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Ser Podcast.
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Fernando Católico tiene evidentemente todavía los rasgos de un rey de la Edad Media. Estamos a finales del siglo XV, en la segunda mitad del siglo XV y todavía quedan, por supuesto, muchos atavismos medievales. Pero Fernando Católico inaugura un nuevo tiempo, un nuevo tiempo en el cual comienzan a construirse lo que llamaremos en la época moderna, ya en el siglo XV y XVI, sobre todo, los estados nacionales, lo que será más adelante, a partir del siglo XVIII, el Estado nación, pero una nación en un sentido diferente al que algunos lo tratan en el siglo XXI. Pero efectivamente ese símbolo de la modernidad, ese símbolo del cambio de un poder feudal atomizado hacia una centralización del poder en torno a la monarquía moderna, que se plasmará, quizá de una forma exagerada, en El Rey Sol con Luis XIV en Francia a finales del siglo XVII. Estamos en ese momento del cambio trascendental.
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Pasamos de página a nuestro particular libro de Historia y lo hacemos en esta ocasión escuchando a un buen amigo, a José Luis Corral, en un corte de ese programa muy especial que hicimos desde Sos del Rey, la localidad aragonesa en donde nació nuestro protagonista en definitiva, aunque vamos a hablar con el autor de una magnífica novela, José Calvo Poyato, el protagonista en definitiva de esta charla no va a ser otro personaje histórico que Fernando II de Aragón, Fernando el Católico, uno de los reyes bisagra, podríamos decirlo ahora, como decía ahora José Luis Corral, entre ese medievalismo más tradicional y las primeras luces que se veían al final del túnel de ese renacimiento, en donde muchos de los aspectos culturales de la propia idiosincrasia de las instituciones políticas y sociales del momento empezaban a cambiar, evolucionando a lo que sería la modernidad. José Calvo Poyató, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
A
Bien hallado, Nacho. Muchísimas gracias por acogerme con tanta hospitalidad.
C
Acabas de publicar con Harper Collins El Rey Regente, en donde hablas, desarrollas una de tus grandes pasiones, la Historia. Bueno, esto no venía cuento de nada, pero ¿Por qué tu pasión por la Historia?
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Bueno, yo creo que era desde pequeño. En mi casa decían que yo estaba destinado a estudiar medicina, pero leyendo historia descubrí que lo que me gustaba era la Historia. Por lo tanto dedicarme a ello ha sido mi profesión, profesor de Historia a lo largo de toda mi vida y desde luego escribir novelas, novelas históricas con la cual acercar al público en general algunos de los acontecimientos de nuestro pasado que a mí me parecen particularmente interesantes.
C
La figura de Fernando el Católico, además, es una de esas figuras clave, lo decía José Luis ahora, José Luis Corral, es un personaje bisagra entre la Edad Media y el renacimiento.
A
Sí Fernando II de Aragón, Fernando el Católico es una pieza fundamental para poder entender cómo se produce aquello que Johan Wizinga llamaba el otoño de la Edad Media, es decir, el final ya de un tiempo y el anuncio de una nueva época a la que él colabora de una manera decidida. Fernando el Católico es un personaje de una capacidad política extraordinaria y desde luego, con él se asienta lo que hemos llamado la monarquía autoritaria, frente a aquella monarquía que, por ejemplo, en tiempos de Enrique IV, los nobles muy poderosos hacían y deshacían a su antojo, poniendo a la corona prácticamente en un brete. Eso se acabó con la llegada tanto de Isabel como de Fernando, que asientan el poder de esa corona, anuncian lo que va a ser la monarquía autoritaria, que luego, como ha dicho muy bien José Luis, se convierte en monarquía absoluta ya muy avanzado el siglo XVII.
C
El título de tu novela, El rey regente, ya es toda una declaración de intenciones. Siempre hemos visto a los Reyes Católicos casi a la par, 50 y 50 por ciento, pero en este caso Fernando quedó un poco a la sombra de Isabel en Castilla. Lógicamente.
A
La sombra de Isabel es muy larga y muy fuerte, de alguna manera oculta la personalidad de Fernando. Entonces yo he querido convertir la novela o trazar el tiempo de la novela en el momento que Isabel acaba de morir. Isabel ha muerto y parece que Fernando el Católico desaparece de nuestra historia. No es así. Desde la muerte de Isabel hasta la muerte de Fernando transcurre más de una década, de 1504, finales de 1504 a comienzos de 1516, y ocurrieron muchísimas cosas. De hecho, Fernando se convierte en eso que ponemos en el título, el rey regente, que parece una contradicción, porque un regente es quien sustituye a un rey, bien porque es menor de edad, porque no está en condiciones de gobernar por alguna circunstancia. Sin embargo, Fernando fue rey y regente a la vez. Era rey de Aragón y regente de Castilla porque así lo disponía el testamento de Isabel la Católica. Pero la reina de Castilla era su hija Juana, a la que llamaron la Loca. Esa era la verdadera reina de Castilla, mientras que Fernando lo que ejercía en Castillera la regencia, siendo el rey de Aragón. Ese tiempo en que a la vez es rey y regente es lo que yo recojo en esa novela que lleva ese título precisamente. Y ocurrieron muchísimas cosas, a mi modo de ver, apasionantes.
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Además, siempre esperamos que un regente, lo que decías ahora, que sea una persona más joven, quizá, pero Fernando el Católico, que nació en 1452, ya era talludito, tenía 52 años, imagino, con una experiencia en la política increíble para desempeñar ese cargo de rey regente en este caso, que no es poco tampoco.
A
Fernando es una personalidad, como acabamos de decir, verdaderamente extraordinaria. Y ya es un hombre mayor. Piénsese que 52 años, 53 para el siglo XVI, no eran 52, 53 años para el siglo XXI. La diferencia es muy grande. Fernando era ya no solo una persona madura, sino que estaba entrando en una edad muy avanzada, lo cual no le permitió contraer un segundo matrimonio con una mujer mucho más joven que él. No había pasado un año de la muerte de Isabel cuando contraía matrimonio con Germana de Foix, con una sobrina del rey de Francia, que tenía 18 añitos. De hecho, lo que se cuenta es que Fernando tuvo que tomar vigorizantes sexuales para poder estar a la altura de una mujer tan joven como era la que se había convertido en su esposa.
C
¿Cuáles eran esos vigorizantes? Que ya se me ocurre la pregunta.
A
Bueno, sería como una especie de viagra de la época. Bueno, se utilizaba. Se cuenta que Fernando Católico utilizó dos procedimientos. Uno, el utilizar criadillas de toro, testículos de toro convertidos en potajes. Alguien decía que aquello era una enorme porquería, pero bueno, parece ser que, en fin, revitalizaba el poder masculino, por llamarlo de alguna manera. Y también utilizó la cantárida. La cantárida era una sustancia que procedía de una mosca, la llamada mosca verde, conocida también como mosca española, que vigorizaba y daba, en fin, un poder sexual que el paso del tiempo había hecho que disminuyesen los varones. Parece ser que en ambos casos. Y de hecho, Mártir de Anglería, uno de los cronistas de la época, dice que cuando muere Fernando a comienzos de 1516, en una aldeíta extremeña que se llamaba Madrigalejo, muere, dice Mártir de Anglería, por los efectos de haber comido un feo potaje. Hay quien dice que ese feo potaje, lo que llevaba era esas criadillas de toro con las cuales se adobaba un poco aquella comida para darle cierto vigor. Decía Nacho que Fernando en este momento, que es regente de Castilla, la reina, su mujer, y tiene que hacer frente a un problema grave porque la nobleza castellana no lo quiere, se referían a él como el viejo aragonés, no lo quiere porque la ha metido en cintura, la ha privado de toda esa serie de poderes que había tenido, que habían tenido en el reino de Enrique IV. Y por eso los nobles castellanos van a apoyar mucho a su yerno, a Felipe, Felipe de Habsburgo, el conocido como Felipe el Hermoso. Cuando se entrevistan En el año 6, en 1506, en Villafáfila, Fernando tiene que abandonar, tiene que abandonar Castilla y se queda como rey su yerno. Lo que pasa es que el yerno muere a los tres meses, ya saben lo que se nos decía, bebió un vaso de agua fría después de haber jugado a la pelota. Yo tengo mis dudas de que muriera de beber un vaso de agua fría después de haber jugado a la pelota. Quizá allí hubo alguna mano después de lo que había ocurrido en Villafáfila. Tres meses después morir un hombre joven, vigoroso, que parece ser que tenía mayores problemas.
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En fin, la verdad es que uno de los ejes también de tu novela El rey regente, es esa figura de Enrique IV, el llamado impotente por algunos historiadores más contemporáneos, y sobre todo el legado que él dejó. Ese testamento, no me salía el término, ese testamento, que también hará tambalear un poco los anhelos de Fernando.
A
Es que el posible testamento de Enrique IV es una de las grandes incógnitas de nuestra historia. No se sabe con seguridad si Enrique IV hizo o no hizo testamento. Algún cronista, como Galíndez de Carvajal, dice que sí, que hizo testamento, que no hay la menor duda, otros lo niegan. Y claro, la cuestión era que Enrique IV había actuado de una manera un tanto confusa con respecto a su hija. Por ejemplo, en Guisando llega a un acuerdo con su hermana, la que luego será la reina católica, la reina Isabel, por la cual considera que su hija, que Juana, si es que era su hija, no lo era, era hija de la reina, pero era una bastarda. Por lo tanto, la sucesora legítima de Enrique IV era Isabel. Sin embargo, dos años más tarde, en Valdelozoya, Enrique dice que Juana es su hija, su hija legítima y por lo tanto la verdadera heredera del trono. De ahí que se haya hablado mucho del testamento qué pudo decir Enrique IV poco antes de morir. En su testamento dejaba como sucesora a Juana, la llamada Beltraneja, dejaba como sucesora a Isabel. En el primero de los casos, Isabel sería un usurpadora de los derechos de su sobrina. En el segundo de los casos sería la legítima heredera de la Corona de Castilla. Bueno, a mí me ha parecido que ante un asunto que se presta al debate, que se presta a las interpretaciones que se quieran hacer sobre él mismo, era un buen elemento para poder convertirlo en una trama a lo largo de toda la novela. La búsqueda de ese testamento, que la propia reina Isabel, digamos que poco antes de morir, ha encargado a su esposo, a Fernando, que busque ese testamento para ver si existe. Tenía las dudas de que ella no fuera la legítima heredera, aunque había sido una reina, a mi modo de ver, extraordinaria por muchísimas razones. Y Fernando va a encargarle a otro de los grandes personajes de la época, que es el cardenal Cisneros, la búsqueda de ese testamento.
C
Hay que pensar que siempre hay esos celos, esos. Esos codazos, utilizando términos muy dulces, para hacerse con el trono, el acceso de algunos príncipes, cómo se querían posicionar algunas personas para estar a la derecha de esos monarcas que ejercían como tales o que quizás estaban aspirando a tal cosa. Pero hay que pensar también que en esta época, a comienzos del siglo XVI, Castilla como tal era mucho más grande, casi que lo que se hubiera esperado, lo que hubiera heredado Isabel cuando heredó el trono de Enrique IV. Estamos hablando de América, estamos hablando de Nápoles, es decir, había muchísimo en juego. El propio contexto histórico de la época, de esos inicios del siglo XVI, hacían que el trono de Castilla fuera muy goloso.
A
Castilla ya es una gran potencia. Castilla, bajo el dominio de Isabel la Católica, se ha convertido probablemente en la potencia más importante de Europa. No solo han acabado con la existencia de un estado islámico en la península, han terminado el dominio musulmán en la península al conquistar Granada, al apoderarse del reino de Granada, se han asentado en el sur de Italia, controlan Nápoles y Sicilia y al otro lado del Atlántico, Colón, que pensaba que había llegado a las Indias. En estos años, los que discurre la novela, el rey regente, los españoles se dan cuenta de que Colón no ha llegado a las Indias, de que Colón ha llegado en realidad a una nueva tierra que desconocían los europeos. Y por lo tanto lo que piensan es que hay un mar al otro lado de esa tierra y al otro lado de ese mar es donde estarían las Indias. De hecho es Núñez de Balboa en 1513 quien descubre el mar, el mar del Sur, que luego se llamará el océano Pacífico. Es decir, la Castilla de la época se está convirtiendo en una potencia que se está extendiendo, se ha venido extendiendo tanto por el Mediterráneo como por el Atlántico y por lo tanto, que por ejemplo, Felipe de Habsburgo, Felipe el Hermoso, quisiera convertirse en rey de Castilla postergando los derechos de su mujer, los derechos de su esposa, no debe extrañarnos. Tú hablabas antes de esos codazos, de esas luchas, siempre hay luchas en torno al poder. El poder debe ser algo extraordinariamente apetecible que hace que la gente se enfrente y se enfrente incluso a muerte para tratar de conseguirlo. En este momento estamos asistiendo a una lucha a muerte por ese poder. Fernando tiene que marcharse de Castilla, pero va a regresar poco después, un año después, llamado por Cisnero, porque Felipe ha muerto y él también posterga a su hija, también posterga a Juana. Fernando es el que decide que quede encerrada en Tordesillas y apartada de la historia, porque se decía que estaba loca, aunque Juana, en algunos momentos de ese largo encierro que padece en Tordesillas dio muestras de una cordura extraordinaria. Por ejemplo, cuando los comuneros fueron a Tordesillas para decirle que ella era la reina de Castilla, que su hijo Carlos I, en fin, no tenía derecho a reinar estando ella viva, le ofrecen ponerse al frente de aquel movimiento y Juana, la respuesta de Juana es la de una mujer no solo cuerda, sino que tiene incluso un sentido de estado muy importante. Por eso las dudas que han surgido en torno a la locura de doña Juana.
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Has mencionado ya en un par de ocasiones José Calvo Poyaut, autor de esta novela, El rey regente, publicada por Harper Collins, la figura del cardenal Cisneros, yo creo que es uno de los ejes también importantes de este momento histórico, al ser el casi el predecesor y el sucesor en esa regencia en el reino de Castilla, el cardenal Cisneros mandaba más, casi, que la propia reina Isabel.
A
Bueno, Cisneros es un personaje que en un momento determinado tiene un poder extraordinario. Fíjate, era arzobispo de Toledo, que no era poca cosa, cardenal de la Iglesia Católica, inquisidor general y regente de Castilla el tiempo en que no estaba frenado, es decir, concentraba en sus manos una cantidad de poder extraordinario. Y yo he querido también. Cisneros ha pasado a la historia como un personaje intransigente, intolerante, quemó muchísimos libros de la cultura musulmana, de la cultura islámica en Granada, es cierto, pero Cisneros tiene otro perfil. Cisneros es quien crea, por ejemplo, la Universidad de Alcalá de Henares y busca los mejores profesores para que allí vayan. Cisneros se convierte en el protestante de Nebrija. Cuando Nebrija tiene que abandonar Salamanca, en fin, por una oposición donde primaron las rencillas entre los propios profesores más que el conocimiento que podían tener, es Cisneros quien le ofrece una plaza narcalá. Cisneros impulsa ediciones de obras importantísimas para la historia de la humanidad. Es decir, no podemos quedarnos solo con la imagen de ese cisnero que aparece como intransigente, intolerante, etc. Mira, siendo inquisidor general, su antecesor en la Inquisición había sido Fray Diego de Deza. Deza le abrió un proceso a Nebrija, le abrió un proceso inquisitorial a Nebrija, porque Nebrija decía que la traducción del latín que había hecho San Jerónimo, la Vulgata, estaba llena de errores. Deza entendió que Nebrija le estaban vendando la plana nada más y nada menos que a San Jerónimo y decidió abrirle un proceso. Bueno, pues cuando Cisnero se convierte en inquisidor general, lo primero que hace es darle carpetazo al proceso, porque piensa que es una auténtica estupidez que Nebrija lo que está revisando un texto desde el punto de vista filológico y que él no quiere enmendarle la plana a nadie, sino remendar o arreglar los defectos de traducción al latín que tenía el texto de San Jerónimo, que es algo muy.
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Moderno, es decir, el hecho de dejar a un lado las creencias religiosas en favor de las científicas con todas las comillas del mundo. Pero eso es algo que hizo Cisneros en este caso.
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Claro, y luego Nacho, es que hay que entender a los personajes en el tiempo que les toca vivir. Nosotros no podemos juzgar a un personaje de hace 500 años, como es el caso, por ejemplo, de Cisneros, de hace más de 500 años, con nuestra mentalidad de hoy. Nosotros hoy tenemos una escala de valores distinta, pensamos de manera distinta, tenemos criterios muy diferentes a los que ellos tenían. Por lo tanto, tratar de aplicar planteamientos en nuestra época para gentes que vivieron en otro tiempo y que respondían ante una sociedad que no era ni por asomo parecida a la nuestra. Es un error y me parece un error grave. Y yo creo que con Cisneros en buena medida ha ocurrido algo de eso. Hoy, por ejemplo, cuando tanto se critica el boato, el gasto de dinero de manera inadecuada, de forma superflua, Cisneros era un hombre de una austeridad extraordinaria, Era un asceta, un auténtico asceta. Quizá él quería imponer ese ascetismo, esa vida muy poco dada al lujo, quería imponerla en mucha otra gente y eso quizá sentaba mal. Tiene una visión, por ejemplo, tiene una visión muy clara de cuál debe ser la política española de la época. A Cisneros le interesa América, pero sobre todo le interesa la costa norte de África. Controlar la costa norte de África porque se producían incursiones sobre la península. Eso lo está haciendo Cisneros en el siglo XVI. Y quien impulsa buena parte de las expediciones que realizan los españoles, los castellanos, sobre el norte de África es él. Se van a apoderar de Bugía, de Orán, de Trípoli, etc. Controlar ese norte de África para evitar incursiones que llegaban sobre la península. ¿Alguien le puede sonar para algo de nuestro tiempo? Bueno, pues lo tiene muy claro. Cuando en aquel momento, si nos acercamos, por ejemplo, a la catedral de Toledo y vemos la capilla Mozárabe, veremos que las pinturas de sus paredes están dedicadas precisamente a la expedición de Orán, que Cisneros pagó íntegramente para poder ocupar aquella plaza que era un verdadero problema para las incursiones de los berberiscos sobre las costas, las costas peninsulares. Yo creo que la figura de Cisneros, que puede resultar controvertida incluso, tiene ese perfil de hombre preocupado por la ciencia, de impulsor del conocimiento que a veces no se le ha tenido en cuenta y creo que no es justo.
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En El rey regente, en esta novela podemos descubrir prácticamente los pilares básicos de lo que será España, la historia de España en la actualidad. Es el último trabajo de José Calvo Poyato, nuestro invitado, publicado por Harper Collins, El rey regente, haciendo referencia a Fernando el Católico. Pepe José, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
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Muchísimas gracias a vosotros, como siempre, y a vuestra entera disposición. Faltaría más. Don Ignacio. Suscríbete a Ser Historia. Todos los episodios y contenidos adicionales en la app de Cadena Ser y en nuestros canales de Apple Podcast, Spotify, iVoox, Google Podcast y YouTube. Escúchanos en directo en la SER los domingos a la una y media de la madrugada.
Podcast: SER Historia
Host: Nacho Ares
Guest: José Calvo Poyato (autor de "El rey regente")
Date: April 29, 2024
Este episodio gira en torno a la figura de Fernando II de Aragón, conocido como Fernando el Católico, especialmente en su papel de “rey regente”, figura central en el paso de la Edad Media a la Modernidad. El historiador y novelista José Calvo Poyato desgrana junto al conductor Nacho Ares los años fundamentales tras la muerte de Isabel la Católica, explorando tensiones de poder, intrigas sucesorias y la construcción del Estado moderno español. La conversación aborda a fondo la relevancia histórica de Fernando más allá de la sombra de Isabel, y revela los matices de otros grandes personajes como Cisneros, así como la dimensión internacional del trono de Castilla en ese momento de expansión imperial.
[00:07-01:12]
“Fernando Católico inaugura un nuevo tiempo, [...] ese símbolo del cambio de un poder feudal atomizado hacia una centralización del poder en torno a la monarquía moderna...” (B, 00:07)
[02:15-03:01]
“En mi casa decían que yo estaba destinado a estudiar medicina, pero leyendo historia descubrí que lo que me gustaba era la Historia.” (A, 02:34)
[03:01-04:13]
“Fernando el Católico es un personaje de una capacidad política extraordinaria y, desde luego, con él se asienta lo que hemos llamado la monarquía autoritaria...” (A, 03:14)
[04:13-05:52]
“La sombra de Isabel es muy larga y muy fuerte, de alguna manera oculta la personalidad de Fernando.” (A, 04:33) “Fernando fue rey y regente a la vez. Era rey de Aragón y regente de Castilla porque así lo disponía el testamento de Isabel la Católica.” (A, 04:48)
[05:52-07:06]
“Fernando tuvo que tomar vigorizantes sexuales para poder estar a la altura de una mujer tan joven...” (A, 06:17)
“Hay quien dice que ese feo potaje, lo que llevaba era esas criadillas de toro...” (A, 07:10)
[07:06-09:35]
“No lo quiere porque la ha metido en cintura, la ha privado de toda esa serie de poderes que habían tenido en el reino de Enrique IV.” (A, 07:36)
[10:04-12:08]
“El posible testamento de Enrique IV es una de las grandes incógnitas de nuestra historia.” (A, 10:04)
“La propia reina Isabel, poco antes de morir, ha encargado a su esposo, a Fernando, que busque ese testamento para ver si existe.” (A, 11:28)
[12:08-15:45]
“El poder debe ser algo extraordinariamente apetecible que hace que la gente se enfrente y se enfrente incluso a muerte para tratar de conseguirlo.” (A, 13:52)
[15:45-21:03]
“No podemos quedarnos solo con la imagen de ese Cisneros que aparece como intransigente, intolerante, etc.” (A, 16:15)
“Nosotros no podemos juzgar a un personaje de hace 500 años [...] con nuestra mentalidad de hoy.” (A, 18:26)
[21:03-21:32]
“En El rey regente, en esta novela podemos descubrir prácticamente los pilares básicos de lo que será España, la historia de España en la actualidad.” (C, 21:03) “Muchísimas gracias a vosotros, como siempre, y a vuestra entera disposición. Faltaría más. Don Ignacio.” (A, 21:32)
Sobre el cambio de época:
“Estamos en ese momento del cambio trascendental.” (B, 01:12)
Sobre la personalidad de Fernando:
“Fernando el Católico es un personaje de una capacidad política extraordinaria...” (A, 03:14)
Sobre la codicia del trono:
“El poder debe ser algo extraordinariamente apetecible que hace que la gente se enfrente y se enfrente incluso a muerte para tratar de conseguirlo.” (A, 13:52)
Sobre la percepción histórica:
“Nosotros no podemos juzgar a un personaje de hace 500 años [...] con nuestra mentalidad de hoy.” (A, 18:26)
El episodio ofrece una visión detallada y viva de Fernando el Católico tras la muerte de Isabel, desmontando lugares comunes sobre su papel secundario e ilustrando la complejidad de las disputas sucesorias y la construcción de la monarquía moderna. El análisis de Calvo Poyato destila pasión por la Historia y reivindica el enfoque contextualizado para entender a los grandes personajes, invitando a leer "El rey regente" para redescubrir los pilares de la España contemporánea.