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A
Ser Podcast Jesús Callejo, una semana más. Bienvenido de nuevo a Ser Historia.
B
¿Pues qué tal, Nacho? Pues una semana más, en este caso yo creo que vestidos de vedette leonesas para bailar este cronovisor a ritmo de cuplé.
A
Pues sí, porque vamos a viajar a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX para adentrarnos en la vida de Consuelo Bello Cano, más conocida como La Fornarina, una de las mujeres bandera, habría que decir, de la historia de la música del Madrid de aquella época. Una mujer, vamos a descubrir, hecha a sí misma, valiente, que fue capaz de romper quizás patrones que en aquella época, hace más de 100 años, parecía que nadie se iba a atrever nunca a romper y que es la que la traen un poco y justifican esa valentía y sus grandes logros, que sea protagonista del cronovisor.
B
Sí, así es, por eso hemos traído aquí a La Fornarina, este apodo que le pusieron, que por cierto tiene que ver con un cuadro de Rafael, el cuadro de Rafael que se titulase la Fornarina de 1519, donde él retrata a Margarita Lutti, que era su amante, pero bueno, como ya sabes que en aquella época, en la época del cuplé, pues había que buscar nombres exóticos, lo de Consuelo Bello, por cierto, un vello con V, pues no pegaba demasiado, así que le buscaron La Fornarina como nombre artístico. Y es cierto, tú lo decías bien, es una mujer que rompió estándares, que rompió barreras, una mujer que surgió de la nada, de la familia más humilde que te puedes imaginar y que llegó prácticamente a todo, a lo más alto de la fama y considerada todo un referente, no solo en la música, sino también en el vestuario y en la forma de comportarse. Así que tenemos una mujer que se podría decir que se hizo a sí misma aprovechando evidentemente sus cualidades físicas, sus cualidades cantoras, pero sobre todo su arte, su gracia y sus relaciones públicas, porque de ser prácticamente una mujer analfabeta a dominar cuatro idiomas, a ser una mujer muy lectora, con unas altas capacidades intelectuales, amante del arte, amante de la filosofía y. Y todo eso en 31 años, o sea que yo creo que su experiencia y su vida es un poco lo que vamos a intentar resumir aquí, porque pocas mujeres llegaron a alcanzar la fama que ella tuvo y en cuestión de hombres, la fama era equiparable a lo de los toreros. De hecho, cuando moría una cupletista joven, igual que cuando moría un torero joven, era una conmoción social, mucho más que cuando moría un escritor o cuando moría un político. Eso es un poco para que nos demos cuenta de una época donde las cupletistas y los toreros prácticamente eran los influencers de la España de principios del siglo XX.
A
Desde luego que sí. Recordemos que ella nació en Madrid y murió en Madrid también en el año 1884. Y falleció en 1915, con apenas 31 años, en los albores de la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra que marcó un poco también la historia de Europa. Y bueno, como siempre, Jesús, tenemos preparado aquí el teclado de nuestro cronovisor. ¿Cuál es la fecha que nos propones en esta semana para viajar en el tiempo?
B
La fecha es el 18 de diciembre de 1905.
C
Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
A
Bueno, Jesús, vamos a quedarnos a un lado porque aquí están lloviendo tortas. Se han metido más gente aquí en la trifulca. Pero ¿Qué es lo que ha pasado? Que hay mucho barullo, pero no entiendo lo que sucede.
B
Bueno, pues un escándalo. Un escándalo teatral, se podría decir, porque estamos dentro del Teatro Novedades de Madrid. Como ves, estamos un poco una hora golfa. Las once de la noche, donde ha terminado el espectáculo de La Fornarina. ¿Y qué es lo que estamos viendo? Algo muy llamativo. Tiene sus admiradores, gente que la apoya, que aplaude. Pero al término de esta actuación, vemos que La Fornarina, nuestra cupletista, se le acerca un señor. Este señor se llama Francisco Belmonte, en calidad de admirador. Y lo que lleva en la mano cuando se está acercando él tiene una butaca de patio. Se dirige al escenario y le ofrece a nuestra gentil artista un melón. Claro, esto levanta ciertos rumores. Lo normal es ofrecerle un ramo de flores, como marca los cánones estéticos y artísticos. Pero le ofrece un melón, además con el cachondeo y la guasa de unos cuantos amigos suyos, de este tal Francisco Belmonte, para ver cómo reacciona La Fornarina. Pero claro, La Fornarina ya sabes que viene educada en ambientes más barriobajeros. Y por supuesto, no sea milana por cualquier circunstancia de este tipo. Así que la señorita Bello reacciona airadamente, le suelta unos cuantos insultos, unos cuantos improperios. Y por supuesto, le lanza el melón a la cabeza de este supuesto admirador. Follón al canto. Admiradores de ella que la defienden. Otros partidarios del señor del Melón que no ven que la actuación de la Fornarina sea la adecuada. Conclusión, que entra la policía allí, que entra los agentes de vigilancia destinados a estas labores de seguridad en este teatro. Y acaban todos en la delegación de la comisaría. Y cada uno relatando sus hechos. Pero claro, en la calle también se produce otra manifestación de mil pares de narices. Porque en el exterior hay una espontánea manifestación. Formada por los partidarios de los del Melón y por los partidarios de la Fornarina dándose tortas. Como también estamos viendo las tortas dentro del teatro y fuera del teatro. Conclusión. Al día siguiente, el desenlace del asunto y de este melonar es que le ponen una multa de 100 pesetas al tal Francisco Belmonte y a sus dos amigos que estaban riendo la broma. Pero también a ella la imponen dicha multa. Y eso hizo que se cabreara mucha más gente. Ella no tiene la culpa, pero es que lanzó el melón a la cabeza del admirador. Es el incidente del melón. Un incidente por el que también pasó a la posteridad. Y que yo creo que es digno de resaltar. Porque esto indica que no dejaba indiferente esta mujer. Luego comentaremos por qué no dejaba indiferente. Con sus insigniaciones, sus cuplés, sus vestidos. Pero lo del melón le salió un poco caro al personaje que intentó hacer la broma. Porque 100 pesetas de aquella época, mucho dinero. 905 era mucho dinero. Pero lo que no estuvo la gente de acuerdo, sobre todo los admiradores de la Fornarina, es que también ella tuviera que pagar esa multa. Pero es verdad que también ella dio sus buenos tortazos.
A
Has adelantado algunos detalles. Ella siempre se movió, sobre todo desde el punto de vista en su carrera artística, en un estrato social más elevado. ¿Sin embargo, quizás esa reacción de lanzar el devolver el melón y casi ponerse de uñas con estas personas que se le habían acercado.
B
No?
A
Luciendo quizás unas maneras, quizás las mejores que se pudieran hacer con educación y presencia, nos está hablando también un poco de esos orígenes de Fornarina que ella nunca olvidó. Unos orígenes muy, muy modestos.
B
Totalmente modestos, totalmente modestos, porque ella, claro, al nacer de una familia tan humilde, tan modesta, de hecho ella, la madre era lavandera y tuvo que ayudar a su madre cuando era muy jovencita, pues a lavar la ropa en el Manzanares y dedicarse al todo lo que la podía dar dinero. De hecho se sabe que también estuvo ejerciendo la prostitución en los bajos de la Plaza Mayor, que también ejerció el trabajo de modelo desnuda para pintores del momento. Y todo eso hasta que se empiezan a dar cuenta de que esta chica canta muy bien, que tiene gracia y que tiene cuerpo también para mostrar y para exhibirlo. Tampoco se sabía que podía llegar a mucho más. Empieza como corista en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1902 y también es cuando da un poco el salto a la fama en el Salón japonés. En el Salón japonés en aquel momento se hacían revistas, este tipo de revistas musicales. La revista musical del Salón japonés de aquel momento, ya no tenía ni siquiera 18 años, era la revista El Pachá Bum Bum y su harén, así se llamaba La Fornarina, que todavía no se llama forlarina, todavía se llama Consuelito Bello. Pues ella hace un papel ligera de ropa, bailando y cantando, pero ahí es cuando se la empieza a descubrir. Bueno, ganaba 5 pesetas al día, lo cual no estaba nada mal, compara con esta multa que acabamos de decir, para que veas un poco los sueldos, como era en aquel momento cinco pesetas al día por trabajar de cantante o decorista. La revista de Pacha Bum Bum y su harén. Bueno, pues desde ese momento es cuando empiezan a ver todas las posibilidades que esta chica tiene. En aquel momento también era el auge del cuplé y es cuando le ponen el apodo de La Fornarina, porque es verdad, se parece un poco también al cuadro de Rafael. La Forrarina significa la panadera, porque la amante de Rafael Sanzio era la hija del panadero que había en Italia en aquel momento. Y de ahí viene un poco el nombre y es un poco el pistoletazo de salida en este Salón japonés donde ella ya empieza a ser conocida, donde la empiezan a contratar en distintos salones, en distintos teatros como el Lara, el Novedades, el Romea, el Salón Actualidades, el Teatro de la Comedia, el Apolo, etcétera, etcétera. Y por supuesto toda una gira europea donde prácticamente visitó todas las grandes ciudades y siempre con un éxito apoteósico. Porque ya digo, no sólo es porque enseñara a Cacho, como se decía, sólo porque enseñara sus virtudes, pero porque tenía también esa gracia natural y sabía cantar. Por supuesto. Es cierto que luego dicen que no tenía una voz portentosa, pero es que tampoco hacía falta tener una voz portentosa para cantar cuplés, pero sí que fue en un momento donde se necesitaba ese tipo de espectáculos y donde ese destape femenino empezaba a hacer furor. En el caso suyo, tiene la virtud, y luego lo comentaremos con más detalle, de que nunca se sometió a ningún hombre para ser explotada, como ocurría con otras cupletistas, sino que ella fue como dueña de su propio destino, sabía muy bien cómo dominar la situación, cómo dominar a los hombres y sobre todo cómo llegar al éxito por méritos propios, como así fue. Por eso también es un estándar un poco de ese rompimiento de estándares y barreras de aquella época para las mujeres.
A
La voz quizás no era la mejor. Hemos escuchado al principio de este programa una de las canciones más populares de ella, la machicha. Al final de este cronovisor dejaremos escuchar también quizás su gran hit, Clavelitos. Y es cierto que es una voz, no voy a decir que fea, en absoluto, es una voz extraordinaria, quizás no tan extraordinaria como pudiéramos imaginar, pero sí que tenía todo ese conjunto de voz, físico, etc. Una personalidad enorme para poder colocarse en el escenario y ser capaz de deleitar tanto a hombres, a mujeres, en aquella época. A mí me recuerda un poco a figuras de ahora, de las últimas décadas, como julio Iglesias, que no tiene una voz para echar cohetes todo el mundo, él mismo lo ha reconocido mil veces, pero el conjunto, esa personalidad, esa presencia, esa percha, es lo que hace que la figura del artista destaque. Si te parece, Jesús, vamos a escuchar a una buena amiga, a Maripau Domínguez, periodista, escritora. Ella publicó con La Esfera hace unos años La magia de la libélula. Es una novela ambientada en la figura de nuestra protagonista, la Fornarina, y la escuchamos en un corte de Europa Press. Vamos a hacerlo.
D
Es la historia de una mujer que se superó a sí misma cómo romper la barrera de la circunstancia social en la que te toca vivir. Ella era hija de una lavandera y guardia civil. Con nueve años se desollaba las manitas, la pobre, en el Manzanares ayudando a su madre. Era analfabeta, decía que no retenía nada y dejó la escuela muy pronto. Y sin embargo ella quería ser artista y ese sueño la movió de tal manera que acabó no solo aprendiendo a hablar y escribir, sino fue incluso una más entre los intelectuales, sobre todo de París de finales del siglo XIX. Ella fue amiga de la escritora Colette, de Marcel Proust, de Maurice Vallier, que era entonces un jovencillo de 19 años que empezaba y llegó a hablar cuatro idiomas. En fin, es un ejemplo absoluto de superación en muy poco tiempo, porque la Fornarina, que era su nombre artístico, Consuelito Bello Cano, llamada La fornarina, murió con 31 años en 1915. También hay un contexto social muy interesante, porque todo el mundo habla de los locos años 20, de lo que fue en el arte, en la sociedad, pero sin embargo esos años 20 tuvieron un precedente que es justo la época que le tocó vivir a la Fornarina y que fue realmente donde se produce la ruptura tanto artística. Fue un momento muy rompedor, muy de escándalos, de romper moldes y barreras, y la Fornarina lo hizo en una época muy difícil para la mujer. Pues es que de verdad que me llamó mucho la atención, pero no porque fuera cupletista, sino porque hay muy pocos ejemplos de mujeres que llegaran a ser como fue la Fornarina. Yo creo que hoy en día habría sido una gran influencer, porque fíjate, te estoy hablando de un estrato social bajísimo y sin embargo ella llegó a marcar tendencia vestida de los mejores modistos de París, que luego la vistieron también para sus espectáculos aquí en Madrid y en España. Pero también hay un contexto muy interesante que es la historia de amor que ella tuvo con una persona que fue fundamental en su vida, un intelectual, corresponsal de ABC, un colega nuestro de la época de Principios del siglo XX, José Juan Cadenas. Y esa historia de amor está ahí como un escenario en el que la Fornarina no habría sido la persona que fue, seguramente de no haber conocido a Cadenas. Ah, sí, pero. Pero no lo voy a decir, lo siento, pero siempre hay historias de mujeres tan interesantes porque son las grandes olvidadas y sin embargo tuvieron mucha importancia, como le ocurrió a Carmen de Icaza y también a la Fornarina.
A
Jesús, escuchábamos a la voz de Maripau Domínguez esos orígenes tan humildes de la Fornarina, que tuvo que pasar de absolutamente todo para sobrevivir, pero luego se fue reeducando, fue estudiando, aprendió a leer, a escribir, le cogió gustillo a la lectura, al arte, a la cultura, y cambió totalmente ese perfil más, entiéndeseme ese brutote del principio, esa precaria educación, aunque siempre queda algún rescoldo, por eso le lanzó el melón al otro, pero fue un cambio radical de 180 grados para bien, para presentarse como una mujer sofisticada.
B
Totalmente, totalmente. Además Maripao Domínguez en su libro, que es el libro más completo de la vida de esta mujer, La magia de la libélula, pues ella lo cuenta cómo pasa de esa juventud y va subiendo, va escalando posiciones y luego se convierte en una gran lectora. Fíjate que esta mujer no sabía ni leer ni escribir, pero tenía una inteligencia natural que la permitió además ser políglota. Maripau comenta que hablaba cuatro idiomas con cierta fluidez, que era el inglés, el portugués, el francés y el alemán. Entonces eso no estaba al alcance de cualquiera. Ten en cuenta que ella estuvo en los escenarios, aparte de los mejores escenarios de Madrid y de Barcelo, estuvo en los escenarios de París, de Londres, de San Petersburgo, de Lisboa, de Berlín, de Viena, de Budapest, en fin, tenía un estilo que era una pícara, pero sin vulgaridad. Había otras cupletistas que eran un poco como más oeces a la hora de representar sus números musicales. Ella no, ella es verdad que tenía una voz cristalina, una voz ligera, pero la presencia en los escenarios, así lo dicen todos los crípticos, era una presencia escénica magnética y de hecho utilizaba muy bien, por ejemplo, un instrumento que era básico también para el cuplé, que era el abanico. Utilizaba muy bien el abanico, cómo insinuarse con el abanico y sobre todo con la mirada y con el gesto, que eso también es fundamental, porque sabes que una de las características que tiene el cuplé es eso, como miras insinuantemente a los espectadores, sobre todo a los hombres que están sentados en las primeras filas, y luego el abanico. La Fornarina dominaba ese uso del abanico como muy pocas. De hecho en una función en Barcelona se cuenta la anécdota que dejó caer el abanico accidentalmente, como que le había desprendido de sus manos, y un caballero del público salta rápidamente a recoger con mucho ímpetu el abanico para devolvérselo y ella en ese momento improvisa Ay, Señor, tanto amor por mi abanico y tampoco por mí. Entonces claro, el momento el teatro empezó a estallar en aplausos. Este tipo de cosas eran muy significativas. Otro acabas tú de citar que uno de sus cuplés favoritos, el que prácticamente le lanzó al estrellato, fue Clavelitos, que no tiene nada que ver con el Clavelitos de la tuna, que es un pasodole muy posterior, del año 48. Este clavelitos es muy significativo porque cuando cantaba Clavelitos era muy típico que la forrarina sabes tirar al público claveles rojos, claveles rosados. Pero una noche se quedó sin flores e improvisó, y lo que dijo clavelitos no tengo, clavelitos me faltan, pero el cariño es tanto que el corazón los lanza. Pues ya está, público respondió poniéndose de pie. Aplauso, o sea que esta improvisación, esta gracia natural que tenía la Fornarina, no lo tenían otras cupletistas del momento. Por ello eso se convirtió un poco en el gran referente. Fíjate que en aquella época había otra mujer, también llamada Consuelo, que también hizo sus pinitos de cupletista, que era la Chelito con suelo por tela, por cierto también hija de un guardia civil, igual que pasaba también con la Fornarina, y sin embargo la Chelito Consuelo por tela no llegó a tener toda la repercusión que esta mujer tuvo. ¿Por qué? Porque a lo mejor no sólo consiste en cantar cuplé, sino que consiste también tener ese donaire, esa personalidad, ese carisma, esa mirada, ese toque con el abanico, esa improvisación, en fin, tantas y tantas cosas que hizo que esta mujer subiera a lo más alto, hasta el punto de que era de lo más reconocida, de lo más alabada y una persona además respetada, que no la consideraban para nada como una mujer vulgar, sino precisamente como una mujer muy culta, con la que podías tener conversaciones muy profundas, pero a la vez con esa picardía, con esa picaresca que pocas mujeres en aquella época hacían gala, por eso al final era acogida en todos los sectores. Uno de los que se rindió a sus galanteos, te Puedes imaginar, Alfonso XIII, que no perdía una ocasión.
A
Fíjate, estamos en una época, comienzos del siglo XX, en donde es una sociedad relativamente. Bueno, la política tampoco era para echar cohetes, pero no era una situación como la que luego se vivió un par de décadas después, que acabaría con el golpe de estado de Franco, la guerra civil, y no había esa convulsión política. Pero sí que es cierto que la sociedad española de entonces, como sucedía con otros lugares de Europa, disfrutaba de estos espectáculos. Eran lugares de punto de encuentro, eran lugares en donde se sacaba lo mejor y lo peor. Pero ese detalle que me has comentado antes del abanico, hace también gala de una puesta en escena utilizando las flores, el vestido, el abanico, esos mensajes casi simbólicos, mágicos que hay detrás de todo este tipo de puesta de escena del cuplé, que en el caso del abanico, un día tendremos que hacer un bloque en Ser Historia hablando de la historia del abanico, su simbolismo mágico, el lenguaje que hay para transmitir mensajes de amor, o este tipo de cosas que yo he escuchado muchas veces, pero es lo típico de que has oído campanas y no sabías dónde. Pero también la Fornarina era muy hábil con ese tipo de nuevos elementos como el abanico, para hacerse ver y hacerse gustar.
B
El abanico y el mantón de Manila, que también se usaba mucho para este tipo de menesteres y de actuaciones y de números musicales. Estamos hablando de esa época donde el cuplé surge con fuerza. El cuplé no surge en España, surge en Francia, dentro de los ambientes del café y concierto, en fin, de los musicales. Y aquí en España, por supuesto, con los teatros de variedades y por supuesto, luego con la zarzuela. Claro. ¿Por qué gustaba tanto? Fíjate que estamos hablando de una época anterior a los años 20, o sea que la forrarina muere en 1915, llega a esos locos años 20, a esa belle epoque. Pero sin embargo, lo que hacía el cuplé con estas cantantes es que utilizaban precisamente toques sugerentes, no solo en el vestuario, sino en las temáticas. Los temas de los cuplés, la mayoría eran temas picarescos, galantes, insinuantes, es lo que se llamaba en aquella época temas sicalípticos. De hecho, tenían un género que era el género ínfimo. No lo consideraba como un género superior, era el género ínfimo, casi siempre cantado por mujeres. Eran canciones muy breves, coreografías sencillas, el uso del abanico, del mantón, vestuario elegante, provocador. Y ahí es donde la Chelito hacía galaxy de todos sus encantos. De hecho, fíjate que una de sus características, que es la leyenda de sus vestidos, ella utilizaba los mejores vestidos de los mejores modistos del momento, pero cuando salía al escenario, está claro que salía con unos corsés muy visibles, salía y mostraba unas piernas sin media estúpidas, lo cual también aquello era un pequeño escándalo, o con unas mallas muy ajustadas y transparentes. Y por supuesto, todo eso es lo que hizo que se convirtiera en una pionera de la libertad femenina en la escena española, algo que no se atrevían a hacer otras mujeres. Ella lo hacía, pero lo hacía, ya te digo, sin obscenidad, con elegancia, con mucho estilo. Esa leyenda de los vestidos dice que su vestuario llegó a superar más de 100 conjuntos y muchos bordados a mano y muchos bordados por los mejores modistos del momento. Es decir, que se rendían un poco a ese arte, a esa donosura, a esa galantería, a ese estilo tan depurado que tenía la Fornarina y eso yo creo que es de destacar. Claro que jugaba con la picarasca, claro que jugaba un poco con el doble sentido de las palabras y enseñando muslo para aquí, muslo para allá. Dicen que es la primera bailarina que enseña un desnudo total de su cuerpo. No es verdad, lo que pasa es que llevaba como una especie de mallas muy ceñidas y también un vestido como muy ajustado de color carne, y la gente desde lejos pensaba que salía desnuda. Pero es verdad que lo que buscaba era provocar y crear el efecto de que ella podía hacer las cosas que no hacían los demás. Evidentemente eso generó muchísimos admiradores, gente que le tiraba los tejos. Pero ella tuvo un amor que además lo cuenta muy bien para Maripau Domínguez, que fue el de José Juan Cadena. Cadenas, Cadenas, perdón, Cadenas Muñoz. Era su Pigmalión el que prácticamente la fue creando, la fue esculpiendo para que se convirtiera al final en la completista que fue. Cadenas era, pues eso, el clásico vivaracho de la época, era dramaturgo, era empresario y vio que tenía un diamante en bruto. Entonces este José Juan Cadenas, que se enamoraron locamente uno del otro, pero también un amor tóxico, es la que condicionó y conformó la personalidad posterior que al final tuvo la Fornarina.
C
La verdad es que el libro, sin quererlo, tanto el blog como después el libro se ha convertido en una especie de reivindicación del trabajo de la mujer en general, pero sobre todo de las artistas que sí, que tendemos a olvidar y a ningunear a nuestros artistas. En España sobre todo, somos, yo creo, un poco desagradecidos. En otros países europeos no pasa tanto, pero me di cuenta de que aquí había un doble ninguneo y era por ser mujeres, porque las cupletistas eran en su mayoría mujeres. Hubo algún hombre que se dedicó al género, pero era más que nada imitadores y tal. Y bueno, sí que hicieron grandes cosas, pero al mundo de cuplé solamente se dedicaron las mujeres principalmente. Y las hubo muy famosas, y las hubo muy famosas fuera de España, que ganaron mucho dinero, que tuvieron fama mundial en Europa y en América, aunque Fornarina no fue América, pero otras sí. Sin embargo, el género murió y el recuerdo de estas mujeres pues también murió con el género. ¿Y entonces, bueno, pues por qué no hacer una especie de reivindicación también de esto? Así que así salió, pero casi sin pensarlo. Bueno, es una biografía, he intentado que sea lo más rigurosa posible. Está documentada, está documentada en hemerotecas, en bibliotecas, en otras biografías que se han escrito. En realidad solamente había una de ellas que les quería un amigo suyo nada más morir, y era algo muy inmediato. Y luego se ha publicado algunas cosas, pero vamos, sobre todo me he dedicado a documentación. La documentación ha sido la tarea más pesada, entre comillas, porque la verdad es que también es muy gratificante, porque te encuentras con auténticas joyas. Es un mundo el de la investigación, que yo no lo conocía, es un mundo muy interesante, muy interesante. No solo me encontraba cosas sobre Fornarina, me encontraba cosas sobre las otras, me encontraba cosas sobre la política, sobre escándalos sonados, sobre las modas. Y esa ha sido la parte más difícil, la parte más sencilla, más gratificante, yo creo que ha sido la de divertirme tanto, porque me lo he pasado muy bien escribiendo algunas partes de este libro, y yo creo que la gente también se va a divertir mucho.
A
Jesús. Escuchábamos a Teresa García Álvarez, autora de La Fornarina y otras bellas del cuplé, publicado por la editorial Caligrama, en un fragmento de una entrevista en Publisher Magazine, hablando un poco de esa personalidad de La Fornarina de Consuelo Velo, quizás marcada un poco, hoy llamaríamos empoderamiento, cómo se hizo valer alrededor de un mundo, en una sociedad que era la que había en la época, muy patriarcal, hoy diríamos machista, etc. Y que supo abrirse camino y supo salir hacia adelante también aprovechándose cuando ella vio que era oportuno y le gustaba y estaba en su derecho de hombres. Se le criticó el tener amantes, lo de siempre, a ella se la critica tener amantes, pero que él los tenga. Es natural. Esa idea tan, como digo, hoy llamaríamos machista de hace casi un poco más de 100 años, pero es parte de la propia personalidad y de la propia idea transgresora de la Fornarina.
B
No, no lo era, lo era. Ya digo que no dejaba indiferente a nadie y de hecho han pasado a la posteridad sus grandes cuprés, los que ella popularizó, La Llave, El Pulverizador, Claveritos, evidentemente La Machicha, que es donde aparece un señor que es Don Procopio, que es un poco rijoso y donde se dice un estribillo que se que se repite continuamente en ese cuplé, El buen señor es un conquistador, el buen señor es un conquistador, pues ahí viene la machita. Y luego tiene el morrongo o también uno de los cuplés que más fama le dio, que fue el Polichinella, y le dio fama porque cuando cantaba este cuplé sacaba una marioneta que ella llamaba Tobías y entonces accionaba la marioneta mientras ella cantaba el cuplé y eso claro, también era una rareza, era un toque original que no hacían otras cupletistas. Entonces, bueno, siempre tenía ese punto, ese punto que destacaba sobre el resto de las personas. Y otro punto desconocido que no se sabía muy bien hasta que llega el momento de su muerte y es que ella padecía una serie de dolores, sobre todo ginecológicos. Ella parece que tuvo una serie de abortos al principio, posiblemente también con su actividad de prostitución cuando era muy jovencita. Todo eso hizo que tuviera muchos problemas de ginecología, a la postre es lo que le llevó a la tumba de una forma tan rápida. Ella nunca se casó, no tuvo hijos, pero sí tuvo una vida, lo que se llamaba en aquella época licenciosa, pero no con tantos amantes como nos podemos imaginar, no tuvo esa vida tan promiscua como pudo tener otras cupletistas.
A
Y si la hubiera tenido tampoco hubiera pasado nada. Nosotros nos metemos en eso.
B
No, no, si no estamos hablando de eso que me refiero. A pesar de toda esa fama y a pesar de cantidad de admiradores, se sabe que su gran amor fue este José Juan Cadenas, que es el que ya digo, conformó un poco toda su personalidad, el que traducía las letras del francés de los cuplés para que ella las cantara, los que componía, todo ese tipo de cosas es importante también destacarlo. Pero evidentemente ella luego le dio siempre su toque personal y es lo que hizo que evidentemente tuviera ese carisma para que muchas mujeres limitaran. ¿Y además, mira, aquí vamos a utilizar el toque egipcio, que puedes decir, bueno, y aquí qué pinta Egipto? Pues ella consumía muchísimos cigarrillos egipcios de la época, porque era lo más exótico y llamaba mucho la atención. El problema es que muchos de estos cigarrillos egipcios contenían hachís, cocaína, y eso también se sabe que fue deteriorando su salud hasta el punto de que tuviera una muerte muy cercana, muy próxima, cuando estaba en lo más alto de su fama. Y aquí viene otra de las características menos conocida, porque de todos los cuplés que acabamos de citar, el último cuplé se llama precisamente así, El último cuplé. Como bien sabes, Sara Montiel con el tiempo hizo una película titulada El último cuplé. Bueno, pues el último cuplé, que fue el último que cantó la forlarina, era premonitorio y tengo aquí el texto para que veas cómo funcionan también los guiños del destino cuando ella canta el último cuplé, cuya letra dice lo no sabía que le quedaban dos o tres meses de vida Y este cuplé en mi país, en mi país, lejos, muy lejos de París, un rincón tendré que cuidaré para reposar y descansar y buscar cuando un día yo como un juguete que pasó al olvido del público me dé, cuando cante mi último cuplé en mi país, mi canción los cantaré. Entonces, claro, esto evidentemente dentro del tono musical, pero como ves ya está diciendo eso, que algún día ella se olvidará, que será como un juguete que pasará y ahí se quedará, pero aún así seguirán sonando sus cuplés. Bueno, esto me parece como demasiado curioso y dentro de ese mundo de lo mágico y de lo misterioso que tanto nos encanta a ti como a mí. Así que lo cuento un poco para que veamos que realmente, incluso en los últimos momentos, ella tuvo un atisbo de que algo la estaba pasando y que posiblemente su vida iba a ser muy corta, hasta el punto de que quiso saber cuál era el cementerio más alegre de Madrid para saber dónde iba a ser enterrada. Tenía ya esa preocupación. Entonces le pregunta a su hermana Petrita y le pregunta a su amiga Nati ¿Y sabes el cementerio que le dice? Tú cuando te mueras tienes que ir al más alegre de todo Madrid. Y le dicen que es el de la Sacramental de San Isidro. Y efectivamente, allí está enterrado.
A
Fíjate Jesús, estamos escuchando Clavelitos. No solemos poner música más allá de la sintonía del cronovisor, pero yo creo que era merecido. Antes lo comentábamos medio en broma, medio en serio, antes de comenzar este cronovisor fuera de micrófono, que bueno, la calidad de la grabación es la que es y a mí me cuesta mucho entender lo que está diciendo. Solamente entiendo prácticamente Clavelitos, Clavelitos. Y pone nos falta unas clases de español para poder entenderlo. Pero Jesús, ya para ir acabando, este Clavelitos fue quizás su obra más trascendental desde el punto de vista musical y también desde el punto de vista de la celebridad que adquirió ella en vida, recordemos, no solamente en España, sino en muchas capitales de Europa.
B
Totalmente, totalmente. Clavelitos, que es la pieza más universal, una canción cuplé que ella canta en 1909. La letra es de este amante suyo, Cadenas, y la música de Kirito Valverde, que era uno de los compositores más conocidos del momento. Y este Clavelitos es lo que abre la puerta a los grandes teatros europeos, no sólo españoles, sino europeos, y luego versionada por multitud de mujeres y de hombres, porque consideraron que Clavelitos tenía ese toque universal para que se convirtiera en una canción de referencia. Entonces con Clavelitos triunfó en Londres, triunfó en el Olimpia de París, triunfó en Montecarlo, y en una de las galas que hizo sobre todo por España, después de cantar Clavelitos, es cuando Alfonso XIII en el Teatro de la Comedia se levanta, pasa a saludarla y la felicita y como regalo le entrega también un clavel a la Fornarina. No pasó de ahí, ahí no tuvo más éxito Alfonso XIII, pero bueno, es una anécdota muy significativa para darnos cuenta del poder mediático que tenía esta mujer en aquella época de la del cuplé, que todavía sigue funcionando las cupletistas prácticamente hasta el año 30, que es cuando se pasa del cuplé a la copla, no lo olvidemos. Poco a poco el cuplé se va agotando y además con muchas culetistas de renombre, teníamos a Raquel Meyer, a la Chelito, a la Bella Otero, a la Goya, a Pastor Imperio, a la Argentinita, pero luego se va pasando a la copla, que era un estilo como más favorable dentro del mundo del franquismo. El cuplé con esas letras picaronas, sarcásticas, sicalípticas, no acaban de gustar mucho, pero sin embargo la copla va poco a poco sustituyendo al cuplé y ahí es donde aparece Lina Morgan, Sara Montiel, Lola Flores, pero que en el fondo son deudoras, si te das cuenta, también de ese cuplé, también con el abanico, también con el mantón de Manila, también con las miradas insinuantes al público y por supuesto dejando de vez en cuando mensajes y críticas políticas, porque tanto el cuplé como la copla, de forma soterrada, hacían también una serie de críticas a los momentos políticos que se estaban viviendo, cosa que no gustaba evidentemente al dirigente de turco.
A
Desde luego. Todo esto y mucho más es lo que rodea la biografía fantástica de Consuelo Bello Cano, más conocida como La Fornarina, una cantante extraordinaria de finales del XIX y sobre todo comienzos del siglo XX. Precisamente la canción que estamos escuchando de fondo, clavelitos, fue estrenada en París en el año 1909. En París, para que veamos un poco el ámbito internacional que tenía. Jesús Callejo, Corononauta, que nos acercamos a unas fechas muy especiales. Muchísimas felicidades, Felices fiestas, Navidades, que lo pases fenomenal y más allá de todas estas cosas que se dicen en casos como este y en momentos como este, pues toda la felicidad del mundo y que seguro que el año que viene, después de estas fiestas comenzamos con nuevos bríos.
B
Pues lo mismo te deseo, Nacho. Ya sabes que este final de año es para recargar energías y para para eso no solo tener provisiones para el cuerpo, sino también para el alma. Y en el 2026 dar nuestra mejor versión, que no es precisamente la cantarina.
A
Jesús, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
B
Muchísimas gracias a ti y nos vemos dentro de poquito haciendo eso, un poquito más de historia. Un abrazo.
C
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Publicado: 21 de diciembre de 2025
Host: Nacho Ares
Colaborador: Jesús Callejo
Especialistas invitadas: Maripau Domínguez (escritora, periodista), Teresa García Álvarez (autora)
Este episodio del “Cronovisor” de SER Historia se centra en la figura de Consuelo Bello Cano, conocida como La Fornarina, una de las artistas más emblemáticas e influyentes del cuplé madrileño a inicios del siglo XX. A lo largo del episodio, Nacho Ares y Jesús Callejo viajan en el tiempo para repasar la vida, la transformación, el legado artístico y el simbolismo de La Fornarina, con la ayuda de fragmentos y testimonios de especialistas. El episodio muestra tanto el impacto social de las cupletistas como las luchas y triunfos de una mujer que supo romper barreras sociales y reinventarse.
“Las cupletistas y los toreros prácticamente eran los influencers de la España de principios del siglo XX.”
— Jesús Callejo (01:53)
[03:27 – 07:17]
“No sea milana por cualquier circunstancia de este tipo. Así que la señorita Bello reacciona airadamente [...] le lanza el melón a la cabeza de este supuesto admirador. Follón al canto.”
— Jesús Callejo (05:18)
“Lo del melón le salió un poco caro al personaje que intentó hacer la broma. [...] Lo que no estuvo la gente de acuerdo, sobre todo los admiradores de la Fornarina, es que también ella tuviera que pagar esa multa.”
— Jesús Callejo (06:47)
[07:43 – 12:44]
“Es una mujer que se podría decir que se hizo a sí misma [...] de ser prácticamente una mujer analfabeta a dominar cuatro idiomas, a ser una mujer muy lectora, con unas altas capacidades intelectuales.”
— Jesús Callejo (01:48)
“Ella fue como dueña de su propio destino, sabía muy bien cómo dominar la situación, [...] y sobre todo cómo llegar al éxito por méritos propios, como así fue.”
— Jesús Callejo (10:39)
[11:18 – 16:21]
“No sólo porque enseñara a cacho, como se decía, sólo porque enseñara sus virtudes, sino porque tenía también esa gracia natural y sabía cantar. Por supuesto.”
— Jesús Callejo (09:54)
“Es la historia de una mujer que superó a sí misma, cómo romper la barrera de la circunstancia social. [...] Fue incluso una más entre los intelectuales, sobre todo de París.”
— Maripau Domínguez (12:45)
[16:22 – 22:10]
“Tenía una presencia escénica magnética, y de hecho utilizaba muy bien el abanico, cómo insinuarse con el abanico y sobre todo con la mirada y con el gesto [...] una de las características del cuplé.”
— Jesús Callejo (16:54)
“Ella utilizaba los mejores vestidos de los mejores modistos del momento, pero cuando salía al escenario, está claro que salía con unos corsés muy visibles [...] lo que hizo que se convirtiera en una pionera de la libertad femenina en la escena española.”
— Jesús Callejo (22:23)
[25:28 – 32:00]
“Era por ser mujeres, porque las cupletistas eran en su mayoría mujeres. [...] el género murió y el recuerdo de estas mujeres pues también murió con el género.”
— Teresa García Álvarez (27:13)
“No dejaba indiferente a nadie y de hecho han pasado a la posteridad sus grandes cuprés, los que ella popularizó [...]. Siempre tenía ese punto que destacaba sobre el resto de las personas.”
— Jesús Callejo (29:29)
[32:01 – 34:14]
“Tengo aquí el texto para que veas cómo funcionan los guiños del destino cuando ella canta el último cuplé. [...] Algún día ella se olvidará, que será como un juguete que pasará y ahí se quedará. Pero aún así seguirán sonando sus cuplés.”
— Jesús Callejo (33:18)
[34:14 – 38:41]
“Clavelitos es la pieza más universal, una canción cuplé que ella canta en 1909. [...] Es lo que abre la puerta a los grandes teatros europeos, no sólo españoles, sino europeos.”
— Jesús Callejo (35:16)
“Fue una mujer que rompió estándares, que rompió barreras, una mujer que surgió de la nada y llegó prácticamente a todo.”
— Jesús Callejo (01:15)
“Hoy en día habría sido una gran influencer.”
— Maripau Domínguez (13:53)
“No sólo consiste en cantar cuplé, sino que consiste también tener ese donaire, esa personalidad, ese carisma, esa mirada, ese toque con el abanico, esa improvisación...”
— Jesús Callejo (18:56)
“El mundo del cuplé solamente se dedicaron las mujeres principalmente. [...] la gente también se va a divertir mucho.”
— Teresa García Álvarez (27:41)
“En España sobre todo, tendemos a olvidar y a ningunear a nuestros artistas, sobre todo, a las mujeres.”
— Teresa García Álvarez (26:05)
“No sólo enseñaba cacho, sino porque tenía esa gracia natural y sabía cantar. Por supuesto.”
— Jesús Callejo (09:59)
El episodio traza con dinamismo y pasión el fascinante recorrido vital y artístico de La Fornarina, mostrando su capacidad para reinventarse, romper barreras y convertirse en símbolo de una época. A través de anécdotas, testimonios y análisis del entorno social, se recupera la figura de una de las grandes olvidadas del arte español y un modelo temprano de empoderamiento femenino. El cronovisor se cierra dejando una invitación a redescubrir el legado y la importancia de mujeres como Consuelo Bello Cano:
“Todo esto y mucho más es lo que rodea la biografía fantástica de Consuelo Bello Cano, más conocida como La Fornarina, una cantante extraordinaria de finales del XIX y sobre todo comienzos del siglo XX.”
— Nacho Ares (37:43)