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Nieves
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa. La radio, Podcast, siempre.
Carla
Hola de nuevo, Nieves, ¿Qué tal?
Nieves
Hola, Carlas, ¿Qué tal?
Carla
Qué gran día de radio ayer con motivo del centenario. Qué bien. ¿Escuchaste movidas? Sí. Qué risas.
Nieves
Sí.
Carla
Que de todo. Y qué emoción también. Qué bien. Bueno, pues fiesta del centenario y un día después. Mira, hoy tendríamos que abrir este paseo por la historia de una manera particular, porque en cuanto cualquier oyente escuche el nombre del protagonista del episodio que tienes preparado, seguro, segurísimo que automáticamente le viene una canción a la cabeza. Una canción que empieza diciendo Vivió cierto hombre en Rusia hace mucho tiempo Era grande y fuerte. La mayoría de la gente le miraba con terror y miedo pero para las chicas de Moscú era un amor encantador.
Narrator/Performer
Strong in his eyes of flamingo Most people look at him with terror and with fear He was such a lovely dear He could preach the fiber like a preacher Good ecstasy and fire He also was the kind of teacher The man who desired father Asputine lover of the Russian queen There was a cat that really was.
Carla
Anda que no hay gente que no habrá bailado o tarareado esta canción de Bonnie M. Y a saber por qué le dedicarían un tema a Rasputín.
Nieves
Sus grandes encantos.
Carla
Exacto, exacto. Pero bueno, más allá del detalle musical, que creo que era obligado, hoy, Nieves, ajustamos cuentas con el personaje que tiene tela, ¿Verdad?
Nieves
Tiene mucha tela. Es un personaje interesante. Pero fíjate, de haber hablado hace unos años, diez o quince, creo, de nuestro personaje protagonista de hoy, lo habríamos hecho, creo, más escandalizados de lo que lo vamos a hacer hoy. Me explico. Rasputín era un charlatán medio analfabeto. Era un caradura que decía y hacía cosas muy locas, pero llegó a lo más alto del poder de la corte zarista. Hace 10 o 15 años estaríamos preguntando cómo fue posible que creyeran a un payaso. Pero ahora, en 2024, ya no podemos sorprendernos de algo que ocurrió con Rasputín en 1905.
Carla
Ya sé por dónde vas.
Nieves
Claro, es que estamos en 2024 y sigue ocurriendo. Entonces ya no hay secretos. Tenemos ejemplos. Tenemos a Donald Trump que triunfa diciendo que los inmigrantes se comen a las mascotas y logra que unos pirados disfrazados de bisonte ataquen el Capitolio. Tenemos a Bolsonaro, que hizo enloquecer a los brasileños. Tenemos a Milley, que triunfó entre los inteligentes argentinos hablando con su perro muerto que se llamaba Conan.
Carla
Sí, es verdad.
Nieves
Tenemos a Ayuso, que su mayor éxito profesional está unido al de otro perro Pecas, y que quiere ser como Millet y Trump y Bolsonaro, porque no sabe ser otra cosa. Y como todos estos charlatanes, han proliferado muchos más. Por eso Rasputín ha dejado de ser la excepción histórica. Ya no es tan extravagante. Ahora es lo normal. El 16 de octubre de 1905, el Zar de todas las Rusias, Nicolás II y su señora Zarina, Alejandra se llamaba, se encontraron por primera vez y tomaron el té en su palacio a 30 kilómetros de San Petersburgo, con un personaje estrafalario, de mirada desquiciada, vestido de monje y en el que, a pesar de todo esto y desde ese mismo día, depositaron toda su confianza, toda su fe y y pusieron en sus manos los destinos del país. También es cierto que es imprescindible que para que personajes tan nefastos triunfen son necesarios estúpidos que los encumbre.
Narrator/Performer
Te lo digo a la cara. Te lo digo a la cara.
Carla
Oye, Nieves, todos tenemos la imagen, aparte de la música, Bonie, todos tenemos la imagen de Rasputín con esa barba larga, ese pelo lacio. ¿Siempre fue así o ese era su outfit en la corte? ¿De dónde salió este hombre?
Nieves
Yo creo que es un look que trabajó muy bien. Bueno, a ver. Rasputa. Rasputnik significa en ruso depravado, inmoral. Eso es lo que significa. Se lo pusieron en su pueblo de Siberia porque era un mal tipo. Era bebedor, un tipo que estaba pirao. Su nombre se llamaba en realidad Grigori. Luego se volvió místico. Este tipo se metió en sectas y se creyó guía espiritual. Ahora, visto lo que vemos en pleno siglo XXI, no nos extrañamos de que un campesino medio analfabeto llegara a ser recibido por el zar, que se encajara en la corte, que los soberanos lo creyeran capaz de solucionar con su santería los males del país y la hemofilia del heredero, y que acabara manejando los hilos del gobierno. Pero para entender esto, vamos a ir por orden. Rasputín era un gamberro, pero a los 27 años le dio un brote y decidió meterse a monje. Se fue a un monasterio. Allí intentaron adiestrarle para el sacerdocio, pero era un mendrugo, no aprendía nada. Rasputín incluso reconoció su incapacidad para estudiar y para concentrarse. Y decía que sus pensamientos eran como pájaros del cielo. Decí van de un lado a otro sin que yo pueda impedirlo. No se centraba. De ese monasterio salió escribiendo malamente, leyendo con dificultad. Nunca escribió bien, ni leyó fluido, pero salió hecho un místico perdido y un fundamentalista cristiano ortodoxo, que ojo, los ortodoxos rusos son, dentro de la secta de los cristianos, de lo peorcito entre las subsectas. Son tremendos. Y así, místico hasta las trancas. Regresó a su aldea, montó varios escándalos sexuales, pretendía hacer creer que eso era síntoma de santidad.
Carla
El viejo truco.
Nieves
Sí, sí, sí, sí, sí. Y en su pueblo le dijeron que se fuera a pastar. Déjate de rollos. ¿Y bueno, Rasputín acaba alargándose, pero con.
Carla
Esta biografía, con esta página de su biografía, este hombre, cómo llega hasta el mismísimo zar, siendo semejante personaje?
Nieves
La religión, la máquina tontadora por excelencia. Rasputín se alargó de su pueblo y recaló en la ciudad de. Cuando se va de ahí, que le dicen lárgate. Recaló en la ciudad de Kazán, a orillas del Volga. Kazán ahora es una ciudad muy chula. Está en la república rusa de Tartaristán, que a mí es un nombre que me hace mucha gracia, porque es como si saliera de un comida. Tintín, ¿De dónde viene Tartaristán? No sé, pero entonces Kazán era un importante centro religioso. Allí todavía en Kazán tienen un cuadro que idolatran todos los ortodoxos rusos cristianos, es muy admirado, incluso algunos católicos, que es la Virgen de Kazán. Pero es que allí no idolatran muñecas, allí se idolatran pinturas, los iconos los llaman. Y lo mismo que en la península ibérica se aparecieron muñecas a cascoporro en su momento, los ortodoxos son más de que se les aparezcan cuadros. A ellos les gustan más las dos dimensiones, cada loco con su tema. Y allí en Kazán, en el siglo XVI, se les apareció un cuadro donde está pintada la supuesta Virgen de Kazán, que es un icono muy gracioso, porque está pintada esta mujer con un niño. El niño está de pie, no como lo en brazos, como en otros. Y el niño parece que tiene 45 años, porque tiene hasta entradas en la cabeza. No, no, de verdad, Tremendo. Pero estando allí, en Kazán, todo esto es para decir que es un centro religioso importantísimo. Aún lo sigue siendo por la catedral y tal. Bueno, pues estando allí en Kazán, se fijan en Rasputín unos dirigentes religiosos porque lo ven austero, de una sobriedad y una fe inquebrantables. Un campesino sencillo y devoto, con un piquito de oro que no veas. Y lo recomiendan a los colegas religiosos de San Petersburgo, sede de la corte zarista. En aquel momento San Petersburgo era la capital, no Moscú. Y lo recomiendan para que fichen a Rasputín porque puede servir como ejemplo de rectitud. Le subieron a un tren, a un vagón de primera clase. Y yo creo que ahí es donde dijo Rasputín, esto hay que mantenerlo como sea. Aquí empieza lo bueno, aquí empieza la buena vida. Así que se esmeró en seguir impresionando a las altas jerarquías cristianas. Lo recibió el confesor del zar en San Petersburgo. El confesor se lo presentó a dos obispos que mandaban mucho. Los obispos se obnubilaron con la capacidad de Rasputín para, como escribió uno de ellos, penetrar en el interior de la gente gracias a su agudeza y aliviarla de los padecimientos espirituales.
Narrator/Performer
Cada loco con su tema. Contra gustos no hay disputa. Artefactos, bestias, hombres y mujeres, cada uno es como es, cada quien es cada cual.
Carla
Cómo era este del que hablamos hoy. Oye, parece todo lo que has relatado parece la lista de habilidades de un buen psicólogo.
Nieves
Claro, es que primero se introdujo en la Iglesia, luego la aristocracia de la corte zarista y de ahí al zar. Claro, ahí se convirtió en una especie de talismán o mascota o guía espiritual o reliquia andante. Es que no se sabe qué era. También la situación de Rusia era la que era. La gente se comía todo, muy supersticiosa. Una situación social tremenda. Claro. Además este hombre con esos ojos que parecían ver el más allá, ese hábito bastorro, la barba ahí enmarañada, ese aspecto oscuro. Los rusos, desde el zar hasta el último campesino, estaban dominados por las supersticiones de la religión, por la santería, por varias subsectas ortodoxas que habían derivado de la subsecta cristiana ortodoxa, derivada a su vez de la secta cristiana. Es que aquello era una maraña tremenda de negocios. Algunos lo descubrieron tarde, porque uno de los obispos que lo catapultó, uno de los que hablábamos antes, que se llamaba Ilíodor, esto ya me suena a la comarca, al Señor de los Anillas, Ilíodor bueno, dijo tiempo después este obispo sobre Rasputín es un lerdo, no aprende nada, es más bruto que un tocón. Esto lo descubrieron después. En fin, que a Rasputín empiezan a endosarle varias habilidades místicas allí en la corte, curanderas, a invitarle a reuniones, a escucharle como si hablara Dios. Detrás de todo eso había una conducta libidinosa, había un desenfreno sexual loquísimo, había mucha bebida, mucho alcohol, porque estaba colocado día sí, día también. Pero muchas mujeres de la corte cayeron rendidas a sus grandes encarcelados.
Carla
De ahí la canción de Boniem, a.
Nieves
Su palabrería, a su misticismo. Dos de las mujeres que promocionaron a Rasputín y abrieron su camino a la entrevista con el zar estaban emparentadas con los Romanov. Y así es como llegamos a la pareja real, al zar Nicolás II y a la zarín Alejandra. Nefastos como gobernantes supersticiosos, con un país que se les moría de hambre, con unos súbditos sumidos en la pobreza y en la ignorancia. También eran unos padres desesperados porque su único hijo varón, el heredero, el zarévich Alexei, estaba condenado por la enfermedad. Lo llevaban en secreto, porque si Rusia era un país desastroso y encima se sabía que la sucesión estaba en juego, pues chungo.
Carla
La hemofilia que afectó a muchas familias reales europeas, la de los Borbones incluida.
Nieves
Es que la abuela Victoria I de Inglaterra, portadora de hemofilia, sembró Europa de hijos, hijas, nietos y nietas que emparentaron con todas, absolutamente todas las casas reales. Por eso la llamaba la abuela de Europa, Victoria la abuela de Europa. Y con algunas de las hijas y las nietas viajó la hemofilia que transmitieron a sus hijos varones la zarina. Algunos, no a todos. La zarina Alejandra, nieta de la reina Victoria, transmitió la hemofilia a su hijo Alexei, como Victoria Eugenia, Otra nieta la transmitió a dos de sus hijos, a Alfonso, que era el príncipe de Asturias, y a Gonzalo, el pequeño. Un cristiano diría que eran castigos divinos por sus pecados, pero son chorradas, porque Dios no existe, o sea que no es una tontería, es otra cosa. Y así tenemos que la pareja real, Nicolás y Alejandra, vivía angustiada porque el pequeño Alexei, su heredero, estaba muy malito, cada dos por tres, con hemorragias que no paraban, muy débil, casi siempre en cama, sin poder hacer la más mínima actividad que le provocara un rasguño porque no coagulaba. El zar, su mujer y el crío se trasladaron fuera de San Petersburgo, en un palacio, para mantener el secreto y porque nadie en la corte, además, aguantaba la estirada de la zarina, no la soportaba. Y en aquel octubre de 1905, otras fuentes dicen que esa entrevista fue en noviembre, pero es por la diferencia de calendarios, gregoriano, juliano. Bueno, pues en aquel octubre de 1905, según el calendario juliano, Rasputín fue invitado a tomar el té con Nicolás, o al revés, No sé si me he equivocado. Era según el calendario juliano o gregoriano. Bueno, Rasputín fue invitado a tomar el té con Nicolás y Alejandra, y ahí.
Narrator/Performer
Se los cameló un viento a 30 grados bajo cero, Barrios y Los campanarios a ráfagas heladas de metralla desintegrada, como los de nieve. Y los fuegos de la Guardia Roja encendidos para echar a lobo si viajas con Rosario. Y los fuegos de la Guardia Roja encendidos para echar a lobos y viejas con Rosario.
Carla
Vamos a ver, ¿Cómo te puedes camelar a todo un zar y una zarina solo con la labia, solo con palabrería.
Nieves
Porque eran zares, pero eran ignorantes? Pues al principio se los camela solo con palabrería. Su misticismo, su espiritualidad, el saber captar la angustia de los padres por la enfermedad del hijo, porque él supo manejar esa fragilidad. Ahí empezó una relación esporádica del cerrasputín con los zares, con el zar, que acabó siendo estrecha y que fue pasando de la admiración por él a la sumisión. Llegó el día en que, en mitad de una hemorragia del Tzarevich, Rasputín rezó y la hemorragia paró, pero claro, como habían parado otras muchas hemorragias anteriormente sin que estuviera presente Rasputín. Pero bueno, ya está, cada uno se cree lo que quiere. Y ese fue el momento en el que la familia real unió sus destinos a los de Rasputín, lo que les trajo el mayor de los desprestigios y a la postre fue determinante en el fin de la dinastía. Rasputín fue al Zar. Pues mira lo que Corina o Bárbara Rey a Juan Carlos y a los Borbones. Personas listas que manejan a bobos. Pero ojo, especifiquemos el malo y el bobo de la película Juan Carlos, no las que saben cómo mangonearlo, que están dándole la vuelta a la tortilla. Igual que el malo y el Bobo fue Nicolás II, no Rasputín, que solo era más listo que toda la corte zarista junta.
Narrator/Performer
Puestos bajo el lecho. Por la noche, cine de Eisenstein por la revolución.
Carla
Que bien nos cuadra. Bateato para todos. Siempre. Qué maravilla escuchar. Bueno, Nieves, pues nada, mañana más, ¿No?
Nieves
Sí, espero que sí.
Carla
Venga, un beso. Adiós.
Nieves
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Narrator/Performer
Esperábamos siempre con placer. Y mi maestro me enseñó Qué difícil es descubrir el alba dentro de las sombras. Y mi maestro me enseñó que difícil es descubrir el alba dentro de las sombras.
Todo Concostrina — "16 de octubre de 1905: El zar recibe al charlatán Rasputín"
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: October 16, 2024
In this episode of "Acontece que no es poco," Nieves Concostrina unpacks the incredible rise of Grigori Rasputín, a semi-literate mystic and scandalous figure who gained the trust of the last Tsar of Russia and his wife on October 16, 1905. Mixing historical analysis with her trademark blend of irreverence and sharp commentary, Concostrina explores why Rasputín’s ascent to power is not so shocking by today’s standards, and draws provocative parallels between “charlatans” of the past and those of the present.
Rasputín infiltrated the aristocracy and became a type of “talismán o mascota o guía espiritual o reliquia andante.”
[09:46] Nieves: “Primero se introdujo en la Iglesia, luego la aristocracia de la corte zarista y de ahí al zar… se convirtió en una especie de talismán…”
The context of widespread superstition and ignorance in Russia made his success possible.
[10:27] Nieves: “Los rusos, desde el zar hasta el último campesino, estaban dominados por las supersticiones de la religión…”
Even one of his earlier patrons, Bishop Ilíodor, eventually saw through him:
[10:56] Nieves: “Este obispo sobre Rasputín: ‘es un lerdo, no aprende nada, es más bruto que un tocón’.”
Rasputín is finally invited to tea with Nicholas II and Alexandra—a fateful meeting grounded largely in hope and superstition.
[13:10] Nieves recounts the setting and the family’s superstition-laden motivations.
Rasputín’s “palabrería” and ability to manipulate the couple’s fears for their son cemented his status at court.
[14:38] Nieves: “Su misticismo, su espiritualidad, el saber captar la angustia de los padres por la enfermedad del hijo…”
Moment of supposed “miracle”: Rasputín prays and the Tsarevich’s bleeding stops, solidifying his hold on the Tsarina and Tsar.
[15:00] Nieves: “Llegó el día en que, en mitad de una hemorragia… Rasputín rezó y la hemorragia paró…”
On Why Rasputín No Longer Shocks:
“Ahora es lo normal… tenemos a Donald Trump… a Bolsonaro… a Milley… a Ayuso…”
— Nieves, [02:38]
On Gullibility and Power:
“Es imprescindible que para que personajes tan nefastos triunfen son necesarios estúpidos que los encumbre.”
— Nieves, [04:00]
On Rasputín’s Early Reputation:
“Rasputin significa en ruso depravado, inmoral… era un bebedor, un tipo que estaba pirao.”
— Nieves, [04:34]
On Religious Superstition:
“La religión, la máquina tontadora por excelencia.”
— Nieves, [06:37]
On the Dynasty’s Undoing:
“Y ese fue el momento en el que la familia real unió sus destinos a los de Rasputín, lo que les trajo el mayor de los desprestigios y a la postre fue determinante en el fin de la dinastía.”
— Nieves, [15:22]
On Roles in Power:
“Especifiquemos: el malo y el bobo de la película, Juan Carlos, no las que saben cómo mangonearlo… Igual que el malo y el bobo fue Nicolás II, no Rasputín…”
— Nieves, [15:40]
With wit and incisive analogies to today’s politics, Nieves Concostrina unravels how Rasputín—a marginal, unscrupulous, and crude mystic—captivated not just the Russian court, but the country’s destiny, thanks as much to his opportunism as to the credulity and desperation of the powerful. History, as Concostrina asserts with her signature irreverence, repeats itself with different masks, and Rasputín’s story is not an anomaly—but a cautionary tale that feels increasingly familiar.
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