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A
Ser podcast. No quiero tener nada mío hasta que encuentre un sitio donde pueda tener todo lo que me guste. No estoy segura de dónde será, pero sí el aspecto que tendrá. Será como Tiffany.
B
¿Tiffany? ¿Se refiere a la joyería?
A
Eso es. Estoy loca por Tiffany. Escuche, ¿Conoce usted esos días en que se ve todo de color rojo?
B
¿Color rojo?
A
Querrá decir negro, ¿No? Se tiene un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado. Estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles. De repente se tiene miedo y no se sabe por qué. ¿Le ha ocurrido a usted alguna vez? Sí, pero cuando me pasa, lo único que me va bien es coger un taxi e irme a Tiffany. Me calma ensegu. Tranquilidad y el aspecto lujoso que tiene. Nada malo podría ocurrirme allí. Si pudiera hallar algún sitio en el que me encontrara con ese sosiego que se respira en Tiffany, entonces compraría algunos muebles y bautizaría al gato.
B
Comenzamos este nuevo bloque de Ser Historia. Pasamos de página en nuestro particular libro de historia. Y lo hacemos escuchando una de mis películas favoritas, Desayuno con diamantes con Audrey Hebron. Una película de los años 60. Podríamos decir que además de Audrey, el protagonista es Givenchy, por todos los maravillosos vestidos que luce. Yo tuve la oportunidad de conocerlo en una pequeña exposición que se hizo precisamente con algunos trajes de esta película en la institución, en el museo del que vamos a hablar, el Museo del Traje de Madrid. Es un museo que soy fan absoluto de él. Voy todos los años varias veces y no es la primera vez que lo tratamos aquí en Ser Historia. A mí me parece uno de los museos más interesantes que hay en Madrid, en la capital. Paula Ramírez, subdirectora del Museo del Traje. Bienvenida a ser historia.
C
Hola. ¿Qué tal?
B
El museo, como digo, no voy a hacer uno de los grandes desconocidos, porque tampoco es así, pero no tiene quizás la presencia o la visibilidad de otros grandes museos como el Prado. Y la historia del vestido tiene algo especial, que no tiene muchos cuadros.
C
Efectivamente. Nos graba un poco, que estamos un poco fuera del paseo del Prado, que estamos más cerca de Moncloa, aunque tampoco está tan lejos. Pero sí, yo creo que la historia del vestido es precisamente una herramienta que da pie a que mucha gente se pueda acercar a aspectos históricos, sociales, etcétera, de manera muy cercana y muy cotidiana, o sea que yo creo que deberían venir más.
B
Claro que sí. Además, yo siempre lo he dicho, hay muchos museos en donde podemos ver una vajilla, una silla, un cuadro que es contemporáneo, un retrato vivo del rostro de un monarca, pero un vestido, la ropa que llevamos ahora tú y yo, tiene algo especial, un elemento humano que no tiene ningún otro objeto que se puede colocar en un museo. En el caso, por ejemplo, vosotros que tenéis piezas Desde el siglo XVI, XVII, con algunos jugones, ahora comentaremos algunos detalles, todo eso nos hace viajar en el tiempo, casi como estar con esas personas que lo llevaron.
C
Sí, efectivamente. Yo siempre digo que no todos pintamos, pero todos nos vestimos por la mañana. Entonces es un elemento que permite a la gente entender muy bien por qué los Austrias tenían esta rigidez, que les daba esta dignidad, porque la lechuguilla, por ejemplo, estos cuellos enormes servían para eso, o si te pones un corsé entiendes fácilmente las limitaciones a la hora de moverse que tendría una mujer de mitad del siglo XIX. Son unos elementos que permiten a la gente acercarse de manera personal y entender muy bien procesos de todo tipo, históricos, antropológicos, sociales.
B
¿El museo es un Museo Nacional del Traje?
C
Sí, es un museo nacional, depende del Estado.
B
¿Y cómo nace?
C
Bueno, pues vamos a cumplir 100 años el año que viene, porque este museo viene de una exposición de 1925 del traje regional histórico, que se creó en este momento en el que el crecimiento de las ciudades hacía temer por la desaparición de todos estos elementos tradicionales y se crearon una serie de juntas para recopilar estas prendas antiguas e históricas, y no solo prendas, también objetos cotidianos y mostrarlas en una exposición. Así que este es un poquito el origen de la colección y también del museo, que se creó jurídicamente así, aunque luego ha tenido muchos avatares, se unió con otras instituciones y finalmente en 2004 se decidió reabrirlo otra vez con su propósito inicial, que es el de dedicarse a la indumentaria.
B
Además, ahí lo comentaba ahora, a mí de las cosas que más me sorprende, yo soy egiptólogo y voy a otros museos y veo trajes de lino de hace 3500 años y lo tengo tan normalizado y tan interiorizado que no me sorprende, pero encontrarme un jubón del siglo XVI o de comienzos del XVII, ese chalequito que se utilizaba en aquella época. A mí me parece increíble cómo llegan esas piezas al museo.
C
Desde un punto de vista de conservación, es raro encontrar indumentaria completa, conjuntos completos anteriores al siglo XVIII. Es decir, que el jubón del siglo XVI que tenemos y el del siglo XVII son rarezas. Y desde luego las túnicas egipcias y algunas piezas antiguas que se han conservado son una rareza absoluta. Muchas veces han viajado en el tiempo a través de herencias, en un primer momento porque la ropa era un elemento muy costoso de hacer y por tanto no se destruía, no se tiraba a la basura como hacemos ahora, sino que se transmitía de padres a hijos y al final acababa siendo a lo mejor un sirviente, pero no se tiraba. Y luego con el tiempo, a través de coleccionistas, muchas veces muchas de nuestras piezas más antiguas o de las piezas que ingresaron de manera más inicial en el museo, venían de coleccionistas, a veces porque provenían del sector textil, había mucho coleccionismo en Cataluña, por ejemplo. Y bueno, pues al final la gente muchas veces cuando no sabe qué hacer con estas piezas de su bisabuela o lo que sea, pues acaban contactándonos.
B
Es lo interesante. Seguro que a lo mejor alguien que nos está escuchando tiene en su armario algo metido de sus bisabuelos, tatarabuelos. El Museo del Traje en Madrid, el Museo Nacional del Traje, es un buen lugar para ponerlos en valor e implementar un poco las colecciones. El propio estudio de los tejidos nos acerca también un poco a conocer cómo era esa técnica, esa artesanía. Claro, estaban todos en aquella época hechos a mano. La propia conservación también implica conocer muchos datos de cómo son esas piezas.
C
Sí, efectivamente. Además es un tema que en el nuevo montaje de la permanente tratamos bastante todos estos aspectos transversales que tienen que ver con la producción, con los aspectos económicos, con otros aspectos relativos a la identidad, pero la manera de producir estos materiales, que durante muchos siglos se hizo de manera totalmente artesana y era muy costosa, desde la extracción de las fibras hasta la preparación y el tejido, la elaboración de las propias prendas, los tintes, que además eran alquimista, casi hay que ser alquimista. Y además durante mucho tiempo el color era un signo de riqueza porque era muy difícil conseguir colores y colores estables. Entonces también hay que tener por supuesto, todo esto en cuenta a la hora de conservar y de exhibir. A nosotros, por ejemplo, nos encantan las prendas del siglo XVIII porque toda su decoración se hace a la vez que se hace el propio tejido. Y eso quiere decir que no hay tensiones entre un elemento aplicado. Entonces son muy estables, se conservan fenomenal. Es el sueño de cualquier conservador.
B
Estás hablando de las piezas del XVIII, esas casacas que hay que parece que van a empezar a moverse y a bailar con una peluca con rulitos. A mí me parecen increíbles. Y los colores. Y que a través de la vitrina, a pesar de la luz, que hay que matizarla un poco, tamizarla también para que no dañe los tejidos, se puede ver el brillo y la textura que tiene.
C
Son piezas realmente ricas, Son piezas riquísimas. Hay que pensar que para elaborar una de estas piezas, una de estas casacas, un artesano dedicaría un día entero en fabricar 10 centímetros del tejido. Entonces, tener una pieza de este tipo en la época era como tener un Tiziano. Eran piezas absolutamente suntuosas.
B
Quizás uno de los aspectos. Yo, por ejemplo, soy muy fan también del Victoria Albri Museum en Londres. Doy una colección también extraordinaria de ropa, pero yo las cosas que veo en el Museo del Traje de Madrid no las veo en el Museo Victor Albert Museum de Londres. Esas casacas imagino que provendrán, al igual que otras piezas, de donaciones o de esos talleres que han ido conservando un poco. En la actualidad hay talleres que tengan una historia, que se dediquen a trabajar tejidos, que tengan una historia tan antigua, que vayan al siglo XVIII, XVII en activo, ¿No?
C
Sí que existen. A lo mejor, por ejemplo, en Lyon, en la zona de Lyon, hay una zona, un barrio que estaba dedicado al tejido y en algunos lugares se conservan, por ejemplo, telares antiguos. Es posible que en esa zona haya alguno en uso, pero vamos, es muy minoritario. Es muy raro que se conserven en uso estas prácticas artesanales tan antiguas.
B
En cualquier caso, entrar en el Museo del Traje, el Museo Nacional del Traje en Madrid, es como una especie de cápsula del tiempo. Estamos hablando de las piezas que a mí más me entusiasman y me sobrecogen, que Es sólo el 16-17. Pero las casacas del 18vo. Yo soy fan. Pero hay mucho más en el museo.
C
Sí, efectivamente, porque además, aunque estamos focalizados en el tema del traje, que como hablábamos, está en el origen de la institución, conservamos objetos relacionados con la vida cotidiana. Entonces puedes encontrar desde televisiones de los años 60 hasta barcas de la Albufera, juguetes de hojalata muy antiguos, teléfonos móviles. Y todo esto lo utilizamos para dar el contexto a la indumentaria, porque queremos tratarla no desde un punto de vista meramente formal, sino como un elemento cultural que habla de economía, que habla de tecnología, que habla de género, que habla de construcción de la identidad nacional. Es una cápsula del tiempo para conocer todos estos aspectos.
B
Paula, como subdirectora del Museo del Traje, ¿Cuál es tu pieza favorita? Esto es algo que preguntamos mucho a la gente que tiene un cargo importante en una institución de este tipo. ¿Está moviendo los ojos arriba, abajo, del izquierda, pensando?
C
A ver. Pues sí, estoy pensando. Desde luego, mis piezas favoritas desde un punto de vista de afinidad personal, serían los trajes de los años 30, como del Hollywood clásico, que me parecen maravillosos, con esos cortes al bies que se ajustan a la silueta y caen en esas colas. Y en ese sentido hay un vestido de Meinboger, que fue quien hizo el vestido de novia de Ellie Simpson, de la que fue mujer. El rey Jorge, ¿Cómo se llama? El rey inglés que abdicó para casarse con el. Simpson. Bueno, no lo recuerdo. El rey que abdicó para casarse con esta americana divorciada. Tenemos un vestido del mismo diseñador que hizo su vestido de novia, que es una preciosidad y quizá sería uno de mis favoritos.
B
Tiene muchísimas cosas. Y además, ya para ir acabando, Paula, hay un montón de actividades alrededor que se van organizando, talleres infantiles. Todo está un poco sumido en la vida, porque es una entidad, una institución viva que enriquece. Ciclos de conferencias. Aquí tenemos una sección cada pocas semanas con Lorenzo Caprile también, que ha participado en algunas cosas, muy buen amigo, y nos ha hablado también de algunas de las actividades de las que él ha estado involucrado. Pero esos ciclos de conferencias y esas actividades a través de la página web también enriquecen un poco lo que es la visita.
C
Claro, sí, tenemos además actividades muy estables, como los fines de semana de familias, o incluso las visitas autónomas, las actividades con colegios. Y luego hay programas culturales. Por ejemplo, ahora vamos a tener en marzo unas jornadas sobre moda circular, que es un tema que casi todos los años tratamos a través de algún tipo de jornada o de conferencia, porque nos parece importante en una industria que es contaminante, ver cuáles son las posibilidades de futuro.
B
¿Y cuál es el futuro del traje?
C
¿Cuál es el futuro del traje? Pues bueno, pasa por una cosa.
B
Esto lo he discutido muchas veces con Lorenzo. Mira tío, la chaqueta está inventada ya desde el siglo XVIII casi. La chaqueta con su cuello, con sus mangas, sus puños. Lo que se va añadiendo son pequeñas cositas Y además cada vez que se va un poco hacia atrás y se hace la moda vintage, ahora por ejemplo, está de moda a cosas de los años sesenta, setenta. ¿Eso qué significa? Como hace unos años con el rock and roll, que parecía que volvía a la moda de la música antigua de los años 40 y 50. Que la música no tiene nada que ofrecer nuevo, que el traje, los diseños no tienen nada que ofrecer nuevo. ¿Cuál es el futuro?
C
A ver, nada surge de la nada y siempre para ir hacia adelante. Es normal y es frecuente tomar referencias de lo anterior, pero sí que hay mucho por hacer y además es que la indumentaria, al ser algo tan pegado a nuestra piel, está ligado también a todos nuestros modelos sociales y a todos nuestros clichés y estereotipos sociales. Yo voto por la falda masculina como gran innovación de futuro, porque es un terreno que tenéis que conquistar para estar fresquitos en verano, por ejemplo.
B
Pues habrá que tenerlo. Yo por ejemplo, muchas veces en Egipto yo me he puesto alguna chilaba, alguna cosita así y la verdad es que se va cómodo.
C
Es que es otra dimensión. Es que tenéis mucho por conquistar.
B
Desde luego. Tomamos nota. Paula Ramírez, subdirectora del Museo del Traje. Muchísimas gracias por venir y por habernos ayudado como siempre, a hacer un poquito más de historia.
C
Muchísimas gracias a vosotros y estamos a vuestra disposición allí cerquita de Moncloa. Oscar. Esperamos a todos.
B
Muchas gracias.
A
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Podcast: SER Historia
Episodio: Los tesoros del Museo Nacional del Traje
Fecha: 12 de marzo de 2024
Invitada: Paula Ramírez, subdirectora del Museo Nacional del Traje
Duración Resumida: Desde 00:02 hasta 15:18
El episodio explora la historia, el valor cultural y el proceso de conservación de las piezas exhibidas en el Museo Nacional del Traje en Madrid. Se aborda cómo la indumentaria no solo refleja la evolución estética, sino que es puente tangible hacia realidades históricas, sociales y antropológicas. Acompañado de anécdotas, ejemplos y reflexiones sobre el futuro de la moda, el programa destaca la importancia de estos tesoros textiles y las actividades educativas y culturales organizadas en torno al museo.
El episodio inicia con un guiño a “Desayuno con diamantes” y el protagonismo de la moda tanto en cine como en la vida cotidiana.
El presentador expresa su fascinación personal por el Museo del Traje y muestra cómo la indumentaria aporta un elemento humano único a la experiencia museística:
“Un vestido, la ropa que llevamos ahora tú y yo, tiene algo especial, un elemento humano que no tiene ningún otro objeto que se puede colocar en un museo.”
— Host, 02:37
Paula Ramírez enfatiza la capacidad de la indumentaria para transmitir experiencias históricas de un modo directo y cercano:
“No todos pintamos, pero todos nos vestimos por la mañana.”
— Paula Ramírez, 03:29
“Si te pones un corsé entiendes fácilmente las limitaciones a la hora de moverse que tendría una mujer de mitad del siglo XIX.”
— Paula Ramírez, 03:41
El museo es nacional y depende del Estado.
Su origen se remonta a una exposición de 1925 enfocada en el traje regional e histórico, motivada por el temor a la desaparición de las tradiciones por la urbanización.
La colección creció a través de juntas que recopilaban prendas y objetos cotidianos. En 2004 el museo reabre reafirmando su dedicación exclusiva a la indumentaria.
“Vamos a cumplir 100 años el año que viene, porque este museo viene de una exposición de 1925 del traje regional histórico.”
— Paula Ramírez, 04:13
La conservación de piezas completas anteriores al siglo XVIII es excepcional.
La ropa era valiosa, por lo que se heredaba o coleccionaba, en vez de desecharse.
Muchas piezas ingresan por donaciones de familias o coleccionistas, especialmente por la relación con el sector textil.
“Es raro encontrar indumentaria completa, conjuntos completos anteriores al siglo XVIII…”
— Paula Ramírez, 05:29
“Muchas de nuestras piezas más antiguas… venían de coleccionistas, a veces porque provenían del sector textil.”
— Paula Ramírez, 06:19
El nuevo montaje del museo enfatiza la producción artesanal, el contexto económico, los tintes y la dificultad de conseguir determinados colores, símbolo de riqueza.
Detalle sobre el tejido del siglo XVIII: la decoración se integra en el tejido, lo que aporta estabilidad y mejor conservación.
El presentador admira el brillo, los colores y la textura de las piezas expuestas.
“El color era un signo de riqueza porque era muy difícil conseguir colores y colores estables.”
— Paula Ramírez, 07:48
“Una de estas casacas, un artesano dedicaría un día entero en fabricar 10 centímetros del tejido.”
— Paula Ramírez, 08:48
Referencia comparativa a colecciones internacionales como el Victoria & Albert Museum de Londres.
Escasez de talleres actualmente activos que produzcan textiles como en los siglos XVII y XVIII, salvo excepciones muy localizadas, por ejemplo en Lyon.
“Es muy raro que se conserven en uso estas prácticas artesanales tan antiguas.”
— Paula Ramírez, 09:53
Más allá de la ropa, se exhiben objetos cotidianos — televisores de los 60, barcas, juguetes, móviles — para contextualizar la indumentaria en su época.
El museo no trata la ropa de manera puramente formal, sino que la eleva como reflejo de la economía, tecnología, género e identidad nacional.
“Queremos tratarla no desde un punto de vista meramente formal, sino como un elemento cultural…”
— Paula Ramírez, 10:56
Paula revela su preferencia personal por los trajes de los años 30 de Hollywood clásico, especialmente un vestido de Mainbocher, diseñador del vestido de novia de Wallis Simpson.
“Desde luego, mis piezas favoritas desde un punto de vista de afinidad personal, serían los trajes de los años 30, como del Hollywood clásico…”
— Paula Ramírez, 11:38
“Tenemos un vestido del mismo diseñador que hizo su vestido de novia, que es una preciosidad y quizá sería uno de mis favoritos.”
— Paula Ramírez, 12:18
El museo organiza talleres familiares, visitas guiadas y autónomas, actividades escolares y ciclos de conferencias.
Próxima jornada sobre moda circular, temática recurrente dada la preocupación por el impacto ecológico de la industria textil.
“Ahora vamos a tener en marzo unas jornadas sobre moda circular…”
— Paula Ramírez, 13:18
Debate sobre la innovación en la vestimenta: la chaqueta lleva siglos vigente, lo “nuevo” es reinterpretación de lo viejo.
Paula apuesta por la falda masculina como una posible gran innovación futura, alentando a experimentar más allá de los estereotipos de género.
“Nada surge de la nada y siempre para ir hacia adelante es normal y es frecuente tomar referencias de lo anterior, pero sí que hay mucho por hacer...”
— Paula Ramírez, 14:14
“Yo voto por la falda masculina como gran innovación de futuro, porque es un terreno que tenéis que conquistar para estar fresquitos en verano, por ejemplo.”
— Paula Ramírez, 14:34
El episodio invita a reconsiderar la indumentaria como documento vivo, fundamental para comprender la historia humana. El Museo Nacional del Traje en Madrid se revela como un referente dinámico que no solo conserva tesoros textiles, sino que fomenta el diálogo interdisciplinar e intergeneracional en torno a la cultura material. Destacando piezas singulares, metodologías de conservación y retos futuros desde la perspectiva de la sostenibilidad y la diversidad, la conversación anima a los oyentes a visitar, apreciar y repensar el pasado y el futuro de cómo nos vestimos.
Enlaces de interés y actividades adicionales en la página web del Museo del Traje.
Ubicación: Cerca de Moncloa, Madrid.
“Estamos a vuestra disposición allí cerquita de Moncloa.” — Paula Ramírez (15:11)