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Narrator
Ser Podcast.
Jesús Callejo
Jesús Callejo una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
Nacho
¿Qué tal, Nacho? Qué bien te veo con ese cuerpo rubicundo.
Jesús Callejo
Rubicundo, totalmente. Sí. Bueno, hoy es un programa especial, acabamos temporada, vamos a seguir durante todo el verano, como siempre, con algunos elementos nuevos también y otros recuperados de nuestro archivo, pero volveremos como siempre con más brío en septiembre en una nueva temporada de Ser Historia, que creo que es la 15 ya. Mira la niña bonita. Así que mucha magia y no podíamos acabar la temporada de mejor manera que destruyéndolo todo, destrozándolo todo.
Nacho
Eso, haciendo una tila, ¿No? Eso total. El azote de Dios. Claro, que le pusieran este apodo al rey de los hunos, pues madre mía, ¿Qué debía hacer? Bueno, también es verdad que el apodo ya sabes que se lo ponen siempre los enemigos, en este caso los romanos. Bueno, tuvo varios enemigos, los romanos se la tenían jurada, pero tiene gran mérito porque un imperio tan efímero que diera tanta guerra en Europa, en esa Europa occidental, pues que tuviera también el valor y la habilidad de reunir a tribus muy distantes, porque aparte de los hunos, luego comentaremos un poco de dónde procedían estos hunos, pero es que unía austrogodos, alanos, a escitas, búlgaros, a todos juntos allí, y creó un imperio bastante extenso, desde el Mar Negro hasta el mar Báltico y también con todas las llanuras del Danubio, y que fue tan efímero como que duró lo que duró él. Es verdad que los hunos, no empieza con él ya, en fin, su tío y alguno más ya había liderado estas facciones y estas tribus unas, pero él es el que le da ese empaque, le da ese poderío y le da ese miedo, porque por allí donde iban los hunos, igual que pasaba con los urios, pues era para echarse a temblar. Primero por el aspecto físico que tenían, tenían un cráneo alargado, nariz achatada, pero olían a rayos, o sea, el hedor todavía asustaba más que el ardor guerrero que hacían en sus.
Jesús Callejo
Ahora, cuando te estaba escuchando del olor de los soldados, fíjate, es algo que en Afganistán cuenta mucha gente, que los talibanes huelen mal, y los soldados talibanes son conocidos precisamente por el mal olor que tienen. Recuerda un poco a este ejército de Atila y los hunos que antes te comentaba, micrófono cerrado, que yo siendo niño oía hablar de Atila los unos, los unos, los unos y los doses y los treses, hasta que un día lo vi escrito los unos, no los junos, como dicen en inglés, con h. Unos escrito con h nada tiene que ver con las singularidades e individualidades del número uno. Pero un gran pueblo también desde el punto de vista arqueológico. Vamos a ver algunas cosas interesantes, más allá de esa fama mala que tuvieron por de los romanos, quienes consideraban esta gente bárbaros.
Nacho
Bueno, bárbaros eran, bárbaro era todo aquel que no fuera romano, o sea que tampoco tenía ningún mérito, pero eran bárbaros también en la forma de luchar y la forma de comportarse en los campos de batalla, sobre todo guerreando a caballo eran únicos. De hecho cuando pierden alguna batalla, como la de los campos catalónicos, es porque les obligan a hacerlo a pie, entonces a pie ya no son tan diestros como son a caballo. Pero es cierto que el olor es un arma, Es verdad, no les gustaba tampoco bañarse demasiado, pero ese olor, esos gritos, ese rostro. Además ellos se laceraban el rostro cada vez que moría algún líder, alguien importante, se hacían incisiones en su rostro, con lo cual todavía parecían más horrorosos de lo que era. Todo eso son herramientas de guerra. El pegar un grito ensordecedor, cuando tú entras, por ejemplo, a luchar contra un contrincante, ese grito le puede paralizar justo unos segundos para que tú le rebanes el pescuezo con una espada. Te quiere decir que todo valía en aquel momento. Y los hunos sabían perfectamente cómo luchar. Hombre, tenía una ventaja Atila, y es que Atila cuando era jovencillo, le mandan como rehén amistoso, así se decía, a la corte, en este caso de la Roma occidental. Ten en cuenta que en esa época, la que estamos hablando, Roma ya estaba en su declive, Roma ya estaba dividida. Estaba el Imperio Romano de Oriente, con capital en Constantinopla, por entonces estaba Teodosio II, y luego le sucede Marciano, y luego estaba el Imperio Romano de Occidente, cuya capital no estaba en Roma, sino que estaba en Rávena, y el emperador era Valentiniano III, que era el hijo de Gala Placidia. Entonces te quiero decir que en aquella época es la que se mueve Atila, y por supuesto, en un imperio muy dividido. Si estuviera el Imperio Romano unido, posiblemente Atila hubiera pasado sin pena ni gloria, no hablaríamos ahora de él. Pero claro, él se da cuenta de esa debilidad y más cuando conoce encima las tácticas guerreras de los romanos, porque ya digo que a él le envían como rehén amistoso a Rávena, y allí, pues él tenía por entonces unos 18 añitos, se va dando cuenta de todo lo que habían contado los romanos, muy ufanos ellos de que nunca hemos perdido una batalla, lo cual era mentira, porque ya habían tenido un asedio en roma en el 410 con Alarico, pero él cuando llega otra vez a su tribu con los hunos, y sobre todo cuando muere su tío Turda, que en fin, al final heredan todo ese imperio, por decirlo así, sus sobrinos, que es Bleda y Atila, los dos hermanos, pues él sabe ya cómo son las tácticas militares de los romanos, él sabe ya cómo combatirlos, él sabe cuáles son los puntos débiles, y eso a la postre es lo que les va a costar bastante caro a los romanos, porque como bien sabes, y ahí va un poco nuestra pista del cronovisor, al final se planta a las puertas de Roma y pasa algo para que al final no lo llegue a invadir. Pero es que antes de Roma se va cargando todo tipo de ciudades y cuando entraba Tila, ya sabes que otro de los apodos que le ponen los romanos es que por allí por donde pasaba el caballo de Tila no conocía la hierba. Es algo que se inventan de una forma exagerada, porque precisamente la hierba es de lo que se alimentaban todos sus caballos, y para ellos era fundamental que la hierba siguiera creciendo. Pero para que veas la inquina, el odio que tenían a esta gente y sobre todo las tácticas que tenían para batallar en caballo eran prácticamente invencibles. Y ahí es cuando uno de esos generales romanos, como era Aecio, sabía también las debilidades de Atila y por eso en los Campos Cataláunicos al final acaba siendo vencido.
Jesús Callejo
Bueno Jesús, Crononauta, vamos a marcar la última fecha de esta temporada, el Cronovisor. Seguiremos en verano, pero este va a ser el último cronovisor que vamos a tener en esta temporada número 13, número mágico también. ¿Cuál es el momento de la historia al que nos vas a hacer viajar en el tiempo?
Nacho
Momento muy histórico, el 4 de julio del año 452.
Narrator
Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
Jesús Callejo
Jesús, estamos escondidos, imagino que por el tocado que tiene ese personaje que está sentado en ese trono, es el Papa. Y quien entra dando grandes zancadas y grandes pasos, ese medio gigantón, es Atila. Pues sí que la verdad es que tiene un aspecto fiero. ¿Dónde estamos? ¿Qué es lo que está sucediendo?
Nacho
Bueno, pues estamos muy cerca de las murallas de Roma. No están en Roma, evidentemente, están en un lugar muy clave y muy estratégico, porque estamos en el puente del río Mincio. Y el Papa ese que tú ves ahí, porque se le ve claramente por la tiara, es León primero León Magnolia, al final se convertirá en santo, en San León, este León primero. Y el otro, evidentemente, con su séquito, cada uno con su séquito, pues es Atila. En fin, con esos bigotes, esa pelambrera, y bajito, por cierto, pero eso sí, tiene un cuello de oso el hombre. Y sobre todo, pues con esa vestimenta que caracteriza a un líder, un. Bueno, pues este momento, por eso lo hemos elegido en este cronovisor, es un momento clave, porque aparte de todo el séquito que hay alrededor, ves que hay un momento que se apartan el Papa y Atila, están ahora de forma solitaria, cuchicheando algo. Vamos a acercarnos, porque lo que se diga en esa conversación es decisivo para la suerte de Roma, porque ahí se está determinando si van a invadir Roma y por lo tanto van a pasar a cuchillo a todos sus habitantes, porque ya lo habían hecho con Orleans y lo habían hecho con otras ciudades. De hecho también habían asediado París, que no la asediaron, y luego te comentaré también por qué, porque también intervino alguien que luego se convirtió en santa, que era Santa Genoveva. Pero en este caso tenemos a León, a León primero, al Papa. ¿Qué es lo que dicen? Bueno, vemos ahí una serie de cuchicheos, pero podemos indagar, gracias al cronovisor, lo que le está diciendo para que Atila cambie de decisión. Por una parte, a Tila le llama la atención el nombre que tiene el Papa, León, un nombre de animal. Los hunos son muy supersticiosos y cualquier personaje que tenga el nombre de un animal, consideran que tiene el espíritu de ese animal, y eso ya le impone respeto, incluso le da un poco de miedo. Ese es el primer dato que le llama la atención a Tila. León, un Papa. Luego el Papa le mira, tú verás si quieres entrar y saquear Roma, pero te recuerdo que unos años antes, se refiere al 410, entró Alarico, saqueó Roma, pero en ese mismo año él murió en Cosenza, entró una enfermedad y la palmó por una maldición de nuestro Dios único y todopoderoso. Le dice el Papa, cuidado, los hunos no creen en Dios ni creen en nada, son ateos, de los pocos pueblos que yo conozco que no tenían ningún tipo de creencia en dioses, ellos creían sólo en sus antepasados, en el espíritu de sus guerreros muertos. Entonces eso también le llama la atención. Vuestro Dios poderoso, al que entró a roma en el 410 se lo cargó. Así que tú verás, tú puedes entrar en Roma, pero que sepas que tu vida tiene dos telediarios, o como se llamara en aquella época, los telediarios. Y seguimos, seguimos. Claro, evidentemente también le lleva un arca de oro y le promete un tributo durante cinco años a Tila si no les invade. Entonces, hombre, el oro y ese tributo tan generoso también influyó. Y aquí viene un detalle que lógicamente nuestro Cor no detectamos, pero que sí queda recogido en crónicas posteriores, y es que dicen que hay una aparición de San Pedro y de San Pablo, se abren los cielos y aparecen con sendas espadas San Pedro y San Pablo para intentar defender a Roma. Y eso, claro, dice que Atila le asusta. De hecho hay un cuadro de Rafael Sanzio en el Estado Vaticano donde queda reflejado eso. Bueno, aquí tú y yo, Nacho, no estamos viendo a San Pedro, San Pablo plantiendo y enarbolando espadas, así que ese elemento lo quitaremos y diremos que es falso. Pero todo lo demás es lo que hizo que Atila levantara el campamento, se fuera y nunca más le volviera a interesar Roma.
Jesús Callejo
Pero fíjate, cierto malditismo también podríamos leer entre líneas, porque luego Atila falleció en el 453, dos años después, prácticamente lo mismo que había sucedido 40 años con Alarico, creo que era. Estamos en el siglo V, Atila nació en el 395, falleció en el 453, es la primera mitad prácticamente del siglo V de nuestra era, lo que él vive, lo que él alberga. Y estamos en un mundo absolutamente supersticioso, mágico, en donde es cierto que el cristianismo ya ha crecido y empieza también a desarrollarse de una forma extensa por todo el mundo, pero sigue habiendo esa combinación, esa lucha de supersticiones, porque En definitiva, la leyenda de la apertura de los cielos y la aparición de los santos blandiendo las espadas para defender a su pueblo, no es más que una proyección, una proyección más de esas supersticiones ancestrales que si no hubieran sido San Pedro y San Pablo, hubieran sido cualquier otros dioses genios del mundo antiguo.
Nacho
Me llama la atención esa incorporación. Al final tuvo que ser un milagro el que decide Atila no saquear y no invadir Roma. No hay milagro. Claro que no sabemos exactamente la conversación que tuvo León primero, León Magno, con Atila. Suponemos, por lo que hemos oído, estos cuchicheos, que por ahí fueron los tiros. Pero lo que sí queda claro es que él levanta el campamento y de forma casi inexplicable, teniéndole a tiro a Roma, pues que se fuera de allí. También es verdad que hay un casus belli, todo esto, porque va allí. Es verdad que él tenía ansias de expansión, pero todo. Hay una curiosa anécdota histórica que llama mucho la atención, porque aquí interviene Honoria. Honoria era hija del emperador Constancio y la querían casar con un senador. Entonces Honoria se niega y no se le ocurre otra cosa que enviar una carta a Tila en aquella época, junto con un anillo. Entonces la carta es pidiendo ayuda. Pero claro, al mandar el anillo, ¿Qué es lo que entiende Atila? Pues que se quiere casar con él. Claro, un anillo de esponsales. Y entonces, bueno, pues Atila, pues qué bien lo acepto, porque tener ahí tratos, en este caso con el Imperio de Oriente, pues le venía muy bien. Y pide la mano de Honoria, pero también pide la mitad del Imperio de Occidente, cosa que dice que no están dispuestos a dárselo. Bueno, pues él. Porque además ahí entra su hermano Valentiniano III, y estuvo a punto de matar a su hermana por haber hecho esa especie de acto bastante suicida de mandar un anillo, ni más ni menos que Atila, que era su principal enemigo. Bueno, ahí entra ya Gala Placidia, que dice vamos a exiliar la Rávena, pero no la matemos. Pero entonces, como eso le pareció tan mal Atila, que pensó que le estaban tomando el pelo, hizo ¿Sabes, me están ofreciendo la mano de Honoria y ahora me dicen que no? Entonces va hacia italiano. Aparte de otro tipo de intereses expansionistas que él tenía, ¿Sabes que le interesaba también conseguir territorio, precisamente para afianzar su poder? Y ahora te dirá además, uno de los elementos supersticiosos en los que creía Tila. Y ese es el momento en el que él va allí y empieza a hacer auténticas barrabasadas dentro de lo que era Italia, porque va invadiendo ciudad y cuando llega, es decir, cuando llega a estas murallas de Roma, es cuando ocurre este episodio que acabamos de comentar. Pero todo provocado por Honoria, que no se sabe si de una forma inconsciente, de una forma maliciosa, porque estaba mal asesorada, llegó a cometer esa especie de imprudencia diplomática de enviar una carta y un anillo. Atila pidiéndole, o suponiendo que le estaba pidiendo matrimonio. Ya te digo, todo ese tipo de circunstancias son muy llamativas, porque es lo que hizo que al final el impuesto que exigió al Imperio, tanto de Occidente como de Oriente, fuera muchísimo mayor.
Ulrich Himmelman
Atila invadió el Imperio en el año 451 después de Cristo. Muchos expertos suponen que atacó la ciudad de Tréveris, pero los historiadores apenas saben nada de su campaña o de su gente.
Narrator
Los hunos son un misterio arqueológico. Son casi invisibles.
Ulrich Himmelman
Entonces, ¿Quiénes eran los hunos y qué los hacía tan aterradores? La respuesta podría estar a 130 kilómetros de las ruinas romanas de Tréveris, en los antiguos bosques cerca de la ciudad de Rulzheim. Aquí, una excavación ilegal descubrió un misterioso tesoro. El arqueólogo Ulrich Himmelman cree que puede proporcionar una visión poco común del reino de terror de Atila. Es uno de los hallazgos más excepcionales de este periodo. Más de 100 piezas individuales conforman un impresionante tesoro. Incluye broches con forma de hoja chapados en oro y cuencos con incrustaciones de joyas. Entre los objetos restantes se esconde uno de valor incalculable. Una serie de cadenas y cierres de plata se unen para formar el marco de una exquisita silla plegable de plata. Es un descubrimiento extraordinario. Pero ¿Quién era el dueño de este increíble tesoro? ¿Y podrías revelar cómo eran realmente Atila y los hunos? Ulrich descifra este sorprendente hallazgo en sus archivos. Nunca he visto nada como esto. Una vez recuperado, el tesoro fue trasladado a los archivos regionales. Aquí, un equipo de restauradores limpia cada pieza para dar a Ulrich la posibilidad de determinar el origen de esta extraña colec. Todos estos objetos datan de finales del Siglo cuarto y principios del V. Su belleza es impresionante, pero para Ulrich, la silla de plata destaca entre el resto. Al reconstruir la silla, descubrimos que es una pieza magnífica, propiedad de alguien importante. La silla romana es espectacular y de gran valor, pero fue hallada por piezas. La excavación ilegal destruyó muchos de los artefactos, pero Ulrich piensa que la mayor parte del daño se hizo en la época romana. Alguien destrozó brutalmente estos objetos antes de enterrarlos. Estos objetos están relacionados con el Lejano Oriente. Esta pequeña lámina de plata con la imagen de un león procede de Europa del Este. Encontrar objetos como estos dentro del territorio romano es una auténtica sorpresa. ¿De quién era este tesoro? Los relatos históricos describen lujosas vajillas como esta en la corte del propio Atila. Este elemento sugiere que el tesoro pertenecía a los hunos.
Jesús Callejo
JESÚS CALLEJO Escuchábamos un fragmento de un documental de televisión desmontando la historia sobre ese legado arqueológico que yo mencionaba un poco al principio, un hallazgo en Tréveris, al suroeste de Alemania, en donde al parecer se descubrió parte de un tesoro de los hunos. Siempre habíamos hablado, como decíamos antes, de ese aspecto más fiero, de esas aspecto quizás más belicoso, pero también de alguna manera debían de tener, como sucede siempre con todos los asirios, también eran muy salvajes. Aparecen siempre representados musculosos, muy violentos, con esas cacerías, esas torturas a los enemigos y ese tipo de cosas. Pero también desde el punto de vista artístico, luego tienen ese otro punto de sofisticación, de elegancia, algo realmente sorprendente.
Nacho
Sí, la corte de Atila, que no sabemos dónde estaba realmente. Un poco nos pasa como con su tumba, tanto su ciudad como su tumba sigue siendo un misterio. Lo de la ciudad podemos suponer por dónde estaba, pero la tumba es uno de los grandes enigmas para descubrir, igual que pasa con la de Alejandro Magno, la que pasa con tantos y tantos líderes del pasado. En el caso de Atila, era una persona culta. Ya te he dicho que estuvo como rehén amistoso en la corte de Rávena. Ahí se sabe, aparte, por los esclavos que ellos también conseguían en sus batallas, y muchos de esos esclavos eran griegos y eran romanos. Entonces se sabe que él sabía perfectamente hablar el latín y sabía hablar y escribir el griego, o sea que era algo insólito para esa época y sobre todo para un uno, en fin, que estaba curtido en las estepas siberianas y que en general allí nadie sabía leer ni escribir, solo sabían matar. Y sabía pues eso, comer y beber. En el caso de Atilar, una persona culta. Y de hecho se sabe que sus conversaciones tenían un alto nivel intelectual y sabía, por eso se convierte en líder. Por eso al final se carga también a Bleda. Bleda, que era su hermano, ya sabes que cuando muere su tío, le deja todo ese imperio a sus dos sobrinos. Y Bleda era un borrachín, era un juerguista, era un mujeriego. Entonces Atila llega un momento en que se lo carga, no se lo carga de una forma directa, pero bueno, le manda una cacería y en esa cacería, sospechosamente sufre un accidente. Bueno, pues en ese momento Atila, que se convierte en el auténtico rey, porque hasta ese momento era como una especie de correinado entre los dos, se convierte en auténtico rey justo cuando acaba con su hermano. Ya te digo, con este accidente tan sospechoso, ocurre un incidente, que es lo que te iba a decir antes, para que veas un poco la superstición que tenían los hunos. Ellos no creían en dioses, ellos no tenían ningún panteón, no tenían ningún templo, pero sí aparece también milagrosamente la espada de Marte. La espada de Marte, la famosa espada de Atila. Claro, justo aparece cuando él quiere reivindicarse como el único monarca, como el único rey que tienen los hunos. Entonces, la espada de Marte, había toda una leyenda, una leyenda escita, que decía que aquel que tuviera la espada de Marte tendría el poder, tendría no sólo el poder terrenal, sino el poder de unificar todas las tribus que estaban dispersas. Y por lo tanto, aquel que blandiera esa espada, igual que pasaba con la lanza de Longinos, tendría el destino del mundo. Mira qué casualidad que justo en ese momento, tras la muerte de Bleda, aparece la espada gracias a un pastor que descubre que uno de sus terneros cojeaba, tiene sangre en una de sus pat. Y analiza el resto de la sangre y descubre que hay una espada preciosa en un terreno donde antes no estaba. Piensan que ha caído del cielo. Entonces se la lleva directamente Atila, y Atila dice ajá, esta es la espada de Martín, en el fondo, la espada de Dios. Y desde ese momento hace en la asamblea, de una forma carismática, blande la espada diciendo que con esa espada ellos van a ser invencibles y que va a unir a todas las tribus. En ese momento todo el mundo la aplaude, unos vítores, unos clamores tremendos. ¿Pero por qué? Porque se da cuenta que un símbolo que es la espada, fíjate, es capaz de aglutinar las voluntades de personas que todavía no acababan de ver bien Atila. De hecho, en ese momento es cuando le empiezan a llamar Atila. Atila significa el padrecito, el padre de los hunos. Hasta ese momento era el sobrino de uno de los grandes jefes tribales que era Turda, pero en ese momento es Atila el padrecito y en ese momento nadie le rechista. Y en ese momento es cuando él empieza a hacer esas incursiones. Quiere invadir Persia, no lo consigue, invade Italia, sí que lo consigue en gran parte. Por cierto, el origen de Venecia viene de ahí, de estas incursiones que tenían los hunos, porque claro, como los italianos estaban totalmente asustados y acongojados por lo que estaba pasando en distintas ciudades, se van ni más ni menos que a los pantanos, a las zonas más inhóspitas para vivir. Esos pantanos que estaban compuestos de 118 islas, es lo que actualmente es Venecia. Es decir, en el lugar más terrible para poder vivir. Se convierte en una de las ciudades más bellas de la humanidad. Pues justo es en esta época, en el siglo XV, donde surge esa Venecia. Todo esto yo creo que nos da idea un poco para pensar que Atila era alguien más que un jefe, tenía un carisma importante.
Jesús Callejo
Yo me he quedado con la idea que decías antes de ese impacto que recibió Atila solo con el nombre del Papa León el Magno, y que nos está hablando. Yo ahora, según te estaba escuchando, muchos de los aspectos iconográficos casi me recuerdan un poco la obra de Carter, de Conan, por ejemplo. El hecho de que esta iconografía, esta estética de personajes rudos con la espada, fuertes, violentos, es un poco el mundo que recreaba Carter en Conan. Y también el apego que tenían, que quizás de ahí viene un poco ese mundo de la superstición con todo el espacio natural que les rodeaba. Algo que ya en Roma había empezado a desaparecer y a diluirse. Una cultura mucho más urbanita, una cultura en donde la religión, el cristianismo, estaba totalmente desapegada de los elementos naturales. Es cierto que quizás el contacto que tenían ellos con la naturaleza en la antigua Roma era infinitamente mayor de lo que podemos tener ahora, pero ya en aquel momento, imagino en el siglo V, a mediados del siglo V, debía de ser también las grandes ciudades, el hecho de que tú bajaras a la tienda que había abajo, a la panadería y compraras en el mercado, pues todo eso son aspectos de la vida que en la Europa oriental, en esas estepas, no existía todavía prácticamente. Y ese apego del mundo de los hunos con la naturaleza, con el entendimiento de lo que significaba cada animal, el ciclo de la vida, etc. Toda vista estaba muy, muy enclavado en la forma de pensar de los hunos. Y de ahí viene también un poco esa idea. Ostras, este se llama león. Quizás tenga la fuerza de un león.
Nacho
Claro. Sí, bueno, existía ese concepto y se ve que en los hunos pues eso les asustaba, porque normalmente, ya sabes que, por ejemplo, no lo hacían los hunos, pero bueno, si lo hacían mongoles y lo hacían otras tribus de aquella época, donde se cortaba la cabeza del enemigo principal, porque se pensaba que en la cabeza estaba su espíritu, estaba su valor, estaba su fiereza. Y tener la cabeza luego depositada en una estaca en tu tienda, en tu campamento, era como un talismán, era como una especie de amuleto protector. Bueno, eso existía. Se ve que los hunos, dentro de sus pocas creencias, sí que tenían esta sensación de que cuidado aquellas personas que llevaran un nombre de animal y les infundía respeto. Y mira tú, gracias a eso, Roma se salvó.
Ulrich Himmelman
A medida que llegaban más tropas romanas para combatir la amenaza de la invasión barbara, los lujos de los tiempos de paz, como las termas, fueron reutilizados. La vida en Tréveris empezaba a ser demasiado peligrosa para el emperador. Una parte del ejército estaba aquí apostada para proteger al emperador. Pero los conflictos fronterizos se intensificaron y eso condujo a la conversión de un edificio tan importante como las termas en un cuartel militar. Incluso con una guarnición de soldados junto a la basílica, Tréveris dejó de ser un lugar seguro para los emperadores. En el siglo V, la agitación a lo largo de las fronteras del imperio obligó al emperador a desplazarse hacia el Mediterráneo. Esto podría explicar por qué tanta gente abandonó muchas ciudades de Roma. Pero sin ningún emperador romano residiendo en Tréveris, ¿Quién estaba al mando? Cuando Atila y los hunos cabalgaron Por estas tierras, 50 años después, eran romanos. Tréveris comenzó a decaer mucho antes de la llegada de Atila. Pero 400 años de dominio romano habían dejado ciudades como esta con grandes fortificaciones. Estas defensas eran muy superiores a las técnicas de ataque de las tribus barras, pero es posible que hubiera quien dio la bienvenida a los invasores en lugar de resistirse a ellos. En el año 451 d C. Atila el 1 lanzó una gran invasión del mundo romano, pero este imperio ya estaba llegando a su fin. Ciudades como Tréveris habían entrado en declive, sus habitantes apenas tenían vínculos con el lejano Empero. ¿Pero contribuyeron los hunos a su caída de una manera diferente?
Narrator
Los hunos son un misterio arqueológico. Históricamente sabemos que tuvieron un enorme impacto en esta parte del mundo, pero arqueológicamente son casi invisibles.
Jesús Callejo
Escuchábamos un nuevo corte de ese documental desmontando la historia de The Discovery, la ira de Atila el 1, en donde escuchábamos que es cierto que Atila acabó con Roma, por lo menos eso es lo que decía Roma, pero Roma ya había empezado a diluirse hacía tiempo. Lo anunciabas un poco antes Jesús.
Nacho
Sí, así es. Era un momento que se estaba desintegrando Roma. Hecho incluso mucho tiene que ver también con descendientes de los hunos, porque bueno, al final Atila muere en el 453, luego contaremos un poco su muerte y un poco su entierro, pero se sabe que el último emperador romano es Rómulo Augusto. Rómulo Augusto es hijo del general huno Orestes. Orestes era uno de los que se había educado gracias a las tácticas militares que tuvo Atila, pero el que le derroca es Odoacro. Odoacro, este príncipe germano era hijo del general huno en otra vez los hunos estaban ahí. Odoacro destrona a Rómulo Augusto, el último emperador romano de Occidente, en el año 476, o sea que 20 años después de la muerte de Atila se puede dar por finiquitado ese gran imperio de Roma, que es en el 476 es donde se supone que ya empieza esa Edad Media, se termina esa Edad Antigua. Bueno, pues ese será el momento. Es verdad que se encuentra, ya te digo, con un imperio fraccionado, con un imperio con disputas internas, pero Atila es como que le da el último golpe de gracia, tanto Odoacro, que era hijo de un general huno, como cuando destrona a Rómulo Augusto, que era hijo también de un general huno. Ya te digo que los hunos sí que es verdad que cuando muere Atila se disgrega todo ese efímero imperio pero evidentemente fue como el espaldarazo donde se puede decir que Roma dejó de existir o dio su último aliento.
Jesús Callejo
¿Y cómo fue el final de Atila? Imagino que como cualquier gran protagonista de la historia. No fue un final cualquiera, no, pero.
Nacho
Fue un final tonto, porque no murió en batalla como a él le hubiera gustado. Tuvo varias mujeres, tuvo hasta 450 concubinas. Ellos daban mucha importancia al sexo, en fin, querían procrear, porque no era un pueblo muy numeroso. Y está claro que cualquiera, en el momento que conseguía alguna concubina, alguna esclava, pues intentaba crear vástagos. En el caso de Atila, evidentemente, como jefe que era, pues tenía varias esposas. Y una de las últimas esposas con la que se casa, que es con una princesa bactriana, en fin, se carga a su hermano. Y esta princesa bactriana, pues casi no le queda más remedio que casarse con Atila. Y en la misma noche de bodas. En la misma noche de bodas es cuando, no se supone que antes o después de consumar el acto, él tiene una hemorragia, una hemorragia nasal, ya la había tenido anteriormente, él padecía de una enfermedad, y al final acaba muerto, ahogado por el propio vómito de sangre que él tenía. Claro, cuando le ven allí echado en la cama, ensangrentado, lo primero que pensaron es que Ildico, que era el nombre de esta última esposa, se lo había carga el dico. Estaba atemorizada, semidesnuda, viendo el escenario que se había producido en la noche de bodas. Y efectivamente, no había sido ella. A ella la perdona la vida. Y menos mal, porque te quiero decir que gracias a eso se pudo haber contado un poco parte de lo que ocurrió, porque luego ya lo cuenta sus descendientes. El hecho es que cuando él muere, estamos hablando de 58 años que tenía en aquel momento Atila, una edad bastante longeva, se produce otro de esos grandes misterios, que es como le entierran. Entonces dicen que le entierran en tres ataúdes, en un ataúd de oro, en un ataúd de plata, y el ataúd más grosero, por decirlo así, sería el de hierro. Y le entierran en un lugar totalmente desconocido, porque desvían el cauce de un río y luego matan a todos los que fueron protagonistas de ese entierro. Incluso los propios generales que participaron se autoinmolaron de una forma totalmente voluntaria, precisamente para preservar el último secreto de la tumba de Atila, que por cierto se ha buscado en Kazajistán, cada vez hay alguna noticia. Yo encontré hace poco una noticia diciendo que cerca de Budapest, en Hungría, se la había encontrado en el 2014. Era falso. Y también dice que cerca de Mizil, en Rumanía, también se había encontrado la tumba de un guerrero dorado con 100 artefactos y también su caballo en el año 2022. Y tampoco era la tumba de Atila. Es decir, que a día de hoy, esos tres sarcófagos, esa tumba está totalmente perdida y está totalmente ignorada.
Jesús Callejo
Atila sigue rodeado de infinidad de misterios, lo que la convierte en un personaje apasionante y fascinante de la historia. Hemos viajado en este último cronovisor hasta el siglo V para descubrir cómo era la Europa, cómo era la Roma y sobre todo cómo era ese imperio de los hunos con Atila. Todo un personaje. Jesús Callejo, nos vemos muy, muy, muy, muy pronto, ahora en septiembre. Todo lo mejor para este verano. Disfrútalo. Nos vamos a dar una buena comida en estos días. Todo el equipo, estáis invitados. Muchísimas gracias, como decimos siempre, por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
Nacho
Muchísimas gracias a ti. La verdad que ha sido una temporada muy completa, muy viajera, muy intensa, pero siempre muy agradable y siempre un placer estar en este cronovisor desentrañando ciertos enigmas históricos. Ya sabes que tenemos una gran lista de personajes, acontecimientos para la próxima temporada y ya sabes, siempre dándolo todo. Y por supuesto, acepto gustoso esa invitación, esa comida, donde hay que reponer fuerzas y más después de habernos dejado exhaustos. Este Atila, el padrecito. Un fuerte abrazo, querido amigo, y nos.
Jesús Callejo
Vemos hasta la temporada que viene. Chao.
Nacho
Hasta la próxima temporada.
Narrator
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Date: July 2, 2023
Host: Nacho Ares
Guest: Jesús Callejo
Notable Contribution: Ulrich Himmelman (archaeologist, in documentary excerpts)
This episode of SER Historia’s "Cronovisor" explores the enigmatic figure of Attila the Hun, known infamously as "the Scourge of God". The discussion unpacks the myths, archaeological mysteries, and the nuanced portrait of Attila beyond his brutal reputation, focusing on his impact on the waning Roman Empire and the lingering legends that keep his story alive.
On Hunnic Reputation:
"Tenían un cráneo alargado, nariz achatada... olían a rayos, o sea, el hedor todavía asustaba más que el ardor guerrero..."
(Nacho, 01:17)
On Attila’s Knowledge of Rome:
"Tenía una ventaja Atila... le mandan como rehén amistoso... a la corte de la Roma occidental..."
(Nacho, 03:12)
On What Stopped Attila at Rome:
"Vuestro Dios poderoso... tú puedes entrar en Roma, pero que sepas que tu vida tiene dos telediarios..."
(Nacho, 09:19)
On Honoria’s Proposal:
"No se le ocurre otra cosa que enviar una carta a Tila en aquella época, junto con un anillo."
(Nacho, 12:51)
On Hunnic Archaeological Mystery:
"Los hunos son un misterio arqueológico. Son casi invisibles."
(Narrator, 15:58)
On the Fabled Sword of Mars:
"La espada de Marte... aquel que tuviera la espada de Marte tendría el poder..."
(Nacho, 22:01)
On the Role of Names and Superstition:
"Cuidado aquellas personas que llevaran un nombre de animal y les infundía respeto. Y mira tú, gracias a eso, Roma se salvó."
(Nacho, 26:00)
On the Death of Attila:
"Fue un final tonto, porque no murió en batalla como a él le hubiera gustado..."
(Nacho, 31:00)
On Attila’s Enduring Mystery:
"Atila sigue rodeado de infinidad de misterios, lo que la convierte en un personaje apasionante y fascinante de la historia."
(Jesús Callejo, 33:38)
The episode maintains a lively, passionate, accessible tone—inviting listeners to both the drama and the intrigue of late antiquity, with frequent humor and dynamic storytelling. Both hosts engage in banter and speculation, weaving myth, fact, and archaeological intrigue into an engaging narrative.
The episode paints Attila as far more complex than his moniker "the Scourge of God" suggests: a shrewd, educated leader who leveraged fear, diplomacy, superstition, and force to shape Eurasian and European history at Rome’s twilight. Through archaeological intrigue and enduring legends, Attila remains a figure shrouded in both terror and mystery, his story a testament to the turbulent dawn of the Middle Ages.
For listeners, this episode unpacks both the mythic and human sides of Attila—his strategies, superstitions, encounters, and the profound mark he left on European history, making it as riveting as it is informative.