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Nieves
En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Host
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Hola, buenas tardes. Buenas tardes.
Host
Oye, hoy creo que tenemos que poner más que nunca sobre aviso a los oyentes de este Acontece, que no es poco, porque la cosa hoy viene fuerte. Bueno, viene fuerte toda la semana, pero hoy viene muy fuerte porque lo que vamos a contar es tremendo y además nos conecta con la actualidad a partir de tres conceptos que son clave, que son guerra, Estados Unidos y barbarie. Uno, dos y tres. Tal día como hoy. Tal Día como hoy, 16 de marzo de 1968, el ejército norteamericano cometió una de las masacres más terribles de toda su historia. No tanto por el número de víctimas, porque nada es comparable Hiroshima y Nagasaki, obviamente, pero sí por su crueldad. Hablamos de la guerra de Vietnam y de la matanza de My Lai.
Nieves
Sí, ya sabemos que a Estados Unidos le gustan las guerras. Está más que demostrado. La historia. Es la historia la que lo demuestra y es la actualidad la que lo corrobora. Siempre que Estados Unidos provoca una guerra es para sacar tajada, eso no tiene ninguna duda. Pero bueno, en alguna ocasión ha prevalecido la chulería por encima de los intereses económicos, que esos siempre van a estar. La guerra de Vietnam podría servir de ejemplo. El 16 de febrero de 1968, a las 8 de la mañana, unos 100 soldados, solo 100, unos 100 soldados estadounidenses llegaron a una aldea de la costa norte de Vietnam, My Lai se llama el lugar. Andaban buscando comunistas a un batallón del Viet Con. Alguien debió de trasladar mal las coordenadas o dar información equivocada, o iban hasta arriba de metanfetaminas pequeñas. Pero el caso es que otra vez volvió a demostrarse que eso de la inteligencia militar es un oxímoron. Durante horas, gran parte de aquellos soldados de la compañía Charlie de la 11ª Brigada arrasaron con una aldea sin encontrar la más mínima resistencia. Nada. Muchos, no todos, porque otros soldados estaban absolutamente horrorizados, pero muchos violaron a mujeres, asesinaron a bebés, a niños, ancianos, hombres, todos civiles. Allí no había un maldito miembro del Viet Con. Cuando en la aldea de My Lai no quedaba ni sombra de vida, y digo yo que se les pasaría el subidón, descubrieron que habían asesinado a 500 personas cuya única ocupación era cuidar campos de arroz y ganado. Por fortuna, mira, allí no había nadie que pudiera contar lo ocurrido o s. But not for voting you don't believe
Singer
in war But what's that gun you
toten And even the Jordan River has
body is floating But.
Host
Va a ser que sí, porque si no, no estaríamos hablando del tema. La matanza de My Lai acabó conociéndose y este episodio, como decíamos, ha pasado a ser el mayor crimen de guerra de los estadounidenses en Vietnam. Esto fue el 16 de marzo del 68. ¿Y cuándo se conoció exactamente, Nieves?
Nieves
Pues casi dos años después, casi a finales de 1969. La gran cagada de la guerra de Vietnam daría para una de nuestras series, pero no nos vamos a repetir porque en 2023, cuando se cumplieron 50 años del alto al fuego firmado en París en 1973, ya dedicamos tres episodios a este asunto. No eran seguidos, pero explicábamos cómo se lió la qué liaron. Y total, para apuntarse como único triunfo la muerte de decenas de miles de personas. Para quien esté interesado en escuchar esto, pues ahí están los podcast del 26 de enero, el 1 de febrero y el 7 de febrero de 2023. Hoy vamos a otros detalles que no contamos entonces y a cómo Estados Unidos sigue recuperando todavía hoy restos de sus soldados desaparecidos en Vietnam. Los estadounidenses se dieron de bruces con la matanza de my Lai el 16 de febrero de 1968. Cuando abrieron la revista Lai, como digo, casi dos años después, y fue a principios de diciembre del 69. Fue gracias a un fotógrafo del ejército. Uno de los 100 soldados que llegó a la aldea de my lai aquel 16 de febrero para documentar la batalla que iba a haber entre la tropa de la Compañía Charlie con miembros del Viet con Lo que pasa es que no hubo batalla. Sólo hubo una masacre de civiles sin precedentes en Vietnam. Sin precedentes conocidos. Y lo documentó gráficamente con disimulo. Y no con la cámara del ejército, sino con su cámara personal. Protegió muy bien aquellas fotos.
Host
Claro, confiarían en que nadie iba a contarlo porque el fotógrafo también era un soldado. Lo que pasa es que era un soldado, pero también era persona.
Nieves
Efectivamente, era persona.
Host
No es incompatible.
Nieves
El sargento Ronald Haberley se llamaba. Se llama porque todavía vive. Llevaba tres cámaras, dos del ejército con carretes en blanco y negro y llevaba la suya con diapositiva en color. Y lo que vio fue tan brutal, una carnicería tan indescriptible, que tuvo claro que había que contar lo que estaban haciendo algunos oficiales y soldados estadounidenses. Y lo vamos a contar además con toda su crudeza. Los datos actualizados y documentados. Víctima. Víctima que recoge el Museo de la Guerra que ahora hay en My Lai, porque My Lai ya es un lugar de memoria. Los datos 504 víctimas que formaban parte de 247 familias. 24 de estas familias fueron totalmente aniquiladas. Tres generaciones al completo asesinadas. Ni un solo superviviente quedó. En total fueron 182 mujeres, 17 de ellas embarazadas. 173 niños, de ellos 56 bebés y el resto hombres. 60 de estos hombres eran ancianos. La descripción que hizo a la revista New Yorker en 2015 un hombre que sobrevivió a la matanza merece la pena ser reproducida. Este hombre tenía 11 años cuando ocurrió y estaba refugiado con su madre y sus cuatro hermanos cuando los helicópteros estadounidenses aterrizaron en la aldea. Cuenta que les ordenaron salir de la cabaña donde estaban y cuando iban caminando les lanzaron a la espalda una granada de mano a la vez que disparaban sus m. Cuando el chaval despertó herido en la cabeza, en el pecho y en la pierna, horas después estaba en el montón de cadáveres que formaban su madre, sus tres hermanas y su hermano de seis años. Se salvó porque lo dieron por muert.
Singer
Unarmed men and women were challenged by a soldier to die They're in a ditch in May lie a small baby
Nieves
cried
Singer
any man that would do this is bound to be possessed for the devil himself in disguise.
Host
Esta es una canción protesta escrita específicamente para denunciar esta masacre. Y un momento donde dice Oiga, teniente, ¿Aún oye llorar a los bebés? Claro, pero es que esto no se hubiera sabido si este sargento fotógrafo no hubiera difundido las imágenes. Si no habría quedado oculto. Porque si pasaron casi dos años podían
Nieves
haber pasado 50 igual o no haberse sabido. No haberse sabido nunca. Esta canción está muy bien. Se la vamos a dedicar a los amigos de la guerra. Los que quieren estar en la guerra todo el rato. Mira, en Vietnam dicen que lo de My Lai no fue un hecho aislado, que hubo muchos My Lais, que nunca se conocieron en Occidente, y que se ocultaron bajo informes mentirosos, como el que llegó al Pentágono, realizado por el oficial al mando de la operación en My Lai, diciendo que la acción había sido un éxito y que se habían cargado a 120 hombres del Viet con ese fue el informe oficial. ¿Cuántos informes falsos como este se harían en Vietna? También es cierto que algunos soldados de la Compañía Charlie estaban deseando que alguien. Cuando volvieron, estaban deseando que alguien les preguntara. Y gracias a las fotos y a los testimonios, sobre todo de uno de los soldados, se pudo armar la secuencia de la matanza. Y los estadounidenses se desayunaron un día con la historia en la revista Life. Espero yo que se les atragantara a muchos el sándwich pastoso ese que se hacen de mantequilla de cacahuete. Cuando leyeron, ya no sólo en Live, sino en Time y en otros medios nacionales en los siguientes días, como, abro comillas, en unas pocas horas, estoy leyendo las palabras de la historiadora británica Joanna Burke, en unas pocas horas, los soldados y oficiales de la Compañía Charlie se habían divertido y reído violando y sodomizando mujeres, desgarrando vaginas con la ayuda de sus cuchillos, atravesando a los civiles con bayonetas, arrancando el cuero cabelludo a los cadáveres, grabando en sus pechos un as de picas o la inscripción Compañía C.
Host
Ya decía yo que teníamos que avisar a los oyentes hoy, ponerles sobre aviso de lo que vamos a contar. Oye, periodísticamente es muy interesante también conocer cómo se difundió la historia, cómo empezó, quién habló, qué reacciones hubo también.
Nieves
Sí en realidad se supo la matanza. Se supo muy pocas semanas después de haberse producido, porque informó de ello un portavoz norvietnamita. Pero claro, aquello se interpretó como una maniobra de propaganda. Casi nadie hizo caso. Digo casi porque los movimientos pacifistas en Estados Unidos sí organizaron protestas, pero aún sin conocer la magnitud de lo que había ocurrido. La secuencia periodística se desarrolló casi en paralelo, de un periodista por un lado y del fotógrafo del que hablamos, del sargento, por otro. Al final, las fotos completaron la historia y la dotaron de una crudísima realidad. El sargento Ron Haverley tenía claro que eso había que contarlo. Y lo primero que hizo cuando llegó a su casa en Ohio, cuando lo licenciaron, fue dar charlas, enseñando algunas diapositivas. Sí, sí, por su cuenta. Iba a institutos, iba a asociaciones cívicas y decía vengo de allí, esto es horrible, mirad lo que veo. Bueno, pues no le creían. Decían que eso no podía estar haciendo los Estados Unidos. ¿Cómo iba su país a matar a mujeres y a niños? Eso era una fabricación de los grupos antibelicistas desde el ejército. Le dieron un par de toques. Dijeron cállate, tío, ya vale. Y al final, después de un año, este hombre ya como no hacían caso en asociaciones y tal, se decidió a ir a la prensa a publicar sus fotos y su historia. En paralelo a esto, durante aquel año de 1969, un reportero, ahora ya muy famoso, porque además recibió el Pulitzer, el
Host
Seymour Heard, no era este. Hay un documental en Netflix que se puede ver que se llama Cover Up, que cuenta la historia de este hombre y cita una conversación a propósito de esta matanza de Richard Nixon con Kissinger, en lo que parece un lamento ante una primicia que iba a sacar este hombre. Ese hijo de puta. Es un hijo de puta. Pero suele tener razón.
Nieves
La tenía, claro que la tenía. Efectivamente, ese era el reportero y como digo, recibió el Pulitzer por su historia. Bueno, pues este hombre estuvo intentando recoger testimonios de soldados que hubieran participado en aquella matanza aún sin conocerse de verdad. Todo acabó dando con un soldado llamado Paul Midol, que había regresado de My Lai herido y amputado. Lo encontró y lo entrevistó en su casa. Y pese a que fue participante muy activo en la matanza, estaba deseando contarlo porque dijo que aquello no podía superarlo. Cuando a este soldado, cuando le subieron al helicóptero para evacuar lo herido que fue justo al día siguiente de My Lai, dicen que le gritaba a su teniente, un tipo muy joven llamado William, Dios te castigará por lo que me hiciste hacer. Otro iluso. Siguen sin entender que Dios siempre está del lado de los malos. Siempre. La madre de este soldado le dijo al reportero, les envié un buen chico y lo convirtieron en un asesino.
Host
¿Pero le hizo hacer entonces el teniente, o quien fuera, a este soldado en concreto, algo más brutal que el resto?
Nieves
A ver, las órdenes eran para todos, pero es que muchos se negaron o hacían. Se escaquearon. Decían que disparaban animales para que se creyeran que estaban disparando a personas. Pero daba igual, porque con 20 soldados que obedecieran podían matar cada uno a 25. 30. Los relatos de los soldados a la prensa eran espeluznantes. En My Lai hay una famosa zanja, una cuneta muy larga y estrecha con agua, porque había un arrozal cerca, una especie acequia. Y allí fueron echando los cuerpos y a personas vivas que luego ametrallaban y desmembraban lanzando granadas. El soldado Middle fue, según los testigos, según contaron otros soldados, de los más obedientes. Cuando el teniente ordenó matar a todos los aldeanos, fue de los más crueles. Uno de los testigos contó que oyeron el chillido de un niño de unos dos o tres años. Que el niño salía arrastrándose de la zanja, cubierto de barro y sangre. Que el teniente lo agarró, lo arrastró otra vez dentro de la zanja y allí disparó. El reportero intentó, cuando ya tenía varias entrevistas, intentó vender su historia a la revista Life, pero nada. No triunfó. No lo consiguió. Así que este hombre se fue a Washington, a una pequeña agencia de noticias que era antibelicista. Distribuía noticias contrarias a la guerra. Dispatch New Service, se llamaba la agencia. Y desde allí lanzó cinco artículos que se distribuyeron por todo el país con testimonios aterradores. Dos días después, sólo después del primer despacho sobre lo ocurrido en My Lai, una marcha contra la guerra reunió a medio millón de personas en Washington. Lo que sí compró la revista Live después fueron las fotos del sargento Javer a todo color, con su relato de lo ocurrido en Mi Lai.
Host
Oye, y el fotógrafo no sufrió represalias. Y por cierto, por cierto, ¿Que fue de los responsables de la matanza?
Nieves
Al sargento fotógrafo intentaron intimidarle diciéndole que debería haber informado desde Vietnam de la masacre y haber entregado las pruebas para que se tomaran medidas. Haberle respondido. Lo dijo con otras palabras, pero vino a decir ¿Vosotros os creéis que yo soy gilipollas? Desde Vietnam no se podía informar de nada. Y si hubiera entregado las fotos, las habrían clasificado y punto. Si. Nixon acababa de llegar a la presidencia y dio orden de abrir una guerra sucia contra todos los periodistas y todos los que hablaran de lo que de verdad estaba ocurriendo en Vietnam. El teniente Calle fue el único oficial condenado por su papel en la masacre de My Lay. El único. Cadena perpetua con trabajos forzados. Pero El buenazo de Nixon intervino. Dijo que mejor solo arresto domiciliario. Y tres años después salió libre como un pajarillo trabajando en la joyería de su suegro y vendiendo entrevista. Este canalla murió en 2024 con 80 años. Al final resulta que el tal Dios no le castigó. Ya lo decía yo. Dios prefirió cebarse con 504 mujeres, ancianos y niños de my lai.
Host
Y la cerramos con esta canción de 1965 que cuenta la historia de un soldado harto de luchar y que siempre son los viejos los que nos llevan a la guerra. Siempre son los jóvenes los que caen. Hasta mañana, Nieves. Un beso muy grande.
Nieves
Otro para ti. Gracias. Carlas Nelvey.
Singer
¿Is it worth it all
Nieves
for?
Singer
I stole California from the Mexican land. Fought in the bloody Civil War. Yes, I even killed my brothers and so many others.
Nieves
Not.
Singer
I had a marching anymore For I marched to the battles of the Germans in a war that was bound to end all wars. Oh, I must have killed a million men and now they want me back again But I ain't a marching anymore It's always the old who lead us to the wars Always the young to all Now look, at all we've won We're the saber and the gun Tell me, is it worth at all
Nieves
for
Singer
I flew the final mission in the Japanese skies Set off the mighty mushroom roar. When I saw the cities burning I knew that I was learning That I ain't a marching anymore Now the labor leaders scream And when they close a missile plan United Fruit screams at the Cuban shore Call it peace or call it treason Call it lover, call it reason But I ain't a marching anymore.
Host: SER Podcast
Host/Guest: Nieves Concostrina
Date: March 16, 2026
In this intense and unflinching episode, Nieves Concostrina revisits the My Lai massacre, a defining atrocity of the Vietnam War that exposed the depths of military barbarity and the consequences of war-mongering policy. The conversation anchors on three core concepts—war, the United States, and barbarity—while drawing connections to ongoing historical and contemporary patterns. The episode intertwines the facts, eye-witness testimony, media uncovering, and the aftershocks for both victims and perpetrators, maintaining Concostrina’s characteristic blend of sharp critique and vivid storytelling.
“Otra vez volvió a demostrarse que eso de la inteligencia militar es un oxímoron.” —Nieves (01:41)
"Cuando el chaval despertó herido en la cabeza, en el pecho y en la pierna, horas después estaba en el montón de cadáveres que formaban su madre, sus tres hermanas y su hermano de seis años. Se salvó porque lo dieron por muerto.” —Nieves (06:39)
“Ese hijo de puta. Es un hijo de puta. Pero suele tener razón.” —Richard Nixon about Hersh, quoted by the host (11:30)
“El buenazo de Nixon intervino. Dijo que mejor solo arresto domiciliario. Y tres años después salió libre como un pajarillo...” —Nieves (15:16)
“En Vietnam dicen que lo de My Lai no fue un hecho aislado, que hubo muchos My Lais, que nunca se conocieron en Occidente, y que se ocultaron bajo informes mentirosos…” (07:57)
On American Wars:
On Hidden Atrocities:
On Moral Collapse:
On Hersh and Political Reaction:
On Justice Denied:
On Intergenerational Loss:
The episode blends biting irony, explicit critique, and raw testimony, refusing euphemism or comfort, in line with Concostrina’s direct and sometimes sardonic narrative style. The focus on witnesses, survivors, and journalists brings human depth and historical resonance.
This episode of “Acontece que no es poco” is a searing reminder that history's darkest chapters are not merely statistics but lived traumas with far-reaching consequences. Through a mix of vivid storytelling, archival testimony, and trenchant critique, Nieves Concostrina ensures the story of My Lai endures—as a lesson, a warning, and a call for vigilance against the machinery of war and the complacency that lets atrocities go unpunished.