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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa La radio Podcast Siempre.
B
Esto de meterle mano a la historia es divertido, entre otros motivos, porque nunca sabes que te vas a encontrar o Hoy, por ejemplo. Nieves, buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes, Carlas.
B
Hoy, por ejemplo, la cosa no va de reyes, ni de reinas, ni de batallas, ni conquistas, ni papas, ni imperio.
A
No.
B
Hoy va del espacio y más concretamente de uno de los grandes, sino el que más organismo investigador del espacio, la NASA. La NASA, que nació tal día como hoy, 1 de octubre de 1958. Coño, el año que nació también.
A
Mira, mira, pues este de acuerdo.
B
La NASA y yo.
A
Qué bien, qué buena noticia.
B
Dale, dale.
A
Pues mira, es que además el acontecido de hoy, la verdad es que aunque los jóvenes cada vez tenéis más años. Sí, es verdad, el acontecido de hoy es uno de esos que hace que te preguntes ¿Pero de verdad esto ha corrido tanto? ¿En serio que hace solo 66 años que nació la NASA y ya hay turistas ricachones que se dan por ahí una vuelta estratosférica? Bueno, también te digo que hasta que se les suelte alguno y se les pire por el espacio exterior, después de que hayan pagado 220 millones de euros por 10 minutos ahí flotando. Así empezaron los ricachones también, bajando a ver el Titanic.
B
Ostras, es verdad.
A
Claro, hasta que reventaron ahí abajo y ya se les han quitado las ganas. El 1 de octubre de 1958 entró en vigor en Estados Unidos el Acta Nacional de Aeronáutica y del Espacio, NASA, según sus siglas en inglés. Luego cambiaron lo de Acta por administración y así no tuvieron que modificar las siglas, porque lo de NASA la verdad es que suena chulo, suena muy bien. Y dicho esto, aunque solo sea por el recuerdo, decir que el pasado agosto murió Carlos González Pintado, el que fue jefe de operaciones del Complejo de Comunicaciones de Espacio Profundo de la NASA en Madrid. Así es muy largo. Fue la primera persona en el planeta Tierra que durante la misión del Apolo 11 escuchó la famosa frase de Neil Armstrong anunciando a Houston el alunizaje. Y lo escuchó, ojo, en Robledo de Chabela, en Madrid.
B
Hemos hablado con él más de una vez.
A
Pues se murió en agosto y como en pleno verano, pues hombre, salió publicado, pero en fin, me apetecía recordarlo. Y lo escuchó él en Robledo, gracias a que había ahí al lado una gigantesca antena en Fresnedillas de la Oliva. Y a mí es que me encanta esa primera comunicación. La Luna Fresned. Me gusta. Carlos González Pintado trasladó de inmediato la comunicación a Houston, porque será su labor, pero a Houston llegó casi dos segundos después de que se oyera en Fresnedillas. Eso de Houston, aquí Base Tranquilidad. El águila ha aterrizado. Se escuchó exactamente esto.
B
Copiamos, Te copiamos. Tienes aquí a un grupo de tipos a punto de ponerse azules. Estamos respirando de nuevo. Muchas gracias, muchas gracias. Se encima cachondos.
A
Sí, sí, sí. Yo quería recordar a Carlos González Pintado que cuando escuchó esta conversación tenía 22 años, porque conocí sus escritos gracias a un oyente hace años, un muy amigo suyo, enfermero, que se llama Luis Miguel Platero, y que fue el que le animó a Carlos, A Carlos. Carlos González, a escribir toda su experiencia profesional en la NASA. Él no hacía nada. Escríbelo, que sabes muchas cosas. Y como yo he conocido cómo fueron aquellos inicios de la NASA gracias a Carlos González Pintado, pues no quería dejar de decirlo.
C
He visto una luz hace tiempo. Venus se apagó. Visto morir una estrella en el cielo de Orión. No hay señal. No hay señal de vida humana. Y yo perdido el tiempo. Perdido en otra dimensión.
B
Parece que NASA. Oye, Vamos al principio. ¿Cómo nació y por qué?
A
La NASA nació en plena Guerra Fría, en plena grafía de Estados Unidos con la Unión Soviética, para ver si los yanquis tocaban balón. Estaba jugando un partido en el que los rusos estaban ganando por goleada. Venga a lanzar Sputniks. Venga a enviar perritos al espacio. Y mientras Estados Unidos, cada vez que quería lanzar algo fuera de la atmósfera, no conseguía despegarlo de Cabo Cañaveral, es que les explotaba en la mismísima rampa de lanzamiento. Estaba claro que tenían que tomarse en serio eso de la carrera espacial, porque los americanos se habían dormido en los laureles menospreciando al enemigo, cuando se enteraron de que la Unión Soviética había conseguido dar la vuelta a la Tierra con el satélite Sputnik. Eso es una bola de hojalata cutre. No tiene mayor importancia. Pero claro, cuando lanzaron el segundo Sputnik con un ser vivo dentro, la perrita Laika, que no se llamaba Laika, ahí se les bajaron los humos.
B
Has dicho que no se llamaba Laika. Ahí ya circulaban las fake news, porque dijeron en su momento que la perrita regresó viva. Mentira podrida. Mucho tiempo después se supo que mintieron porque Laika murió a las 5 horas apenas del despegue.
A
Sí, sí lo reconocieron en 2002.
B
Ya les costó.
A
También fue una mentira a medias, que luego lo explicaron, o una media verdad, porque los soviéticos enseñaron a una laica viva después del vuelo. Y era verdad. Era Laika. Presentaron a la prensa a otra laica, porque había muchas laicas. Laika es una raza de perro asiático que tiene mezcla con la perra que lanzaron. En realidad su nombre era Krudyafka, que significaba algo así como Ricitos. Pero la que enseñaron fue a otra perra que estrictamente también era laica, porque era de la misma raza. Una trampa. El caso es que, pese al cambiazo a las perritas, Estados Unidos estaba atrasadísimo en la carrera espacial. Mientras los estadounidenses lloraban sus fracasos, los soviéticos iban de celebración en celebración sin soltar la botella de vodka Nasdrovia. La NASA nació con el objetivo de enviar un humano al espacio y que volviera para contarlo. Evidentemente, así nació el primer proyecto de la NASA, que era el proyecto Mercury. Era un programa de siete vuelos. Si alguien quiere ver de qué iba esto, más o menos, que busque. La peli Elegidos para la Gloria es de 1983. Uno de mis actores favoritos está, Ed Harris. Esto de Elegidos para la gloria no es el título original, pero aquí no le sonó bien la traducción y pusieron eso de gloria. El título original era The Right Staff, algo así. Pronuncio fatal. Ese es el título original. Es una expresión que se traduce por más o menos como lo que hay que tener. Es una expresión inglesa.
B
Con un par.
A
Con un par. Más o menos lo que hay que tener. Pero ellos se refieren al coraje, al arrojo, al valor.
B
Nosotros también.
A
Bueno, sí, pero aquí también dices eso. Ven aquí. Si tienen lo que hay que tener, lo traducimos más por huevos.
B
Por huevos, efectivamente.
A
Bueno, pues como eso se iba a traducir por huevos, le cambiaron el título por Elegidos para la gloria. Yo no me acuerdo si cuentan toda la verdad de cómo fue el proceso de selección. Por cierto, tuvo cuatro Óscar la Pellino.
B
Sí. Mira, estamos escuchando la banda sonora. Un poquito. La cosa épica.
A
Sí, muy bonita.
B
A mí me gustó mucho. A mí también. ¿Tiene años ya la peli?
A
Desde el 83. Fíjate que la Y si cuentan, no lo recuerdo porque yo no lo he revisado, de cómo fue el proceso de selección de los primeros hombres destinados.
B
Pero sabemos cómo fue ese proceso.
A
Fue casi gracioso. Por eso digo que no recuerdo si lo cuentan en la peli. No por el proceso de elección, como por el proceso de descarte. El propio Eisenhower, que era muy militar, por supuesto, decidió que sólo podrían ser candidatos astronautas quienes hubieran sido pilotos de pruebas en los ejércitos de los Estados Unidos. Dijeron, si ponemos esto como corte, se van a presentar muy pocos. Bueno, pues No, se presentaron 508. Y ahí dijeron, vamos a pedir más requisitos. Tener menos de 40 años, pesar menos de 70 kilos, medir menos de 1,70 y tener como poco 15.000 horas de vuelo. Con esto se quitaron de encima a 398 candidatos de un plomazo. Pero claro, 110 aún seguían siendo muchos. Después de una entrevista con los instructores, yo no sé qué miedo les meterían, que acabó renunciando la mayoría y sólo quedaron 32. Los exámenes médicos redujeron los candidatos a 18, pero seguían sobrando 11, porque la NASA solo quería a 7 para su proyecto Mercury. Y entonces se inventaron pruebas físicas durísimas para ir descartando. Entre ellas el famoso centrifugado.
B
Horroroso.
A
Casi los matan a vueltas. Casi los matan. Pero es que todos aguantaron, así que los putearon más. Esto me parece horrible. Les echaron agua helada en los oídos para ver cuánto aguantaban el dolor de cabeza y cuánto tardaban en recuperar el equilibrio, porque claro, ahí iban como patos. Les metieron también los pies en agua helada durante 7 minutos. Les hicieron correr en una cinta, aumentándoles la pendiente 5 grados cada media hora. Les preguntaban cosas de cultura general con bajos niveles de oxígeno, como si estuvieran en el Everest, a ver si estaban o no agilipollados. Les metieron en sitios con un ruido horrible para ver si escuchaban las instrucciones. Bueno, de toda esa tortura, de todo eso salieron siete. De ahí salen Shepard, Grisson, Cooper, Sherra, Slayton, Glenn y Carpenter. Esos fueron los Mercury 7, los elegidos para la gloria, los que tenían lo que hay que tener.
B
Oye, Nieves, ¿Y sabemos quién realizó el primer vuelo? Porque sabemos el que se hizo más famoso, que fue el de John Glenn. Pero creo que no era el primero.
A
No, no, no fue Glenn hizo el tercer vuelo.
B
Ah, vale.
A
Shepard hizo el primero. Fue el seleccionado para el primero. Pero bueno, fue una birria de vuelo. Después de todas las perrerías que me habéis hecho, debió pensar voy a hacer solo un vuelo suborbital. Que eso es subir ahí mismo, a unos cientos de kilómetros. No me quiero meter en bergenales que no controlo. Pero vamos, muy poco. Y encima los soviéticos. Resulta que lanzaron a Yuri Gagarin 23 días antes que a Shepard. Que se dio una vuelta alrededor de la Tierra y que volvió tío, tan contento. Estaba claro que los rusos seguían metiendo goles. Y entonces fueron los yanquis los que se agarraron la botella de vodka. Aunque el primer vuelo tripulado de la NASA, ya sabes, no fue un humano.
B
Bueno, seguía la tradición. Igual que el otro día contamos que el primer vuelo en globo. Los franceses enviaron a una abeja, una oveja, un gallo y no sé qué más. Los rusos lanzaron una perra y los norteamericanos a un mono que tenía nombre. Además.
A
Era un chimpancé. Igual que no se atrevieron los hermanos Montgolfier a enviar a un humano. Por si acaso allá arriba no se podía respirar. Los yanquis tampoco se atrevieron a que uno de sus astronautas volviera tocado de la cabeza o yo que sé. Se les volvían las orejas del revés. Pero antes del chimpancé enviaron moscas de la fruta españolas. Toma ya. No sé por qué españolas, pero mosquas de la fruta españolas fueron las primeras que volaron. Monos pequeños, tití de esos chiquitillos. Ardillas. Hasta que enviaron al amigo Ham, que era listo y lo entrenaron bien para. Tenía que ser un poco listo para saber si a su regreso presentaba desequilibrios mentales. El amigo Ham volvió en perfecto estado. Y lo mismo que a la oveja de los Montgolfier, le brindaron luego una vida maravillosa. El chimpancé ha vivido el resto de su vida como un cura maravilloso. Y después fue cuando ya mandaron a Shepard, con el que hubo un percance en el despegue. Los primeros trajes de astronautas del proyecto Mercury eran muy vulgares comparados con lo que vemos ahora. No estaban presurizados, eran como los que usaban los pilotos de aviones supersónicos. Y tampoco estaban protegidos contra las necesidades fisiológicas. Y el astronauta Shepard, que hay que entender que estaría de los nervios a punto del lanzamiento. Tengo que ir al servicio, me hago pis. Le perdona, aguántate porque el vuelo además va a ser corto. No podemos pararlo todo. Que es que me lo hago encima, dijo Shepard, dijeron, Pues tú mismo. Y el primer astronauta estadounidense que ascendió al espacio hizo su vuelo todo mojadito, además con riesgo de electrocución. Tantas pruebas físicas, tantas exigencias técnicas, tanta preparación tecnológica. Y a los de la NASA se les olvidó decir a los hombres del proyecto Mercury que antes de embarcar hay que ir al servicio.
B
Bueno, es verdad que la NASA, de la que hoy celebramos su aniversario, ya no está sola. Están los chinos, está la Agencia Espacial Europea. El otro día contamos esa reproducción que han hecho de un paisaje lunar para que se entren los astronautas, o sea que, como dicen en mi Tierra, comes are. Ahora hay más gente aparte de la NASA, pero está muy bien recordar su nacimiento a la nieve mañana más.
A
Muchas gracias.
B
Cuídate.
A
Un beso. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
C
Like a restlessness will inside a letter box They stumble blindly as they make their way across the universe Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Sounds of laughter shades of earth are ringing through my open mind Inciting and inviting me Limitless undying of which shines ar me like a million suns and draws me on and off across the universe shy. Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my.
A
World.
C
Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Nothing's gonna change my world Shudder.
SER Podcast | October 1, 2024
Con Nieves Concostrina y Carlas Francino
Este episodio de "Acontece que no es poco" celebra el nacimiento de la NASA, el organismo emblemático de la exploración espacial estadounidense fundada el 1 de octubre de 1958. Nieves Concostrina, fiel a su estilo desenfadado y minucioso, repasa los orígenes de la agencia, anécdotas históricas, el papel crucial de España (y específicamente de Fresnedillas) en la llegada a la Luna y las insólitas pruebas a las que se sometieron los primeros candidatos a astronautas. El episodio también recuerda figuras poco conocidas en la historia del espacio y desmonta algunas leyendas sobre la carrera espacial entre la URSS y EEUU.
Memorable:
Quote memorable:
Este episodio, con el sello irónico y detallista de Nieves Concostrina, no solo conmemora el cumpleaños de la NASA, sino que arroja luz sobre la intrahistoria menos conocida y más humana de la carrera espacial, recordando los logros y los tropiezos (desde Fresnedillas hasta el primer pis astronáutico). Una travesía ágil, rebosante de anécdotas curiosas y desmontando mitos, perfecta para quien quiera entender, en clave crítica, la aventura de conquistar el espacio.