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A
Ser podcast. En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Hola, Nieves, buenas tardes. Hola, ¿Qué tal?
A
¿Qué tal, Carla?
B
Ya tenemos otra semanita en marcha, la segunda de este nuevo año. Hoy vamos a viajar a Un día como hoy, 12 de enero de 1759. Y no vamos a irnos muy lejos. Nos quedamos en Portugal, donde por aquel entonces aún se estaban recuperando del tremendo terremoto de Lisboa y en mitades y de otros berenjenales empezó a escribirse una historia de sangre, de represión, de violencia digna, bueno, digna de verdad, o de una peli de Hollywood o de una serie de Netflix. Ya están truculentas, que tanto están de moda. No exagero porque yo estaba viendo los papeles y tela.
A
Fíjate, vamos a tener unos días en los que vamos a dejar, yo creo que todo ahí perdido de sangre. Además que dicho así, esto es un buen cebo para los amantes de los crímenes reales, que creo que como esto suena decirlo mal ahora se llama True Crime. Oh, yeah. Contaremos un episodio que es probablemente uno de los más negros de toda la historia de Portugal. Y volvemos a invocar hoy al supuesto señor Murphy, que dijo aquello de que cualquier situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar. Sobre todo porque hay personas que se ocupan de empeorarlo. Claro. Aquella mitad del siglo XVIII en Portugal, a partir del terremoto que destruyó Lisboa en 1755, luego el motín de los taberneros de Oporto con un rey en ese país preocupado solo por él mismo y pasando de su pueblo, la iglesia envenenándolo todo, aristócratas que acabaron ejecutados, jesuitas expulsados. A ver, todo eso todo junto en apenas cinco años, es lo que llevó a pensar a los portugueses en serio, ¿Qué más nos puede pasar?
B
Hay momentos en la historia que se acumula todo.
A
Sí, tremendo. Y es que hay cosas que se escapan del control humano, es cierto. Danas, terremotos, pandemias, tsunamis. Pero luego hay humanos incapaces y hay malas personas que agravan estas situaciones dramáticas. ¿Y podemos poner nombre? Léase Ayuso, dejando morir a 7291 personas mayores. Léase Mazón de comilona con la periodista Maribel. Léase Fernández Mañueco, que también prefiere un torero antes que un bombero. En Castilla León, léase los jesuitas en Portugal, léase el célebre Marqués de Pombal, primer ministro portugués, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid para quitar del medio a todo el que le estorbaba, que ahí está la clave. En fin, que Portugal tuvo una mitad del siglo XVIII muy entretenida.
B
Ya, lo que pasa que si tenemos una lista tan larga de desgracias, yo querría empezar por la mayor de todas, por el terremoto que comentábamos antes, que no había pasado tanto tiempo.
A
No, que va, el terremoto de 1755. El terremoto está contado a primeros de noviembre de 2023, o sea que remit al podcast ahí para esta no nos vamos a repetir. Pero ese fue el punto de partida para una cadena de acontecimientos. Solo recordar que, eso sí, para situarnos, que Aquel terremoto dejó 12.000 muertos en Lisboa, dejó entre 5 y 10.000 muertos en Marruecos y 5.000 en España. Claro, es que aquello fue tremendo, que fue no sólo un terremoto, sino un tsunami que arrasó Cádiz y Huelva. Pero en el ajo de todos esos acontecimientos que hemos referido, para muy bien al principio y para muy mal después, estaba uno de los personajes más conocidos de la historia portuguesa que es el Marqués de Pombal, que vamos a referirnos a él como Marqués de Pombal, aunque todavía no era marqués, pero bueno, es que es una forma de marqués, lo nombraron después, pero vamos, el Marqués de Pombal, que este hombre se llamaba Sebastián Sebas. En Portugal todo el mundo medianamente informado sabe quién fue. Hay calles, plazas, monumentos por todas partes. Su eficacia y su toma de decisiones fueron fundamentales para la recuperación del país tras aquel desastroso terremoto. Fue tremendamente resolutivo. Tomó las riendas de todo, porque el rey José I, el jefe del Estado, si decimos que era un gilipollas nos quedamos muy cortos. Se limitó a asustarse, a irse a una zona alta y fuera de la ciudad para alejarse de la desgracia que estaba viviendo su pueblo era una ruina de gran ejemplo. Este salió por pies. Y respecto al papel de la Iglesia y en concreto de los jesuitas, tres cuartas partes de lo mismo, jugando a la contra, organizando autos de fe, diciendo también majaderías como que el terremoto era la ira de Dios por los pecados de los portugueses. El Marqués de Pombal recibió plenos poderes del rey y puso todo en orden rápidamente, sin miramientos, sin piedad, con carta.
B
Blanca, sin piedad y sin miramientos. Significa que los plenos poderes del marqués de Pombal para reconstruir Portugal, que el fin es muy lícito, desde luego, le permitirían convertirse en un tirano, en un déficit directamente.
A
En cuanto te dan todo se te va la olla. Cuando eres todopoderoso puedes llevar a cabo venganzas. Ya puedes manipular tribunales, reprimir al que no está de acuerdo contigo, porque si encima tu rey es un papanatas que ni pincha ni corta, pues bueno, pues está hecho, ya tienes campo libre. Es un caso parecido al que tuvimos aquí con el Cenutrio de Felipe III y el Corrupto de su valido el duque de Lerma. Solo que el nuestro, nuestro corrupto duque de Lerma se limitó a ser corrupto, nada más. Y Pombal, además de sacar partido personal y político, pero al menos también reconstruyó Lisboa y reformó Portugal. Al menos hizo eso. El asunto con el que vamos a arrancar esta serie es la condena a muerte que se conoció el 12 de enero de 1759, lunes fue lunes como hoy, contra 11 personas, seis de ellas aristócratas de alto standing y cinco plebeyos. La condena fue un empeño personal del marqués de Pombal. Los aristócratas eran los marqueses de Tábora, dos de sus hijos, un duque, un conde y cinco de sus servidores. La marquesa de Tábora tuvo la suerte de ser decapitada antes de ser quemada. A otros les rompieron las articulaciones a garrotazos y después los quemaron. Otros fueron quemados vivos directamente. La condena decía que los reos tenían que ser supliciados muertos y sus restos arrojados al mar. Hay que intentar imaginar aquel cadalso con los 11 cuerpos encima.
B
¿Bueno, pero qué había pasado?
A
Para.
B
Bueno, en fin, igual la pregunta es tonta, pero ¿Qué había ocurrido para llegar a semejante carnicería?
A
Pues verás. Para armar esta historia, y nunca mejor dicho, dado el desmembramiento, tenemos que ir por partes. Presentamos a los personajes. Al marqués de Pombal lo podríamos calificar de progresista. A mediados del XVIII, antes del terremoto, había sido diplomático en Londres y Viena. Estaba abierto a las ideas ilustradas. Era partidario de regenerar su país. Pero había dos instituciones interesadas en evitar la en frenar toda reforma en Portugal. La Iglesia, por supuesto, especialmente los jesuitas que eran los que manejaban el cotarro. Y la aristocracia, una gran parte de la aristocracia. El marqués de Pombal odiaba a los rancios aristócratas y los aristócratas lo odiaban a él. El marqués quería cargarse a los jesuitas y los jesuitas no soportaban al marqués. Todo mal. Y entonces llegó el terremoto, el de 1755. El marqués demostró ser un tipo tan resolutivo que el inepto del rey José I vio la oportunidad de lavarse las manos y darle toda su confianza a Pombal para hacer todo lo que considerara necesario. Por supuesto, su odio hacia curas y nobles se incrementó. Ahora tenía más poder contra ellos. Y por supuesto, también los nobles y los curas unieron fuerzas contra Pombal. Y esto podría ser muy malo para él. ¿Para Pombal? Si. Él temía que convencieran al rey, que era muy católico, pero era tan católico como cretino. Y es que encima tenía como amante el rey a la nuera de los marqueses de Tabo. Sí, era su. A ver si suerte y no se me pierde. A todo esto se une un asunto que solo dejo mencionado para desarrollarlo en otro momento y no enredarnos ahora, que fue el famoso motín de los taberneros de Oporto de 1757. Que si ya tenía Pombal en contra a curas y aristócratas, esto también le puso en contra a gran parte de la plebe. Bueno, pese a todo su gran trabajo, tras el terremoto, las cosas podrían empezar a pintar mal para el marqués de Pomba. Algo tenía que hacer. Y ya se sabe que el que da primero da dos veces.
B
A ver, has dicho que no nos perdiéramos, así que por confirmar, la amante del rey José I era la nuera de la marquesa de Tábora, que con el tiempo se la decapitada en esa condena colectiva que has comentado antes.
A
Exactamente. Y hemos dicho que junto al marqués y a la marquesa de Tábora también ejecutaron a dos de sus hijos. Y uno de ellos era el esposo del amante del rey José I. Encima de cornudo ejecutado. Bien, pues hecho el planteamiento, nos vamos al nudo y ya mañana o cuando sea, tendremos desenlace. Nos vamos unos meses antes del asunto que nos ocupa. Nos tenemos que mover unos meses. Nos vamos a primeros de septiembre de 1758. Acababa de morir la reina de España, Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, este era el segundo pertur y Bárbara de Braganza era hermana del rey de Portugal. La corte portuguesa estaba de luto, y aquí podríamos decir como asterisco toda, ¿No? La cabeza visible de esa corte, el jefe del Estado, el líder, el rey José I, lejos de estar pasando el duelo por la muerte de su hermana, estaba retozando en brazos de su amante, Teresa de Lorena y Tábora, y cuando terminó de retozar, dondequiera que estuviera retozando y volvía ya muy de noche a su improvisado campamento en las colinas de Ayuda, cerca de Lisboa, es que desde el terremoto este hombre se volvió claustrofóbico y dijo que ni quería vivir en Lisboa ni encerrado entre cuatro paredes por si se le caía encima. Sí, sí, era un morro impresionante. Bueno, pues cuando volvía a casa de ver a su amante de retozar, el carruaje que lo llevaba fue atacado y el rey y el cochero recibieron dos disparos.
B
A ver, supongo que las primeras sospechas, bueno, lo lógico además, recaerían sobre el marido del amante, el hombre ultrajado podría ser cualquiera, pero apuntarían a este, seguramente.
A
Pero es que eso es lo malo, es que podría ser cualquiera, podría ser incluso cualquier lisboeta que se sintiera insultado por la cobardía de su rey, o podría ser un jesuita cabreado, no un jesuita directamente, sino que hubiera encargado el atentado, como lo podría haber encargado el hijo de los marqueses de Tábora, Luis Bernardo, se llamaba el hombre, el cornudo y ejecutado, que era el agraviado, o lo podría haber encargado cualquier otro aristócrata que pudo ver que la única posibilidad de deshacerse del marqués de Pombal era cargarse primero al rey, que era el que lo protegía. Pero ¿Y si hubieran sido unos salteadores de caminos vulgares y corrientes? Porque claro es que el rey venía de estar con su amante y venía de incógnito en un carruaje discretito, sin escolta, lo mismo lo asaltaron sin sospechar que era el rey, No se sabe quién pudo ser y nunca se ha sabido, y aunque parece claro que no fueron ni los nobles ni los jesuitas, el marqués de Pombal tuvo muy claro desde el principio quién iba a pagar el pato.
B
Pero hay todavía otra posibilidad, digo yo, pregunto, ¿Y si Esto lo organizó él mismo para culpar a los Tábora después?
A
Claro, es que podía ser cualquiera, pero. Y también se dijo eso, pero es que no se sabe. Esto lo organiza. O para una acción de bandera falsa, que llaman, pero no se sabe. La cuestión es que, de nuevo, el marqués de Pombal controló la situación. Ordenó que nadie hablara del atentado del rey. Al principio se dijo que la herida de José I, que no fue grave, había sido por un accidente doméstico. Y mientras, organizó su estrategia. Pasados tres meses del atentado, cuando el marqués de Pombal ya tenía todo su entramado judicial armado, cuando ya había organizado al tribunal encargado del proceso y buscado a los jueces que le sirvieron a su causa, porque tenían que juzgar y condenar sin pruebas. ¿A que no sonará esto?
B
A mí me suena, sí.
A
Pues a mí me suena a las sospechosas. A la segunda. El Tribunal Supremo también. Bueno, pues cuando toda la trampa judicial estaba organizada, el marqués de Pombal hizo público que lo del rey había sido efectivamente un atentado. Nombró un tribunal de alta traición y ordenó la detención de una serie de nobles y sus criados. Algunos confesaron, vamos, bajo tortura, haber matado a manolete. Y aquel 12 de enero, lunes, se hizo pública la condena. Al día siguiente, el martes 13, se cumplió la sentencia. A la vez que se escribía una de las páginas más crueles e injustas de Portugal. Yo creo que mañana o cuando sea, los matamos a todos.
B
Mañana, martes 13.
A
Por eso. Que su.
B
Nada, Nieves. Mañana volvemos a Portugal.
A
Sí.
B
A ver, iba a decir miedo me das. No, miedo me da. Lo que vayamos a contar mañana.
A
Yo no los he matado.
B
No, ya lo sé, ya lo sé. Ya lo sé, ya lo sé. Venga, un beso.
A
Un beso. Gracias, Carla. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (con la participación de Carla)
Episodio: Acontece que no es poco | 12 de enero de 1759: La condena que conmocionó Portugal: suplicio y ejecución de los Távora (1)
Fecha: 12 de enero de 2026
Una mirada lúcida y peculiar sobre uno de los episodios más sangrientos y represivos de la historia portuguesa: la ejecución de los Távora en 1759, orquestada por el Marqués de Pombal como respuesta (o pretexto) tras un atentado contra el rey José I. Nieves Concostrina contextualiza este suceso en una Portugal marcada por tragedias naturales, crisis políticas y venganzas palaciegas.
El episodio está marcado por el tono irónico, sarcástico y didáctico de Nieves Concostrina, que combina rigor histórico con comentarios mordaces sobre la política de entonces y de ahora. El diálogo con Carla es ágil, ayuda a clarificar los puntos más complejos y aporta cierta ligereza al relato de una de las páginas más oscuras de la historia portuguesa.
Este episodio sienta las bases para comprender la brutal ejecución de los Távora como una muestra de cómo el poder absoluto, bajo la apariencia de progreso y modernización, puede llevar a excesos sangrientos y represión injusta. Nieves deja el suspense abierto para el siguiente capítulo, donde se detallarán los macabros sucesos del 13 de enero.