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Ser podcast. Buenas tardes, caballeros. Esto no es una clase de dibujo, esto es un concurso de belleza. Preto me compró el cuadro grande de Los Espantapájaros, que era un cuadro de dos metros, todo en claroscuro, que era como la controversia de las verbenas, era un mundo patético que esta exposición celebrada en París en el año 33, yo la titulaba Cloacas y campanarios, atribuyéndome a la organización social y a la mafia santa de la Iglesia, no de las catedrales. Entonces no soñábamos que Dalí iba a tener la trascendencia que tiene hoy, ni Buñuel, ni tampoco Federico. Hasta Buñuel decíamos, porque era el más tosco y muy herculio, le llamábamos el bruto de Buñuel. En ese momento creo que había 40.000 pintores en París, 40.000 que ya no existen, porque como en todas las épocas, viene después el tiempo que lo va quemando todo y que va haciendo la síntesis de los valores fundamentales.
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Era la voz de una pintora extraordinaria, Maruja mayo, en una grabación de Televisión española del año 1980 del programa A fondo. Su nombre real era Ana María Gómez González. Normal que con esos apellidos, quizás buscando un nombre artístico, prefiriera adquirir la etiqueta de Maruja mayo. Y con ella ha trascendido relativamente hace poco la figura de esta pintora extraordinaria de las vanguardias de la década de 1920, integrante con let mayúsculas de la generación del 27. Yo recuerdo el otro día lo comentábamos en el programa Hoy por Hoy Madrid con Marta González Novo y nuestra invitada, quien va a estar ahora con nosotros, que yo cuando estaba en el colegio, en el instituto y estudiábamos la generación del 27, solamente estaban los grandes poetas, los grandes artistas, todo masculinos, todo hombres, y sin embargo había alguna mujer, más de una, como Maru Hamayo, que no consiguió trascender a pesar de la importancia, del impacto que tuvo su momento. Hasta el próximo 17 de mayo podemos disfrutar en Manzanares, en la localidad de Ciudad Real, una exposición titulada Maruja mayo e Ignacio Sánchez Mejías, ni más ni menos, en donde vamos a descubrir quizás uno de los lados más ocultos, más secretos de Maruja mayo. Siempre la hemos relacionado con las grandes pinturas, pero también trabajó en otros ambientes culturales. Gloria Patón, bienvenida a Ser Historia.
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Encantada de hablar contigo, Nacho.
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Gloria Patón es la comisaria de esta exposición, Maruja mayo e Ignacio Sánchez Mejías, ni más ni menos que podemos ver en Manzanares, en Ciudad Real. Gloria, lo comentaba yo ahora y lo comentábamos también hace unas semanas en esa sección del programa Hoy por Hoy Madrid. Maruja mayo ha pasado de puntillas en esta entrevista, por ejemplo, del año 80, se hacía eco de su trabajo y del impacto cultural que tuvo por todos los amigos que tenía y que convivía con ellos como una más de esa generación del 27, pero realmente no estaba incluida con los grandes nombres, cuando desde luego que lo debía de merecer.
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Sí, bueno, ha pasado con prácticamente todas las mujeres que forman parte de la Generación del 27. Nombres como Carmen Conde, Josefina de la Torre, María Zambrano, Ernestina Champurcín. Muchísimas mujeres que quizás no las hemos conocido, no nos las han explicado, por ejemplo en los planes de estudio, en los institutos. A mí nunca me explicaban a las mujeres, pero también es cierto que es que sólo se centraban en los escritores, en los hombres y escritores, que también hubo otros personajes de la generación del 27 que trabajaban en otras disciplinas, como Luis Buñuel, que ha mencionado Maruja mayo, o Salvador Dalí, que también forma parte, pero a Dalí lo hemos conocido muchísimo, pero casi como que no como integrante de la generación del 27.
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Llama la atención el hecho que decía ella ahora que conviviendo con ellos en un ambiente quizás mucho más cotidiano, nadie era consciente en aquella época de la importancia y de la proyección internacional que iban a tener autores como Federico García Lorca o Salvador Dalí. Yo creo que ninguno de ellos, ni siquiera Maruja mayo, eran conscientes de la importancia de esa generación,
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¿No? Porque también es que ahora, claro, para nosotros son los grandes nombres de la cultura española del siglo 20 y 30, de los años 20 y 30, pero sin embargo en ese momento hay que entender que eran gente joven, que eran gente joven, que eran estudiantes, se conocieron muchos de ellos en la Residencia Estudiantes que organizaba además conferencias y un montón de actividades interesantísimas. Entonces claro, ellos estaban empezando prácticamente todos ellos. Yo creo que por eso también esa libertad, esa juventud, fue un momento también de explosión cultural en los años 20. Entonces claro, les daba la total libertad para crear y quizás era por esa juventud, no le tenía miedo a nada.
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Además, yo creo que hubo varios focos de importancia, uno de ellos era Madrid, también lo hemos escuchado París, Maruja mayo hablaba de 40.000 pintores, seguramente estaba exagerando, 40.000 seguramente eran muchos menos, pero en cualquier caso eran unos cuantos y no todos trascendieron. Pero en el caso de Maruja mayo, ella pudo coincidir en París y trabajar con los mejores e inspirar incluso a los mejores, como Magritte, el belga.
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Sí, sí, sí. Además allí conoció a gente como Picasso y a los integrantes del movimiento surrealista, por ejemplo, el padre del surrealismo, lo hemos escuchado de su boca, que le compró una de sus obras, El espantapájaros, y es una obra además un poco difícil de interpretar, es una época muy oscura, como yo decía, casi Campanarios lo llamó, y es una época un poquito oscura para ella. Acaba de tener una ruptura sentimental, se había trasladado a París para estudiar precisamente escenografía, había conseguido una beca y quería estudiar escenografía. Entonces allí en París, claro, ella se rodeó de todos los artistas porque ella siempre trabajó en el arte y vivió de su arte.
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Además siempre la hemos pintado, mejor dicho, la hemos descubierto en la pintura a Maruja mayo. Una pregunta, abrimos un paréntesis, ¿Cuándo y por qué se cambia el nombre de Ana María Gómez González a Maruja?
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Pues no te lo puedo decir, Nacho, pero yo supongo que lo que has comentado, quizás sus apellidos eran muy normales y cogió el segundo apellido creo que de su padre y de hecho su hermano, que también era escultor, Cristino mayo, también cogió el apellido quizás para significarse un poquito más. Era muy teatrera Maruja mayo, desde luego le gustaba mucho resaltar entre la multitud,
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entonces quizás por eso, fíjate, el otro día viendo la entrevista de la que hemos extraído ese fragmento de Televisión española del año 80 del programa Fondo, tú la ves y ya era mayorcita, tenía 78 años, recordemos que nació en 1902 y falleció en 1995, pero aparece muy llamativa, iba a decir como un semáforo, porque le gustaba el color. Yo creo que a ella incluso no le importaría que se dijera que era como un semáforo, porque le encantaba el color, le encantaba lo que tú dices, llamar la atención y yo creo que eso es un poco también una de sus señas de identidad. Y decías ahora que era muy teatral y poca gente sabía o era consciente de que ella precisamente había trabajado mucho en el teatro como artista, creando esas representaciones, esos diseños para la ropa, los figurines. Y ahí intercaló momentos muy intensos con Ignacio Sánchez Mejías, el torero, uno de los mecenas más importantes de la década de 1920 de la cultura del teatro. Y ese precisamente es el corazón, el núcleo de la exposición que podemos ver en Manzanares.
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Sí, sí. A ver, Marujama, yo Es verdad que lo hemos comentado en alguna ocasión, el momento de la generación del 27 hay que entenderla como una generación, un grupo de amigos y en diferentes disciplinas. El otro día comentábamos que es muy parecido quizás a la época de la Movida en los años 80 y 90. Pues a lo mejor es eso también, la generación del 27, muchas disciplinas en las que se unían. Y Maru Hamayo, una de las de los trabajos que hizo en un primer momento, estaba muy basado en esa teatralidad, en la escenografía. Ella trabajó junto a Rafael Alberti, de la que fue pareja en algunas escenografías. Luego también fue pareja de Miguel Hernández y también trabajó con Miguel Hernández en alguna cosa así. La única escenografía que se llevó a las tablas, al escenario, fue una de Alfonso Reyes en Argentina. Pero para entender la exposición que nosotros tenemos en Manzanares, primero hay que conocer un poquito la figura de Ignacio Sánchez Mejías. Fue un torero, pero es que Ignacio Sánchez Mejías fue una persona muy polifacética, que hacía de todo. Y entre esas cosas que hizo, por la relación que tenía con muchos miembros de la generación, llamado como generación del 27, pues probó suerte en el teatro y fue dramaturgo. Además, sus obras de teatro se pueden encuadrar en teatro de vanguardia. La que tenemos ahora en Manzanares con los figurines y la escenografía de Maru Hamayo, es teatro de magia, un teatro muy espectacular en el que todo tiene toda. Todo el escenario tiene que ser un todo, con la obra, con el texto y con los actores, la iluminación, los decorados, el vestuario, todo tiene que resaltar y sobre todo el vestuario. Tenemos que conocer el personaje simplemente por cómo viste. Prácticamente en este contexto, Ignacio Sánchez Mejías había estrenado ya dos obras de teatro en 1928. Además, la primera que estrenó es prácticamente la primera obra de teatro que habla de psicoanálisis de Sigmund Freud en España. Es una cosa bastante extraña. Pero él seguía creando y escribe una obra de teatro que titula Ni más ni menos. Es una obra de teatro que habla de metafísica, habla del bien, del mal, porque el personaje principal trasciende al otro mundo y se descubren un montón de aspectos celestes, aparecen ángeles, demonios. Y se ve que él anunció que iba a estrenarla. La prensa de la época menciona en 1930 que se va a estrenar esta obra de teatro de Sánchez Mejías, pero nunca se hizo, quizás porque él revisó varias veces el texto. En los manuscritos que tenemos suyos, pues nos hablan precisamente de esa reescritura en 1931. Tenemos una referencia en prensa, no hemos encontrado nada más, es algo muy extraño, pero hay una referencia en prensa, una entrevista que le hacen a Maru Hamayo en la que menciona que está trabajando en su próxima exposición de París, estamos hablando del 31, la exposición es en el 33, y también que está trabajando en el próximo estreno de Ignacio Sánchez Mejías. Esta obra, este trabajo, la única referencia que aparece es ese. Y lo bonito y lo especial que tiene también esta exposición es que es una exposición de una obra que no se sabía prácticamente que existía, salvo en esta referencia. Y era una referencia, no se sabía que al final la familia Sánchez Mejías había conservado este trabajo porque se lo encargaría Ignacio Sánchez MejíAs a Maruja.
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Ella fue la encargada diseño del vestuario, porque entendía precisamente esos figurines que hacía eran como esculturas de los personajes para involucrarlos con el escenario, lo que tú decías antes, que fuera un todo y que la propia figura humana fuera una especie de escultura viva.
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Sí, y también las escenografías, lo que es el decorado. Ella hizo ocho decorados para ocho escenas, ocho cuadros de la obra de teatro. En la exposición sólo podemos ver uno porque el resto están en periodo de restauración, han estado guardados mucho tiempo y no están en las mejores condiciones, pero la escenografía que tenemos es una maravilla porque es surrealismo puro de Maruhamayo. Y los bocetos de vestuario que tenemos, 17 bocetos para los personajes de la obra de teatro. Es que también nos muestran geometría, algo importantísimo en la obra de Maru, la geometría, la arquitectura, la escultura prácticamente. Y luego, como en un dibujo de tinta y con poco color, nos puede reflejar esta artista los tejidos, la fluidez de los tejidos e incluso casi los materiales, si son materiales más vastos para algunos personajes o son materiales más delicados para los personajes que aparecen de la alta aristocracia inglesa, por ejemplo, es muy curiosa.
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Es un personaje absolutamente vital para conocer, para complementar la generación del 27 y todo lo que bullía desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista artístico, que va más allá de la literatura, de la poesía, de lo que pudiera escribir Federico García Lorca y otros tantos en aquella época, que lo comentábamos ahora, Gloria, eran tan jóvenes que yo creo que no eran conscientes de lo que estaban haciendo, con una forma de creación, de interpretación totalmente distinta, distinta y que marcó un antes y un después. De ahí el recordatorio que ha habido y que precisamente con Maruja mayo tiene este exponente tan tan importante que podemos ver en esta exposición Manzanares en Ciudad Real. Hasta el próximo 17 de mayo, Maruja mayo e Ignacio Sánchez Mejías, ni más ni menos. Gloria Patón, comisaria de esta exposición, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
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Date: May 12, 2026
Host: Nacho Ares
Guest: Gloria Patón (Curator of the Manzanares exhibition)
This episode of SER Historia delves into the underappreciated legacy of Maruja Mallo—a pioneering Spanish avant-garde painter and an often-overlooked member of the Generation of '27—and her intriguing connection with the multifaceted bullfighter, writer, and cultural patron Ignacio Sánchez Mejías. Through the lens of a current exhibition in Manzanares (Ciudad Real) entitled "Maruja Mallo e Ignacio Sánchez Mejías, ni más ni menos," the discussion uncovers Maruja Mallo's work beyond painting, especially her theatrical collaborations, revealing hidden aspects of both artists’ lives and contributions to Spanish cultural history.
Mallo’s Under-recognition:
“Nombres como Carmen Conde, Josefina de la Torre, María Zambrano... quizás no las hemos conocido, no nos las han explicado, por ejemplo, en los planes de estudio, en los institutos. A mí nunca me explicaban a las mujeres...”
Cultural Context of the 1920s:
“…eran gente joven… esa libertad, esa juventud, fue un momento también de explosión cultural en los años 20. Les daba la total libertad para crear y quizás era por esa juventud, no le tenía miedo a nada.”
Building an Artistic Persona:
“Era muy teatrera Maruja Mallo, desde luego le gustaba mucho resaltar entre la multitud…”
Vivid Personality & Theatrical Influence:
“Aparece muy llamativa, iba a decir como un semáforo, porque le gustaba el color. Yo creo que a ella incluso no le importaría que se dijera que era como un semáforo...”
Multi-disciplinary Collaborations:
“El momento de la generación del 27... hay que entenderla como una generación, un grupo de amigos y en diferentes disciplinas...”
The Play ‘Ni más ni menos’:
“Lo bonito y lo especial que tiene también esta exposición es que es una exposición de una obra que no se sabía prácticamente que existía...”
Surviving Artifacts:
“En la exposición sólo podemos ver uno porque el resto están en periodo de restauración... la escenografía que tenemos es una maravilla porque es surrealismo puro de Maruja Mallo.”
A Crossroads of Disciplines:
Ignored Legacies and Recent Recognition:
Maruja Mallo on Paris and the passing of time, recalling her 1933 exhibition (00:02):
“Había 40,000 pintores en París... pero el tiempo lo va quemando todo y va haciendo la síntesis de los valores fundamentales.”
On women of the Generation of '27 being omitted from educational curriculums (Gloria Patón, 03:46):
“A mí nunca me explicaban a las mujeres…”
On the energy of the young artists (Gloria Patón, 05:05):
“...les daba la total libertad para crear y quizás era por esa juventud, no le tenía miedo a nada.”
Description of Maruja Mallo’s stage presence in later years (Nacho Ares, 08:08):
“Aparece muy llamativa, iba a decir como un semáforo, porque le gustaba el color…”
On Mallo’s set and costume designs (Gloria Patón, 14:08):
“La escenografía que tenemos es una maravilla porque es surrealismo puro de Maruja Mallo... los bocetos de vestuario... nos muestran geometría, la arquitectura, la escultura prácticamente.”
Through a passionate dialogue filled with historic anecdotes and critical analysis, this episode spotlights Maruja Mallo’s remarkable, multidimensional contributions to Spanish culture and her overlooked collaborations with Ignacio Sánchez Mejías. The Manzanares exhibition becomes not only a chance to rediscover Mallo’s work but also to add nuance and diversity to our understanding of the Generation of '27, emphasizing the rich tapestry of interwoven creativity, innovation, and cross-disciplinary exchange that defined an era.