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Nieves Con Costrina
Ser podcast. En La ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena SER.
Carlos
Hoy empezamos una semana en la que más que nunca hay que asomarse a la historia, pero no a la historia en general, sino a la nuestra, a nuestra historia reciente. Porque el jueves se van a cumplir 50 años de la muerte de Franco. De hecho, ya llevamos días nosotros y muchos medios hablando del tema con reportajes, con entrevistas, con debates, con documentales. Es un momento idóneo para reflexionar sobre muchas cosas. Nieves, buenas tardes, ¿Cómo estás?
Nieves Con Costrina
Hola, buenas tardes, Carlas. Muy bien.
Carlos
Déjame anunciar a los oyentes que nosotros hoy hemos elegido algo muy concreto, seguramente la gran o una de las grandes asignaturas pendientes que son los muertos en las cunetas, que no está mal como titular. Y nos vamos a ir casi medio siglo atrás, cuando esto de las exhumaciones de víctimas de la dictadura sonaba casi a ciencia ficción, pero hubo quien se atrevió y hoy merece la pena contarlo.
Nieves Con Costrina
Sí, qué valientes, qué valientes fueron. Pero es que fíjate, igual que ahora circula por ahí un embaucador y un mentiroso compulsivo manoseando la palabra reconciliación para tapar sus delitos y su traición a España y a los españoles, hace casi 50 años los mismos que nos habían tenido sometidos a una dictadura empezaron a manejar la misma palabra para tapar sus crímenes, casualmente la reconciliación. La mala noticia es que a esta farsante reconciliación se sumaron sin dudarlo muchos políticos. Algunos por interés, para pillar sitio, que los hubo, otros de verdad, convencidos de que lo mejor era echar más tierra sobre los asesinados. Muchos más, que creo esto siempre es una idea mía, por su autoengaño de que iba a ser mejor para el país seguir la hoja de ruta de los verdugos antes que apoyar a las víctimas. Todos tienen sus argumentos y se pueden entender. Hasta los más progresistas tienen esos argumentos. Bueno, a mí personalmente ya no me vale ninguno 50 años después. 50 años después me parece ya palabrería. Y el abandono que sufrieron las familias en aquellos primeros años tras la muerte del criminal Francisco Franco. Familias ninguneadas en nombre de la reconciliación por los franquistas de Fraga y de Suárez y por la mayoría de socialistas y comunistas cuando intentaban simplemente recuperar a sus muertos de cunetas, de fosas de pozos, de minas y el abandono que continuaron padeciendo durante veinticinco, treinta, cuarenta y hasta casi cincuenta años después. A mí todo esto me ha parecido una vergüenza, porque lo es, es que yo creo que lo es de verdad. Hoy nos ocupamos de aquellas primeras familias extremeñas que se tuvieron que apañar solitas para recuperar como pudieron a sus parientes asesinados, mientras los asesinos exigían la reconciliación.
Pablo Guerrero
Extremadura, Soledad llena de encina sobre campos con vereda, porque se fueron los hombres de tu tierra. Extremadura, Tierra de conquistadores que apenas te dieron nada. Ay, mi Extremadura amarga, ay mi Extremadura, Levántate y anda.
Carlos
Estamos hablando concretamente de 1978 y de Extremadura. Sí, pero ojo, que es el mismo año en el que también lo hablamos no hace mucho, además. Y en Navarra y La Rioja otras familias se tuvieron que organizar al margen de organismos, instituciones y tal, porque nadie les ayudaba entonces a recuperar a sus familiares. ¿Y de Extremadura concretamente, a qué zona nos vamos? ¿Dónde estamos, Nieves?
Nieves Con Costrina
Nos vamos a la comarca de la Siberia noroeste de la provincia de Badajoz. También me he enterado recientemente que hubo sumaciones tempranas en Irún, pero es que como los sabido van saliendo, que aquí también los sacamos con mucho cuidado sin que nadie se enterara. Pero concretamente nos vamos a un pueblo, nos vamos a ir a Casas de Don Pedro. En ese pueblo se llevó a cabo el 13 de mayo de 1978 la primera exhumación de Extremadura y una de las primeras de España. Todo esto que vamos a contar, y que es sólo una pequeña historia de las miles y miles que merecen ser contadas, sale de un trabajo excepcional de la catedrática de Ciencia Política Paloma Aguilar, que es la que ha investigado los primeros ciclos de exhumaciones. Cuando terminó la guerra en 1939, las familias de los represaliados por los republicanos quisieron recuperar a sus muertos.
Carlos
Claro, claro.
Nieves Con Costrina
Y claro también que los republicanos mataron. Claro que también metieron en fosas a sus víctimas. Porque estoy un poquito harta de la chorrada esa de los simples y de que solo se agarran es que unos mataron, pero es que los otros también mataron. Pues claro, lo mismo pretendían que los demócratas estuvieran quietos mientras los demás iban pegando tiros en la nuca. Las guerras siempre las empieza alguien, las empieza Putin, las empieza Hitler, las empieza Franco. Y la guerra de España la empezaron los franquistas. Bueno, pues cuando los golpistas ganaron la guerra, las familias de distintos pueblos pedían permiso a las autoridades locales de la recién estrenada dictadura para poder abrir las fosas donde los republicanos habían metido a sus muertos y pedían sacarlos y llevarlos al cementerio. Estamos hablando de 1939 y 1940.
Carlos
Y parece lo más lógico, porque ¿Para que dejar pasar más tiempo? Si, sobre todo en los pueblos, todo el mundo sabía dónde estaban las fosas. Las que fueran y de quién fueran, pero todo el mundo sabía dónde estaban.
Nieves Con Costrina
Todo el mundo. Eso era el secreto a voces. A mí me parece normal dejar a la gente que recupere a sus muertos. Nos centramos en el caso de Casas de Don Pedro, en Badajoz. Aquí los republicanos mataron al cura y mataron a varios más del pueblo. Y en cuanto los golpistas ganaron la guerra, las familias se fueron a donde sabían que estaba la fosa. Pudieron identificar los cuerpos a simple vista y pidieron permiso para sacarlos. Tuvieron que esperar a una orden de 1940 que permitía exhumar fosas de los caídos del mal llamado bando nacional. Yo los llamo banda de golpistas, pero los llamaban bando nacional. Esos muertos además fueron inscritos en los registros civiles. Y los curas además fueron. Todos los curas que fueron matando fueron declarados mártires. Y de hecho hay un mogollón, esto no lo hemos contado nunca, pero hay un mogollón de curas beatificados solo por haber muerto en la guerra. Juan Pablo II beatificó a 706 y el cobardica de Benedicto XVI beatificó por manadas. E iba de golpe a golpe. 1028 en total, beatos que habían sido. Estos mismos beatos habían ido señalando a los maestros a los que fusilar. Ni te imaginas. Bueno, yo sí me imagino la cantidad de pederastas que hay entre tanto beato. Aquellos restos de los caídos de la ultraderecha fueron trasladados honrosamente a sus pueblos. Fueron recibidos por autoridades civiles y militares con derecho a entierro y por supuesto, con derecho a funeral. Así se hizo en Casas de Don Pedro.
Carlos
Creo intuir que está claro que esa orden de 1940 no incluía a los otros, A los asesinados por los franquistas.
Nieves Con Costrina
Claro. Ni derecho a solicitar ni pedirlo.
Carlos
¿Se podía?
Nieves Con Costrina
No, no podían. Las familias del mismo pueblo, que también sabían dónde estaba la fosa con sus caídos, por llamarlos igual, caídos por defender la República y la democracia, tuvieron prohibido recuperar los restos. Y mucho cuidado con reclamarlos porque también habría una fosa para los reclamantes que seguían matando, seguían fusilando. La Orden del Primero de mayo de 1940 publicada en el BOE y firmada por el cuñado de Franco, Serrano Suñer, decía la Voy a resumir que todo aquel que desease exhumar el cadáver de alguno de sus deudos asesinado por la horda marxista para ser inhumado en el cementerio, puede solicitar, solicitarlo sin abonar derechos sanitarios de ninguna clase. Atento este departamento a atender tan justas aspiraciones de los familiares de aquellos que gloriosamente cayeron, por Dios y por España, víctimas de la barbarie roja, he tenido a bien disponer que pueden solicitarlo del gobernador civil de la provincia correspondiente. Cierro las comillas. Ahí fue como los fascistas recuperaron a sus muertos, pero se impuso el absoluto silencio sobre las 6.000 fosas comunes que se reparten por España. Pues yo no sé, con decenas de miles, con ciento y pico mil, yo qué sé, ni se sabe cuántos asesinados sin derecho a ser inscritos en registro civil y que aún figuran como desaparecidos y a cuyas familias se les negó el derecho a recuperarlos. Esa fue la reconciliación que propiciaron los asesinos que luego vendieron. Transición y democracia.
Pablo Guerrero
Llevadme, llevadme a mi entremadura y allí deja mi tierra el patio por los aires para abonar la cosecha y si hace y esto conmigo yo no moriré jamás. De cada espiga que naca volveré a resucitar.
Carlos
Los chavales son sanguijueles y el Guadiana Estuvimos en la ventana y son de ese pueblo, son de casas de Don Pedro, son precisamente de ese pueblo, o sea que esta historia seguramente la conocen. Que por cierto, la exhumación de la fosa, ahí acabó llegando, bueno, acabó llegando, pero 40 años después.
Nieves Con Costrina
40 años después sí lo consiguió. Felisa Casatejada, que nunca arrancó de su memoria a sus dos hermanos asesinados, Julián y Alfonso, ni mucho menos perdió de vista la fosa en la que los habían metido 40 años atrás. Felisa creyó ingenuamente en 1976 que con el bicho Franco ya pudriéndose en el valle y con el advenimiento de esa democracia atada con un lacito rosa y reconciliador. Había llegado el momento de solicitar los permisos para sacar a sus muertos que los franquistas les impidieron sacar en el 39 acudieron a Madrid a pedir permiso en el Ministerio de la Gobernación y allí les dijeron que el permiso tenía que darlo el gobernador civil de Badajoz. Bueno, vale. Con esas instrucciones Felisa se puso en marcha. Por supuesto, la mayoría de los vecinos del pueblo de Casas de Don Pedro en contra. Qué vergüenza que esa mujer quisiera recuperar a sus hermanos. A los muertos había que dejarlos en paz. Ese es el mantra de los fascistas siempre y de los cobardes. Pero bueno, dio igual. Felisa siguió. Consiguió rápido el permiso de exhumación porque el gobernador civil de Badajoz recibió una llamada del Ministerio de la Gobernación instándole a que lo concediera rapidito. Permítelo y nos quitamos esto de en medio cuanto antes. Y así con discreción. Sin embargo, ocurrió que los que después solicitaron el permiso para otras exhumaciones ya no los consiguieron tan rápidamente. Tuvieron que pasar por muchos trámites burocráticos, por muchas trabas. Ya todo eran inconvenientes.
Carlos
¿Pero no dependían estos permisos del mismo gobernador civil?
Nieves Con Costrina
Sí, no, claro, dependían del mismo. Pero tanto el falangista Rodolfo Martín Villa, que era el que estaba al frente del ministerio, otro, otro disfrazado demócrata de UCD, tanto él como el gobernador de Badajoz, Pablo Martín Caballero, creyeron que la exhumación de Casas de Don Pedro solicitada por Felisa iba a ser un hecho aislado y dejaron que se espabilara rapidito. Pero aquello corrió, corrió la voz. Y entonces se solicitaron exhumaciones desde otros pueblos de la comarca y empezaron las zancadillas. El gobernador entonces ya exigía para autorizar la apertura de una fosa que al menos un familiar de cada uno de los enterrados hiciera la solicitud de traslado de de restos. Si no, la fosa no se abría. Claro, eso era imposible porque en las fosas comunes se enterraba gente de distintos pueblos. Era imposible que un pariente de cada asesinado hiciera la solicitud. Muchos no sabían en qué fosa estaba su muerto y otros muchos ni siquiera vivían ya en Badajoz. Era una zancadilla detrás de otra que las familias intentaron salvar, a veces presentando nombres inventados, familiares ficticios o abriendo las fosas clandestinamente. Felisa Casa Tejada, con el apoyo de sus parientes, consiguió el permiso para la exhumación, poniendo ella todos los medios, por supuesto, todos, aguantando todos los desprecios y teniendo que escuchar las amenazas del gobernador civil de Badajoz, que le dijo en su no saquen banderas, no digan ningún viva a fulano, porque ustedes van a estar muy vigilados. Aunque usted no vea la Guardia Civil, la Guardia Civil va a estar viéndola usted. Y si dicen algún viva o llevan alguna bandera. Todo esto que estoy diciendo lo contó la propia familia, Conste que usted pagará. A usted la cogen y usted pagará. Esta fue la bonita amenaza. Y eso había que hacerlo sin que nadie se enterara.
Carlos
Oye, y estas personas no tuvieron el apoyo de los partidos progresistas, digamos.
Nieves Con Costrina
En la primera exhumación de Casas de Don Pedro no apareció ni uno. Ni socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas. No les fuera a ver alguien. El socialista Fake Rodríguez Ibarra ya era diputado en Cortes desde las elecciones del 77. Era un importante líder extremeño y según cuenta la familia de Felisa, fue a visitarla para intentar que no hiciera la exhumación, que era peligroso, porque todo estaba muy reciente. Otro cobarde interesado.
Pablo Guerrero
Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian que la siesta se acaba. Que la siesta se acaba y que una lluvia fuerte, sin vio encimas, claro, limpiará nuestra casa. Limpiará nuestra casa. Hay que doler de la vida hasta creer que tiene que llover. Tiene que llover, tiene que llover, que tiene que llover.
Carlos
En los años 70 esta fue la canción de Pablo Guerrero, extremeño, que se convirtió en himno de una generación que pedía que lloviera a cántaros para un cambio de verdad, para un cambio profundo y justo.
Nieves Con Costrina
Pero ya sabes, no llovió tanto, no llovió a cántaros. Llovió un poco y luego solo ha estado chispeando. Y por eso, 50 años después, la ultraderecha del Partido Popular se ríe de los ineficaces y acobardados progresistas que se acomodaron en aquellos años y que se durmieron en los laureles durante casi medio siglo y que ni siquiera han sido capaces de arrancar de cuajo las placas de calles con nombres de asesinos ni de quitar monumentos a Franco como el que todavía está en Santa Cruz, de Tenerife y tenemos a los extremeños celebrando su fiesta mayor detrás de la muñeca Guadalupe gracias a aquel farsante socialista llamado Rodríguez Ibarra. Mientras las víctimas, sus paisanos, siguen pidiendo verdad, justicia y reparación. Siguen pidiendo que llueva a cántaros.
Carlos
Hasta mañana, Nieves, un beso.
Nieves Con Costrina
Gracias. Siempre.
Pablo Guerrero
Estamos amasados con libertad, muchacha.
Nieves Con Costrina
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Date: November 17, 2025
This episode, hosted by Nieves Concostrina, explores one of Spain’s most painful unresolved historical legacies: the abandonment faced by families seeking to exhume and reclaim the remains of loved ones executed during and after the Spanish Civil War. Focusing on the year 1978 in Extremadura—against the backdrop of the upcoming 50th anniversary of Franco’s death—Concostrina narrates the struggle, loneliness, and political neglect endured by those demanding truth and dignity for their murdered relatives, particularly tracing the case of Casas de Don Pedro in Badajoz, scene of one of Spain’s first grassroots exhumations during the so-called "Transición".
"...los mismos que nos habían tenido sometidos a una dictadura empezaron a manejar la misma palabra para tapar sus crímenes, casualmente la reconciliación. La mala noticia es que a esta farsante reconciliación se sumaron sin dudarlo muchos políticos." ([01:14])
"Las familias... tuvieron prohibido recuperar los restos. Y mucho cuidado con reclamarlos porque también habría una fosa para los reclamantes..." ([08:07])
The testimony of Felisa Casatejada, who spent 40 years fighting to recover her two brothers, is central:
"...el gobernador civil de Badajoz, que le dijo en su no saquen banderas, no digan ningún viva a fulano, porque ustedes van a estar muy vigilados... A usted la cogen y usted pagará." ([12:00])
Subsequent families faced increasing hurdles, such as the demand that each victim’s relative sign individually for a mass grave’s exhumation, a nearly impossible requirement ([12:03]).
Notably, no political or labor representatives, including progressive parties, supported or attended the first exhumation. On the contrary, leading local socialists discouraged it as too dangerous and untimely ([14:03]):
"En la primera exhumación de Casas de Don Pedro no apareció ni uno. Ni socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas. No les fuera a ver alguien..." ([14:03])
Concostrina links this silence and inaction with a lasting sense of injustice, directly calling out figures like Juan Carlos Rodríguez Ibarra for complicity ([15:16]).
Through poems and songs (notably Pablo Guerrero’s "Tiene que llover"), the episode evokes the mood of hope for real change in the 1970s, contrasting it with today’s perceived stagnation:
"Pero ya sabes, no llovió tanto, no llovió a cántaros. Llovió un poco y luego solo ha estado chispeando." ([15:16])
There remains an enduring demand for truth, justice, and reparation for victims of Francoism ([15:16]).
On manipulative reconciliation:
"Hace casi 50 años los mismos que nos habían tenido sometidos a una dictadura empezaron a manejar la misma palabra para tapar sus crímenes, casualmente la reconciliación."
— Nieves Concostrina ([01:14])
On postwar exhumations:
"Aquellos restos de los caídos de la ultraderecha fueron trasladados honrosamente a sus pueblos. Fueron recibidos por autoridades civiles y militares con derecho a entierro y por supuesto, con derecho a funeral."
— Nieves Concostrina ([06:27])
On political abandonment:
"Felisa Casatejada... creyó ingenuamente en 1976 que con el bicho Franco ya pudriéndose... había llegado el momento de solicitar los permisos para sacar a sus muertos..."
— Nieves Concostrina ([10:31])
On repression during exhumations:
"Esta fue la bonita amenaza. Y eso había que hacerlo sin que nadie se enterara."
— Nieves Concostrina ([13:57])
On lack of progressive support:
"En la primera exhumación... no apareció ni uno. Ni socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas. No les fuera a ver alguien..."
— Nieves Concostrina ([14:03])
On enduring injustice:
"Y por eso, 50 años después, la ultraderecha del Partido Popular se ríe de los ineficaces y acobardados progresistas que se acomodaron en aquellos años y que se durmieron en los laureles..."
— Nieves Concostrina ([15:16])
This episode provides an intimate and critical reflection on the marginalized plight of families seeking historical justice in Spain, underscoring not only the cruelty of the Franco regime but the complicity and inertia of the subsequent political establishment. With a blend of personal testimony, historical rigor, and cultural evocation, Concostrina gives voice to the silenced, invoking a call for truth, memory, and genuine reconciliation—still urgently needed after fifty years.