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Antonio García Villarán
Ser podcast.
Hola, soy Antonio García Villarán y parece que ha estallado la guerra entre los ilustradores, las ilustradoras, los artistas plásticos y todo esto frente a las IA. No sé si conocerá este logo, pero muchos artistas se lo han puesto en su perfil como protesta y yo puse esto en Twitter. Mi postura no a los artistas que se hacen llamar así solo por utilizar esta tecnología, sí a los artistas que usan las IA como complemento o como una herramienta más para su trabajo. Y me explico, esto de usar nuevas tecnologías ya pasó con la cámara fotográfica, y la gente decía los artistas ya no hacen falta, los dibujantes no hacen falta, porque una máquina hace posible una imagen, pero claro, todo el que tiene una cámara fotográfica se puede llamar fotógrafo, o sea digo fotógrafo en el sentido profesional de la palabra, es como el Photoshop, una herramienta más que al principio te digo, se demonizaba mucho las imágenes retocadas con Photoshop. Mi postura es bien clara, creo que no podemos llamar artista plástico o diseñador a aquella persona que escriba una frase y una aplicación le genere una imagen random, random digo porque no elige esa persona más que las palabras que pone. A esto yo artista no lo llamaría, sería lo mismo que llamar cocinero o cocinera de alto standing, alguien que coge una pizza precongelada, la pone en microondas, le da al botón y dice anda, me ha salido una comida estupenda.
Miguel Zorita
Comenzamos este nuevo bloque de Ser Historia y lo hacemos escuchando un fragmento de un vídeo de Antonio García Villarán, artista, pintor, youtuber también tiene un canal extraordinario con un montón de seguidores en donde escuchábamos sus reflexiones sobre un tema que en los últimos meses ha tenido, ha cubierto de polémica muchos medios de comunicación, la inteligencia artificial y ese papel que desempeña junto al arte, es arte, no es arte, es una herramienta para los artistas no lo es. Escuchábamos con atención, todo el mundo tenemos en la cámara, mejor dicho en el teléfono móvil, en el celular, una cámara fotográfica y eso no nos hace fotógrafos, o meter una pizza precongelada y precocinada en el horno no nos hace cocineros. Yo creo que es algo parecido, pero queríamos hablarlo con un invitado especial que ha estado en muchísimas ocasiones con nosotros aquí en Ser Historia y también los que nos escuchan desde Madrid, ha estado con nosotros en la sección de Historia de Madrid que tengo en el Hoy por Hoy Madrid todos los lunes con Marta González Novo. Él es Miguel Zorita. Él es Es artista, ilustrador, director de Homunia, una academia en Madrid dedicada al dibujo y a la pintura. Y a él le queremos saludar. Miguel, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
Antonio García Villarán
Hola, muchas gracias. ¿Qué tal?
Miguel Zorita
Tú publicaste hace unos meses en El Plural también una suerte de reflexiones sobre este mundo de la inteligencia artificial. ¿Puede la inteligencia artificial, la IA por las siglas con las que se le conoce, resucitar a Velázquez? Es un tema, como decía ahora, bastante polémico. ¿No lo es así, Miguel?
Antonio García Villarán
Efectivamente. A ver, todo hay que matizarlo, hay que ponerlo entre comillas porque evidentemente las inteligencias artificiales, claro, como su propio nombre indica, no se pueden comparar con el ser humano, porque son artificiales al fin y al cabo. Pero yo sí que pienso que tienen muchas posibilidades muy positivas y muchas aplicaciones que a día de hoy no nos damos cuenta, pero son realmente infinitas. Yo siempre comento que no somos conscientes de todas las cosas que puede llegar a hacer la inteligencia artificial. Es como si nos trasladásemos a la historia cuando En el siglo XIX empieza la fotografía, pues claro, ¿Quién caería en la cuenta que la fotografía puede tener aplicaciones médicas en ese momento o aplicaciones espaciales como tienen a día de hoy? Bueno, pues todo ese tipo de cuestiones. Yo creo que está sucediendo algo parecido con las inteligencias artificiales.
Miguel Zorita
Sí, incluso se decía, lo escuchábamos también en ese fragmento del vídeo de Antonio García Villarán, que cuando nació la fotografía en el siglo XIX, ya muchos pintores, muchos artistas decían bueno, ya entonces, ahora para qué vamos a servir si hay una fotografía que retrata realmente aquello que tenemos delante de los ojos. Y sin embargo hay infinidad de utilidades, de posibilidades. Y yo creo que todas estas nuevas tecnologías, más que destruir, complementan. Yo siempre pongo el mismo un cuchillo jamonero sirve para cortar jamón, pero también sirve para cortar el cuello a una persona. Pero vamos a quedarnos con lo bueno y con la inteligencia artificial vinculada al arte. Tiene muchas salidas.
Antonio García Villarán
Claro, muchísimas. De hecho, mira, esa reflexión que hacías de la fotografía es muy curioso porque uno de los madrazos estaba en París cuando se presentó oficialmente, cuando Louis Daguet presentó oficialmente la fotografía y le escribió una carta a su padre absolutamente conmovedora, diciendo se ha acabado todo, la litografía de desaparecer, el grabado, el dibujo, que luego efectivamente no ha pasado eso, no ha desaparecido. Se complementan todas estas disciplinas y con la inteligencia artificial, en este caso aplicada a Velázquez, yo lo que quise hacer, y esto es un simple experimento, yo no pretendo hablar de ningún descubrimiento ni nada, es casi un juego, pero sí que es interesante porque nos podría ayudar a visualizar más o menos cómo podrían ser algunos cuadros desaparecidos, en este caso de Velázquez, pero que se podría hacer con infinidad de autores.
Miguel Zorita
Claro, claro. La historia comienza en ese incendio del Alcázar de Madrid. Cuéntanos un poco la historia. Esas navidades en donde el Alcázar se incendia y muchos cuadros se pierden. Las Meninas se salvaron, otros grandes cuadros se salvaron, pero hubo muchos que se perdieron. Algunos de ellos solamente se tienen pequeñas descripciones, referencias o salen en un segundo plano en otros cuadros también. Pero es una historia fascinante.
Antonio García Villarán
Exactamente. Mira, yo te explico a ti y a todos los oyentes un poco en qué consistió este experimento. Yo pensé que la inteligencia artificial nos puede ayudar a reconstruir cuadros que han desaparecido, pero para eso había que buscar una obra muy concreta, no puede ser algo genérico, una colección entera. Y en este caso yo lo que hice fue centrarme en las navidades de 1734, que es cuando lamentablemente se incendia el Alcázar de Madrid. Se pierde una cantidad de obras monumental, se perdieron obras de Leonardo da Vinci, de Rafael, de Ruins, de Tiziano, por supuesto, de Velázquez. Y precisamente de Velázquez se sabe que al menos se perdieron tres cuadros. Tres cuadros que tenemos bastante información de ellos, información muy concreta, además. Entonces mi plan consistió en lo recopilar toda la información posible de uno de esos cuadros y tratar con la inteligencia artificial de recomponerlo. Vamos a ver que cualquiera de nuestros oyentes pudiera bueno, ¿Y de qué sirve esto? Porque al fin y al cabo lo que saques nunca va a ser un cuadro de Velázquez. Efectivamente, no tiene el valor que un cuadro de Velázquez, pero sí que tiene, lo veremos al final, una utilidad muy práctica. Entonces, ¿Cómo recopilar toda esa información? Bueno, pues para que veas, hay más información de la que aparentemente pudiéramos pensar, porque yo lo que hice fue centrarme en el Salón Dorado. El Salón Dorado era una de las estancias del Alcázar que se encontraba en la fachada principal. La orientación del palacio de aquel entonces miraba hacia el sur. Y si viésemos ese edificio en ese año de 1734, pues la fachada principal, en la planta intermedia, en el balcón central, había un salón, que es este Salón Dorado. De ese Salón Dorado lo bueno es que tenemos mucha información por los inventarios del Alcázar, porque claro, cada vez que, por ejemplo, moría un rey, había que hacer un inventario para todo el testamento, y en el inventario se incluía absolutamente los muebles, las cortinas, los cuadros, las estatuas, los relojes, todo lo que hubiese en cada una de estas salas. Y por eso tenemos una descripción muy detallada de ese Salón Dorado. De hecho, lo bueno de ese Salón Dorado es que otros pintores posteriores a Velázquez lo retratan en sus cuadros, que luego lo vamos a ver. Entonces, gracias a eso, gracias por un lado a los inventarios, por ejemplo el de 1666, que yo sobre todo es el que he manejado, el de 1686, que son anteriores a ese incendio, sabemos cómo era y qué había en esa sala. Y gracias a eso sabemos que de Velázquez había tres cuadros, bueno, uno ha sobrevivido, que es Mercurio y Argos, que se conserva actualmente en el Museo del Prado, y luego había otros tres, Cupido y Psique, Venus y Adonis y Apolo y Marcias. Yo me he centrado en ese último por varios detalles que ahora vamos a ir viendo, pero se podrían haber hecho también de los otros. Lo que pasa es que, bueno, como es un experimento, pues solo lo he hecho con uno, pero yo creo que se podría llegar incluso, fíjate, a hacer una exposición con recreaciones de cuadros que se perdieron en ese incendio del Alcázar.
Miguel Zorita
Claro, fíjate que con la información que aportas y conservando uno de los perdidos, vamos, uno de esa saga, de esa ser, podremos intuir también que el resto guardaban cierta similitud, ciertos aspectos parecidos a la estructura del cuadro, etc. Y todo eso es lo que se puede integrar en la información que se da a esa inteligencia artificial. Explícanos también cómo funciona, porque somos un poco legos todos aquí en este tema, pero a esa inteligencia artificial tú le tienes que dar por escrito una serie de patrones, una serie de informaciones, de detalles, para que él interpre, esta memoria, mejor dicho, ella, interprete y reconstruya cómo funciona esa conexión entre el creador y la inteligencia artificial.
Antonio García Villarán
Esto es un apartado muy divertido, muy complejo también en cierto sentido, pero tiene partes muy divertidas, porque claro, es una inteligencia artificial y eso pone en evidencia un montón de matices que nuestra inteligencia natural tiene frente a esas otras, por ejemplo. Por supuesto, la ironía, todas esas cosas no existen. Pero las palabras polisémicas tienen mucha complejidad. Porque claro, el cuadro que nosotros queremos reconstruir, Apolo y Marcias, si tú le dices a la inteligencia artificial que pinte Apolo, a lo mejor te hace un proyecto espacial de EEUU en vez de un dios de la mitología clásica. Entonces hay que ser muy específico y saber formular bien el prompt. El prompt es, digamos, el texto que tú le introduces a esta inteligencia artificial. Yo en mi caso, por ejemplo, he utilizado Imagine, que es una de las tantas aplicaciones que hay. Lo ideal sería, pero esto, claro, evidentemente llevaría muchísimo trabajo hacer una inteligencia artificial con una base de datos de las obras de Velázquez, pero bueno, de momento se puede hacer una cosa aproximada con esta otra aplicación. Entonces tú le introduces el prompt, ese texto, y la inteligencia artificial crea la imagen ad hoc a lo que tú le has escrito. Claro, ¿De dónde viene la dificultad en ser muy preciso con el texto y decirlo muy bien para que no cometa errores? Porque, por ejemplo, en este cuadro que estamos reconstruyendo, a Apolo le acompaña Marcias, que es un sátiro. Claro, por ejemplo, esta aplicación en concreto no entiende, no tiene en su base de datos lo que es un sátiro. Entonces había que describirle que era un sátiro. Y yo le decía un hombre que de mitad para abajo es cabra. Y claro, ponía un hombre con una cabra completa a sus pies. Entonces no era así. Claro, y hay que ser muy específico. Y como eso, que en realidad es lo más complejo de toda la operación, daba tantos errores, yo lo que hice fue utilizar a otra inteligencia artificial como intermediario. Es decir, le dije a chatgpt que le dijese a la aplicación Imagine que crease un prompt a ad hoc, a lo que yo le estaba diciendo. Y entonces, entre las dos inteligencias más o menos se entendieron y fueron creando la inteligencia, vamos, la imagen. Pero lo importante es qué datos objetivos tenemos de la obra. Porque claro, yo no puedo ah, pues haz una cosa así, me gusta esta imagen, me parece bonita. No, eso no es. No es ser fidedigno con la reconstrucción histórica. Entonces, yo lo que hice fue, en primer lugar, ver qué decían los inventarios de esa obra en concreto, que por lo menos ya nos dan el formato. Dicen que era de una vara de alto y tres de ancho, que en realidad es el tamaño que tiene Mercurio y Argos. Ahora, si lo midiésemos en el Museo del Prado, nos daremos cuenta que es un poquito más grande, porque a lo largo de la historia le han hecho ampliaciones al cuadro, pero originariamente tenía ese formato, que serían 250 centímetros por 107. En base a eso tenemos también la descripción que dice el inventario del cuadro dice que es Apolo desollando un sátiro. Y eso en realidad, claro, por eso sabemos que es Apolo y Marcias, porque Apolo sólo desuella a Marcias, a este sátiro. Y como además sabemos qué libros utilizaba Velázquez para el tema mitológico, que son las metamorfosis de Ovidio, fuentes.
Miguel Zorita
Elementos inspiradores desde el punto de vista iconográfico incluso para poder recrear esas figuras y acercarte un poco más al resultado final.
Antonio García Villarán
Claro, porque lo bueno, y por eso yo elegí Apolo y Marcias, es que Velázquez, 29 años antes, había pintado ya el dios Apolo en la fragua de Vulcano. Por lo tanto ya tenemos una idea bastante precisa de cómo Velázquez imaginaba al dios Apolo. Entonces, bueno, sólo nos faltaba saber si teníamos acceso a alguna imagen, a una copia, aunque fuese un poco burda, de cómo era ese cuadro, para tener una idea más aproximada. Y fíjate, precisamente Juan Carreño de Miranda, que lo mencionaba antes, que pinta ese salón dorado y aparece en esa estampa, digamos, los cuadros colgados en la habitación, hay un retrato de Carlos II que aparecería el cuadro, pero justo el rey lo tapa con la cabeza. Detrás del rey hay un espejo y en ese espejo sale reflejada la pared donde está el cuadro. Entonces fue un detalle de muy mala suerte, de Jolín, si Carreño de Miranda se hubiese movido 50 centímetros, el caballete le hubiese pillado el cuadro de Velázquez. Pero luego pintó otro cuadro en 1669 de la madre del rey, de Mariana de Austria, y ahí sí que sale, porque como los inventarios hablan de la disposición de los cuadros, sabemos que el cuadro que aparece reflejado en ese espejo que está detrás de la reina Mariana de Austria tiene que ser necesariamente Apolo y Marcias. Claro, Carreño de Miranda es muy preciso y trata siempre de reflejar la realidad con la mayor fidelidad posible. Lo que pasa es que ese cuadro, claro, está en la lejanía y con ese tenebrismo tan típico del barroco, apenas es visible.
Miguel Zorita
Es un esbozo, imagino, un simple esbozo con unas pinceladas para. Bueno, te puede dar una idea genérica, grosso modo, de cómo era el cuadro original, pero es muy difícil, muy difícil.
Antonio García Villarán
Claro, yo lo que hice fue que en base a esa imagen, que es casi como una pareidolia, como una manta, en la que tú más o menos puedes intuir algo, ponerlo en contraste con lo que dice Ovidio. Entonces Ovidio dice que tiene que ser en un bosque, en la profundidad de un bosque, que Marcias está atado a un árbol, y por el formato que tienen, pues más o menos comparándolo con Apolo, perdón, con Mercurio y Argos, el otro cuadro que pintó Velázquez, pues más o menos hice un boceto de lo que se intuyen esas manchas, que eso es lo más subjetivo que he hecho en toda la investigación. Posteriormente, ¿Qué hice? Bueno, pues con esa información que nos daba como resultado ese boceto, más luego ese prompt que había creado ChatGPT, lo introduje en la aplicación Imagine y empezaron a salir una serie de resultados hasta que fui encontrando el más coherente en cuanto a tonos, iluminación y demás, que hiciese pareja con ese otro cuadro de Mercurio y Argos, porque por lo que nos dicen, los inventarios debieron de ser coetáneos, es decir, que es incluso muy probable que Velázquez utilizase las mismas pinturas, los mismos pigmentos para pintar Mercurio y Argos que Apolo y Marcias, porque tenían el mismo formato, el encargo, la misma fecha, en 1559, pues posiblemente tuviese los mismos colores. Y bueno, al final dio un resultado que yo nunca puedo asegurar que fuese así el cuadro de Velázquez, pero bueno, por lo menos es una idea aproximada de cómo sería.
Miguel Zorita
Claro, se aproxima mucho y yo creo que ahí es un poco el sentido y la virtud de la información, mejor dicho, de la investigación, intentar utilizar estas herramientas que algunos ven como algo diabólico, para aproximarse a esa idea de cómo pudo haber sido una obra de arte hace varios siglos. Hay algunos investigadores, también hay algunos entusiastas del mundo del arte, que me consta que quieren hacer recreaciones de otros artistas más tenebristas, otros más coloristas de obras que se han perdido, o incluso, cómo Velázquez, podría haber pintado en la actualidad la Plaza de Cibeles, por ejemplo, un retrato de Felipe VI o de un monarca, un monarca actual. Pues para todo eso sirve la inteligencia artificial. Es en parte un divertimento, pero también en parte una herramienta de investigación. Yo creo que con. No voy a decir que acaba de empezar, porque la inteligencia artificial lleva ya muchos años, pero es una herramienta que de aquí en un futuro, y sobre todo por esa carrera que hay entre muchas empresas que están sacando plataformas e inteligencias artificiales cada vez más sofisticadas, una herramienta que en un futuro seguramente dé muchas sorpresas e insisto, siempre buenas.
Antonio García Villarán
Totalmente. Y mira, fíjate que con esto alguien podría bueno, pues entonces, si no puedes asegurar que esto es el aspecto que.
Miguel Zorita
Tendría una ¿Y para Qué lo haces? ¿Qué más da, no?
Antonio García Villarán
¿Para qué lo haces? Justo. Pero tiene un sentido muy práctico, Ya verás. Al final tenemos como resultado una imagen. Evidentemente esa imagen no podemos garantizar que fuese así el aspecto que tuviese la de Velázquez, pero vamos a poner por caso que de repente, indagando en la colección de grabados que tiene, por ejemplo, la Biblioteca Nacional, aparece un grabado que se datase entre 1659, que es cuando Velázquez pinta el cuadro, y 1734, que es cuando desaparece. Pues si de repente aparece un grabado que se parece mucho a esta reconstrucción, es que a lo mejor ese grabado es una copia del original. Y a partir de ahí sí que podríamos tener una línea de investigación mucho más certera. Entonces serviría para encontrar qué cuadros de la actualidad que se conservan en la actualidad, eran copias de los perdidos. Entonces, por ahí yo creo que sí que puede ser muy interesante.
Miguel Zorita
A mí me parece una herramienta maravillosa. El otro día con Carmen Ruiz Arqueoartis, la persona que lleva conmigo el canal YouTube, dentro de la pirámide, y que es una entusiasta también de las inteligencias artificiales, estuvimos jugando cómo sería, por ejemplo, una reinterpretación del retrato a caballo del Conde Duque de Olivares, por ejemplo, pintado por Velázquez, y salía una cosa maravillosa, con una luz increíble. Se veía lógicamente, que no tenía nada que ver con Velázquez, pero era una obra pictórica brillante. No deja de ser un entretenimiento, no deja de ser una diversión, pero una herramienta en cualquier caso, que tiene mucha utilidad para el futuro. Y eso es un poco lo que hemos querido contar en los últimos minutos aquí en Ser Historia, en este nuevo bloque junto con Miguel Zorita, que es artista, ilustrador, director de esta Academia Omunia en Madrid, al dibujo de la Pintura y que publicó en El Plural hace unos meses, ¿Puede la inteligencia artificial resucitar a Velázquez? Un trabajo que os invito a que lo busquéis a través de Google. Nosotros lo vamos a poner también en nuestras redes sociales para que podáis disfrutar de ello porque es absolutamente mágico. Como siempre, Miguel Zorita, compañero, amigo, muchísimas gracias por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
Antonio García Villarán
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Host: Miguel Zorita
Guest: Antonio García Villarán
Date: September 13, 2023
Este episodio examina el papel de la inteligencia artificial (IA) en el arte, abordando el debate contemporáneo sobre su uso. A partir de las reflexiones de Antonio García Villarán—artista, pintor y divulgador—y con la guía del historiador y presentador Miguel Zorita, se exploran tanto las controversias sobre la legitimidad artística de las obras generadas por IA como sus posibilidades prácticas: desde la reconstrucción de obras perdidas hasta el uso de la IA como herramienta creativa y de investigación histórica.
Sobre la definición de artista:
“Sería lo mismo que llamar cocinero o cocinera de alto standing a alguien que coge una pizza precongelada, la pone en microondas, le da al botón y dice anda, me ha salido una comida estupenda.”
— Antonio García Villarán [01:32]
Comparando el impacto de la tecnología:
“Un cuchillo jamonero sirve para cortar jamón, pero también sirve para cortar el cuello a una persona. Pero vamos a quedarnos con lo bueno y con la inteligencia artificial vinculada al arte.”
— Miguel Zorita [04:23]
Sobre el potencial de la IA para rescatar el legado perdido:
“Si de repente aparece un grabado que se parece mucho a esta reconstrucción, es que a lo mejor ese grabado es una copia del original. Y a partir de ahí... podríamos tener una línea de investigación mucho más certera.”
— Antonio García Villarán [19:36]
Ambos ponentes mantienen una postura entusiasta pero crítica, defendiendo el uso responsable, informado y creativo de la inteligencia artificial dentro del campo artístico e histórico. Si bien reconocen los límites de la IA para “crear” arte genuino, celebran su extraordinario potencial como herramienta de investigación, experimentación y divulgación, capaz de ofrecer nuevas vías para el estudio y la reconstrucción del patrimonio.
Para saber más:
Antonio García Villarán invita a explorar su trabajo de reconstrucción (“¿Puede la inteligencia artificial resucitar a Velázquez?”) en El Plural.
Miguel Zorita menciona otras experiencias y retos con la IA junto a colaboradores del canal “Dentro de la pirámide”.