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Nieves Costrina
En La Ventana Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con Costrina, Cadena SER.
Carlos
Es posible que a los oyentes más jóvenes, que alguno hay, no le suene gran cosa la frase de más se perdió en Cuba, o si les suena, tal vez no sepan localizarla en el tiempo, no calibren su significado. Así que hoy, Nieves con costrina. Buenas tardes.
Nieves Costrina
Hola, Carlos.
Carlos
Hoy vamos a echarles una mano aquí en La Ventana, en este Acontece que no es poco. Y el inicio de la crónica o de la explicación lo fechamos tal día como hoy, 10 de diciembre, en París, porque ese día, a ver si lo digo bien, ese día se va oficialmente a la porra lo que había sido, que lo había sido el Imperio español.
Nieves Costrina
Pero ya se acabó el final de todo. Fíjate, este es un tema que en el cole nos traía un poco fritos, yo no sé si seguirá ocurriendo porque es que los profes podían atacar desde dos frentes el desastre colonial, el ocaso definitivo del imperio español en 1898, que por aquí te pillaba el de historia, o la famosa generación del 98, que.
Carlos
Por aquí te pillaba el de literatura, por los dos.
Nieves Costrina
Y es que siempre nos han enseñado que esa generación de escritores estuvo íntimamente ligada a aquel hecho históric que supuso comprobar que, como dijo María Jiménez, se acabó, que se perdió hasta la última parcela que quedaba en América y en Asia. Qué final de siglo español tan desastroso. Marimía, quién te ha visto y quién te ve, pensaban algunos al asistir al funeral del Imperio español que se alargó durante los tres últimos meses de aquel desastroso año para acabar con el entierro sin honores, además, el 10 de diciembre de 1898. Ese día se firmó el Tratado de París, liquidándolo todo, absolutamente todo. Aquel día culminaron negociaciones muy duras con una España sin capacidad de maniobra, más pérdidas territoriales de las esperadas, un enemigo yanqui que estaba crecidísimo, los españoles muy depres porque la prensa les metió entre ceja y ceja una fiebre patriótica que parecía que los americanos iban a rendirse, pidiendo clemencia, inculcando esa prensa un orgullo ultranacionalista que fue muy perjudicial. En fin, todo mal. Sí, sí, lo mismo no lo sé, porque esto es una cosa mía, la única que tuvo un asomo de sensatez y determinación a la hora de acabar con aquel desastre de una maldita vez fue la reina regente María Cristina de Austria. Mira tú qué chorrecha. I know she turned, She love you much more.
Carlos
A ver, después de los lloros pregunta es que has dicho la regente tuvo un papel tan activo en este asunto. Lo pregunto por qué era la reina, pero ya sabemos, aunque fuera regente, que poco o nada debería poder decir porque el rey o la reina reinan pero no gobiernan. En principio.
Nieves Costrina
Así es, sí, pero ya sabes que pueden liarla cuando quieran. Pueden negarse a firmar lo que les exige el gobierno. Acuérdate, cuando hablamos ya lo contamos con lo de la marcha de los camisones sobre Roma.
Carlos
Es verdad lo del rey de Italia.
Nieves Costrina
Claro, el rey de Italia, Víctor Manuel III reinaba, no gobernaba, pero se negó a firmar el decreto del Consejo de Ministros para frenar el avance de Mussolini y fíjate la que vino encima o también lo que pueden hacer es firmar algo sin permiso de las Cortes, como fue el caso de María Cristina de Austria que firmó la cesión de los territorios para acabar con aquella pesadilla. Lo que digo es cosa mía, insisto, pero igual es una deducción, puedo estar equivocada o lo mismo no, pero igual el hecho de que fuera austriaca, de no estar cegada por un patrioterismo español que no sentía, pues quién sabe, puede que esa falta de pasión nacionalista la convirtieran una de las pocas personas en este país en aquel momento con perspectiva de lo que de verdad ocurría. Y lo que ocurría es que después de la firma del tratado Leonino en París por parte de los diplomáticos y expertos españoles enviados que tuvieron que trata quina y negociar durante meses, cada sesión de negociación de las cláusulas del tratado, cada negociación venía con un susto, con un mosqueo. Voy a explicar primero esto. Cuando el comité de expertos acudió a París para negociar los términos del tratado, llevaban asumido que la pérdida de Cuba era innegociable y la pérdida de la isla de Guam, que era la mayor del archipiélago de las Marianas, eso también era irremediable.
Carlos
Las Marianas son las que están en mitad del Pacífico. Pero en esa negociación España perdió Guam o perdía todas las Marianas.
Nieves Costrina
Creyeron que perderían solo Guam. Pero es que dos meses después de aquel diciembre del 98, en febrero de 1899 se perdieron todas las Marianas, se perdieron las Carolinas, se perdieron las Palau, las Carolinas se las tuvieron que vender Alemania a precio de ganga. Todo lo que tenía España en Micronesia se perdió. Es que el mundo ya era otro. ¿Cómo iba a defender este país? Iba a decir medio arruinado, no arruinado. ¿Cómo iba a defender la propiedad de 6.000 islas, que la micronesis eran 6.000 islas en la otra punta del mundo y sin un maldito barco que nos los habían hundido todos? Eso era imposible. Después de asumir España que se perdía Guam y Cuba sin más remedio, confiaron que en las negociaciones de París se nos permitiera conservar Puerto Rico. Puerto Rico nos dejáis, pero nada, ruina. Los estadounidenses no perdonaron ni una. Era un país que había ganado, era un país muy poderoso en plena ansia expansionista y no iban a hacer concesiones de ninguna manera. Exigieron Cuba, la isla de Guam, Puerto Rico y obligaron a España a ceder Filipinas por 20 millones de dólares o España tragaba con eso o la guerra se reanudaba. Y eso es lo que hubo que firmar el día 10 de diciembre y se firmó allí en París. Lo siguiente era que ese tratado firmado allí en Francia se ratificara en las Cortes en España, en Madrid y las Cortes dijeron que no lo iban a aceptar porque los señores diputados seguían viviendo en los mundos de Yupi del añejo imperio español. Ese tratado era humillante y no lo iban a aceptar de ninguna manera. Fue la regente, que es a lo que iba antes, fue la regente María Cristina de Austria, No confundir con la.
Carlos
Otra Cristina, No, por favor, luego nos liamos.
Nieves Costrina
La de Austria, La de Austria. Bueno, pues fue ella la que sin esperar a la negativa de las Cortes firmó la ratificación del tratado. Lo firma ella, pero claro, el artículo 55 de la Constitución impedía que la reina pudiera decidir, por eso que decías tú, la reina reina pero no gobierna, no podía decidir sin permiso parlamentario la cesión de territorio español. Y es que estaba aceptando la cesión de Cuba, Guam, Puerto Rico y Filipinas.
Carlos
Al fin del mundo.
Nieves Costrina
¿Why does the sun go unshining? ¿Why does the sea rush to show? Don't they know it's the end of the world Cause you don't love me anymore.
Carlos
Oye, ¿Y las Cortes que hacían a todo esto? Se lo miraban que pensaban rechazar el tratado reanudar la guerra en qué estaban.
Nieves Costrina
Esto no había por dónde cogerlo. A ver, España está. Es que no había. Si es que no había. Con España no podía reanudar nada. Si no tenía nada. Y todo el mundo, toda Europa, diciendo que lo dejéis ya, que esto se ha acabado ya. Bueno, pero ellos, las Cortes, el orgullo patrio por encima de todo, orgullo que creo Cristina de Austria no tenía. Parece que era una buena observadora y estaba bien informada de la política internacional y nacional. Una cosa es que fuera una reina profesional y que trabajara a favor del país que regía, sin duda. Pero otra, creo yo, que se sintiera española con el orgullo herido. Yo creo que eso no pasaba para nada. Debía pensar pero si esto ya lo sabía yo. Esto se estaba viendo venir. Vaya palizón que nos han dado. Tampoco podía hacer nada porque como regente se tenía que limitar a poner una sonrisa al nuevo presidente del gobierno cuando tocaba alternarse. Acuérdate que estaban en el acuerdo Carlos Castaño. Pero diferenciaba muy bien entre uno y otro. Hay un ejemplo muy el embajador francés en España dejó por escrito una confidencia que le hizo la regente en 1897. Decía que María Cristina no se dejaba impresionar por los telegramas optimistas de Valeriano Weyler. Ahora decimos quién era este personaje que engaña, esto dicho por la reina, que engaña a su país para eternizar una guerra de la que vive. Y que la reina era consciente de los funestos efectos de la política de Cánovas. Palabras de la los dos hombres nefastos de este país, dijo ella.
Carlos
Recordemos que en ese momento Antonio Cánovas, el presidente del gobierno conservador, y el tal Weyler este que decías, Porque da la sensación de que los conocía muy bien a los dos.
Nieves Costrina
Que sí los conocía. Valeriano Weyler fue el gobernador general de Cuba, la máxima autoridad en la isla. Era un militar muy español y mucho español. Es muy gracioso porque en las fotos aparece con el pecho de la guerrera cuajado de chapas. Es que no le entra ni una medalla. Está todo, todo, todo. Y este la lió muy parda. En Cuba la liaron los dos Cánovas con su intolerante inmovilismo. Esos eran los funestos efectos de su política a los que se refería la reina, que se negaba a dar la más mínima concesión a la isla pese a que toda la comunidad internacional llevaba tiempo diciéndole a España que había que darle la autonomía a los cubanos, si no la independencia que venían reclamando. Había que dar autonomía. Y Cánova que no. Y el tal Valeriano Weyler llegó a la isla como gobernador y dijo eso. Esto lo arreglo yo, a mí me dejáis solo. Esto es como el militar de Valencia, ¿Sabes? Llegaba a yo lo arreglo al margen de todos. Fue el que se inventó en Cuba una cosa que llamó reconcentraciones. Consistió en que para evitar que los campesinos se unieran a los mambises, los mambises eran los guerrilleros independentistas cubanos, para evitar que los campesinos se unieran, fueron concentrados en poblados vigilados por el ejército, sin posibilidad de salir bajo pena de muerte. Pero los encerraron sin suficientes víveres, sin higiene, con un maltrato tremendo. Los campesinos fueron evacuados por la fuerza a estos lugares de reconcentración. El hambre fue atroz, sobre todo entre mujeres, ancianos y niños. Porque claro, con los hombres se consiguió el efecto contrario. Huyeron para unirse a los bambises. No hay cifras exactas de los campesinos que murieron en esas reconcentraciones. Los yanquis exageraron diciendo que los españoles habían provocado la muerte por hambre y enfermedades de 200.000 personas en esas aldeas de reconcentración. Ahora bien, se sabe que seguro, seguro, murieron no menos de 50.000.
Carlos
Una barbaridad.
Nieves Costrina
Esta es otra cosa. Muy bueno. Aquello fue tremendo. Si vierais esto, es como los campos de concentración nazi. Las fotos de mujeres y niños esqueléticos son tremendas.
Carlos
Pero has dicho que pese a ir la guerra de mal en peor, el gobernador este mandaba mensajes optimistas. Y que la prensa, has dicho, también alentó un sentimiento patriótico que no ayudaba a ver la realidad de cómo estaban las cosas.
Nieves Costrina
Fue todo una gran mente. Hace unos días hablábamos en un acontecido sobre el nacimiento de la prensa amarilla en Estados Unidos, que no estabas. Lo hicimos Marta y yo. Pero ojo, la que tuvimos aquí la prensa amarilla aquí en el mismo año, fue tremenda. Los políticos y la prensa manipularon, engañaron a la opinión pública. Desde la prensa se alentó un nacionalismo exagerado, por supuesto, xenófobo y racista, que estamos hablando de Cuba. Se necesitaba el entusiasmo de la plebe Pero lo que se estaba defendiendo en Cuba eran los intereses económicos de los grandes apellidos. Había intereses esclavistas, entre ellos los de María Cristina de Borbón y su marido, que eran negreros. Allí las grandes familias tenían las plantaciones de tabaco, de azúcar. Todo eso lo perderían los señoritos si se producía la independencia. Defender eso no era defender la patria. Pero las élites convencieron a los ciudadanos de que defenderlos a ellos era ser buen español. Y la prensa es la que se ocupó de eso. Se publicaban tantas mentiras, pero tan patriotas todas, que los españoles estaban alejadísimos de la realidad. Pero las ventas de periódicos se dispararon. Todo el mundo quería leer la superioridad española frente a esa. Y leo gentuza yanqui sin honor ni patria. Una nación sin unidad. Ya estamos como una grande y libre. Que decían que luchaban solo por el negocio, no por el honor.
Carlos
Mira tú.
Nieves Costrina
Se publicaban grabados donde los soldados españoles eran despedidos entre la euforia de la población. Ya todo mentira. La verdad era que los más desgraciados seguían siendo reclutados para la guerra mientras los patriotas pudientes se libraban pagando. Las madres se tiraban a frenar los trenes que se llevaban a sus hijos o se desgarraban en los puertos de donde partían. Después de la guerra, la prensa sufrió una de sus peores crisis. Muchos periódicos cerraron. Los periodistas y las cabeceras perdieron. Credibil aborregada opinión pública se percató de que había sido engañada con una cobertura sensacionalista, patriotera y falsa. Porque vender mentiras a veces tiene un precio.
Carlos
Más se perdió en Cuba. Ya lo creo que se perdió. Bueno, Nieves, mañana. No, no te lo vas a creer, pero mañana hay fútbol. ¿Mañana? Sí, mañana. Mañana tenemos Champions. La semana pasada fue liga entre semana. Mañana champiñones, o sea que nos reencontramos. Ya el jueves, ¿No? El jueves 12.
Nieves Costrina
Yo no sé, ya he perdido la cuenta.
Carlos
El jueves. El jueves. El jueves. Venga. Un beso, Nieves. Adiós.
Nieves Costrina
Gracias, Carla. ¿Cha.
Unknown Singer
Kills the things you love Fear's a powerful thing Can turn your heart black You can trust It'll take your godfield song Feel the devil's enders? ¿Well I dreamed of you last night In a field of blood and stone Blood began to dry My smell began to rise While I dreamed of you last night In a field of mud and bone Where your blood began to.
Nieves Costrina
Dry.
Unknown Singer
Smell began to rise We got God on our side We're just trying to survive What if what you do to survive kills the things you love? Fear's a powerful flame It'll turn your heart black you can trust It'll take your godfield soul Fill up with devils.
Nieves Costrina
And.
Unknown Singer
Take your god feelings.
Host: Nieves Concostrina
Date: December 10, 2024
Episode: "Acontece que no es poco | 10 de diciembre de 1898: Firma de la Paz de París. Definitivamente, a la porra el imperio español"
In this episode of "Acontece que no es poco," Nieves Concostrina and Carlos revisit December 10, 1898, the date on which the Treaty of Paris was signed. The agreement marked the definitive end of the Spanish Empire, resulting in the loss of its last significant overseas territories. Through Concostrina’s trademark sharp wit and historical insight, the episode unpacks the hard negotiations, the psychological blow to Spain, and the cascade of political and social aftershocks—often debunking patriotic myths and exposing the harsh truths behind the “Disaster of 1898”.
Opening Reflections:
Carlos contextualizes the famous phrase “más se perdió en Cuba” and how the end of the empire is often trivialized or misunderstood by younger generations.
End of an Era:
Concostrina emphasizes the historic and emotional closure of the Spanish colonial era:
Decisive Leadership in Crisis:
Despite the limitations of a regency, Concostrina suggests María Cristina of Austria was uniquely pragmatic, possibly owing to her foreign origin.
Constitutional Limits and Personal Agency:
She bypassed the opposition of the Cortes and ratified the treaty herself, despite constitutional restrictions:
Unexpected Losses:
Spain expected to lose Cuba and Guam but ended up also losing Puerto Rico, the Philippines, and all territories in Micronesia, some sold to Germany for a pittance.
American Demands:
The U.S. made no concessions, demanding not only Cuba and Puerto Rico but also the Philippines (for $20 million), under threat of resuming war.
Parliamentary Disconnect:
The Spanish Cortes refused to accept the reality of defeat, clinging to patriotic fantasy even when reinitiating conflict was impossible.
Testimonial from the French Ambassador:
Evidence of María Cristina’s lucidity and skepticism toward Spanish leadership.
Valeriano Weyler and the ‘Reconcentraciones’:
The brutal policy of forcibly regrouping rural Cubans in camps led to tens of thousands of deaths from hunger and disease.
Comparison to Nazi Camps:
Concostrina draws a stark parallel.
Yellow Journalism on Both Sides:
Both Spanish and U.S. media inflamed public opinion and fed unrealistic expectations.
Defending Elites, Not the Nation:
The war was framed as patriotic, but it was primarily about the economic interests of privileged families.
Aftermath for the Press:
The end of the war exposed the manipulation and discredited many newspapers.
Nieves Concostrina brings her signature blend of mordant humor and incisive historical analysis to a painful episode in Spanish history, openly challenging myths and conventions. She is unsparing in her critique of both the establishment and popular complicity, while Carlos maintains an engaging, curious stance that invites clarification and elaboration.
This episode offers a sobering, demythologized portrait of Spain’s imperial collapse—a story of denial, misplaced pride, political dysfunction, and real human tragedy. It stands out for its clear-eyed assessment, rich detail, and willingness to challenge comfortable narratives about Spain, its leaders, and the press. For anyone seeking a critical but accessible recounting of the end of the Spanish Empire, this conversation is essential listening.