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Nieves
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa La radio Podcast siempre.
Carla
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carla.
Carla
Hoy nuestro paseo diario por la Historia, si te parece, yo creo que reclama dos pasos previos. Primero, saludar a nuestro Isaías Lafuente, porque lo que va a contar Nieves ocurrió en su tierra, en un pueblo de Palencia. Y segundo, y más importante aún, que estos días que hablamos tanto y tanto del comienzo del curso escolar, pues nada, recordar una vez más que los maestros y las maestras tienen que lidiar a veces con retos inesperados y muy complicados, cuando no directamente con persecuciones, cosa que ocurrió con la dictadura de Franco, ya lo sabemos los maestros de la República y tal, pero incluso más tarde, ya en plena democracia.
Nieves
Sí, qué vergüenzica. Antes de contar lo que vamos a contar y explicar por qué lo contamos, tenemos que hacer una previa para poner el contexto. Sí, adelanto eso, sí, lo adelanto. Que espero, y de hecho estoy segura de que va a ocurrir, espero que este episodio avergüence a varios vecinos de un pueblo de Palencia que se llama Astudillo. Astudillo, sí, sí, ya les vale a algunos la que liaron siguiendo como borregos al cura del pueblo, a José Antonio. Pero antes vamos a dar unos datos relacionados con el asunto, porque es importante saber de dónde veníamos y luego ya quien quiera ampliar y espeluznarse un poquito más, que lea el libro de la periodista María Antonia Iglesias, Maestros de la República. Esos fueron los verdaderos mártires del franquismo, una palabra que manosean mucho. Ellos, los mártires fueron los maestros y las maestras, mientras que los curas actuaron como verdugos. No dispararon a los maestros, pero eran los encargados de avisar a los que tenían que disparar y los que indicaban a quiénes había que disparar. Los vecinos y vecinas de muchos pueblos fueron cómplices. Y esto da mucha pena. Señalar a un maestro significaba que iba a recibir un tiro en la nuca y eso lo sabían los curas y lo sabía su aborregado rebaño.
Chorus Singer
Cuando canta el gallo negro es que ya se acaba el día. Cuando canta el gallo negro es que ya se acaba el día. Si cantara el gallo rojo otro gallo cantaría. Si cantará el gallo rojo otro gallo cantaría.
Carla
Mira, esta canción aparece en una película muy recomendable de la que hemos hablado aquí, el 47, la historia del autobús de Torre Baró en Barcelona y mira de película a película. Quien haya visto el maestro que permitió el mar tendrá en la memoria el ejemplo de cómo el cura del pueblo de Bañuelos de Bureba fue el que señaló a Antonio Banalles, al que se cargaron entonces. La pregunta es, ¿Era habitual eso que has dicho? Los curas indicaban a quién había que detener Ya en tiempos de. Vamos, durante la guerra, cuando era zona ocupada por los golpistas, eran ellos los.
Nieves
Que daban los nombres. Es que eran ellos los curas. Hay infinidad de ejemplos. Este del maestro que prometió el mar de Antonie es uno de sus ejemplos primitivo se llamaba el cura de allí, Bañuelos de Bureba. Sobre todo porque el cura de Bañuelos, que era el que daba clase en el colegio del pueblo, daba clase antes de la llegada de la República, fue retirado de la escuela porque él no era maestro, él era un vulgar cura. Y se quedó, tendría que estar en su recinto, en su iglesia y a sus cosas. Pero se quedó con tantas ganas de venganza contra aquel maestro de Monroigona que en cuanto la ultraderecha dio el golpe de estado enseguida avisó a los falangistas para que vinieran a por él. Y fueron jo lo ejecutaron solo una semana después del golpe de Estado. Es que el Golpe fue el 18 de julio y al maestro lo ejecutaron el 25 de julio. Pero tenemos más ejemplos. En los archivos provinciales de Cádiz se conservan pruebas de la participación activa de curas en las denuncias de maestros. Cuando la ultraderecha puso en marcha las comisiones de depuración de maestros, que se llamaban así, el procedimiento a seguir era que el cura párroco correspondiente tenía que presentar un informe sobre la actuación de los maestros. El cura de Jerez, que se llamaba Francisco Corona, esto es por poner un ejemplo concreto, señaló en su informe al maestro Teófilo Azabal. Y nada. Tiro en la nuca y un maestro menos, gracias al cura. Yo no sé, pero espero que nadie se crea que los del tiro en la nuca eran solo los etarras. No, Antes falangistas y curas también los daban.
Chorus Singer
Gallo negro, Gallo Negro, Gallo Negro, te lo advierto. Gallo Negro, Gallo negro, Gallo negro, te lo advierto.
Carla
Me está abriendo la cabeza. Otro ejemplo, otro maestro del que hemos hablado aquí. Además, en este acontece, que no es poco, que fue ejecutado en un pueblo de Granada también porque lo señaló el cura.
Nieves
Claro, cura de Alendín. Tenemos exactamente de Alendín, un pueblo de Granada, un pueblito pequeño. Y los vecinos del pueblo que fueron tan culpables como el cura denunció al maestro Ángel Matarán y a su hijo mayor, que también era maestro. Y un par de tiros en la nuca. Es que fueron dos. Mataron a su hijo mayor, que también era maestro, a la fosa común después de un par de tiros en la nuca. Ninguno de los maestros que hemos mencionado, ni el de Monroe, ni el de Allendín, ni el de Jerez, ninguno ha podido ser recuperado y entregado a sus familias. Siguen en fosas comunes o en cunetas. Este es el contexto que yo quería poner antes de contar nuestra historia, porque el golpe de estado que desencadenó la Guerra Civil tuvo entre sus prioritarios objetivos la matanza sistemática de maestros. La mayoría de las ejecuciones tuvo lugar entre julio y octubre del 36, los primeros meses en los territorios ocupados por los golpistas. Así que sólo hay que imaginar a qué velocidad fueron ejecutando durante los siguientes tres años de guerra y a lo largo de de la siguiente década de posguerra. El plan era que había que erradicar por las bravas la política educativa y cultural de la República. Se sabe que fueron ejecutados miles de maestros y de maestras, y concretamente en Cataluña y Euskadi, todos, absolutamente todos los maestros de la enseñanza pública fueron dados de baja de inmediato. Les costó muchísimo a algunos poder recuperar una plaza, los poquísimos que lo hicieron. Y todo porque la República tuvo como prioridad la educación laica. Y a la secta católica y a la ultraderecha no le viene nada. Viene una población educada y laica con pensamiento crítico. Y ahora sí, ahora sí nos vamos a Astudillo, a Palencia, a 1988, a conocer a la maestra Marisol Varela Ferreras y a que pasen un poquito de vergüenza algunos vecinos del pueblo. Algunos. Los que tienen que avergonzarse ya lo saben ellos. Aunque también te digo que eso seguramente estarán ahora en el Rosario de las 7 en Radio María y no se van a enterar.
Carla
Nunca se sabe, nunca se sabe. Oye, pero cuidado, acabas de decir 1988. Eso es. 13 años después de la muerte de Franco. Plena democracia. No, no. Plena democracia. Por cierto, ¿Cómo supiste de esta historia?
Nieves
¿Cómo te has entrado esta historia? No, no la supe personalmente. Gracias a Roberto, A un alumno de esta maestra de Astudillo que me abordó en La Laguna, en Tenerife, cuando hacíamos lo del centenario de la SER. Me di un papel, me por favor, por favor, léete esto. Y ahí me enteré de esta historia. Es un alumno que le está muy agradecido a Marisol. Hace un par de lunes, fíjate que hablabais de las personas que no han olvidado algunos de sus maestros. Y Roberto, que ahora es funcionario de Justicia en Tenerife, ahora, 36 años después, no ha olvidado a Marisol. Era su maestra de Educación Física, pero no lo ha olvidado. No solo por lo que hizo por los alumnos, sino por cómo dinamizó el pueblo cuando llegó y lo mucho que ayudó a muchas mujeres, entre ellas a la madre de Roberto. Él me contaba, Roberto me contó que esas mujeres, su único entretenimiento era ir a rezar la novena por la tarde y a cantar en el coro de los salesianos. Sí, sí, sí, te partes. Qué risa. Hasta que llegaron Marisol y su marido Jesús, que también es maestro, pero el de música. Y organizaron actividades de teatro, de danza, de música, talleres para ejercitar la memoria, montaron club de lectura, partidos de fútbol femeninos. Roberto quería agradecer a su maestra todo lo que hizo y lo bien que lo hizo, y sobre todo, lo valiente que fue. Pero hay otra cosa que tampoco ha olvidado. El miedo que pasó siendo un niño de 8 o 10 años, viendo el odio, la rabia, la ira y los insultos que sus vecinos de Astudillo lanzaban a su querida maestra Marisol. María Soledad Varela tiene ahora 78 años y Roberto quiso contarme su historia y yo he hablado con la maestra para corroborarla. La maestra, por cierto, también fue alcaldesa de Astudillo.
Poet or Singer
Nos han vendido en este país dolido en llamas las cenizas del olvido queman. No recuerdan qué pasó y si recuerdan no lo cuentan bien. No se acuerdan de lo que pasó y si se acuerda.
Carla
Mienten.
Poet or Singer
No hay heridas por abrir, solo heridas y abiertas. Y este hambre de verdad las alimenta. No recuerdan qué pasó y si recuerdan no lo cuentan bien. No se acuerdan de lo que pasó y si se acuerda, miente.
Carla
Bueno, por cierto, ¿Qué pudo pasar en ese colegio de astudillo en aquel 1988 para que impactara tanto a un chaval? Que por cierto, era colegio público.
Nieves
Sí, público, público. Por eso ocurrió porque era un colegio público. Y estamos hablando de un pueblo de Palencia que entonces tenía unos 1.500 habitantes. Se conocían Marisoles, gallega, y su marido Jesús, de Valladolid. Llegaron a Astudillo en el curso 79.80 procedentes de Barcelona. Llegaron con sus dos hijos pequeños. También iban al colegio muy comprometidos con la enseñanza, porque el padre de Marisol fue maestro también durante la República en Padrón, en Galicia, y fue condenado a muerte en 1945. Al padre de Marisol lo sacó del paredón su padrino de boda, que se había hecho falangista y por ese enchufe lo pudo salvar. Salvó la vida, pero lo desterraron del pueblo, lo echaron. Cuando Marisol y Jesús llegaron a Astudillo y escolarizaron a sus hijos, se negaron a que sus hijos recibieran religión. Estaban en un colegio público. El problema es que eran tan canallas que si un niño no daba religión lo dejaban desatendido. Te quedas fuera en el pasillo, porque no hay nada que hacer. La mayoría del claustro del colegio estaba compuesto por maestros y maestras procedentes casi todos del franquismo, muy rancios, más antiguos que el hilo negro. Y los maestros Marisol y Jesús traían ideas más frescas y propias de la educación pública. Ojo, de acuerdo a la legislación aprobada ya. Y era una legislación que prohibía toda actividad y símbolos religiosos en los colegios. Legalidad que se siguen saltando a la torera porque en los colegios públicos no se pueden poner portalitos de Belén. No se puede ni se debe disfrazar a las niñas de virgencitas adúlteras, por cierto, ni a los niños de Palomo y San José con barbas postizas. Eso es con los curas y en casa, en la intimidad. Marisol, pese a todos, nada más llegar se adaptó a las costumbres de mala gana, pero bueno, esto es lo que es. Y aguantó, porque los miércoles de ceniza íbamos llegando al meollo. Los maestros se veían obligados a interrumpir las clases para llevar a los niños a la iglesia a que les hicieran las magias esas con la ¿Pero como?
Carla
¿En mitad del horario escolar? ¿Y por orden de quién? Del cura. ¿Pero el cura no mandaba en la escuela?
Nieves
Bueno, a eso vamos, que es que seguían mandando y se creen que siguen mandando. Del cura, que ya hemos dicho, se llamaba José Antonio. Pero Aquel año de 1988, Marisol ya decidió que no, que ella no iba a interrumpir su clase, que era ilegal que sus cosas católicas las hicieran en horario fuera de clase. El cura fue a verla porque ella anunció que no lo iba a interrumpir, que no iba a parar la clase. El cura le dijo que es que eso se había hecho siempre. Creo que Marisol le dijo también las mujeres antes bajaban siempre a lavar al río y ahora tienen lavadora. ¿Sabe? Usted dijo que no, que era un argumento muy estúpido, pero Marisol dijo que eso se acabó porque era ilegal. Además, como ya pertenecía al Consejo Escolar, escribió al director provincial de Educación de Palencia, Rafael Moreno Márquez, contándole la situación. Y el responsable de Educación escribió de inmediato al director del colegio recordándole la normativa y prohibiendo terminantemente que interrumpiera las clases para un acto privado católico. El director, por supuesto, no tardó en poner un cartel en el colegio con la orden recibida y señalando a la maestra como directa responsable. Por culpa de ella ha sido. Y mientras, el cura José Antonio reunió al rebaño de borregos y todos juntos se fueron a la puerta del colegio público de Astudillo a gritarle a la maestra Marisol y a su Sinvergüenzas, hija de puta, que os han echado de Barcelona, que sólo habéis venido a cargaros nuestra religión. Iros de aquí. Bueno, la pareja de maestros, Marisol y Jesús, salió agarrada por la puerta principal, salió junta, sola, con la cabeza alta y sin inmutarse ante aquella gente que escupía odio y que llevaron a los niños para que también griten.
Carla
Bueno, hay fotos, hay fotos, hay una imagen. Esa imagen maravillosa. Quien la quiera buscar la encontrará.
Nieves
La vamos a subir nosotros porque solo la tenemos nosotros. La vamos a subir en la ventana. La vamos a subir.
Carla
Hay dos fotos, pero una es esta. Se van los pubs y una señora se vuelve todo con el rostro desencajado.
Nieves
Odio que sale por ahí.
Carla
Oye, esto que estás contando recuerda mucho a lo ocurrido. Esto también lo contaste tú con el maestro Ángel Matarán asesinado solo porque cerró la ventana de clase al paso de una profesión.
Nieves
Es que solo porque cerró una ventana porque había ruido fuera, eso le costó la vida al profesor. Pero fíjate, alguien me llamará exagerada, pero de verdad que no lo soy. Si lo que les ocurrió en 1988 en astudillo hubiera ocurrido en 1900 tre el cura josé Antonio y los vecinos y vecinas que participaron de aquella vergüenza habrían llevado a Marisol y a su marido Jesús al paredón. Si este país ha podido crecer en democracia, apartando a malas personas como el cura José Antonio y algunas de sus ovejas astudillanas, ha sido gracias a maestros y maestras valientes como Marisol y Jesús. Y sobre todo también gracias a alumnos agradecidos como Roberto, que nos recuerdan que. Que ni un paso atrás.
Carla
Pues ya está dicho, ya está contado, Nieves. Hala, a descansar. El próximo lunes, vuelta a la carga. Un beso.
Nieves
Gracias, Carlos. Un beso. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast Summary: Todo Concostrina – “1988: El cura y su rebaño contra la maestra de Astudillo (Palencia)”
Host: Nieves Concostrina & Carla, SER Podcast
Date: September 26, 2024
Duration: Approx. 15 minutes (Content starts at 00:18)
In this compelling episode of Todo Concostrina, historian and storyteller Nieves Concostrina reveals a little-known story from 1988 in the town of Astudillo (Palencia), where a public school teacher, Marisol Varela Ferreras, was publicly vilified by the local priest and townspeople for defending secular education. The episode draws a detailed historical context of clergy-led persecution against educators since the Spanish Civil War and under Franco, emphasizing both past tragedies and contemporary echoes of intolerance even well into democracy.
Nieves maintains her signature mix of sharp historical commentary and biting irony, never shying from calling out hypocrisy or revisiting uncomfortable truths. The episode’s structure is both narrative and analytical, drawing explicit parallels between past and present, while Carla’s interjections and clarifications keep the conversation accessible and relatable.
This episode serves both as a call to memory and as a tribute to teachers who have bravely stood against oppression—reminding listeners that the fight for secular, democratic, and critical public education in Spain is neither recent nor entirely resolved.