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A
Ser podcast.
B
En los próximos minutos aquí en Ser Historia nos vamos a ir de libros, que es una expresión que a mí me gusta mucho utilizar. Yo tengo las suerte, la fortuna de vivir en el centro de Madrid y para mí es una delicia ir de tiendas, de grandes librerías que hay en Gran Vía, en las calles aledañas, en la Cuesta de Moyano también soy muy fan de la Cuesta de Moyano, porque el libro tiene algo especial, es algo más que un objeto regalo, cuenta historias, cuenta sueños, cuenta anhelos y también es un emblema, lo hablaremos ahora con nuestro invitado, de alguna forma también de libertad y también de represión o de ocultamiento, porque se pueden contar muchas mentiras también a través de los libros, pero casi podríamos decir que es un ser vivo. Acaba de ver la luz, editado por Ediciones B, La Librera de Madrid, que es la última novela de nuestro invitado Mario Escobar, que ya comparte con nosotros micrófono aquí en Ser Historia. Mario, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
C
Pues un gran placer estar contigo y hablar sobre libros, que es junto a la historia, mis dos grandes pasiones.
B
Claro, es lo que te iba a decir, los libros tienen algo especial. Antiguamente en la antigüedad eran esos rollos de pergamino de papiro en Egipto, pero los egipcios ya realizaron la primera literatura, contando cuentos, leyendas, etc. Pero es una máquina del tiempo, como el cronovisor de nuestro programa, que es capaz de hacerte viajar a cualquier lugar o contarte cualquier historia. Tienen algo muy especial.
C
Sí, los libros son mágicos. Creo que nos ayudan a transportarnos no solo a otros mundos, sino una cosa que me gusta mucho, que es que lo que te permiten es vivir experiencias, un poco experimentar en los ojos, en la vida de otros personajes. Entonces muchos hemos aprendido a manejar nuestras emociones o a enamorarnos o incluso a qué cosas evitar en la vida a través de los libros. Tienen esa capacidad de ser un ensayo para la vida.
B
La protagonista de tu novela es Bárbara Spiel, es una mujer alemana que llega a España. Es un personaje ficticio, es un personaje inventado, pero que tiene su toque de inspiración en otras mujeres que también abrieron librerías en otras capitales de Europa, como París.
C
Sí, por ejemplo, Silvia Beach era una mujer increíble, abrió una librería Shakespeare Company, que aún existe, aunque no es la que exactamente ya abrió, estaba en otra calle, pero esta mujer fue la que publicó el Ulises Joyce, una intelectual de primera fila que luchó mantuvo la librería abierta incluso con la ocupación nazi, vendiendo libros ilegales, acaba en un campo. Pero luego tenemos, por ejemplo también a Frank Krin, que era una mujer que tenía una librería en Berlín, también esta mujer, una librería francesa en Berlín, en los momentos en que los nazis estaban ya en el poder, y son el ejemplo para crear a Bárbara. Yo creo que Bárbara es esa librera, ese librero casi no tiene sexo, que es capaz de enfrentarse al mal, que es capaz de esa librería abierta bajo una dictadura, en el momento más terrible de un país, durante una guerra. Me imagino los libreros que habrá ahora en Ucrania, incluso en Gaza, manteniendo ahí firme esas librerías en medio del horror.
B
Además, ella viviera después de la Primera Guerra Mundial, en un contexto relativa paz, con todo lo que había dejado la Gran Guerra detrás de sí, y es capaz de salir adelante, igual que hicieron estas otras mujeres en París o en Berlín.
C
Sí, ella decide venir a Madrid, huir de Berlín, ese Berlín que ya está ocupado por los nazis y que poco a poco va extendiéndose. También por amor conoce al que luego sea un diputado socialista, este hombre, José, tiene una aventura con él en Berlín, decide venir a abrir esa librería en Madrid, en un Madrid muy curioso, hay enfrentamiento ya político, la República está empezando a sufrir sus primeros grandes conflictos internos, pero al mismo tiempo es un mundo de una viveza cultural increíble. Están las tertulias, saco la del Café Gijón, saco lo que pasa en las librerías de Madrid y saco como ella casi es un acto de heroicidad. Pensemos que en 1915, por ejemplo, había 29 librerías en Madrid. Pues no sé, los 30, a lo mejor había 30 y pico, pero es todavía algo hostil Madrid a las librerías. Y ahí decide abrir ese pequeño paraíso, ese pequeño sitio de paz en medio de la turbulencia de la República española en aquel momento.
B
¿Y cómo era también la idea de que fuera una mujer quien abriera una librería?
C
Bueno, imaginemos el Madrid de la época era un Madrid todavía muy misógino, el mundo intelectual lo era.
B
Sí que siempre pensamos que la pata republicana es más progresista, pero también tenía muchos elementos conservadores.
C
Sí. Hay alguna escena incluso cenando con miembros del gobierno, porque al ser sumario diputado ya se reúne con miembros del gobierno, y hay un momento en que le piden su opinión y ella mira así un poco sorprendida, porque incluso la gente más progresista de la época era muy machista. Y es algo que luego arrastramos. Imagínate, luego durante la dictadura y casi hasta la democracia, era muy raro que hubiera mujeres escritoras, rarísimo que hubiera mujeres libreras, aunque luego dominaron mucho en el mundo de las libreras, porque la calle Libreros, por ejemplo, la mayoría eran mujeres las que regentaban las librerías. Es curioso eso.
B
Claro, estamos en una España del primer tercio del siglo XX. En el momento de la Segunda República, lo decías, había relativamente pocas librerías. ¿Cómo acogía la sociedad madrileña y en general se podía traspolar a otros lugares la sociedad española estos negocios? Porque no todo el mundo sabía leer, ¿No?
C
Claro, el analfabetismo era muy alto. La Segunda República intentó paliar esto. De hecho fue en muy breve tiempo la que abrió más escuelas, escuelas a más mixtas, porque encima las mujeres aún recibían menos educación que los hombres. Estas librerías eran muy variadas, por ejemplo estaba la librería Romo, estaba por ejemplo, una de las que sale mucho, la novela, que es la librería española y extranjera, que es donde ella luego incluso va a vender libros. Había librerías de todo tipo, tamaño, había algunas especializadas. Una de las más famosas era de San Martín, que estaba en la Puerta del Sol, que esta librería era mítica, ahí fue donde se mató a Canalejas, por eso se hizo famosa. Y luego la Gran vía ya existía, 1923, cuando se inaugura Calpe, es la que crea este edificio tan innovador para la época, una librería abierta que podías encontrar de todo. Y luego había muchas librerías especializadas para Derecho, para Medicina y librerías de viejo, en los sitios míticos que todos conocemos que ya existían, como la Cuesta de Moyano. Y luego más tarde la calle Libreros también.
B
Calle Libreros, que como decías antes, muchas de esas, la Felipa, la no sé.
C
Qué recuerdo, La Marcelina, La Marcelina.
B
Todo nombres de paisanas, de mujeres al frente de estos negocios. ¿Qué tipo de libros se vendían en las librerías? Hoy podemos. Habría un poco de todo. Pero bueno, hablas un poco de esa especialización y también voy un poco también a ese elemento que decía yo en la introducción de los libros como una herramienta de libertad, pero también de opresión.
C
Sí, pues mira, en esa época teníamos casi algunos de los mejores escritores de la generación 29, teníamos también grandes poetas, se estaba vendiendo a Machado, se estaba vendiendo a Lorca, se estaba vendiendo a Ortega y Gasset, ensayos increíbles. Había Unamuno, indudablemente, que fue uno de los mejores escritores, ya no solo final del siglo XIX, sino todo el primer cuarto del siglo XX, hasta su muerte. Y curiosamente se vendía mucho ensayo. Pensemos que el lector medio era hombre, era hombre formado, leía muchos libros de sus especialidades y muchos temas de filosofía en un momento muy turbulento político, había mucha reflexión política en ese momento y las novelas están un poquito en segundo plano. Las novelas eran algo más popular, pero había una editorial que se llamaba Castro, que además construyó un edificio muy curioso que llamaban el Palacio de la Novela, en la zona de Carabanchel, que no sé si has oído alguna vez hablar de él. Pues esta editorial hacía libros populares, libros, novelas policiacas del oeste que se vendían en los quioscos, a veces por entregas, en pequeños fascículos. Y de hecho uno de los protagonistas del libro es un tal Luis Fernández Bior, que era un novelista real, lo he usado para la novela, que escribía novela policiaca, fue el primer policía que escribió novela policiaca. Y sobre todo una de sus novelas más famosas es Crimen en los bajos fondos. Y como había sido policía jubilado, hacía esta serie de cosas. Y este edificio sigue existiendo, el Palacio de la Novela. La idea de esta editorial vendió todas sus oficinas en Madrid, construyó al otro lado del río, ya casi en Carabanchel Alto, cerca de Oporto, este edificio que era un gigantesco almacén. Imagínate, cuando llega la República, se intenta adaptar al nuevo sistema y cuando ya la República, claro, los más extremistas cogen el poder, los obreros toman la editorial, hace una editorial obrera que publica libros de esta tendencia obrera, luego ya no se puede publicar porque el papel no llega y luego caso recupera la editorial y hasta los años 80 siguió abierta y sobre todo hacía este tipo de libros. También reeditaba clásicos y otra serie de cosas, pero era el libro popular al alcance de la clase obrera y la clase media baja que llegaba a toda España. Y eran escritores que los tenían casi como esclavos, escribiendo 24 horas novelitas para vender al público, al gran público.
B
Gracia en la librera de Madrid también el libro tiene ese perfil de elemento de libertad que decíamos antes, y de alguna forma subversivo. Siempre las grandes dictaduras, no solamente en España con Franco, pero también en el extremo contrario, Stalin con la Unión Soviética, el comunismo buscaba todos esos libros que pudieran destruir la moral, lo que ellos entendían como la verdadera moral del pueblo.
C
Sí, de hecho se hicieron como en la época nazi, en la Alemania nazi, listas de prohibición de libros. Estaba claro que como la Inquisición en el bando nacional, en el bando franquista se prohibió, claro, Marx, Engels, todo lo que fueran escritores de esta línea, pero también se prohibió a Freud, que no le entiendo muy bien, tenían contra Freud o autores de este tipo en el bando republicano también todos los autores que habían, por ejemplo Unamuno, que al principio se pone del lado nacional, lado franquista, va a ser prohibido sus libros y luego haber quema de libros cuando se asalta Badajoz, cuando se van conquistando ciudades por parte del bando franquista, se hacen hogueras con los libros de las casas del pueblo, pero muchos eran novelas, incluso novelas de Remarque y de escritores así que eran antibelicistas, que ellos consideraban que eran peligrosas. Y algo parecido también se va a hacer en el bando republicano, aunque mucho menos. Y ahí vemos que la lucha era una lucha cultural, la propaganda estaba ahí, los libros eran peligrosos en ambos lados porque hacían pensar e imaginar, me imagino un mundo diferente al que estos dos grupos más radicales planteaban.
B
Claro, estamos viendo al libro como una especie de. Yo decía al principio un objeto regalo, pero en este caso es un objeto totalmente subversivo y peligroso porque podía hacer expander una serie de ideas que contravenían los organigramas de cualquier gobierno.
C
Sí, hay unas frases de Luis Fernández Vior, el personaje este que va con Bárbara y además es el que le enseña Madrid, el que le mete en el mundo intelectual, para mí fue un personaje fascinante en el que habla de eso. Cuántas veces el libro es el opio del pueblo también cómo se usa el libro para engañar, para entretener, para mentir, y al mismo tiempo como el libro puede ser liberador y puede ser un factor que cambie las circunstancias de la vida de las personas. Por ejemplo la cabaña del tío Thon casi fue lo que más hizo que se abriera la esclavitud, o novelas como por ejemplo de Voltaire, el Cándido, hizo que el pensamiento ilustrado se extendiera rápidamente. La novela siempre es un objeto de deseo, pero también peligroso. En la Alemania lo primero que se persiguió no sólo fue a los ensayistas, fue a los novelistas que veían en ellos un peligro inminente por sus novelas, sus ideas que se transmitían a millones de personas y siempre se ha visto como un objeto peligroso. Nuestra Santa Inquisición ya sabemos también cómo contribuyó a esto en España, desde luego.
B
Había en la lista de libros del siglo XVI. Yo recuerdo que estaba el Lazarillo de Tormes, pero tú lo lees ahora y te ríes como se criticaba un poco a la iglesia, al fraile este que hacía lo que quería. Esa crítica no gustaba absolutamente a los inquisidores y por eso lo añadieron en la lista, porque luego había otros libros de quiromancia, de cosas judaizantes, que puedes entenderlo entre comillas en ese entorno, pero desde luego que cosas irrisorias. Mario Escobar, autor de esta novela La librera de Madrid Ya para ir acabando, estamos en una época, tú como autor también y como lector, en donde el libro de papel parece que está amenazado. Si me preguntan a mí, yo creo que no, yo prefiero leer papel que libro electrónico. Sí que es cierto que las cosas electrónicas que yo consulto, por ejemplo, yo que soy egiptólogo, pues publicaciones del siglo XIX, que voy a ver un dato concreto de una excavación, de un relieve, de una pintura, de una cosa y tal. Entonces, pues sí, entro en Archive org, en la página canadiense y busco lo que sea, descargo el PDF que es gratuito y lo consulto. Pero leer en una pantalla a mí me parece terrible.
C
El libro tiene algo especial, imagínate, papiro, pergamino, papel, que los chinos ya lo usaban mucho antes que nosotros, y ahora pantalla un poco más fría. Yo creo que van, y se ha visto en estos años, van a seguir conviviendo muchísimo tiempo, no solo por gente más mayor, que a lo mejor nos hemos criado con el papel y tenemos esa afición, sino también por la gente joven, porque el papel tiene algo que no tiene la pantalla. Estos días he aprovechado que estaba enfermo y he estado leyendo mucho siempre, y escribiendo también, y leyendo en papel notaba cómo me iba relajando, como todo el estrés, la ansiedad, la angustia que uno produce, pues tantas cosas que uno está metido desaparecían. Y cuando leo en pantalla no me sucede lo mismo. Esa conexión no es igual, pero no creo que sólo sea por el elemento físico, sino porque el papel tiene una carencia, las hojas, y es que descargas la energía negativa y te pones en ese papel que nos emociona. Yo creo que eso va a seguir cumpliendo, tiene una función terapéutica que nunca va a tener la pantalla frente a este papel que a veces tiene sus incomodidades. También me pesaba el brazo y el peso, pero yo creo que va a seguir ganando la batalla durante mucho tiempo en la pantalla.
B
Eso es lo que yo creo también. La librera de Madrid, la última novela de nuestro amigo, compañero de este programa, Mario Escobar, que acaba de publicar con Ediciones B. Mario, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
C
Un gran placer.
A
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SER Historia — “El refugio de los libros”
Fecha: 26 de marzo de 2024
Invitado: Mario Escobar, autor de La librera de Madrid
Host: SER Podcast
En este episodio, el conductor y Mario Escobar exploran el papel del libro a lo largo de la historia, centrándose en su carácter de objeto cotidiano, símbolo de libertad, resistencia y, en ocasiones, instrumento de opresión. Aprovechando la reciente publicación de la novela de Escobar, La librera de Madrid, la conversación recorre el Madrid de la primera mitad del siglo XX, la presencia de mujeres libreras, la censura, el analfabetismo y la vigencia del libro físico frente al formato digital.
“El refugio de los libros” es un homenaje a la resistencia cultural a través de la lectura y las librerías. A partir de la novela La librera de Madrid, Mario Escobar y el conductor del podcast reflexionan sobre el poder transformador y subversivo del libro, su papel esencial en la historia española y europea del siglo XX, y reafirman la vigencia y magia insustituible del papel en una época cada vez más digital.