Loading summary
A
Ser podcast.
B
Nuestro programa envió a un equipo de investigadores a los Archivos Nacionales en las afueras de Washington Sex. Este grupo de expertos vino aquí para ver por primera vez unos archivos gubernamentales de alto secreto que acababan de ser desclasificados décadas después de que el gobierno de los Estados Unidos iniciase el encubrimiento de los incidentes de Roswell. Hasta el día de hoy, el público no había tenido acceso a estas cajas que contienen 17 cuadros con información de alto secreto, cientos de fotografías, transcripciones y grabaciones en cinta magnetofónica de decenas de testigos, así como 22 películas y vídeos. En el interior de estas cajas, nuestros expertos descubrieron nuevas pruebas de la polémica que había rodeado al caso Roswell.
C
Es un fragmento de un documental de Canal Historia, a quien felicitamos de nuevo que están cumpliendo 25 años. Titulado La verdad del caso Roswell. Es un documental del año 2002. Poco tiempo después, pocos años después de esa aparente desclasificación del caso Roswell, recordemos julio del año 1947, algo sucede en Nuevo México, cerquita de Roswell. Se estrella un aparato, un extraño complejo, un extraño artefacto. Aquí sí que habría que hablar de artefacto, porque era una máquina. Los granjeros descubren esparcidos por una extensión muy grande, fragmentos de materiales extraños para ellos, totalmente singulares y que nunca habían visto. La Fuerza Aérea primero reconoce a los dos días que ha sido un platillo volante, un término que acababa de nacer pocos días antes en el Monte Rainier, gracias al avistamiento de Kenneth Arnold. En ese año 1947, donde empezó a bautizarse el fenómeno como el fenómeno de los ovnis, de los objetos volantes no identificados, esos platillos volantes. Al poco tiempo, el ejército recula y dice que lo que había dicho de un platillo volante en realidad era un globo sonda. Qué es lo que sucedió en Roswell. Más allá de que si fuera un platillo o no, la verdad es que la historia de la conspiración aquí hay que decir que tiene su trasfondo y sus puntos en los que anclarse. Porque la desinformación, la contra información, el despiste al que jugaron las autoridades en un un área absolutamente secreta. También es lógico, hay que pensarlo así, el hecho de que pudieran salir a la luz, el resultado de investigaciones que llevaban en absoluto secreto durante años después de la Segunda Guerra Mundial y los inicios de esa Guerra Fría, también hace pensar que es hasta cierto punto lógico que se cubriera la información de lo que allí había aparecido. Pero no es tan extraño, o por lo menos, mejor dicho, sí que es extraño que casi 80 años después se siga cubriendo con un denso velo todo lo que sucedió allí. Roswell, Secreto de Estado es el último trabajo de nuestro buen amigo Javier Sierra. Es un libro que él publicó en origen en el año 1995, que ha adaptado a los tiempos modernos, corrigiendo algunos de los detalles que él veía que en la actualidad se han revertido o no tienen sentido, o quizás las nuevas investigaciones han dado otro enfoque. Y esta es la conversación que hemos mantenido con él sobre este extraño suceso acaecido en el verano del año 1947 en Roswell, en Nuevo México, que no solamente es parte de la historia del fenómeno OVNI, sino también parte de la historia de los servicios secretos, del contraespionaje, de la desinformación y de todo lo que podamos ver en relación a este caso. A ver si arrancamos. Bienvenido de nuevo a ser historia.
A
Bien hallado siempre en este programa.
C
Javier, acabas de reeditar, de publicar de nuevo, Secreto de Estado, que fue el libro con el que yo te conocí hace casi 30 años. Es una historia que, a pesar del tiempo que ha pasado, no solamente de la edición del libro, sino también desde comienzos de verano del año 1947, todavía sigue teniendo muchos interrogantes y mucha vigencia.
A
Porque, de hecho, hace solamente unos meses, en julio de 2023, se celebraba en el Capitolio una audiencia en la que varios exmilitares increpaban y apelaban al Pentágono, al Departamento de Defensa norteamericano, sobre la presunta posesión de naves extraterrestres y los cuerpos de sus tripulantes. Y todo eso, evidentemente, bebe del suceso que en julio de 1947 dio lugar a lo que hoy conocemos como el caso Roswell, el supuesto siniestro de una aeronave de otro mundo, a unos 70 kilómetros de la base militar más secreta del planeta, en aquel entonces, la única que tenía armamento nuclear en sus hangares, y que fue cubierto por un manto de noticias y contra noticias, de informaciones y desinformaciones hasta el día de hoy. Han pasado 77 años del caso Roswell. Y seguimos sin saber oficialmente qué es lo que realmente pasó.
C
Fíjate, cuando sacaste el libro en el año 95, acababan de hacerse públicas unas filmaciones. Muchos de nuestros oyentes seguro que se acuerdan de ello, de esa filmación de la autopsia de uno de los supuestos seres extraterrestres recuperados en ese incidente, en esa colisión en Roswell en el año 1947. Primero se generó mucha explosión de noticias. Tú fuiste el primero de publicar las fotografías en la revista Año Cero. Luego vendes en varios programas de televisión. Y al poco todo se desinfló porque se percibía de una manera clara que era una falsificación, un fraude, y seguramente un elemento más de esa campaña de contrainformación o de intoxicación de lo que realmente había sucedido en Roswell en el año 47. Que tampoco estamos diciendo que fuera el estrellato moro que se hubiera estrellado un platillo volante, un OVNI. Pero sí que es evidente esa desinformación.
A
Lo que ocurrió en 1995 es para que sea estudiado todavía hoy en las facultades de periodismo. Estábamos a solo dos años del 50 aniversario del accidente de Roswell y había un movimiento social y político para presionar al gobierno y al Departamento de Defensa de los Estados Unidos para que desclasificara, habiendo pasado cinco décadas, los papeles de este asunto. Hubo incluso un senador que llegó a apelar a la Oficina General de Contaduría, que es como el Tribunal de Cuentas en España, para que hiciera una auditoría a las principales agencias de inteligencia norteamericanas en busca de los papeles que justificasen los gastos derivados del estrellamiento de aquel objeto. Y aquella auditoría terminó con una conclusión pasmosa. Y es que sólo unos meses antes alguien, no sabemos quién, había ordenado la destrucción masiva de toda esa información. Así que estábamos pendientes de eso, de una desclasificación respecto a los papeles de Roswell. Y lo que nos encontramos fue con esta película de las autopsias que era mucho más espectacular de lo que nadie podía imaginarse. Era un documento gráfico absolutamente desconcertante en la que unos operarios en un traje de aislamiento químico estaban abriendo el cuerpo de lo que parecía una criatura de otro mundo. Si no fuera un material del año 47, cualquiera pensaría que era un extracto de una película de ciencia ficción moderna. Pero se nos presentó como un material del año 47. ¿Qué es lo que ocurrió? Que todo el mundo se centró en la película. Todo el mundo se olvidó de estas peticiones de documentos oficiales en el gobierno, que eran mucho más aburridas. Y cuando la película empezó a no sostenerse, porque un documento gráfico no vale nada si no hay un testimonio detrás, y no existía ese testimonio, el cámara que la había obtenido no daba la cara. No se tenían documentos colaterales respecto a esa filmación. Bueno, pues cuando todo eso no se present. Fue decayendo el interés. Y nadie se le ocurrió seguir presionando por los papeles. Lo que obtuvimos en contra fue algo muy curioso, Nacho. Y es que el gobierno sí hizo público un informe, el primero desde el año 47, de lo que sucedió en Roswell. Y lo que dijo fue que lo que se había estrellado allí había sido un globo sonda. Un globo sonda espía. Un globo sonda de un proyecto para tratar de escuchar pruebas nucleares en la alta atmósfera. De eventuales explosiones en la Unión Soviética, de bombas atómicas. En aquella época, lo que estaba de moda era saber si los rusos tenían o no la bomba atómica. No la tenían todavía, pero los americanos pensaban que podían desarrollarla en cualquier momento. Y la manera de saberlo era escuchar el eco de esas explosiones en las capas de la ionosfera. Se supone que el globo cumplía esa misión. Pero estudiado en detalle aquel informe del globo, vimos que los vientos de los días del accidente de Roswell, las características climatológicas, lo que hubiera permitido que un globo sonda se hubiera estrellado donde dicen que se estrelló el platillo de Roswell, no encajaba. Por lo tanto, la explicación tampoco era válida. Y así seguimos hoy, casi ocho décadas después, sin tener una prueba contundente, clara, y que convenza a todo el mundo de lo que cayó en Nuevo México aquel remoto verano.
C
Fíjate, porque la historia comienza por culpa, podríamos decir, de los propios militares. Porque a los dos o tres días sale esa nota de prensa en donde los militares de Roswell reconocen que se ha estrellado un platillo volante, que era un término, ahora nos contarás un poco la historia de Kenneth Arnold, que empezaba a utilizarse ya de una forma común, desde hacía pocos días, pocas semanas. Y eso es lo que dio pie a toda esa vorágine de la que todavía hoy estamos hablando. Porque luego, al poco tiempo, ellos se contradijeron. Y no, donde hemos dicho. Digo, digo, Diego, donde dijimos platillo volante, ahora es un globo sonda. Y es donde empiezan todas las dudas.
A
Claro, hay que entender el contexto en el que se produce todo esto. Estamos hablando del verano de 1947. Hace sólo dos años que ha acabado la Segunda Guerra Mundial, y el país que ha salido hegemónico de toda esa contienda son los Estados Unidos. Es ese país. Hay un dato que a mí me resulta interesante, y es que sólo una semana antes del accidente de Roswell, es cuando la prensa empieza a hablar de platillos volantes. Surge el término a raíz del avistamiento que tiene un piloto de avionetas en el norte de los Estados Unidos, en la frontera con Canadá, de nueve discos luminosos sin timón de cola que están deslizándose como en ondas en el aire. Él describe ese movimiento como si lanzáramos un platillo de té, saucer en inglés, sobre la superficie de un lago. Y los periodistas, ávidos siempre de poner etiquetas, y más en aquella época de la prensa sensacionalista, crean, acuñan el término flying saucer, platillo volante. Una semana después sucede lo de Roswell, la caída de uno de estos discos sin timón de cola en pleno desierto de Nuevo México. Cuando es recuperado este material por los oficiales de inteligencia de la base de Roswell, la única, insisto, que tenía bombas atómicas en aquel entonces, el responsable de la base, el coronel responsable de la base, ordena que se haga un comunicado de prensa en el que reconocen haber recogido por fin los restos de uno de esos platillos de los que hablaba la prensa con toda naturalidad, porque no era secreto, no había ninguna prevención en torno a esto. Es más, la sensación que existía en aquellos primeros días es que los platillos podrían ser quizá algún tipo de prototipo ruso, o incluso algún artefacto nazi que hubiera quedado quizá escondido en alguna base de la Antártida. Todo esto estaba en el imaginario colectivo, y capturar uno era acabar con el misterio. Pero ¿Qué ocurrió? Lo que sucedió fue que los mismos oficiales de relaciones públicas y el mismo coronel de la base de Roswell que habían reconocido que tenían los restos de un platillo y que lo habían recuperado, fueron llamados al orden desde Washington y obligados a decir que todo había sido una lamentable confusión sólo 24 horas después. Así que tenemos un comunicado oficial, el primero, donde se reconoce la captura de un platillo volante y otro también oficial, 24 horas más tarde, diciendo que en realidad era un globo sonda, que todavía ha sido una lamentable confusión. Y desde aquel día de julio del 47 en el que se desmiente el tema, pasarán varias décadas, hasta que en 1980 algunos de los oficiales de inteligencia implicados en aquella recuperación, jubilados ya lejos de la esfera militar, siendo muy mayores, dan una serie de entrevistas a investigadores diciendo que lo que ellos recuperaron allí no era de este mundo y que ellos habían visto incluso los cadáveres chamuscados de sus pequeños tripulantes. Y esas declaraciones de los años 80 lo volvieron a encender todo. Tanto que en 1991, con sólo 19 años, yo me presento en Roswell, Nuevo México, a entrevistar a algunos de esos testigos. Los encuentro todavía vivos, mucho más ancianos todavía me dan entrevistas, recojo toda esa información, la publico en pequeños artículos en aquellos años. Pero claro, en el año 95, cuando surge el material de las autopsias, sé que tengo ahí un material que es oro, y por eso construyó Roswell Secreto de Estado, con la idea de poner en orden todas las piezas. ¿Qué ocurre? Que cuando publico el libro por primera vez en el año 95, había todavía muchas piezas que no estaban. No sabíamos que la película era un fraude, luego lo sabríamos. Y por eso ahora me he visto obligado a revisar ese libro, volverlo a publicar y darle una dimensión distinta. Roswell es, o al menos la película de las autopsias, la primera fake news de la historia de Internet, porque aquello aparece justo en el año en el que llega Internet al A nuestras casas, a las oficinas. Es el momento en el que empezamos a consultar páginas web y aquello se convierte en el primer trending topic de Internet, algo que hemos olvidado.
C
Fíjate, hay un elemento también bastante sobrecogedor, en el sentido de que los militares rectifican que eso no era un platillo volante, que era un globo sonda, y sin embargo piden y amenazan y exigen el silencio de todas aquellas personas, tanto civiles como militares, que habían estado vinculadas de alguna u otra forma con la presencia o el descubrimiento de los restos de este extraño objeto.
A
Bueno, ese es el punto clave de todo esto, Nacho. Efectivamente, no se trata solo de silenciar la noticia o de desmentirla, sino que durante semanas hay una persecución de los testigos, tanto civiles como militares. En el caso de los civiles, Por ejemplo, William McBracell, que fue el granjero que recibió, recuperó los primeros restos, que parece ser parte de la cobertura del objeto en su rancho. Este señor fue encarcelado sin ningún tipo de miramiento ni de garantía judicial, durante varios días en Roswell, hasta que juró que no iba a hablar con nadie de este asunto. Se persiguió a los testigos militares que estuvieron más cerca de aquello, también para obligarles a al mismo tipo de silencio. Por lo tanto, es evidente que algo que no era un globo sonda, que no era aquello tan vulgar como ellos, como las autoridades nos querían haber hecho creer, algo muy serio, había ocurrido en Nuevo México. Pero qué era una nave de otro mundo o era otra cosa. En estos años se han formulado todo tipo de hipótesis. Desde la hipótesis de que pudiera haber sido, por ejemplo, un accidente nuclear, que hubiera sido la caída, por ejemplo, de un avión que transportara una bomba atómica, que a lo mejor se hubiera abierto el núcleo y hubiera escapado radiación y para no crear una alarma en la población se hubiera ocultado, hasta que, y esta es una teoría muy imaginativa, hasta que Joseph Stalin, viendo lo que ocurrió en 1938 con la guerra de los mundos de Orson Well, con la famosa emisión radiofónica y el pánico que generó en los Estados Unidos, hubiera decidido construir un avión raro, lo hubiera provisto de unos pilotos que podían ser alterados genéticamente y enviados a Nuevo México para causar ese pánico o para desencadenar una ola de pánico. Bueno, ninguna de estas hipótesis se ha confirmado, obviamente. Pero hay un dato más. 1995 es el año que ve llegar al poder Bill Clinton como presidente del país. Y Bill Clinton, ese mismo año, inicia la mayor operación de desclasificación de papeles secretos de la historia de Norteamérica. Están clasificados todavía buena parte de los dossieres de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos documentos que incriminan al propio Estado porque ha hecho experimentación de plutonio inyectándolo a civiles para ver qué pasaba en el caso de un accidente nuclear. Todo esto se desclasifica y el gobierno pide perdón. Pero en esos millones de papeles que se desclasifican no hay ni un solo folio dedicado a Roswell. Es decir, Roswell sigue estando tras la cortina de silencio. Y eso crea una inquietud. A mí me la crea todavía hoy muy grande. Sigue habiendo un gran interrogante detrás de este caso.
C
Claro. ¿Esa desazón, ese desconocimiento de lo que sucedió en julio del año 1947, todavía sigue vivo? ¿Podríamos plantearnos la idea? Claro. ¿Es un proyecto secreto? Yo, desde mi punto de vista, la lógica me dice que si el gobierno tiene un proyecto secreto o ultra secreto, es normal que no se diga y no se comunique. También es extraño que casi 80 años después no se haya reconocido. Ha pasado el tiempo suficiente, yo creo, para poder reconocer o enmendar esos errores. Y también se hablaba de que si realmente era un platillo y los americanos, los estadounidenses estaban aprovechando de esa tecnología, la podrían utilizar en beneficio propio en algunos proyectos militares. ¿Pero realmente se ha visto en estas décadas algún avance extraordinario por parte de Estados Unidos que nos haga pensar esto lo han tomado de aquel platillo volante? Yo creo que no. ¿Cuál es tu opinión?
A
Bueno, aquí nos enfrentamos a una lección histórica muy curiosa, y es que la mayor democracia del mundo es también la mayor constructora de secretos oficiales del planeta. Fíjate que en 1954, cuando estamos ya en plena Guerra Fría, y los Estados Unidos en la Unión Soviética, ambas superpotencias tienen bombas atómicas, los Estados Unidos deciden empezar a probar material nuclear, no en atolones en medio del Pacífico, como habían hecho tras las bombas de Hiroshima y Nagasaki, sino en propio territorio norteamericano, porque les era más fácil y más seguro. Y perimetran un área de Nevada, del estado de Nevada, que es tan grande como el País Vasco, para hacer pruebas nucleares y eso lo consideran altísimo secreto. Nadie sabe lo que está ocurriendo allí dentro. Aquello es el área 51, lo que hoy conocemos como el área 51, aunque el área 51 técnicamente es solo un fragmento de esa enorme zona, de esa enorme superficie. Pero desde el año 54 hasta 2005, 2004, 2005, el Área 51 es folclore. Nadie piensa que eso realmente pueda existir y finalmente se reconoce su existencia. Los que sabíamos que el Área 51 existía éramos los locos de los ovnis, porque había mucha gente que decía que allí se estaba haciendo retroingeniería con el ovni de Roswell, que allí se estaba sacando la tecnología que tenía ese objeto de una civilización superior y se estaba adaptando a la tecnología militar de los Estados Unidos, que de ahí surgirían los chips, surgirían los drones, surgirían, en fin, mil cosas de las que hoy nos parecen normales. Esto era muy ciencia ficción, era un globo muy grande, pero estaba construido sobre algo real, que era que el Área 51 existía, que se estaba practicando y ensayando una tecnología muy avanzada para su tiempo en esa zona. Por lo tanto, yo creo que en este asunto de Roswell pasa como en los mitos de la antigüedad clásica. Hay una parte de verdad y hay otra parte de construcción literaria. Cuando decimos que Zeus lanza rayos con su puño allá donde quiere vengarse de los humanos, está la parte de verdad, que son las tormentas eléctricas, y está la parte de mito, que es humanizar o antropologizar un fenómeno meteorológico como el rayo. Yo creo que con Roswell está pasando algo así. Pero todavía, y esto lo tengo que reconocer, aunque lleve 30 años en esto, todavía se me escapa cuál es la última verdad de todo esto.
C
A mí me parece un tema fascinante. Yo creo que quizás la historia de todo comienza con ese error, no sabemos si una broma o no, midió las palabras, cuando se dio a conocer en ese teletipo de prensa que aquello había sido un platillo volante. Porque luego también se ha hablado, ya para ir acabando, Javier Sierra, autor de este libro, Roswell, secreto de Estado, de los materiales que eran materiales irrompibles. Y llama la atención que era todo tan irrompible que el platillo se había roto en mil pedazos. Que eso es una cosa. Por lo menos te hace pensar. Es un absurdo esto.
A
Sí, hay historias contradictorias, pero fíjate, algunas son muy llamativas desde el punto de vista humano. Aquella noche de julio del 47, en la que oficiales de inteligencia de la base de Roswell acuden al campo del granjero McBracel a recoger los del Disco Volante, el jefe de aquel escuadrón, que se llamaba Jesse Marcel, cargado con su camión, cargado de restos de aquella cosa, decide detenerse en su casa, a la entrada del pueblo de Roswell, porque antes de entrar en la base quiere enseñarle aquello que ha recuperado a su hijo de 11 años. Despierta al niño a las 4 de la mañana, lo saca de la vivienda, se lo lleva al camión, le abre la parte trasera del camión y baja unos restos que el niño sostiene en sus manos absolutamente maravillado, porque es un metal que parece ser inteligente, lo puedes deformar, pero vuelve a recuperar su forma y ve unos bastoncillos con unas inscripciones muy raras. Bueno, aquel niño, yo lo pude entrevistar a Jesse Marcel, al padre no porque falleció hace muchos años, pero al hijo sí. El hijo se convirtió en un piloto de helicópteros y recordaba aquella excitación que le transmitió su padre. Y tanto él como su padre, que hablaban a veces en la sobremesa, cuando eran hace muchos años, cuando el niño era pequeño, se acordaban de esos restos y estaban seguros de que tenían que venir. Por lo menos, por lo menos de Flash Gordon, que era el referente, lo que estaba en la cabeza. Pensemos que en el año 47 todavía faltaban 10 años para que lanzáramos un Sputnik, los rusos lanzaran un Sputnik al espacio. Faltaba mucho para la carrera espacial. No estaba eso en la imaginería colectiva. Pero sí estaban los cómics, los TVOs, y sí estaba la idea de Superman que cae también en un desierto y es un extraterrestre que sale de un objeto. Todo eso estaba en la cabeza. ¿Influye eso, esos recuerdos de la cultura pop, en la creación del mito, en darle la forma que actualmente tiene? Bueno, puede ser. Pero ¿Hay algo de verdad? Es decir, ¿Cayó algo parecido a la supercápsula de Superman en el desierto de Nuevo México? También puede ser. Yo soy de los que cree que vivimos en un universo mucho más fantástico de lo que cualquiera de nosotros es capaz de imaginar. ¿Por qué no?
C
Desde luego, a mí me parece una historia absolutamente increíble. Increíble desde el punto de vista que es difícil de creer, pero que también marca toda la historia, la identidad de la segunda mitad del siglo XX y todavía colea en pleno siglo XXI. Hablar de Roswell es hablar del estrellamiento de ese objeto en el año 1947, que como digo, es un referente tanto de la cultura popular, de la investigación, de la contaminación por parte de los gobiernos, etc. Secreto de Estado Roswell, Secreto de Estado, el nuevo libro publicado por Javier Sierra, esa reedición maravillosa de la publicación que hizo ya hace casi 30 años. Javier, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un.
A
Poquito más de historia, historia crítica, porque esa revisión del libro es una revisión donde yo admito algunos errores de interpretación de juventud y doy mucho material para pensar, sobre todo, yo creo a los nuevos comunicadores. A mí me gustaría que lo leyeran mucho estudiantes de periodismo, que aprendieran cómo se construyen las fake news y cómo se hacían ya en época de la Segunda Guerra Mundial, nada menos.
C
A mí no me ha costado nada releerlo después de 25 años, tres días he tardado, así que seguro que los que nos están oyendo también disfrutarán muchísimo de ver. Javier, muchísimas gracias.
A
Gracias, Nacho. Suscríbete a Ser Historia. Todos los episodios y contenidos adicionales en la app de Cadena Ser y en nuestros canales de Apple Podcast, Spotify, iVoox, Google Podcast y YouTube. Escúchanos en directo en la SER los domingos a la una y media de la madrugada. Cadena Ser, la radio.
En este episodio, Nacho Ares entrevista al escritor y divulgador Javier Sierra con motivo de la reedición de su libro Roswell, Secreto de Estado. El programa explora el mítico incidente de Roswell de 1947, uno de los mayores misterios de la cultura popular mundial, abordando cómo la desinformación, los intereses militares y la cultura de la posguerra han alimentado el enigma durante casi ocho décadas. A través de la conversación, se analizan las nuevas y viejas teorías, los materiales desclasificados (y los que siguen ocultos), y cómo Roswell sigue marcando el imaginario colectivo.
Cita destacada:
"La verdad es que la historia de la conspiración aquí hay que decir que tiene su trasfondo y sus puntos en los que anclarse... La desinformación, la contra información, el despiste al que jugaron las autoridades..."
— Nacho Ares ([02:41])
Cita destacada:
"Han pasado 77 años del caso Roswell. Y seguimos sin saber oficialmente qué es lo que realmente pasó."
— Javier Sierra ([05:22])
Cita destacada:
"Roswell, o al menos la película de las autopsias, es la primera fake news de la historia de Internet..."
— Javier Sierra ([14:23])
Cita destacada:
"El responsable de la base... ordena que se haga un comunicado de prensa en el que reconocen haber recogido por fin los restos de uno de esos platillos de los que hablaba la prensa... 24 horas después... obligados a decir que todo había sido una lamentable confusión..."
— Javier Sierra ([12:02])
Cita destacada:
"Durante semanas hay una persecución de los testigos, tanto civiles como militares... William McBracell, el granjero, fue encarcelado... hasta que juró que no iba a hablar con nadie de este asunto."
— Javier Sierra ([15:51])
Cita destacada:
"La mayor democracia del mundo es también la mayor constructora de secretos oficiales del planeta... Yo creo que con Roswell está pasando algo así... Todavía se me escapa cuál es la última verdad de todo esto."
— Javier Sierra ([19:48], [22:29])
Cita destacada:
"[El hijo de Jesse Marcel] sostiene en sus manos absolutamente maravillado, porque es un metal que parece ser inteligente, lo puedes deformar, pero vuelve a recuperar su forma y ve unos bastoncillos con unas inscripciones muy raras."
— Javier Sierra ([23:36])
Cita destacada:
"Yo admito algunos errores de interpretación de juventud y doy mucho material para pensar... que aprendieran cómo se construyen las fake news y cómo se hacían ya en época de la Segunda Guerra Mundial, nada menos."
— Javier Sierra ([26:29])
Este episodio brinda una visión completa del caso Roswell: sus orígenes, las estrategias de desinformación, la evolución del mito y su impacto en la cultura y el periodismo contemporáneos. Es una reflexión profunda sobre nuestro deseo de creer en lo extraordinario y la facilidad con la que los misterios pueden ser alimentados y manipulados por los poderes fácticos y los medios de comunicación. A pesar de los avances tecnológicos y las décadas transcurridas, la pregunta "¿qué ocurrió realmente en Roswell?" sigue, quizá, tan abierta como en 1947.