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Narrator
Ser podcast.
Nacho Ares
José Francisco Sanz Requena Una vez más bienvenido de nuevo a Ser Historia.
José Francisco Sánchez Requena
Bien hallado, Nacho Ares.
Nacho Ares
Hace unas semanas estuvimos hablando de esa máquina de Antiquitera y en esta ocasión vamos hacia un tema también en esta sección del blues de la ciencia, muy científico, pero que tiene un trasfondo también un poco oscuro, un poco belicoso, sobre todo alrededor de una figura, Robert Oppenheimer, que es a quien se le ha dedicado una película recientemente y que muchos han redescubierto y todo lo que había alrededor de ese Proyecto Manhattan.
José Francisco Sánchez Requena
Sí, la verdad es que la película, aunque lleva el título de Oppenheimer, pero el Proyecto Manhattan aglutinó a tal cantidad de excelentes científicos que no sabría por dónde empezar ni acabar. Desde Sillar, Teller, Wigner, Feynman, o sea la cantidad de 100 científicos que había inmersones. Increíble. Es que además es una época súper emocionante porque es cuando empieza todo el tema de la mecánica cuántica está por medio. Albert Einstein sí que es cierto que termina con las dos bombas atómicas, pero desde el punto de vista científico, vamos, fue un momento excelente.
Nacho Ares
Claro, porque lo acabas de decir, estamos un poco a mediados, un poquito antes quizá mediados del siglo XX, a finales del primer tercio del siglo XX, pero son momentos históricos en donde hay un elenco de científicos muy destacados y que por desgracia muchos de ellos, incluso Albert Einstein, podríamos decir que no es que trabajaran para las máquinas belicosas del momento, pero claro, todos los logros científicos que se hacían en aquella época parece que tenían solamente una salida, que era hacer bombas cuanto más destructivas mejor.
José Francisco Sánchez Requena
Sí, hay que ponerse un poco en contexto de la época. Es un momento en el que estamos justo antes de lo que es la Segunda Guerra Mundial y bueno, hay un grupo de físicos húngaros que son, son judíos, están exiliados en Estados Unidos, tienen información que la Alemania nazi pues está desarrollando un proyecto de bombas atómicas. Uno de ellos concretamente, bueno, uno de ellos eran tres, Szilar, como te he dicho antes, Teller y Wigner. Szilar concretamente es el que de alguna forma anima a Albert Einstein a escribir una carta al presidente Roosevelt, concretamente el 2 de agosto del año 1939, advirtiendo que están ahí los nazis, que mira lo que están haciendo y es cuando en ese momento el presidente Roosevelt pues incrementa la investigación sobre lo que es el desarrollo de la física nuclear en EEUU.
Nacho Ares
Claro, así nace el Proyecto Manhattan, un proyecto nuclear más o menos secreto con 13.000 empleados. Yo no sé qué secretismo puede tener eso. Con 13.000 empleados alguien se iría de la boca. Un coste final de casi 2 billones de dólares, que imagino que serán 2 billones de dólres americanos contabilizados en la época, es decir, dos mil millones nuestros, porque los billones en Estados Unidos son mil millones nuestros, los billones nuestros son un millón de millones. Es un lío, pero bueno, a veces las traducciones, yo he visto traducciones en libros que están mal hechas. Y claro, la idea, ese proyecto inicial, el objetivo único era superar a los nazis con ese nombre en clave de Proyecto Uranio que tenían también.
José Francisco Sánchez Requena
Sí, es el nombre que dieron los nazis a su proyecto de desarrollo nuclear. Es que además estaba dirigido por, yo creo que es uno de los padres de la física cuántica, Heisenberg, que estaba involucrado en este proyecto. Precisamente estos tres físicos húngaros tenían relación con Heisenberg, por eso tenían esa tan buena información de lo que se estaba desarrollando. Y es cuando Estados Unidos se pone. Es que además es curioso porque todo esto es previo a que Estados Unidos entrase dentro de lo que es la Segunda Guerra Mundial, o sea, ya la autorización que había hecho Roosevelt para el desarrollo de la bomba atómica es dos meses antes, fíjate, del ataque a Pearl Harbor por parte de los japoneses. Ni siquiera Estados Unidos había entrado en la Segunda Guerra Mundial. Pero si, es así, o sea, era un poco una carrera contrarreloj para. Para desarrollarlo antes que lo hicieran los nazis.
Nacho Ares
Además, viendo un poco los nombres de los actores que participan en esta historia real, como el propio Robert Oppenheimer, Nicholas Björn, Enrico Fermi, Ernest Lawrence o el propio Albert Einstein, solamente por los apellidos, vemos que cada uno es de su padre y de su madre, cada uno es de un lugar diferente y vemos un poco la globalización que había en aquella época de la ciencia y que encontramos brillantes científicos no solamente en Estados Unidos, sino en algún país más modesto de Europa, menos conocido. Todo ello engloba un poco el carácter propio del ser humano, que independientemente de la formación que tengas, independientemente del interés que tengas en algunas cosas, hay personas que pueden sobresalir del resto por su inteligencia y dar ese salto al exterior y poder realizar este tipo de trabajos tan extraordinarios.
José Francisco Sánchez Requena
Sí, es que además yo creo que Estados Unidos se convirtió un poco en un sitio donde iban a desembocar todos estos grandes científicos. Fíjate, por ejemplo, cuando todo el desarrollo de la carrera espacial viene precisamente también procedente de ingenieros y físicos alemanes, muy relacionados también con la Alemania nazi, que van a Estados Unidos. Y es a partir de ahí casi casi donde empieza a nacer lo que es la NASA. Entonces Estados Unidos lo que hizo fue ir reclutando todos estos. Además que es una época realmente, yo diría que es la época dorada de la física del siglo XX. Toda la tecnología que tenemos hoy en día con el tema de la física nuclear, es aquí donde nace, está naciendo todo el tema de la mecánica cuántica. De hecho, y esto también, si los oyentes han visto un poco la película de Oppenheimer, se deja caer como que Oppenheimer, el científico que de alguna manera está introduciendo todo lo que es la mecánica cuántica en Estados Unidos. Una mecánica cuántica que hoy en día no podríamos estar sin ella. Toda la tecnología que nosotros utilizamos habitualmente, desde el ordenador, la tablet o el teléfono móvil, el fundamento físico es la mecánica cuántica. Por eso es una época realmente interesante, no solamente por lo que es el desarrollo de las bombas atómicas, no por el desarrollo de la física nuclear, sino también por toda esa parte de la física moderna que tenemos hoy en día.
Nacho Ares
Claro, es lo que te iba a comentar. Siempre vemos quizás el lado más oscuro, siempre se habla de esa carrera en pro de conseguir una bomba cuanto más destructora, pues mejor. Pero en el lado contrario, quizás también es bueno aprender de nuestros errores y darnos cuenta de que después de la catástrofe de Hiroshima y Nagasaki, no hay que volver a hacer una locura de este tipo. Y desde entonces toco madera, nadie ha vuelto a hacer nada parecido. Aunque siempre el miedo está ahí y es algo que subyace. ¿Hasta dónde tenemos que llegar en ese avance tecnológico? Porque cabe, estarás conmigo, José Francisco, el hecho de que cualquier avance tecnológico, cualquier descubrimiento, siempre tiene un lado positivo, pero también un lado negativo, que es lo que da miedo a estas cosas.
José Francisco Sánchez Requena
Sí yo procuro diferenciar lo que es la ciencia y la tecnología con el uso que hacen otros actores de esa ciencia y de esas tecnologías, a veces esa ciencia y esa tecnología no cae en buenas manos y a veces se utiliza mal. No creo que sea.
Nacho Ares
Yo siempre he dicho lo mismo, con un cuchillo jamonero puedes cortar un buen jamón, pero también le puedes cortar el cuello a alguien. No hay que perseguir al inventor del cuchillo de jamón.
José Francisco Sánchez Requena
No, por supuesto. Es que además lo que comentabas, yo creo que entiendo que es más la inquietud y el ansias de conocimiento, o sea, eso de ver que cuando tú eres capaz de romper el núcleo de un átomo y que de esa ruptura se puede extraer una gran cantidad de energía, es que eso es realmente alucinante, es que es algo increíble que después toda esa energía se utilice de forma, digamos, bueno, no demasiado apropiada para generar bombas atómicas, no sé, ahí es otra cuestión donde no quiero señalar, pero bueno, están los políticos y es lo que te decía, tanto Roosevelt como Truman, pues al fin y al cabo, fíjate, son los que tomaron la decisión o los militares de lanzar las bombas atómicas.
Nacho Ares
Gente que de física no sabe nada.
José Francisco Sánchez Requena
Claro, pues seguramente no sabrían nada de física, pero luego sí que es verdad que hubo cierto arrepentimiento, de hecho comentaban que Albert Einstein dijo que debería quemarse los dedos con los que escribía aquella primera carta a Roosevelt. Entonces sí que hay, pues esa, no sé si he dicho arrepentimiento, no sé si es exactamente la palabra, pero Bueno, obviamente las 140.000 personas que murieron en Hiroshima o las 40.000 bajas y 25.000 heridos en Nagasaki, pues a uno le da que pensar ¿Para qué podemos utilizar toda esta ciencia y toda esta tecnología?
Nacho Ares
Bueno, pues es quizás el trasfondo y que en esta nueva entrega del Blues de la ciencia, hablando del Proyecto Manhattan y de esa figura tan increíble, Robert Oppenheimer, a quien se le ha dedicado hace pocas fechas, hace pocos meses, una extraordinaria película, queríamos abordar aquí con nuestro divulgador científico de cabecera aquí en Ser Historia, José Francisco Sánchez Requena, profesor astrofísico de la Universidad de Valladolid. Como siempre, José Francisco, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
José Francisco Sánchez Requena
Muchísimas gracias a ti, Nacho, un abrazo muy fuerte.
Narrator
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Host: Nacho Ares
Guest: José Francisco Sánchez Requena, Profesor astrofísico de la Universidad de Valladolid
Date: October 30, 2023
In this episode of SER Historia, Nacho Ares and José Francisco Sánchez Requena delve into the historical, scientific, and ethical dimensions surrounding Robert Oppenheimer and the Manhattan Project. Using a lively and accessible tone, the pair explore the race for nuclear power during World War II, the global network of scientists involved, and the duality of scientific discovery: its groundbreaking potential for both creation and destruction.
On Collaborative Genius:
"El Proyecto Manhattan aglutinó a tal cantidad de excelentes científicos que no sabría por dónde empezar ni acabar."
— José Francisco Sánchez Requena (01:02)
On the Ethical Divide:
"Procuro diferenciar lo que es la ciencia y la tecnología con el uso que hacen otros actores de esa ciencia y de esas tecnologías."
— José Francisco Sánchez Requena (09:51)
On Regret and Responsibility:
"Albert Einstein dijo que debería quemarse los dedos con los que escribía aquella primera carta a Roosevelt."
— José Francisco Sánchez Requena (11:28)
Scientific Discovery as a Double-Edged Sword:
"Con un cuchillo jamonero puedes cortar un buen jamón, pero también le puedes cortar el cuello a alguien. No hay que perseguir al inventor del cuchillo de jamón."
— Nacho Ares (10:15)
The episode is dynamic, insightful, and approachable, maintaining a sense of curiosity and wonder even while touching on gravely serious historical consequences. Both the host and guest emphasize a balanced view—celebrating scientific progress, warning against its misuse, and stressing the essential human ethical dilemmas at play.
The discussion provides a fast-paced yet nuanced overview of Oppenheimer and the Manhattan Project, confronting the light and shadow of scientific advancement. This blend of historical narrative, personal reflection, and philosophical questioning makes it an engaging listen for both history aficionados and newcomers alike.