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El título de este episodio es de Papas y Príncipes.En lo que respecta a la Iglesia de Occidente, el siglo XIV se abrió con una nota que aparentaba ser fuerte. A principios del año 1300, el papa Bonifacio VIII proclamó un Año de Jubileo, un nuevo acontecimiento en el calendario de la Iglesia. El decreto del Papa anunciaba el perdón general de todos los pecados para todos los que visitaran las iglesias de San Pedro y San Pablo de Roma durante los 10 siguientes meses. Grandes multitudes acudieron a la ciudad.Bonifacio VIII era interesante. Le gustaba la ceremonia ostentosa y pretenciosa. Aparecía regularmente en público vestido con ropajes reales, o mejor aún, imperiales, anunciando: "Soy el César. Soy emperador". Su corona papal tenía 48 rubíes, 72 zafiros, 45 esmeraldas y 66 grandes perlas. Se permitía el lujo de ser generoso con el perdón. En la iglesia de San Pablo, los peregrinos a Roma mantenían a los sacerdotes ocupados noche y día recogiendo y contando las interminables ofrendas.Para Bonifacio, mirando al futuro los años parecían brillantes. El Vaticano había mantenido un poder religioso y político sin rivales durante 2 siglos y no había nada en el horizonte que anunciara un cambio. El Papa tenía ante sí el brillante ejemplo de Inocencio III, que cien años antes había dominado a emperadores y reyes. Bonifacio supuso que seguiría en la misma línea.Pero sólo 3 años después, Bonifacio murió a consecuencia del mayor insulto personal jamás infligido a un Papa. Incluso mientras los celebrantes del Jubileo se regocijaban, había fuerzas trabajando para acabar con la supremacía de la soberanía papal medieval.No hace falta estudiar mucho la historia para darse cuenta de que a menudo se están produciendo grandes cambios bajo la superficie, mucho antes de que la gente sea consciente de ellos. El siglo XIV fue una época así. Los papas de Roma continuaron "como si nada" mientras nuevas ideas y fuerzas radicales alteraban la Fe. La idea de la Cristiandad, un Imperio cristiano que unificó Europa del siglo VI al XIV, se estaba deteriorando rápidamente.La llamada Cristiandad había sido útil para crear la Europa de los siglos VII y VIII. Pero su importancia se desvaneció en los siglos XII y XIII. El Papa Inocencio III había demostrado que la soberanía papal era eficaz para reunir a los príncipes en una cruzada o para defender a la Iglesia contra los herejes. Pero en los siglos XIV y XV se produjo un marcado declive del poder y el prestigio papal.Como estamos acostumbrados a pensar en el mundo político, como un conjunto de naciones-estado, nos cuesta hacernos a la idea de que son un fenómeno bastante reciente. Durante la mayor parte de la historia, la gente vivía regionalmente; sus vidas y pensamientos estaban limitados por las fronteras de su condado o aldea. Durante siglos, Galos y Godos se definieron a sí mismos por su tribu. Nunca se les ocurrió llamarse Franceses o Alemanes. Tales etiquetas nacionales no entran en juego hasta más tarde, cuando Europa salió de la Edad Media hacia lo que llamamos el Mundo Moderno. Un mundo, por cierto, marcado como moderno precisamente por esta nueva forma de identificarnos.En el siglo XIV, la gente empezaba a acostumbrarse a la idea de que eran ingleses o franceses. Esto fue posible porque, por primera vez, empezaron a pensar en el estado político en términos independientes de su afiliación religiosa.Europa se alejaba, muy lentamente, de su pasado feudal. La tierra era menos importante, ya que el dinero en efectivo se convirtió en el nuevo énfasis. Los dirigentes políticos se dieron cuenta de que necesitaban fuentes de ingresos cada vez mayores, lo que significaba impuestos.Eduardo I de Inglaterra y Felipe el Hermoso de Francia estaban en conflicto, como había sido habitual durante siglos. Para financiar sus cada vez más costosas campañas de expansión territorial, decidieron exigir impuestos al clero. Pero los papas habían mantenido durante mucho tiempo que la Iglesia estaba exenta de tales impuestos, sobre todo si el dinero recaudado se iba a utilizar para que la sangre de otro saliera de su cuerpo a gran velocidad.En 1296, el papa Bonifacio VIII promulgó un decreto en el que amenazaba con la excomunión a cualquier gobernante que impusiera impuestos al clero y a cualquier miembro del clero que pagara sin el consentimiento del Papa. Pero Eduardo y Felipe pertenecían al nuevo tipo de monarca que avanzaba hacia los numerosos tronos de Europa. No les impresionaban las amenazas de Roma. Eduardo advirtió que, si la Iglesia no pagaba, se le retiraría la protección de la Corona y se le confiscarían sus propiedades en lugar de los impuestos. La respuesta de Felipe fue bloquear la exportación de oro, plata y joyas procedentes de Francia, privando a Roma de una importante fuente de ingresos procedentes de sus recaudaciones.El Papa Bonifacio dio marcha atrás, protestando por haber sido malinterpretado. Estaba seguro de que no había querido cortar las contribuciones para la defensa del reino en tiempos de necesidad. Fue una clara victoria para ambos reyes.Sin embargo, su victoria sobre el poder papal aún tenía camino por recorrer. Reforzado por el éxito del Jubileo, El Papa Bonifacio asumió que la reverencia que se le profesaba en todos los rincones de Europa se extendía también a la esfera civil. Mandó añadir otro ornamento de oro a su corona, que significaba su poder temporal. Luego, persiguió al rey Felipe de Francia, tratando de debilitar su derecho de gobernar. Felipe respondió desafiando al Papa a que mostrara dónde había dado Jesús a la Iglesia autoridad temporal.En el año 1301, Felipe encarceló a un obispo francés acusado de traición. Bonifacio ordenó su liberación y anuló su anterior concesión sobre los impuestos de las tierras de la Iglesia. Al año siguiente, Felipe convocó a la nobleza, el clero y otros dirigentes de Francia y formó una especie de parlamento de Francia. Obtuvo entonces su apoyo unánime en su disputa con el Papa. Uno de los nuevos ministros civiles expresó así la elección que debían hacer: "La espada de mi señor es de acero; la del Papa, de palabras".Varios meses después, Bonifacio emitió la afirmación más extrema del poder papal en la historia de la Iglesia; la Bula papal conocida como Unam Sanctum = El Único Santo, la más famosa de todas las bulas de la Edad Media, que afirmaba la autoridad del Papa sobre todas las demás autoridades. Su significado era inconfundible. Declaró: "Es del todo necesario que todo ser humano esté sometido al Pontífice Romano".La respuesta de Felipe al Unam Sanctum no fue menos drástica. Solicitó la destitución de Bonifacio alegando que su elección había sido ilegal. Para llevar a cabo este plan, Felipe recurrió a Guillermo de Nogaret, el abogado que le ayudó a establecer las bases políticas de Francia.Nogaret era también un maestro en la presentación de las llamadas "pruebas". Había conseguido testimonios para apoyar su caso por medios tan dudosos como desnudar a un testigo, untarlo de miel y colgarlo cerca de una colmena. Su caso contra Bonifacio iba mucho más allá de la acusación de que su elección era ilegítima. Nogaret afirmó que el Papa era culpable de herejía, simonía y grave inmoralidad. Autorizado por una asamblea francesa de clérigos y nobles, se apresuró a viajar a Italia para traer al Papa a Francia y juzgarlo ante un concilio eclesiástico.Bonifacio tenía 86 años y había abandonado Roma para pasar el verano. Se alojaba en su ciudad natal cuando Nogaret llegó con tropas. Irrumpieron en la habitación de Bonifacio, maltratándolo violentamente. Esperaron unos días a que se recuperara y se dispusieron a regresar a Francia. Pero los habitantes de la ciudad descubrieron lo que ocurría y rescataron al Papa. Murió unas semanas después, débil y humillado.Este trágico asunto se convierte en una especie de marcador del hecho de que los gobernantes de Europa ya no tolerarían la interferencia papal en lo que consideraban asuntos políticos. El problema era que, después de tantos siglos de Cristiandad, resultaba difícil determinar dónde terminaba la política y dónde empezaban los asuntos de la Iglesia. Lo que estaba claro era que el poder de un rey dentro de su propio país era ahora un hecho.Al mismo tiempo, el abuso de un Papa, aunque fuera impopular, se resentía profundamente. A pesar de su declaración del Jubileo, Bonifacio no era un líder querido. Había sido objetivo de muchas críticas. Para que te hagas una idea de lo bajo que había caído la estima de Bonifacio, Dante, autor de La Divina Comedia, le reservó un lugar en el infierno. Aun así, el Papa era el Vicario de Cristo. Pocas personas de aquella época podían concebir el Cristianismo sin el Papa y la jerarquía eclesiástica que presidía.Incluso cuando no existía un vocabulario político para ello, la gente de principios del siglo XIV empezó a distinguir entre la autoridad secular y la religiosa y a reconocer los derechos de cada una en su propio lugar.Cuando el sucesor de Bonifacio mur...

El título de este episodio es de Papas y Príncipes.En lo que respecta a la Iglesia de Occidente, el siglo XIV se abrió con una nota que aparentaba ser fuerte. A principios del año 1300, el papa Bonifacio VIII proclamó un Año de Jubileo, un nuevo acontecimiento en el calendario de la Iglesia. El decreto del Papa anunciaba el perdón general de todos los pecados para todos los que visitaran las iglesias de San Pedro y San Pablo de Roma durante los 10 siguientes meses. Grandes multitudes acudieron a la ciudad.Bonifacio VIII era interesante. Le gustaba la ceremonia ostentosa y pretenciosa. Aparecía regularmente en público vestido con ropajes reales, o mejor aún, imperiales, anunciando: "Soy el César. Soy emperador". Su corona papal tenía 48 rubíes, 72 zafiros, 45 esmeraldas y 66 grandes perlas. Se permitía el lujo de ser generoso con el perdón. En la iglesia de San Pablo, los peregrinos a Roma mantenían a los sacerdotes ocupados noche y día recogiendo y contando las interminables ofrendas.Para Bonifacio, mirando al futuro los años parecían brillantes. El Vaticano había mantenido un poder religioso y político sin rivales durante 2 siglos y no había nada en el horizonte que anunciara un cambio. El Papa tenía ante sí el brillante ejemplo de Inocencio III, que cien años antes había dominado a emperadores y reyes. Bonifacio supuso que seguiría en la misma línea.Pero sólo 3 años después, Bonifacio murió a consecuencia del mayor insulto personal jamás infligido a un Papa. Incluso mientras los celebrantes del Jubileo se regocijaban, había fuerzas trabajando para acabar con la supremacía de la soberanía papal medieval.No hace falta estudiar mucho la historia para darse cuenta de que a menudo se están produciendo grandes cambios bajo la superficie, mucho antes de que la gente sea consciente de ellos. El siglo XIV fue una época así. Los papas de Roma continuaron "como si nada" mientras nuevas ideas y fuerzas radicales alteraban la Fe. La idea de la Cristiandad, un Imperio cristiano que unificó Europa del siglo VI al XIV, se estaba deteriorando rápidamente.La llamada Cristiandad había sido útil para crear la Europa de los siglos VII y VIII. Pero su importancia se desvaneció en los siglos XII y XIII. El Papa Inocencio III había demostrado que la soberanía papal era eficaz para reunir a los príncipes en una cruzada o para defender a la Iglesia contra los herejes. Pero en los siglos XIV y XV se produjo un marcado declive del poder y el prestigio papal.Como estamos acostumbrados a pensar en el mundo político, como un conjunto de naciones-estado, nos cuesta hacernos a la idea de que son un fenómeno bastante reciente. Durante la mayor parte de la historia, la gente vivía regionalmente; sus vidas y pensamientos estaban limitados por las fronteras de su condado o aldea. Durante siglos, Galos y Godos se definieron a sí mismos por su tribu. Nunca se les ocurrió llamarse Franceses o Alemanes. Tales etiquetas nacionales no entran en juego hasta más tarde, cuando Europa salió de la Edad Media hacia lo que llamamos el Mundo Moderno. Un mundo, por cierto, marcado como moderno precisamente por esta nueva forma de identificarnos.En el siglo XIV, la gente empezaba a acostumbrarse a la idea de que eran ingleses o franceses. Esto fue posible porque, por primera vez, empezaron a pensar en el estado político en términos independientes de su afiliación religiosa.Europa se alejaba, muy lentamente, de su pasado feudal. La tierra era menos importante, ya que el dinero en efectivo se convirtió en el nuevo énfasis. Los dirigentes políticos se dieron cuenta de que necesitaban fuentes de ingresos cada vez mayores, lo que significaba impuestos.Eduardo I de Inglaterra y Felipe el Hermoso de Francia estaban en conflicto, como había sido habitual durante siglos. Para financiar sus cada vez más costosas campañas de expansión territorial, decidieron exigir impuestos al clero. Pero los papas habían mantenido durante mucho tiempo que la Iglesia estaba exenta de tales impuestos, sobre todo si el dinero recaudado se iba a utilizar para que la sangre de otro saliera de su cuerpo a gran velocidad.En 1296, el papa Bonifacio VIII promulgó un decreto en el que amenazaba con la excomunión a cualquier gobernante que impusiera impuestos al clero y a cualquier miembro del clero que pagara sin el consentimiento del Papa. Pero Eduardo y Felipe pertenecían al nuevo tipo de monarca que avanzaba hacia los numerosos tronos de Europa. No les impresionaban las amenazas de Roma. Eduardo advirtió que, si la Iglesia no pagaba, se le retiraría la protección de la Corona y se le confiscarían sus propiedades en lugar de los impuestos. La respuesta de Felipe fue bloquear la exportación de oro, plata y joyas procedentes de Francia, privando a Roma de una importante fuente de ingresos procedentes de sus recaudaciones.El Papa Bonifacio dio marcha atrás, protestando por haber sido malinterpretado. Estaba seguro de que no había querido cortar las contribuciones para la defensa del reino en tiempos de necesidad. Fue una clara victoria para ambos reyes.Sin embargo, su victoria sobre el poder papal aún tenía camino por recorrer. Reforzado por el éxito del Jubileo, El Papa Bonifacio asumió que la reverencia que se le profesaba en todos los rincones de Europa se extendía también a la esfera civil. Mandó añadir otro ornamento de oro a su corona, que significaba su poder temporal. Luego, persiguió al rey Felipe de Francia, tratando de debilitar su derecho de gobernar. Felipe respondió desafiando al Papa a que mostrara dónde había dado Jesús a la Iglesia autoridad temporal.En el año 1301, Felipe encarceló a un obispo francés acusado de traición. Bonifacio ordenó su liberación y anuló su anterior concesión sobre los impuestos de las tierras de la Iglesia. Al año siguiente, Felipe convocó a la nobleza, el clero y otros dirigentes de Francia y formó una especie de parlamento de Francia. Obtuvo entonces su apoyo unánime en su disputa con el Papa. Uno de los nuevos ministros civiles expresó así la elección que debían hacer: "La espada de mi señor es de acero; la del Papa, de palabras".Varios meses después, Bonifacio emitió la afirmación más extrema del poder papal en la historia de la Iglesia; la Bula papal conocida como Unam Sanctum = El Único Santo, la más famosa de todas las bulas de la Edad Media, que afirmaba la autoridad del Papa sobre todas las demás autoridades. Su significado era inconfundible. Declaró: "Es del todo necesario que todo ser humano esté sometido al Pontífice Romano".La respuesta de Felipe al Unam Sanctum no fue menos drástica. Solicitó la destitución de Bonifacio alegando que su elección había sido ilegal. Para llevar a cabo este plan, Felipe recurrió a Guillermo de Nogaret, el abogado que le ayudó a establecer las bases políticas de Francia.Nogaret era también un maestro en la presentación de las llamadas "pruebas". Había conseguido testimonios para apoyar su caso por medios tan dudosos como desnudar a un testigo, untarlo de miel y colgarlo cerca de una colmena. Su caso contra Bonifacio iba mucho más allá de la acusación de que su elección era ilegítima. Nogaret afirmó que el Papa era culpable de herejía, simonía y grave inmoralidad. Autorizado por una asamblea francesa de clérigos y nobles, se apresuró a viajar a Italia para traer al Papa a Francia y juzgarlo ante un concilio eclesiástico.Bonifacio tenía 86 años y había abandonado Roma para pasar el verano. Se alojaba en su ciudad natal cuando Nogaret llegó con tropas. Irrumpieron en la habitación de Bonifacio, maltratándolo violentamente. Esperaron unos días a que se recuperara y se dispusieron a regresar a Francia. Pero los habitantes de la ciudad descubrieron lo que ocurría y rescataron al Papa. Murió unas semanas después, débil y humillado.Este trágico asunto se convierte en una especie de marcador del hecho de que los gobernantes de Europa ya no tolerarían la interferencia papal en lo que consideraban asuntos políticos. El problema era que, después de tantos siglos de Cristiandad, resultaba difícil determinar dónde terminaba la política y dónde empezaban los asuntos de la Iglesia. Lo que estaba claro era que el poder de un rey dentro de su propio país era ahora un hecho.Al mismo tiempo, el abuso de un Papa, aunque fuera impopular, se resentía profundamente. A pesar de su declaración del Jubileo, Bonifacio no era un líder querido. Había sido objetivo de muchas críticas. Para que te hagas una idea de lo bajo que había caído la estima de Bonifacio, Dante, autor de La Divina Comedia, le reservó un lugar en el infierno. Aun así, el Papa era el Vicario de Cristo. Pocas personas de aquella época podían concebir el Cristianismo sin el Papa y la jerarquía eclesiástica que presidía.Incluso cuando no existía un vocabulario político para ello, la gente de principios del siglo XIV empezó a distinguir entre la autoridad secular y la religiosa y a reconocer los derechos de cada una en su propio lugar.Cuando el sucesor de Bonifacio murió tras un breve rei...

Este episodio de CS se titula: "Aquí No Hay Bobos".Los Franciscanos tenían una respuesta al Escolástico Dominico que vimos en el episodio anterior. De hecho, el equivalente Franciscano de Aquino vivió en la misma época. Se llamaba Juan Buenaventura.Nacido en Toscana en 1221 como Juan Fidanza, pasó a ser conocido como Buenaventura cuando se recuperó milagrosamente de una grave enfermedad siendo un niño de cuatro años. Al recobrar la salud, su madre anunció: "Buenaventura = Buena fortuna" y el nombre se le quedó grabado.Mientras que Aquino era predominantemente un teólogo, Buenaventura era a la vez teólogo y un consumado administrador en los asuntos de los Franciscanos. Donde Tomás era preciso pero seco, Juan era un místico dado a la gran elocuencia. Si Aquino era prosa, Buenaventura era poesía.Buenaventura se unió a los Franciscanos e inmediatamente destacó en sus estudios. Pasó 3 años en París estudiando con el escolástico Alejandro de Hales. Alejandro hizo un gran cumplido a su alumno cuando dijo que en Buenaventura "Adán parece no haber pecado".Terminados sus estudios en París, se quedó a enseñar, ocupando el puesto de Juan de Parma cuando éste asumió la dirección de los Franciscanos. Sólo tenía 26 años. A esa edad, cualquiera se habría visto sobrepasado, pues Buenaventura se convirtió en el líder de los Franciscanos cuando éstos estaban siendo divididos por la fractura de la que hablamos en un episodio anterior. Adoptó una posición intermedia entre las dos partes y fue capaz de negociar una paz incómoda. Fue una tarea brutalmente dura, pero Buenaventura la llevó a cabo con aplomo y se ganó el título de 2º fundador de la orden.Durante su mandato al frente de los Franciscanos, se puso en cuestión toda la idea de la vida mendicante. Escribió un tratado que acalló la oposición y reforzó el apoyo a los Mendicantes.Bajo la dirección del primer Consejo General Franciscano de Narbona en 1260, escribió la Leyenda de Francisco, el relato Franciscano autorizado sobre el fundador de la Orden.En 1273 fue nombrado cardenal de Albano (Italia). Murió en Lyon mientras asistía a un concilio eclesiástico en 1274. El Papa le aplicó la extrema unción y a su funeral asistieron dignatarios de todo el mundo Cristiano. Fue declarado "Doctor de la Iglesia" en 1587, uno de los más altos honores que puede conceder la Iglesia Romana.Dante, feroz crítico de la religión fingida, concedió a Buenaventura un gran honor al situarlo junto a Tomás de Aquino.Ambos serán considerados siempre por los estudiosos de la historia uno al lado del otro. Un historiador de la teología medieval los llama las estrellas iluminadoras en el horizonte del siglo XIII. Aquino tenía la mente más aguda, pero Buenaventura el corazón más cálido. Quizá por eso cada uno se unió a sus respectivas órdenes: Tomás a los Dominicos y Juan a los Franciscanos.Buenaventura gozó de gran popularidad como predicador. Al ser poeta, sus sermones eran mucho más elocuentes que los de sus compañeros.Cuando Buenaventura escribió, al igual que Aquino, se dedicó a la teología y contribuyó en gran medida a la depuración del pensamiento de la época. Para dar una idea del tipo de cosas con las que luchaban los Escolásticos, he aquí algunos de los temas en los que intervino Buenaventura. . . .La Trinidad, la creación, el pecado, la Encarnación, la gracia, el Espíritu Santo, los sacramentos y el Más Allá. Una vez tratados estos temas básicos, se ocupó de toda una serie de otros temas más populares de discutir. Cosas como. . .- ¿Podría Dios haber hecho un mundo mejor?- ¿Podría haberlo hecho antes de lo que lo hizo?- ¿Puede un ángel estar en varios lugares al mismo tiempo?- ¿Pueden varios ángeles estar al mismo tiempo en el mismo lugar?- En el momento de su creación, ¿Lucifer era corrupto?o ¿Pertenecía al orden de los ángeles?- ¿Existe una jerarquía entre los ángeles caídos?- ¿Tienen los demonios conocimiento previo de los acontecimientos contingentes?Buenaventura discutió si hubo o no relaciones sexuales antes de la Caída, si antes de la Caída el hombre y la mujer eran iguales o no, si Adán o Eva pecaron más gravemente al comer el fruto prohibido.Con cosas tan pesadas e importantes, no es de extrañar que estos tipos pasaran buena parte de su tiempo sentados en un escritorio, estudiando.Buenaventura estaba de acuerdo con Aquino en negar que María fuera concebida inmaculadamente y estuviera libre del pecado original. Discrepó con su colega Franciscano, Duns Escoto, en la cuestión de la transubstanciación. Aunque Escoto discrepaba de Aquino sobre en qué se convertían exactamente el pan y el vino, aceptaba la idea de QUE se convertían en algo MÁS que mero pan y vino, mientras que Buenaventura mantenía la naturaleza simbólica de los elementos de la Comunión.Aunque Buenaventura era una mente brillante, no es por su teología por lo que es conocido. Es difícil serlo cuando vives en la misma época que Tomás de Aquino. Es más conocido como místico y autor de la Vida de San Francisco.Mientras que la Summa de Aquino se convirtió en el libro de texto teológico de la Iglesia Romana, fueron los escritos devocionales de Buenaventura los que agitaron los corazones de miles de sacerdotes comunes para que buscaran a Dios por la gracia y a través de Su Palabra.______________________________________________________________________________Esto nos lleva a otro Franciscano y al último de los Escolásticos que consideraremos, Juan Duns [hecho] Escoto.Permíteme comenzar diciendo que los Escotistas, los seguidores de Duns Escoto, y los Tomistas, que seguían a Aquino, forman las 2 grandes escuelas teológicas de la Edad Media. La batalla entre ellas fue feroz; a veces violenta.Debo decir que, al repasar la obra de Escoto, me resulta difícil comprender su pensamiento. Como sólo tengo una inteligencia media, la mayor parte de su obra me sobrepasa. Escoto era un verdadero cerebrito y cuando le leo, me pierdo. Intentaré resumir su obra más adelante, pero antes echemos un vistazo a su vida. Podemos abarcarla rápidamente, porque, bueno, no sabemos casi nada de él.Nació como "John Duns [hecho]"; en Escocia; de ahí el apodo latino de "Escoto" por el que es más conocido. Escoto se hizo sacerdote y se unió a los Franciscanos. La mayor parte de su carrera la pasó dando clases en Oxford. Finalmente enseñó en París y Colonia, donde murió en 1308. Un monumento a Escoto en la iglesia de los Franciscanos de Colonia lleva esta inscripción:-Escocia me dio a luz, Inglaterra me amamantó, Galia me educó, Colonia guarda mis cenizas.Entre las historias que se cuentan de Duns Escoto hay una que da más luz sobre sus pensamientos que capítulos enteros de sus complejos discursos escritos.Escoto conversó con un granjero inglés sobre el tema de la religión. La conversación giró en torno a la predestinación. El granjero, que estaba sembrando su campo, dijo a Escoto: "¿Por qué me hablas? Si Dios sabe de antemano que me salvaré, me salvaré tanto si hago el bien como si hago el mal".Escoto replicó "Pues bien, si Dios ha sabido de antemano que el grano de tu bolsa crecerá en esta tierra, crecerá tanto si siembras como si retienes tu mano. Más vale que te ahorres el trabajo que te cuesta".La mente de Escoto era más crítica que constructiva. Tendía a desmenuzar los pensamientos y conclusiones de los demás más que a desarrollar o declarar sus propias posiciones. Su obra parece reaccionaria, aunque sólo utilizaba el método dialéctico de moda entre los escolásticos.Recordarás que el gran empeño de los escolásticos era vincular la fe y la razón; demostrar que la fe no era irracional, sino super-racional. Pretendían demostrar que el intelecto era una herramienta para informar y fortalecer la fe, no para debilitarla.A Escoto se le considera el último de los Escolásticos porque su obra debilitó su empeño. Utilizando la metodología cuestionadora de la dialéctica, atacó, no la suficiencia de la fe como algunos escolásticos, sino la suficiencia de la razón como medio para llegar al conocimiento. Sometió las proposiciones escolásticas a un intenso escrutinio. Mostró cómo varias de las proposiciones teológicas de la Iglesia eran difíciles de sostener por la razón, y sin embargo la Iglesia decía que eran verdaderas. Así pues, el problema debía estar en la razón, no en el dogma de la Iglesia. Algunas cosas debían aceptarse, decía, por la fe.La habilidad de Escoto para plantear preguntas que acorralaban a la gente en rincones lógicos le acumulo partidarios y enemigos. A veces, sus pensamientos eran tan elaborados; sus escritos, tan confusos, que hoy nos referimos en ingles a una persona mentalmente desorganizada u confundida como un “dunce” o "bobo" en español, pala...

Este episodio de CS se titula: "Aquí No Hay Bobos".Los Franciscanos tenían una respuesta al Escolástico Dominico que vimos en el episodio anterior. De hecho, el equivalente Franciscano de Aquino vivió en la misma época. Se llamaba Juan Buenaventura.Nacido en Toscana en 1221 como Juan Fidanza, pasó a ser conocido como Buenaventura cuando se recuperó milagrosamente de una grave enfermedad siendo un niño de cuatro años. Al recobrar la salud, su madre anunció: "Buenaventura = Buena fortuna" y el nombre se le quedó grabado.Mientras que Aquino era predominantemente un teólogo, Buenaventura era a la vez teólogo y un consumado administrador en los asuntos de los Franciscanos. Donde Tomás era preciso pero seco, Juan era un místico dado a la gran elocuencia. Si Aquino era prosa, Buenaventura era poesía.Buenaventura se unió a los Franciscanos e inmediatamente destacó en sus estudios. Pasó 3 años en París estudiando con el escolástico Alejandro de Hales. Alejandro hizo un gran cumplido a su alumno cuando dijo que en Buenaventura "Adán parece no haber pecado".Terminados sus estudios en París, se quedó a enseñar, ocupando el puesto de Juan de Parma cuando éste asumió la dirección de los Franciscanos. Sólo tenía 26 años. A esa edad, cualquiera se habría visto sobrepasado, pues Buenaventura se convirtió en el líder de los Franciscanos cuando éstos estaban siendo divididos por la fractura de la que hablamos en un episodio anterior. Adoptó una posición intermedia entre las dos partes y fue capaz de negociar una paz incómoda. Fue una tarea brutalmente dura, pero Buenaventura la llevó a cabo con aplomo y se ganó el título de 2º fundador de la orden.Durante su mandato al frente de los Franciscanos, se puso en cuestión toda la idea de la vida mendicante. Escribió un tratado que acalló la oposición y reforzó el apoyo a los Mendicantes.Bajo la dirección del primer Consejo General Franciscano de Narbona en 1260, escribió la Leyenda de Francisco, el relato Franciscano autorizado sobre el fundador de la Orden.En 1273 fue nombrado cardenal de Albano (Italia). Murió en Lyon mientras asistía a un concilio eclesiástico en 1274. El Papa le aplicó la extrema unción y a su funeral asistieron dignatarios de todo el mundo Cristiano. Fue declarado "Doctor de la Iglesia" en 1587, uno de los más altos honores que puede conceder la Iglesia Romana.Dante, feroz crítico de la religión fingida, concedió a Buenaventura un gran honor al situarlo junto a Tomás de Aquino.Ambos serán considerados siempre por los estudiosos de la historia uno al lado del otro. Un historiador de la teología medieval los llama las estrellas iluminadoras en el horizonte del siglo XIII. Aquino tenía la mente más aguda, pero Buenaventura el corazón más cálido. Quizá por eso cada uno se unió a sus respectivas órdenes: Tomás a los Dominicos y Juan a los Franciscanos.Buenaventura gozó de gran popularidad como predicador. Al ser poeta, sus sermones eran mucho más elocuentes que los de sus compañeros.Cuando Buenaventura escribió, al igual que Aquino, se dedicó a la teología y contribuyó en gran medida a la depuración del pensamiento de la época. Para dar una idea del tipo de cosas con las que luchaban los Escolásticos, he aquí algunos de los temas en los que intervino Buenaventura. . . .La Trinidad, la creación, el pecado, la Encarnación, la gracia, el Espíritu Santo, los sacramentos y el Más Allá. Una vez tratados estos temas básicos, se ocupó de toda una serie de otros temas más populares de discutir. Cosas como. . .- ¿Podría Dios haber hecho un mundo mejor?- ¿Podría haberlo hecho antes de lo que lo hizo?- ¿Puede un ángel estar en varios lugares al mismo tiempo?- ¿Pueden varios ángeles estar al mismo tiempo en el mismo lugar?- En el momento de su creación, ¿Lucifer era corrupto?o ¿Pertenecía al orden de los ángeles?- ¿Existe una jerarquía entre los ángeles caídos?- ¿Tienen los demonios conocimiento previo de los acontecimientos contingentes?Buenaventura discutió si hubo o no relaciones sexuales antes de la Caída, si antes de la Caída el hombre y la mujer eran iguales o no, si Adán o Eva pecaron más gravemente al comer el fruto prohibido.Con cosas tan pesadas e importantes, no es de extrañar que estos tipos pasaran buena parte de su tiempo sentados en un escritorio, estudiando.Buenaventura estaba de acuerdo con Aquino en negar que María fuera concebida inmaculadamente y estuviera libre del pecado original. Discrepó con su colega Franciscano, Duns Escoto, en la cuestión de la transubstanciación. Aunque Escoto discrepaba de Aquino sobre en qué se convertían exactamente el pan y el vino, aceptaba la idea de QUE se convertían en algo MÁS que mero pan y vino, mientras que Buenaventura mantenía la naturaleza simbólica de los elementos de la Comunión.Aunque Buenaventura era una mente brillante, no es por su teología por lo que es conocido. Es difícil serlo cuando vives en la misma época que Tomás de Aquino. Es más conocido como místico y autor de la Vida de San Francisco.Mientras que la Summa de Aquino se convirtió en el libro de texto teológico de la Iglesia Romana, fueron los escritos devocionales de Buenaventura los que agitaron los corazones de miles de sacerdotes comunes para que buscaran a Dios por la gracia y a través de Su Palabra.______________________________________________________________________________Esto nos lleva a otro Franciscano y al último de los Escolásticos que consideraremos, Juan Duns [hecho] Escoto.Permíteme comenzar diciendo que los Escotistas, los seguidores de Duns Escoto, y los Tomistas, que seguían a Aquino, forman las 2 grandes escuelas teológicas de la Edad Media. La batalla entre ellas fue feroz; a veces violenta.Debo decir que, al repasar la obra de Escoto, me resulta difícil comprender su pensamiento. Como sólo tengo una inteligencia media, la mayor parte de su obra me sobrepasa. Escoto era un verdadero cerebrito y cuando le leo, me pierdo. Intentaré resumir su obra más adelante, pero antes echemos un vistazo a su vida. Podemos abarcarla rápidamente, porque, bueno, no sabemos casi nada de él.Nació como "John Duns [hecho]"; en Escocia; de ahí el apodo latino de "Escoto" por el que es más conocido. Escoto se hizo sacerdote y se unió a los Franciscanos. La mayor parte de su carrera la pasó dando clases en Oxford. Finalmente enseñó en París y Colonia, donde murió en 1308. Un monumento a Escoto en la iglesia de los Franciscanos de Colonia lleva esta inscripción:-Escocia me dio a luz, Inglaterra me amamantó, Galia me educó, Colonia guarda mis cenizas.Entre las historias que se cuentan de Duns Escoto hay una que da más luz sobre sus pensamientos que capítulos enteros de sus complejos discursos escritos.Escoto conversó con un granjero inglés sobre el tema de la religión. La conversación giró en torno a la predestinación. El granjero, que estaba sembrando su campo, dijo a Escoto: "¿Por qué me hablas? Si Dios sabe de antemano que me salvaré, me salvaré tanto si hago el bien como si hago el mal".Escoto replicó "Pues bien, si Dios ha sabido de antemano que el grano de tu bolsa crecerá en esta tierra, crecerá tanto si siembras como si retienes tu mano. Más vale que te ahorres el trabajo que te cuesta".La mente de Escoto era más crítica que constructiva. Tendía a desmenuzar los pensamientos y conclusiones de los demás más que a desarrollar o declarar sus propias posiciones. Su obra parece reaccionaria, aunque sólo utilizaba el método dialéctico de moda entre los escolásticos.Recordarás que el gran empeño de los escolásticos era vincular la fe y la razón; demostrar que la fe no era irracional, sino super-racional. Pretendían demostrar que el intelecto era una herramienta para informar y fortalecer la fe, no para debilitarla.A Escoto se le considera el último de los Escolásticos porque su obra debilitó su empeño. Utilizando la metodología cuestionadora de la dialéctica, atacó, no la suficiencia de la fe como algunos escolásticos, sino la suficiencia de la razón como medio para llegar al conocimiento. Sometió las proposiciones escolásticas a un intenso escrutinio. Mostró cómo varias de las proposiciones teológicas de la Iglesia eran difíciles de sostener por la razón, y sin embargo la Iglesia decía que eran verdaderas. Así pues, el problema debía estar en la razón, no en el dogma de la Iglesia. Algunas cosas debían aceptarse, decía, por la fe.La habilidad de Escoto para plantear preguntas que acorralaban a la gente en rincones lógicos le acumulo partidarios y enemigos. A veces, sus pensamientos eran tan elaborados; sus escritos, tan confusos, que hoy nos referimos en ingles a una persona mentalmente desorganizada u confundida como un “dunce” o "bobo" en español, palabra derivada del nombre de D...

Este Episodio se titula "El Buey de Dios". Empiezo con un agradecimiento a quienes han hecho una reseña de CS en la tienda iTunes, donde muchos se suscriben al podcast. Aunque iTunes es sólo una salida para el mundo de los podcasts, resulta ser EL PRINCIPAL lugar para calificar y promocionar podcasts.Mira, lo que hacemos aquí es totalmente un trabajo de aficionados. CS es una labor de amor y no pretende ser una revisión erudita de la historia. Comparto estos episodios con la esperanza de que otros puedan acompañarme y aprender conmigo. No pretendo que sea exhaustivo. Al contrario, es un relato superficial que pretende dar una breve visión general de la historia de la Iglesia; una especie de repaso verbal, con momentos ocasionales en los que nos detenemos en algo interesante. Pretendo dar a los oyentes una idea básica de cuándo ocurrieron los acontecimientos en relación con los demás; quiénes fueron algunos de los principales actores y actrices con el papel que desempeñaron. Y, como he dicho antes, los episodios son intencionadamente cortos para facilitar que se escuchen en los breves momentos en que la gente está haciendo ejercicio, haciendo tareas domésticas, dando un paseo, yendo en coche al trabajo. Lo que es una maravilla es oír todas las formas en que la gente se HA conectado a CS. Algunos han descargado un montón de episodios y los han escuchado mientras cruzaban el país en coche o volaban al extranjero.Hace un tiempo estaba en una conferencia, hablando tranquilamente con unos amigos, cuando un tipo sentado en la fila de delante se volvió y me dijo: "¿Eres Lance? ¿Tienes el podcast Communio Sanctorum?". Reconoció mi voz. Lo pasamos muy bien conociéndonos mejor. En otra ocasión, durante un viaje por Israel, conocí a un tipo en el comedor de uno de nuestros hoteles que es fan del podcast. Eso sí que fue un acontecimiento.Este Podcast en español empezó de igual manera cuando su servidor Roberto Aguayo conoció a Lance después de escuchar él podcast y le pidió si lo podía traducir y grabar en español. No sé si fui yo, pero igual me senté delante de Lance en una conferencia de pastores y reconocí su voz detrás de mí y me volteé a saludarlo. Así comenzó esta aventura.De todos modos, agradezco que la gente deje comentarios en la página de FB o envíe un correo electrónico. Pero lo mejor de todo es calificar el podcast y escribir una reseña rápida en iTunes, y luego decirles a tus amigos que nos escuchen.______________________________________________________________________________________________________________Ahora, volvamos a los Escolásticos.Aunque impulsado por la obra de Abelardo y Anselmo, el escolasticismo alcanzó su apogeo cuando el filósofo griego Aristóteles fue redescubierto por los eruditos europeos. Las Cruzadas entraron en contacto con eruditos musulmanes que debatieron la filosofía de Aristóteles. Sus pensamientos regresaron con los Cruzados y se transmitieron a las escuelas teológicas ubicadas en las órdenes mendicantes de los Dominicos y los Franciscanos. Éstos eran los grupos a los que la Iglesia había encomendado el estudio de la teología. A mediados del siglo XIII, se produjo una especie de renacimiento de Aristóteles en estas escuelas. Es curioso que a principios del siglo XIII se prohibiera la lectura de Aristóteles. Al fin y al cabo, era un griego pagano. ¿Qué podían aprender de él los cristianos? Pero, como sabe cualquier universitario, hay una forma de asegurarse de que algo se lea. Prohibirlo. Así que un par de décadas después, se permitió la lectura de partes de Aristóteles. A mediados de siglo, era lectura obligatoria y tanto él como su mentor Platón y su maestro Sócrates fueron bautizados extraoficialmente y convertidos en santos precristianos.Tiene sentido que la filosofía de Aristóteles resucitara cuando recordamos que el objetivo de los escolásticos era aplicar la razón a la fe; tratar de comprender con la mente racional lo que el espíritu ya creía. Fue Aristóteles quien había desarrollado las reglas de la lógica formal.Durante la Edad Media en Europa, todo el aprendizaje tenía lugar bajo la atenta mirada de la Iglesia. La teología reinaba entre las ciencias. Filósofos como Aristóteles, el musulmán Averroes [ah-ver-O -ee] y el judío Maimónides eran estudiados junto a la Biblia. Los eruditos estaban especialmente fascinados por Aristóteles. Parecía haber explicado todo el universo, no utilizando las Escrituras, sino sus poderes de observación y razón.Para algunos ultraconservadores, este énfasis en la razón amenazaba con debilitar las creencias tradicionales. Los cristianos habían llegado a pensar que el conocimiento sólo podía llegar a través de la revelación de Dios, que sólo aquellos a quienes Dios decidiera revelar la verdad podían comprender el universo. ¿Cómo podía cuadrar esto con el conocimiento que enseñaban estas filosofías recién redescubiertas?__________________________________________________________________________________________________________La cumbre de la teología escolástica llegó con Tomás de Aquino. Su obra marcó para siempre la dirección del Catolicismo. Su influencia fue tan profunda que se le dio el título de "Dr. Angelicus - el Doctor Angélico". Su obra magna fue la Suma Teológica, en la que afirmaba que el razonamiento filosófico y la fe eran complementos perfectos: La razón conduce a la fe.Nació en Italia, hijo del conde Lundulfo de Aquino y de su esposa Teodora. Desde muy joven quedó claro que Tomás sería un niño físicamente corpulento. A los 5 años fue enviado a una escuela en el cercano monasterio de Monte Cassino que Benito había iniciado 700 años antes. A los 14, Tomás fue a la Universidad de Nápoles, donde su maestro Dominico le impresionó tanto que Tomás decidió que él también se uniría a la nueva orden Dominicana, orientada al estudio.Su familia se opuso ferozmente, esperando que se convirtiera en un rico abad o arzobispo en lugar de hacer el voto de pobreza de los mendicantes. Los hermanos de Tomás lo secuestraron y confinaron durante más de un año. Su familia le tentó con una prostituta y una oferta para comprarle el arzobispado de Nápoles. Tomás no quiso. Se marchó a París, sede de los estudios teológicos de la Europa medieval. Allí cayó bajo el hechizo del erudito Alberto Magno.Cuando Tomás comenzó sus estudios, nadie sospecharía el futuro que le aguardaba. Era colosalmente obeso, gran parte de su tamaño se debía a que padecía edema, también conocido como hidropesía. Tenía un ojo enorme que empequeñecía al otro y daba a su rostro un aspecto distorsionado que muchos encontraban desconcertante. Socialmente, era cualquier cosa menos la figura dinámica y carismática que algunos podrían suponer; ya sabes, algo para compensar su torpe aspecto físico. Aquino era introspectivo y silencioso la mayor parte del tiempo. Cuando hablaba, lo que decía a menudo no tenía nada que ver con la conversación en curso. En la universidad, sus compañeros le llamaban "el buey tonto", un título que parecía apropiado tanto por su aspecto como por su comportamiento.De lo que la gente no se dio cuenta hasta más tarde fue de la mente increíblemente aguda que se escondía tras su aspecto discreto, y de la brillante forma en que era capaz de ordenar sus pensamientos en un lenguaje persuasivo que los demás pudieran entender. Recuerda que el objetivo de los escolásticos era proporcionar una comprensión racional a lo que creen los cristianos. Aquino dio un apoyo crítico a doctrinas como los atributos de Dios, la Resurrección y la creación ex-nihilo; la creación a partir de la nada. Aunque éstas son cosas que defienden la mayoría de los cristianos, Aquino también apoyó creencias claramente Romanas, como la veneración de María, el purgatorio, el papel del mérito humano en la salvación y los siete sacramentos por los que Dios transmite la gracia a través del clero Romano. También dio mucho apoyo a la Transubstanciación, la idea de que los elementos de la Comunión se convierten en el cuerpo y la sangre reales y literales de Cristo en la Misa.Sus pensamientos teológicos y filosóficos le consumían. Según un relato, estaba cenando con el rey Luis IX de Francia. Mientras los demás conversaban, Tomás miraba al vacío, ensimismado. Olvidando o sin importarle dónde estaba, golpeó la mesa con el puño y gritó: "¡Ah! He aquí un argumento que destruirá a los Maniqueos". -- un grupo herético de épocas pasadas.Al principio de su Suma Teológica, Tomás distinguió entre filosofía y teología, entre razón y revelación. Contrariamente a lo que algunos habían afirmado, la verdadera teología y la filosofía no se contradicen. Cada una de ellas es una vía de conocimiento ordenada por Dios.Siguiendo a Aristóteles, Tomás propuso que la razón se basa en lo que nos dicen nuestros sentidos: lo que podemos ver, sentir, oír, oler y tocar. La Revelación se basa en algo más. Aunque la razón puede llevarnos a creer en Dios -algo que ya habían dicho otros teólogos como Anselmo-, sólo la revelación puede mostrarnos a Dios tal como e...

Este Episodio se titula "El Buey de Dios". Empiezo con un agradecimiento a quienes han hecho una reseña de CS en la tienda iTunes, donde muchos se suscriben al podcast. Aunque iTunes es sólo una salida para el mundo de los podcasts, resulta ser EL PRINCIPAL lugar para calificar y promocionar podcasts.Mira, lo que hacemos aquí es totalmente un trabajo de aficionados. CS es una labor de amor y no pretende ser una revisión erudita de la historia. Comparto estos episodios con la esperanza de que otros puedan acompañarme y aprender conmigo. No pretendo que sea exhaustivo. Al contrario, es un relato superficial que pretende dar una breve visión general de la historia de la Iglesia; una especie de repaso verbal, con momentos ocasionales en los que nos detenemos en algo interesante. Pretendo dar a los oyentes una idea básica de cuándo ocurrieron los acontecimientos en relación con los demás; quiénes fueron algunos de los principales actores y actrices con el papel que desempeñaron. Y, como he dicho antes, los episodios son intencionadamente cortos para facilitar que se escuchen en los breves momentos en que la gente está haciendo ejercicio, haciendo tareas domésticas, dando un paseo, yendo en coche al trabajo. Lo que es una maravilla es oír todas las formas en que la gente se HA conectado a CS. Algunos han descargado un montón de episodios y los han escuchado mientras cruzaban el país en coche o volaban al extranjero.Hace un tiempo estaba en una conferencia, hablando tranquilamente con unos amigos, cuando un tipo sentado en la fila de delante se volvió y me dijo: "¿Eres Lance? ¿Tienes el podcast Communio Sanctorum?". Reconoció mi voz. Lo pasamos muy bien conociéndonos mejor. En otra ocasión, durante un viaje por Israel, conocí a un tipo en el comedor de uno de nuestros hoteles que es fan del podcast. Eso sí que fue un acontecimiento.Este Podcast en español empezó de igual manera cuando su servidor Roberto Aguayo conoció a Lance después de escuchar él podcast y le pidió si lo podía traducir y grabar en español. No sé si fui yo, pero igual me senté delante de Lance en una conferencia de pastores y reconocí su voz detrás de mí y me volteé a saludarlo. Así comenzó esta aventura.De todos modos, agradezco que la gente deje comentarios en la página de FB o envíe un correo electrónico. Pero lo mejor de todo es calificar el podcast y escribir una reseña rápida en iTunes, y luego decirles a tus amigos que nos escuchen.______________________________________________________________________________________________________________Ahora, volvamos a los Escolásticos.Aunque impulsado por la obra de Abelardo y Anselmo, el escolasticismo alcanzó su apogeo cuando el filósofo griego Aristóteles fue redescubierto por los eruditos europeos. Las Cruzadas entraron en contacto con eruditos musulmanes que debatieron la filosofía de Aristóteles. Sus pensamientos regresaron con los Cruzados y se transmitieron a las escuelas teológicas ubicadas en las órdenes mendicantes de los Dominicos y los Franciscanos. Éstos eran los grupos a los que la Iglesia había encomendado el estudio de la teología. A mediados del siglo XIII, se produjo una especie de renacimiento de Aristóteles en estas escuelas. Es curioso que a principios del siglo XIII se prohibiera la lectura de Aristóteles. Al fin y al cabo, era un griego pagano. ¿Qué podían aprender de él los cristianos? Pero, como sabe cualquier universitario, hay una forma de asegurarse de que algo se lea. Prohibirlo. Así que un par de décadas después, se permitió la lectura de partes de Aristóteles. A mediados de siglo, era lectura obligatoria y tanto él como su mentor Platón y su maestro Sócrates fueron bautizados extraoficialmente y convertidos en santos precristianos.Tiene sentido que la filosofía de Aristóteles resucitara cuando recordamos que el objetivo de los escolásticos era aplicar la razón a la fe; tratar de comprender con la mente racional lo que el espíritu ya creía. Fue Aristóteles quien había desarrollado las reglas de la lógica formal.Durante la Edad Media en Europa, todo el aprendizaje tenía lugar bajo la atenta mirada de la Iglesia. La teología reinaba entre las ciencias. Filósofos como Aristóteles, el musulmán Averroes [ah-ver-O -ee] y el judío Maimónides eran estudiados junto a la Biblia. Los eruditos estaban especialmente fascinados por Aristóteles. Parecía haber explicado todo el universo, no utilizando las Escrituras, sino sus poderes de observación y razón.Para algunos ultraconservadores, este énfasis en la razón amenazaba con debilitar las creencias tradicionales. Los cristianos habían llegado a pensar que el conocimiento sólo podía llegar a través de la revelación de Dios, que sólo aquellos a quienes Dios decidiera revelar la verdad podían comprender el universo. ¿Cómo podía cuadrar esto con el conocimiento que enseñaban estas filosofías recién redescubiertas?__________________________________________________________________________________________________________La cumbre de la teología escolástica llegó con Tomás de Aquino. Su obra marcó para siempre la dirección del Catolicismo. Su influencia fue tan profunda que se le dio el título de "Dr. Angelicus - el Doctor Angélico". Su obra magna fue la Suma Teológica, en la que afirmaba que el razonamiento filosófico y la fe eran complementos perfectos: La razón conduce a la fe.Nació en Italia, hijo del conde Lundulfo de Aquino y de su esposa Teodora. Desde muy joven quedó claro que Tomás sería un niño físicamente corpulento. A los 5 años fue enviado a una escuela en el cercano monasterio de Monte Cassino que Benito había iniciado 700 años antes. A los 14, Tomás fue a la Universidad de Nápoles, donde su maestro Dominico le impresionó tanto que Tomás decidió que él también se uniría a la nueva orden Dominicana, orientada al estudio.Su familia se opuso ferozmente, esperando que se convirtiera en un rico abad o arzobispo en lugar de hacer el voto de pobreza de los mendicantes. Los hermanos de Tomás lo secuestraron y confinaron durante más de un año. Su familia le tentó con una prostituta y una oferta para comprarle el arzobispado de Nápoles. Tomás no quiso. Se marchó a París, sede de los estudios teológicos de la Europa medieval. Allí cayó bajo el hechizo del erudito Alberto Magno.Cuando Tomás comenzó sus estudios, nadie sospecharía el futuro que le aguardaba. Era colosalmente obeso, gran parte de su tamaño se debía a que padecía edema, también conocido como hidropesía. Tenía un ojo enorme que empequeñecía al otro y daba a su rostro un aspecto distorsionado que muchos encontraban desconcertante. Socialmente, era cualquier cosa menos la figura dinámica y carismática que algunos podrían suponer; ya sabes, algo para compensar su torpe aspecto físico. Aquino era introspectivo y silencioso la mayor parte del tiempo. Cuando hablaba, lo que decía a menudo no tenía nada que ver con la conversación en curso. En la universidad, sus compañeros le llamaban "el buey tonto", un título que parecía apropiado tanto por su aspecto como por su comportamiento.De lo que la gente no se dio cuenta hasta más tarde fue de la mente increíblemente aguda que se escondía tras su aspecto discreto, y de la brillante forma en que era capaz de ordenar sus pensamientos en un lenguaje persuasivo que los demás pudieran entender. Recuerda que el objetivo de los escolásticos era proporcionar una comprensión racional a lo que creen los cristianos. Aquino dio un apoyo crítico a doctrinas como los atributos de Dios, la Resurrección y la creación ex-nihilo; la creación a partir de la nada. Aunque éstas son cosas que defienden la mayoría de los cristianos, Aquino también apoyó creencias claramente Romanas, como la veneración de María, el purgatorio, el papel del mérito humano en la salvación y los siete sacramentos por los que Dios transmite la gracia a través del clero Romano. También dio mucho apoyo a la Transubstanciación, la idea de que los elementos de la Comunión se convierten en el cuerpo y la sangre reales y literales de Cristo en la Misa.Sus pensamientos teológicos y filosóficos le consumían. Según un relato, estaba cenando con el rey Luis IX de Francia. Mientras los demás conversaban, Tomás miraba al vacío, ensimismado. Olvidando o sin importarle dónde estaba, golpeó la mesa con el puño y gritó: "¡Ah! He aquí un argumento que destruirá a los Maniqueos". -- un grupo herético de épocas pasadas.Al principio de su Suma Teológica, Tomás distinguió entre filosofía y teología, entre razón y revelación. Contrariamente a lo que algunos habían afirmado, la verdadera teología y la filosofía no se contradicen. Cada una de ellas es una vía de conocimiento ordenada por Dios.Siguiendo a Aristóteles, Tomás propuso que la razón se basa en lo que nos dicen nuestros sentidos: lo que podemos ver, sentir, oír, oler y tocar. La Revelación se basa en algo más. Aunque la razón puede llevarnos a creer en Dios -algo que ya habían dicho otros teólogos como Anselmo-, sólo la revelación puede mostrarnos a Dios tal como es realmente,...

El título de este episodio 65 es Escolasticismo_________________________________________________Una de las cuestiones más importantes a las que se han enfrentado filósofos y teólogos a lo largo de los siglos ha sido la interacción entre la Fe y la Razón. ¿Son enemigas o aliadas? ¿La fe cristiana es razonable o un salto ciego hacia una oscuridad irracional? Un gran avance en la respuesta a esto se produjo con la aparición de un grupo de teólogos medievales conocidos como los Escolásticos. Entre ellos destacan Anselmo de Canterbury en el siglo XI y Tomás de Aquino en el XIII.En su novela Los Pilares de la Tierra, el autor Ken Follett teje una intrigante historia sobre la construcción de una catedral en Inglaterra. Aunque la catedral y la ciudad son ficticias, Follett hace un trabajo magistral al captar la mentalidad y la visión de la arquitectura medieval.He tenido el privilegio de visitar varias veces la catedral de Colonia, en Alemania, y me fascina lo que allí se encuentra. Mientras que a algunos evangélicos estadounidenses modernos que critican la tradición puede que les eche para atrás toda la elaborada decoración y el simbolismo religioso de las catedrales Góticas de Europa, la mayoría las encuentran fascinantes estudios de arte, arquitectura y, con un poco de investigación, interesantes expresiones de pensamiento teológico. Verás, la catedral Gótica no era sólo un edificio; era un intento de encarnar los pensamientos de la época sobre Dios y el hombre. Como dice Bruce Shelly: "Los maestros medievales del estilo gótico intentaron representar en piedra y cristal la búsqueda religiosa central del hombre. Querían representar una tensión. Por un lado estaba el hombre que aspiraba a alcanzar las alturas del cielo; por otro, estaba Dios que condescendería a dirigirse al más pequeño de los hombres".Las columnas, los arcos y los campanarios apuntan hacia arriba como dedos hacia el cielo. Pero hacia abajo llega la luz a través de las vidrieras que iluminan la Tierra y, más concretamente, a quienes se han reunido en su interior para buscar a Dios. Es la versión del arquitecto de la razón humana y la revelación divina.Las escuelas que albergaban estas catedrales dieron origen a las universidades de la Edad Media posterior. Su tarea consistía en comprender y explicar la Creación a la luz de la Palabra y los Caminos revelados de Dios. Al igual que las Cruzadas fueron un intento de extender la autoridad de Dios sobre el Medio Oriente, las universidades esperaban extender la comprensión de Dios y Su creación sobre el reino de la mente.Pero, ¿cómo se sometía el mundo de las ideas al gobierno de Dios? ¿Cómo iba a convertirse la razón en sierva de la fe? Esta época del pensamiento cristiano se denomina "Escolástica" porque surgieron métodos distintivos de erudición y surgió una teología única. El objetivo de los escolásticos era doble: conciliar la doctrina cristiana con la razón humana y ordenar las enseñanzas de la Iglesia en un sistema ordenado.Pero, es importante que señalemos desde el principio que una búsqueda libre de la verdad no estaba en el horizonte de los escolásticos. Las doctrinas de la fe cristiana ya estaban fijadas. El propósito de los escolásticos era mostrar la razonabilidad de esas doctrinas y explicarlas.Las primeras universidades estaban íntimamente ligadas a la Iglesia. Solían tener su sede en las catedrales. Un académico medieval era, la mayoría de las veces, un sacerdote o un monje. Esto comenzó siglos antes, cuando Benito de Nursia insistió en que los monjes estudiaran como medio para su desarrollo espiritual. En el siglo VIII, Carlomagno, mientras soñaba con un imperio cristiano, amplió las oportunidades de estudio mediante un decreto por el que cada monasterio debía tener una escuela para enseñar a los capaces de aprender. El propio emperador dio ejemplo con una escuela en el palacio para sus hijos y la corte.Aunque las escuelas de las catedrales se crearon principalmente para formar al clero, no pasó mucho tiempo antes de que los laicos fueran invitados a asistir también.El plan de estudios se limitaba a gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría, música y astronomía -las 7 artes liberales, llamadas así porque en la antigua Roma su estudio se había reservado a los liberi = hombres libres-. Los pocos textos disponibles eran escritos de un puñado de eruditos de la Alta Edad Media. Los estudiantes aprendían de Casiodoro, Boecio, Agustín, el Papa Gregorio Magno y un puñado de Padres de la Iglesia que el estudiante medieval no se atrevía a cuestionar.Podemos rastrear el nacimiento de las grandes universidades medievales a la influencia de varios maestros destacados. Fue su habilidad en la enseñanza y su entusiasmo por el aprendizaje lo que atrajo a los estudiantes.Entre los primeros de esta nueva raza de eruditos se encontraba Gerberto, maestro de la escuela catedralicia de Reims [reems] en la segunda mitad del siglo X. Aunque procedía de una familia de campesinos, Gerberto se convirtió en el papa Silvestre II. Su genio fue reconocido muy pronto, por lo que fue enviado a estudiar matemáticas a España. Allí conoció la cultura tolerante de los musulmanes. Ésta fue la primera de varias contribuciones significativas de los musulmanes al despertar intelectual cristiano de la Edad Media.Gerberto regresó a Reims muy impresionado por el espíritu investigador e inquisitivo de los eruditos musulmanes. Cuando empezó a enseñar, anunció que las citas de las llamadas autoridades ya no iban a ser aceptadas como la última palabra. A partir de entonces, exigió a sus alumnos que estudiaran los clásicos en su lengua original. Empezó a coleccionar manuscritos donde podía y construyó una importante biblioteca. No era poca cosa si recordamos que un manuscrito podía tardar un año en copiarse y costaba una fortuna.La figura más notable de este primer periodo del escolasticismo fue Pedro Abelardo. Hijo mayor de un noble menor del noroeste de Francia, Pedro cedió sus derechos de herencia a sus hermanos menores para poder vagar por Francia y aprender de los grandes maestros. Pero hizo algo más que escuchar. Desafiaba a aquellos a los que sorprendía en un error factual o filosófico. No tardó en establecerse como profesor en París, donde atrajo a multitud de estudiantes.También empezó a escribir. En un tratado titulado Sí y No, planteó más de cien preguntas sobre la enseñanza cristiana, a las que respondió con citas contradictorias de las Escrituras, los Padres de la Iglesia e incluso los clásicos paganos. Su argumento era que aún quedaban muchos frentes de debate e investigación por resolver. Abelardo dijo: "La primera clave de la sabiduría es el cuestionamiento asiduo y frecuente.... Porque dudando llegamos a la indagación, y por la indagación llegamos a la verdad". Esta idea de utilizar la duda para alimentar la búsqueda del conocimiento era algo habitual para los antiguos griegos, pero un terreno peligroso para los europeos medievales. Abelardo tenía unos cuantos admiradores, pero muchos más detractores, alarmados por su audaz cuestionamiento de lo que se consideraban autoridades intachables. Después de haber agitado demasiadas ollas y picado demasiadas colmenas, decidió esconderse durante un tiempo en un monasterio.Un año después se fue a vivir a un área abierta al sureste de París. Sus seguidores le construyeron un refugio, labraron su tierra y le rogaron que volviera a enseñar. Así que, reanudando su búsqueda de la razón, Abelardo volvió a enfrentarse a los conservadores religiosos. Fue entonces cuando Abelardo entró en conflicto con Bernardo de Claraval, el famoso predicador de la II Cruzada y el eclesiástico más influyente de la cristiandad. De Abelardo, Bernardo dijo: "La fe del justo cree, no discute". Bernardo consiguió que Abelardo fuera tachado de hereje y excomulgado. Abelardo se retiró a la abadía de Cluny, donde su abad, Pedro el Venerable, persuadió a Bernardo para que se reconciliara con Abelardo. La excomunión fue levantada. Abelardo pasó sus dos últimos años en el monasterio de Cluny, donde fue considerado un gran erudito y un sabio consejero.Dejaré de lado el matrimonio de Abelardo con Heloísa, una de las más notables escenas de amor de la historia.Nadie pudo detener el crecimiento de las semillas que plantó Abelardo. Surgieron escuelas por toda Europa. Menos de cien años después de su muerte, florecieron universidades en París, Orleans y Montpellier en Francia; al otro lado del Canal de la Mancha, en Oxford y Cambridge; y en Bolonia y Padua en Italia, todas ellas encendidas con las ideas que Abelardo despertó.Los estudiantes y sus maestros formaron gremios. Al igual que habían hecho los artesanos desde el Imperio Romano, los eruditos se agruparon para proteger y promover sus intereses. Se llamaban a sí mismos universitas, el nombre medieval de cualquier grupo corporativo.En Italia, la mayoría de los estudiantes eran hombres adultos que cursaban estudios avanzados de derecho y medicina. Sus gremios ejercían un enorme poder. Los estudiantes pagaban a los profesores, determinaban los cursos que...

El título de este episodio 65 es Escolasticismo_________________________________________________Una de las cuestiones más importantes a las que se han enfrentado filósofos y teólogos a lo largo de los siglos ha sido la interacción entre la Fe y la Razón. ¿Son enemigas o aliadas? ¿La fe cristiana es razonable o un salto ciego hacia una oscuridad irracional? Un gran avance en la respuesta a esto se produjo con la aparición de un grupo de teólogos medievales conocidos como los Escolásticos. Entre ellos destacan Anselmo de Canterbury en el siglo XI y Tomás de Aquino en el XIII.En su novela Los Pilares de la Tierra, el autor Ken Follett teje una intrigante historia sobre la construcción de una catedral en Inglaterra. Aunque la catedral y la ciudad son ficticias, Follett hace un trabajo magistral al captar la mentalidad y la visión de la arquitectura medieval.He tenido el privilegio de visitar varias veces la catedral de Colonia, en Alemania, y me fascina lo que allí se encuentra. Mientras que a algunos evangélicos estadounidenses modernos que critican la tradición puede que les eche para atrás toda la elaborada decoración y el simbolismo religioso de las catedrales Góticas de Europa, la mayoría las encuentran fascinantes estudios de arte, arquitectura y, con un poco de investigación, interesantes expresiones de pensamiento teológico. Verás, la catedral Gótica no era sólo un edificio; era un intento de encarnar los pensamientos de la época sobre Dios y el hombre. Como dice Bruce Shelly: "Los maestros medievales del estilo gótico intentaron representar en piedra y cristal la búsqueda religiosa central del hombre. Querían representar una tensión. Por un lado estaba el hombre que aspiraba a alcanzar las alturas del cielo; por otro, estaba Dios que condescendería a dirigirse al más pequeño de los hombres".Las columnas, los arcos y los campanarios apuntan hacia arriba como dedos hacia el cielo. Pero hacia abajo llega la luz a través de las vidrieras que iluminan la Tierra y, más concretamente, a quienes se han reunido en su interior para buscar a Dios. Es la versión del arquitecto de la razón humana y la revelación divina.Las escuelas que albergaban estas catedrales dieron origen a las universidades de la Edad Media posterior. Su tarea consistía en comprender y explicar la Creación a la luz de la Palabra y los Caminos revelados de Dios. Al igual que las Cruzadas fueron un intento de extender la autoridad de Dios sobre el Medio Oriente, las universidades esperaban extender la comprensión de Dios y Su creación sobre el reino de la mente.Pero, ¿cómo se sometía el mundo de las ideas al gobierno de Dios? ¿Cómo iba a convertirse la razón en sierva de la fe? Esta época del pensamiento cristiano se denomina "Escolástica" porque surgieron métodos distintivos de erudición y surgió una teología única. El objetivo de los escolásticos era doble: conciliar la doctrina cristiana con la razón humana y ordenar las enseñanzas de la Iglesia en un sistema ordenado.Pero, es importante que señalemos desde el principio que una búsqueda libre de la verdad no estaba en el horizonte de los escolásticos. Las doctrinas de la fe cristiana ya estaban fijadas. El propósito de los escolásticos era mostrar la razonabilidad de esas doctrinas y explicarlas.Las primeras universidades estaban íntimamente ligadas a la Iglesia. Solían tener su sede en las catedrales. Un académico medieval era, la mayoría de las veces, un sacerdote o un monje. Esto comenzó siglos antes, cuando Benito de Nursia insistió en que los monjes estudiaran como medio para su desarrollo espiritual. En el siglo VIII, Carlomagno, mientras soñaba con un imperio cristiano, amplió las oportunidades de estudio mediante un decreto por el que cada monasterio debía tener una escuela para enseñar a los capaces de aprender. El propio emperador dio ejemplo con una escuela en el palacio para sus hijos y la corte.Aunque las escuelas de las catedrales se crearon principalmente para formar al clero, no pasó mucho tiempo antes de que los laicos fueran invitados a asistir también.El plan de estudios se limitaba a gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría, música y astronomía -las 7 artes liberales, llamadas así porque en la antigua Roma su estudio se había reservado a los liberi = hombres libres-. Los pocos textos disponibles eran escritos de un puñado de eruditos de la Alta Edad Media. Los estudiantes aprendían de Casiodoro, Boecio, Agustín, el Papa Gregorio Magno y un puñado de Padres de la Iglesia que el estudiante medieval no se atrevía a cuestionar.Podemos rastrear el nacimiento de las grandes universidades medievales a la influencia de varios maestros destacados. Fue su habilidad en la enseñanza y su entusiasmo por el aprendizaje lo que atrajo a los estudiantes.Entre los primeros de esta nueva raza de eruditos se encontraba Gerberto, maestro de la escuela catedralicia de Reims [reems] en la segunda mitad del siglo X. Aunque procedía de una familia de campesinos, Gerberto se convirtió en el papa Silvestre II. Su genio fue reconocido muy pronto, por lo que fue enviado a estudiar matemáticas a España. Allí conoció la cultura tolerante de los musulmanes. Ésta fue la primera de varias contribuciones significativas de los musulmanes al despertar intelectual cristiano de la Edad Media.Gerberto regresó a Reims muy impresionado por el espíritu investigador e inquisitivo de los eruditos musulmanes. Cuando empezó a enseñar, anunció que las citas de las llamadas autoridades ya no iban a ser aceptadas como la última palabra. A partir de entonces, exigió a sus alumnos que estudiaran los clásicos en su lengua original. Empezó a coleccionar manuscritos donde podía y construyó una importante biblioteca. No era poca cosa si recordamos que un manuscrito podía tardar un año en copiarse y costaba una fortuna.La figura más notable de este primer periodo del escolasticismo fue Pedro Abelardo. Hijo mayor de un noble menor del noroeste de Francia, Pedro cedió sus derechos de herencia a sus hermanos menores para poder vagar por Francia y aprender de los grandes maestros. Pero hizo algo más que escuchar. Desafiaba a aquellos a los que sorprendía en un error factual o filosófico. No tardó en establecerse como profesor en París, donde atrajo a multitud de estudiantes.También empezó a escribir. En un tratado titulado Sí y No, planteó más de cien preguntas sobre la enseñanza cristiana, a las que respondió con citas contradictorias de las Escrituras, los Padres de la Iglesia e incluso los clásicos paganos. Su argumento era que aún quedaban muchos frentes de debate e investigación por resolver. Abelardo dijo: "La primera clave de la sabiduría es el cuestionamiento asiduo y frecuente.... Porque dudando llegamos a la indagación, y por la indagación llegamos a la verdad". Esta idea de utilizar la duda para alimentar la búsqueda del conocimiento era algo habitual para los antiguos griegos, pero un terreno peligroso para los europeos medievales. Abelardo tenía unos cuantos admiradores, pero muchos más detractores, alarmados por su audaz cuestionamiento de lo que se consideraban autoridades intachables. Después de haber agitado demasiadas ollas y picado demasiadas colmenas, decidió esconderse durante un tiempo en un monasterio.Un año después se fue a vivir a un área abierta al sureste de París. Sus seguidores le construyeron un refugio, labraron su tierra y le rogaron que volviera a enseñar. Así que, reanudando su búsqueda de la razón, Abelardo volvió a enfrentarse a los conservadores religiosos. Fue entonces cuando Abelardo entró en conflicto con Bernardo de Claraval, el famoso predicador de la II Cruzada y el eclesiástico más influyente de la cristiandad. De Abelardo, Bernardo dijo: "La fe del justo cree, no discute". Bernardo consiguió que Abelardo fuera tachado de hereje y excomulgado. Abelardo se retiró a la abadía de Cluny, donde su abad, Pedro el Venerable, persuadió a Bernardo para que se reconciliara con Abelardo. La excomunión fue levantada. Abelardo pasó sus dos últimos años en el monasterio de Cluny, donde fue considerado un gran erudito y un sabio consejero.Dejaré de lado el matrimonio de Abelardo con Heloísa, una de las más notables escenas de amor de la historia.Nadie pudo detener el crecimiento de las semillas que plantó Abelardo. Surgieron escuelas por toda Europa. Menos de cien años después de su muerte, florecieron universidades en París, Orleans y Montpellier en Francia; al otro lado del Canal de la Mancha, en Oxford y Cambridge; y en Bolonia y Padua en Italia, todas ellas encendidas con las ideas que Abelardo despertó.Los estudiantes y sus maestros formaron gremios. Al igual que habían hecho los artesanos desde el Imperio Romano, los eruditos se agruparon para proteger y promover sus intereses. Se llamaban a sí mismos universitas, el nombre medieval de cualquier grupo corporativo.En Italia, la mayoría de los estudiantes eran hombres adultos que cursaban estudios avanzados de derecho y medicina. Sus gremios ejercían un enorme poder. Los estudiantes pagaban a los profesores, determinaban los cursos que deb...

Este episodio 64 se titula "La Controversia Eucarística".____________________________________________________________Al terminar la Edad Media en Europa, tenemos varios temas que tratar antes de lanzarnos a la Era del Escolasticismo. La última vez echamos un breve vistazo a la Controversia de las Investiduras y otro aún más breve a un error doctrinal que tuvo una larga vida y varios variantes: el Adopcionismo.Ahora consideraremos otra controversia que hizo mucho ruido en la Iglesia de Oriente y Occidente durante mucho tiempo: cómo entender la presencia de Cristo en la Eucaristía.Para los oyentes protestantes, la cuestión era: ¿Qué queremos decir cuando decimos que Jesús está presente en la Comunión o en la Cena del Señor?Tengo que empezar dejando claro > No es éste un intento de ampliar TODAS las diversas teorías sobre la Eucaristía. Esa es una discusión que excede mi capacidad. Me ha llevado un tiempo componer este episodio porque he tenido que pensar exactamente cómo expresar las cosas. Las palabras son las herramientas con las que trabajan los teólogos. Esas palabras tienen significados precisos. Pero estamos tratando con varias idiomas; típicamente, el griego y el latín. Y una vez que los antiguos teólogos elaboraron una fórmula teológica durante décadas y, en algunos casos, siglos, eligiendo las palabras adecuadas para expresar la verdad y refinándolas a medida que se hacían evidentes los problemas de sus elecciones anteriores, tenemos que encontrar palabras en español para traducirlas con precisión. ENTONCES, nos enfrentamos al problema de que la gente atribuye significados diferentes a esas palabras.Así que, si algo de esto no es del todo preciso o claro, te pido perdón de antemano. No soy Sheldon Cooper. Sólo un hombrecillo con un pequeño cerebro del tamaño de un frijol.La Controversia Eucarística debe su origen a la tensión entre el llamamiento de la Biblia a adorar a Dios en Espíritu y verdad, y el deseo de tener algo tangible que venerar y en lo que centrar la atención. El uso y la veneración de los iconos en Oriente tuvo una correlación en Occidente con la elevación de los elementos de la Comunión.Aunque los cristianos habían discutido durante mucho tiempo la verdadera naturaleza de los elementos de la Comunión, la verdadera controversia se inició a mediados del siglo IX por un monje franco llamado Paschasius Radbertus. En él año 831 publicó un libro titulado Sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor, el primer tratado completo sobre la Eucaristía.La parte más significativa de la obra de Radbertus fue su insistencia en que los elementos eran el cuerpo y la sangre REALES, corpóreos, de Jesús.Permíteme retroceder: Todos los cristianos creían que Jesús estaba presente en la Comunión. Jesús dijo: "Cuando dos o tres de vosotros están reunidos en Mi Nombre, Yo estoy allí en medio de vosotros". La Comunión era precisamente eso: un momento para que los cristianos se reunieran de un modo especial EN CRISTO. Por eso, cuando pasaban el pan y el vino, lo consideraban un momento sagrado en el que el Espíritu de Dios mediaba la Persona de Jesús de un modo único. En pocas palabras, Jesús estaba presente en la Comunión.Pero, la gente entendía esa presencia de diferentes maneras. Agustín, con su enorme influencia en la teología medieval, decía que Jesús estaba espiritualmente presente en la Comunión, pero no físicamente. Su presencia era un misterio que debía reconocerse por la fe. Cirilo de Alejandría y Juan de Damasco decían que Jesús estaba presente corporalmente en la Eucaristía, pero se referían a Su cuerpo resucitado, que era espiritual, no corpóreo. Así pues, para ellos la presencia de Cristo en la Eucaristía también era un misterio.Radbertus propuso ahora que los elementos de la Comunión se convirtieran en la carne y la sangre literales de Jesús. Eran la misma materia que el cuerpo nacido de María, como él decía. En realidad, fenomenológicamente no parecían ni sabían a carne y sangre, porque eso habría sido demasiado para la gente, así que Dios permitió misericordiosamente que el pan y el vino conservaran sus propiedades externas, pero en realidad ERAN el cuerpo y la sangre de Jesús. Radbertus decía que era en el acto de participar en la Eucaristía donde se mantenía y alimentaba la vida eterna. Eran la "medicina de la inmortalidad".Los elementos se convirtieron en el cuerpo y la sangre de Jesús, no por un acto de creación, sino de transformación.Esto suscitó la pregunta: Si la Eucaristía es el verdadero cuerpo y sangre de Cristo, ¿mastican a Cristo los incrédulos que participan de los elementos? Radbertus lo negó, afirmando que, aunque los elementos eran el cuerpo corpóreo de Jesús, debían tomarse por la fe. Así pues, aunque los incrédulos participaran en el sacramento, no participaban de hecho de Cristo.Radbertus eludió la falta de correspondencia entre la realidad de la presencia corporal de Jesús y su apariencia de pan diciendo que Dios permitía esto para asegurarse de que, cuando se tomaban los elementos, se hacía por fe, de modo que su beneficio espiritual pudiera llegar al participante. Así, el pan y el vino volvieron a ser símbolos, lo que volvió a acercarse a la posición de Agustín, lo mismo que Radbertus se había propuesto deshacer.Hrbanus Maurus, abad de Fulda, detestaba las ideas de Radbertus. Denunció cualquier visión de la Eucaristía que la convirtiera en una manifestación materialista del cuerpo de Jesús. Maurus decía que el valor de la Comunión residía en la fe del comulgante, no en un trozo de pan o una gota de vino.Gottschalk, al que volveremos más adelante, estaba de acuerdo con Radbertus y decía que la Eucaristía ERA el cuerpo y la sangre de Jesús. Pero se negó a llevarlo tan lejos como Radbertus, que decía que cada vez que se celebraba la Comunión, era un nuevo sacrificio de Cristo, una re-crucifixión.Aquí es donde debemos examinar más detenidamente cómo entendía la Iglesia primitiva la Comunión. Los Padres ante-Nicenos, es decir, los líderes de la Iglesia anteriores al Concilio de Nicea en 325, se referían a la Mesa del Señor, la Comunión, la Eucaristía, como quieras llamarla, como una conmemoración del sacrificio de Cristo. La relacionaron con la Última Cena, en la que Jesús la convirtió en una ordenanza para Sus seguidores. Dijo: "Haced esto en memoria mía". Así lo transmitieron los Apóstoles, como un momento conmemorativo para reflexionar sobre el sacrificio de Cristo en la Cruz, cuando se partió Su Cuerpo y se derramó Su sangre. El valor de la Comunión era el vínculo espiritual que se forjaba entre el seguidor y su rabino mediante este recuerdo, al reconectarse de un modo específico y tangible con lo que Jesús hizo por ellos.Los cristianos posteriores se alejaron de este núcleo conmemorativo de la Comunión para adoptar una visión más mística de la misma. Y como el misterio busca maneras de expresarse, es inevitable que alguien hiciera de los elementos de la Comunión algo más que meros símbolos. Entonces, decir que cada vez que se transformaban en el cuerpo corpóreo de Cristo, no era sólo una conmemoración de Su sacrificio, sino un nuevo sacrificio.Radbertus era abad de un monasterio de Corbie. El rey Carlos el Calvo pidió a uno de sus compañeros monjes, Ratramnus, que evaluara la labor de su abad. Ratramnus estaba efectivamente de acuerdo con Radbertus, pero negaba que se produjera un milagro de transformación con los elementos. Ratramnus dijo que los comulgantes participan efectivamente del cuerpo y la sangre de Jesús. Pero lo hacen por la fe, y no porque los elementos se transmuten místicamente en el cuerpo corpóreo del hombre nacido de María.La Controversia Eucarística del siglo IX abrió una puerta que, con el tiempo, dio lugar a una nueva comprensión de la fe, la gracia e incluso la Iglesia. Las ideas de Radberto acabaron triunfando en la Iglesia Romana porque las expuso de forma clara para una época que ansiaba la seguridad de la salvación. Ahora había una forma tangible de tener la seguridad de que la gente hacía algo que ...

Este episodio 64 se titula "La Controversia Eucarística".____________________________________________________________Al terminar la Edad Media en Europa, tenemos varios temas que tratar antes de lanzarnos a la Era del Escolasticismo. La última vez echamos un breve vistazo a la Controversia de las Investiduras y otro aún más breve a un error doctrinal que tuvo una larga vida y varios variantes: el Adopcionismo.Ahora consideraremos otra controversia que hizo mucho ruido en la Iglesia de Oriente y Occidente durante mucho tiempo: cómo entender la presencia de Cristo en la Eucaristía.Para los oyentes protestantes, la cuestión era: ¿Qué queremos decir cuando decimos que Jesús está presente en la Comunión o en la Cena del Señor?Tengo que empezar dejando claro > No es éste un intento de ampliar TODAS las diversas teorías sobre la Eucaristía. Esa es una discusión que excede mi capacidad. Me ha llevado un tiempo componer este episodio porque he tenido que pensar exactamente cómo expresar las cosas. Las palabras son las herramientas con las que trabajan los teólogos. Esas palabras tienen significados precisos. Pero estamos tratando con varias idiomas; típicamente, el griego y el latín. Y una vez que los antiguos teólogos elaboraron una fórmula teológica durante décadas y, en algunos casos, siglos, eligiendo las palabras adecuadas para expresar la verdad y refinándolas a medida que se hacían evidentes los problemas de sus elecciones anteriores, tenemos que encontrar palabras en español para traducirlas con precisión. ENTONCES, nos enfrentamos al problema de que la gente atribuye significados diferentes a esas palabras.Así que, si algo de esto no es del todo preciso o claro, te pido perdón de antemano. No soy Sheldon Cooper. Sólo un hombrecillo con un pequeño cerebro del tamaño de un frijol.La Controversia Eucarística debe su origen a la tensión entre el llamamiento de la Biblia a adorar a Dios en Espíritu y verdad, y el deseo de tener algo tangible que venerar y en lo que centrar la atención. El uso y la veneración de los iconos en Oriente tuvo una correlación en Occidente con la elevación de los elementos de la Comunión.Aunque los cristianos habían discutido durante mucho tiempo la verdadera naturaleza de los elementos de la Comunión, la verdadera controversia se inició a mediados del siglo IX por un monje franco llamado Paschasius Radbertus. En él año 831 publicó un libro titulado Sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor, el primer tratado completo sobre la Eucaristía.La parte más significativa de la obra de Radbertus fue su insistencia en que los elementos eran el cuerpo y la sangre REALES, corpóreos, de Jesús.Permíteme retroceder: Todos los cristianos creían que Jesús estaba presente en la Comunión. Jesús dijo: "Cuando dos o tres de vosotros están reunidos en Mi Nombre, Yo estoy allí en medio de vosotros". La Comunión era precisamente eso: un momento para que los cristianos se reunieran de un modo especial EN CRISTO. Por eso, cuando pasaban el pan y el vino, lo consideraban un momento sagrado en el que el Espíritu de Dios mediaba la Persona de Jesús de un modo único. En pocas palabras, Jesús estaba presente en la Comunión.Pero, la gente entendía esa presencia de diferentes maneras. Agustín, con su enorme influencia en la teología medieval, decía que Jesús estaba espiritualmente presente en la Comunión, pero no físicamente. Su presencia era un misterio que debía reconocerse por la fe. Cirilo de Alejandría y Juan de Damasco decían que Jesús estaba presente corporalmente en la Eucaristía, pero se referían a Su cuerpo resucitado, que era espiritual, no corpóreo. Así pues, para ellos la presencia de Cristo en la Eucaristía también era un misterio.Radbertus propuso ahora que los elementos de la Comunión se convirtieran en la carne y la sangre literales de Jesús. Eran la misma materia que el cuerpo nacido de María, como él decía. En realidad, fenomenológicamente no parecían ni sabían a carne y sangre, porque eso habría sido demasiado para la gente, así que Dios permitió misericordiosamente que el pan y el vino conservaran sus propiedades externas, pero en realidad ERAN el cuerpo y la sangre de Jesús. Radbertus decía que era en el acto de participar en la Eucaristía donde se mantenía y alimentaba la vida eterna. Eran la "medicina de la inmortalidad".Los elementos se convirtieron en el cuerpo y la sangre de Jesús, no por un acto de creación, sino de transformación.Esto suscitó la pregunta: Si la Eucaristía es el verdadero cuerpo y sangre de Cristo, ¿mastican a Cristo los incrédulos que participan de los elementos? Radbertus lo negó, afirmando que, aunque los elementos eran el cuerpo corpóreo de Jesús, debían tomarse por la fe. Así pues, aunque los incrédulos participaran en el sacramento, no participaban de hecho de Cristo.Radbertus eludió la falta de correspondencia entre la realidad de la presencia corporal de Jesús y su apariencia de pan diciendo que Dios permitía esto para asegurarse de que, cuando se tomaban los elementos, se hacía por fe, de modo que su beneficio espiritual pudiera llegar al participante. Así, el pan y el vino volvieron a ser símbolos, lo que volvió a acercarse a la posición de Agustín, lo mismo que Radbertus se había propuesto deshacer.Hrbanus Maurus, abad de Fulda, detestaba las ideas de Radbertus. Denunció cualquier visión de la Eucaristía que la convirtiera en una manifestación materialista del cuerpo de Jesús. Maurus decía que el valor de la Comunión residía en la fe del comulgante, no en un trozo de pan o una gota de vino.Gottschalk, al que volveremos más adelante, estaba de acuerdo con Radbertus y decía que la Eucaristía ERA el cuerpo y la sangre de Jesús. Pero se negó a llevarlo tan lejos como Radbertus, que decía que cada vez que se celebraba la Comunión, era un nuevo sacrificio de Cristo, una re-crucifixión.Aquí es donde debemos examinar más detenidamente cómo entendía la Iglesia primitiva la Comunión. Los Padres ante-Nicenos, es decir, los líderes de la Iglesia anteriores al Concilio de Nicea en 325, se referían a la Mesa del Señor, la Comunión, la Eucaristía, como quieras llamarla, como una conmemoración del sacrificio de Cristo. La relacionaron con la Última Cena, en la que Jesús la convirtió en una ordenanza para Sus seguidores. Dijo: "Haced esto en memoria mía". Así lo transmitieron los Apóstoles, como un momento conmemorativo para reflexionar sobre el sacrificio de Cristo en la Cruz, cuando se partió Su Cuerpo y se derramó Su sangre. El valor de la Comunión era el vínculo espiritual que se forjaba entre el seguidor y su rabino mediante este recuerdo, al reconectarse de un modo específico y tangible con lo que Jesús hizo por ellos.Los cristianos posteriores se alejaron de este núcleo conmemorativo de la Comunión para adoptar una visión más mística de la misma. Y como el misterio busca maneras de expresarse, es inevitable que alguien hiciera de los elementos de la Comunión algo más que meros símbolos. Entonces, decir que cada vez que se transformaban en el cuerpo corpóreo de Cristo, no era sólo una conmemoración de Su sacrificio, sino un nuevo sacrificio.Radbertus era abad de un monasterio de Corbie. El rey Carlos el Calvo pidió a uno de sus compañeros monjes, Ratramnus, que evaluara la labor de su abad. Ratramnus estaba efectivamente de acuerdo con Radbertus, pero negaba que se produjera un milagro de transformación con los elementos. Ratramnus dijo que los comulgantes participan efectivamente del cuerpo y la sangre de Jesús. Pero lo hacen por la fe, y no porque los elementos se transmuten místicamente en el cuerpo corpóreo del hombre nacido de María.La Controversia Eucarística del siglo IX abrió una puerta que, con el tiempo, dio lugar a una nueva comprensión de la fe, la gracia e incluso la Iglesia. Las ideas de Radberto acabaron triunfando en la Iglesia Romana porque las expuso de forma clara para una época que ansiaba la seguridad de la salvación. Ahora había una forma tangible de tener la seguridad de que la gente hacía algo que mantenía y alimentaba</...