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Ser Podcast en la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Hoy volvemos a asomarnos al abismo de la Guerra Civil española, aquella guerra larga y cruenta provocada por un golpe de estado que al fallar agravó un conflicto que se acabó llevando por delante centenares de miles de vidas y lo que vendría después con la dictadura de Franco. Este mes más que nunca, hay que recordarlo. Pero hoy, igual que ayer, seguimos con los ojos puestos en algo muy concreto, en el Museo del Prado, en la operación para salvar los tesoros artísticos que ya albergaba en aquel funesto 1936. Nieves, buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes, Carlas.
B
Qué noviembre, vaya, noviembre.
A
Sí, sí, tras la previa de ayer, pues hoy sí vamos a ir al meollo de la cuestión. Y el meollo era poner en marcha la operación para salvar al Greco, a Velázquez, a Goya, a Tintoretto, al Bosco. Porque todos ellos podían acabar si seguían ahí, en Madrid, con los bombardeos que ordenó Franco sobre la ciudad. Habían pasado casi cuatro meses desde el fallido golpe de estado de Franco y los militares ya tenían el país patas arriba. Los bombardeos sobre Madrid por los aviones nazis e italianos eran tan inmisericordes, los cañonazos de los franquistas desde el sur y el oeste de Madrid eran tan intensos, que los responsables de Bellas Artes en el gobierno emitieron una orden para el traslado de las obras de arte desde el Museo del Prado a Valencia. No solo por los daños de los bombardeos, que decían, bueno, es que a lo mejor por los bombardeos no eran más cosas, porque en una situación de guerra se corría el riesgo de pillaje, de vandalismo, de expolio. Claro, o de incluso que aprovechar a alguien el caos. Y dijeron vamos a planificar un gran robo. Todavía hay gente que critica aquella decisión, que tienen razones para criticarla, no digo que no, porque las pinturas corrieron muchísimos riesgos, porque las condiciones del transporte no eran buenas, ni mucho menos porque todo ese arte podría haber sido destruido por los ataques durante el traslado. Pero yo creo, esta es mi opinión, que esto de opinar también a toro pasado me parece lo fácil cuando ya se sabe que en los sótanos las obras habrían estado a salvo, que el museo no sufrió daños irreparables, pero bueno, no los sufrió de chiripa porque el Prado todavía conserva y enseña alguna bomba incendiaria de las que les cayeron encima no explotó porque los franquistas bombardearon el Prado.
B
Bueno, y además otra cosa. No debió ser arriesgada. Sí, pero no debió ser tan mala idea cuando, según contaste ayer, otros museos como Louvre optaron tiempo después por trasladar su patrimonio artístico para ponerlo a salvo de la guerra.
A
Efectivamente, y lo hizo el Louvre. Y el Museo Británico también evacuó muchas de sus obras durante los bombarderos nazis de Londres en el 40 y en el 41. Y del Louvre los franceses se lo llevaron todo y lo dejaron pelado. Insisto en lo de ayer. Franceses e ingleses protegieron su patrimonio de un ataque extranjero. España tuvo que proteger su patrimonio del ataque de los propios españoles. Y precisamente porque los franceses trasladaron todas sus obras del Louvre para evitar el expolio nazi. Ahora resulta casi gracioso imaginar la cara que se le quedó a Hitler cuando le dijeron que el museo estaba vacío cuando llegó le dijeron que no hay nada. Con las ganas que le tenía él a Namonalisa. Pero allí no había rastro de la Gioconda, que estuvo ocho años escondida y envuelta en papel impermeable. Ni de las grandes obras de David, ni de Delacroix, ni estaba la Venus de Milo, ni la Victoria de Samotracia, que se la llevaron colgando y envuelta en una especie de sacos ahí acolchados.
B
Cómo es la Victoria de Samotracia vista al natural en directo. Es una cosa.
A
Es absolutamente impresionante. Bueno, bueno, pues tampoco dejaron rastro de las joyas del emperador Napoleón III. Estas regresaron, pero ahora vuelven a estar en paradero desconocido, la verdad. Claro, el robo de. Están detenidos ellos, pero probablemente estén hasta desmontadas las joyas. Los franceses decidieron evacuar el Louvre antes incluso de empezar la Segunda Guerra Mundial. Y la primera en salir fue la Gioconda a finales de agosto de 1939, que fíjate, eran cuatro o cinco días antes de declararse la guerra.
B
Vete a saber si no tomaron nota de lo que ya había hecho el gobierno de la república en el 36 con el Prado. No digo yo, pero bueno, en fin.
A
Yo no te diría que no, porque el Prado fue el primer gran museo en poner en marcha un protocolo de evacuación de sus obras maestras. Fue el primero que lo hizo, antes no se había hecho. Y de organizarlo todo se encargó la Junta de Protección del Tesoro artístico de la República y también en el Museo del Prado. ¿Es cierto que fue el primer gran museo del mundo en ser bombardeado? Lo cierto es que el gobierno sólo podía hacerse cargo de proteger el patrimonio artístico mientras estuviera bajo su control. Y si el gobierno tuvo que huir a Valencia o quiso huir a Valencia por el avance de los golpistas y de los bombardeos sobre Madrid, pues decidió que no iba a dejar semejante tesoro pictórico en la ciudad. El primer traslado, que esto venía a hacerlo esta semana, este tema, el primer traslado se hizo el 10 de noviembre de 1936, tal que ayer. Y aquel primer camión tardó 24 horas en llegar a Valencia por carreteras destrozadas y a 15 kilómetros por hora.
B
Desde luego fue un riesgo.
A
¿Llegó hoy ese camión? Los primeros camiones llegaron hoy, 11 de noviembre. Y mientras Madrid resistió, continuaron saliendo obras en camiones y no pararon de salir hasta enero de 1939, cuando está documentado el último traslado, cuando a Madrid ya sólo, fíjate, le quedaban solo un par de meses para caer. En total, a lo largo De más de dos años, 71 camiones trasladaron 1.868 cajas con obras de los más grandes pintores de los últimos 5 siglos. Será grande y dolsa la montaña, Será un día que durará años.
B
Yendé mar.
A
De valle y de montañes. Tindran mar y rusiprats y boscos. Tindran thot y esparlará de vida les iut serán Reus, puentes de yel tras.
B
Hace años que no escuchaba la voz de Ovidio Munyot. Hace años que no lo escuchaba, Oye. A todo esto, recordemos por qué decide el gobierno de la República trasladarse a Valencia.
A
Valencia era la tercera ciudad más importante de España, estaba mucho más cerca que Barcelona, tenía salida al mar, era la capital más idónea para instalar el gobierno de la República. Allí tuvieron que instalarse las sedes de los ministerios. Aquello fue una locura. Se instalaron las sedes de los ministerios, las organizaciones nacionales, de los partidos, los sindicatos. Valencia fue sede del gobierno Republicano desde el 7 de noviembre de 1936 y durante casi un año hasta el 31 de octubre de 1937, que fue cuando se empezaron a retirar hacia Cataluña. ¿Y donde iba el gobierno? Pues allí querían que fueran las obras de arte del Museo del Prado para mantenerlas controladas también hacia Valencia huía gran parte de la población civil de Madrid. Por eso Franco ordenó el bombardeo de esa vía de escape que a su vez era entrada de alimentos y otros suministros a la ciudad. Verás un detallito para conocer a este criminal de Franco. En octubre de 1936, estando en su cuartel general de Salamanca, Franco recibió un informe que decía En Madrid faltan víveres y la gente está horas y horas en largas colas formadas volviéndose muchas veces a sus casas sin haber obtenido alimento alguno de los la población civil huye a Valencia. Cierro las comillas. Respuesta de Franco a este Ordenar al general Quindelán, jefe del Ejército del Aire, que cortara las comunicaciones de Madrid con el Levante mediante, vuelvo a abrir comillas, una serie de voladuras diarias procurando causar el mayor número de interrupciones en la vía y que sean de lenta reparación.
B
Bueno, por lo menos los aviones del general Quindeland no apuntaron muy bien. Porque has dicho que ningún camión resultó dañado de los que llevaba las pinturas camino de Valencia.
A
Bueno, el general Quindeland, ¿Sabes lo que apuntaba bien para trincar sobornos y metérselos en el banco? Es que este fue uno. Ya lo contamos. Este fue uno de los varios militares delincuentes que aceptaron sobornos del gobierno británico para quitarle la idea a Franco de entrar en la Segunda Guerra Mundial. Los famosos sobornos de Churchill. Kindelan recibió medio millón de dólares. Otros generales recibieron. Recibieron un millón. Otros dos millones. Esas sagas familiares de militares golpistas que todavía pululan por el ejército ahí, con la patria en la boca disfrutan de la fortuna que les legaron sus antepasados delincuentes. Fortunas producto de sobornos conseguidos cara al sol con la billetera llena.
B
Eso sería un verso. Oye, volvamos al Prado o a las obras. ¿Cómo fue el trajín de todas esas obras desde Madrid, luego a Valencia, luego a Cataluña? Viaje.
A
Sí, sí. No, no, fue tremendo. Pues mira, con esto tengo que remitirme a un reportaje de hace unos años del periodista, historiador del arte Pello Archeriaño en El País Emanal. Porque ahí contaba la historia del hombre que se encargó de vivir pegado a los cuadros evacuados durante todo su periplo. Yo a este señor no lo conocía. Era un restaurador del Prado llamado Manuel Arpe y Retamino. Este hombre permaneció en el Prado embalando cajas con cuadros hasta que en diciembre de 1930, y se le piden que parta urgentemente a Valencia porque una de las obras de Velázquez, que era un retrato que hemos visto todos del Conde Duque de Olivares, Bueno, pues ese cuadro se ha dañado. Resulta que durante el traslado de Madrid a Valencia entró agua en la caja del cuadro y ese agua cayó a chorros sobre el lienzo arrastrando el barniz. A partir de ahí, el restaurador Manuel Arpe no se separó ni dejó de proteger el patrimonio artístico de todos los españoles. Ya no se separó nunca de él, el gobierno, decía. Tuvo que ir luego a Barcelona y aunque los cuadros del Prado siguieron en Valencia un rato, porque tardaron unos meses, en marzo del 38 se ordenó su traslado a Cataluña en un convoy. Ese viaje lo hizo Manuel Arpe sentado en la parte de atrás de una furgoneta, entre los dibujos de Goya que iban apilados. Iban sin embalar ya todo deprisa y corriendo, todo tirando como podían. Primer susto gordo con consecuencia un bombardeo franquista sobre Benicarló, en Castellón. Mientras el convoy atravesaba la ciudad, una cornisa cayó sobre uno de los camiones donde viajaban La carga de los mamelucos y Los fusilamientos, los dos de Goya y los dos destrozados.
B
Pero destrozados. Bueno, destrozados, pero yo los he visto en el Prado y tú también. Los ha visto mucha gente.
A
Están ahí, Están ahí. Gracias a Manuel Arpi, el lienzo de La carga de los mamelucos Quedó roto en 18 pedazos. 18. Guardó, Manuel Arpe guardó aquel desastre goyesco como pudo allí en Benicarló, enrollando y metiendo los trozos en cilindros hasta poder llegar a un lugar donde intentar restaurar aquello como pudiera. No podemos entretenernos en cómo lo hizo, pero fue un artista y además sería un relato muy técnico. Yo lo he leído, pero es un relato muy técnico. Pudo arreglar aquel destrozo improvisando un taller en las cocinas del castillo de Peralada, en Girona. Consiguió reparar todos los daños. Por cierto, cuando un año después el dictador Franco, ya encajado en su trono dictatorial, preguntó cómo se habían dañado esas dos Goyas, el restaurador no se atrevió a decirle que se los había cargado él. Franco y sus bombardeos. Le dijo que fue por un accidente de tráfico.
B
Oye, ¿Y algún otro susto habría, porque has dicho que este de Benicarló fue el primero?
A
Sí, sí, el viaje fue de susto en susto con aquel restaurador sufriendo por unas obras que también iban sufriendo mucho. Los baches, los volantazos, los bombardeos, algunas obras sin embalar bien. Pero otro susto de los gordos fue al pasar por el puente de Tortosa, porque Las Meninas no daban la altura. Pasaron todos los grecos, todos los zurbaranes, pasó hasta Carlos V a caballo. Pero a Velázquez se le fue la mano con la altura de Las Meninas y ese no pasaba porque iba encima de los camiones. El oficial al mando del convoy, con la prisa que llevaban y con los ataques, quería arrancar el lienzo del marco, enrollarlo y a tomar vientos y tirar como pudieran para poder seguir avanzando. Pero al restaurador le dieron sudores. Consiguió convencerle para bajar del camión, aquella gran caja y que varios soldados la pusieran sobre rodillos y la llevaran rodando en el suelo al otro lado del puente. Bueno, al final se consiguió. Lo siguiente ya fue que aquel convoy de 71 camiones cargando con la más importante y valiosa colección de pinturas del mundo, pues ya entonces, ya pasados los variados sustos, ya se vio circulando en un inmenso atasco humano entre miles y.
B
Miles de españoles, hablando del 39, ya.
A
No exactamente, en febrero y marzo del 39, gentes, y entre ellos los cuadros, intentaban llegar a Francia para huir de la represión y los asesinatos franquistas. Por fin, cuando pasaron la frontera, los cuadros del Prado estaban a salvo y no precisamente gracias a los franquistas que bombardearon el museo. Eso sí, bien que presumieron después del patrimonio que había salvado la República.
B
Ese patrimonio que tuvo que regresar a España para que luciera de nuevo donde todavía luce, que es en el Museo del Prado. Sí, sí, digo yo, no sé, hoy ya no podemos, pero habrá que contar cómo fue el regreso.
A
Sí, ya podremos. Sí, sí, que ya te digo yo que fue menos accidentado. Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero. Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero. Tercera Brigada Mixta, primera línea de fuego. Tercera Brigada Mixta, primera línea de fuego.
B
Ay, Nieves, no te había despedido. Perdona. Hasta mañana. Hasta mañana.
A
Un beso grande. Gracias, Carlas. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser, Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
En este episodio de "Acontece que no es poco" (SER Podcast), Nieves Concostrina aborda uno de los episodios más singulares y poco conocidos de la Guerra Civil española: la compleja y arriesgada operación ideada para salvar las obras maestras del Museo del Prado durante los bombardeos franquistas en Madrid (1936-1939). A través de su característico estilo irónico y divulgativo, Concostrina relata la odisea de los trabajadores del museo, el significado de trasladar el patrimonio nacional y las difíciles decisiones de ese tiempo. El episodio explora no solo la logística de la operación, sino el clima político, humano y artístico que la rodeó.
"Habían pasado casi cuatro meses desde el fallido golpe de estado... Los bombardeos sobre Madrid por los aviones nazis e italianos eran tan inmisericordes... que los responsables de Bellas Artes en el gobierno emitieron una orden para el traslado de las obras de arte." - Nieves (01:01)
"Esto de opinar también a toro pasado me parece lo fácil cuando ya se sabe que en los sótanos las obras habrían estado a salvo, que el museo no sufrió daños irreparables, pero bueno, no los sufrió de chiripa..." - Nieves (02:08)
"Los franceses decidieron evacuar el Louvre antes incluso de empezar la Segunda Guerra Mundial... La primera en salir fue la Gioconda a finales de agosto de 1939..." - Nieves (04:23)
"Franceses e ingleses protegieron su patrimonio de un ataque extranjero. España tuvo que proteger su patrimonio del ataque de los propios españoles." - Nieves (03:32)
"El lienzo de La carga de los mamelucos quedó roto en 18 pedazos... Pudo arreglar aquel destrozo improvisando un taller en las cocinas del castillo de Peralada, en Girona." - Nieves (11:49)
"...El restaurador le dieron sudores. Consiguió convencerle para bajar del camión, aquella gran caja y que varios soldados la pusieran sobre rodillos y la llevaran rodando en el suelo al otro lado del puente." - Nieves (13:13)
"Por fin, cuando pasaron la frontera, los cuadros del Prado estaban a salvo y no precisamente gracias a los franquistas que bombardearon el museo. Eso sí, bien que presumieron después del patrimonio que había salvado la República." - Nieves (13:59)
Sobre la prioridad de la cultura en tiempos de guerra:
"El Prado fue el primer gran museo en poner en marcha un protocolo de evacuación de sus obras maestras. Fue el primero que lo hizo, antes no se había hecho." – Nieves (05:07)
Sobre la ironía histórica:
"España tuvo que proteger su patrimonio del ataque de los propios españoles." – Nieves (03:32)
Sobre la ética de la crítica a decisiones pasadas:
"Esto de opinar también a toro pasado me parece lo fácil cuando ya se sabe que en los sótanos las obras habrían estado a salvo..." – Nieves (02:08)
Sobre Manuel Arpe y la restauración heroica:
"Pudo arreglar aquel destrozo improvisando un taller en las cocinas del castillo de Peralada, en Girona. Consiguió reparar todos los daños..." – Nieves (11:53)
Sobre la apropiación franquista del mérito:
"...bien que presumieron después del patrimonio que había salvado la República" – Nieves (13:59)
El episodio emplea un tono divulgativo, didáctico y cargado de ironía, marca registrada de Nieves Concostrina. No escatima en juicios críticos ni en anécdotas ilustrativas que acercan el relato al oyente.
A través de este episodio, el oyente comprende la magnitud y la importancia que tuvo la “Operación salvar al Greco” no solo para la historia española, sino para la cultura mundial. La narración de Concostrina pone en valor el coraje de quienes priorizaron el arte entre la barbarie y resalta cómo la historia del Prado durante la guerra sigue siendo un espejo de los grandes dilemas culturales, éticos y políticos de nuestra sociedad.
Nota: Los anuncios, introducción instrumental y despedida han sido omitidos del resumen.