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Nieves
En la ventana Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlos.
Carlos
Aquí estamos una semana más al pie del cañón. Y lo del cañón hoy nos conecta porque de la lista de tonterías que atesora al ser humano desde el origen de los tiempos, la guerra, cañón, la guerra quizás sea seguramente la más grave de todas, la más dañina, la más terrible. Pero es que incluso en las guerras, que de por sí son horrorosas, incluso ahí podemos encontrar episodios de una estulticia supina que darían para echarse unas risas si no fuera porque a veces esas tonterías acaban costando vidas, muchas vidas, muchísimas vidas.
Nieves
Yo no sé si la gente se habrá fijado, ocurre todos los años. Entonces, si no lo han visto este año, lo habrán visto otros, pero desde finales de octubre y hasta hoy, 11 de noviembre, los británicos salpican todas las tumbas y decoran los cementerios con amapolas de tela, de plástico, de cartón. Las lucen en las solapas, todos los políticos la llevan en los solapa, hasta el rey de Reino Unido lo lleva. Llevan también paraguas con la forma de la flor. Es un homenaje a sus soldados caídos en las guerras. Pero el día culmen de esta conmemoración es el 11 del 11, porque es el día del mes que se firmó el armisticio de la Primera Guerra Mundial, que fue el 11 de noviembre de 1918.
Carlos
11 del 11. ¿Cómo es el de la 11? Que es el 11 del 11.
Nieves
Igual sí se han apuntado ahí. Lo de la amapola es un simbolismo bonito, la verdad que tiene un origen bonito. Fue cuando el Teniente Coronel John McCrae, era un médico canadiense que también era poeta, escribió en 1915, para un amigo caído en la guerra, un poema que se hizo muy popular, muy popular. Se titulaba Campos de amapolas y que empieza En los campos de Flandes crecen las amapolas. Fila tras fila entre las cruces que marcan nuestras tumbas. Ese poema continúa y termina Si faltáis a la fe de nosotros los muertos, jamás descansaremos aunque florezcan en los campos de Flandes las amapolas. Es muy bonito. Así fue como esta flor, esta flor resistente, de color rojo sangre, y que seguía creciendo en los campos de Francia y de Bélgica, incluso en mitad de las batallas más cruentas, se convirtió en un símbolo de la guerra. Tiempo después, en 1921, para recaudar dinero que ayudara a los veteranos de guerra y a sus familias, se vendían estas flores hechas con pétalos de seda. Y así fue como se impuso la costumbre en Reino Unido de lucir amapolas como homenaje a los soldados muertos y para recordar el fin de la gran guerra. El 11 del 11 a las 11.
Carlos
Claro. Pero estarán muchos oyentes. Bueno, pues joder, qué historia tan bonita. El poema, la tradición, la casualidad del 11 del 11 a las 11. Bueno, ahora vamos al meollo. Esta decisión de informar oficialmente del fin de la guerra haciendo coincidir el número 11 en el día, en el mes y en la hora. Esto no fue un azar. Esto fue un capricho. Vamos al comienzo. Esto fue un capricho que provocó que murieran soldados que no deberían haber muerto porque el armisticio estaba firmado unas cuantas horas antes.
Nieves
Seis horas antes.
Carlos
Y en esas seis horas. Cuéntalo, cuéntalo tú.
Nieves
Las guerras se deciden en los despachos y se frenan en los despachos. Y como los que ocupan los despachos no mueren en las batallas, se permiten jugar con eso. Estas cositas. En 2019 ya contamos este asunto con todo detalle por si alguien quiere localizar el podcast. Pero el resumen es que el armisticio se había firmado seis horas antes de las once. Los alemanes firmaron su rendición a las cinco de la mañana. Pero alguna lumbrera con galones. Y bueno, esta es otra prueba más de que la inteligencia militar es un oxímoron. Decidió esa lumbrera que el alto el fuego no se ordenaría hasta las 11 de la mañana porque así quedaría muy bonito decir que el fin de la guerra fue el 11 del 11 a las 11. Tan bonito como que en esas seis horas tontas en las que en realidad ya no había guerra, murieron casi tres mil hombres y siete mil acabaron mutilados porque continuaron algunos combates. Pero bueno, esto iba de simbolismos, homenajes.
Carlos
Porque eso sí, hay más.
Nieves
Por eso remito al podcast del 19. Porque además hubo miles de cartas de familias que escribieron a esos generales, a los gobiernos, pidiendo explicaciones de por qué su hijo había muerto en la prórroga de esa guerra. Por supuesto, nunca hubo respuesta. Pero bueno, decía esto iba de simbolismos. Porque eso sí, los señores de la guerra organizando homenajes. Esto lo hacen fantástico. Son tan hábiles como pifiándola. Y aquí hemos venido a destapar pifias. Y con las tumbas de los soldados desconocidos, que se sepa, hay unas cuantas.
Carlos
Bueno, la pifia de los franceses ya la contamos en su día. Bastante racista, por cierto. Pero qué otros países. Bueno, uno para empezar. ¿Qué otro país ha metido la pata?
Nieves
Estados Unidos. Como soprecha. Ahora contamos. Recordamos lo de Francia. En Francia lo que ocurrió es que cuando fueron a desenterrar en 1918 un soldado anónimo caído en la batalla de Verdún, para inaugurar su bombante tumba, el soldado desconocido bajo el Arco del Triunfo de París, Que ahí iba a representar a todos los desaparecidos en combate. Pues resultó que dieron con un soldado muerto, pero negro. Era uno de los fusileros de Senegal, Que Senegal era colonia francesa y que fueron esos senegaleses obligados a luchar bajo la bandera de Fran. Los franceses querían un muerto desconocido, un soldado desconocido, pero que fuera blanquito. Así que desecharon al senegalés y siguieron buscando hasta encontrar un rostro pálido francés, pero francés pura cepa. Esa fue la pifia francesa. La pifia estadounidense resultó ser que el soldado desconocido elegido para representar a los caídos en Vietnam no era desconocido. Tenía nombre y apellidos. Y estaban esperándole en casa para poder enterrarlo.
Guest or Music Segment
Wait until the war is over And we're both a little older The unknown soldier Breakfast Where the news is read Television Children fear unborn Living living dead Bullets strikes the helmet.
Carlos
La tumba al soldado desconocido en Estados Unidos está en el cementerio de Arlington, el de los veteranos de guerra.
Nieves
Ahí está, sí. Y con guardia permanente. Un tipo constantemente ahí para que no se escapen los muertos. Lo que ocurrió es que a Estados Unidos le faltaba un soldado anónimo de la guerra de Vietnam para que fuera a hacer compañía a otros militares sin identificar caídos, que son cuatro de la Gran Guerra, otro de la Segunda y un tercero de la guerra de Corea. El Pentágono se empeñó en localizar un soldado sin identificar muerto en Vietnam. Pero esto es muy complicado. Es que ya no hay muertos tan desconocidos. Porque, como ya adelantábamos el otro día, Estados Unidos destina mucha investigación, muchos recursos a recuperar restos, analizarlos y poder entregárselos a las familias. El Pentágono quería un muerto de Vietnam a toda costa porque tenía que completar su colección de soldados desconocidos en el monumento de Arlington. Así que pilló uno que no estuviera identificado de momento. Y en 1984 montó un Sarau funerario con sus banderitas y sus himnos y sus militares resplandecientes de chapitas ahí en el pecho. Oye, ya está con el presidente Ronald Reagan presente en aquel funeral y en aquel entierro de Estado.
Carlos
¿Funeral de Estado, no? Totalmente.
Nieves
Aquello. Televisión. Ya te digo que estas cosas las hace muy bien. Luego la cagan, pero la hace muy bien. Pero resultó que ese soldado anónimo era en realidad el teniente Michael Joseph Blasey, piloto de helicóptero derribado en la selva de Vietnam en 1972.
Carlos
Oye, ¿Y cuándo y cómo se descubrió.
Nieves
El error en 98? Se descubrió 14 años.
Carlos
Catorce años después.
Nieves
Catorce años Después del patriótico entierro. Pues fue gracias a una investigación periodística. ¿Te acuerdas cuando se hacía periodismo? Pues fue gracias a una investigación de la CBS. Debieron de recibir un chivatazo, supongo, de alguien que les Ojo, el muerto que se llevó el Pentágono para montar su paripé de soldado desconocido de Vietnam. Se lo llevaron sin las garantías suficientes de que no pudiera ser identificado. Ya dijimos que en Hawái hay un laboratorio en constante actividad con muchísimo personal, donde tienen clasificados miles de restos de soldados que aún figuran como desaparecidos en combate en la Segunda Guerra Mundial, en la de Corea y en Vietnam. Porque no se les ha podido dar un nombre aún. Pero no paran de hacerse identificaciones porque constantemente se están cruzando datos genéticos. La ciencia cada vez afina más. Y el hueso que no podía identificarse hace cinco años, dentro de tres puede ser identificado. La familia del teniente Blasey llevaba 26 años esperando una llamada del Departamento de Defensa. Que les oiga, ya hemos identificado a su pariente, aunque sea un metacarpo. Da igual. A las familias les vale con tener algo, por poco que sea, para celebrar un entierro, para tener una tumba, un punto de referencia. El Pentágono no esperó, simplemente se lo llevó. Y mira, este que todavía no está identificado, es el soldado desconocido de la guerra de Vietnam. Y nada, pues lo enterraron. La CBS recopiló datos de quién podía ser ese hombre, los públicos, y se montó un bonito follón en Estados Unidos.
Carlos
¿Y entonces qué pasó? Hubo que sacar los restos o la familia aceptó que se quedara en el monumento. ¿Qué ocurrió?
Nieves
Lo sacaron, lo exhumaron. La familia quería a su muerto. La gente quiere a su muerto. Nada de que se quedara allí como un desconocido. El Congreso de los Estados Unidos abrió una investigación. El Pentágono metió la cabeza bajo tierra al grito de Nos han pillado. Y finalmente hubo que exhumar al soldado, hacer pruebas de ADN y confirmar su identidad. La familia recogió los restos y se los llevó a enterrar a su pueblo en Missouri. A una tumba con nombre y apellidos. Pero ya se acabó enterrar a soldados desconocidos. A Estados Unidos ya no se le ha perdido ningún soldado en el Golfo, en Afganistán o en Irak. Morir, mueren. Incluso te puede caer un misil a ti solo y volatilizarte. Pero nunca queda sin identificar. A raíz de la pifia del soldado desconocido, el Pentágono reconoció que los controles en la identificación se habían relajado durante un tiempo y que se habían cometido errores. Reconocieron que entre 2003, a partir de esa investigación del Congreso, reconocieron que entre 2003 y 2008 hubo malas prácticas que afectaron a 274 militares. Y esto se conoció con la llegada de Obama a la presidencia. Porque su antecesor, Bush, había impuesto discreción sobre todo lo que tuviera que ver con las muertes de soldados. Ya sabes, ordenó que la prensa husmeara, que no se tomaran imágenes de féretros.
Carlos
A ver si hace drama con esto. Algo hará. Bueno, da igual. Oye, por cierto, si se han reconocido malas prácticas de identificación con 274. Que esto está asumido por el Pentágono. A saber cuántos no habrán reconocido.
Nieves
Ponte lo peor. Ni se sabe. Hubo que exhumar a otros soldados que se habían entregado a quien no correspondía. Volver a hacer pruebas, intercambiar fallecidos. Pues mira, vamos a recordar aquí que aquí hay responsables de muchas cosas. Fue exactamente lo mismo que ocurrió con los militares españoles muertos en el accidente del Yak-42 en Turquía en 2003. Murieron 75 personas, 62 de ellas militares españoles, por viajar en un avión cochambroso, producto de la negligencia del Ministerio de Defensa de Federico Trillo, de ese gobierno tan patriota de José María Aznare. Organizaron una identificación chapucera, sin rigor, deprisa y corriendo, intentando hasta culpar a los forenses turcos que hicieron un trabajo impecable organizando unos funerales, como hizo Aznar, precipitados con tal de echar tierra al asunto cuanto antes y quitarse de encima el marrón. Y así fue como entregaron restos mezclados, cambiados. Otros se entregaron a las familias equivocadas. Otros restos siguen en Turquía. Qué menudo desastre fue aquello. La verdad es que el gobierno Aznar, tan español él, pero con tan mala memoria, se cubrió de gloria antipatriótica con la guerra de Irak en la que nos metió, con los atentados del M que trajeron fue producto de esa guerra. Y los 62 militares muertos del Jakoleg 42, cuyas familias aún hoy están pidiendo justicia. Manda huevos, que diría el ministro Trillo, el que la pifió.
Carlos
Pues nada, Nieves, mañana seguimos, ¿No?
Nieves
Que mal cuerpo, ¿Verdad?
Carlos
Venga, a ver mañana. A ver mañana que toca.
Guest or Music Segment
Nobody's right if everybody's wrong. Young people speak in. Their minds are getting so much resistance from behind Every time we stop. ¿Hey, what's that sound? Everybody look what's going down. What a field day for the heat. A thousand people in the street singing songs and to carry in signs mostly say hooray for our side. It's time we stop. ¿Hey, what's that sound? Everybody look what's going now. Paranoia strikes deep into your life. It will creep, it starts when you're always afraid. Step out of line the man come and take you away. We better stop. ¿Hear what's that sound? Everybody look what's going. Never stopped. ¿Hear what's that sound? Everybody look what's going. Never stopped.
Nieves
Now.
Host: Nieves Concostrina
Date: November 11, 2024
This episode commemorates the anniversary of the Armistice that ended World War I, focusing on its enduring symbol—the red poppy—and exploring the complex legacy of unknown soldiers through Nieves Concostrina’s sharp, critical, and sometimes humorous lens. The podcast dissects war memorial traditions in the UK, France, the US, and Spain, highlighting both the solemn intentions and the "pifias" ("screw-ups") behind some of the most symbolic military homages in history.
On Military Stupidity:
"...la inteligencia militar es un oxímoron." [04:10] — Nieves
On Symbolism vs. Reality:
"Tan bonito como que en esas seis horas tontas en las que en realidad ya no había guerra, murieron casi tres mil hombres y siete mil acabaron mutilados..." [04:10] — Nieves
On Bureaucratic Blunders:
"La pifia estadounidense resultó ser que el soldado desconocido elegido para representar a los caídos en Vietnam no era desconocido. Tenía nombre y apellidos..." [05:48] — Nieves
On Honor and Hypocrisy:
"Aquí hemos venido a destapar pifias. Y con las tumbas de los soldados desconocidos, que se sepa, hay unas cuantas." [05:13] — Nieves
On Families' Grief:
"La familia quería a su muerto. La gente quiere a su muerto. Nada de que se quedara allí como un desconocido." [10:48] — Nieves
On Official Accountability:
"...la verdad es que el gobierno Aznar, tan español él, pero con tan mala memoria, se cubrió de gloria antipatriótica..." [13:00] — Nieves
Nieves Concostrina maintains her signature irreverent, critical-but-informative style throughout. The episode offers a poignant reflection on the cost of symbols, the failures and ironies behind supposedly sacred traditions, and emphasizes the pain left by administrative or political negligence. It’s a powerful mixture of historical fact, societal critique, and dark humor targeted at dismantling mythic sanctifications of war and national honor.
For further listening: The episode references previous deep dives (notably the 2019 podcast, for those seeking even more detail on these stories).