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Nieves
En la ventana Acontece, que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
Marta
A ver, como ya hemos tenido nuestra dosis de Borbones en la ventana de la tele. Nieves, en este Acontece no va a aparecer ni el Mastuerzo, ni su padre, ni su hijo, ni ninguno de ellos. Vamos a hablar de alta geopolítica, de geopolítica internacional. Nos vamos a remontar a un día como hoy, de hace justo 80 años. Termina la conferencia de Yalta. Entonces Roosevelt, Churchill y Stalin se pudieron reunir, fíjate, en la Crimea actual, y allí van a configurar esa Europa de posguerra. Va a ser también el preludio de la Guerra Fría.
Nieves
Ahí vamos a dejar a descansar los Borbones. Vamos con los políticos, bastante han tenido.
Marta
Sí.
Nieves
El otro día dejamos a. A los tres líderes mangoneadores, Churchill, Roosevelt y Stalin, reunidos en una cumbre en Teherán, diseñando la estrategia para acabar con Hitler y ganar la Segunda Guerra Mundial. Y hoy nos vamos, un año y dos meses después, a otra cumbre, a la cumbre de Yalta, para conocer cómo decidieron que iba a ser el mundo cuando esa guerra estuviera ganada en Europa. Y hay que ver la habilidad de Stalin para llevarse a su terreno otra vez al primer ministro británico Winston Churchill y al presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, o sea, los convenció. Los convenció para reunirse primero en Teherán, que está al ladito de la Unión Soviética, y a donde Stalin llegó el tan pancho en su tren personal, y mientras los otros dos se jugaban el pescuezo llegando hasta Teherán en plena guerra, y se los volvió a llevar a Yalta, a la península de Crimea, a Ucrania, para este segundo encuentro, en donde preparó un escenario lo mejor que se pudo, porque después de cuatro años de guerra, la Unión Soviética estaba devastada, estaba en ruinas. El 11 de febrero de 1945, 80 años hemos dicho, finalizó la conferencia de Yalta. No olvidemos, ni dejemos de recordárselo a los demás, que hace sólo 80 años el mundo fue un infierno provocado por la ultraderecha, en donde murieron 60 millones de personas gracias a personajes como Hitler o a sus más recientes admiradores, Elon Musk o Donald Trump. Tras. Tras la conferencia de Yalta, todos se fueron a casa con las cosas perfectamente claras y seguros de que a Hitler le quedaban dos telediarios. Y era verdad, así era Alemania, estaba derrotada, pero dejó tal rastro de muerte, de odio y de miseria, que en realidad aquí no ganó nadie.
Marta
Y en Yalta, aunque siguió y se consolidó la buena sintonía entre Roosevelt y Stalin, a Churchill no se le había pasado el enfado.
Nieves
Ya contamos que estuvieron a cara de perro en Teherán. Y es verdad. Es que no se fiaba nada Churchill no se fiaba nada de Stalin. Y eso que se tuvo que comer el éxito del desembarco de Normandía, al que tantos inconvenientes había puesto Churchill no quería que se hiciera aquel desembarco allí. Stalin eligió para las reuniones y el alojamiento durante aquellos ocho días de cumbre en Yalta, el palacio de Libadia, que era una antigua residencia de verano de los zares en un principio, y que acabó siendo cuartel general nazi durante la ocupación, es decir, cuando los nazis se fueron. Es que aquello estaba destrozado. Allí sólo quedaron colgados dos cuadros. Bueno, pues esos dos cuadros Stalin los puso en la habitación de Roosevelt. Su amiguito iba a tener lo mejor. El palacio tenía 50 habitaciones y allí tenían que alojarse tres delegaciones diplomáticas con mogollón de gente. Imagínate lo que mueve esto. Iban militares, ministros, secretarios, traductores, asistentes personales, asesores. Los mejor parados, lógicamente, fueron los coroneles y los propios mandatarios, porque los demás tuvieron que dormir de diez en diez en habitaciones con orinales y palanganas, porque sólo había un baño en ese palacio para cada veinte personas. Le pusieron orinales debajo de la cama para que se apañaran. En fin, esto es solo anecdotario, porque tampoco se podía esperar más en un país destruido por la guerra. Con todo, Stalin intentó que se llevaran una buena imagen y que sintieran que los rusos se habían esforzado en proporcionar una estancia agradable. Llevaron desde Moscú todo para la decoración. Fueron.
Iba a decir decena, no, fueron centenares de vagones con muebles, con alfombras, hasta con árboles se llevaron allí para trasplantarlos y poner bonitos los jardines. Hubo un mariscal de la delegación británica, que no sé si por meter el dedo en el ojo, porque era tonto, vio un estanque, un estanque que había en las afueras del palacio, y dijo Oh, yo creía que en estos estanques habría peces rojos. Y Stalin dijo traigan peces rojos. Y al día siguiente, efectivamente, los estanques tenían peces rojos.
Marta
Bueno, vamos con los asuntos que se trataron en aquella cumbre en Yalta.
Nieves
Sí. A ver, la cumbre arrancó con tres asuntos en la orden del día. Uno, adopción del plan de Dunbarton Oaks. No sé si Dumbarton o Dumbarton. No sé cómo se pronuncia exactamente. Ahora contamos de qué iba esto. Este plan de Dumbarton Oaks era para la Organización de las Naciones Unidas y qué derechos iban a tener los países pequeños en esa organización. Segundo, las condiciones que se le iban a poner a Alemania en su rendición. Y tercer punto, ver cómo se iban a repartir Polonia y el resto de países liberados de los nazis durante diez años. No se supo oficialmente lo que se había hablado en Yalta, ni los acuerdos a los que se llegaron. Se hizo público un comunicado, pero nadie contó los pormenores de las reuniones, ni los cotilleos, ni los roces, ni los desencuentros, nada. Fue en 1955 cuando al periódico The New York Times le filtraron las notas de un consejero presidencial de Roosevelt y se publicaron esas transcripciones. Eso que contamos el otro día de las confidencias que se hacían Roosevelt y Stalin a espaldas de Churchill, se supo a partir de estas transcripciones. Recuerdo una, como cuando el yanqui le dijo al soviético eso de que el pueblo inglés, porque Roosevelt odiaba Churchill, el pueblo inglés es un pueblo muy especial, quiere tener su pastel y comer del. Del otr.
A ver.
Marta
¿Y qué era eso del plan Dunbarton Oak?
Nieves
A ver. El plan fue lo que salió de una serie de reuniones celebradas en Washington Sex En 1944, en una mansión que se llama así, se llama Dumbarton Oaks, en el barrio de Georgetown. Allí se diseñó el inicio de la ONU. Estas reuniones en Washington fueron consecuencia de lo que contábamos que ocurrió en Teherán, cuando Roosevelt convenció a Stalin para que le apoyara en su plan para crear la ONU. Como Stalin le dijo que sí, que sí, que lo apoyaba, se iniciaron las reuniones para ver cómo organizarían la ONU en posguerra para sustituir a la fracasada Sociedad de Naciones. Dicho con otras palabras, allí estaban cortando el bacalao en esta mansión y diciendo este sí, este no. Yo voy a mandar mucho y tú vas a esta de adorno. Pero vamos, te vamos a dejar que estés para que te creas alguien. Más o menos mi propia deducción. En ese encuentro en Dunbartonoaks hubo diplomáticos de la Unión Soviética, de Estados Unidos, de China, de Reino Unido y de otros países que también fueron invitados Los puntos que quedaron sin definir allí en Washington son los que se resolvieron en Yalta. Y por eso es de Yalta de donde sale definitivamente no sólo el Consejo de Seguridad de la ONU sino que dentro de ese Consejo de Seguridad solo cuatro grandes iban a tener derecho a veto. Porque como dijo Stalin, sería ridículo que Albania tuviera un voto de igual importancia al de las tres potencias que habían ganado la guerra. Esto trajo alguna fricción porque Roosevelt y Churchill decían que hombre, que eso no era muy democrático. Pero Roosevelt acabó bueno, venga, va, mandamos cuatro grandes y a los otros ciento y pico que les den. Churchill al final se salió con la suya de incluir a Francia y que fueran cinco, no cuatro. En ese Consejo de Seguridad se acordaron muchas cosas.
Marta
Pero si alguien salió mal parado, al margen lógicamente de Alemania, fue Polonia.
Nieves
Madre mía. Polonia. Polonia fue. Polonia fue un perrillo apaleado directamente. Y he dicho antes que hasta 1955 no se conocieron detalles de las reuniones por la filtración de las notas de un asistente. Pero el protocolo con los 14 acuerdos firmados por los tres grandes no se dio a conocer hasta 1957. ¿Lo hizo EEUU? ¿Por qué juraron guardar silencio y tardaron 12 años en darlo a conocer? Pues esto sigue siendo un misterio. Lo único que se hizo público tras la clausura de La cumbre aquel 11 de febrero fue un escueto comunicado donde se informaba de poca cosa. Que en cuanto Alemania se rindiera habría un absoluto desarme y desmilitarización. Que habría una ocupación por zonas bajo el control de los vencedores británicos, soviéticos y estadounidenses. Churchill volvió a conseguir aquí meter a Francia en ese reparto para que la división de Alemania y de Berlín fuera en cuatro zonas y no en tres. Y entre otros asuntos, el reparto de Polonia que acabó siendo víctima de todos. Stalin fue sin piedad a pegar un bocao de perro de presa. En el país le decían, hombre, que no podía empujar tanto la frontera hacia Occidente. Que eso iba a significar la expulsión de 8 millones de alemanes y que iba a traer también problemas. Se siente. Vino a decir más o menos que esas eran nuestras antiguas fronteras. ¿De cuándo eran esas fronteras? Preguntó Roosevelt. Y fue el ministro Molotov el que respondió Ah, de hace varios siglos. Y ahí Roosevelt volvió a replicar Pues siguiendo el mismo principio, los ingleses podrían pedir la devolución de lo que hoy es Estados Unidos. Fíjate qué curioso. Que es el mismo cuento chino que utiliza el genocida Estado de Israel para decir que Palestina es suya. Lo que estaba pensando, claro, claro, porque se la dio un tal Dios hace tres mil años.
Marta
Oye, ¿Y en esta cumbre bebieron tanto como en la de Teherán?
Nieves
Se pusieron como piojos, estaban todos como cucarachas, menudos tres eran. Es que están contados. Esto luego se conoció todo, claro, están contados hasta los brindis. Se hicieron 45 brindis por cualquier chorrada, por los ausentes, por los combatientes, por el futuro de la humanidad, por la paz en el mundo. Y Roosevelt, supongo que para chinchar a Churchill, animó a Stalin a que repitiera su brindis. ¿Que hizo? Enter. Por el fusilamiento de 50.000 oficiales nazis que tanto había cabreado al británico. Allí enteran a Churchill. Y además no se sabe quién bebía más, o sea, un político británico, Roy Jenkins, escribió que Churchill bebe cantidades ingentes de champán caucásico que acabarían con la salud de cualquier hombre corriente. Es verdad que este estaba más tiempo ebrio que sobrio y tampoco entendía nadie al principio cómo Stalin, sin dejar de beber constantemente y estar brindando en todas las cenas y comidas de trabajo en Yalta mantenía siempre el tipo, no se irritaba, siempre estaba tranquilo, no levantaba nunca la voz, siempre atento, perfectamente sobrio, hasta que un británico descubrió que es que Stalin se llenaba el vaso de vodka, bebía la mitad y a partir de ahí sólo rellenaba con agua. Claro, estaba perfecto. De aquella cumbre en Yalta, que por cierto, oficialmente se llama Conferencia de Crimea, pero nadie la llama así, salió como gran beneficiado Stalin. He dicho al principio que a Hitler le quedaban dos telediarios, pero es que a Roosevelt le quedaba uno. Dos meses después de Yalta, Roosevelt murió y todo lo que tenía previsto ahí se fue complicando porque a su sucesor en la presidencia, a Harry Truman, Stalin ya no le caía tan.
Marta
Miedos con costrino. Muchísimas gracias.
Nieves
Gracias a ti, Marta.
Marta
Un abrazo fuerte.
Nieves
Un beso. Chao.
Singer
Then I sit there getting stone mellow, feeling so good, so good.
¿I look down the bar, at the bar down I'm like, hey, hey, what do you want?
¿One bourbon, one scotch, one beheld.
Will the girls.
Tonight? I haven't seen the girls not a full ass I wanna get drunk, get off all my mind, I want brevin, one Scott, one behind.
Then I sit there drinking after a while I raised My head looked on the wall at the clock. On the wall by that time quarter two last call for alcohol. ¿I look down the bar at the bar channel I hey, what do you want?
One bourbon once got one deal.
Este episodio explora con humor y rigor histórico la Conferencia de Yalta, celebrada en febrero de 1945 al final de la Segunda Guerra Mundial. Nieves y Marta analizan cómo las decisiones tomadas por Roosevelt, Churchill y Stalin en Yalta definieron el mundo de la posguerra, sentando las bases de la ONU, el reparto de Europa y el inicio de la Guerra Fría. Todo bajo el particular estilo desenfadado y crítico de Nieves, que no duda en comparar protagonistas del pasado con figuras actuales.
Cita destacada – Nieves:
"El 11 de febrero de 1945, 80 años hemos dicho, finalizó la conferencia de Yalta. No olvidemos, ni dejemos de recordárselo a los demás, que hace sólo 80 años el mundo fue un infierno provocado por la ultraderecha..." [02:12]
Nieves mezcla la anécdota y la crítica contemporánea al referirse a los causantes actuales del "infierno" en el mundo, mencionando incluso a Elon Musk y Donald Trump.
Cita memorable:
"Hubo un mariscal de la delegación británica, que no sé si por meter el dedo en el ojo, vio un estanque en las afueras del palacio, y dijo: 'Oh, yo creía que en estos estanques habría peces rojos.' Y Stalin dijo: 'traigan peces rojos.' Y al día siguiente, efectivamente, los estanques tenían peces rojos."
[Nieves, 05:24]
[05:37] Nieves:
Lista los tres temas principales debatidos en la Conferencia:
El secretismo de los acuerdos: solo se conoció lo hablado muchos años después (por filtraciones a The New York Times en 1955 y publicación de los protocolos en 1957).
Se revelan intrigas y menosprecios entre los líderes, como la famosa frase de Roosevelt a Stalin sobre los ingleses queriendo "tener su pastel y comérselo".
Cita memorable:
"Roosevelt odiaba Churchill, el pueblo inglés es un pueblo muy especial, quiere tener su pastel y comer del otro."
[Nieves, 07:01]
[07:25] Nieves:
Explica cómo las reuniones previas en Washington sentaron las bases de la ONU y cómo la estructura final del Consejo de Seguridad (con derecho a veto solo para las grandes potencias) se terminó de acordar en Yalta.
Stalin rechaza la idea de igualdad de voto para estados pequeños:
"Sería ridículo que Albania tuviera un voto de igual importancia al de las tres potencias que habían ganado la guerra."
[Nieves, 08:50]
Churchill logra que Francia entre en el reparto y sean cinco los miembros permanentes, no cuatro.
[09:12] Marta y Nieves:
Cita memorable:
"Stalin fue sin piedad a pegar un bocao de perro de presa. [...] Roosevelt volvió a replicar: 'Pues siguiendo el mismo principio, los ingleses podrían pedir la devolución de lo que hoy es Estados Unidos.'"
[Nieves, 10:44]
[11:33] Marta y Nieves:
Cita memorable:
"Se pusieron como piojos, estaban todos como cucarachas, menudos tres eran. [...] Stalin se llenaba el vaso de vodka, bebía la mitad y a partir de ahí solo rellenaba con agua. Claro, estaba perfecto."
[Nieves, 11:37 y 12:44]
Nieves, [02:12]:
"Hace sólo 80 años el mundo fue un infierno provocado por la ultraderecha, en donde murieron 60 millones de personas gracias a personajes como Hitler o a sus más recientes admiradores, Elon Musk o Donald Trump."
Nieves, [05:24]:
"Y Stalin dijo: 'traigan peces rojos.' Y al día siguiente, efectivamente, los estanques tenían peces rojos."
Nieves, [07:01]:
"El pueblo inglés es un pueblo muy especial, quiere tener su pastel y comer del otro."
Nieves, [10:44]:
"Pues siguiendo el mismo principio, los ingleses podrían pedir la devolución de lo que hoy es Estados Unidos."
Nieves, [11:37]:
"Se hicieron 45 brindis por cualquier chorrada, por los ausentes, por los combatientes, por el futuro de la humanidad, por la paz en el mundo..."
Nieves, [12:44]:
"Stalin se llenaba el vaso de vodka, bebía la mitad y a partir de ahí sólo rellenaba con agua. Claro, estaba perfecto."
El episodio destila el inconfundible humor irónico de Nieves, mezclado con análisis crítico y guiños al presente. Abunda en anécdotas verídicas, comentarios ácidos sobre los grandes personajes y comparaciones punzantes con la geopolítica contemporánea.
Este capítulo explica de forma amena y clara las claves de la Conferencia de Yalta, sus consecuencias geopolíticas y humanas, y sus paralelismos con la actualidad. Quien no lo haya escuchado encontrará en este resumen una visión lúcida y sarcástica de cómo se diseñó el mundo de posguerra desde una mesa cargada de alcohol y tensiones diplomáticas.