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A
Ser podcast en la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Hola Nieves. Buenas tardes, Carla.
A
Hola, buenas tardes.
B
¿Ayer estarías pendiente del partido fútbol que transmitimos en el horario ya? Acontece que no es poco. A ratos. A ratos, a ratos. Como Pilatos, oye. Han pasado ya unos días desde que la última etapa de la Vuelta Ciclista a España se topó en Madrid con las protestas por el genocidio de Gaza. Y con independencia de lo que cada uno pueda pensar y al margen de chorradas tremendas como decir que Madrid parecía el Sarajevo de la guerra, en fin, al margen de cosas así, uno de los elementos de debate ha sido lo de apostar por una separación radical entre deporte y política, si eso es viable, si no es viable. Bueno, la historia nos dice claramente que no porque la política y el deporte siempre han estado mezclados en el sentido que sea. A veces para sentir vergüenza, otras para todo lo contrario. Bueno, pues hoy vamos a recordar un episodio que surgió del orgullo de oponerse al nazismo y acabó antes de comenzar por el golpe de estado de Franco y compañía. La fecha ya los oyentes se la podrán imaginar, ¿No?
A
Claro. El 18 de julio de 1936 que bueno, ya sabemos lo que pasó. Que unos militares africanistas ansiosos de poder dieron un golpe de estado dispuestos a asesinar a todo español que no pensara como ellos. Ya está, hay que repetirlo para que se nos meta a todos hasta en el tuétano. Ese día de julio era sábado, hacía mucho calor y cada uno en este país andaba a lo suyo. Unos disfrutaban de verbenas veraniegas, muchos andaban de romería. En aquellos momentos estaban rodando por ejemplo, 15 películas en España. Pauca Sals ensayaba en el Palau de la Música Catalana la novena sinfonía que iba a interpretar en la inauguración de la Olimpiada Popular de Barcelona al día siguiente. Cientos de atletas de 22 países entrenaban en esa ciudad para ese gran acontecimiento deportivo que se venía encima. Pero claro, los militares franquistas, civiles, falangistas lo reventaron todo. Y hoy hemos venido a refrescarle la memoria a ese Partido Popular que admira tanto al dictador Franco y al genocida Netanyahu. Creo que deberían revisar sus referentes o va a resultar que no son demócratas, que ya están dejando asomar demasiado la patita. En aquel 1936, la Alemania nazi iba a celebrar los Juegos Olímpicos de Berlín. Y los judíos le pidieron al mundo que los boicotearan por las leyes raciales y la persecución de Hitler. ¿Cómo iban a ir decenas de países a una gran fiesta deportiva en Berlín, mientras Hitler ya había puesto en marcha una implacable limpieza étnica? Bueno, pues el único país. El único país que atendió a ese boicot fue la República Española, que convocó la alternativa Olimpiada Popular. Chúpate esa, fejó. ¿Hoy te enteras? Y los judíos tan agradecidos con el boicot de los españoles a los nazis. Y como ahora el judío Netanyahu es el nuevo Hitler, ahora toca boicotearle a él. Tiene que entenderlo. Los buenos españoles, los solidarios, los humanitarios, siguen en el lado correcto boicoteando a los malos. Franco estaba del lado de Hitler y el PP del lado del nuevo Hitler. Ellos también siguen en el lado de los malos.
B
A ver, a ver, que esto hay que explicarlo. ¿Por qué España se quedó sola en este boicot de los Juegos Olímpicos de Berlín?
A
Porque el mundo es una gran bola cuajada de hipócritas parlanchines. Hablan, hablan, bla, bla, bla, bla, bla. Y no hacen. A los promotores del boicot, boicot que partió de Estados Unidos luego les interesó más mantener las buenas relaciones económicas con los nazis. Les importaba un pito si aplastaban a los judíos. Nadie se quería perder la fiesta deportiva. Es como Perico Delgado, que está tan triste. Él se ha quedado porque se quedó sin su final de vuelta. Puede que a los estadounidenses no les pareciera tan mal lo que Hitler estaba haciendo con los judíos. Al fin y al cabo, los yanquis segregaban y linchaban negros y los alemanes cazaban judíos. No sé dónde está la diferencia. Vamos al principio con esto. El Comité Olímpico Internacional eligió Berlín como sede de los Juegos de 1936, pese a que la sede favorita, sin ninguna duda, era Barcelona.
B
¿Y por qué perdió Barcelona si era la favorita?
A
Esto yo creo que sigue ocurriendo por la misma razón, que siguen ganando, yo creo, no las mejores, sino las sedes que interesan que ganen, o las que mejor se trabajan, su elección, los lobbies y todas estas cosas. Barcelona estaba muy preparada para albergar unos Juegos. Tenía un magnífico Estadio Olímpico en Montjuic, ya construido tenía suficiente experiencia en organización de grandes eventos y tenía estupendas infraestructuras hoteleras, porque es que acababa de celebrar la exposición universal de 1929. Estaba todo preparadito. Pero el Comité Olímpico decidió tener un gesto amable hacia los alemanes, como dicié venga, va, pelillos a la Después de la Gran Guerra, que nos habéis. Venga, ya os ajuntábamos otra vez. Os aceptamos de nuevo en la comunidad internacional. Os dejamos que organicéis los Juegos. Teniendo en cuenta que Hitler no había llegado al poder, porque estamos en 1931, en el momento que se elige la Sede es el 31, que ya sabemos que se eligen con mucho tiempo. Aún faltaban dos años para que los alemanes, incluidos miles y miles de judíos, dieran la cancillería al que luego sería su verdugo. Es alucinante. Pero en 1933, ya preparando los Juegos, Hitler alcanzó el poder. Y en el horizonte se presentaban unos Juegos Olímpicos organizados por un país que no cumplía con la Carta Olímpica. Eso estaba clarísimo. Empezó a sonar en algunos países la palabra boicot a los Juegos de Berlín en varios países. Y donde sonaba con más fuerza era en Estados Unidos. El presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt envió a su hombre en el Comité Olímpico, Alemania, a que se fijara. Esto está sonando tanto. Vete allí, fíjate a ver qué está haciendo Hitler, por si procedía a retirarse de los Juegos. Pero también es cierto. Tú fíjate, pero tampoco te fijes mucho. Y efectivamente, el enviado de Roosevelt se fijó poco y dijo esa gilipollez de que, abro comillas, los Juegos pertenecen a los atletas y no a los políticos. Él quería sus Juegos y le importaban un pito los judíos, como a Perico Delgado quería también su vuelta. Le importaba un pito Palestina.
B
Y ese hombre que viajó y no vio lo que tenía que ver. ¿En qué se tendría que haber fijado más el enviado especial estadounidense?
A
Sí. Pues en lo que tenía delante de sus narices. Pero claro, tú puedes ver lo que quieres ver. Él miraba para otro lado. Todos los ciudadanos alemanes de origen judío y gitano, ya cuando fue él, tenían prohibido acceder a las instalaciones deportivas y tenían prohibido ingresar en las federaciones nacionales. Pero bueno, para no quedar mal, de cara al mundo, y teniendo en cuenta que Hitler y Goebbels eran muy listos y el resto del mundo muto un t, pues de cara al exterior, Hitler y Goebbels se seleccionaron para el equipo olímpico alemán a 21 deportistas judíos les pusieron esto diciendo, fijaros, hemos seleccionado 21 judíos. El mundo dijo, anda, mira, pues va a ser un bulo lo de los judíos, pese a que enseguida se promulgaron las leyes de Núremberg que prohibían los matrimonios mixtos, quitaba la ciudadanía a los judíos y con todo esto delante, antes de los Juegos Olímpicos, el mundo se tragó a Hitler. Y después. Esto es muy grande, porque es que después de seleccionar a 21 judíos para los juegos, llegado el momento, eliminaron a 20.
B
Ostras.
A
Claro, es que los 21 judíos que había, quitaron a 20. Se quedaron solo con la esgrimista Helen Mayer, que sólo era medio judía, pero invitó a la gente a que busque su foto en Internet, es que era muy alta, era muy rubia y tenía los ojos muy azules, algo impresionante, parecían aria, esa raza que no existe. Cuando subió al podio esta mujer a recibir su medalla de plata, hizo el saludo fascista, levantó el brazo esa judía que tuvo que salir por pies para no acabar después en un horno crematorio. Claro ejemplo de judía nazi, que de estos hay miles y miles y miles. El caso es que el enviado de Estados Unidos dijo que Hitler lo estaba haciendo estupendamente, que lo de los judíos no era para tanto y que no había que mezclar política con deporte.
B
Es bonito el himno olímpico.
A
Sí, sí, es precioso, precioso cómo suena.
B
O sea, con lo que has contado. Fue ahí cuando se desinfló el boicot a los Juegos de Berlín, me imagino.
A
Sí, siguió habiendo protesta diciendo hombre, esto no podríamos hacer, pero sí, pero se desinfló porque si Estados Unidos, que era el país de más categoría deportiva y que más atletas aportaba, pues no se retiraba, pues los demás pánfilos pues iban a seguir su estela. Jeremiah Majone, que era presidente de la Federación yanqui de Atletismo, este era firme partidario del boicot, y éste continuó insistiendo, insistiendo en que había que boicotear. Llamó al presidente del comité olímpico yanqui, este lo llamó pro nazi y el presidente lo llamó a él agitador antiamericano y conspirador judeocomunista. Hubo un cruce tremendo. Esto es como Isabel, la pareja del corrupto Alberto Quirón, que cuando no sabe qué decir siempre sacaeta y el comunismo. Pues lo mismo hizo aquel, el yanqui que se llamaba Avery Brandeis. Efectivamente, era pro nazi, como se demostró en otros Juegos Olímpicos. Ya esta cosa. Hay que recordar los de 1972 cuando se negó, votó en contra de que se suspendieran tras el asesinato de 11 deportistas israelíes. Exactamente, o sea que estaba claro que el boicot a los Juegos Olímpicos de Berlín no iba a prosperar porque a Estados Unidos no le preocupaba la caza del judío como estuvo sin preocuparle hasta 1945 cuando intentaron hacernos creer que que no sabían lo que estaba pasando. Lo sabían desde el año 1935. Lo sabían desde entonces. Al final acudieron a los Juegos de Berlín 49 naciones y casi 4.000 atletas. El único país digno, aunque se quedara solo en el boicot, que en apoyo a los judíos se negó a acudir a Berlín fue la República Española. Y yo creo que si Radio Televisión Española se quedara sola en el boicot a Eurovisión, si participa ese país genocida que es Israel, pues sole por España que le den Eurovisión, que además sale carísimo esto porque es que son entre 600.000 y 800.000 euros por participar, que no veo yo necesidad.
B
Oye. ¿Y los judíos agradecieron este gesto solidario de la República Española con la convocatoria de aquella Olimpiada Popular?
A
Mucho, muchísimo, mucho. Fue decisión del gobierno español boicotear a los nazis en rechazo a la limpieza étnica que estaba llevando a cabo Hitler. Y uno de los líderes de la delegación de judíos que llegó a Barcelona para competir, que ya por entonces estaban ocupando y colonizando Palestina disimuladamente, dijo en un saludos a los trabajadores libres de España. Sí, con mucho entusiasmo. Mientras que sobre esta Olimpiada Popular flamean las banderas de la libertad, en la Alemania nazi se está llevando a cabo la Olimpiada que simboliza la esclavitud, la represión y el despotismo. Viva nuestra Olimpiada. Toma ya. Que emoción. Y luego este mismo judío hipócrita decía esto también es muy grande. Hemos vuelto a nuestra patria destruida. Ya daban por hecho que Palestina era su patria por el deseo sincero de construir junto con los trabajadores árabes una patria libre para los hijos de ambos pueblos. Qué impúdicos son, de verdad.
B
Oye, ¿Y cuántos atletas iban a participar en la Olimpiada Popular?
A
Pues muchos más que en Berlín. A Barcelona acudieron, ya estaban allí 6.000 atletas. Estaban en Barcelona atletas de 22 nacionalidades no eran delegaciones oficiales, claro, porque las oficiales estaban preparándose para ir a Berlín en nada, en dos semanas, a la inauguración el 1 de agosto. Pero hubo miles de atletas del mundo queriendo participar en aquellos juegos alternativos y que fueran un éxito, que lo hubieran sido sin ninguna duda si aquel 18 de julio por la noche no se decidiera cancelarlos un día antes de la inauguración. Se iban a inaugurar el 19 porque los militares de Franco dieron el golpe de estado que hundió a este país. Y la Olimpiada Popular no llegó a inaugurarse con Pau Casals dirigiendo la IX Sinfonía de Beethoven.
B
Entonces habrá que comprobar si fue buena idea no haber querido mezclar política con deporte, o decirlo por lo menos. Vamos, que no.
A
Claro que sí. No fue buena idea, no fue tanto. Aplaudieron a Hitler 49 países por lo bien que organizó los Juegos, que tres años después Hitler lo agradeció liando la Segunda Guerra Mundial. Contaremos cómo fueron aquellos Juegos de Berlín de 1936 con la digna ausencia de España. Una pena no tener como oyentes a la pareja defraudador Alberto Quirón, a Feijóo y al otro que perdió el bigote mientras buscaba armas de destrucción masiva en Irak. Y a Perico Delgado, al que también le convendría informarse un poquito.
C
Me estoy volviendo loco, me estoy volviendo loco, me estoy volviendo loco poco a poco, poco a poco. Me estoy volviendo loco, me estoy volviendo loco, Me estoy volviendo loco poco a poco, poco a poco. Me estoy volviendo loco, me estoy volviendo loco, me estoy volviendo loco poco a poco.
B
Conservemos la cordura, Nieves. Y mañana más vale.
A
Venga, hasta mañana. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (Cadena SER)
Date: October 1, 2025
En este episodio, Nieves Concostrina narra la historia de la Olimpiada Popular de Barcelona de 1936, organizada para boicotear los Juegos Olímpicos de Berlín como rechazo a la política antisemita del régimen nazi. Concostrina, fiel a su estilo irónico y divulgativo, denuncia la eterna relación entre política y deporte y expone el contexto en el que la República Española, sola entre las naciones, protagonizó un genuino acto de solidaridad con los judíos perseguidos. El episodio reflexiona además sobre el fracaso colectivo en enfrentar el nazismo y lanza paralelismos con la actualidad.
([01:29]) Se enmarca el día: la vida cotidiana española, ensayos para el evento, 6,000 atletas de 22 países en Barcelona listos para la apertura de la Olimpiada Popular.
La sublevación militar de Franco arruina todo a escasas horas de la inauguración.
Concostrina aprovecha para hacer una crítica directa al Partido Popular y comparar referentes históricos y actuales en torno al apoyo a gobiernos dictatoriales y genocidas.
Cita destacada:
([09:40]) Cuando EEUU decide acudir, el resto de países siguen la corriente.
Se rememoran intensos debates en el seno del Comité Olímpico estadounidense, donde los defensores del boicot son calificados de “agitadores judeocomunistas”.
España, finalmente, es la única que mantiene el boicot:
Cita destacada:
([12:21]) Los judíos agradecen el gesto (“Muchísimo, mucho. Fue decisión del gobierno español boicotear a los nazis en rechazo a la limpieza étnica...” 12:28)
Se rescata la elocuencia de los discursos de la delegación judía, aunque Concostrina ironiza sobre la progresiva colonización de Palestina:
Participación prevista:
La narración de Concostrina reivindica la memoria de una República Española valiente y solidaria en contraste con la inacción internacional frente al nazismo. El episodio es un llamado a aprender de la historia y recordar que, pese a discursos de neutralidad, el deporte—como la sociedad—es irremediablemente político. El humor ácido y las comparaciones con sucesos y actores actuales hacen de este episodio una pieza imprescindible para comprender el cruce entre historia, deporte y ética colectiva.