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Nacho Ares
Ser Podcast Jesús Callejo, una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
Jesús Callejo
¿Qué tal, Nacho? Bien hallado. Qué año nos espera de emociones históricas. Y bueno, y esta de hoy no le va a la zaga porque habría que gritar como buenos guerreros, Yo soy también Espartaco.
Nacho Ares
Sí, sí. Ese momento final de la película, escuchábamos ahora al comienzo un fragmento, una película del año 60, creo que es de Stanley Kubrick, protagonizada por Kirk Douglas. Y esa frase final de ¿Quién es Espartaco? Yo, yo soy Espartaco. Yo soy Espartaco.
Jesús Callejo
Todos como fuente Juna, Todos son totalmente la frase que nunca pronunció Espartaco. Pero qué bonito.
Nacho Ares
Porque fíjate, este tipo de momentos históricos que luego quedan ahí en el imaginario colectivo, bueno, no son reales, pero. Pero sí que proyectan muy bien el sentimiento que quería ofrecer ese personaje. Espartaco lo vemos en la película y las fuentes, pues quizás un idealista, un poco cabra loca en algunas cosas, violento, hay que verlo en el contexto de la época. Pero lo único que buscaban era libertad.
Jesús Callejo
Exactamente, por eso se ha convertido en un símbolo de rebeldía, de libertad, hasta el punto que incluso, incluso equipos de fútbol como el Esparta de Moscú, viene de ahí, viene el nombre de Espartaco, a diferencia de otros equipos, yo que sé, pues como el Esparta de Praga, que sí que vendría de Esparta, como la ciudad griega, pero el Esparta de Moscú viene de ahí. En la época soviética, cuando pusieron nombres, dijeron qué bien, que Espartaco representaba un símbolo de lucha, de resistencia, en fin, Y fue un poco el que los sindicatos y los trabajadores asumieron como algo muy suyo. Así que, como ves, Espartaco, el legado de Espartaco, o la sombra o el espíritu de Espartaco, pues llegó ni más ni menos que hasta la lejana Rusia, en aquel momento, la Unión Soviética.
Nacho Ares
Fíjate, vamos a recorrer las turbulentas y azarosas vidas, en este caso de Espartaco. Vamos a estar en el siglo I de nuestra era. ¿Cuál es la fecha que nos propones en esta ocasión para viajar en el tiempo?
Jesús Callejo
Pues mira la fecha. Es la primavera del año 73 a. C. Adelante, pasen.
Narrador
Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
Nacho Ares
Jesús, ¿Dónde estamos? Ten cuidado que no nos vean, que a lo mejor nos cae aquí una pedrada, un espadazo. ¿Dónde estamos?
Jesús Callejo
Bueno, pues estamos en una escuela de gladiadores. La de Lentulo Vatiato, ni más ni menos que en Capua, es una de las más importantes de Italia y ahí es donde los gladiadores, que recordemos que eran propiedad privada, es cuando se entrenaba para combatir luego en espectáculos públicos y ahí es donde acaba ni más ni menos que Espartaco espataco, te habla que acaba de una forma muy oscura en este lugar, en esta escuela de gladiadores porque él se sabe que fue auxiliar en el ejército romano, algo muy común, él era de Tracia, Tracia sería lo que actualmente serán los Balcanes para que nos ubiquemos geográficamente y posiblemente por un robo, por una deserción, por una rebelión, él es capturado, él es reducido la esclavitud y es vendido. ¿A quién es vendido? Pues a Lenturo Batiato que era posiblemente uno de los más célebres entrenadores de gladiadores que había en aquella época. ¿Y por qué vamos a este momento, a esta primavera? No tenemos el día exacto, pero sabemos que fue por estas fechas. Espartaco tiene 40 años en este momento, o sea que ya es bastante talludito y muy bien curtido en distintas batallas. Lo que no hay constancia es de que él haya participado antes de esta fecha en algún espectáculo de gladiador. Lo que sí se sabe es que él era un gladiador peso pesado, que se llamaría así en aquella época, qué quiere decir que era del tipo murmillo, es decir que luchaba con espada corta y con escudo, casi siempre descalzo y con el torso desnudo, o sea que él no llevaba un tridente, no llevaba una red ni nada parecido. Sabes que cada gladiador tenía su especialidad y Espartaco debía ser un armario de cuatro puertas, bien formado, alto, fuerte y por supuesto le daban solo la espada corta y el escudo porque era más que suficiente para vencer a sus contrincantes. Pero no hay constancia de que él participara en ningún acto público antes de esta rebelión. ¿Y por qué se produce esta rebelión, esta fuga? En principio son 200 gladiadores los que se ponen de acuerdo por las condiciones infrahumanas que reciben en esta escuela de gladiadores y empieza esa rebelión, esa rebelión que al final triunfa solo con 78 gladiadores, siendo tres líderes los que comandan a todos estos gladiadores que logran escapar y logran escapar con cuchillos de cocina, con los utensilios que recogen en aquel momento. Evidentemente luchan contra los guardias del ludus. El ludus es la escuela de gladiadores y a medida que van venciendo a unos y a otros, se van apoderando de sus armas y eso es lo que hace que al final huyan. Ese es el momento clave, porque es el antes y el después de Espartaco. ¿Y adónde huyen? Al monte de Subio. Y desde allí es donde comienzan una rebelión sin precedentes. Ojo, una rebelión que en el principio Roma no le da importancia, piensa que es un tumulto sin mayor importancia. Ten en cuenta que lo que hace Espartaco en este momento es empezar lo que se llama la tercera guerra servil. Ya ha habido otras dos guerras serviles, ambas en Sicilia, y las cuales fueron sofocadas, además de una forma muy cruenta. Bueno, pues pensaban que esto era algo parecido, pues un tumulto que no tendría mayores consecuencias. Ajá, sí que tenía mayores consecuencias, porque a medida que se enfrentaban con romanos que querían capturarles, les capturaban a ellos, les masacraban y tenían el armamento necesario. Pero no sólo eso, sino que ese grito de libertad se fue propagando y allí por donde iban se iban uniendo. Evidentemente no eran glenadores, era gente de la agricultura, gente sin preparación, pero bueno, les daban un arma y luego les instruían e iban incrementando su número. Fíjate que empiezan con 78, que son los que salen del ludus, y al final, según las crónicas, porque aquí nos tenemos que ir a Plutarco, a Piano o a Floro, que son los tres cronistas, los tres historiadores que hacen referencia a este episodio, pero dicen que llega a tener ni más ni menos que un ejército de 125.000 hombres. Sé que con eso, imagínate que fueron enviadas varias legiones.
Nacho Ares
Fíjate, estamos hablando de un personaje, es el punto visible de una revolución que marca esa identidad de Roma, esa historia de Roma en el siglo I antes de Cristo. Y hay muchos misterios, como sucede con grandes personajes de la historia en relación a la biografía, la vida, ellos. En el caso de Espartaco, Plutarco dice que era griego, se le llama el tracio. No se sabe si se le llama tracio porque viene de Tracia o porque era un gladiador tipo tracio, que era una tipología dentro de esa especialidad de juego, de divertimento, tal y como era considerado en aquella época. Todo lo que está relacionado con el origen de Espartaco está envuelto en una nebulosa de misterio. Lo que le confiere quizás convertirse en un personaje más atractivo todavía.
Jesús Callejo
Es mucho más atractivo y más enigmático, sencillamente porque todos los datos que tenemos son después de un siglo de que él muriera, o sea que no hay una crónica contemporánea suya, aparte Espartaco no escribió en una sola línea. Entonces todo esto lo sabemos no tanto por sus enemigos, sino más bien por los dichos, los cotilleos, los rumores que existieron, porque claro, cuando esto fue cobrando forma, cuando se convirtió ni más ni menos que en un ejército de más de 100.000 hombres comandados por Espartaco, también estaba Criso y Enomao, que eran los otros dos líderes, dos esclavos galos que también se convirtieron en líderes de ese contingente, pero evidentemente Espartaco era el que mayor carisma tenía. Entonces claro, como todo esto lo sabemos y sobre todo gracias a Plutarco, casi 150 años después, que es cuando él escribe sus crónicas. Fíjate que Plutarco también era un historiador griego, lo que pasa que se formó en Roma y entonces todo esto le llegaba un poco de oídas y de hecho cuando tú lees un poco las crónicas de Apiano y de Plutarco ves que no son contradictorias, pero unos cuentan una cosa y otros cuentan otras, es como que cada uno le llega un rumor, un poco como los cuatro evangelistas del Nuevo Testamento, cada uno va contando una parte que más le interesaba, pero bueno, eso es verdad que hizo que poco a poco su leyenda se incrementara, su leyenda en su época, porque Roma ya empezó un poco a temblar, como diciendo bueno, ¿Qué pasa con esta gente que al final se apoderan de varios carros, de armas, de armadura y poco a poco se van acumulando muchos más hombres y no sólo eso, sino que cuando mandan unos ejércitos pretorianos, en concreto con Glabro y luego con Publio Barinio, son vencidos, pero son vencidos de una forma deshonrosa, de una forma que cómo puede ser que el ejército romano con lo preparado que estemos con estos gladiadores, que tendrán mucha fuerza física pero les falta la disciplina militar, cómo puede ser que nos venda a Roma, ni más ni menos, a esa república romana de aquel momento? Bueno, pues ahí es donde empieza todo, en Capua, en este norte de Nápoles y lo más interesante son las estrategias. Lo importante de Espartaco es que era una persona culta, no era una persona que no fuera leída, parece que conocía muy bien las hazañas de antiguos guerreros y las puso en práctica. De hecho, uno de los momentos claves es cuando se van al monte Vesubio. ¿Qué hace las legiones de Glabro? Pues bueno, lo que hacen es directamente vamos a rodearles. Como sabemos dónde están en Staril Vesubio, en lo alto, y solo tienen un sitio donde bajar, pues aquí les esperamos, les matamos de hambre o les matamos cuando bajen uno a uno, sencillamente por el frío que hace en la cumbre. Bueno, pues ¿Qué es lo que hicieron? Se dieron cuenta que por la otra parte del Vesubio sí que había una forma de descender, pero con escalada. Así que hicieron cuerdas y escalas a partir de las parras, de las vides y de los árboles que crecieran en las laderas del Vesubio. Las hacen para descolgarse por la parte que no les están esperando los romanos, en plena noche, con nocturnidad, ¿Te imaginas? Les rodean y les vencen. Entonces claro, para Anglabro, que por cierto también pierde su caballo, no pierde la vida, pero pierde su caballo cuando vuelve a Roma, pues le produce una damnatio memoriae, no se vuelve a saber más de él, queda en la humillación más absoluta, porque ¿Cómo puede ser que te venza este hombre en el monte Vesubio? Esa es una de las primeras hazañas para que veamos que la estrategia, la inteligencia, la sagacidad era importante en ellos, sobre todo en Espartaco. De hecho Plutarco le describe como un hombre de gran inteligencia, de fuerza física y carácter noble, por cierto, rasgos que no eran muy habituales dentro de los relatos de esclavos. Así que todo esto, como ves, conforma su primera victoria. Pero no fuera la única, porque claro, después de los ejércitos pretorianos llegan los ejércitos consulares, Los cónsules toman carta en este asunto.
Nacho Ares
Fíjate, estamos hablando de un personaje que era gladiador, que era esclavo. Por el cine, por Hollywood, en las últimas décadas tenemos idealizado un poco el papel de los gladiadores y sin embargo, el propio hecho de encontrar esta rebelión, esta revolución liderada por Espartaco, ya nos está hablando de las condiciones absolutamente inhumanas en las que vivían y que ellos mismos se daban cuenta, somos esclavos, somos cosas. Es como si pones ahí a cuatro robots a luchar entre ellos, a matarse entre ellos, a golpearse sin ningún prácticamente beneficio más que tomarse un calderito de comida. Y algunos, los más, pero uno entre un millón, conseguían cierta fama, cierta celebridad, quizás algunas bondades económicas, pero la libertad y sobre todo las condiciones inhumanas es lo que llevaban a estas circunstancias. Tenemos idealizados a los gladiadores, pero yo no me gustaría ser gladiador en absoluto.
Jesús Callejo
No, no, porque eras un esclavo y por lo tanto eras una persona sin ningún tipo de derecho Otra cosa es que cuando partimos en muchos combates al final te podían dar la libertad siempre y cuando tu dueño quisiera y viera que le habías dado mucho dinerito, muchos extercios, pero lo normal es que murieras joven y que murieras en unas condiciones totalmente anónimas y que nadie más supiera de ti. Lo de Espartaco es una novedad, es algo rarísimo porque incluso generales o cónsules con mucho más prestigio ahora nadie conoce su nombre y sin embargo sí sabemos quién era Espartaco, yo creo que eso es muy importante, incluso sabemos quién era Criso y que era en Omao, los otros dos líderes que comandaron este ejército lo que pasa que Criso fue uno de los que muere relativamente pronto cuando ya empiezan a mandar a las legiones consulares, la primera legión es la de Publícola y Publícola se enfrenta porque el ejército al final se divide, ten en cuenta que ellos van hacia el norte, quieren cruzar lo que son los Apeninos pero ahí es donde se mandan estos ejércitos para intentar sofocar esta rebelión porque todavía pensaban que era una rebelión, no, iba mucho más allá y Crisio es uno de los que muere, fíjate hasta qué punto y es muy curioso porque cuando al final ese ejército también es derrotado por los gladiadores, por este ejército de esclavos, con lo cual mandan a Claudiano, a Léntulo Clodiano, a otro de los cónsules a la Galia Cisalpina y también son derrotados y captura Espartaco, captura ni más ni menos que a tres mil soldados de ellos, pero les captura no para llevárselos consigo porque evidentemente no hacían prisioneros, lo que hacen es que sacrifica a esos 3.000 soldados, esos 3.000 legionarios de Clodiano para que se batieran entre ellos, es decir, que se mataran como si fueran gladiadores en homenaje al otro líder, a Criso que fue derrotado por el otro cónsul, o sea que Espartaco era un poco como diciendo muy bien, me habéis matado también a mis hombres, yo he capturado unos cuantos legionarios y ahora les voy a sacrificar pero les voy a sacrificar a la manera que os gustaría a vosotros que nos sacrificarais a nosotros, que es decir, como luchadores de un ludus. Y entonces se matan esos 3000 como si fueran esclavos. En este caso, como si fueran gladiadores. Es muy curioso esta concepción psicológica de Espartaco. Porque no les ejecuta tal cual os ejecuto, pero mataros entre vosotros. Bueno, esto es lo que hace cuando estos dos cónsules son derrotados por Espartaco. Con la consiguiente humillación. Imagínate que Roma no aceptaba este tipo de cosas. Es cuando ya por fin aparece en el escenario. Aparece en la película ni más ni menos que Craso. Y Craso ya es otra historia.
Nacho Ares
Pues si te parece, Jesús Callejo coronauta Vamos a escuchar una nueva dramatización. Llevamos varias esta temporada. Hablando de Odiseo, hablando de Howard Weiss, hablando de un montón de temas apasionantes. Y recrea un poco el último hálito de esa batalla, de ese encuentro de Espartaco con Craso. La anécdota famosa del caballo, de querer matarlo. El caballo de Espartaco. Él mismo dice que lo va a matar. Porque si al día siguiente vencen a los romanos, tendrán montones de caballos y no necesitará su caballo y. Y si pierden, tampoco lo va a necesitar. Ese punto también filosófico y de reflexión que a veces nos hace pensar un poco en la valía y el pensamiento de los seres humanos. Vamos, si te parece, como digo, escuchar esta dramatización y luego retomamos nuestra charla. Vamos con ello.
Narrador
Año 73 a. C. A la sombra del monte Vesubio. Lo que comenzó como una fuga de 70 gladiadores se ha convertido en una pesadilla para Roma. El pretor Glabro cree que se encuentran atrapados en la cumbre, esperando a que el hambre haga el trabajo de las legiones. Pero el hambre solo agudiza el ingenio de los que no tienen nada que perder.
Espartaco
Roma no nos mira como hombres, Crixo. Nos mira como ganado. Y el ganado no escala precipicios.
Crixo
Mis hombres están nerviosos, Espartaco. Dicen que bajar por aquí es un suicidio. Prefieren morir con el acero en la mano, cargando colina abajo.
Espartaco
Si cargamos ahora, moriremos como gladiadores para su entretenimiento. Si bajamos por donde no nos esperan, lucharemos como hombres libres. No estamos aquí para morir por una causa, sino para vivir por un futuro.
Crixo
Vivir en Roma. Solo somos un bache en su camino.
Espartaco
Un bache que puede hacer volcar un carro. Diles qué hacen las vides. Esta noche el Vesubio no escupirá fuego. Escupirá justicia. Prepara a los hombres.
Narrador
Año 71 a. C. La rebelión ha crecido hasta alcanzar miles de hombres, pero el cerco de Craso se cierra en el sur de la península itálica. Las legiones romanas bloquean el paso. La batalla final es inevitable. Y en el campamento de los rebeldes, el aire parece pesar más que el hierro.
Espartaco
General. Las águilas romanas ya se ven en el horizonte. Son demasiados. Algunos hombres están intentando huir hacia los bosques. ¿Huir? ¿A dónde? No hay bosque lo bastante espeso para esconder a un hombre que se siente esclavo por dentro.
Crixo
Es un buen animal, Espartaco. Lo necesitaremos si tenemos que romper sus líneas.
Espartaco
No, Crixo. Hoy no habrá retiradas. ¿Veis este animal? Es noble, fuerte y rápido. Pero si hoy vencemos, tendremos miles de caballos como este capturados de las cuadras de Roma. Y si perdemos. Si perdemos, ya no necesitaré ningún caballo. Porque mis pies habrán dejado de caminar por esta tierra, o habrán encontrado el camino a las estrellas. Matamos al animal para matar nuestra duda. Hoy no somos jinetes. No somos fugitivos. Somos el último aliento de libertad en esta tierra.
Narrador
La batalla del río Silaro fue una carnicería. Espartaco cargó directamente hacia Craso, buscando cortar la cabeza de la serpiente romana. Cayó bajo una lluvia de lanzas, pero su final no fue el que Roma esperaba.
Espartaco
Espartaco. Espartaco. He preguntado a cien hombres. Todos dicen que lo vieron caer, pero nadie encuentra su cuerpo.
Crixo
Déjalo. Los romanos están locos de rabia. Craso quería su cabeza para desfilar por la Vía Apia. Ha ordenado remover cada cadáver, cada pedazo de armadura.
Espartaco
No puede haber desaparecido. Un hombre no se desvanece entre la sangre.
Crixo
Espartaco no era un hombre. Era una idea. Y las ideas no dejan cadáveres para que los cónsules se rían de ellos. Se ha convertido en tierra. En aire. En el miedo que sentirán los amos cada vez que un esclavo los mire a los ojos.
Narrador
Seis mil hombres fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia. Pero el cuerpo del líder tracio nunca fue hallado. Roma ganó la guerra, pero perdió el trofeo. La historia no recuerda dónde murió Espartaco. Porque mientras haya alguien que sueñe con romper sus cadenas, él nunca habrá muerto del todo.
Nacho Ares
JESÚS CALLEJO CRONONAUTA Hemos escuchado esta dramatización en donde se recreaba los últimos años y momentos de vida de Espartaco y sobre todo esa misteriosa desaparición. Porque lo que quizás lo encumbra a cotas de celebridad, no solamente su misterioso origen, quién era, dónde había formado, quién fue, sino también que nunca se encontró su cuerpo, que el trofeo que buscaba Roma no lo encontró y que quizás es la victoria más amarga de Roma lo que da quizás más fama a la figura de Espartaco.
Jesús Callejo
Da más fama porque ten en cuenta que era como el enemigo público número uno. Había que conseguir capturarle y si fuera vivo, mejor, pero vivo para. Para que escarmentara todos los demás que quisieran rebelarse. Pero claro, para eso ya estamos de lleno la tercera guerra servil. Acuérdate que hemos empezado este cronovisor en el año 73 antes de Cristo. Ahora ya estamos en el 71. Después de todos estos ejércitos, de todas estas legiones que ha ido venciendo Espartaco. Y cuando llega Marco Licinio Craso, que estamos hablando de una de las personas más ricas y más influyentes de Roma, pues él dice dejármelo a mí que yo termino con la tontería de Espartacum. Ya, ya. Las primeras escaramuzas las pierde Craso. Y fíjate, Craso hace algo muy llamativo porque ve que la disciplina de sus legiones no es la adecuada e incluye, o más bien restaura el castigo de la decimatio. La decimatio hacía 400 años que no se utilizaba. ¿Qué es lo que hace Craso para infundir temor a su ejército y que cuando vuelvan a pelearse con Espartaco y con los 70 mil hombres que le quedan, no haya ningún tipo de retroceso Y por supuesto, que sea la victoria? Con la decimatio lo que hace es que, como ve que, en fin, que los soldados anteriores no han estado a la altura, lo que hace es que los va. Eso es curioso, porque va eligiendo 500 soldados.
Nacho Ares
La culpa nunca es de él. Eso es como los políticos de ahora. La culpa no es de él, es de los otros que tócate las narices, somos herederos de Roma.
Jesús Callejo
Desde luego ejercer la disciplina es salvaje, porque de estos 500 soldados hace grupos de 10. Y a esos grupos de 10 pasan el clásico papelito. En este caso sería como una hoja o una cuerda, la más corta. La más corta es el que se llevaba la paliza, pero la paliza mortal. Es decir, que aquel que eligiera, por ejemplo, el palito más corto, era el elegido, por lo tanto al azar. Y los nueve restantes le tenían que dar palizas, incluso con piedras, hasta matarlo. Y así uno tras otro, en grupos de 10 hasta 500 soldados. En fin, esto es la decimatio, una de las salvajadas más gordas. Pero ¿Para qué sirvió? Para que a partir de ese momento Craso tuviera unas legiones totalmente fieles a él. Como diciendo, mirar lo que os espera si no metemos a Espartac. Y efectivamente es cuando, después de esta disciplina extrema, construye, además, es muy poco conocido este dato, construye una muralla, un foso, al sur de Italia. Porque lo que hace con las tropas de Espartaco, que las va dirigiendo hasta el sur, hasta la bota de Italia. Y allí construye un muro, un muro que se habla de 50 kilómetros, ni más ni menos, para acorralarles. Allí es donde Espartaco lo que intenta es negociar con los piratas cilicios para cruzar a Sicilia. Lo que quiere es llegar hasta Sicilia para que con su ejército crear una nación libre de esclavos. Pero no lo consigue. ¿Por qué? Porque los pirates cilicios sí cobran el dinero, pero no les prestan los barcos. Por lo tanto quedan reducidos ahí. Y además con ese muro que no pueden traspasar. Bueno, que no puede traspasar salvo la astucia y la estrategia que tiene Espartaco. Porque esta batalla final es muy interesante. La estrategia más propia de una guerra de asedio. Que de una campaña contra esclavos. Para escapar, lo que hace, y además inspiran a Aníbal para esto, lo que hace es atar haces de leña y ramas secas a los cuernos de numerosos bueyes que estaban por allí. Les prende fuego a esos haces durante la noche. Y los animales, como te puedes imaginar, aterrados por el fuego, corren descontrolados hacia la muralla romana. Desde lejos, los romanos pensaban que eran centenares de esclavos que venían a atacarlos. Se van en tres bandadas, se produce el caos. Y Espartaco aprovecha este caos para atacar el punto débil del muro y romper el cerco. Y así es como se salvan y se salen de allí. Pero aún así, ya sabes que el hambre, la desmoralización, la división del ejército rebelde, En fin, todo esto es lo que hace que al final Craso, y encima con la ayuda de las legiones de Pompeyo, al final acaben con este ejército de Espartaco entre los muertos. Fueron mirando, no encontraban al líder por ninguna parte. Y lo que hacen es la película, que ahí nos tenemos que ir a la película de Kirk Douglas. Es cuando dice, bueno, si me decís quién es vuestro líder, quién es Espartaco, os liberamos de la crucifixión. Y ahí es cuando todo el mundo se va levantando. Primero Espartaco. Yo soy Espartaco. Yo soy Espartaco. Conclusión, otra de las burradas que hace craso. 6.000 crucificados desde Capua hasta Roma. Estamos hablando de 200 kilómetros de estacas con crucificados uno tras otro. Hasta 6.000 legionarios que capturaron, perdón, 6.000 esclavos que capturaron. El espectáculo debía ser de lo más dantesco. Craso era así. Y encima no se pudo llevar el soro, el mérito, porque luego, como Pompeyo venía de Hispania y quería también apuntarse la medalla, dijo, oye, cuidado, que yo es el que rematado a Espartaco. El problema de todo esto, y tú lo has dicho bien, y se ha visto claramente en esta dramatización, es que no lograron encontrar el cadáver de Espartaco para convertirle en esa víctima propiciatoria para que nadie más volviera a levantarse contra Roma. Es verdad que lo consiguieron, porque esta tercera guerra servil fue la última, termina en el 71 antes de Cristo y no hubo ninguna más. Es decir, que tanto los esclavos como el ejército romano se dieron cuenta que si había otra rebelión de estas características, había que actuar con contundencia para que no se produjera lo que se produjo con Espartaco. Espartaco al final dejó un legado histórico y dejó un legado simbólico. Es un héroe popular, es un revolucionario social, es un luchador por la libertad. Y por lo tanto, todo un mito político y todo un mito cultural. Eso es lo que no quería que volviera a ocurrir. Y hace que nunca volvió a aparecer otro Espartaco más.
Nacho Ares
Fíjate, escuchándote y esa idea tan salvaje de la crucifixión de seis mil hombres a lo largo de la Vía Apia, me planteaba la idea de Jobar. Roma merecería, entre comillas, por ese presentismo, una leyenda negra, absolutamente negra, de todo el horror que hizo y sin embargo no la tiene. Y no la tiene con toda la razón del mundo, porque es que es estúpido que la tuviera. Yo he comentado muchas veces lo de yo no veo al alcalde de Soria pidiendo al gobierno italiano que pida perdón, exigiéndoles perdón por lo que sucedió en Numancia. Es que es de tontos pueblerinos. Pero fíjate cómo la historia, en unos lugares, en otros, con unos pueblos, con otros, se transforma esa forma de ver el la historia, el mundo. Y en el caso de Roma, como debe ser, nos quedamos con lo mejor, la parte cultural, la parte de la civilización, la parte de los grandes adelantos, en definitiva, lo que hoy somos. Tú eres de formación abogado, tú estudiaste Derecho Romano, Todo eso es lo que hemos heredado.
Jesús Callejo
Claro que sí, está claro. Además, lo hemos dicho más de una vez, hay que ponerse también en el contexto de la época. Roma sitr como triunfó y ganaba prácticamente todas las batallas, era gracias a esta disciplina y a esta división que tenían de las legiones, las cohortes y sobre todo en el armamento, en la gladius, en los escudos, en testato, en fin, en todas las estrategias militares Y evidentemente una de las formas de mantener la disciplina era también de esta manera, o bien con la decimatio, que ya te digo que era una salvajada, porque era los compañeros, matar a otro compañero porque si no te tocaba a ti. ¿Y luego pues por qué hacer esta vía Apia de 120 millas, estos 200 kilómetros desde Capo hasta Roma? Pues sencillamente dando un mensaje, un mensaje de terror. Acuérdate que en épocas muy posteriores con Black Tepe lo que hacía no crucificaba, pero te empalaba y eso hizo también con muchos otomanos, lo que buscaban era dar una señal, un mensaje. Muy bien, si volvéis a tocarme las narices a la República en este momento, ya sabéis cómo vais a terminar. Y Craso en ese sentido fue bastante temerario y también bastante sanguinario, porque le podía haber salido mal la jugada y le salió mal relativamente, porque cuando llega a Pompeyo, él también se atribuye un poco el mérito de esa batalla decisiva y Pompeyo, ya sabéis que al final, tanto Pompeyo como Craso, como julio César, que por cierto julio César también indirectamente estuvo implicado en esta batalla final, es cuando crean este primer triunvirato, etcétera, etcétera. Estamos hablando de un momento crítico donde Espartaco sirvió de revulsivo para reordenar las legiones romanas y también para mandar un mensaje a rebeliones posteriores. Cuidado porque Espartaco, es verdad, le hemos masacrado junto con sus esclavos, pero que no vuelva a haber ninguna más. Y efectivamente no hubo ninguna más. Por lo tanto, si es que hay que quedarnos evidentemente con la parte cultural y la parte de civilización que tuvo Roma, pero no podemos olvidar ni desde ya, no sólo con Roma, sino con el que otro imperio, otra civilización, que también cometieron actos de genocidio, actos de barbarie, actos que estaban justificados dentro de su propia psicología, dentro de la época histórica que les tocó vivir.
Nacho Ares
La figura de Espartaco es una de las más carismáticas de la historia de Roma en ese siglo primero antes de Cristo, ya cuando la República llegaba casi al final, todavía le quedaban unas pocas décadas, pero esa cultura romana, ese aspecto de la esclavitud, búsqueda hoy podríamos decir de derechos humanos, etc. En ese sentido, Espartaco, aunque no lo consiguió, fue pionero y fue cabecilla de gente que luego intentó seguir un poco su estela. Y a él hemos querido dedicar este cronovisor junto con nuestro compañero, nuestro crononauta Jesús Callejo. Jesús, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
Jesús Callejo
Ha sido todo un placer reivindicar una figura que, como te decía, no deja de ser más que un héroe popular, todo un influencer de la época, para que en siglos y milenios posteriores todavía se le siga recordando.
Nacho Ares
Muy bien. Hasta la semana que viene.
Jesús Callejo
Hasta la semana que viene.
Narrador
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SER Historia – Cronovisor | Espartaco. El primer rebelde de Roma
SER Podcast | 11 enero 2026
Con Nacho Ares y Jesús Callejo
Esta entrega de “Cronovisor” se sumerge en el mito y la historia de Espartaco, el icónico gladiador y esclavo que desafió la supremacía romana en la Tercera Guerra Servil (73–71 a.C.). Con tono ameno y reflexivo, Nacho Ares y Jesús Callejo exploran el legado de Espartaco tanto como personaje histórico como símbolo universal de la lucha por la libertad. Parten del contexto real, desmitificando la imagen popular (ampliamente marcada por la famosa película de Kubrick) y analizan tanto el impacto cultural como los aspectos menos conocidos de la rebelión y la personalidad de Espartaco.
La película y la frase icónica
Se referencia la famosa escena de “¿Quién es Espartaco?” como ejemplo de cómo la cultura popular transforma la historia real en símbolo.
“Todos como fuente Juna, todos son [Espartaco]. Totalmente la frase que nunca pronunció Espartaco. Pero qué bonito.” – Jesús Callejo (00:44)
Desde Tracia a símbolo mundial
Espartaco era originario de Tracia, soldado, esclavizado y convertido en gladiador. Más allá de su muerte, inspira movimientos obreros, clubes deportivos y sigue vigente como emblema de rebeldía.
“Espartaco representa un símbolo de lucha, de resistencia... Lo asumieron como algo muy suyo.” — Jesús Callejo (01:22)
El estallido de la rebelión ([03:05]) Espartaco fue vendido como esclavo a la escuela de gladiadores de Lentulus Batiatus en Capua. Tras una revuelta causada por las condiciones infrahumanas, un pequeño grupo de gladiadores (78) escapó y desencadenó una rebelión que Roma subestimó al principio.
“No hay constancia de que él participara en ningún acto público antes de esta rebelión. [...] Empieza la tercera guerra servil.” – Jesús Callejo (05:10)
Transformación en movimiento masivo
El ejército de Espartaco, inicialmente solo gladiadores, fue creciendo hasta reunir, según crónicas de Plutarco, Apiano y Floro, hasta 125.000 hombres (07:08). Se sumaron esclavos y campesinos, creando un desafío inaudito para Roma.
Origen enigmático ([08:10]) Existe incertidumbre sobre el verdadero origen de Espartaco, y la escasez de fuentes contemporáneas acrecienta su leyenda.
“Todo lo que está relacionado con el origen de Espartaco está envuelto en una nebulosa de misterio.” – Nacho Ares (07:12)
Carisma y liderazgo
Plutarco lo describe como “de gran inteligencia, fuerza física y carácter noble” (10:52), características inusuales entre los esclavos y que explican su ascendencia sobre los demás líderes (Criso y Enomao).
Innovación militar ([10:52]) Espartaco demostró una capacidad estratégica notable, como en la escapada del Vesubio, fabricando cuerdas con vides para sorprender a los romanos.
Realidad dura, no idealizada Se recalca cómo la visión gloriosa del cine dista de la crudeza real de la vida de los gladiadores y esclavos.
“Eras un esclavo y por lo tanto eras una persona sin ningún tipo de derecho... lo normal es que murieras joven y en condiciones anónimas.” – Jesús Callejo (13:04)
Violencia y venganza
Mención al episodio en que Espartaco obliga a 3.000 soldados romanos a matarse entre ellos como gladiadores, en venganza por la muerte de su lugarteniente Criso (14:19).
De las victorias contra los pretorianos a la intervención de Craso Tras humillantes derrotas de los ejércitos pretorianos y consulares, Marco Licinio Craso se hizo cargo de la campaña, introduciendo métodos despiadados para restaurar la disciplina romana, como la decimatio:
“La decimatio hacía 400 años que no se utilizaba... los nueve restantes le tenían que dar palizas, incluso con piedras, hasta matarlo.” – Jesús Callejo (24:46)
El cerco final ([24:38]) Craso levantó una muralla de 50 km en el sur de Italia para atrapar a los rebeldes. La ingeniosa fuga de Espartaco, usando bueyes con antorchas, causó caos y permitió romper el cerco.
“Atar haces de leña y ramas secas a los cuernos de numerosos bueyes... Los animales, aterrados por el fuego, corren descontrolados hacia la muralla romana.” – Jesús Callejo (24:46)
(Segmento dramatizado: 16:54 – 21:28)
“Espartaco no era un hombre. Era una idea. Y las ideas no dejan cadáveres para que los cónsules se rían de ellos.” (Crixo, dramatización, 20:59)
Las crucifixiones en la Vía Apia ([21:28], 29:01) Seis mil esclavos crucificados por Craso a lo largo de 200 km, como advertencia perpetua.
Roma, civilización y brutalidad Reflexión sobre la falta de una “leyenda negra romana” pese a sus atrocidades, y cómo la historia filtra la memoria hacia su legado civilizatorio (30:25).
El mensaje eterno de Espartaco Figura de revolución social, mito cultural y ejemplo de que la lucha por la libertad trasciende incluso la derrota física:
“Espartaco al final dejó un legado histórico y dejó un legado simbólico. Es un héroe popular, un revolucionario social, un luchador por la libertad...” – Jesús Callejo (28:47) “Mientras haya alguien que sueñe con romper sus cadenas, él nunca habrá muerto del todo.” – Narrador (21:28)
Con ritmo ágil y lenguaje accesible, el episodio desmitifica al Espartaco de Hollywood, presentándolo como un personaje enigmático pero real, cuyo grito de libertad aún resuena en la historia y el imaginario colectivo. La rebelión de los esclavos fue más que una anécdota militar: fue un momento fundacional en la consciencia social sobre la opresión y la dignidad, cuyo eco sigue vigente hasta hoy.
Para quienes buscan comprender tanto la persona como el mito de Espartaco, este episodio ofrece un recorrido apasionante y reflexivo sobre la lucha por la libertad, la brutalidad de Roma y el poder de las ideas que trascienden los siglos.