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Narrator
Ser podcast.
Narrator/Reader
Como el sarcófago habría sido destruido si hubiera permanecido en la pirámide, resolví enviarlo al Museo Británico. Las dificultades con las que tuvo que enfrentarse el señor Raven en esta operación no fueron insignificantes. Sin embargo, finalmente fue sacado con seguridad y colocado en un carruaje adecuado, en el cual, con la ayuda de tablas, fue arrastrado sobre las rocas y arenas hasta las tiendas y luego revestido con vigas fuertes para enviarse al Museo Británico. Se embarcó en Alejandría en el otoño de 1838, a bordo de un buque mercante que se suponía que se había perdido frente a Cartagena, ya que nunca se supo de él después de su partida de Livorno el 12 de octubre de ese año, y algunas partes de los restos del naufragio fueron recogidas cerca del antiguo puerto.
Nacho
Llegamos al último bloque de este programa especial de Ser Historia y que estamos haciendo desde el foro romano de Cartagena, aquí, en el yacimiento arqueológico del Molinete. Escuchábamos ahora en la voz de julio López, una vez más, la lectura de un pasaje de la publicación de Howard Weiss, el protoarqueólogo aventurero. Era un militar, era un general, acabó siendo general. Siempre se dice el coronel que era coronel cuando era joven, luego fue general. Hay que degradarlo. El general Howard Weiss, en sus investigaciones en la meseta de Giza, cuando él transportó el sarcófago de Micerinos, descubierto en la tercera pirámide de la meseta, hasta Inglaterra, ese barco, según la publicación del año 1837, sucumbió a una tormenta frente a las costas de Cartagena, perdiéndose para siempre no solamente el sarcófago, sino el resto de piezas que hubiera acompañándole, que siempre nos olvidamos de eso. Seguramente en la Goleta, en la Piatrice, estaría el sarcófago. Habría esculturas de algunas de las tumbas de la meseta de Giza, donde él había excavado. A mí me parece una historia alucinante que he seguido muy de cerca desde hace muchísimos años y que conozco bastante bien. Pero me gustaría que me pusieran al día, porque yo no he tenido la oportunidad de sumergirme en las aguas. Cuando vine a rodar el reportaje para Cuarto Milenio sobre Micerinos, a mí me invitaron a bajar y yo os grabo desde arriba, no tengo ninguna necesidad. Si encontráis algo, ya me lo decís. Pero queríamos hablar de esta historia que a mí me parece alucinante, con David Munuera. Él es arqueólogo submarino, trabajó para el arco del Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena y también estuvo buscando en su momento el pecio. David, bienvenido a ser historia.
David Munuera
Muchas gracias, Nacho, muchas gracias.
Nacho
Yo siempre que veo a un submarinista, un buzo, lo primero que hago es tocarle, porque lo de la presión a mí me conmueve. Tenéis que controlar mucho lo de la presión, porque conozco casos de gente mayor. Las medidas que tenéis ahora no son las mismas que hacía 40 o 50 años, donde se sufría mucho, no teníais ese ordenador para poder subir y bajar con una precisión absoluta, pero aún así nos quita en absoluto el mérito. Yendo al Tajo, David, la única referencia, la única mención que hay de Cartagena vinculada a este sarcófago de Micerinos es la obra de Howard Weiss. Y no hay más, no hay referencias en la prensa. Yo no sé si podríamos decir, hay una historia, una leyenda local que nos hable de ello. Hay muy poco.
David Munuera
Pues efectivamente, muy poco. Lo que tú dices, esas son las únicas referencias. Sabemos que Howard B. Dice que efectivamente se hundió cerca de Cartagena, no sabemos exactamente dónde, lógicamente por eso estamos aquí. Y efectivamente es la única referencia que hay. Nosotros buscamos también, no solamente buscamos debajo del agua, sino que también buscamos en los archivos, porque se conservan muchas veces los expedientes de naufragios, o noticias, visitas al puerto, alguna documentación del ayuntamiento, de la prensa local. Pero efectivamente, que yo sepa, hasta ahora no ha aparecido nada.
Nacho
Llama la atención, llama la atención ese hecho. Sin embargo, vamos a soñar, porque si Howard Weiss lo mencionó sería por algo. A ver, hay gente que ha pensado que podría haber detrás alguna historia de tráfico de antigüedades, porque él en realidad no venía de Malta, tal y como decía en el texto, sino que venía de Italia y que trajera piezas etruscas. Pero claro, en el siglo XIX, en el año 1837, donde no existía la legislación de ahora, es un poco absurdo que se intentara esconder la procedencia de esas piezas. Sin embargo, la búsqueda ha existido y una búsqueda con ahínco, incluso se ha llegado a drenar en ocasiones lo que es la bahía, intentando buscar el pecio.
David Munuera
Sí, efectivamente, que yo sepa, a partir del año 96 y a través de la Fundación Clos de Barcelona, se pone en marcha un poco un proyecto para la búsqueda de la Beatrice. Y bueno, se hizo como se podía hacer en aquel momento, que es poniéndose en contacto con los buzos de la Armada, que realmente eran los que conocían los fondos del puerto de Cartagena y sus cercanías. Es cierto que al final no se encuentra nada, se haya un barco de finales del siglo XIX, también muy interesante, un vapor que hay hundido cerca del dique de Navidad y ahí queda la cosa. En realidad los proyectos de arqueología subacuática en la zona se ponen en marcha y luego se paran enseguida, sobre todo.
Nacho
Porque son muy costosos.
David Munuera
Efectivamente, son muy costosos y es cierto que tampoco ha habido una apuesta decidida, como ha pasado como veíamos en Cartagena, en tierra, que ha habido una apuesta decidida por la arqueología, una apuesta en el tiempo que no la ha habido a la hora de la investigación del patrimonio cultural subacuático.
Nacho
Se lo estás diciendo a la alcaldesa para que os dé.
David Munuera
No, yo creo que la alcaldesa. Yo creo que ya bastante tiene. Aquí entran en juego más administraciones, creo.
Nacho
Que la local y también la Armada. El Ejército.
David Munuera
Sí, sí, efectivamente. Bueno, pues ahí quedó un poco la cosa. Es cierto que a la hora que tuvimos de inaugurar la nueva sede del museo, en torno al año 2004, sí se hicieron una serie de prospecciones en diferentes puntos y que realmente también buscaban un poco eso. Se hallaron también en esa búsqueda otros pecios interesantes, como un pecio que seguramente transportaba material arquitectónico, un pecio romano.
Nacho
Y.
David Munuera
También hacia 2006, creo que fue 2006, 2007, y a través de otras fundaciones norteamericanas que tenían los medios que nosotros desde el museo no teníamos, pues sí, se hicieron prospecciones con teledetección de toda la bocana del puerto de Cartagena, de toda la zona de Cabo Tiñoso hasta Cabo Negrete, creo aproximadamente. Se hizo una prospección sistemática con medios electrónicos y la verdad que muy pormenorizada.
Nacho
Claro, uno de los problemas con que cuentan las aguas de Cartagena es que, corrígeme si me equivoco, hay más o menos una profundidad de 5, 10, 15 metros y de pronto tiene un socavón enorme que baja casi hasta los mil metros y es muy difícil llegar hasta allí. Tiene que ser con un submarino.
David Munuera
Claro, la plataforma continental es cierto que acaba enseguida, la costa es amplia, tampoco sabemos porque claro, dicen que se veía el barco, el barco estaba la vela, que se veían los mástiles desde tierra. De hecho parece ser que la tripulación se salvó de ese barco, o sea que. Quiero decir que estaría más o menos cerca de la costa y cerca de la ciudad posiblemente. Pero es cierto que, claro, la búsqueda es dificultosa también, precisamente por la profundidad que alcanza en la costa, ese fin de la plataforma continental, que enseguida se gana mucha profundidad. Pero bueno, que hay medios electrónicos y es verdad que hasta ahora esos puntos, esos positivos que han dado los medios electrónicos tampoco han dado resultados. Bueno, pues positivo en este sentido se han encontrado otras muchas cosas. Por ejemplo, un barco romano del siglo I a. C. De época republicana, que hay justo en la entrada de la bocana, se halló en una de esas prospecciones con medios electrónicos la historia del.
Nacho
Sarcófago de Micerinos, un Faraón de la cuarta dinastía, hacia el 2.500, 2.550 antes de nuestra era, antes de Cristo. Pues claro, tiene su empaque, tiene su. Tiene su fuerza. Recuerdo que en varias ocasiones que yo he estado aquí investigando un poco todo este trajín a partir de los textos de Howard Weiss, eso ha hecho volar también la imaginación y generar leyendas. Yo he escuchado entre gente de la mar, gente que se dedica incluso a bucear, incluso yo he oído a alguien que vio, encontró y ponía Beatriz en la campana de la campana. Yo encontré historias de todo tipo. Eso también retroalimenta un poco la historia, aunque al final acaba despistando. Habrás escuchado mil y un leyendas y mitos del pecio del Beatrice con el sarcófago de Micerinos aquí en Cartagena.
David Munuera
Efectivamente, además es un tema recurrente, como que cada cierto tiempo vuelve a aparecer en la prensa, aunque no tenga nada que ver lo que se haya encontrado con la Beatrice, que no sea de la misma época ni nada, pero vuelve a salir otra vez esta historia de la goleta Beatrice. Es verdad que. Que esto nos ha permitido encontrar otras cosas, pero bueno, también es verdad que quizá haya desviado un poco la atención de otras campañas que hubieran sido más importantes desde el punto de vista de la protección del patrimonio cultural subacuático. Qué bueno encontrar el sarcófago de Miquerinos, que es como encontrar el Grial para los arqueólogos subacuáticos.
Nacho
Claro, porque en realidad las costas tienen que estar plagadas de pecios y luego los sedimentos y material. En el caso del Beatrice, hace casi 200 años, hay que pensar que hay parte que son aguas militares y tiene que haber abajo absolutamente de todo. Y eso también puede hacer que cada vez se vaya hundiendo más y se pierda la referencia de dónde pueda estar.
David Munuera
Claro, efectivamente, no es que caiga y.
Nacho
Se quede ahí ya para los restos.
David Munuera
El caso de la Beatrice es interesante porque el naufragio se produce en 1838 y precisamente hacia mediados del siglo XIX comienzan las grandes obras portuarias, por ejemplo, de Cartagena, lo que es la bahía de la ciudad. Se remodela por completo, se construye el muelle de Alfonso XII, que es un muelle de línea, un muelle de costa, y luego dos grandes diques que transforman por completo la apariencia que en aquel momento tenía la bahía. El dique de la Curra, el dique verde, que su punta, el faro, el faro verde que conocemos todos los cartageneros, se sitúa sobre una laja, sobre un arrecife que había justo en medio de la entrada del puerto, y el dique de Navidad. Y esas obras duran hasta finales de siglo. Hay una draga, por ejemplo, hay una draga general del puerto de Cartagena que empieza también hacia 1865 y dura hasta finales del siglo XIX. Una draga a cota general de 8 metros, que ahí se llevan todo para adelante y no había control arqueológico, obviamente, en aquella época. Luego hay otra larga posterior a 12 metros de profundidad. Luego, a finales también del siglo XX son las grandes obras portuarias en Escombrera. Es decir, que no solamente la naturaleza ha modificado, por ejemplo, el fondo marino, sino que el hombre lo ha hecho muy profundamente en estos últimos 150 años aproximadamente, que puede haber alterado precisamente el tema que nos ocupa.
Nacho
Claro, que es el pecio. La boleta de la Beatrice Ya para ir acabando, David, la historia parte de un naufragio. ¿Cuáles son las razones por las que un barco se puede hundir más allá de una tormenta?
David Munuera
Pues esas son. Desde la antigüedad, ya sabes que el hombre aprendió a navegar antes que a cultivar. Desde la antigüedad el hombre ha confiado en los dioses y en su barco. Entonces, en la seguridad de su barco, en lo bien hecho que estuviera su barco ahí, dependía también un poco que los marinos llegaran a puerto.
Nacho
La idea que parece dar a entender algunos textos de que los marineros llegaron a nado a la costa hace pensar que estaba cerca también que si flotó el sarcófago de madera que ahora podemos ver en el Museo Británico. Hay muchas historias que se van mezclando unas con otras que nada tienen que ver, pero en definitiva todo panta rey, todo fluye, que decía el filósofo David Munuera. Muchísimas gracias, Buzo Submarino, por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
David Munuera
Muchas gracias a vosotros.
Narrator
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En este episodio especial de "SER Historia," Nacho Ares entrevista al arqueólogo subacuático David Munuera desde el foro romano de Cartagena. El programa se sumerge (literal y figuradamente) en la misteriosa desaparición del sarcófago de Micerinos—antiguo faraón egipcio—tras el naufragio en 1838 de la goleta Beatrice, que transportaba la pieza hacia el Museo Británico. A través de relatos históricos, investigaciones recientes y anécdotas locales, el equipo explora la apasionante búsqueda del pecio y el impacto de los mitos y realidades en torno al patrimonio sumergido de Cartagena.
El episodio mantiene un tono didáctico, apasionado y cercano, pero sin perder la rigurosidad histórica. Tanto Nacho como David mezclan datos técnicos con anécdotas personales y reflexiones sobre la historia, la arqueología y el efecto de la leyenda en la memoria colectiva.
En síntesis:
Este episodio es tanto una crónica sobre la desaparición de un tesoro arqueológico como una reflexión viva sobre el oficio de buscar historias perdidas bajo el mar, los límites entre mito y realidad, y la importancia de preservar —y seguir explorando— el patrimonio sumergido.