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A
Ser podcast. En La Ventana acontece que no es poco, Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina, Cadena SER.
B
Hola, Nieves con Costrina, buenas tardes.
A
Hola, Carlas Francino.
B
Yo muy bien recuerdo a los oyentes de La Ventana que Nieves nos ha prometido en esta última semana. Ya acontece que no es poco ocuparnos de algunos episodios que por cuestiones de calendario nos queden habitualmente fuera del radar. Y hay uno bueno, hay uno que está ahí a la vuelta de la esquina. El lunes, el 14 de julio, fiesta nacional de Francia, que conmemora la toma de la Bastilla. ¿Que dices sonar? ¿Seguro que no suena a todos, pero hemos hablado del tema aquí alguna vez de la toma de la Bastilla? A mí no me suena.
A
¿Cómo es posible que nunca hayamos hablado de uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia contemporánea? Bueno, fíjate si es trascendental, que fue precisamente el que abrió la era contemporánea. 14 de julio, La toma de la pastilla, como dicen algunos, Fiesta nacional. Fiesta nacional en la República Francesa. Hombre, porque echar a un rey siempre es motivo de celebración. Y orgullo. Sí, y orgullo. Y orgullo. Orgullo y satisfacción. Si alguien se creía que con lo de ayer habíamos dejado de hablar de Borbón esta semana, pues ya lo lamento, pero no. Yo quiero deshacerme de ellos, pero ojo, no de forma tan expeditiva como en Francia, porque allí es que no, de ninguna de las maneras. Allí se los cargaron de un tajo. El 14 de julio de 1789, martes, el Borbón Luis XVI apuntó en su diario nada reseñable, escribió justo estas palabras. Nada reseñable. Fíjate que aún no tenían idea de que los parisinos estaban tomando la Bastilla ni de que arrancaba ese día una revolución que que pondría boca abajo Europa y se iba a cargar el Antiguo Régimen. Pero es que la anotación en el diario del ciudadano Luis Capeto no hacía referencia a la situación del país, sino a su jornada de caza. Ese día se había dado mal. Nada reseñable. Eso es lo que apuntó. Y siguió sin enterarse de nada hasta El día siguiente, 15 de julio, miércoles, cuando su ayuda de cámara lo despertó diciéndole Siré, una revolución.
B
Oye, ¿Por qué no hacemos una cosa? Al menos a mí me pasa. Hablamos siempre de la toma de la Bastilla. Ya está toma la Bastilla. Dando por hecho que sabemos todo lo que es la Bastilla. Y yo te confieso que exactamente no lo sé, será un castillo o algo, o un baluar, yo qué sé.
A
Era una fortaleza feísima. Era una gran fortaleza inmensa, un bastión que se había construido a finales del siglo XIV para la defensa de París y que luego pasó a ser una prisión política. A la Bastilla iban los respondones, iban los escritores, lenguaraces y todo el que le cayera mal al rey. Por eso se convirtió en un símbolo del despotismo monárquico. Era una fortaleza de dimensiones impresionantes. Estaba rodeada por un foso de 8 metros de profundidad con torres de 24 metros de altura. Insisto, era fea, era muy fea. Era tan fea que si no la hubieran dejado medio destruida los revolucionarios con el incendio aquel 14 de julio estaba previsto derribarla porque afeaba París. Es que ya no pegaba, no pegaba con París. En la Bastilla acabaron encarcelados desde nobles de alto copete como el filósofo Voltaire y el marqués de Sade, hasta delincuentes comunes y personajes tan enigmáticos. Ya hablamos aquí hace años de él como máscara de hierro. Acabó enterrado incluso enterrado, ¿No?
B
También los podían enterrar.
A
Pero fíjate, el propio arquitecto acabó allí encerrado. Sí, el propio arquitecto de la Bastilla, a finales del siglo XIV. Pero no lo encarcelaron por lo fea que le quedó, sino por pedir clemencia para los judíos. Por eso acabó allí. La fortaleza le dio que dar también, porque es que no supo ni por dónde escaparse. Yo me hubiera guardado ahí un as en la manga diciendo voy a poner esto por si acaso caigo aquí. Ahora bien, aunque la toma de la Bastilla se convirtió en el indiscutible símbolo de la Revolución Francesa, yo creo que conviene concretar un poco mejor lo que ocurrió el día del evento.
B
Porque ¿Qué pasó con ese día? ¿No fue para tanto o qué?
A
Hombre, no, a ver, fue el acontecimiento del año, sin duda. No del año, del siglo. Pero aunque la toma de la Bastilla la tenemos como la primera gran victoria de los parisinos, en realidad fue la segunda. Hoy no toca, pero para los que hayan estado más desinteresados en este asunto, solo aclararles que lo que ocurrió aquel 14 de julio sólo fue un producto de la gotita que rebosó el vaso que la Revolución llevaba calentándose diez años desde que empezó la célebre guerra de las harinas, de la que tampoco hemos hablado aquí, y a la que los señores Borbones, desde su magnífico retir de Versalles, donde no necesitaban comer pan porque tenían pasteles, no prestaron suficiente atención para detectar la que se estaba viniendo encima. Y digo que fue la segunda victoria de aquel 14 de julio de 1789 porque la primera fue en el hospital militar de Los Inválidos, donde ahora está famoso, muy turístico. Ahí está enterrado Napoleón, sus generales y el propio rey de España, José I. Y allí había armas. Por eso se fueron a Los inválidos. Allí había 30.000 fusiles y 12 cañones. Y lo primero que necesitan unos revolucionarios para revolucionar son armas. Había que quitárselas al ejército de su Majestad Borbona. Lo que pasa es que el asalto a Los Inválidos fue sencillísimo porque los soldados que la defendían se negaron a disparar al pueblo. Aunque se les dio orden, nada. Se negaron. Y como allí no hubo bronca, ni muerto, ni disparo, ni sangre, pues la toma de Los Inválidos no pasó a la historia en aquella jornada revolucionaria.
B
Bueno, en Los Inválidos no, pero en La Bastilla sí. Ahí hubo bronca, hubo muertos, hubo disparos, hubo sangre, hubo de todo.
A
Hubo de todo. Sí, porque esa fue la segunda visita de los revolucionarios parisinos para quitarles también las armas que había allí. Que ya te digo que estuvieron tontos los que estaban defendiendo la Bastilla. Porque si un montón de soldados a caballo, bien armados, no pusieron resistencia en Los Inválidos, ¿A qué vino que en la Bastilla, donde sólo había poco más de 100 soldados para defender aquella fortaleza, se pusieran farrucos? Lo que ocurrió es que obedecieron al alcaide de la prisión, al marqués Bernard René, Pero después de cuatro horas de disparos y de bronca, los de la Bastilla acabaron rindiéndose a cambio de salvar la Pues no. Pues ya dijeron por no haberos puesto chulos. No, la salvaron por haber estado del lado del poder real en vez de del lado del pueblo. Los revolucionarios acabaron paseando en picas la cabeza del alcaide y de algunos más. Y ese triunfo acabó convertido en el símbolo de la Revolución.
B
Mira, si no se hubieran resistido en la Bastilla igual el símbolo revolucionario hubiera sido otro.
A
Pues probablemente, igual que si en Los Inválidos se hubieran resistido y allí se hubiera liado la bronca sangrienta que se lió en la Bastilla, pues. Pues lo mismo los franceses celebrarían ahora cada 14 de julio la toma de Los Inválidos. No lo sé, no se sabe. Los revolucionarios no solo tomaron la pólvora y las armas de la Bastilla, ya que estaba, liberaron a los presos, a los siete presos que había, porque no había más.
B
Siete había.
A
Solo quedaban siete presos allí. Aquello ya se iba a derruir, se iban a deshacer de ellos. Solo estaba como almacén de armas. Allí quedaban en la Bastilla cuatro falsificadores, un tipo acusado de haber intentado matar al rey hacía muchos años, había un aristócrata acusado de incesto, y había un irlandés que estaba como una regadera y que tan pronto decía que era julio César, como se creía Dios.
B
Personaje tan interesante. Bueno, todos, pero este último.
A
Estaba zumbadísimo, el pobre. Aunque bueno, si contamos bien, en realidad había ocho prisioneros, pero el octavo se escabulló antes de que entraran los revolucionarios, no se sabe cómo. ¿Quién era el marqués de Sade? El marqués de Sade estaba encerrado allí en la Bastilla aquel 14 de julio, o a lo mejor se escaqueó ese mismo 14 por la. No se sabe cómo fue. A este sí que le vino bien la revolución, lo que pasa es que sale por pies, porque era aristócrata. Entonces, a ver, dentro de lo que cabe, yo estoy en la cárcel, pero soy un aristócrata y mi cuello corre igual de peligro que el de otros. Por eso desapareció. Cuando abrieron su celda, la celda del marqués de Sade, allí no faltaba un perejil, porque vivía de lujo. Allí había libros, había cojines, tapices. Sí, sí, este vivía allí. Iba a decir madre. Había vinos, tenía viandas varias, tenía una exquisiteces. Gur. También encontraron, escondido entre las piedras del muro, era un rollito que fue el famoso manuscrito, el más escandaloso y pornográfico del marqués, que estaba escrito con letra microscópica en un rollo de papel. Su título eran las 120 jornadas de Sodoma o la escuela de libertinaje, que hoy es uno de los manuscriptos.
B
¿Lo promete?
A
Sí. No, no, es tremendo. Es un nov. Y uno de los manuscritos más valorados del mundo. Creo que está en 24 millones de euros o algo así. Pero hablo de que. Sí, sí, el original es impresionante. Hablo de cabeza. Menos mal que lo encontraron, porque muy poco tiempo después derribaron la Bastilla y bueno, se hubiera perdido para quien vaya en breve a París. Ahora en lugar de la Bastilla hay una enorme columna en mitad de una rotonda. Es la famosa Plaza de la Bastilla. No confundirla con la Plaza de la Concordia, que también tiene una enorme. No es una columna, es un obelisco de Luxor que Napoleón le birló a los egipcios. Que allí fue. En la Plaza de la Concordia es donde instalaron la guillotina.
B
Guillotina y concordia.
A
Lo que pasa es que en aquel.
B
Momento primero fue la guillotina y después la concordia.
A
Y tampoco hay que confundirla con otra columna preciosa que es la Plaza Vendôme, enorme, en donde antes estaba la estatua ecuestre de Luis XVI que derribaron los revolucionarios. Porque en París allí saben hacer rotondo con cosas importantes en el centro.
B
Para entendernos, al del nada reseñable, al rey Luis XVI lo decapitaron entonces en lo que hoy es la plaza, en.
A
La Plaza de la Concordia, donde está el obelisco egipcio. Pero cuando le rebanaron el pescuezo se llamaba Plaza de la Revolución. Luego lo cambiaron. Cierto que no lo deberían haber decapitado. Es verdad, ¿No? Por supuesto. Pero al menos murió sabiendo a ciencia cierta, se le bajaron los humos. Y que no reinaba por derecho divino. Y como se creían ellos, que sólo tenían que rendir cuentas ante Dios, Porque eso es lo que se siguen creyendo los reyes, que en realidad están ahí en el trono porque les ha puesto Dios. Hasta que al pueblo se le inflan las narices y descubren que ni Dios les salva.
B
Lo que descansa tu cabeza en mi hombro. Oye, pues la canción es muy bonita. Es muy moña, pero muy bonita. Oye, pues nada, mañana cerramos temporada. Sí, la cabeza en el hombro o en una pica. Sigo pensando en lo del nada reseñable.
A
Sí, pero era la caza.
B
Que dotes proféticas. Nada reseñable.
A
París revolucionado y el rey hoy no cazado.
B
Bueno, venga, mañana más nieves.
A
Un beso. Gracias. Chao. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
En este episodio de "Acontece que no es poco", Nieves Concostrina, con su característico estilo irónico y mordaz, recuerda y desmenuza la jornada del 14 de julio de 1789: la toma de la Bastilla. El episodio explora no solo el valor simbólico de este suceso para la Revolución Francesa, sino también sus matices históricos y anécdotas menos conocidas, todo en clave amena y accesible.
Luis XVI y su despreocupación histórica:
Sobre el símbolo de la Bastilla:
Sátira sobre los Borbones:
Sobre el marqués de Sade:
Sobre la ejecución real:
Este episodio logra, en apenas 12 minutos, destilar el simbolismo y las paradojas de la toma de la Bastilla en la Revolución Francesa. Nieves Concostrina combina rigor y sentido del humor para mostrar no solo la magnitud de la jornada, sino también las ironías del destino y la construcción de los grandes relatos nacionales. Una invitación a mirar con detalle los “grandes momentos” de la historia y a sospechar de lo que parece “nada reseñable”.