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El resultado de tantos años de trabajos y de tantas influencias es un amplio templo, el segundo de España en tamaño, con planta de salón con cinco naves. La majestuosa catedral todavía conserva vidrieras medievales, pero es con el sol y sólo con él, como se puede apreciar, la obra cumbre del barroco, el llamado transparente. Al escultor Narciso Tomé se le ocurrió la idea de iluminar el sagrario con luz solar directa. Para lograrlo hizo unos tragaluces en la parte superior del ábside, en la bóveda, y los decoró con pinturas al fresco. También abrió un hueco en el retablo para que un único rayo de sol, el elegido, se posara en el sagrario. Y se obró el milagro. Es una proez, un canto a la imaginación.
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Continuamos en Ser Historia. Escuchábamos ahora un fragmento de un documental de Televisión Española, España, ciudades Patrimonio de la Humanidad, dedicado precisamente a la ciudad de Toledo. Y precisamente estaba esa voz hablando de lo que tenemos sobre y frente a nosotros, ese transparente, una de las. De las joyas donde la naturaleza, la luz solar, se imbrica de una manera genial con el edificio, el lugar en donde estamos haciendo este programa especial de Ser Historia, la Catedral de Toledo. Estamos aquí, detrás de la cabecera, en la girola, en la entrada de la capilla de San Ildefonso. Para mí es un honor, un orgullo, y mira que lo hemos dicho infinidad de veces todos los componentes del programa de Ser Historia. Somos de León y estamos muy orgullosos de la Catedral, de nuestra ciudad, que es para nosotros quizás la más bonita, pero todo, siempre, siempre, siempre, todo suma. Desde luego que no se puede dejar de lado la belleza en absoluto
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otras edificaciones tan maravillosas como es la Catedral de Toledo. Y queríamos hablar, lo hemos estado haciendo prácticamente durante todo el programa, pero queríamos incidir en algunos aspectos quizás más interesantes de su patrimonio. Lo queríamos hacer precisamente junto con el canónigo dedicado al patrimonio en esta Catedral de Toledo, Don Juan Miguel Ferrer. Juan Miguel, bienvenido a Ser Historia.
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Pues encantado de poder estar aquí hoy con vosotros.
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Veo que se viene preparado con una carpeta en la que aparece el cuadro de la colocación de la primera piedra.
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Es nuestra carpeta del octavo Centenario.
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Claro qué mejor portada. Juan Miguel, lo hemos repetido un poco hasta la saciedad, pero me gustaría saber su opinión como canónigo cargado del patrimonio. Una catedral es un ser vivo. Y se coloca la primera piedra en 1226. Han pasado ya ocho siglos, 2026, pero esto sigue creciendo y sigue cambiando y se se van amoldando a las nuevas tendencias. En el siglo XIII no había luz eléctrica, en el siglo XIII, incluso casi hace 20 años, nadie soñaría que se podría hacer un programa de radio de divulgación histórica dentro de un lugar sagrado. Todo cambia y todo va sumando y se van añadiendo cosas.
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Tienes el esfuerzo constante porque la catedral cumpla su finalidad, pero en esto también hay vaivenes, porque tenemos que pensar que el teatro a fin de cuentas se había perdido porque se le consideró muy vinculado al antiguo paganismo. Pero luego, precisamente en la Edad Media, son las catedrales las que a través de la misma liturgia, a través de lo que es la impresión que van tomando elementos como son los troparios, como son las pequeñas representaciones dramáticas que trataban de hacer ver a los fieles lo que se estaba proclamando en las lecturas de la Sagrada Escritura y en las oraciones de la liturgia, que se hacían en un latín que cada vez menos gente conocía. Y entonces esa dramatización empieza a llegar a un punto tal que los sínodos y los concilios tienen que pedir que ya no se hagan dentro de la liturgia, porque terminan los árboles ocultando el bosque y entonces los sacan a los atrios de las catedrales y de ahí pasan a la ciudad. Bueno, pues estos recorridos los invita la misma misión de la Iglesia de evangelizar, de ayudar a que su mensaje llegue a todos, hacer que se produzcan esas corrientes de entrada y de salida. Y muchas veces, hoy en día en que muchísimas personas no acuden normalmente a nuestra liturgia, ya que vienen para visitar nuestros edificios, hay que ofrecerles de un modo o de otro las claves para comprenderlos y a través de eso llegar tal vez a vislumbrar lo que es el misterio de Dios que intentamos comunicar a los demás.
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En el Corte de Televisión Española escuchábamos esos comentarios tan sublimes sobre el transparente. Yo hacía ese comentario añadiendo también la importancia de la luz. La importancia de la luz en este tipo de edificios, en donde le dan un sentido. Insisto, la palabra la hemos repetido mucho, pero es casi mágico, es un teatro de luz, de color, de vivencias. Y este transparente del siglo XVIII, yo creo que es como la guinda del
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pastel, es una de las guindas que hay en este grandioso pastel porque la realidad es que la misma liturgia configura los edificios y la liturgia está llena de simbolismo y de lo que son los signos sagrados y en el fondo ahí late una corriente elegida por Dios desde nuestra visión como creyentes de darse a conocer. El que es inefable, el que nuestro es visible a través de lo visible, a través de lo creado y esto llega a su cenit cuando el Verbo de Dios se hace hombre, Jesucristo Y entonces evidentemente para el cristianismo todas las cosas de la naturaleza tienen una potencialidad sacramental, es decir, son susceptibles de puestas en relación con la historia de la salvación, expresar y comunicar más que las mismas palabras y por eso pues palabra y signo, palabra y gesto, palabra y símbolo están constantemente presentes en nuestros edificios Y la luz es uno de esos elementos claves que ha tocado el corazón de todos los seres humanos en cualquier lugar. Porque ¿Por qué? Pues porque cuando el hombre primitivo tenía luz se sentía seguro, podía desarrollar su actividad cuando había oscuridad todo se le representaba peligroso y amenazante y se refugiaba y cuando tuvo el gran prodigio de descubrir el fuego, pues ahí tenía no sólo calor, sino luz para con una luz que de alguna manera supliera la falta de la luz del sol, poder tener en sus refugios luz y calor. Estas experiencias primordiales de la humanidad han atravesado los siglos y en nuestra religión cristiana han encontrado también acogida y en nuestra liturgia aparecen constantemente los símbolos de la luz y las tinieblas Y en el gótico esto se tomó como uno de los elementos claves. En el gótico la luz es la que lo explica todo, por eso sustituyen la piedra por la vidriera.
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Siempre se hablaba de la Edad Media como la Edad oscura y es una de esas leyendas urbanas, una falacia enorme. La Edad Media no es una una época oscura en absoluto y no tienes más que entrar en los edificios en donde si algo caracteriza el gótico, por ejemplo, es la luz, es la luz
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y porque además la Edad Media es un periodo de la historia muy largo, lo que pasa es que ha sido muy denostado, es decir, si del imperio
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español y de todo el Renacimiento hace sombra a todo.
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Claro, se le llama que hay una leyenda negra, pues aquí el gótico ha tenido mucha leyenda negra, pero dentro de lo que es la Edad Media hay periodos que son de verdadero esplendor. Hay ese renacimiento carolingio, hay antes incluso este periodo visigodo católico en España, y luego está este periodo gótico que atraviesa toda Europa, que son momentos de verdadera creación intelectual. Pensemos en las obras de San Buenaventura, de Santo Tomás de Aquino, que en aquel contexto fueron verdaderas revoluciones que vuelven a poner en contacto el pensamiento desde
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el punto de vista religioso y filosófico.
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Y filosófico, el pensamiento humano en general. Exactamente. Pero incluso de despertar de los científicos al modo que se podía hacer entonces. Claro. Y entonces por eso la alquimia alcanza un desarrollo tremendo, porque hay provocación al ser humano. El ser humano necesita ser estimulado, necesita. Y los momentos históricos de más desarrollo y mejor ayuda al propio ser humano son los que la provocación es más constante y le suscita desarrollar nuevas potencias.
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Antes hemos estado hablando de la sacristía del Greco, de la sala capitular. Yo me quedaría ahora con ese altar. Estamos de espaldas a él. Es otra de esas joyas de la catedral de Toledo. Usted hablaba ahora, Juan Miguel Ferrer, canónigo de Patrimonio de esta catedral, de la importancia de. De la representación de esos símbolos, de esos signos. Un retablo es como una especie de TVO, de cómic, donde vas plantando un montón de escenas para que los feligreses, muchos de ellos en aquella época no saben leer, puedan interpretar lo que el párroco, el cura, está diciendo ahí en el altar.
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En el arte sacro cristiano, una de las claves que aparecen desde la época más antigua, las basílicas paleocristianas, es que lo que se estaba celebrando, el misterio que se estaba celebrando en el altar y en la iglesia en general, pues se reflejaba en las paredes. Y este retablo, como otros muchos retablos góticos, que tienen una función de representación sintética de los misterios, el señor dean nos hablaba, pues eso, de que es el misterio de Cristo hecho madera y color. Pero ahí está todo un ciclo de la encarnación, un ciclo de la redención, representados. Y resultaría fácil para el predicador, porque en la celebración muchas veces el pueblo, la lengua latina no la conocía, y entonces a veces estaban a distancia, que tampoco podían seguir los ritos con mucho detenimiento.
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El retablo es enorme. Las imágenes que hay en los registros superiores, en aquella época no había puntero láser para señalar ahí. Y esas figuras tan pequeñitas, ¿Como podían verlas?
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Algunas no se hacían para ser vistas, se hacían para que Dios las viese. Es curioso, por ejemplo, la misma custodia, imágenes pequeñísimas, están tan labradas en la parte que se ve como en la parte que nunca nadie va a poder ver si no desmonta la custodia. Pero es que se hacía para que las viese Dios, se hacía en homenaje a Dios. Pero el retablo permitiría perfectamente una predicación en la que el predicador, las grandes escenas las pudiera cualquier día de los misterios que se iban celebrando del año litúrgico cristiano, explicarlo a través de la imagen. Y eso era universal. En la catedral está por todas partes reflejado lo que se va a celebrar, los santos, sus vidas, los acontecimientos de la historia. Porque entramos en la capilla mozárabe y vemos la toma de Orán. Eso no es un acontecimiento directamente religioso, pero es lo que permite leer en clave de fe y de religión la misma vida y la misma historia de un pueblo, de un país, de una nación.
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Usted ha comentado cómo esta catedral también tiene representaciones de escenas históricas. La sillería precisamente siempre se ha tomado como una suerte de cine de proyección, donde hay escenas religiosas y también históricas, como la toma de Granada. Todo eso también implica un aspecto didáctico y cultural.
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Claro, porque era una lectura teológica de la historia. Ellos no interpretan la guerra de Granada, que culmina la Reconquista, como un mero hecho histórico, sino como algo que forma parte de la providencia divina, que guía la historia. Y los Reyes Católicos se consideraban elegidos por Dios para realizar esa misión. Y España, el pueblo que estaba, la nación que estaban formando, pues se quería que se viera implicada también en esos designios de la providencia de Dios. También en la puerta del reloj, la primera fachada de la catedral gótica, pues ahí hay una serie de escenas que unas son de tipo bíblica, pero otras representan las guerras del pueblo de Israel, una serie de soldados allí peleándose, y esas posiblemente lo que nos están haciendo es interpretar los hechos de la España de aquella época a la luz de lo que la Biblia contaba, de la historia del pueblo de Israel.
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El edificio en sí mismo es majestuoso, son cinco naves, las capillas, las capillas laterales y lo que iba a comentar, el claustro y absolutamente todo, es que es un espacio enorme que nos olvidamos de lo que es la iglesia. Pero la iglesia quizás no tendría el sentido que tiene si no fuera por todo lo que hay alrededor, el claustro, la sacristía, las capillas, que son en realidad lo que dan sentido a la unidad del templo.
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Es que nosotros hoy en día, cuando planteamos una iglesia, planteamos un complejo parroquial y dentro de ese lo más importante, un lugar para las celebraciones. Y en lugar de las celebraciones procuramos que sea lo más diáfano posible y unitario. Pero en la época de las catedrales góticas no se concebía esto así. La catedral gótica es como una especie de constelación o un sistema planetario. Hay un sol que es el altar mayor, entonces, al cual luego gravitan multitud de planetas, las capillas, y cada una tiene su vida propia, pero todas girando en torno al sol. Y aquí pensemos que hubo momentos en que se celebraban muchos acontecimientos religiosos al mismo tiempo. Y tenemos en las crónicas de la catedral como a veces había disputas incluso con el mismo arzobispo que estaba celebrando las vísperas y detrás del coro estaban en su altarcito una cofradía celebrando su fiesta patronal, y molestaban y el cardenal decí cállense, que estoy yo aquí. Y le decí nosotros empezamos antes. Era la vida de las catedrales de aquella época. Bien, pues es todo una especie de. De microcosmos, donde toda la vida religiosa, desde la de las grandes familias nobiliarias, con sus sepulturas en sus panteones, las cofradías con sus gentes sencillas, muchas veces ligadas a un oficio, a lo que era un gremio, pues tenían su espacio en la catedral. Era toda la vida religiosa que de algún modo se concentraba y mostraba su unidad. El claustro donde se podía orar, se podía meditar y iba a ser enterrado. Pero luego tuvo una época en que el claustro se convirtió también en una especie de jardín botánico. Las catedrales han ido evolucionando, los pequeños espacios para la enseñanza de los niños cantores y de los monaguillos terminan convirtiéndose en grandes bibliotecas y espacios de archivo donde van los estudiosos. Hay toda una dinámica que va recorriendo la historia.
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Ya para ir acabando con Miguel Ferrer, canónigo encargado de Patrimonio en la Catedral de Toledo, no quería dejar de mencionar, al menos por ese aspecto casi teatral que decíamos antes, cuando estaba hablando usted de esas representaciones. Yo me acordaba, yo he vivido durante muchísimos años en Valladolid. Aquí hay compañeras que han venido, viven en Toledo, pero estudiaron conmigo en Valladolid. Y hemos disfrutado de esa Semana Santa con esos pasos de Gregorio Fernández, de Juan de Juni. Es una eclosión desde el punto de vista artística, tanto del Renacimiento como del barroco, de esa puesta en escena de una religiosidad un poco sangrienta, exacerbada. No vamos a entrar ahora en esos detalles. Pero también el Corpus Christi es una festividad que también llamaba mucho a la teatralización de esa realidad religiosa. Y hay unos tapices que solamente se exponen durante el Corpus, precisamente, que son otra de las joyas de la Catedral de Toledo.
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Claro, aquí los arzobispos, como en otros lugares y otras catedrales y también también algunos reyes o miembros de la nobleza, a partir del Renacimiento y al final ya de la época gótica, era muy común encargar colecciones de tapices para adornar el palacio, el castillo, la catedral, la iglesia, con ocasión de determinadas fiestas. Y la catedral tiene varias colecciones de tapices que han llegado por caminos distintos, uno por encargo de un arzobispo, otras veces una adoración de una familia nobiliaria que adornaban las paredes de la catedral en determinadas fiestas. Nosotros hemos conservado ese uso, esa tradición de envolver prácticamente la catedral, sus muros exteriores, en la parte por la que la procesión del Corpus discurre junto a estos muros, muros de la catedral. Y ese día es una verdadera reliquia de una tradición milenaria, pero que te muestra la identidad de un pueblo, de una cultura. Porque algunos nos dicen ¿Cómo se les ocurre sacar esos tapices que se van a estropear, que les da el sol, les puede caer el agua? Pues porque se hicieron para eso y no se terminan de entender si no los ves ahí. Yo me acuerdo en una exposición que hicimos y había una colección de custodias de mano y un chico preguntó ¿Y esas lupas tan grandes para que? Ese niño nunca ha visto una custodia en su salsa, en su contexto. Y hace falta que en algún momento las obras no estén sólo en el museo, sino que se utilicen para lo que fueron hechas y entonces es cuando se descubre su significado y su sentido último, más allá de lo que es la maravilla. Luego haremos todo lo posible por conservarlas bien y por cuidarlas para que no nos duren mucho tiempo, pero nacieron para eso y en algún momento se tiene que que ver eso.
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Se nos acaba el tiempo. Yo estoy disfrutando muchísimo, no sé vosotros, no sé ustedes, de esta magistral clase de Historia del Arte. Yo tenía aquí algunas cosas preparadas que me las he saltado todas, porque es un deleite desde luego escucharle, Juan Miguel. Pues desde luego hemos estado disfrutando muchísimo durante esta casi hora y media que llevamos ya de programa. Le voy a hacer la misma pregunta que he hecho a otros de sus compañeros. Si tuviera que quedarse con la joya de la corona, a lo mejor es una pieza pequeñita que tiene para usted un valor sentimental, afectivo y que desde el punto de vista artístico tampoco tiene más allá.
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Efectivamente. Pues mire, ahora preparando esta gran exposición que vamos a tener Primada, que celebra estos ocho siglos, pues claro, estado restaurando muchas cosas, se han estado investigando muchas cosas y había algo que yo había estado buscando y tratando de identificar y es un relicario que es un relicario gótico. Es bello, pero tampoco es llamativo con respecto a los. Pero encierra una de esas muchas reliquias que nos envió San Luis, al que teníamos que hacer aquí un monumento y una capilla que no tiene en la catedral, pero realmente es uno de los reyes, no siendo de España, pero su madre era Blanca de Castilla, y nos mandó un fragmento de la Santa Túnica. Él llama en la carta donde envía la túnica purpúrea de Cristo. Bueno, pues hay un relicario no muy grande que encierra, entre otras preciosas reliquias de textiles, ese fragmento de la túnica que se conserva en Argenteuil, cerca de Saint Denis, en París, y que estuvo siempre en la sacristía, desde que llegó en la sacristía de la catedral. Y El Greco pintelespolio precisamente para el altar de esa reliquia, la túnica purpúrea de Cristo. Y realmente sinone vero bene troato. Pero a mí esa reliquia me da mucha devoción.
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Desde luego hay historias increíbles alrededor de la catedral de Toledo. En los últimos minutos hemos descubierto muchas de ellas de la mano de don Juan Miguel Ferrer, canónigo encargado de patrimonio de esta catedral. Juan Miguel, muchísimas gracias por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia y por esta magistral clase de Historia del Arte. Muchísimas gracias.
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Podcast: SER Historia
Host: SER Podcast
Guest: D. Juan Miguel Ferrer (Canónigo encargado del patrimonio de la Catedral de Toledo)
Fecha: 17 de marzo de 2026
El episodio se centra en la riqueza artística, histórica y simbólica de la Catedral de Toledo, destacando la evolución arquitectónica e iconográfica del templo, su papel como reflejo de la espiritualidad y la identidad colectiva, y el modo en que los diferentes elementos –como el famoso Transparente, los retablos, vidrieras y tapices– han dialogado con los fieles y visitantes a lo largo de ocho siglos. El invitado principal, D. Juan Miguel Ferrer, aporta tanto perspectiva personal como erudición sobre piezas y aspectos menos conocidos del tesoro catedralicio.
La arquitectura como teatro de luz
"Es casi mágico, es un teatro de luz, de color, de vivencias." – Host ([05:54])
"La luz es uno de esos elementos clave que ha tocado el corazón de todos los seres humanos en cualquier lugar." – D. Juan Miguel Ferrer ([06:58])
800 años de historia
Dramatización, didactismo e integración del arte
"[...] hay que ofrecerles de un modo o de otro las claves para comprenderlos y a través de eso llegar tal vez a vislumbrar lo que es el misterio de Dios que intentamos comunicar a los demás." – D. Juan Miguel Ferrer ([04:58])
Desmontando tópicos: la Edad Media es un periodo de esplendor artístico, intelectual y científico.
Referencia a movimientos y figuras clave (San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino), así como a la vitalidad de la alquimia y la provocación intelectual.
"La Edad Media es un periodo de la historia muy largo... Hay periodos que son de verdadero esplendor." – D. Juan Miguel Ferrer ([09:18])
El retablo como “cómic” medieval, verdadero programa visual de misterios y eventos bíblicos para una sociedad mayoritariamente analfabeta.
Correspondencia entre lo que ocurre en el altar y lo representado en las paredes: "el misterio de Cristo hecho madera y color".
La labor catequética del arte: permite a los predicadores “leer” imágenes para explicar la liturgia y la historia sagrada al pueblo.
"Un retablo es como una especie de TVO, de cómic, donde vas plantando un montón de escenas para que los feligreses, muchos de ellos en aquella época no saben leer, puedan interpretar lo que el párroco, el cura, está diciendo ahí en el altar." – Host ([10:51])
"Algunas [imágenes] no se hacían para ser vistas, se hacían para que Dios las viese." – D. Juan Miguel Ferrer ([12:50])
Representaciones históricas
"Era una lectura teológica de la historia. Ellos no interpretan la guerra de Granada... como un mero hecho histórico, sino como algo que forma parte de la providencia divina, que guía la historia." – D. Juan Miguel Ferrer ([14:23])
Arquitectura como sistema planetario
"La catedral gótica es como una especie de constelación o un sistema planetario. Hay un sol que es el altar mayor, al cual luego gravitan multitud de planetas, las capillas, y cada una tiene su vida propia, pero todas girando en torno al sol." – D. Juan Miguel Ferrer ([16:10])
El festejo y la teatralidad religiosa: ejemplos de la Semana Santa y el Corpus Christi, con puestas en escena, pasos y tapices monumentales.
Los tapices, encargados por obispos, nobles o familias, se utilizan para adornar la catedral en festividades específicas, preservando tradiciones que aún se practican.
Debate sobre la función de estos objetos: son para ser vistos y usados en su contexto litúrgico, no sólo preservados en museos.
"Nosotros hemos conservado ese uso, esa tradición de envolver prácticamente la catedral, sus muros exteriores, en la parte por la que la procesión del Corpus discurre junto a estos muros..." – D. Juan Miguel Ferrer ([19:31])
"Hace falta que en algún momento las obras no estén sólo en el museo, sino que se utilicen para lo que fueron hechas..." – D. Juan Miguel Ferrer ([21:13])
Preguntado por su pieza favorita, Ferrer destaca un relicario gótico, pequeño y discreto, que contiene un fragmento de la Túnica purpúrea de Cristo enviado por San Luis de Francia; una devoción personal y una historia de relaciones internacionales medievales.
"...hay un relicario no muy grande que encierra, entre otras preciosas reliquias de textiles, ese fragmento de la túnica que se conserva en Argenteuil, cerca de Saint Denis, en París... Y realmente sinone vero bene troato. Pero a mí esa reliquia me da mucha devoción." – D. Juan Miguel Ferrer ([23:18])
“Se obró el milagro. Es una proeza, un canto a la imaginación.” ([00:06])
"Una catedral es un ser vivo… Todo cambia y todo va sumando y se van añadiendo cosas." – Host ([03:01])
"Algunas no se hacían para ser vistas, se hacían para que Dios las viese." – D. Juan Miguel Ferrer ([12:50])
“Hace falta que en algún momento las obras no estén sólo en el museo, sino que se utilicen para lo que fueron hechas...” – D. Juan Miguel Ferrer ([21:13])
"...un relicario gótico... que contiene un fragmento de la túnica purpúrea de Cristo. [...] A mí esa reliquia me da mucha devoción." – D. Juan Miguel Ferrer ([23:18])
Este episodio ofrece un recorrido apasionante y lleno de matices sobre el valor patrimonial y vivencial de la Catedral de Toledo. A través de la voz erudita y cercana de Juan Miguel Ferrer, se despliega no solo la riqueza visible de sus tesoros, sino también las ideas, símbolos y emociones que los envuelven y dotan de sentido, mostrando cómo la catedral sigue, 800 años después, siendo motor de historia, belleza y experiencia espiritual.