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Ser Podcast.
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Manda construir el edificio. En el siglo XVI se levanta un edificio renacentista que diseña Juan de Álava, con un gran balcón para poder ver el mercado, poder controlar económicamente, seguir toda la actividad cultural que tenía la ciudad, el control. Aunque lo que más destaca del edificio es el reloj. Es el símbolo de la ciudad, el hecho de que presida la Plaza Mayor y cuyo nombre viene del pueblo de Valladolid, Mayorga de Campos, que es donde se hace realmente el reloj. Y este hombre es el encargado de venir de aquella población y aquí está durante un año montando el reloj aquí abajo hace el horno para fundir la campana, va subiendo la maquinaria y monta el reloj. Y cuando termina o muere, porque esto no está muy claro, es el propio mercado. La gente del mercado sería muy popular entre todo el mundo todos los días mirando hacia arriba, veían al hombre trabajar arriba, Pues cuando muere le hacen una estatua, que es la que preside nuestra plaza Mayorga, y le llaman Mayorga en.
C
Honor a la ciudad de donde venía.
B
¿Cómo llamarían realmente al relojero? El abuelo Mayorga.
C
Continuamos en Ser Historia con esta música de mercado medieval. Escuchábamos ahora un nuevo fragmento. Es la voz de Ismael Martín, técnico de Turismo de Plasencia, hablando en el Canal de Extremadura sobre el Abuelo Mayorga, el mercado. Y el lugar en donde nos encontramos es el Ayuntamiento de Plasencia. Estamos en este salón de plenos, como decía antes, gracias al apoyo de la Diputación de Cáceres, la Junta de Extremadura y el propio Ayuntamiento de Plasencia. Hemos estado hablando de autómatas, hemos estado hablando un poco de la historia de esta ciudad, de los monumentos, pero también del Mercado medieval del martes Mayor, que se viene a celebrar el primer martes del mes de agosto, pero que hunde sus raíces, como veíamos con la figura de Alfonso VIII a finales del siglo XII, cuando en 1186 funda esta ciudad. Queríamos hablar de todo esto con Esther Sánchez, ella es cronista oficial de Plasencia. Esther, bienvenida a Ser Historia.
A
Muchas gracias por la invitación.
C
Me decía que está un poco nerviosa. Sí, yo le he dicho, mírame a mí, no mires a la gente, no pasa nada. Esto va a ser una conversación absolutamente distendida. Ya verás cómo lo pasamos bien. No me la pongáis nerviosa. Lo decía ahora, la figura de Alfonso VIII es vital para entender la historia de Plasencia es el rey de Castilla, funda en 1186 la ciudad. ¿Por qué la funda aquí? ¿Qué es lo que tenía este lugar para crear esta maravilla?
A
Es que el sitio ideal, como va la conquista castellana del reino de Castilla, es el sitio ideal porque el río hacía de foso. Cerca estaba la frontera del reino de León, que también era enemigo suyo, eran parientes, pero eran enemigos un poquito más allá del reino de Portugal y al sur, a partir del río Tajo, los reinos de Taifa, el reino de Taifa de Badajoz. Entonces todo esto para él consolidar las conquistas según va bajando, necesitaba tener ya una urbe, una ciudad, y por eso la dota de unas murallas y además el río hace de un foso natural. Entonces consolidar esto significaba también dotarla de una sede episcopal. Claro, lógicamente, si la dota de una sede episcopal, ¿Qué pasaba? Esto pertenecía, aunque no estuviera muy colonizado, pertenecía al obispado de Ávila y también pertenecía al concejo de Ávila. Con lo cual ahí va a haber las tensiones entre el concejo, por un lado, entre el concejo abulense y el placentino que se ha creado, y también el obispado, porque le quitan un montón los impuestos que se daba, el diezmo y todo eso. Y también las caluñas, las multas y todo eso. Claro, de recibirlos el concejo de Ávila a recibirlos ya una ciudad poco a poco que se va haciendo.
C
Tenía ese factor estratégico de estar donde.
A
Estaba y también económico estratégico para consolidar la conquista del reino castellano contra su pariente del reino de León. Era primo, me parece, y luego fue su yerno, y luego también con Portugal y los reinos de Taifa. Entonces todo esto es unas cuestiones principalmente estratégicas. Y luego para consolidar esta zona, la dota de unas leyes, que es el fuero, unas leyes para atraer población. Por eso tenemos las tres religiones del libro, que son los judíos, los musulmanes y los cristianos, lógicamente. Y eso lo contempla también el fuero.
C
Es una historia que también se repite en otros lugares de la península ibérica en estos momentos, donde en plena Edad Media podemos ver que se fundan ciudades en otros lugares, siempre lo primero que se crea es una iglesia, una plaza para el mercado, un convento, es decir, puntos en definitiva neurálgicos, alrededor de los cuales hacen movimiento de gente, porque la gente va a la iglesia, la gente compra en el mercado. En definitiva todo eso le da vida. Y en Plasencia es muy claro esto que estoy contando, y sobre todo por ese mercado, que es lo que de alguna manera también se sigue perpetuando en el presente, con ese martes mayor, que es lo que le da esencia desde el punto de vista económico también a la ciudad.
A
Claro, eso el martes, el tener aquí un martes que no se pagaba derecho, no se pagaba, luego ya más adelante se llamarán alcabala, pues ese día favorece que vinieran los comarcanos aquí y que hubiera una relación comercial y de afluencia de personas aquí a comprar. Todo eso. Luego el fuero no va a venir tan reglamentado como luego ya en el siglo XV va a reglamentar el conde Álvaro de Estúñiga, lo va a reglamentar, va a dar una serie de. En las ordenanzas que él dio a la ciudad, pues ahí ya reglamenta el martes dice que se tiene que celebrar la Plaza Mayor, lo que dijo antes el alcalde, que tendría que ser el mercado de ganados, tenía que ser fuera, entonces lo dan desde la Puerta de Talavera, en esos momentos era desde la Puerta de Talavera hasta el puente de Trujillo, que se llamaba la Corredera, que ahí es donde luego también se establecerán los mesones, para que toda esta gente trajinante vengan con el ganado y puedan dormir en esos mesones. Y aquí en la Plaza Mayor podían venir ese día libre de derecho, de impuestos, digamos, y por eso, eso sí que luego si ese día les sobraban cosas, no la podían quedar, porque claro, ese día no habían pagado los mercaderes que venían aquí. Y luego otra cosa también en la Plaza Mayor es bastante curioso, vamos, no solamente ya el día del mercado, sino en la feria franca que establece, vamos, que cambia el conde, el conde Álvaro de Estúñiga cambia el tiempo de la feria, en principio era en mayo, pero lo cambia en noviembre, el 25 de noviembre, hasta el 15 de diciembre. Y es que la plaza también va a tener un protagonismo muy grande con eso, porque claro, la plaza era donde venían los mercaderes a vender, se llenaba todos los soportales de tienda, y claro, decía que impedían a la gente, no solamente los viandantes, sino las caballerías, no, no, las caballerías pasar por debajo de los soportales y que eso no podía ser, y que luego la misma Plaza Mayor estaba llena de tiendas y que eso era muy feo y que había que eso. Y entonces empieza a reglamentar, bueno, pues los traperos que vienen desde, es decir, los que vendían los paños, pues que se establezcan en la calle del Rey, ahí en la calle esta de la derecha, hasta cierto punto. Pero claro, eso pasa que luego empieza la picaresca, porque los placentinos, los mercaderes de aquí, ellos no quieren ir a la calle del Rey porque costaba carísimo. Las lonjas, claro, los locales comerciales, digamos, de la época, cuando eran las ferias, encarecían los precios y claro, los placentinos no querían ir allí y se quedaban, los placentinos y los de la tierra se quedaban en la Plaza Mayor. Y eso producía, claro, con toda esa amalgama de eso, ellos cogían y dicen, no. Luego ya en el siglo XV y en el siglo XVI, la disculpa que dicen es que en la calle del Rey, como hace más oscuro, porque era noviembre y parte de diciembre, la venta de los paños. Es que entonces se cometían muchos fraudes porque no se veía bien. Entonces decían, no, no, tenemos que estar en la Plaza Mayor para vender los paños, porque es que si no eso. Y claro, empiezan a decir, es que hay regidores, es decir, concejales de la época que tienen intereses en que. En que las tiendas de paño se establezcan en la feria, en la plaza Mayor, pero la gente, los dueños de los locales comerciales, no, es que estos tienen intereses. Es decir, que ya en todo eso. Pero eso viene en las ordenanzas, porque las ordenanzas que dio el duque, luego se van ampliando y van insertando todos esos pleitos que tienen a finales del XV y a principios del XVI a cuenta de la alcaicería, que era aquí en la calle del Rey. Entonces es una cosa, empiezas a leer eso y es que te quedas ya.
C
Que no ha cambiado nada la historia en muchos siglos. Esther Sánchez, cronista oficial de Plasencia, está hablando de la venta de animales, de ganado, de paños, qué se vendía y qué se compraba en estos mercados medievales, Porque hablamos del mercado de Plasencia, pero se puede extender a cualquier mercado medieval, imagino, de cualquier oyente que nos esté escuchando, tanto en Europa como en América.
A
Yo siempre cuando voy, por ejemplo, a Marruecos y veo el zoco, digo, ostras, así debería de ser en la Edad Media. Y en el siglo XVI, el mercado de Plassetia, el mercado del martes, era en realidad todos los días había mercado, porque hasta, como bien ha dicho el alcalde, hasta finales del 19 no se crea la primera plaza de abasto y luego la segunda república se amplía y se hace la actual vía. Pero en realidad ese día es que no se pagaban los derechos. Pero luego todos los días hasta las 12 o así, el mercado todos los días era la Plaza Mayor. ¿Hasta que ya luego qué se vendían? Pues en las mismas ordenanzas, por ejemplo en la zona que va en los soportales de la derecha, los cinteros, los buhoneros, los especieros, todas esas amalgamas. Es que hay que imaginarse un zoco y como un zoco. Y los plateros, los orfebres, todo eso, toda esa amalgama de gente vendiendo las recatoneras, las señoras que revendían los productos de la tierra de aquí, de eso, esas. Luego en el siglo XVIII, yo que he trabajado en el Archivo Municipal, ahí hay un montón a veces de pleito, no de pleito, sino instancias de los dueños de las lojas de la Plaza Mayor protestando porque las recatoneras invadían los soportales y que ellos no les podían. Que no les podían poner ellos su género, porque las recatoneras, las revendedoras se metían dentro y entonces siempre tenían follones. La Plaza Mayor siempre ha dado como follones, porque siempre ha habido un cierto conflicto, porque incluso cuando el martes, yo he leído siempre que el martes, el martes que le hacía la competencia a las tiendas, pero digo, vamos a ver, ¿Cuando se ha quitado el martes o se quería llevar el martes? No, no, que se quede el martes aquí, porque claro, es una afluencia de gente que siempre es esa tradición, siempre ha habido esa tradición desde siglo. Lo único que ya, claro, a finales del XIX, cuando la burguesía está en el poder municipal, deciden, hombre, la plaza todos los días se queda luego súper sucia, mientras que la Plaza Mayor la consideran ya como un salón de su casa y quieren ir paseando por ella con bancos, luego ya ponen los quioscos de música y todo eso. Entonces ya sacan de ahí, es cuando sacan ya de ahí el mercado. Pero el mercado del martes se sigue, como bien ha dicho el alcalde, se sigue celebrando los martes y todo el mundo decimos, vamos al martes.
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Claro, y además con esa afluencia enorme de gente, gente que venía de lugares aledaños, como decía también Fernando Pizarro, el alcalde de Valles, aledaños al río Jerte, y eso implicaba no solamente el contacto económico, sino también el contacto cultural, que trasvasaran las ideas, las noticias, muchas de las noticias hoy las mandamos por redes sociales, pero en aquella época el mercado sería como una especie de Facebook en donde la gente opinaba, comentaba lo que había pasado en el pueblo vecino, en la otra localidad y ten cuidado porque no sé qué. Sería un poco en ese sentido, desde el punto de vista antropológico, muy interesante.
A
Claro, y ahí es donde se concentraría también el día del mercado, toda la gente comentando eso y luego el boca a boca. Y también es de imaginar que vendrían los romances de ciego, cantarían, contarían todo eso y se iría propagando todas las historias así o morbosas o truculentas que solían contar también en los romances de ciego. Pero vamos, que eso sí, y en la Plaza Mayor además, no solamente eso, sino que la Plaza Mayor era cuando había los cambios políticos, por ejemplo en el Trienio y Belalponer, pues por las noches que pasaba, venían y cantaban el trágala, trágala, negro no sé qué, las canciones esas que iban contra los absolutistas, trágala, trágala, y luego decían no, que no sé qué, o ponían pasquines en la puerta del Ayuntamiento. Es decir, es que la plaza siempre es una atracción para toda la ciudadanía y para los comarcanos que vienen, porque sigue siendo, como bien dice el alcalde, tienes atracción y es la que vertebra luego todas las calles de la ciudad.
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Imagino también la propia economía de la ciudad, el hecho de que tenga una catedral dentro de otra, dos catedrales, los palacios que vemos, las casonas, todo ello deriva seguramente del dinero que genera el mercado.
A
Sí, claro, aquí el mercado, digamos que muchos de los concejales, bueno, vuelvo otra vez, muchos de los concejales del siglo XIX eran comerciantes, porque como esta ciudad atraía tanto a toda la zona norte, pues venía mucha gente a comprar y entonces muchos de esos comerciantes, esos logos, ya iban enriqueciéndose y accedían y podían acceder cuando era las elecciones esas que eran censitarias por acuerdo en esa época, a mediados del siglo XIX, ellos accedían al poder municipal y eran los que controlaban el ayuntamiento entonces siempre. Bien es verdad, por ejemplo en el siglo XV, en el siglo XVI, eran los linajes los que controlaban, tenías que ser del linaje de los Zúñigas, del linaje de los Carvajales, que controlaban no solamente el Ayuntamiento, controlaban también el cabildo y entonces eso va a haber una pugna para el control del poder. Pero claro, ya en el siglo XIX es la burguesía que va ascendiendo, la que se ha ido comprando los terrenos de las desamortizaciones eclesiásticas y luego van a comprar las desamortizaciones, los bienes de propios, los comunales y todo eso. Pues esa burguesía es la que luego va a ir haciéndose y es la que quiere, digamos, una ciudad que cambie y quiere que pongan alcantarillado, que venga ya el agua corriente. Hasta 1914 no viene, pero viene el agua corriente que empieza a activarse para que haya unas escuelas unitarias y no como esparcidos por toda la ciudad los niños, las niñas, los párvulos. No, no. Entonces el Ayuntamiento quiere proyectarse ya una ciudad moderna ya en el último tercio del XIX, todo eso, pero principalmente siempre en la Plaza Mayor. Que sea céntrico, que esté céntrico, que todo siempre es eso, siempre es como el músculo de esta ciudad, la Plaza Mayor.
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Todo ello precisamente gira alrededor del. Del mercado. Ese mercado que es una fuente de economía creado a finales del siglo XII por Alfonso VIII y que viene rodando hasta el presente y que de alguna forma justifica el éxito y la brillantez de esta ciudad de Plasencia y que es lo que hemos querido disfrutar. Lo hemos hecho de una forma apasionada. Esther, más tranquila. Sí, no es tan complicado.
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No, ya, bueno, cuando me empiezo a hablar lo que pasa es que me acelero.
C
No, no, no, pero muy bien, lo he explicado muy bien, ¿A que sí? Un montón de historias realmente apasionantes. Esther Sánchez, cronista oficial de Plasencia, te llevas el aplauso cariñosísimo de los placentinos y como siempre, muchísimas gracias por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia. Muchas gracias.
A
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Host: SER Podcast
Featured Guest: Esther Sánchez, cronista oficial de Plasencia
This episode explores the rich history and enduring legacy of "El Martes Mayor," Plasencia's famed medieval market. With guest Esther Sánchez, the city’s official chronicler, the podcast dives into the origins, cultural significance, and evolution of this key institution—revealing how a market that began in the 12th century continues to shape the city’s identity and economy.
The episode is informative, lively, and engaging, blending historical facts with entertaining anecdotes. Both host and guest maintain a conversational, accessible style, rapidly moving from foundational events to colorful details of local life and societal quirks, always with energy and warmth.
"El Martes Mayor" paints a vivid portrait of Plasencia’s history, underscoring how its medieval market blossomed into both the economic and social centerpiece of the city. Through the insightful narration of Esther Sánchez, listeners are treated to tales of strategic conflicts, commercial picaresque, community rituals, and the timeless drama of urban life. The traditions of Plasencia’s market and its Plaza Mayor are revealed as living threads linking centuries of city life—from the days of Alfonso VIII to the present lively Tuesdays.