacular. En fin, había varios debates al respecto, pero tu reflexión me hace pensar en esto y no tengo ninguna duda de que todos estos elementos siempre han interesado a la gente. Por otra parte, estaba pensando en una dimensión del crimen que me interesa mucho y que tiene que ver con esa perspectiva del crimen como una suerte de escenario donde se ponen en juego, se manifiestan las distintas tensiones que recorren una sociedad. Las tensiones de clase, como ocurrió con el caso de Francisco del Castillo o como ocurrió también en el caso de Luna, con la etnia, con la procedencia, el conflicto entre una perspectiva occidental y otra oriental, la perspectiva, desde luego, de género. En fin, hay numerosas tensiones que se ven reflejadas en este tipo de crímenes que atañían a la sociedad de aquel entonces y nos siguen apelando hoy todavía.
B
Crímenes pregonados, publicado por Contraseña Editorial, es el trabajo que hemos querido presentar y del que hemos querido reflexionar y hablar aquí un poco con la autora, Rebeca Martín. Rebeca, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
C
Muchísimas gracias a ti, Nacho.
A
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Date: June 10, 2024
Host: Nacho Ares (B)
Guest: Rebeca Martín (C), profesora de Literatura, Universidad Autónoma de Barcelona
Main Theme:
Un viaje dinámico y apasionante sobre cómo los grandes crímenes de los siglos XVIII y XIX en España trascendían el hecho mismo para convertirse en relatos, leyendas y parte constitutiva de la memoria popular. Rebeca Martín aborda, en diálogo con Nacho Ares, la historia y proyección social, literaria y mediática de causas célebres que marcaron época y opinión pública.
[02:37]
"Una causa célebre es un proceso judicial que tuvo una proyección palmaria y a veces incluso abrumadora en la opinión pública [...] pero es también el relato que surgió de ese proceso, del crimen, del juicio y de las repercusiones."
– Rebeca Martín [02:37]
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"Las ejecuciones por aquel entonces eran... Y la gente asistía a esas ejecuciones con fruición e incluso llevaba a sus hijos... para advertirles de dónde podían acabar si iban por el mal camino. Pero es que además se comercializaban los relatos de los reos condenados."
– Rebeca Martín [05:04]
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"Es muy curioso cómo el interés del público recorre absolutamente todos los estratos sociales, porque Goya pintó un capricho sobre el caso... Le dedicó algún otro cuadro también. Y el fiscal del caso fue Juan Meléndez Valdés, que era probablemente el poeta más importante de su tiempo."
– Rebeca Martín [08:26]
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"Cuanto más enrevesado es el caso, o más enrevesado parece ser, más llama la atención del público."
– Rebeca Martín [10:22]
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"La mujer siempre puede asesinar y hay argumentos desde el imaginario popular para sostenerlo."
– Rebeca Martín [14:58]
[15:40]
"En el caso de Romasanta, además, me ha interesado mucho ahondar... en un artículo que escribió doña Emilia Pardo Bazán unos años después, donde ofrece su perspectiva del caso."
– Rebeca Martín [15:40]
[16:48]–[19:36]
"La actitud ante el crimen sigue siendo bastante similar y por desgracia, no tengo ninguna duda de que si hoy estuviera en vigor la pena de muerte y las ejecuciones fueran públicas, la gente iría a verlas..."
– Rebeca Martín [18:09]
"Muchísimas gracias a ti, Nacho."
– Rebeca Martín [19:54]
Recomendación:
Si te fascinan los true crimes históricos y la forma en que la sociedad convierte los sucesos criminales en parte de su identidad y mitología popular, Crímenes pregonados es un recorrido estimulante, culto y revelador para explorar el rostro más oscuro y narrativo del pasado español.