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A
No importa que sean escritores, rockeros, reyes, papas o mandamases. Si los vivos se lo proponen, algunos muertos no paran quietos. Todas sus peripecias te las cuento en Polvo Eres en exclusiva en Podimo. Regístrate gratis en el link de la descripción. Ser podcast estás escuchando Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
B
Hola, Nieves.
A
Hola. Hola, Carlas. Buenas tardes.
B
Oye, me da vergüenza. Déjame contar una cosa. Ese mensaje que me has enviado antes cuando yo decía jo, es que me da mucho miedo, me da terror que me pudieran enterrar vivo y me has puesto esto. Se llama tapefobia. Lo primero que he leído es taperfobia y pensaba que era una broma. Pensaba que me habías puesto taperfobia como una gracieta de que te entierren un tupper en lugar de un ataúd. Y no, no. Luego vi bien con las gafas y veo que era tapefobia. Bueno, pues ya está.
A
Pero también tienes derecho a tener pánico a que te entierren en un tupper.
B
Sí, también con un montón de salchichones también. Bueno, oye, hoy empezamos semana recuperando a tu personaje preferido. Yo creo que nadie tiene duda de quién es, pero si no me falla la memoria, hace solo unos días ya hablamos de Fernando VII. ¿Por qué repetimos hoy, Nieves? A ver, ¿Por qué?
A
A ver. Porque el martes pasado fue el día que Napoleón le dijo a Fernando VII.
B
Que ya podía volver.
A
Ya te puedes ir a casa y tan tapa lleves como a gusto nos deja. Y hoy, lunes 13 de marzo, pero de 1814, el mastuerzo fue el día. Fue cuando salió de balancé de su castillo y junto a su nutrido séquito emprendió camino de la frontera española. La pregunta es ¿Por qué tardó casi una semana en ponerse en marcha si se supone que es que estaba deseando volver y recuperar el trono? Una semana, no dos días. Y eso se organiza en nada. Pues porque estuvo calibrando si aceptaba las condiciones que le puso el gobierno constitucional que regía en España. Estaba calculando los apoyos con los que contaba para reventarlo todo y por supuesto, para organizar un contraplan al que le habían propuesto. En España había un orden político constitucional. Teníamos una Constitución progresista en aquel momento para lo que era, y teníamos unas Cortes con sus diputados liberales uno, conservadores otros, y luego los infiltrados habituales, pendientes solo ahí, de encontrar el momento para reventar las instituciones de las que se benefician mientras les interesa. Y cuando estos infiltrados tuvieron claro cómo reventar la Constitución y el orden constitucional y las Cortes con todos los diputados dentro, le dijeron a Fernando VII alma, ya te puedes venir, vente para acá, ya está todo organizado. Voy a utilizar las palabras de Benito Pérez Galdós en su primera novela La fontana de oro para describir este momento justo, este acontecido de hoy, escribió Pérez Galdós. Así recobró lo que en su jerga real llamaba él sus derechos, inaugurando los 10 años de fusilamientos y persecuciones en que la figura de Tadeo Calomarde apareció al lado de Fernando. Tadeo Calomarde fue un ministro infame que tuvo este país. El pacto sangriento de estos dos monstruos terminó en 1833 en que Dios arrancó de la tierra el alma del rey y entregó su cuerpo a los sótanos del Escorial, donde aún creemos que no se ha acabado de pudrir.
B
Se quedó a gusto Pérez Galdós.
A
Sí, era un enemigo del esfuerzo tremendo.
B
Oye, empecemos por ver cuáles eran esas exigencias para el regreso de Fernando VII. Bueno, ¿Y cuál era el plan para saltárselas?
A
Sí, a ver, el Consejo de Regencia. El Consejo de Regencia era el gobierno constitucional que había en España, que hubo en España en ausencia del rey. Pues este Consejo le exigió al mastuerzo antes de regresar que aceptara una hoja de ruta, un camino marcado para cumplir con la segunda exigencia que era firmar la Constitución de 1812. Y a partir de ahí, pues nada, venga a reinar, pero con un libro de instrucciones en la mano, con la Constitución. Siempre lo decimos, el principal problema de todos los gobiernos de este país, pero desde hace 200 años que dicen además ser progresistas, es fiarse de la palabra del Borbón. Porque por mucho que juren, siempre te la van a volver a jugar. Siempre. El gobierno constitucional de entonces desconfiaba mucho de la palabra del mastuerzo. Por eso en las semanas previas al regreso algunos diputados querían que Fernando regresara a España como príncipe y que no se le reconociera como rey ni se le presentara obediencia hasta que ileo en el seno del Congreso Nacional preste juramento previsto en el artículo 173 de la Constitución. Tenía que hacer eso. Y luego ya se le hacía rey, pero mientras no. Pero también había propuestas en contra. Había propuestas delirantes de los diputados anticonstitucionalistas, que eran los que habían jurado la Constitución solo por estar dentro, para cargarse las Cortes desde dentro.
B
Y esos que decían qué propuestas hacían los que se oponían a que Fernando jurara la Constitución.
A
Madre mía. La hizo la propuesta como portavoz de estos locos la hizo el diputado por Sevilla Juan López Reina, que se subió a la tribuna y el señor don Fernando nació con un derecho a la absoluta soberanía de la nación española. Es indispensable que siga ejerciendo la soberanía absoluta desde el mom que pise la raya. La raya era la frontera. Se refiere a la frontera. Pero bueno, la Cámara entendió que este tío se había metido algo y de hecho fue expulsado inmediatamente de la Cámara porque con esas declaraciones se estaba saltando la propia Constitución que había jurado él. Y no sólo fue expulsado, también porque por muy aforado que fuera, también estaban aforados. Entonces, por muy aforado que fuera, se acordó entre todos detenerlo y juzgarlo. Pero no lo pillaron. Salió por pies. Y puesto que este era el ambiente en las Cortes, el mastuerzo no quería salir de Francia hasta que supiera los apoyos con los que contaba para dar su golpe de estado. Por eso tardó una semana. Finalmente hizo como que aceptaba la hoja de ruta. Vale, venga, sí, estoy de acuerdo. Cruzó la frontera, llegó a Figueras, pasó por Girona, siguió a Tarragona, Reus. Impresionante cómo recibieron al Borbón más tuerzo en toda Cataluña. Yo te digo que si alguno revisa esto, le va a dar algo. Fue tremendo. Viva el rey. Viva el absolutismo. Y estando en Reus a finales de marzo, le dijo el general hombre, rey, ¿Por qué no te vienes a pasar la Semana Santa Zaragoza, que está ya aquí relativamente cerca, que verás cómo te van a recibir allí también los pavos de los españoles? Y ya sabes, como es habitual, desengancha los caballos del carruaje y tiran ellos. Hay un óleo muy bonito que luce en el Palacio Real de Madrid del pintor Miguel Parra, donde se ve de ese episodio donde se ve a los zaragozanos en tropel tirando del carruaje el día que el Mastuerzo entró a la ciudad, a zaragoza. Era el 6 de abril de 1814. Y con esa visita a Zaragoza, saltándose la hoja de ruta impuesta por el gobierno que le obligaba a seguir por la costa hasta Valencia para firmar allí la Constitución, con ese desafío lo que hizo el Rey fue yo tiro por donde me da la gana y no por donde tú me digas.
B
Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. No tengo trono, ni reina, ni nadie.
A
Que me comprenda, pero sigo siendo el rey.
B
De todas formas, uno que se desvía de Valencia y va a Zaragoza no era suficiente pista para que las autoridades constitucionales supieran que Fernando VII no iba a cumplir.
A
Estaba clarísimo. ¿Y qué hacían ya? El problema es que ya estaba dentro, ya estaba en España. Los mismos diputados habían reclamado el regreso de ese mastuerzo, de ese rey tarugo, sabiendo que era un traidor. Si es que la pifiaron, pero bien. Hacía dos semanas que había llegado a España y los zoquetes de los españoles estaban gritando por las calles Viva el absolutismo. No. Viva la Constitución. El magnífico recibimiento que Fernando VII iba teniendo ya le demostraba a él que no sólo tenía de su lado a parte de los diputados, sino que los súbditos querían seguir siendo súbditos. Estaba clarísimo. Así que cuando retomó la hoja de ruta, cuando le salió el del bolo, por supuesto, llegó a Valencia y se encontró con los que faltaban, con los de la patria y la banderita, con los militares que ahí juraron a gritos, y digo textualmente lo que decían, sostener al Rey en la plenitud de sus derechos, sus derechos absolutistas. El mastuerzo vale, esto está hecho. Ya tenía el apoyo del pueblo más bajo que tiraba de su carruaje, de la Iglesia, por supuesto que necesitaba al Rey para restaurar la Inquisición, de los militares y de los diputados de Vox ya tenía todos los apoyos necesarios para dar el golpe de Estado. Estaba clarísimo. Y por eso en Valencia, en vez de jurar la Constitución, firmó la derogación. Así de claro. Esto ya lo contamos el año pasado y no lo vamos a repetir. Que por cierto, mea culpa. El año pasado dije que el Masturzo llegó en barco porque soy una mastuerza. Pero no, llegó en coche. Pero bueno, llegara en lo que llegara. En Valencia se puso otro clavo en el ataúd de la Constitución y ya solo quedaba entrar triunfante en Madrid.
B
¿Y a todo esto, en Madrid, por cierto, el gobierno cómo iba reaccionando según veía que Fernando VII no cumplía con nada de lo acordado?
A
Yo creo que irían apretando el culillo. Las autoridades constitucionales reaccionaban con desconcierto. En este país se vive en un permanente estado de desconcierto con los Borbones o en un permanente estado de gilipollez catatónica que también sirve, no lo sé. Los diputados liberales que habían defendido que Fernando VII tenía buena fe, que por muy malo que fueran, pero que vamos, que eso iba a salir para adelante, no se podían creer que ahora tuvieran en la puerta de sus casas a unos cuantos militares que los estuvieran deteniendo y encarcelando. Todos los ministros liberales fueron detenidos, todos. Y tampoco se lo acababan de creer cuando empezaron a ver desfilar liberales camino del patíbulo. Como escribió en aquel 1814 un cura reaccionario, era un dominico malísimo que se llamaba Francisco de Alvarado. Matar a los liberales, y abro comillas, la peste de España, era benéfico y misericordioso, una justicia, una necesidad y un bien que el interés público reclama.
B
¿Caridad cristiana se llama eso?
A
Sí, eso llama caridad. Esto es también para pasárselo a Feijóo para su colección de desmentidos a la chorrada que dijo sobre que los católicos no mataban en nombre de su religión. Bueno, se expulsó del país a 20 mil afrancesados. No hay cifras de los encarcelados y mucho menos de los ejecutados. En todas las principales capitales había ahorcados casi todos los días. Y como decían que era la de los ahorcados que los dejaban puestos ahí, como decían que era una visión demasiado espeluznante. Es tremendo. Optaron por los. Pero es que eran muchísimos los que fusilaban. Pues optaron por los que ahorcaban. Quiero decir, optaron por los fusilamientos que eran más rápidos y se mataban a varios a la vez. Y así fue como se comprobó que efectivamente el Borbón había vuelto a casa.
B
Fue el fin del mundo. El fin del mundo. Oye, te has referido antes así de pasada a que todo esto de Fernando VII te he referido como un golpe de Estado. Yo no tengo ni idea. Está así considerado por la historia. Está considerado como un golpe Sí, sí.
A
Sí, así lo consideran los historiadores, sí, sí, eso fue un golpe de Estado, derribó el gobierno constitucional y además tiene una fecha concreta en el calendario, el 5 de mayo de 1814, el M se consumó el golpe, el general Francisco Eguía, se llamaba, disolvió las Cortes, detuvo a todo el gobierno y a los políticos e intelectuales liberales a la espera de que llegara el elefante blanco. En los siguientes días se disolvieron los ayuntamientos, se suprimieron las diputaciones, se restableció el sistema señorial y la Inquisición, por supuesto, y con el pueblo ignorante celebrando el absolutismo, al menos eso parecía si mirabas la calle, porque se puso en marcha una red de montapollos alucinante que sabían organizar motines urbanos para hacer creer que el pueblo se levantaba espontáneamente contra algo o contra alguien. Así se organizó en su momento el motín de Aranjuez y luego el levantamiento del 2 de mayo de Madrid, con el que siguen engañando a los menos avispados haciéndoles creer que fue un levantamiento espontáneo popular, o sea, yo pienso contraprogramar en los próximos días la gran farsa del 2 de mayo, que me tiene harta el 2 de mayo madrileño antes de que empiecen a dar la brasa todos los años los medios de comunicación contando lo mismo, lo mismo, la gran mentira, los políticos, los militares, el tataranieto del más, tuerzo, contraprogramo.
B
Pues ahí te espero y ahí nos encontraremos, Nieves. Venga, hasta mañana. Un beso.
A
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Episode: 13 de marzo de 1814: Fernando VII comienza el regreso a España
Host: Nieves Concostrina
Date: March 13, 2023
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
In this history-packed episode, Nieves Concostrina uses her signature sharp wit and irreverence to revisit a pivotal moment: the return of Fernando VII to Spain in March 1814, following his captivity in France. The episode explores the political machinations, betrayals, and crowd manipulation that enabled Fernando VII to overthrow the Spanish Constitution of 1812, marking the beginning of a decade of absolute monarchy, brutal repression, and the restoration of the Inquisition.
[01:20]
[02:30–03:50]
"Por mucho que juren, siempre te la van a volver a jugar. Siempre." [04:07]
[04:37–06:00]
[06:02–07:00]
[07:01–08:20]
[08:41–10:31]
"En Valencia se puso otro clavo en el ataúd de la Constitución." [09:57]
[10:31–13:12]
"Matar a los liberales, la peste de España, era benéfico y misericordioso." [11:36]
[13:12–14:43]
"Sí, así lo consideran los historiadores, sí, sí, eso fue un golpe de Estado, derribó el gobierno constitucional y además tiene una fecha concreta en el calendario, el 5 de mayo de 1814…" [13:14]
On Fernando VII’s Return and Calculations:
“Estaba calculando los apoyos con los que contaba para reventarlo todo.” [02:15]
On Trusting the Borbones:
“Por mucho que juren, siempre te la van a volver a jugar. Siempre.” [04:07]
On Parliamentary Absurdity:
“La Cámara entendió que este tío se había metido algo y de hecho fue expulsado inmediatamente de la Cámara…” [06:14]
On Popular Adulation and Manipulation:
“Impresionante cómo recibieron al Borbón más tuerzo en toda Cataluña… Viva el rey. Viva el absolutismo.” [07:32]
Sarcasm about Spanish History:
“En este país se vive en un permanente estado de desconcierto con los Borbones o en un permanente estado de gilipollez catatónica que también sirve, no lo sé.” [10:43]
On the Bloodshed That Followed:
“En todas las principales capitales había ahorcados casi todos los días… Optaron por los fusilamientos que eran más rápidos y se mataban a varios a la vez.” [12:02]
On the Reality of the Coup:
“Eso fue un golpe de Estado, derribó el gobierno constitucional…” [13:14]
Nieves Concostrina’s narration is laced with sarcasm, sharp criticism, and humor (“el mastuerzo”, “rey tarugo”, “gilipollez catatónica”), providing both an educational and engaging take on history. Her analogies and memorable put-downs punctuate the story, making historical details accessible and vivid for listeners.
This episode is a must-listen for anyone eager to understand the intricate and often tragicomic workings of early 19th-century Spanish politics—where betrayal, manipulation, and ignorance led to the abrupt end of Spain’s first constitutional experiment.