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Ser podcast. En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Hoy retomamos nuestro paseo por la historia con algo que dejamos pendiente ayer, algo muy tremendo, muy cruel. La ejecución, bueno, ejecución y tortura de 11 personas en Portugal en enero de 1759. Recuerdo que los condenados eran seis nobles, seis aristócratas y cinco ciudadanos a andar por casa, cinco plebeyos. Y no es ni mucho menos por abonarnos al morbo, pero como la injusticia de esa condena es de tamaño catedralicio, pues yo creo que podemos hurgar en los detalles, no de por qué, sino de cómo les mataron, porque la cosa tiene delito, nunca mejor dicho. Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carla.
B
A ver, hurguemos, hurguemos, hurguemos.
A
Mira, yo no sé cómo pasaría en la noche del 12 al 13 de enero de 1759 aquellas 11 criaturas condenadas a ser torturadas y ejecutadas. Supongo que esto no puede estar pasando. Somos marqueses y un conde y un duque y cinco de nuestros criados. Esto le pasa a la plebe delincuente, no a nosotros. El marqués de Tábora además había sido virrey de la India, que era un tipo con muchísimo prestigio. Su mujer, la marquesa de. No había hecho nada. Podía ser una imbécil, pero no había hecho nada. Sus dos hijos tampoco. Otro duque contra el que vale, bueno, pues contra este podría haber algún indicio. En fin, pero aquello fue una carnicería, para ser exactos y no mentir. Aunque fueron once los condenados, sólo iban a ser ejecutados diez, porque uno de los criados salió por pies a tiempo y fue quemado en efigie. Este estuvo listo. Es decir, hicieron un muñeco que lo representaba y lo quemaron. Era costumbre que si se te escapaba un reo y no podías ejecutarlo, como al populacho no podías hurtarle su diversión, la condena se cumplía con el condenado. Sí, sí, a la Inquisición esto le encantaba. Cada vez que se le escapaba uno decía pues hacemos un muñeco y lo quemamos. Pero hay que quemar algo. Este ajusticiamiento colectivo, que más que un ajusticiamiento fue El asesinato de 10 personas con bendición legal, no es que conmocionara solo a Portugal, conmocionó Europa, porque el proceso fue decir irregular. Es muy flojo. Fue una pantomima. El marqués de Pombal tenía decidida su sentencia. Y durante los tres meses previos, aquel martes 13 de enero de 1759, día de la ejecución pública, estuvo organizándolo todo. El tribunal, los jueces, la condena. Diez personas fueron ejecutadas acusadas de haber intentado matar al rey José I de Portugal sin una sola prueba de su culpabilidad. Y a mí esto me sigue sonando muchísimo. El Tribunal Supremo, con jurisdicción en toda España, es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales. El presidente Supremo será nombrado por el rey. El presidente del Tribunal Supremo será nombrado por el rey.
B
A ver, hablando de reyes, igual la pregunta es tonta, pero ¿Cómo fue posible que el marqués de Pombal obrara con semejante impunidad? Claro, la respuesta tiene que ser porque se sabía con el respaldo del rey. Delegó en que él resolviera todo después del terremoto.
A
Sí, yo sé que tú eres una persona muy correcta, pero yo diría que del cretino del rey. Y eso que al final sólo fueron condenados 11. En el plan del marqués de Pombal estaba. Bueno un huevo. Directamente la ejecución de varios niños y más mujeres. Quería acabar con el linaje entero de los Tábora y de un par de familias más que no hubiera oportunidad de dejar a nadie que luego clamara Ven Matar a todos. Fueron la esposa del rey José I y la hija, la heredera del trono, la que luego fue María I de Portugal. Las que este tío se le ha ido la olla. Al final ellas dos salvaron a los menores de edad. Y la única mujer ejecutada fue la marquesa de Tábora. El papanatas del rey José I estuvo de acuerdo en que había que dar un escarmiento a esas familias de aristócratas. Que Sí, es cierto, todos estaban contra el marqués de Pombal, que era el que manejaba al rey y. Y a la vez mosqueados con el rey porque protegía al marqués de Pombar. Pero no había pruebas de nada, de ninguna acusación. Contra el que más indicios había era contra el duque de Aveiro, porque le pillaron un escrito que decía, abro comillas, para aplastar la autoridad del rey. Sebastián. Sebastián. El marqués de Pombal. Sebastián José de Carballo se llamaba, pero le llamaban el rey. Para aplastar la autoridad del rey. Sebastián se hacía necesario destruirla. Del rey José. Este es el escrito que le pillan. Solo por esta frase se consideró prueba irrefutable de que el duque de Aveiro estuvo involucrado en el atentado contra el rey. ¿Tú recuerdas aquel general chocho, Francisco Beca, se llamaba, o se llama, creo que no se ha muerto todavía, el que escribió en un chat de WhatsApp de militares retirados del Ejército del Aire que había que aniquilar a 26 millones de españoles rojos, niños incluidos? Esto lo escribió este canalla. Bueno, pues solo por escribirlo el marqués de Pombal habría descoyuntado a mazazos al general Francisco Beca, lo habría decapitado y luego quemado.
B
¿Oye, y el proceso aquel cómo fue, Quiero decir, del que salió la condena a esta colectiva? ¿Los detalles, los pasos, cómo discurrieron?
A
Imagínate, una farsa. Estuvo dirigido de principio a fin por el marqués de Pombal. Y se sabe porque de esto sí hay pruebas que localizaron los investigadores, aunque les ha costado, porque se hizo desaba aparecer muchísima documentación. En los archivos personales del marqués aparecieron comentarios de su puño y letra que tenían que incluirse en las acusaciones de los Tábora y de todos los demás. Y él mismo se encargó de redactar argumentos y conclusiones. Y más pruebas, más pruebas del amaño del proceso antes de que se procediera a la detención de los marqueses de Tábora y sus dos hijos, del duque Daveiro y del otro conde. Sus propiedades fueron embargadas y vendidas y ni siquiera los habían acusado, ni detenido, ni celebrado el juicio. Pero ya estaba claro que la orden al tribunal era la condena capital. Y la prueba definitiva del amaño de.
B
Todo.
A
Es que la sentencia muerte se hizo pública el 12 de enero con orden de cumplirse inmediatamente al día siguiente. Pero el cadalso en el que los iban a matar, que tenía que ser grande para montar el show previsto, se estaba construyendo desde hacía varios días. Por eso la ironía de que a mí lo del proceso Gustavo ahora me sonaba de algo, y ya lo digo sin ironía alguna, es tan calcado y tan vergonzoso como lo ha sido el proceso. Fiscal General del Estado. Las dos sentencias estaban dictadas fuera de los tribunales, decididas al margen de los testigos, con ausencia de pruebas y con mucha premura, porque puede que resultara simbólico asesinar a los Tábora en martes y 13. Y lo ha sido. Que el magistrado Andrés Martínez diera la sentencia contra el fiscal general sin dar a conocer las razones. El 20 de noviembre todos recibimos el mensaje que nos lanzó Franco sigue vivo en el Tribunal Superior de Justicia.
B
Oye, y volviendo al caso que nos ocupa, en este proceso alostávora, ¿El tribunal o el juez también eran sospechosos?
A
Mucho, muy mucho sospechosos. Igual que se. Mira, vuelvo al Supremo. Igual que se ha conocido que Antonio del Moral, otro miembro de la Sala segunda del tribunal que ha condenado al fiscal general, tenía una excelente relación con el abogado del novio de Ayuso, porque le dirigió la tesis. Uno de los magistrados del proceso contra los Tábora era Joao Pacheco Pereyra, que también había seguido instrucciones del marqués de Pombal, y así lo reconoció él mismo en un proceso anterior que mencionamos de pasada y que tenemos que contar despacio contra los taberneros de Oporto. Lo mencioné y llegará, va a llegar. Ayer no nos podíamos entretener con ello y hoy tampoco. El proceso a los Tábora fue, como le leía a alguien, un asesinato legal, porque la justicia es un arma perfecta para la injusticia.
B
Oye, y por ver al principio de lo que yo comentaba, que no es por abonarse al morbo, pero es necesario para completar el retrato de lo que ocurrió. Las ejecuciones pueden matar a alguien, pero ¿Por qué fueron tan crueles? Quiero decir, lo de romperles los huesos, quemarles vivos, decapitarlos, todo. No es necesario. Si quieres matar a alguien, le matas y ya está.
A
Sí, sí, pero es que no entiendes la condición humana. Y además todo de forma pública. El marqués de Pombal organizó un gran espectáculo en la playa de Belém. Es un sitio muy bonito. Ahora hay una torre maravillosa allí, muy turística. Está a las afueras de Lisboa. Y obligó al rey y a su familia a que asistieran a la ejecución. Salieron espeluznados, pero el pavo de José I seguía pensando que si su mano derecha había decidido hacerlo así. Oye, bien hecho estaba. Encima, el rey estaba viendo cómo asesinaban a la familia de su amante, que era Teresa de Lorena. Y Tábora estaba viendo cómo asesinaba a los suegros de esa amante suya, a su marido, a su cuñado. Y el rey sabía que precisamente sus rollos amorosos con la jovencita fueron el pretexto utilizado por el marqués de Pombal para acusarlos de instingar y de instigar también de instigar el atentado cuando volvía de estar con ella. Era todo un despropósito. Hay un profesor, José Luis Gavilanes, que es profesor de Filología portuguesa de la Universidad de Salamanca que tiene traducido un texto de un testigo de la ejecución. ¿Que dices? Y todo esto fue a verlo la gente que tampoco es que. Mira que hemos contado aquí cosas. Y no nos debemos extrañar porque en Madrid, en Valladolid, en Sevilla, se juntaban miles comiendo un bocata para disfrutar viendo cómo quemaban vivos a unos cuantos. Judío. Y bailaré sobre tu tumba. Y bailaré sobre tu tumba. Te degollaré con un disco afilado.
B
De.
A
Los Rolling Stone o de los Shadow.
B
Bueno, con discos rayados no, Pero no vamos a hurtar a los oyentes y sobre todo a los amantes eso que llamamos el True CR los detalles de esta ejecución colectiva.
A
Gracias al profesor Gavilanes que nos ha facilitado ese texto. Además de los reos, yo lo resumo porque escrito era muy largo, además de los reos, allí había unos cuantos curas para confesar y absolver de sus pecados a los que iban a ser asesinados. Y encima los pavos de los condenados confesando en vez de mandar a los curas a pastar. ¿En serio nos vais a torturar en público? ¿Nos vais a hacer gritar por dolores insufribles? ¿Nos vais a decapitar, a quemar, a tirar luego al mar y tenemos que contaros nuestros pecados? ¿Pero qué mierda de dios es el vuestro? Bueno, pues la marquesa de Tábora, que fue la primera en llegar, estuvo casi una hora confesándose. ¿Una hora? No sé, lo mismo era por hacer tiempo. Y mientras los operarios probaban que las maderas en forma de aspas donde iban a ser atados los otros condenados con los brazos y las piernas abiertos estuvieran bien ajustadas antes de decapitarla a ella, que fue la primera, le explicaron con todo detalle a la marquesa cómo iban a ser martirizados y ejecutados su marido, sus hijos, los otros dos nobles y los criados. Cómo estarían dispuestos los cuerpos, cómo los quemarían Después le explicaron mira, este es el mazo para golpear el pecho y hundir las costillas. Y con estas porras es con las que estos señores verdugos tan eficaces que están aquí esperando van a romperles los huesos de las piernas y los brazos. Hasta que la marquesa rogó que la mataran cuanto antes.
B
Me está quedando mal cuerpo a mí. Oye, ¿Y toda esta injusticia quedó impune o hubo alguna consecuencia con el paso del tiempo?
A
De momento la impunidad fue total. Porque la justicia es eso, injusta. Y porque cuando se quiso hacer pagar al marqués de Pombal todos sus desmanes ya era muy mayor. Pero bueno, ya llegaremos a esto. De momento, las únicas consecuencias fueron para los propios asesinados y para las tres familias de los aristócratas ejecutados. Porque lo perdieron todo. Unos tuvieron que exiliarse, a los descendientes se les prohibió el uso del apellido, sus casas se destruyeron, se picaron los escudos nobiliarios para que desaparecieran su sello, las hijas fueron encerradas en conventos, los hijos en monasterios. Familias que nunca perdonaron a los Braganza, una nefasta dinastía portuguesa de la que al menos los portugueses supieron deshacerse hace más de un siglo. Porque los portugueses son mucho más listos que nosotros. Siempre lo han sido. El marqués de Pombal, como escribió uno de los descendientes de los ejecutados, se salió con la suya sacrificándolos. Abro comillas, sobre el horroroso altar del poder absoluto. El todopoderoso ministro y mano derecha de José I, sin embargo, no había terminado su trabajo. Ya había borrado del mapa a los aristócratas que le estorbaban. Y ahora había que ir a por sus otros enemigos, los jesuitas. Porque el tribunal que sentenció a los Tábora, siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Pombal, también dejó caer durante el mismo proceso la implicación de los jesuitas en el atentado al rey. Era la forma de abonar el terreno para rematar el plan. El proceso a los Tábora sólo era un paso más en la hoja de ruta.
B
Lo de hoy necesita una digestión tranquilita. ¿Sí, joder, pero no ha terminado la historia, no?
A
Esto se hincha.
B
Cuando sea, pero seguiremos. Un beso, Nieves.
A
Otro para ti, Carla. Muchas gracias. Chao. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
En este episodio, Nieves Concostrina retoma la historia de la brutal ejecución de la familia Távora en Portugal en 1759. Con su habitual tono irónico y mordaz, analiza no solo lo grotesco de los hechos y el castigo impuesto, sino también la absoluta injusticia y el proceso manipulador que llevó a uno de los episodios más crueles del absolutismo portugués. La narración pone foco tanto en los detalles del ajusticiamiento, el trasfondo político y personal, como en sus resonancias actuales.
[01:05] Nieves:
"Esto le pasa a la plebe delincuente, no a nosotros. El marqués de Távora había sido virrey de la India... Su mujer, la marquesa, no había hecho nada. Podía ser una imbécil, pero no había hecho nada."
[03:46] Carla:
"¿Cómo fue posible que el marqués de Pombal obrara con semejante impunidad?"
[04:03] Nieves:
"Yo diría que del cretino del rey... este tío se le ha ido la olla..."
[06:08] Nieves:
"Imagínate, una farsa. Estuvo dirigido de principio a fin por el marqués de Pombal..."
[09:29] Nieves:
"No entiendes la condición humana... El marqués de Pombal organizó un gran espectáculo en la playa de Belém... Y obligó al rey y a su familia a que asistieran a la ejecución. Salieron espeluznados..."
[11:28] Nieves:
"Allí había unos cuantos curas para confesar y absolver... la marquesa de Tábora estuvo casi una hora confesándose... Mientras los operarios probaban que las maderas... estuvieran bien ajustadas antes de decapitarla..."
[13:09] Nieves:
"De momento la impunidad fue total. Porque la justicia es eso, injusta. Y porque cuando se quiso hacer pagar al marqués de Pombal todos sus desmanes ya era muy mayor..."
[13:44] Nieves (cita de un descendiente):
"Se salió con la suya sacrificándolos. Sobre el horroroso altar del poder absoluto..."
El episodio, sin caer en el morbo gratuito, desnuda una página oscura de la historia portuguesa, evidenciando cómo la justicia puede ser retorcida como instrumento de venganza y poder. Concostrina articula paralelismos irónicos con la actualidad española y subraya que el caso Távora es ejemplo insigne de cómo "la justicia es un arma perfecta para la injusticia" ([08:25]). La narración termina recordando que la historia no termina aquí: la depuración de los enemigos del marqués de Pombal apenas comenzaba.