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Nieves
Ser podcast en la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Host
Pues esto va hoy de continuación de lo de ayer, así como suena. Porque la historia nos ofrece un montón de ejemplos con eso de los vasos comunicantes. Nieves, buenas tardes. Hola.
Nieves
Hola, buenas tardes.
Host
Ayer contaste cómo en Barcelona se había organizado un boicot a los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Boicot a Hitler, a los nazis. Pero ya contamos cómo el golpe de estado de Franco y compañía frustró esa llamada Olimpiada popular. Con lo cual, dos semanas después, el mundo del deporte, lo que hizo del deporte, y no solo del deporte, ponerse a los pies de Hitler, ni más ni menos.
Nieves
Fíjate, mientras en el España, un fallido golpe de estado de militares fascistas provocaba una guerra a 2.500 kilómetros, en Berlín, la Alemania nazi inauguraba los Juegos Olímpicos de 1936 bajo el grito unánime de 49 países de no hay que mezclar política con Deporte. El 1 de agosto, 200.000 espectadores cuajaban el estadio Olímpico de Berlín en una ceremonia de inauguración impresionante en la que los nazis, maestros de la propaganda, echaron el resto porque Alemania iba a ser el escaparate al que todo el mundo iba a mirar. Delegaciones diplomáticas de todos los puntos del planeta, desde Afganistán a Sudáfrica, desde Canadá, Turquía, desde Colombia, China, verían lo bien que organizaban los nazis y el gran tipo que era ese Adolfo Hitler. 15 días antes de la inauguración de los Juegos, no muy lejos de la Villa Olímpica se inauguraba otro campo de concentración. Y tres días después de la clausura, el director de la Villa Olímpica se pegó un tiro en la cabeza. Como diría el gran ¿Es bonito o no es bonito esto?
Singer
Bonito todo, me parece bonito. Bonita mañana, bonito lugar, bonita la cama, que bien se ve el mar. Bonito es el día que acaba de empezar Bonita la vida. Respira, respira, respira. Mi teléfono suena, mi pana se queja, la cosa va mal, vida le pesa que vivir así ya no le interesa ¿Que seguirá si no vale la pena? ¿Se perdió el amor, se acabó la fiesta, Ya no anda el motor que empuja la tierra La vida es un chiste con triste final futuro no existe.
Host
Pero yo le digo bonito, bonito o no? Bueno, bueno. Estaba muy claro que cuando Alemania bajara el telón de los Juegos se acabaría. Disimular, ¿No? Bueno, disimular, disimular un poco. Porque las políticas racistas ya la llevaban aplicándose hacía bastante tiempo. Oye, por cierto, este hombre que has citado, ¿Por qué se suicidó el director de la vía olímpica? ¿Se sabe o se intuye?
Nieves
No, no, claro que se sabe, se sabe. Se llamaba Folgan Furzner, que estará pésimamente pronunciado, pero bueno, que suena muy alemán. Pues resulta que muy alemán y mucho alemán, mucho alemán. Como buen oficial del ejército nazi que era, odiaba a los judíos. Pero es que resulta que tenía ascendencia judía. Y después de haberse comido el marrón de construir y organizar la villa olímpica y triunfar, porque lo hizo genial, con una impec recepción de casi 4.000 atletas, supo nada más terminar los Juegos que iba a ser expulsado del ejército por sus orígenes judíos. Así que se pegó un tiro el 19 de agosto del 36, tres días después de la clausura de los Juegos. Los militares se paran poco a pensar, a veces enseguida se tiran la pistola y apenas lo que había dicho. Apenas 15 días antes de inaugurar los Juegos, a 30 kilómetros de Berlín, en la ciudad de Uranienburgo, se abrió el campo de concentración de Sahenshausen, que tampoco sé si está bien pronunciado. Al principio este es un campo que se abrió de momento solo para los opositores políticos, cosa que no importó en absoluto al resto del mundo, porque lo importante era participar. Pero en cuanto terminaron los Juegos a ese campo fueron políticos, judíos, gitanos y homosexuales. En ese campo ejecutaron a 50 mil personas. Y fíjate si disimulaban poco que un año antes de la celebración de los juegos en 1935, mientras. Mientras el mundo miraba para otro lado, porque los políticos son una cosa y el deporte otra, los mismos políticos nazis que organizaban ese gran encuentro deportivo aprobaron durante el congreso del partido nazi las leyes de pureza racial conocidas como las.
Host
Leyes las leyes de Núremberg.
Nieves
Al principio sólo eran para judíos y luego ya las hicieron extensibles a gitanos, negros, homosexuales y discapacitados. Se trataba de detectar a judíos para retirarles la nacionalidad alemana y que no pudieran ejercer cargos públicos ni votar. También te digo que esto de votar ya era una idiotez en la Alemania de 1935, porque ya sólo se podía votar al partido nazi, Vox, porque Vox había ilegalizado al resto de partidos, incluido el PP.
Host
Pero estas leyes. Esto no era nada. No podía ser nada secreto. Esto era de conocimiento público. Todo el mundo sabía de su existencia.
Nieves
Claro, en Alemania había delegaciones diplomáticas de infinidad de países. Estaban los consulados y las embajadas. Claro que todos conocían los planes de Hitler y su política racial. A no ser que todos los diplomáticos fueran una panda de vagos que estaban todo el día en el bar y no se enteraban de nada. Para hacernos una idea de lo que eran esas leyes de Núremberg de pureza racial, es muy fácil si hacemos memoria del cole, de cuando nos contaban las leyes genéticas de Mendel y nos ponían dibujitos de guisantes y de conejos. Que si cruzas un conejo blanco con uno negro, puede salir un gazapo negro y luego pueden salir nietos conejos, todos negros. Pero luego, de repente, entre siete bisnietos conejos negros, sale uno blanco. Esto era muy gracioso de ver. Y entonces todo el mundo mira mal a la coneja esta ¿Que ha hecho? Pero resulta que la culpa es de la genética. Pues algo así hicieron los nazis. Crearon unos cuadros en vez de conejos. Bueno, pues ponían judíos. Para ser considerado alemán, tenías que tener los cuatro abuelos alemanes. Pero en cuanto tuvieras un abuelo judío y tres alemanes, ya te ponían en la lista negra. Y se perdía la categoría de ciudadano de pleno derecho del tercer rey.
Host
Qué fuerte, de verdad.
Nieves
Sí, sí, es que era así. Esas leyes decían también que si un alemán o alemana puros se juntaba con un judío, se ennoviaba o se casaba, o medio judío a la cárcel, ese alemán iba a la cárcel. Y que ningún alemán puro podría trabajar en hogares judíos. Ni como jardineros, ni como empleados de hogar, ni como cocineros. Nada. Y sí es que todo esto, claro que lo conocían los 49 países que acudieron felices y contentos a jugar en Berlín. Menos la República Española, que también lo conocía y por eso no quiso jugar.
Host
Y a todo esto, una vez ya los juegos en marcha, los juegos de Berlín, ¿Hubo algún incidente, alguna protesta, algún algo?
Nieves
Sí, sí, hubo incidentes sobre los que se corrieron tupidos y estúpidos velos. Ya estaba todo el mundo metido en la faena de la diversión deportiva. ¿Por qué prestar atención a asuntillos sin importancia, como que Hitler se negara a saludar a negros y judíos de otros países? Pero se abrazaba efusivamente a los alemanes cada vez que ganaban una medalla. Porque Hitler estuvo acudiendo casi todos los días a los Juegos. Les habían quedado tan bonitos y también organizados, tan espectaculares y los alemanes estaban ganando tantas medallas que Hitler tenía que estar allí para decirle al ¿Veis? Los alemanes somos perfectos. Ganamos más que nadie porque no tenemos judíos ni negros en nuestras filas. El Comité Olímpico Internacional acabó transmitiéndole a Hitler que. En fin, que no podía abrazar y saludar a unos sí y a otros no. Que os saludaba a todos o a ninguno. Y dijo bueno, vale, pues a ninguno. Porque yo a un negro no lo abrazo y menos a un judío. Por eso los seis judíos de otros países que consiguieron seis medallas de oro se quedaron sin saludo de Hitler.
Host
Pero yo me estoy acordando, y me imagino que muchos oyentes también, del gran triunfador de los Juegos de Berlín que fue Jesse Owens. Cuatro medallas de un atletismo y encima negro. Este tampoco recibiría la felicitación de Hitler.
Nieves
Nada para nada. El antílope de Eva lo llamaban estadounidense, que también se quedó sin felicitación. Aunque tampoco lo felicitó su presidente Franklin Delano Roosevelt. A Jesse Owens lo recibieron con un gran desfile por la Quinta Avenida de Nueva York. De estos que hacen, que siempre vemos, con confetis y serpentinas. Pero luego en su país sólo podía ir a hoteles de negros y a restaurantes para negros. Y Roosevelt se saltó con el negro Jesse Owens la costumbre de invitar a la Casa Blanca a los medallistas. Y tampoco le envió el preceptivo telegrama de felicitaciones. Así nos va, Claro. Y pese a todo esto, Jesse Owens, que también te digo que era más tolai que un obrero de derechas, dijo que Hitler era un tipo injustamente tratado porque a él lo había saludado en la parte de atrás del estadio y que él tenía una foto estrechándole la mano. Foto que nadie vio jamás porque Hitler jamás le saludó. Lo que sí le dolió un poquito al afroamericano Jesse Owens fue que el presidente de su país no lo felicitara. A lo mejor por eso hizo campaña a favor del Partido Republicano para las elecciones de aquel 1936. Pero el mayor escándalo, este sí para escándalo, escándalo, ya que preguntabas, de aquellos Juegos Olímpicos de Berlín en el que todo el mundo volvió a mirar para otro lado. Porque el deporte es una cosa y la política otra. Fue con el partido de fútbol Perú Austria.
Host
Bueno, partidazo. Americanos del sur. Con los compatriotas de Hitler, con los austriacos. Eso huele a partido de alto riesgo.
Nieves
Lo era, lo era. No creyeron que lo fuera a ser, pero lo fue. ¿Cómo iban a pasar por alto que unos malditos indios peruanos tan morenos? Pudieran ganar a unos rubitos austriacos de un. ¿Ochenta? A la delantera peruana de entonces la llamaban el rodillo negro. Jugaban, por lo visto, genial. Y bueno, así de oscuros eran los peruanos. Los peruanos ganaron a los austriacos por 4 goles a 2. Y podrían haber sido 7 a 2. Si el árbitro noruego no hubiera anulado 3 goles a los peruanos. Porque dicen. Pero esto son malas lenguas. Dicen que el portero estaba acojonado con Hitler.
Host
¿Anular tres goles?
Nieves
Sí, pues, anuló tres goles. Ya habían ganado. Es que los peruanos ya habían ganado a los finlandeses por siete. Tres. Y ahora se había enmerendado los austriacos. Y eso no lo iban a permitir. Así que había que impedir que pasaran a semifinales. Porque esos canallas morenos se iban a llevar el oro a este paso. Hay distintas versiones de lo que ocurrió. Y por qué la FIFA anuló el partido. Y ordenó que se repitiera a puerta cerrada. Una mayoría mantiene que fue por presiones de la organización nazi. Porque al final del encuentro dijeron los nazis que saltaron terreno de juego aficionados peruanos. A celebrar el triunfo. Que luego esto lo adornaron. Añadieron que iban armados con hierros y pistolas. Vamos a ver. Claro, todo el mundo sabe que los peruanos que estaban en Berlín viendo aquel partido. Que no sé yo cuántas decenas de miles habría. Entraron con pistolas y barras de hierro al campo a pegar a los austriacos. ¿Estamos tontos? ¿Cómo es esto? Y los que disculpaban a la FIFA y a los nazis por la anulación del partido. Dicen que los peruanos tuvieron muy mal perder. Lo que hizo Perú después de esto, que fue una humillación. Fue retirar a su delegación de los Juegos Olímpicos de Berlín. Se volvieron a casa. Y en solidaridad, también se retiró Colombia.
Host
Otros dos. Que se dieron cuenta de que en momentos especialmente graves, que los hay. La política y el deporte, ¿Por qué no se pueden separar?
Nieves
Claro, pero ya iban demasiado tarde. Iban demasiado tarde. Todo el mundo fue demasiado tarde. Con Hitler. El mundo era miope. Sigue siéndolo aunque ahora ve menos que un gato escayola. La verdad, no les importaba nada más allá de la diversión de los juegos. A aquellas 200.000 personas que asistieron en el Estadio Olímpico de Berlín a la inauguración, había que añadir otro millón de personas que jaleó a Hitler en su recorrido hacia el estadio por las calles y cientos de miles más que siguieron aquel gran acontecimiento porque la radio acercó aquellos Juegos a una audiencia potencial de 300 millones de personas. ¿Así que, qué quieres que te diga? ¿Por qué lloran ahora tanto? ¿Por los judíos que aniquiló Hitler? ¿Porque salvo a España? A nadie le importó.
Host
Me temo. Por cierto, que Freddie Mercury no hubiera podido contar el We are the Champions en Juegos de Berlín, pero bueno, de.
Nieves
Ninguna de las maneras.
Host
En fin. Bueno, Nieves, a descansar un poquito, que ha habido jueves y yo mañana sigo, pero el lunes nos reencontramos.
Nieves
Un beso, adiós, gracias, chao. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Freddie Mercury (song excerpt)
We are the Champions We are the Champions We are the Champions on the world We are the Champions, my friend And we keep on fighting till the end The Champions We are the Champions We are the Champions.
Host: Cadena SER
Guest/Commentator: Nieves Concostrina
Air Date: October 2, 2025
This episode explores the complex interplay between sports and politics during the 1936 Berlin Olympics, focusing on how the international sporting world ultimately capitulated to Nazi Germany’s propaganda showcase. Nieves Concostrina delivers her unique historical analysis, blending biting humor and blunt criticism, to highlight the willful blindness and complicity of nations and sporting authorities in the face of Nazi policies and repression.
“El 1 de agosto, 200.000 espectadores cuajaban el estadio Olímpico de Berlín en una ceremonia de inauguración impresionante en la que los nazis, maestros de la propaganda, echaron el resto porque Alemania iba a ser el escaparate al que todo el mundo iba a mirar.” ([00:59])
“15 días antes de la inauguración de los Juegos, no muy lejos de la Villa Olímpica se inauguraba otro campo de concentración. Y tres días después de la clausura, el director de la Villa Olímpica se pegó un tiro en la cabeza.” ([00:59])
“A no ser que todos los diplomáticos fueran una panda de vagos que estaban todo el día en el bar y no se enteraban de nada.” ([05:21])
“Claro, todo el mundo sabe que los peruanos que estaban en Berlín viendo aquel partido… Entraron con pistolas y barras de hierro al campo a pegar a los austriacos. ¿Estamos tontos? ¿Cómo es esto?” ([10:49])
On diplomatic willful blindness:
“A no ser que todos los diplomáticos fueran una panda de vagos que estaban todo el día en el bar y no se enteraban de nada.” — Nieves ([05:21])
On Nazi eugenics:
“Para ser considerado alemán, tenías que tener los cuatro abuelos alemanes. Pero en cuanto tuvieras un abuelo judío... ya te ponían en la lista negra.” — Nieves ([06:09])
On the Jesse Owens paradox:
“Jesse Owens... recibió un gran desfile... Pero luego en su país sólo podía ir a hoteles de negros y a restaurantes para negros.” ([08:45])
On the Peru–Austria scandal:
“Entraron [peruanos] con pistolas y barras de hierro al campo a pegar a los austriacos. ¿Estamos tontos? ¿Cómo es esto?” — Nieves ([10:49])
On collective guilt:
“¿Por qué lloran ahora tanto? ... A nadie le importó.” — Nieves ([12:07])
| Timestamp | Segment Description | |------------|--------------------| | 00:36 | Context: Failed boycott and Berlin Olympics opening | | 00:59 | Nazi propaganda, ceremony details, new concentration camp, Olympic Village director suicide | | 03:06 | Suicide of Folgan Furzner, Nuremberg Laws backstory | | 04:44 | How Nuremberg Laws functioned, genetic metaphors | | 05:21 | Complicity and knowledge among international diplomats | | 07:34 | Discrimination against Jewish and Black athletes at Games | | 08:45 | Jesse Owens’ case and American racism | | 10:13 | Peru–Austria match scandal, FIFA annulment, withdrawal of Peru and Colombia | | 12:07 | Scale of the games, spectatorship, the cost of ignoring politics |
This episode masterfully exposes the contradictions and moral failures surrounding the 1936 Berlin Olympics, making a compelling case that sports and politics are inextricably linked—even when the world tries to look away.