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Narrator/Host
Ser podcast.
Gustavo Cabanillas
Ser historia cadena ser con nacho ares.
Nacho Ares
Bienvenidos una semana más a Ser Historia. Vamos llegando al final del verano, este verano maravilloso. Espero que estéis disfrutando de unas vacaciones o allá donde estéis trabajando, si habéis llegado de ellas o estáis a punto de comenzarlas. En cualquier caso, disfrutad allá donde estéis. Y hoy que es un día especial, hoy es 27 de agosto, es mi cumpleaños. Y he pensado que qué mejor manera que celebrar un programa especial de Ser Historia hablando de lo que más me gusta, que es el antiguo Egipto, el mundo de los faraones. Y como siempre hacemos un programa especial a temas determinados en estos programas estivales, he pensado que qué mejor manera que hacerlo que hablando, como digo, del Egipto de los faraones. Y lo vamos a hacer con temas muy variados. Vamos a visitar el Museo egipcio de Melilla para conocer de la mano de su director y patrocinador, Gustavo Cabanillas, los contenidos y los grandes tesoros que podemos encontrar aquí. Vamos a hablar también de las momias, lo vamos a hacer con Jesús Herrerín. Y vamos a completar nuestro espacio de hoy de la mano de uno de los grandes faraones de la historia de Ramsés II. Estos van a ser los contenidos de este programa de hoy de Ser Historia. Como siempre, soy Nacho Ares y les doy de nuevo la bienvenida a Ser Historia. Comenzamos.
Narrator/Host
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Gustavo Cabanillas
Com.
Actor (portraying Pharaoh Sinué)
Mi corazón sufre por la muerte de mi padre. Os ruego que terminéis lo antes posible. Deseo ver a los prisioneros de que me hablaste. ¿Están aquí? Sí, mi rey. Venid aquí. De rodillas. Levantaos. ¿Por qué razón los habéis retenido sin juzgarlos? Han cometido el crimen del sacrilegio. Osaron poner la mano sobre la sagrada persona de faraón Sinu, médico, hijo de Semut. Oremec, hijo de un vulgar quesero. Tú eres el hijo de Shemut. He oído hablar de sus curas a los pobres. Acércate. Te ultrajó. Debe morir. Osó tocar tus vestiduras. Ya lo sé. Lo hizo para ayudarme. Al aplicar la ley no se tiene en cuenta nada. ¿Tengo yo poder para cambiar la ley? No existe límite para el poder de faraón. Esa ley es anulada.
Nacho Ares
Comenzamos este nuevo bloque de Ser Historia y lo hacemos escuchando un fragmento de una película clásica de la historia del cine histórico, Sinué el egipcio, basada en la novela de Mika Baltari del mismo título, en donde nos retrotraemos a la época del reinado de Amenofis III, más o menos hacia 1350, grosso modo, antes de nuestra era. Estamos en el Egipto de los faraones y precisamente esa novela, la de Mika Baltari, supuso el inicio de la egiptomanía de muchísima gente a partir de la década de 1950. Luego llegaría en los años 70 esa exposición universal casi de Tutankamón para celebrar el cincuentenario del descubrimiento de su tumba y Arr arrastró aún muchísima más gente para enamorarse y quedar prendado alrededor no solamente de la figura del faraón niño de Tutankamón, sino de toda la cultura del Antiguo Egipto, nuestro país. En España contamos con varias instituciones que en los últimos años parece que han hecho reverdecer un poco nuestro apego, el apego de España al Antiguo Egipto. Hay varias misiones arqueológicas trabajando en Egipto y hay varios museos antes. Antiguamente estaba solo la colección del Museo Arqueológico Nacional en Madrid, poco después apareció el Museo Gypsy en Barcelona, el Museo egipcio y en los últimos años ha aparecido un museo extraordinario de arte egipcio del mundo de los faraones, el Museo egipcio de Melilla, el MEM al norte de África, esa ciudad autónoma que cuenta con una figura casi podríamos decir que es casi el faraón de Melilla, en todo aquello relacionado precisamente con con el mundo del Antiguo Egipto. Gustavo Cabanillas, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
Gustavo Cabanillas
Gracias Nacho, pero no me eleves tanto a la figura de faraón. Yo con un simple sacerdote momificador me conformo.
Nacho Ares
Bueno, pues así lo haremos. Gustavo es el director del museo, un enamorado del Antiguo Egipto, presidente de esa Fundación Gazelec, que ha trabajado y está colaborando con muchísimas misiones. Por ejemplo, está trabajando con José Ramón Pérez Acino en ese proyecto Luxor C, en la orilla oeste de Luxor. También ha estado con Miriam Seco en ese proyecto de tutomosis III. Gustavo, ¿Cómo nace en ti ese sentimiento de apego, de seguimiento por el mundo de los faraones? ¿Cuándo nace?
Gustavo Cabanillas
Pues no te lo puedo decir. Yo sé que de pequeño ya me gustaba el tema, de hecho, desempolvando hace unas semanas una documentación mía, pues cuando tenía 8 o 10 años ya hacía las tonterías de intentar emular algunos jeroglíficos y algunas cosas. No te lo puedo decir. Es un escarabajo picudo rojo que me picó de pequeño y desde entonces me ha inoculado su veneno o su amor hacia Egipto.
Nacho Ares
¿No recuerdas si hubiera una película, algún libro?
Gustavo Cabanillas
Pues si te digo algo te mentiría. No lo recuerdo. Sé que luego empecé a comprar réplicas y un amigo pues me oye, para comprar réplicas, ¿Por qué no compra originales? Se puede comprar originales en determinado sitio y con gente muy seria. Y ahí empezó el origen del men. Pero a tu pregunta, no te puedo decir cuándo me inocularon el veneno.
Nacho Ares
De Egipto faraónico, de esas réplicas pasaste a una colección extraordinaria de arte faraónico. Hay mucha gente siempre que habla o escucha de una colección privada de arte egipcio, tiene esa idea totalmente fuera de lugar de los saqueos, de los robos y no hay infinidad de piezas en el mercado legal de antigüedades. Siempre digo lo mismo, hasta el año 1983 Egipto podía vender 4 cualquier tipo de pieza. Y no fue hasta esa época que se crea una ley en la que ya se prohíbe sacar absolutamente nada relacionado con su patrimonio. Y en todos esos años, desde el comienzo de la egiptomanía contemporánea, en el siglo XIX hasta 1983, se vendieron muchísimos objetos que hoy siguen dando vueltas por el mercado internacional. Y hay desde amuletos muy económicos de 40-50 euros hasta piezas muchísimo más valiosas. Pero es interesante, sobre todo tener una colección y luego compartirla con el público, como haces tú en el MEM, en el Museo egipcio de Melilla.
Gustavo Cabanillas
Sí, efectivamente. Mira, hay dos tipos de coleccionista, a mi juicio. Uno que colecciona para sí mismo, para tener sus cosas, lo que sea, en su casa o en un sitio, y él verlo y disfrutar de la visión de esas piezas y a los que nos gusta exhibirlo, tener una cosa escondida, pues denota, no sé, que quizás lo has conseguido, ¿No? Correctamente.
Narrator/Host
O no.
Gustavo Cabanillas
Y en mi caso quiero que todo el mundo disfrute de la colección egipcia. Pero además es que para mi juicio, un museo es una tarjeta de visita para poder visitar Egipto. Si como tú has dicho antes, todas las piezas del mundo estuvieran en Egipto, si quieres ver algo tienes que ir allí. Pero hay muchas personas que de pequeño, lo que tú decías, antes un libro, una película o algo, pues de pequeño han podido ir a un museo y le ha fascinado esa cultura. Y estás deseando ir al país para ya comprobar esa cultura. Totalmente y ver la grandeza de esa antigua civilización. Y por eso es el tener una colección y el poder exhibirla, el poder enseñarla en debidas condiciones. Tú has estado en el museo y has visto que la iluminación, la exposición, la museística es bastante moderna y bastante dinámica. Y es porque a la gente que es de Melilla, pero a todos los que visitan, a pesar de que Melilla es la gran desconocida, que muy poca gente viene por aquí, pero las personas que vengan, pues que sepan que hay un museo y que lo mismo le pica el escarabajo picudo rojo. Y a través de esta visita se decide ir a Egipto, que es donde es la cuna de esta civilización y donde está todo lo que hay que ver y en infinitamente más condiciones que nosotros.
Nacho Ares
Desde luego. Además una de las virtudes, lo acabas de decir, que tiene tu museo es la idea desde ese punto de vista museográfico, museístico, la exposición es extraordinaria, cuenta con algunas piezas que son encomiables, son muy buenas, de muy buena calidad. ¿Cuántas piezas en total forman la colección del MEM?
Gustavo Cabanillas
La colección son 1.250 piezas, aunque se exhiben solamente 250. Ahora mismo, en febrero vamos a cerrar unos días para enseñar ciento y pico de piezas nuevas que han llegado en los últimos años. El museo no es muy antiguo, está abierto al público desde hace dos años y medio. Desde entonces he adquirido nuevas piezas que las vamos a exhibir finales de febrero, 1 de marzo. Pero desde mi punto de vista un museo no puede ser como el Museo del Cairo, apelotonado miles de piezas en una vitrina, porque eso te quita la visibilidad y te quita el poder dedicarte, que la vista se te vaya a una pieza o a otra. Mi punto de vista es que en una vitrina tiene que haber pocas piezas, las mínimas posibles dentro de lo que es ese contexto y así disfrutas más de la iluminación de la pieza, de las cartelas, de los sistemas audiovisuales que pueda tener y no hay que apelotonar mucho las cosas.
Nacho Ares
Además el museo cuenta con una aplicación en el teléfono móvil, se puede buscar cualquier servidor de la Play Store, la aplicación del Museo egipcio de Melilla, y ahí tiene información de todas las piezas que es quizás un poco también el valor que tiene añadido el Museo egipcio de Melilla, el MEM, que todas las piezas están, no voy a decir que publicadas o casi sí, pero todas tienen su ficha de información, todos tienen sus datos y es muy fácil llegar al contenido y a comprender cada una de ellas.
Gustavo Cabanillas
Correcto. El museo además de estas 250 piezas que se sirven actualmente, tiene más de 80 carteles divulgativo. Pero yo llevo mucho tiempo observando que en general, al público que va a los museos no le gusta leer. Es una pena, pero no le gusta leer, le gusta más llevar una aplicación en el móvil. Primero empezamos con un código QR bastante básico donde te daba toda la información, la información básica de las piezas y ahora lo hemos aumentado de tal forma que te puedas llevar en tu móvil bastante información hablada, pero también fotos de distintas perspectivas de lo que son las piezas. Depende cómo sea la vitrina, tú puedes ver una pieza de frente, pero te falta o lo mismo te interesa algunos costados o la parte trasera y eso esta aplicación te lo puede dar.
Nacho Ares
Además la colección como tal es muy amplia. Tiene desde el mundo de la prehistoria hasta prácticamente la época grecorromana. Hay una colección de ataúdes increíbles, hay incluso una momia, hay vasos canopos, hay una colección de euseptis, estas figuras funerarias que sustituían al difunto para realizar trabajos en el más allá. ¿Recuerdas? Imagino que sí. ¿Cuál fue la primera pieza que compraste y qué edad tenías cuando lo hiciste?
Gustavo Cabanillas
Sí, pues mira, fue hace veinticinco, treinta años y fue un humilde escarabeo. Tú lo has dicho al principio, en general el público puede pensar que el arte, no solamente egipcio, sino romano, griego, colombino, precolombino, sirio, sumerio, es un arte carísimo. Y yo empecé con lo más básico, que es algunos amuletos y algunos escarabeos. Pues desde treinta euros, treinta y cinco, cuarenta euros, poquito a poco, cuando vas teniendo un poco más poder adquisitivo vas incrementando y vas viendo ya piezas un poco más caras. Pero recuerdo que mis primeras piezas fue una colección de Scarabeo que las tenía en la mano como un tesoro, porque quieras que no, aunque sea de la baja época, pues Cualquier pieza tiene 2000 años de antigüedad. Y sobre todo, no solamente hay que pensar en el valor económico o estético de la pieza, sino cuando tú tienes un escarabeo en la mano, sabes que eso lo ha llevado alguien colgado del cuello. Posiblemente ese alguien se enterrara con ese escarabeo y tenía un valor sentimental para esa persona. Valor sentimental. Un valor religioso. Puede ser un regalo de un padre, de una madre, de un niño que se ha ido antes de tiempo y hay que darle ese otro valor que no se valora, que es un valor intrínseco que tiene esa pieza, de que alguien la ha estado viendo en la vitrina dedicada a la religión, por ejemplo. Tenemos bastantes piezas, bastante piezas de dioses. Y yo es que siempre me imagino a una persona, un hombre, mujer, un niño, arrodillado delante de esa pieza, pues pidiéndole o dándole las gracias o rezando ante ella, que hoy simplemente es una pieza de bronce que está ahí, o de madera y no tiene más valor, pero que tiene un valor dentro de la pieza y dentro de la cultura egipcia y dentro del mundo que rodeó Egipto, que es lo que la gente apreciaba esa pieza en concreto.
Nacho Ares
Gustavo Cabanillas, presidente de la Fundación Gazelec y director también del Museo egipcio de Melilla. Como siempre, muchísimas gracias por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
Gustavo Cabanillas
Gracias, Nacho. Y recuerda, la próxima vez no soy faraón. Con embalsamador es suficiente.
Nacho Ares
¿Vale, sacerdote? Un abrazo grande. Eso es.
Gustavo Cabanillas
Gracias.
Actor (various roles)
Traigo una carta certificada para el Sr. Henrich Himmler.
Nacho Ares
Soy yo.
Actor (various roles)
Firme aquí.
José Miguel Parra
Gracias, señor.
Actor (various roles)
¿Quién era?
José Miguel Parra
Cariño, otra carta del banco.
Actor (various roles)
No me digas que todavía no has pagado la hipoteca.
Nacho Ares
Heinrich, ¿Qué recuerdo de ti va a tener la historia?
José Miguel Parra
Ser historia con Nacho Ares Todo lo.
Nacho Ares
Que quisiste saber de la historia.
José Miguel Parra
La madrugada del sábado al domingo en.
Actor (portraying Pharaoh Sinué)
La Cadena SER, una expedición localizó y entró a la tumba de Ananka. Escaparon de la momia que la cuidaba y trasladaron el cuerpo de la princesa Ananka. Norteamérica. Ahora es la pieza más valiosa que exhibe el museo. Los miembros sobrevivientes de la expedición que se atrevieron a profanar la tumba, murieron en sus manos. La momia fue consumida por las llamas al incendiarse la Casa Vani y así terminó su reinado de terror que pasará a la historia y que se originó hace siglos. Profesor Norman, sé que los periódicos decían que la momia estaba viva. Así es.
José Miguel Parra
Pero eso es inc.
Actor (portraying Pharaoh Sinué)
Increíble. Más bien podría tratarse de un hombre.
José Miguel Parra
Disfrazado de momia, aprovechándose de esa leyenda.
Actor (portraying Pharaoh Sinué)
Yo vi a esa momia, analicé el moho de los vendajes que cubrían su cuerpo y la vi en movimiento, igual que cientos de personas. Y algún día probablemente logremos descubrir este misterio.
Nacho Ares
El mundo de las momias ha fascinado a generaciones desde el comienzo de los tiempos, prácticamente en los últimos 100 años, como escuchábamos ahora en este fragmento de una película de la momia de la Universal de la década de 1940. Quizás se ha investigado más desde un punto de vista forense, desde un punto de vista de vista científico, pero aún así la capacidad que nos permiten las momias de ver el rostro de los protagonistas de la historia hace miles de años es algo que no tiene parangón y no tiene paralelo en otras disciplinas de la arqueología, en donde, como digo, podemos no solamente poner nombre y rostro a esos protagonistas que manipularon los objetos que aparecen en las tumbas, sino que también nos permite rostro a los protagonistas de esa historia milenaria. Hemos hablado con Jesús Herrerín, él es médico, lleva trabajando con Mobias un montón de años, un montón de décadas, él trabaja en Egipto principalmente y en concreto hemos estado con él charlando dentro del marco del proyecto Yehuti, que en estos meses, en estas semanas realiza una nueva campaña de trabajo en el proyecto Yehuti, en ese marco de investigación que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con la dirección de José Manuel Galán, realiza en la tumba de este alto funcionario de la reina faraón Hatshepsut, en Drabu el Naga, en la orilla oeste de Luxor. ¿Qué es lo que nos pueden contar las momias? ¿Cuál es la realidad científica y palpable que podemos extraer de ellas? Jesús Herrerín nos lo cuenta. Jesús Arrarín, bienvenido a Saristoria.
Narrator/Host
Muchas gracias Nacho, encantado de estar aquí contigo.
Nacho Ares
¿Qué es lo que tienen las momias que atrae a tantos médicos que siempre pensando en los vivos, en ayudar a la gente mundana y sin embargo también de los antiguos, de los muertos, se puede obtener mucha información incluso para curar a los vivos?
Narrator/Host
Pues sí, la verdad es que sí. Mira, mi experiencia es que cuando me enfrento a una momia realmente tengo una responsabilidad grande porque estoy hablando en idioma científico cuando con una persona que ha vivido hace 3.000 o 4.000 años y que me quiere contar cosas, y esas cosas son difíciles de desentrañar, pero muy interesante cuando lo haces. Y muy gratificantes, claro. Entonces, bajo ese prisma, la responsabilidad que tenemos nosotros los antropólogos físicos y los médicos cuando venimos aquí, es establecer cómo era esa persona, cómo vivió, qué enfermedades tuvo, si tuvo algún tratamiento sobre ellas, si se le aplicó alguna cura de las que tenemos noticias por papiros o por referencias históricas, y ver si esa cura funcionó o no funcionó. Y además establecer la otra parte, esa parte social que nos interesa tanto a los historiadores, a los arqueólogos, a los antropólogos, y es que hay personas que sufren enfermedades muy invalidantes y que no pueden tener una vida laboral plena. Y sin embargo está comprobado que la sociedad arropa a esos individuos y cuida de ellos, dándoles no solamente comida, sino cariño y aceptación social. Y eso es muy importante para realizar una fotografía correcta de lo que era una sociedad antigua.
Nacho Ares
¿Tú recuerdas en tu carrera profesional cuando fue la primera vez que tuviste una momia delante? Yo no sé si cuando estudiaste medicina las utilizabais como especie de muñecos estos de pruebas.
Narrator/Host
Yo soy antropólogo físico, y la primera vez que me puse enfrente de una momia fue aquí, en un proyecto que trabajamos hace ya 15 años, y nos encontramos unas momias en una cueva, en una cachette, un grupo de momias formado por unas veintitantas, en muy buen estado de conservación. Era impresionante, impresionante ver todas las momias colocadas. Muchas de ellas tenían vendas, otras no, otras estaban desnudas. Y bueno, el espectáculo para mí es una fotografía que tendré siempre conmigo. Eso desde luego fue un despertar en mí, porque es verdad que yo llevo trabajando con huesos y con restos humanos más de 30 años, pero realmente era la primera vez que me enfrentaba con momias humanas, con momias de verdad, como tú has dicho, no momias que ves en los documentales o que ves en los libros, sino con momias de verdad, que no habían sido estudiadas antes. Y entonces ya lo que te he comentado antes, la responsabilidad que te da el saber que tú eres el transmisor de la información que esa persona tiene que dar y que quiere dar, es impresionante.
Nacho Ares
Lo decía antes también un poco al principio, de las momias también se aprende para resolver problemas del presente.
Narrator/Host
Por supuesto, ten en cuenta que todas las enfermedades que nosotros conocemos ahora están mediatizadas por los tratamientos, pero antiguamente estos tratamientos eran unos tratamientos que no solían en las enfermedades más peligrosas como el cáncer, por ejemplo, pues no tenían conocimiento ni tenían medios para hacer tratamientos adecuados. Por lo tanto podemos ver cuál era el desarrollo del cáncer sin ninguna traba y eso es muy bueno para el conocimiento de los pasos que va dando esa enfermedad y poder aplicarlos adelantándonos a ellos ahora. Por eso el estudio de de la paleopatología, no solamente el estudio de las enfermedades en el pasado o de las enfermedades en los individuos que vivían en el pasado, sino cómo se desarrollaba esa enfermedad antiguamente con el cáncer. Por ejemplo, estoy en un proyecto internacional del cáncer en Egipto y Oriente Medio, que estamos recopilando todos los casos de cáncer conocidos desde la antiguo Egipto, Irán, Mesopotamia, en fin, todos estos sitios para ver si es verdad que hay mucha más frecuencia de cáncer actualmente, eso está claro, pero en eso intervienen muchas cosas. Por ejemplo, ahora vivimos muchos más años que antes, entonces eso ya es una cuestión no morimos de enfermedades que podían ser mortales antiguamente, nos salvamos de de esas enfermedades, pero le damos oportunidades a otras como el cáncer También el modo de vida que llevamos nosotros, estresado, con polución, con alimentos procesados y demás, todo eso hace que la frecuencia del cáncer actualmente sea mayor. Incluso se llegó a plantear por varios investigadores si el cáncer tenía una frecuencia diferente ahora, o sea, si era una enfermedad que se comportaba diferentemente que ahora. Yo creo que más que eso es todo lo que te he dicho antes también. Ahora mismo, por ejemplo, nosotros utilizamos muchas drogas, el tabaco, el alcohol, farmacéuticas, todo lo que te puedas imaginar que antiguamente no se utilizaban y que hacen que la frecuencia de estas enfermedades hayan hayan cambiado mucho. Es un proyecto fabuloso que estamos implicado varias universidades europeas y que yo creo que saldrá adelante con unos resultados importantes.
Nacho Ares
Lo acabas de decir hace unos segundos, nosotros vivimos más tiempo, antiguamente vivían menos. ¿De qué moría la gente en la antigüedad?
Narrator/Host
En el antiguo Egipto morían de casi todo. Las enfermedades infecciosas eran muy importantes para ellos, o sea, todo lo que te puedas imaginar. Estamos hablando de la era preantibiótica, no se habían descubierto los antibióticos y cualquier infección podría producir una septicemia y por lo tanto acabar con la vida de cualquier persona. Una peritonitis ahora o una una muela infectada que no tiene mayor riesgo vital para una persona en el primer mundo, en el antiguo Egipto podía ser mortal. En los niños se ve perfectamente, la mortalidad infantil es enorme, la calidad bucal, por ejemplo de los dientes y demás también se ve que era muy deficiente. Y las enfermedades infecciosas por supuesto causaban muchísimas muertes, no solamente cuando había alguna enfermedad sino también con cualquier herida que se podía infectar en un parto. Los partos eran momentos muy peligrosos y hay que recordar que las mujeres empezaban a parir muy pronto, por lo tanto ese riesgo se iba acumulando a lo largo de los años y hacía que la esperanza de vida fuera mucho menor. Lo cual no significa que no hubiera personas ancianas, pero que la carrera de obstáculos hasta llegar a una edad, una edad anciana era mucho más complicada que ahora, no cabe ninguna duda.
Nacho Ares
Jesús antes lo anunciabas un poco. La gente solía morir muy joven, también había ancianos. Tengo entendido que más o menos la media de la edad de fallecimiento podría ser entre los veinticinco, treinta años, aunque había casos como el rey Pepi que llegaba hasta los 90. La media de edad era muy joven para morir.
Narrator/Host
Sí, hay que diferenciar entre la esperanza de vida, que es un parámetro que se tiene en cuenta, todas las mortandades que hay desde el nacimiento hasta la senitud y entonces es verdad que en estas estas poblaciones era pues eso, lo que tú has dicho, treinta y cinco, cuarenta años, pero eso no significa que la gente moría a esas edades. Moría mucha gente antes de esas edades, pero luego si conseguían llegar a esas edades podían llegar como tú has dicho, como Pepi y demás, podían llegar a los ochenta Rase segundo, en fin, ochenta, noventa años se puede, lo que pasa que era mucho más complicado y además la calidad de vida era muchísimo menor. Por supuesto, una persona con 50 años en el antiguo Egipto se podía asemejar a una persona con setenta, ochenta años en nuestro primer mundo.
Nacho Ares
Y toda esa información que leéis a través de las momias también os da pie a conocer un poco los avances que había en aquella época para remediar los problemas, para intentar conocer tipos de operaciones, de cirugías que se hicieran. Por ejemplo, Sácame del error. Yo recuerdo por ejemplo y muchos de los que nos están escuchando hablan de la trepanación en el antiguo Egipto, que es algo que se ha difundido muchísimo a través de la novela de Simo El egipcio de Mikabaltar, pero realmente luego cuando te adentras a conocer y estudiar las momias egipcias, yo en la literatura médica que he buscado no hay absolutamente. Hay algún ejemplo, pero no se está seguro, muy pocos.
Narrator/Host
En las momias aquí en el antiguo Egipto, que yo sepa, hay una trepanación muy clara y nada más, o sea, lo demás son posibles. Sí es verdad que se actuaba en el cráneo, en la momificación, eso sí, se abría el cráneo por las fosas nasales, a través de la lámina cribosa del etmoides, se accedía al cerebro y se extraía, pero una vez muerto, la trepanación es una operación que se ha llevado a cabo desde el Neolítico y que hay ejemplos en todo el mundo. En la península ibérica hay muchísimos ejemplos, pero en Egipto no. Lo que pasa que claro, la famosa novela de Mitabakari de Sinuo, el egipcio, el egipcio, pues evidentemente, como toda la propaganda, igual que Hollywood y demás, nos lleva a pensar en cosas que no eran realmente así. Pero sí es verdad que los médicos egipcios eran muy avanzados para la época, eran muy reconocidos en el mundo, las demás potencias, los demás reinos, cuando el rey estaba enfermo, muchos de ellos pedían médicos egipcios para ser atendidos, aún siendo reinos que podían estar en conflicto. Esa fama llegó hasta Grecia y hasta el Imperio Romano. Realmente los conocimientos que les proporcionó el tema de la momificación, de abrir los cuerpos y de ver qué ocurría, que teníamos dentro, sirvió mucho para que ellos aplicarán luego en sus técnicas curativas, que las hemos recopilado a través de varios papiros que se han conservado y que se han estudiado muchísimo y que nos llegan a la conclusión de que los médicos egipcios eran muy inteligentes, sabían lo que sabían y lo que no sabían, preferían no hacer nada. Cuando una persona iba a un médico egipcio, el médico egipcio le hacía recitar cuáles eran los síntomas, esa persona decía me duele la cabeza, lo que fuera. Él repetía otra vez esos síntomas para ver si lo había entendido bien y el paciente decía sí, es verdad, es eso. Y entonces el médico tenía tres respuestas posibles. Una es es un medio que conozco y te puedo curar, entonces le ponía tratamiento. Dos, es un medio que es una enfermedad que desconozco y no te voy a tocar, o es una ciudad que conozco, es una enfermedad que conozco pero que no sé curar, por lo tanto no te voy a tocar. Eran muy inteligentes porque muchas veces esta frase que tenemos en nuestro idioma es peor el remedio que la enfermedad, es bastante clara en medicina y muchas veces cuando se toca una cosa es peor que si se hiciera. Entonces ellos tenían esas tres frases que vienen en todos los papiros y que hablan muy bien del conocimiento que tenían, hasta dónde podían llegar. Y eso es muy importante siempre, hasta dónde se puede llegar con los conocimientos que. Que se tiene.
Nacho Ares
¿Qué es lo más sofisticado, lo más avanzado que has encontrado en una momia? Yo no sé si algún vestigio de alguna cirugía, de algún implante, de alguna cosa extraña.
Narrator/Host
Yo tengo publicado varias cosas que son excepcionales, digamos. Es una cuestión que. Bueno, si lo digo yo, parece que es una falsa prudencia, poco pretencioso, pero realmente hemos. Hemos encontrado cosas que son primeras datas. Por ejemplo, hemos encontrado dos coxales, dos pelvis, unidas por una cuerda. Podemos decir que es la primera sutura interna que se ha descubierto en una momia. Porque suturas externas, por ejemplo, en el corte que hacían en el abdomen para extraer los órganos, sí que se ha encontrado momias que tenían suturas, pero es en el corte que se hace en la piel. Pero nosotros lo hemos encontrado dentro, en la pelvis.
Nacho Ares
Muchísimas gracias, Jesús. Arriba.
Narrator/Host
Gracias a ti.
José Miguel Parra
Mire vuestra merced que aquello que allí.
Nacho Ares
Se parecen no son gigantes, sino molinos de viento. Y lo que en ellos parecen brazos son las aspas que volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
José Miguel Parra
Ser Historia con Nacho Ares.
Nacho Ares
Todo lo que quisiste saber de la.
José Miguel Parra
Historia la madrugada del sábado al domingo en la cadena ser.
Nacho Ares
Año 1300 a. C. La poderosa civilización egipcia está en su apogeo. Su gobernante es Ramsés II, un hombre que pretende ser el más grande de los faraones. Dejará su huella edificando. Construyó por todas partes estatuas enormes, impresionantes obeliscos, templos excavados en la roca. Ramsés es un gran hombre. Domina su reino durante 67 años, llevándolo a su mayor gloria.
Narrator/Host
Erige templos por todas partes, edifica una nueva capital y crea empleo como nadie lo había hecho antes.
Nacho Ares
Las ruinas de lo que Ramsés construyó siguen en pie. Extraordinarios logros constructivos llevados a cabo con las herramientas más elementales. Miles de personas, miles de toneladas de piedra, todo manejado por la voluntad de un hombre. Ahora podemos revelar el mundo perdido de Ramsés el Grande. Continuamos en Ser Historia y lo hacemos escuchando un fragmento de un documental de televisión de Canal historia titulado Ramsés II, en donde se nos hace una pequeña introducción. Escuchábamos en la voz de Ken Weeks y de Kara Kuney, quizás dos de las voces más impactantes también de los medios de comunicación y en la arqueología, en la investigación sobre todo aquello relacionado con el Reino Nuevo, el Imperio Nuevo de la historia de Egipto. Un documental sobre la figura de Ramsés II, que va a ser el protagonista de estos minutos en este nuevo bloque de Ser Historia. Y lo queríamos hacer con un buen amigo del programa, José Miguel Parra, egipcia, autor de infinidad de libros dedicados a la divulgación y a la investigación y el estudio del antiguo Egipto y que acaba de traducir también con la editorial Dilema, con la que trabaja muy de cerca recomendando y traduciendo libros. Yo creo que es prácticamente la Biblia de la obra literaria egiptológica contemporánea de Ramsés II, Ramsés II, rey de Egipto, su vida y su época. Una obra de Kenneth Andersen Kitchen. José Miguel Parrá, bienvenido de nuevo a ser historia.
José Miguel Parra
¿Qué tal, Nacho? Encantado de volver.
Nacho Ares
Lo escuchábamos ahora y también Kitchen. Recuerdo que este libro, cuando lo leímos hace unos años, marca un poco el antes y el después en la historia de Egipto y sobre todo, desde un punto de vista más popular, todo lo que rodea a la figura de un gran faraón, de un gran emperador, en la corte más sofisticada del antiguo Egipto.
José Miguel Parra
Sí, en efecto. La verdad es que el libro de Kitchen es un libro que está lleno de pasión por el personaje. Yo creo que para escribir una buena biografía uno tiene que querer mucho u odiar mucho al personaje. Y Kenneth Kitchen le quiere mucho. Lo quiere mucho, pero al mismo tiempo no deja de reconocer sus errores porque en el libro lo va comentando. Además, Kitchen tiene una ventaja y es que es el traductor de todos los textos de la época ramésida. Son ocho volúmenes que estuvo haciendo, que está terminada la publicación, está reeditando ahora, Abercrombie se llama la editorial. Y bueno, pues eso le permite tener un conocimiento de primerísima mano de toda la documentación lingüística o literaria, si quieres, de la época y la utiliza. El libro está lleno de citas de textos literales, traducidas por él, evidentemente, y la verdad es que es un libro que es una gozada de leer por la pasión que pone el autor en él y por los datos que da.
Nacho Ares
Yo he tenido la oportunidad de leerlo en inglés en su momento y ahora en castellano, en la traducción que habéis hecho de este libro, Ramsés II, rey de Egipto, publicado por la editorial Dilema. Y lo que dices marca un poco la distancia también entre el historiador no se deja seducir tampoco por la idealización del personaje, reconoce sus virtudes y también reconoce sus defectos y también casi deja un poco claro ese aspecto, quizás podríamos decir, entiéndaseme, un poco arrogante de Ramsés II, de haber dejado su nombre aquí y allá. Como escuchábamos en el fragmento del documental de Canal Historia en un principio, Ramsés II ha pasado a la historia gracias también no solamente a todo lo que construyó él, sino también a todo lo que robó.
José Miguel Parra
Sí, exactamente. Eso para nosotros, desde nuestro punto de vista occidental, es un poco chocante eso de que se roben los monumentos de los antepasados. Para los egipcios no tenía tanta relevancia porque como consideraba la monarquía un ente cíclico, porque cada vez que se moría un faraón, llegaba otro nuevo y empezaba todo de nuevo y al mismo tiempo era lo mismo, era como si fuera todo un continuum, así a base de rizos que se repetían. De modo que utilizar los monumentos de un faraón anterior y ponerle su nombre tampoco era lo que se daba a nosotros o consideramos nosotros un robo histórico. Para ellos era otra cosa. Y la verdad es que Ramsés lo hizo evidentemente con la intención de que todo el mundo pensara que eran sus monumentos y que nadie, nadie lo había hecho. Bueno, pues otro toque. Ya sabemos que Ramsés tiene un par de anécdotas divertidas que cuenta Kitchen y nos dan algunos matices o algunos tips de Dada sobre su particular concepto de.
Nacho Ares
La vida de gran faraón, que era un gran faraón. Desde luego, el apelativo de Ramsés II al Grande, que le hemos puesto de alguna forma nosotros, justifica precisamente la importancia del contexto histórico en el que se movió. Recordemos que estamos grosso modo en el siglo XIII antes de nuestra era, en una época en la que Egipto era absolutamente todo y era la principal potencia de Oriente en aquella época, de Oriente Próximo en aquella época.
José Miguel Parra
Sí, en efecto. La verdad es que si ya tenemos algún atisbo de lo que fue ese mundo de relaciones diplomáticas internacionales, con las cartas de Amarna y tal, eso en el mundo de Ramsés no dejó sino de ser más agudo. Sobre todo porque además, poco después le tocó el final de esa era, con la llegada de los pueblos del mar. Y más que la llegada de los pueblos del mar, fueron el resultado de algo, no la causa de esa desaparición. Y bueno, pues hubo muchos problemas. Al bueno de Ramsés tuvo la suerte de que no le llegaron. Le pasó a su sucesor, a Mernepta y a Ramsés III al final. De modo que fue el último o el pico más brillante de la historia egipcia. Por eso lo llamamos el gran Ramsés.
Nacho Ares
Quizás Tiene también Ramsés II un elemento con nuestra propia cultura y nuestra tradición judeocristiana, un elemento vínculo casi afectivo, porque nuestra forma de pensar basada en el Antiguo Testamento, en la Biblia, habla de esa historia del Éxodo. Y no son pocos los investigadores que han intentado ubicar cronológicamente el Éxodo bíblico, que a mí me parece un poco mitológico, un poco legendario, precisamente en el reinado de Ramsés II.
José Miguel Parra
Sí, sí, es por completo mitológico. El mito de creación del pueblo judío, en ese sentido, la verdad es que la arqueología y los documentos así lo demuestra. Pero es cierto que lo conocemos precisamente por eso. En cuanto si buscas desde el punto de vista de los israelitas, si buscas un enemigo, cuanto mayor sea ese enemigo y tú consigues derrotarlo, más importante eres. De modo que Ramsés era el gran faraón malvado, con todo el poder que. Que no supo amoldarse a lo que le decía Dios, el castigo, las 10 plagas y todo eso. La verdad es que es un mito muy interesante de estudiar y que también.
Nacho Ares
De alguna forma aparece reflejado en este libro. Ramsés II, rey de Egipto, con esas referencias a la nueva capital Pirramsés levantada en época.
José Miguel Parra
Es que lo curioso es que. Que Kitchen no es católico.
Nacho Ares
Es cristiano. Es cristiano, pero.
José Miguel Parra
No sé si llamarlo secta, una variación o como quiera que él considera esa parte de la Biblia es históricamente cierta. Entonces, con todo su conocimiento y tal, pues él lo analiza y la verdad es que tiene varios artículos interesantes de leer sobre. Sobre eso. De modo que todo el que quiera encontrar información sobre Ramsés, sobre su época, aquí va a disfrutar, porque además el libro está escrito con gran pasión, como he comentado antes.
Nacho Ares
Bueno, yo recuerdo en los años 90, en ese congreso de egiptología en Cambridge, cuando creo que fue Claude Van der Leyen, el egiptólogo belga, dio una conferencia y habló de mito, precisamente de Moisés, del Éxodo y se levantó entre todos los egiptólogos presentes en ese público, Kenneth Kitchen, para refutar desde el punto de vista histórico esas afirmaciones de Van der Leyen diciendo que no, que Moisés había sido un personaje histórico y que todo lo que aparece en el Éxodo es real. Y también un poco José Miguel Parra traductor de este libro Ramsés II, rey de Egipto, publicado por la editorial Dilema, encontramos lo que decía antes, referencias a esa nueva construcción de una capital Pir Ramsés, que en ese mundo del mito del Éxodo se ha querido ver que los que construyeron esa ciudad fueron los judíos oprimidos por la esclavitud bajo el yugo de Ramsés II.
José Miguel Parra
Sí, efectivamente es así. La presencia de gentes llegadas del Levante en Egipto era innegable, porque la relación existe desde la época predinástica, o sea que eso no tiene nada de extraño. Luego considerar los esclavos, Egipto no era una sociedad esclavista, aunque es cierto que sí que había esclavos, pero bueno, pues eso, como he comentado antes, cuanto más terrible sea tu opresor, si consigues derrotarlo, más bueno eres tú. Y eso es un poco a lo que juega el texto bíblico, que cuando uno lo analiza se acaba encontrando con datos que no corresponden a la época, sino son bastantes siglos posteriores, cuando describen, yo que sé, cosas arqueológicamente que se supone que están sucediendo en el siglo X, en realidad son del siglo VIII. El mismo texto te lo va comentando de modo. Eso es un poco lo que sucede con el mito, que efectivamente es un mito muy bonito, porque es una historia de liberación de un pueblo que es fantástica, que lleva dando forma o ha estado dando forma un poco al pensamiento occidental desde hace 2.000 años.
Nacho Ares
Antes hacíamos ese comentario, esa acotación un poco del comportamiento ciertamente arrogante de Ramsés II al hacerse autor o creador de muchos monumentos, colocando el nombre en muchos de ellos, pero también hay que reconocer que él fue el valedor de grandes edificios, de grandes logros arquitectónicos. Me viene ahora a la cabeza, por ejemplo, el conocidísimo templo de Abu Simbel, al sur de Egipto, que tiene ese fenómeno solar, pero que sobre todo es sobrecogedor. Tú lo conoces muy bien porque has estado ahí varias veces. JOSÉ Miguel Parra El hecho de pocos soberanos como él fueron capaces de proyectar esa idea de magnimidad, de magnificencia como Ramsés II, con esos cuatro colosos sentados en la fachada de la montaña.
José Miguel Parra
Sí, sí, además es que en este caso es curioso porque uno de los textos de los hijos del rey de Kus, que se llama ese título del. Del gobernador, para quien no lo sepa, del gobernador de Egipto en Kus, en las tierras de Nubia, pues no tiene ningún reparo en decir que lo construyó utilizando gente servil que había cogido allí. Entonces eso nos indica un poco que sí, el gran Ramsés tiene motivos para ser odiado por muchos. Y la verdad es que los colosos siguen siendo impresionantes. La verdad es que cuando vas con un grupo de gente que no ha estado allí nunca, cuando lo vimos tú y yo la primera vez, guau. Es que es más increíble todavía que en las fotografías. Y bueno, es un monumento que cumple perfectamente su función. Según uno va bajando a Nubia, pues llegaba, lo veía a la orilla y coñes, el faraón, hay alguien aquí que tiene poder, que sabe lo que está haciendo. Y por eso es un. Un monumento arquitectónico tan brutal.
Nacho Ares
Y ahora nos impresiona viéndolo tal y como está, con ese traslado de los años 60, una nueva ubicación y la roca sin color. Imaginémonos cómo era, con esos colores tan vivos que se utilizaban en la decoración de fachadas, de relieves. Debía de ser un monumento absolutamente apoteósico.
José Miguel Parra
Sí, sí, brutal tener que ver eso. Imagínate bajar el Nilo en una barca de estas de madera o de junco, de papiro, de los edificios, y de repente todo es marrón, todo es no sé qué hay algún verde en la orilla. De repente llegas a eso que tiene. Yo no sé si son 20 metros de altura, y de repente llegas ahí, te encuentras con una bofetada de color en medio del desierto. De repente tienes una cosa que está reflejando la luz, porque es todo blanco, pero luego además tienes la cara del faraón, que es de color rojo, como la pintaban los egipcios, que tiene la corona blanca, que tiene la corona roja, que tiene el faldellin. Bueno, la verdad es que debía ser una visión espectacular. Precisamente para eso se construyó, para dejar a la gente aturullada ante el poder de.
Nacho Ares
Y estamos hablando de ese Templo de Ramsés II en Abu Simbel, pero a la derecha se encuentra el templo que construyó en honor de una de las figuras más importantes de su reinado, que fue la Gran Esposa Real Nefertari. En la fachada aparece un texto escrito que yo siempre que llevo a los grupos que acompaño a Egipto, les leo Nefertari, por la que el sol brilla, que parece una de las frases más hermosas, uno de los piropos más hermosos que se pudo haber grabado hace miles de años. La importancia de Nefertari, gracias a este templo dedicado a la diosa Hathor, la diosa vaca, y su tumba del llamado Valle de las Reinas, nos están hablando de una de las mujeres más importantes del reinado de Keops, del reinado de Ramsés II.
José Miguel Parra
Ojalá tuviéramos tanta información sobre Keops como tenemos de Ramsés, Lo estoy deseando. A ver si taller ¿No se encuentra más papiros allí en el Mar Rojo? La verdad es que sí, el templo pequeño, por llamarlo de algún modo, que es el nombre que tiene, bueno, comparado con el otro, evidentemente lo es, pero no deja de ser igual de espectacular, o sea, es muy llamativo esa conexión que se establece entre la reina y la diosa Hatho, y la verdad es que todos esos monumentos Ramsés, dedicados a su gran esposa real, nos indican que esa relación, por lo menos desde el punto de vista político, existía, porque se tiende a idealizar esa relación, hablar de un gran amor y gran pasión, que puede haber existido, desde luego, pero lo que sí que sabemos es que desde el punto de vista político, ese binomio Ramsés Nefertari funcionó a la perfección, que es lo que tenía que ser, mantener maat a través de la figura del faraón y de su esposa.
Nacho Ares
Y esa maat, ese equilibrio, esa justicia, esa ponderación entre el bien y el mal, se rompió en un momento dado con los hititas, pero Ramsés II, gracias a la batalla de Cades y la la supuesta victoria, aunque realmente todo parece indicar que fue un empate, pero sobre todo lo más llamativo es ese tratado de paz que se firmó no el año de la batalla de Cade, sino 15 años después, que a mí me parece está muy bien ese tratado de paz, siempre está bien buscar esos lazos de unión, de vínculo, pero los hititas que ya. Bueno, pues ese pueblo que venía originario de lo que hoy es Turquía, de Asia Menor, fue quizás una de las pocas chinas que tuve en el zapato. Ramsés II.
José Miguel Parra
Sí, los egipcios siempre han llegado como a un punto máximo, que es en torno a Kadesh, efectivamente, por la costa de Siria Palestina, y se han ido tropezando allí con toda la gente que estaba en ese territorio y que no quería que los egipcios evidentemente llegaran más allá, pues ya pueden. Al principio era Mitanni, luego fueron los hititas, luego llegó Asiria, luego llegó Babilonia, Entonces siempre han estado allí. La ventaja para Egipto es que Egipto estaba lejos de su territorio y ellos estaban en su territorio. Y la historia del tratado es curiosa porque seguramente hubo tratado anterior, porque se comenta en algunos textos, pero que no tenemos el documento. Pero en este Ramsés estaba empeñado en conseguir lo mismo que había conseguido tutmosis III. Y bueno, pues lo intentó y lo que había conseguido su padre, que fue al menos recuperar durante algunos meses o algunos pocos años Kadesh. Y bueno, pues lo estuvo intentando durante 15 años, como muy bien dices tú, hasta que de repente los hititas se dieron cuenta de que en este caso eran los asirios. Estaban empezando a convertirse en alguien.
Nacho Ares
Como siempre José Miguel Parra, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
José Miguel Parra
Un placer como siempre.
Actor (portraying Pharaoh Sinué)
Ser histeria con David Botello.
Actor (various roles)
Hola Nacho. Siempre había pensado que Galileo era el típico científico entregado en cuerpo y alma a su trabajo, despistado, metido en su mundo. Pero resulta que no, que Galileo era un tipo arrogante que se movía como un tigre en la sabana por las cortes de Italia. Un provocador NATO con un puntaje Tito Caraya y un D. Natural para crearse enemigos. Tenía un piquito de oro y le gustaba dársela pulír cera a los que le llevaban la contraria. Ya durante su época de estudiante le llamaban el pendenciero porque estaba todo el día de bronca con sus profesores. Se le daba estupendamente insultar a Chichi Pichichi. Llamaba philosophy in libris a los ratones de biblioteca que no se preocupaban por comprobar lo que estudiaban. A Kepler le deberíamos reírnos cordialmente de la escuela. Estupidez sin límite de la gente. Su gran cruzada, la gran cruzada de Galileo fue la filosofía de Aristóteles. Casi 500 años antes, Tomás de Aquino había hecho una especie de cocina fusión con la verdad revelada de la Biblia y la filosofía aristotélica y se sacó de la manga la escolástica que iba a misa. Desde entonces llevarle la contraria. Aristóteles era un billete de ida con destino a la hoguera. A los 24 añitos la Universidad de Pisa le fichó en plan infanterrie. Lejos de encerrarse en su laboratorio a investigar, Galileo se lo pasaba en grande provocando a sus colegas profesores. La universidad le obligaba a enseñar, que tal como dijo Aristóteles los cuerpos más pesados caen más rápido que los cuerpos más ligeros. Pero él no estaba de acuerdo. Aquí la leyenda cuenta que un buen día Galileo Bay se subió a lo alto de la torre de Pisa con un montón de alumnos, una bala de cañón y una bala de mosquete. Cuando vio allí abajo a sus compiprofes dirigiéndose toserios a sus cátedras, Galileo le llamó amigotes y dejó caer a sus pies desde lo alto de la torre, las dos balas. Tal como Galileo había dicho a sus alumnos, las dos balas cayeron a la vez. Lo que pasa es que los profesores se negaron a aceptar la evidencia, porque era imposible que Aristóteles se equivocara. ¿Y a quién vas a creer, ¿A tus ojos o Aristóteles? Sí, Galileo tenía razón. Pero también tenía un problema, porque demostrar que Aristóteles se equivocaba tenía consecuencias. El mundo académico le dio la espalda. Se cuenta que un día llegaron a silbarle durante sus clases y al final le echaron de Pisa. Se fue a Padua, donde se pasó 18 añitos. Allí conoció a Marina Gamba, se hicieron amantes y tuvieron tres Virginia, Livia y Vicenzo. Galileo ni quiso casarse, ni quiso reconocer a sus hijos, ni quiso hacerse cargo de ellos. Hasta ese momento la vida le sonreía, pero a sus espaldas estaba cociendo algo gordo. El mensajero de las estrellas era un libro polémico y Galileo tenía a mucha gente cabreada. Un dominico denunció a Galileo ante el Santo Oficio por la copia de una carta que Galileo había escrito a un tal Castelli, un amigote. Galileo defendía la libertad científica frente a la teología, entre otras cosas porque la Biblia no es un tratado de astronomía. Castelli, lamigote, avisó a Galileo de que estaba a punto de caerle la del pulpo, y Galileo se adelantó para defenderse. Le mandó al Papa una copia de la carta original para que pudiera comprobar que no coincidía con la copia. Todo era un fraude para liársela con la Inquisición. Esta vez le salió bien la sentencia. Venía a condenar algunas ideas expuestas en la carta, como que la Tierra girara alrededor del Sol y no al revés, por necias, filosóficamente absurdas y teológicamente heréticas. Bajo amenaza de prisión, Galileo prometió olvidarse de cualquier polémica que afectara a la Iglesia. Un día, el cardenal Barberini, con pillogi de Galileo, se convirtió en el Papa Urbano VIII. Con un coleguita en el Vaticano, Galileo se sintió invulnerable y se animó a volver a publicar en uno de estos libros, el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo. Galileo nos presenta a tres Salviati, el chico listo que defiende el heliocentrismo Simplicio, un reaccionario aristotélico que dice que la Tierra está en el centro del universo y en medio de los dos, a modo de juez y parte, Sagredo, que poco a poco se inclina por las evidencias del heliocentrismo. Lo que pasa es que a Galileo se le veía el plumero y cometió el error de menospreciar a sus enemigos. Las víboras de la corte vaticana convencieron al Papa Urbano de que Galileo se estaba cachondeando de él. No había que ser un lince para darse cuenta de que Galileo había puesto en boca de Simplicio los argumentos favoritos de Urbano VIII para defender las tesis más carcas. Cuando el Papa cayó en la cuenta, se cabreó tanto que mandó a Galileo a la Inquisición. Así que no le procesaron por hereje, le procesaron por listillo. La Inquisición preparó muy bien la puesta en escena. El juicio se celebró en la misma sala en la que habían mandado a la hoguera a Giordano Bruno. El tribunal jugó bastante sucio con el acusado y esta vez los trucos de Galileo no le funcionan. Funcionaron. Anciano, cansado, asustado, medio ciego, Galileo sólo quería acabar con todo este asunto. Con mano temblorosa, escribió a los estoy en vuestras manos. Haced conmigo lo que queráis. Le condenaron por haber roto su juramento, le obligaron a retractarse de sus descubrimientos y quedó bajo arresto domiciliario durante el resto de su vida. Tras escuchar la sentencia, Galileo le dio las gracias al jurado por una pena tan moderada. Por eso es bastante poco probable que dijera aquello de e Pour simuove. Y sin embargo, se mueve. Y esto no da para más.
Nacho Ares
Llegamos al final de este programa de Ser Historia dedicado al Egipto de los faraones. Muchísimas gracias por estar ahí. Muchísimas gracias si nos habéis escuchado en directo allá donde estéis, en cualquier lugar del mundo, bien a través de las ondas o a través de la aplicación de la cadena SER o a través de los podcast, especialmente a través de Ser Podcast. Y solamente me queda dar las gracias a Frente Mina Agustí, que ha estado en la producción de este nuevo programa, Ana Caballero, controlando las redes sociales y como siempre, delante del micrófono con un año más vuestro humilde servidor Nacho Ares. Nos seguimos escuchando aquí la semana que viene. Hasta pronto.
Narrator/Host
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En este especial de SER Historia, Nacho Ares, apasionado egiptólogo y divulgador histórico, dedica el programa a su tema favorito: el Antiguo Egipto, celebrando además su cumpleaños. A través de entrevistas, fragmentos de películas y documentales, y un estilo accesible y entusiasta, el episodio explora la egiptomanía, el Museo Egipcio de Melilla, el fascinante mundo de las momias y la figura monumental de Ramsés II. El objetivo es acercar la historia egipcia al público español, subrayando su relevancia, belleza y los enigmas que aún plantea.
[03:02–15:21]
[16:34–33:37]
[34:12–53:09]
| Minuto | Tema Principal | |-------------|--------------------------------------------------------| | 00:16 | Introducción y estructura del episodio | | 03:02 | Egiptomanía, museos españoles | | 05:02 | Entrevista: Gustavo Cabanillas | | 11:07 | Innovación digital del Museo Egipcio de Melilla | | 12:32 | Diversidad y emoción de la colección | | 16:34 | Mitos de las momias; influencia pop y científica | | 17:07 | Entrevista: Dr. Jesús Herrerín | | 25:29 | Esperanza y causas de vida y muerte en Egipto antiguo | | 28:28 | Nivel médico-científico egipcio, mito y realidad | | 32:45 | Descubrimiento de la primera “sutura interna” | | 34:12 | Ramsés II: contexto y acercamiento audiovisual | | 36:43 | Entrevista: José Miguel Parra sobre Ramsés II | | 39:04 | Protagonismo, arrogancia y legado de Ramsés II | | 42:03 | Debate sobre el Éxodo y su historicidad | | 46:50 | Abu Simbel y la monumentalidad de Ramsés II | | 50:04 | Nefertari y su rol político y simbólico | | 51:48 | El conflicto con los hititas, tratados de paz | | 53:09 | Cierre |
Este especial sobre Egipto ofrece un recorrido ágil, cercano y apasionado por la fascinación española por los faraones y su mundo. Desde la experiencia museística hasta la ciencia forense de las momias y la crónica monumental de Ramsés II, el programa destaca por su riqueza documental, la calidez de sus entrevistados y un enfoque crítico pero enamorado de la Historia. Un imprescindible para los amantes de Egipto, tanto novatos como iniciados.