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Ser podcast. Continuamos en Ser Historia, lo vamos a hacer en los próximos minutos adentrándonos en un campo realmente apasionante. Es una mezcla de ciencia, de pasiones, de ingenio, de ideas brillantes que han caracterizado quizás la historia de España y que en muchas ocasiones, por desgracia, ha quedado en un segundo plano, en un tercer plano, en un cuarto, en quinto, cosas que utilizamos casi a diario y que nos hemos olvidado de que realmente quien hay detrás de ese gran invento es un español. Un español que por desgracia ha pasado desapercibido y que si hubiera nacido en cualquier otro lugar hubiera sido quizás un personaje de renombre como se merece. Vamos a hablar en los próximos minutos de inventos realizados por españoles, a colación de un libro que acaba de publicar la editorial Serendipias, El legado del ingenio, 365 Grandes inventos españoles y su autor no puede ser otro que un buen amigo, Alejandro Polanco, bienvenido de nuevo a Ser Historia. Alejandro, ¿Cómo estás?
B
Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo estamos?
A
Alejandro es, yo le decía antes a micrófono cerrado, una suerte de científico loco. Yo lo conocí hace casi 25 años de la mano de otro genio loco como es Carlos Canales, compañero de la escóbula de la brújula del Colegio Invisible. Y Alejandro, tú siempre te has dedicado precisamente a la divulgación científica, ¿Qué es lo que te llevó a reunir estos 365 grandes inventos españoles?
B
Bueno, son 365 porque he querido jugar con el tipo del libro, como él. No sé si te suena todo el mundo, lo de los 365 cuentos uno para cada día, o por ejemplo 365 historias curiosas, ese modelo. Lo que pasa es que ha quedado un libro grande, muy bonito, no es que lo diga yo, pero que la verdad es que la apariencia y lo demás y el contenido es apabullante. Pero claro, son 365 días para que uno consuma, por así decirlo, una píldora de invención diaria a lo largo del año. Hay más, o sea, dentro del libro se explican los 365 inventos en forma de ficha y demás, pero luego hay muchos más comentados en laterales, en notas y demás, y además son 365 de los más de 2000 que tengo, digamos, investigados, o sea que podemos hacer una enciclopedia, si se quiere.
A
Claro, es lo que te iba a decir, ¿No? Porque en estos 365, por jugar un poco, para leer uno cada día, por ejemplo, que es muy factible, o dos o tres, porque realmente son algunos muy interesantes, apasionantes. Algunos de ellos los conocemos porque los hemos tratado aquí con nuestro común amigo también Jesús Callejo en algún cronovisor. Ahora hablaremos de Torres Quevedo, por ejemplo, pero has tenido que dejar muchos. Y lo que yo comentaba antes, si hubieran nacido muchos de estos inventores, de estos genios, fuera de nuestras fronteras, en Francia, en Inglaterra, en Estados Unidos, el renombre hubiera sido distinto.
B
Bueno, a ver, estoy seguro de que muchos de los que aparecen en el libro y la selección he de decir que la he hecho de una forma completamente subjetiva, porque he elegido los casos que me parecían, en principio, no tan llamativos o no tan comunes, porque hay muchos que se conocen por ahí. Sí que he metido, por ejemplo, Autogiro, que por cierto, lo han puesto en la portada y demás, pero tampoco comento demasiado. El caso es que he metido sobre todo historias que me parecían, sobre todo por el lado humano, muy interesantes y muy poco conocidas. Pero sí, sí, se puede decir que hay, a poco que se escarbe, aparecen inventores y genios por todas partes. Hay una cosa que yo siempre comento hace años y todavía está en Internet, o sea, que se puede consultar la Oficina Española de Patentes y Marcas a través del Archivo Histórico, que por cierto, es un archivo impresionante al que casi nadie va. Es una pena, porque tocar papeles de patentes de hace más de 100 años y que no ha tocado a nadie en un siglo es una sensación única, y eso lo recomiendo. Publicaron en la red, en Internet, un mapa interactivo en el que en toda España iban marcando en cada pueblo ponían, si tú pinchabas en cada pueblo, en el mercado geográfico, se despliega una ventanita y te dice qué inventores ha habido ahí entre finales del siglo XIX y hasta la Guerra Civil o un poco después. Y es impresionante ver cómo todo el mapa de España se ilumina, se ilumina prácticamente en cada pueblo, puedes ir pinchando y ves inventores de los que ya nadie recuerda casi nada, pero que tienen registro de patente en el Archivo Histórico. Y eso es apabullante.
A
Qué fuerte, qué fuerte. Quizás hay unos clásicos cuando alguien dice, bueno, pues un invento español que haya trascendido un poco y tal, la gente piensa en el autogiro, en el submarino, que quizás también hay que reconocer, son grandes logros que todavía hoy están muy presentes y quizás la celebridad viene un poco de ese detalle.
B
Hay como dos caras en una moneda de la invención, aparte de, ya decíamos, la frase clásica, bueno, un armuno que inventan ellos, bueno, aquí ha inventado todo el mundo, hay historias terribles, la verdad, he de reconocer que la mayor parte de las personas que mencionan el libro pues no tuvieron mucha suerte, la verdad, otros sí, otros sí, pero la mayoría pues oye, vivieron su vida prácticamente intentando sacar algo adelante y acabaron en el olvido más absoluto, pero bueno, es el sido del inventor. Oye, quiero decir una cosa, esto no solamente sucede aquí en España, si el mapa ese que he mencionado se hiciera en cualquier lugar de Europa o Norteamérica, incluso Sudamérica y demás, podríamos ver como el espíritu de la inventiva, de la invención, de la creación, de nueva tecnología aparece por todas partes, o sea, yo elegí el campo de España porque es lo que más cercano nos toca y ya que estamos aquí, vamos a aprovechar a recordar la historia de algunos genios olvidados, pero repito, si hiciéramos el mismo experimento en cualquier provincia, departamento, condado de todo el mundo, encontraríamos lo mismo que durante siglos han aparecido personas que hayan logrado o no hayan logrado patente, que han ido más allá de lo que normalmente hace una persona común y han dedicado años, décadas o incluso vidas enteras a sacar adelante inventos que lo hayan conseguido o no, bueno, eso ya es cosa de. Eso ya es cosa del destino, porque muchas veces menciona más el submarino y demás, que por cierto aquí también tuvimos bastante mala suerte, el tema Peral incluye historias de espionaje y demás que son increíbles, pero bueno, también es cierto que nosotros tenemos la manía de echar barro sobre nuestra propia historia y bueno, aquí no se ha inventado nada que merezca la pena, esa es una especie como de mantra que se repite una y otra vez, pero que va, ni mucho menos, en este país la invención ha estado y está tan viva como en cualquier otro lugar.
A
En tu libro El legado del ingenio, uno de los protagonistas, quizás, no voy a decir que ya no está en un cuarto plano porque en los últimos años ha habido diferentes trabajos, nosotros le dedicamos un cronovisor, aquí la gente que nos está escuchando. Que traste en ser podcast. A ver si lo encuentran mejor que vayan a Nachoares. Com y busquen Torres Quevedo, que ahí lo van a encontrar a primeras, el cronovisor del programa 833, precisamente dedicado a eso, a Torres Quevedo, que es quizás uno de los grandes que tiene funiculares, tiene aparatos, el primer mando a distancia, tiene un montón de cosas que son pioneras de muchos elementos que seguimos utilizando hoy en la vida cotidiana.
B
Sí, a ver, decíamos antes que si muchos de estos inventores o genios, porque no solamente hablamos de inventor en el sentido clásico, sino algunos son científicos o ingenieros de primer nivel mundial, Torres Quevedo es uno de ellos. Si hubieran vivido o nacido en, yo que sé, pongamos Gran Bretaña o Estados Unidos, ahora mismo tendríamos serie de Netflix o de cualquier plataforma de streaming, una serie, vamos, apasionante, porque tienen material en su biografía como para. Como para dar, bueno, hasta una enciclopedia, diríamos. Antes decíamos de inventores, una enciclopedia, pero es que hay inventores que en sí mismos son una enciclopedia, y Torres Quevedo es uno de ellos. Torres Quevedo es uno de los mayores genios de la historia de la humanidad, es uno de los padres de la cibernética, creó máquinas que, por ejemplo, estamos hablando del principio del siglo XX, no nos vayamos de foco, porque es increíble que desarrollara, por ejemplo, un juego de ordenador, o sea que jugaba, el ajedrecista jugaba al ajedrez que podía ganar en un tipo de jugada concreta, pero ya la máquina, digamos que pensaba, es un precursor de la inteligencia artificial, pero también desarrolló dirigibles que funcionaron muy bien, con también historias político económicas bastante asombrosas. Pero por ejemplo, si vas a Estados Unidos, a la frontera entre Estados Unidos y Canadá, en el Niágara, el transbordador del Niágara, que todo el mundo utiliza los turistas para hacer fotos sobre el Whirlpool y todo esto, eso lo diseñó y lo construyó Leonardo Torres Quevedo y sigue funcionando más de un siglo después sin ningún tipo de avería, porque desarrolló funiculares, máquinas de todo tipo y se adelantó, por supuesto, en el radiocontrol con su telequino. El telequino es, digamos que un control a distancia para manejar navíos a través de radio, y en eso fue un piñonero prácticamente absoluto en esa época. Nikola Tesla, que también ha sido un gran olvidado hasta principios del siglo XX, ahora todo el mundo habla de Nikola Tesla, pero desde su muerte a mediados De los años 40 hasta la llegada prácticamente del siglo XXI, casi nadie mencionaba a Nikola Tesla. Pues yo pondría a Leonardo Torres Quevedo prácticamente al nivel, por lo menos inventivo y de capacidad creadora de Nikola Tesla. Entonces no es algo menor. Estamos hablando de un personaje absolutamente descollante, Increíble.
A
Hay algunos, por ejemplo, el famoso Chupa Chups, que lo hizo muy popular mundialmente Kojak en su serie de televisión. Pero eso de que parece una tontería poner un caramelo en un palito, eso salió de una cabecita española también.
B
Sí, sí, sí, sí. Pero tengo que decir una cosa sobre los palos. Igual que se dice que en este país nunca se ha inventado nada y demás, otro de los grandes mantras que se repite sin poder, en España lo único que hacemos es ponerle un palo, algo. Por ejemplo, los tres grandes clásicos, el Chupa Chups, que en realidad no es una invención española, sino que es un modelo de utilidad, modelos industriales, y que bueno, se ha convertido en una multinacional muy potente. Pero luego está también el futbolín, claro, que también es un palo, por así decirlo, son una serie de palos. Y la Fregona también, que también tiene una historia detrás bastante truculenta, con juicios y demás. Entonces, no solamente le hemos puesto palos a los objetos, se ha ido mucho más allá. Entonces sí que hay que decir que, como digo, que lo del Chupa Chups no es invención, digamos, española, porque ya existían, ya existían modelos de caramelos con palo, pero sí que la compañía Chupa Chups ha llegado donde ha llegado, porque su modelo de invención, su modelo industrial es el que, digamos, más competente ha sido en todo el mundo. Porque no sólo vale con inventar algo. ¿Cuántas veces se ha inventado un objeto, una tecnología, y ha caído en el olvido? Lo que importa luego es llegar al mercado, llegar a explotarlo, llegar a quien originalmente tenías pensado que tenía que llegar. Y eso es lo más complicado. No es tan complicado inventar como llegar más allá. Y eso lo sabía muy bien, por ejemplo, Edison, que no tanto inventó, sino que adaptó invenciones de otros para conseguir productos de éxito. Y ahí también le alabo yo, o sea que no hay que tampoco decir que Edison robaba cosas y no, no, sino que aplicaba ideas que estaban ahí de forma muy exitosa. Y eso es algo muy importante también en el mundo de la invención, no solamente conseguir una patente, porque como hemos visto, la mayor parte de las patentes acaban olvidadas.
A
Desde luego. Mira, has comentado tres ingenios que yo en algunos de ellos tenía dudas. Siempre hemos escuchado lo de la fregona, que bueno, sí, es un invento español, pero es una de las versiones que hay de la fregona. Lo mismo con el Futbolín. El futbol. Futbolín tiene la patente en el año 1937, pero yo también había oído, yo siempre he defendido que era un invento español, pero al parecer había ya en el siglo XIX algo parecido en Inglaterra con alguna patente. Y es un tema que desconozco realmente quién fue el primero.
B
Realmente cuando se habla de invenciones hay otra cosa que hay que tener siempre en mente. No hay un inventor que cree una invención él solo. Por ejemplo, el clásico es la radio. La radio, que por cierto hay un español por medio, julio Cervera Baviera, que también está olvidado, pero fue un verdadero pionero de la radio. Pero la radio es muy común decir la inventa Marconi. No, a ver, está Nikola Tesla, está Heard, antes está Popov y hay muchos otros. La radio es un invento colaboratorio de muchas personas, que es cómodo atribuirlo a una persona. Vale, Barconi, venga, pues con esto sucede igual. Futbolines, juegos de futbolín, por así decirlo, ya que existían mucho antes y había muchos muy diferentes. Pero lo que importa es que el modelo de Alejandro Finisterre, por ejemplo, en este caso el futbolín, digamos más exitoso, es el que diseña él. Entonces por eso se dice que es un invento español ese modelo, el clásico, el que prácticamente todo el mundo conoce. Lo mismo sucede con la fregona. La fregona que tiene un largo historial de litigios, ya existían modelos similares para ellos de fregona y demás, pero lo que es el cubo con el escurridor, el sistema de fregona y demás, es un invento que nace de la mente de bastantes españoles. No vamos a entrar en el asunto porque es muy largo, pero ahí hay, de hecho varias mujeres estaban en esa historia y es bastante, bastante complicado. Pero es un invento español porque el modelo comercial que luego tuvo éxito en todo el mundo es español, que es lo que importa. Y lo mismo sucede con lo que hemos dicho con el chupa chups. Anda que no había caramelos con palos antes del Chupa Chups, montones, pero montones, pero ninguno tuvo el éxito ni ha tenido el éxito de un modelo concreto diseñado de una forma específica y que tiene unas características tan buenas como como el Chupa Chups y por eso ha conquistado el mercado. Entonces, en estos tres casos no son invenciones que digamos, salen de la nada, sino que parten o se alimentan de una larga tradición de otras invenciones que han sido perfeccionadas. Y en este caso, pues ahí tenemos el caso de palos bien puestos en una invención.
A
Desde luego hay otros inventos, ya para ir acabando, Alejandro Polanco, autor de este libro, El legado del ingenio, porque son muchísimos, son 365 grandes inventos españoles los que tratas en tu libro publicado por Serendipias. Hay algunos del Manuel Jalón, precisamente el de la fregona, que tiene quizás un invento que revolucionó el mundo de la enfermería con esa jeringuilla desechable. Que revolucionó en el sentido de que al ser desechables se evitaban contagios increíbles.
B
Sí, claro, en el mundo sanitario hay muchas grandes invenciones de origen español y una de ellas es de Manuel, que es un modelo, repito, es un modelo de jeringuilla desechable que fue el que más éxito tuvo en su época y luego ha seguido adelante. Y obviamente, anteriormente a eso ya existían jeringuillas. Claro que sí, se utilizaban generalmente las de vidrio. Muchas personas todavía recordarán jeringuillas de vidrio.
A
Que había cuando era crío. Yo las he conocido, estábamos enfermos en casa, venía el practicante con la jeringuilla de vidrio, la ponía en una lata con alcohol, quemaba, que yo decía, vaya cerda, porque eso viene del culo de otra persona.
B
Había que esterilizar el material, entonces el material se esterilizaba, pero incluso así, tienes que pensar que es complicado que un virus, bacterias y demás microorganismos patógenos se te puedan escapar, porque la praxis que tienes que tener para mantener el material completamente esterilizado requiere de un rigor que bueno, todo el mundo tiene un mal día, entonces puedes contaminar a la mínima cualquier cosa. Entonces, la idea de Jalón obviamente fue un éxito brutal, porque al ser jeringuillas desechables, que vieron en módulo, directamente es un módulo, un blister, lo abres, lo utilizas y se desecha y ya está. No tienes tampoco tienes que utilizar las agujas y todo, todo es desechable. Eso que hasta entonces, pues igual parecía una locura porque todo el mundo utilizaba material de vidrio esterilizable, resulta que cambió la medicina pues. Pues de una manera que podría parecer una tontería, pero no. Por eso creo que en el caso de Jalón, su invento más importante, más que la fregona, que ya tiene detrás una historia muy larga, más personas, es en este caso la jeringuilla desechable. Porque ¿Cuántos millones de personas le deben la vida precisamente a poder utilizar material médico en condiciones completamente estériles? Eso es algo que no se piensa que de forma cotidiana, pero que es increíble. ¿Cómo se vivía antes sin? Eso es lo que se pregunta uno. ¿Y antes cómo se podía hacer esto sin? Es uno de esos casos.
A
Muy bien, Alejandro Polanco, recomendamos desde aquí tu último libro divulgador científico. El título El legado del ingenio 365 grandes inventos españoles, publicado por la editorial Serendipias. Alejandro, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
B
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Fecha: 21 de enero de 2026
Host: SER Podcast
Invitado: Alejandro Polanco, divulgador científico y autor de "El legado del ingenio. 365 grandes inventos españoles"
En este episodio de SER Historia, el foco se pone en inventos y creaciones tecnológicas desarrollados por inventores españoles, muchos de ellos injustamente olvidados. El invitado, Alejandro Polanco, presenta su obra "El legado del ingenio", un compendio de 365 inventos españoles, y repasa, junto al presentador, una serie de anécdotas, reflexiones y ejemplos de esta riqueza innovadora poco reconocida, reivindicando el papel de España en la historia mundial de la invención.
Alejandro Polanco explica la estructura y motivación de su obra:
Reflexión sobre el reconocimiento internacional:
Crítica a los tópicos nacionales:
Protagonismo de Torres Quevedo:
Comparación internacional:
“Hay inventores que en sí mismos son una enciclopedia, y Torres Quevedo es uno de ellos.” (08:45, Alejandro Polanco)
Chupa Chups, Futbolín y Fregona:
El proceso de la invención:
Sobre la autoría compartida:
“Lo que importa es que el modelo de Alejandro Finisterre, por ejemplo, en este caso el futbolín, digamos más exitoso, es el que diseña él.” (14:06, Alejandro Polanco)
“La idea de Jalón fue un éxito brutal porque al ser jeringuillas desechables... cambió la medicina de una manera que podría parecer una tontería, pero no.” (17:12, Alejandro Polanco)
La invisibilidad del inventor español:
“Hay muchos inventores que vivieron su vida intentando sacar algo adelante y acabaron en el olvido más absoluto, pero ese es el sino del inventor.” (05:37, Alejandro Polanco)
Autocrítica cultural: “Tenemos la manía de echar barro sobre nuestra propia historia...” (06:53, Alejandro Polanco)
Sobre el proceso de innovación: “No es tan complicado inventar como llegar más allá.” (12:24, Alejandro Polanco)
Atribución de invenciones colectivas: “La radio es un invento colaboratorio de muchas personas, que es cómodo atribuirlo a una persona.” (13:42, Alejandro Polanco)
Éxito comercial vs. invención original: “Ninguno ha tenido el éxito de un modelo concreto diseñado de una forma específica y que tiene unas características tan buenas como el Chupa Chups.” (15:17, Alejandro Polanco)
Importancia de los inventos sanitarios: “¿Cuántos millones de personas le deben la vida precisamente a poder utilizar material médico en condiciones completamente estériles?” (17:38, Alejandro Polanco)
El episodio constituye un repaso apasionado y riguroso por la historia de inventos españoles, destacando su trascendencia y la frecuente injusticia de su olvido. Alejandro Polanco subraya la importancia de entender la innovación como un proceso de mejora continua y colectiva; además, rechaza los complejos nacionales y reivindica el papel de España dentro de la historia de la ciencia y la tecnología, en especial con ejemplos como Leonardo Torres Quevedo y Manuel Jalón.
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