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A
Ser Podcast.
B
Jesús Callejo, una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
A
¿Qué tal, Nacho? ¿Cabría que decirlo? ¿Qué tal, NACHO? Porque vamos a hablar del surrealismo.
B
Estamos como cabras. Claro que sí. Este es un cronovisor especial que estamos haciendo también en un lugar especial. Por eso suena tan bien. Es un lugar surrealista. Y vamos a hablar, como decíamos al principio, hemos comenzado con un fragmento de una entrevista a Amanda Lear, la cantante, musa, también pintora de Salvador Dalí. Como se conocieron en una entrevista en el programa Estudio Abierto con José María íñigo, del año 81, en donde cuando Amanda se le acercó a Dalí para que le orientara cómo convertirse en una gran pintora, Dalí le dice eso que ha pasado a la historia. Las mujeres no tienen talento para pintar. Dime una sola mujer que tenga sus cuadros en el Museo del Prado. Y yo podría decir más de uno. Artemisa, Gentileschi, Sofonis, Vanguisola, Un montón de mujeres. Pero era un personaje transgresor. Era un personaje muy especial, con esa corriente de pensamiento de la época. No hay que decir que era machista ni nada, porque era el pensamiento que había en la época. Y todo ello lo encumbró a ese mundo del surrealismo y de la genialidad.
A
Sí, lo hizo bien, porque él quería ser un genio. De hecho, en su diario, un diario personal que llevaba cuando era joven, a los 15 años ya seré un genio y el mundo me admirará. Y efectivamente acertó eso a los 15 años. Para que veas la visión de futuro que tenía.
B
Todo un profeta.
A
Todo un profeta. Porque yo creo que él tenía muy claras dos cosas. Primero, que sabía pintar y que sabía pintar por encima de los demás. De hecho, ya sabéis que le expulsaron de la Real Academia de San Fernando de Bellas Artes, porque decía que él sabía más que sus profesores y quién eran ellos para examinarle a el. Y segundo, porque se propuso, también es verdad, en la época que vivió, que fue la época de la transgresión artística, la época del futurismo, del dadaísmo, del surrealismo. Entonces él tenía muy claro, también se juntó con unos cuantos similares, como fue el caso de Buñuel o de García Lorca, tenía muy claro que había que transgredir las normas, que había que hacer un arte totalmente diferente. Si, Axo Leones, que él estaba muy interesado por el esoterismo, por la magia, incluso ya desde su nacimiento ya estaba un poco predestinado a convivir con ese otro mundo que queda reflejado muy bien en sus cuad. De hecho él se llama Salvador y fue el segundo Salvador o incluso el tercero, porque su padre era Salvador. Nueve meses antes del nacer había muerto el que hubiera sido su hermano mayor y entonces sus padres no se le ocurre otra idea que llamarle a él también Salvador y encima se lo dicen cuando tiene unos cuantos años, le llevan a la tumba y le tú eres un poco la reencarnación de este niño que perdimos nueve meses antes de que tú nacieras. Entonces claro, ya se quedó un poco obsesionado con esto de que él era el otro Salvador, el que tenía que reivindicar la figura y el recuerdo de su hermano, pero que tenía que algo mucho más que el resto de su familia.
B
Haciendo cálculos ahora, según hablabas, si nació nueve meses después de haber muerto su hermano, sus padres no perdieron el tiempo.
A
No lo perdieron para nada, de hecho estuvo muy vinculado a su madre, cuando su madre muere, pues él se llevó el clásico trauma del que pierde a su madre, pero es que su padre no se le ocurre otra cosa que casarse con la hermana, con lo cual su madrastra era su tía, te imaginas un poco el follón familiar que hubo ahí, e incluso su padre la llegó a desheredar con el tiempo, porque esas declaraciones pomposas y muy surrealistas que hacía Salvador Dalí diciendo que muchas veces pintaba y escupía sobre el retrato de su madre, entonces eso a su padre no le gustó para nada que dijera esa estupidez y le desheredó. Y no se le ocurre también otra cosa a Salvador Dalí, que un día ir a casa de su padre, llevar un preservativo usado con semen suyo, ya no te debo nada, y se le entrega este tipo de cosas que parece que son absurdas. Sí, formaba parte del carácter de un Salvador Dalí que incluso con sus padres tuvo sus más y sus menos. No era una persona que fuera muy amiga de sus amigos, porque de hecho tuvo incluso también tratos con el franquismo, cosa que le criticaron muchísimo. Tuvo también sus encontronazos con André Breton, que era el padre del surrealismo, de hecho le echó del movimiento surrealista, le echaban de todos los sitios donde iba, pero él también creó sus propias sociedades, una de ellas, y alguna vez lo hemos comentado, un cronovisor crea la Orden de Toledo, se iban a Toledo, que les pillaba muy cerquita, cuando él estaba en la residencia de Estudiantes en Madrid, se iba con Buñuel, se iba con Alberti, se iba con García Lorca. Y allí hacían todo tipo de perrerías. Una de las condiciones era que había que estar borracho, que por supuesto no había que lavarse durante toda la estancia que estuvieras en Toledo. Entonces, en la Venta de Aires, que era un poco como su centro de operaciones, hacían de todo, se vestían de curas, escupían en varios sitios. Esa era la Orden de Toledo, pero siempre con un elemento esotérico que es muy importante tenerlo en cuenta. Dalí era muy culto, conocía muy bien también esas otras artes marginales. Y por ejemplo, una de las cosas que iban buscando en Toledo era la Mesa de Salomón. Entre bebida y bebida y borrachera y borrachera, también tenían sus conversaciones diletantes, pero también esotéricas.
B
Bueno, Jesús, como siempre tenemos delante de nosotros el teclado de nuestro cronovisor. ¿Cuál es la fecha en la que nos invitas a viajar esta semana?
A
La fecha es el 3 de septiembre de 1951. Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al Cronovisor.
B
Bueno, nunca me habías traído una fiesta con este Kirikai, con esta música, con este ambientazo, además rodeado de gente. Bien. No me tires los papeles, Jesús, que una cosa es que no sepas en qué mano llevar la copa.
A
Estábamos que los tiramos. Pues fíjate, te he traído no a una fiesta cualquiera, te he traído a la fiesta del siglo, y así se denominó después de la Segunda Guerra Mundial, todo el trauma que se generó en Europa, pues los que eran ricos, y había muchísimo rico, y en este caso estamos hablando del conde Carlos de Beistegui, voy a hacer un fiestón, pero un fiestón por todo lo alto. Seis meses antes envió invitaciones a mil quinientos invitados. Todos ellos la creen de la cre de alto postir, o bien eran artistas o millonarios, o gente que estaba muy relacionada con el poder. ¿Y qué es lo que quería hacer? Pues ni más ni menos que representar un cuadro de Tiepolo, que era el fiestón también que se dio Marco Antonio y Cleopatra. Entonces quería que la gente fuera de época, no exactamente en la época egipcia, pero bueno, sí con sus disfraces, con sus máscaras, con su pompa, con su circunstancia. Y evidentemente este día, el 3 de septiembre de 1951, los Rolls Royce Atascar. Bueno, estamos hablando del palacio de un palacio de Venecia, que es el Palacio Labia. Los Rolls Royce prácticamente atascaron todas las vías, pero no sólo las vías terrestres, sino las fluviales, porque las góndolas también hubo un atasco considerable. La expectación que se generó allí era tremenda. Y claro, lo que estamos viendo ahora, que es uno de los momentos alejidos de esta ceremonia, de este fiestón, es cómo va vestido Salvador Dalí y también cómo va los distintos representantes de la época. Por ejemplo, Christian Dior. Christian Dior va vestido con un diseño que lo hace directamente Salvador Dalí paraé y viceversa. Y le diseña un traje de fantasma, de fantasma de Venecia. Y de hecho, una de las. Pierre Cardin, por ejemplo, es en el momento en el que él salta la popularidad, porque tiene que diseñar varios vestidos de época. Y Pierre Cardin, pues hasta ese momento un desconocido. Y fíjate, ¿No? Toda la repercusión que tuvo. Y las gafas que lleva Dalí, ahí le estamos viendo, son de doble cristal. Y entre medias de los dobles cristales hay hormigas. Hay hormigas y vivas. Con lo cual ya eso es bastante surrealista. Claro, estamos hablando del 51, donde ya Dalí estaba totalmente consagrado. Y el espectáculo es lo que llama la entrada de los gigantes, que son seis figuras de siete metros, ni más ni menos, que intenta emular un poco a esas fiestas catalanas, pero en este caso son fantasmones venecianos que entran ahí con sus zancos, con una música estridente y por supuesto con todos los bailes, con todas las máscaras y toda la pompa y la circunstancia, como te decía antes. Pero claro, ¿Qué personajes hay allí? Te digo sólo unos cuantos nombres. Estaba la condesa Natalia Paulova, los duques de Kent, el artista Jean Cocteau, por supuesto, Gala, su mujer. Estaba Orson Welles, estaba el que hizo todo el reportaje fotográfico para Vogue, que era Cecil Bitton. Estaba la princesa Polignac. Como ves, el que no estaba allí no existía. Entonces, todo ese reportaje fotográfico, gracias a eso sabemos cómo iban vestidos. Sí que la empezaron a denominar la fiesta del siglo, porque prácticamente estaba allí todo el mundo. Era un despilfarro. Fue muy criticado porque en aquella época todavía hay mucha gente que estaba pasando hambre y esto era como un exceso de egocentrismo. Pero a Dalí, como te puedes imaginar, le daba exactamente igual.
B
Es una época. Tenemos apenas cinco o seis años atrás la Segunda Guerra Mundial, con todo lo que afectó a Italia, y entendemos un poco el desmadre que supuso cuando había muchísima gente que estaba pasando verdaderas necesidades, pero como bien dices, Jesús Callejo Coronauta, eso parecía darle un poco igual a estos organizadores y a uno de sus protagonistas, Dalí, en esta fiesta del siglo en Venecia. Lo comentábamos antes, Dalí quizás es lo que es precisamente por esa transgresión, que luego hablaremos de ella, pero también por ese amor a todo lo extraño, lo insólito, lo misterioso, que también tiene reflejo muy claro en su. En su pintura.
A
Totalmente, si nos damos cuenta, un poco en toda la evolución de su pintura es un poco diferente a la de Picasso, que tuvo distintas etapas, pero la de Dalí sí tiene siempre una constante, y es ese surrealismo donde intentaba dar más preferencia al inconsciente que al consciente, es decir, él quería rechazar un poco lo que era el dominio de la razón y sí seguir un poco los dictados de la intuición, porque él pensaba que los momentos en los que, por ejemplo, sueñas, son los momentos de una realidad mucho más vívida que cuando estás en tu vida cotidiana. Entonces eso intentó hacer hincapié en ello, pero no sólo en sus cuadros, sino que lo llevó al extremo que fue en su propia vida, cómo vestía, en fin, ese famoso bigotito, cómo actuaba, las frases que él decía, que muchas veces las decía exactamente para escandalizar, no buscaba otra cosa. Y no pasar desapercibido. Claro, fíjate que incluso cuando se casa con Gala, que Gala ya por entonces tenía una relación con Paul Eluard, una relación abierta, también la tuvo con Dalí, pero Dalí se enamoró de una forma pasional de Gala, e incluso cuando muere Gala, él entra, como sabes, en una profunda depresión, pero Gala de alguna forma es como que le aupa en su excentricidad y por eso se van a muchísimas fiestas también. Prácticamente era como la salsa de todas las fiestas que había en París o que había en cualquier otra zona del mundo, y hacía que al no pasar desapercibido se buscara cualquier artilugio para que hablaran de él. Por ejemplo, sus mascotas, no era un gato o un perro, su mascota era un ocelote. Un ocelote que le había regalado el presidente de Colombia. Claro, llevar allí un felino de estas características. Otras veces llevaba unos hormigueros en su etapa parisina, llevaba unos hormigueros, lo sacaba.
B
A pasear por la calle. Hay fotografías de él saliendo del metro con eso hormiguero.
A
Claro, entonces, ¿Por qué haces eso? Sencillamente, pues para empatar, para asombrar a la gente. Luego disecaba también muchísimos animales, porque él tenía mucho amor a los animales, pero bueno, al final los acababa disecando, pero no disecaba a una paloma, disecaba a un tigre, a un león, a un buey de mar, incluso intentó hacerse un bastón con 10.000 hormigas. No pudo conectar hormigas totalmente disecadas y a saber si con un engrudo para que tuviera forma de bastón. En fin, era todo un personaje. Un personaje que allí por donde iba, claro, era una celebridad y además todo lo que tocaba o todo lo que firmaba se convertía en oro. Entonces él tenía una técnica muy buena cuando iba a un restaurante para no pagar. ¿Cuál era? Pues sencilla, iba allí con sus amigotes a los mejores restaurantes y cuando llegaba el momento de pagar, le pasaban la cuenta y él decía sin problema, sacaba su chequera, firmaba el cheque y detrás hacía un dibujito suyo y firmado también. Con lo cual el dueño del restaurante decía si cobro este cheque voy a cobrar menos que si realmente me lo quedo. Y esto se revaloriza, porque por entonces cualquier firma y cualquier dibujo que hiciera Dalí valía muchísimo más. Conclusión, la mayoría de las veces iba invitado porque no quería canjear ese cheque por dinero. Bueno, pues estas son las cosas que caracterizan a Salvador Dalí.
B
Un Salvador Dalí, como decíamos ahora, enamorado del mundo, del misterio, del esoterismo, de la magia, de la vida en otros planetas, de la ciencia, de aspectos liminares de la ciencia. Si te parece, Jesús Callejo Cronauta, vamos a escuchar un fragmento de una entrevista que concedió en su momento para televisión. Y después él reflexiona sobre algunos aspectos de la vida, del mundo, del misterio, de la vida en otros planetas. Y luego escuchamos la reflexión que hace sobre ese sentido más liminar, más marginal, Javier Sierra, nuestro buen amigo Javier Sierra, que es el coautor, junto con el pintor Antonio López y Monseaguer, de un libro extraordinario publicado por Planeta, que ha visto la luz hace pocos meses. ¿Por qué Dalí? Esto es lo que nos cuenta Dalí.
C
Y Javier Sierra Es evidente que existen otros mundos, eso seguro, pero como he dicho muchas veces, esos otros mundos están en el nuestro, residen en la Tierra, y precisamente en el centro de la cúpula del Museo Dalí, donde hay todo el nuevo mundo insospechado y alucinante del surrealismo. Y como prueba es de que hace dos minutos, haciendo ver que no veía algo que pasaba por el cielo, me he herido con mi bastón y me han tenido que poner una pequeña. Una pequeña super microestructura para disimular en ese momento.
D
Es imposible entender a Dalí sin su pasión por lo desconocido, por el misterio. Eso es lo que le lleva, entre otras cosas, a interesarse por asuntos tan dispares como por ejemplo el átomo y las investigaciones que se hacen en su época sobre este particular. Pero lo que le lleva a esas preguntas, y en esto los analistas no suelen poner el acento, es su profunda preocupación por la muerte. Él no quiere morir, él está convencido de que los avances científicos lo salvarán de pasar por la Parca y de hecho paseará por lecturas vinculadas a lo alquímico, a lo metafísico, a lo sobrenatural, tratando de encontrar una forma, una piedra filosofal que lo alejara por completo de ese fantasma que lo atenazó toda su vida. No lo consiguió, pero en el camino sí que se cruzó con personajes que creían en estas cuestiones tan importantes, como Louis Powell, el coautor del Retorno de los brujos, o como Paul Éluard, el poeta francés que dijo aquello de hay otros brillos, pero están en este y que se convirtió en el lema de toda una generación.
B
Jesús no dejaba indiferente absolutamente a nadie. Y en aquella época, en los años 50, 60, 70, hablar de este tipo de temas, de la muerte, de la vida en otros planetas, de elementos tan insólitos, que era como hablar del átomo, de ciencia, de planetas, lo convertía todavía en un personaje más estrafalario.
A
Sí, era muy estrafalario, pero muy culto, eso también hay que tenerlo en cuenta. Si tú lees cualquiera de sus obras.
B
Escribía muy bien, pero no sabía qué mujeres había en el Museo del Prado.
A
Pero ya creo que muchas veces lo decía sencillamente para escandalizar. Está claro que lo sabía. Él tenía una cultura general muy amable, pero no le interesaba pasar como un hombre culto, le interesaba pasar como un hombre extravagante, como un hombre surrealista, y por eso cualquier acto que hacía era en ese sentido.
B
Hay una anécdota muy buena que le preguntan Si en un incendio que hubiera en el Museo del Prado, ¿Qué cuadros salvaría? Y él dice, Jean Cocteau, cuando le hizo la pregunta yo salvaría al fuego. Y Dalí yo salvaría el aire que hay en el cuadro de Las Meninas. Era un enamorado de Las Meninas, del arte de Velázquez y de ese cuadro. Incluso en ese momento de transgresión era muy fino a la hora de hilar y de manifestar sus impresiones.
A
Era muy fino, efectivamente. Él ya digo que destilaba, por una parte esa cultura general, por otra parte una sensibilidad muy especial que sólo lo entendían los que estaban muy cerca de él, porque siempre tenía como esa máscara, yo soy Dalí y por lo tanto respetarme como el genio que soy. Pero cuando rascabas un poco más, sí que veías ese otro aspecto, fuera de esa extravagancia, fuera de esos Cádiz con el que solía conducir esa pompa, esa especie, esa megalomanía, por decirlo así. Entonces sí que le interesó muchísimo ese aspecto onírico. De hecho, por ejemplo, en Recuerda la película de Hitchcock, sabes que hay toda una escena. Bueno, cuando va a Hollywood se lo rifan, quiere todo el mundo colaborar con él, porque sabía perfectamente la creatividad y la imaginación que tenía. Ya habían visto El perro andaluz, lo que hizo con Luis Buñuel, y habían visto de lo que es capaz. De hecho faltó un pelín para que hiciera una película con Los hermanos más. Qué pena, ¿No? Porque hubiera sido una gran producción. ¿Te imaginas Los hermanos más con Salvador Dalí?
B
Y con Walt Disney también.
A
Y con Walt Disney, efectivamente. Hizo también una película que luego se ha rescatado. Y cuando tú ves todas esas escenas, que en el fondo es como una sucesión de cuadros de Dalí, tú dices madre mía, la imaginación portentosa que tenía. Otra de las cosas que él hizo fue un tarot. Y el tarot, un tarot daliniano, lleno de símbolos, porque él también conocía muy bien la simbología y donde se ve claramente sus inquietudes por la alquimia, por la magia, por las sociedades secretas, evidentemente por todo elemento simbólico que luego fue aplicando a su arte los famosos relojes blandos, pero también cómo jugaba con los espejos, él tendría un espejo como puertas dimensionales, siempre hacia el otro lado y siempre intentando dar protagonismo a su inconsciente. Eso lo refleja muy bien Javier Sierra en esta obra que tú acabas de citar, porque quedó muy obsesionado con el cuadro de San Juan de la Cruz, fíjate, hizo un manifiesto místico porque él también estaba implicado un poco en esa vía mística que tenía, como una vía muy frívola, pero por otra parte, en su mundo interior le hubiera gustado ser un monje que hubiera pasado desapercibido. Pero evidentemente el Salvador Dalí, el que él intentaba reencarnar, le impedía. Le impedía pasar desapercibido, como acabamos de decir. Sé que tiene multitud de anécdotas en ese sentido, pero siempre que él se sentía como un hacedor, como un mago. De hecho, los 22 arcanos de ese tarot que él dibujó, la cara de la primera carta que es el mago, es la suya. Yo creo que eso ya dice bastante.
B
Dice bastante de una persona que el común denominador de toda su vida es esa transgresión. ¿Hasta qué punto podríamos pensar, no sé si te lo has planteado alguna vez, que sus puestas en escena estaban casi guionizadas? Es decir, sabía muy bien lo que iba a decir. Yo recuerdo por ejemplo a mis padres cuando en los años 70, cuando salía con Gala en algunas apariciones en televisión y salía Gala con ese lazo enorme sobre la cabeza, yo lo tengo grabado a mi madre escandalizada diciendo menuda mamarracha, porque no era capaz de entender primero la libertad de poder hacer lo que te da la gana, no tienes por qué ir como el resto de la sociedad cree que tienes que ir. Gala no estaba faltando el respeto a nadie y le gusta ir con ese lazo gigante que era más grande su cabeza. Pues bueno, pues muy bien. Pero en aquella época, en la década de los 70, eso era una transgresión muy grande. Y Gala igual, con esos bastones, con esas capas, con ese bigote, con esas muecas que hacía cuando era retratado, no dejaba indiferente a nadie. ¿Todo eso estaba guionizado o realmente era así?
A
No, hay muchas cosas que estaban guionizadas, estaba claro. Él hacía una puesta en escena muy detallada. Y te cuento dos anécdotas. Por ejemplo, una vez di una conferencia de pie encima de una grúa metálica, en una posición se va a matar y el discurso que da es sobre las propiedades del Los cuernos del rinoceronte. ¿Por qué lo hacía Jay? Sencillamente porque si lo hace en una mesa tal cual, pues no tiene ningún sentido, entonces tiene que hacerlo en una grúa. Estaba claro que estaba ionizado y además de un tema que no tenía nada que ver con las grúas metálicas. Y la otra es cuando da una conferencia vestido con una escafandra de buzo, y claro, todo el mundo ahí asombrado, ¿Qué pinta este con una escafandra de buzo? Entonces dijo que era para profundizar mejor en las ideas humanas. Entonces todo eso era poco lo que comentábamos. En otro orden de cosas, lo que contábamos de Ramón Gómez de la Serna, esas conferencias maleta, que lo que buscaba eran instrumentos y objetos para meter al espectador un poco en esa atmósfera que él quería crear. En el caso de Dalí era mucho más exagerado todo. Bueno, pues evidentemente eso no era casualidad, nos llevaba una escafandra de buzo ahí en la maleta, porque sí. Todo eso lo hacía para de alguna forma tener esa sensación de que él acaparaba todas las miradas. De hecho, otra circunstancia muy significativa, cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, él se va a Estados Unidos, es la etapa americana, precisamente para oír un poco de todos los horrores que estaban pasando en Europa, pero él muestra de vez en cuando una cierta simpatía por Hitler. Yo estoy convencido que él no tenía ninguna simpatía por Hitler, pero es que por entonces todo el mundo hablaba mal de Hitler. Entonces él dice, bueno, pues no era tan malo. Entonces él da otra visión distinta, lo cual le acarreó muchísimas críticas. De hecho parte de las críticas y de los enfados de André Breton era por eso, por los coqueteos que él hizo con el nazismo y también un poco con el franquismo, porque cuando llega Franco, después de la Guerra Civil, él también tuvo mucha relación con Franco, de hecho le imitó muchísimas veces a Port Gigat, a Cadaqués, etc. Eso no le gustaba a la gente, porque a ver, tú eres un artista, eres un referente, no te metas en política. Pero yo creo, es mi opinión personal, se metía en política no porque él fuera fascista o fuera comunista, le daba exactamente igual, es que iba en contra del discurso dominante. Si el discurso dominante era ser antifascista, ¿Por qué no? A lo mejor ser de Hitler no era tan malo. Esas son las chorradas que hacía Dalí.
C
Un día que fuimos a ver juntos con Jean Cocteau, que tenía mucho espíritu francés, el más refinado, fuimos a ver juntos del Museo del Prado, y al salir en el Ritz había una especie de conferencia de prensa y preguntaron a si se hubiera quemado el Museo del Prado, ¿Que hubiera salvado usted? ¿Que se hubiera llevado usted? Yo ya vi lo que iba a decir, porque era un plagio de una cosa de un griego y dijo mirándome a mí. ¿Quieren decir eso, Dalino? Puede. Pues yo me hubiera llevado, hubiera salvado el fuego. Y se quedó mirándome. Entonces, naturalmente, los periodistas dijeron ¿Y usted, Sr. Glad? ¿Que se hubiera llevado, ¿Que hubiera salvado? Entonces yo como que soy un poco teatral, hice que reflexionaba un poco, yo lo tenía pensado y dije pues Dalí se llevaría nada menos que la y específicamente el aire contenido en Las Meninas de Velázquez, que es el aire de mejor calidad que existe. Naturalmente, como que el fuego no es un elemento pintural y el aire es el protagonista de la pintura, el propio Coct cogió dos pájaros de cóctel y se los puso en forma de bigote, inclinando la cabeza.
D
Dalí ejerció de rebelde toda su vida. Desde muy joven, frente a su padre, notario en Figueras, ya esgrimía ideas y razonamientos que no eran los propios de la sociedad bien pensante de su época. Y desde muy joven también se acostumbró a que lo mirasen con recelo en su Figueras natal y después incluso cuando marchó para estudiar fuera de Gerona. Evidentemente eso causó una impresión que fue haciéndose muy profunda en quienes lo rodearon y que al tiempo se burlaban de él a sus espaldas, al tiempo le reían las gracias, porque se había convertido en una figura internacional del mundo del arte. Tengo la sensación de que a Dalí todo aquello no le importaba demasiado. Él tenía su visión profunda, a veces mística, en pocas ocasiones metafísica de la realidad, y como estaba en ese mundo paralelo y superior desde su concepción, lo que dijeran los simples mortales le traía un poco sin cuidado, aunque eso sí, gozaba de escandalizarlos.
B
Escuchábamos un nuevo fragmento de una entrevista de televisión de Salvador Dalí y la reflexión que Javier Sierra, coautor junto con Antonio López y Montseguer, hacía sobre él, hablando de esa transgresión. El libro recomendamos desde aquí, publicado por planeta, es ¿Por qué Dalí? Lo recomendamos porque es una visión muy cercana de la figura de Dalí, tal y como estamos compartiendo Jesús Callejó Coronauta y yo en este cronovisor. Dalí, desde luego, hemos dicho que era un personaje transgresor, que le encantaba el mundo del esoterismo, de la magia, pero sobre todo, sobre todo, lo que impactó realmente es su arte, su pintura, ese lenguaje tan particular, inigualable, con esos relojes derretidos, esos elefantes altísimos con patas muy delgadas, esos espacios diáfanos, desérticos, paisajes casi lunares, en definitiva, una visión del mundo que solamente pudo crear él. Eso es también lo que le convierte en un personaje tan singular, es tan.
A
Singular, si sólo fuera un excéntrico no hubiera pasado de ahí. Pero es que pintaba muy bien, es verdad que era un genio, y ojo, no sólo estamos hablando de cuadros, atribuyen más de 1.500 cuadros, es que estamos hablando de muebles, estamos hablando de diseños de joyas que hacían que él prácticamente tocó todos los palos del arte, de hecho también estuvo metido o implicado en la moda, hizo varios diseños para algunos modistos, antes hablábamos de Christian Dior y también en la publicidad, hizo incluso carteles para, por ejemplo, de Eurovisión en el año 1969 hizo diseños para una empresa, o toda una empresa casi que era un EMA alternacional de joyería, claro, cobrándolo a precio de oro, como te puedes imaginar. Hizo varios logotipos, incluso el logotipo del Chupa Chups también está implicado ahí en Salvador Dalí. ¿Eso por qué lo hacía? Bueno, pues sencillamente, primero porque le daba dinero, está claro, tener la marca y la firma de Dalí y segundo porque le interesaba meterse un poco en todos estos aspectos, no sólo en la pintura, también él hizo escultura, ya digo, hizo diseño de todo tipo y sobre todo diseñador de moda, que hay mucha gente que no, que no conoce ese aspecto. Y dentro del diseño de moda hubo varios elementos, por ejemplo en el caso de Christian Dior, cuando diseñó un vestido para el año 2045, por supuesto totalmente vanguardista, lo pilla Ali, un director de ciencia ficción y se lo compra, o hacer un vestido con bolsillos que parecían cajones de una cómoda, o el sombrero con forma de zapato, que seguro que habrás visto alguna fotografía en ese sentido, un teléfono langosta, un cinturón rosado con labios en la hebilla, ese tipo de cosas, ¿A quién se le ocurre? Evidentemente a él, y lo hacía bien, si sólo se le hubiera ocurrido, como ha pasado con algunos botarates que van de surrealistas, pero luego las cosas que hacen son verdaderas chapuzas. No, no, es que lo hacía bien, y no sólo lo hacía bien, sino que lo vendía bien y por eso cada cosa que él firmaba, incluidos sus cheques, pues valían una millonada. También es verdad que ha sido víctima de falsificaciones. Hay muchos grabados supuestamente suyos porque él dejó muchas firmas hechas, que es una parte oscura ya en la última etapa, cuando ya tuvo una enfermedad de Parkinson, cuando él ya no estaba en sus cabales, dejó muchas firmas sin nada pintado y luego pues encima se pintaba algo y se le atribuía a él para ganar dinero simplemente. Pero sí es cierto que mientras él controló toda esa producción y controlaba muy bien, sabía lo que ganaba y lo que perdía. Sí que era una mente muy calculadora, a la vez muy irracional, porque siempre daba preferencia a esa intuición, a esa parte onírica y esa parte del subconsciente.
B
Un personaje realmente increíble en la historia del arte, en la historia del siglo XX, Salvador Dalí, que es el que hemos intentado abordar en este Cronovisor Historia junto con Jesús Callejo, crononauta. Vamos a acicalarnos los bigotes, a peinarnos de aquella forma. Tú lo tienes más fácil que yo, Desde luego. Ahí aparecen las Meninas y él quiso reflejar un poco también esa idea del artista del Siglo de Oro. Jesús Callejo, crononauta, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado hacer un poquito más de historia.
A
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SER Historia: Cronovisor | Salvador Dalí, el genio del surrealismo
Podcast Host: Jesús Callejo y Nacho Ares
Date: June 30, 2024
Este episodio de "Cronovisor" en SER Historia explora la vida, el arte y la extravagancia del icónico Salvador Dalí, un referente fundamental del surrealismo. A través de anécdotas, análisis y testimonios, los presentadores diseccionan la figura de Dalí –su genialidad, excentricidades, raíces esotéricas, relaciones personales y su huella en la cultura pop y el arte mundial.
El episodio logra retratar la complejidad y riqueza inigualable de Salvador Dalí: no solo como pintor genial sino como símbolo de la transgresión, el esoterismo, la provocación y la pasión por el misterio y la vida. Su vida misma fue una obra de arte, cuidadosamente escenificada y pensada para no dejar indiferente a nadie. Dalí se revela como un personaje que desafió todas las normas y cuya influencia perdura mucho más allá de los lienzos.
Recomendación: El podcast menciona el libro “¿Por qué Dalí?” de Javier Sierra, Antonio López y Montseguer, recomendado para profundizar aún más en la figura y legado del artista.