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Nieves
En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Carlos
Hola, Nieves. Buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlas. ¿Qué tal?
Carlos
Ya hemos cambiado de mes. Ya estamos en el último del año. Lunes 2 de diciembre.
Nieves
Cómo corre esto, madre mía.
Carlos
Sí, corre, corre, corre mucho, corre mucho. Hoy abrimos nuestra semana de paseos por la historia. Personaje. No, iba a decir personajazo. Hombre, si se puede medir la dimensión de alguien por el número de veces que le entierran, yo creo que Hernán Cortés es campeón olímpico. ¿Sí o no?
Poet/Reader
Sin duda.
Carlos
Bueno, de momento digamos que tal día como hoy de 1547 murió y murió con él uno de los llamados conquistadores españoles más conocidos de todos.
Nieves
Yo tenía ganas de que nos encajara alguna fecha significativa de la vida o la muerte de Hernán Cortés. Conquistador, colonizador, invasor, adiós rogando y con el mazo dando. Que cada uno lo llame como quiera porque todo, todo le va a encajar. Después de todo el follón que hubo con la asistencia del Borbón a la toma de posesión de la nueva presidenta del gobierno de México, estaba yo deseando aquí meter un poquito de cuchara en este asunto mexicano. Y como Tal, que hoy, 2 de diciembre de 1547, cascó Hernán Cortés en Sevilla. Pues empezamos hoy y terminaremos mañana.
Carlos
Venga, historia por capítulo.
Nieves
Murió en Sevilla, pero está enterrado casi todo él en Ciudad de México. Cortés ha tenido nueve o diez entierros. Y a partir del sexto, esto ya no era un simple trasiego con un muerto cambiándolo de iglesia. Esto pasó a ser una historia política grave, muy grave. Hasta el extremo de que a Cortés hubo que esconderlo durante siglo y pico porque tenerlo allí entre los mexicanos sonaba un poquito a recochineo. Hay que entender que es normal lo que hizo Cortés cuando lo hizo, porque es lo que se hacía. Como también era normal que los esclavistas violaran a las mujeres negras porque eran sus dueños.
Carlos
Bueno, normal no era frecuente, claro, pero.
Nieves
Exactamente no vamos a aplaudir lo que te dicen que era normal, que era lo suyo. No hagamos presentismo. Pero no vamos a aplaudirlo ahora porque fuera legal y normal hace 200 años. A Cortés le pasó también un poco como al dictador, que quisieron enterrarse rodeados de sus víctimas y les ha salido el tiro por la culata con paquito Franco nos ha costado 44 años sacarlo y mandarlo al guano. Y con Hernán Cortés, aún hoy, 477 años después, algún extremeño amante del postureo y al que también le salió el tiro por la culata, ha seguido a vueltas con unos huesecillo, por llamarlo de alguna manera. En este tema hay muchísima tela que cortar, que ya habría querido Cortés si no hubiera sido tan soberbio disfrutar de la tranquilidad que disfruta su caballo.
Poet/Reader
Probablemente ya de mí te has olvidado y mientras tanto yo te seguiré esperando. No me he querido ir para ver si algún día que tú quieras volver me encuentres todavía. Por eso aún estoy en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente, para que tú al volver no encuentres nada extraño y sea como ayer y nunca más dejarnos.
Carlos
A ver, a ver, que hemos abierto muchos frentes. A ver si murió en Sevilla, ¿Qué hace México, dónde está su caballo, ¿Qué pasa en Extremadura con Cortés?
Nieves
Venga, empieza por donde quieras, hay mucho. Lo de Extremadura, que sinceramente me parece un poco chorra y una cosa malamente organizada y planteada, es una cosa muy reciente, es de 2023, pero. Pero es que antes de llegar ahí hay que entender cómo muerto de hace casi cinco siglos ha traído una polémica política. Hay que seguir el rastro y el loco periplo de Cortés de Sevilla a México, hay que conocer qué parte de huesos le ha tocado a Extremadura en el prorrateo. Esto va cargado de ironía y tenemos que remontarnos al día de su muerte en 1547, o sea, tenemos que ir de forma muy ordenada. Respecto a lo de su caballo, es uno al que tuvo especial cariño porque fue a lomos del que galopó y salvó el pescuezo durante la famosa noche triste, la de 1520, cuando tuvo que salir zumbando huyendo de tropecientos mil mexicas enfurecidos porque es que los españoles se les habían metido hasta la cocina. Al caballo que para que rimara, Cortés lo llamó Cordobés, lo trajo a España, se lo trajo, se lo trajo a España con él, lo libró de la montura, le dio una buena jubilación y cuando se murió Cortés enterró a Cordobés en Castilleja de la Cuesta, en el jardín de su palacio, que ahora, cambalache de la vida, es un colegio privado donde adoctrinan a niños y niñas para que se sometan a las cosicas de Dios. Y en un lugar de ese jardín sigue existiendo la piedra donde pone Cordobés donde Cortés enterró a su caballo. Desconozco si el caballo sigue ahí abajo o si solo han conservado la piedra, pero bueno, el cuadrúpedo ha gozado de mucho más reposo que sus jinetes.
Carlos
Muy bien. Venga, aclarado el tema del caballo, vamos entonces al comienzo de todo. Hernán Cortés muere en Sevilla. Bueno, pues ¿Por qué está en México?
Nieves
Debió morirse creyendo que allí México le quería mucho y que estarían encantados con su presencia. Además, con Cortés se da un caso curioso, porque casi todos los conquistadores españoles de aquellos siglos XV, XVI, XVII, que murieron en accidente laboral haciendo las Américas, se han quedado allí. Hay algún famosete, está localizado Pizarro entre ellos. Pero bueno, casi todos están perdidos, según mis cuentas. Pero puedo estar equivocada, porque tampoco he hecho un rastreo a fondo. Hay dos, me refiero a los famosos que se murieron en España y pidieron ser llevados de vuelta. Cristóbal Colón, que se muere en Valladolid y pidió que lo llevaran a Santo domingo. Y Hernán Cortés, que pide que lo lleven a México. Con Colón, por supuesto, no los entretenemos porque lo suyo es de traca. Y su presunta osamenta, Bueno, pues tronchante. El problema que se planteó con Hernán Cortés es que pidió en su testamento que lo enterraran en un lugar que aún no se había construido. Eso ya es grave, claro, eso complica las cosas para el que tiene que ocuparse de cumplir el recau. Macho, ¿Dónde te llevo decir primero que los planes del metelinense? Me encanta este gentilicio también. Medellín es el gentilicio. Otra cosa que nos dejaron los romanos, Metelinum, Medellín. Y bueno, Medellín es de Badajoz y los de Medellín se llaman metelinenses. Cortés. En los planes de Cortés, digo, no estaba todavía lo de morirse, ni mucho menos lo de enterrarse en su pueblo. Él no quiso volver a su pueblo. Este es un detalle a tener en cuenta para lo que contemos mañana. Él vivía en Sevilla y con intenciones de volver a Nueva España, que se llamaba México, y que allí le pillara la muerte. Pero ya sabes, es que la muerte tenía sus propios planes y lo pilló en Sevilla, en su palacete de Castilleja de la Cuesta. De Arme.
Poet/Reader
Flores de Arme. Cada que tiene una pena no sé la divierte nadie.
Cada cree que tiene una pena no.
Sé la divierte nadie.
Carlos
Oye, y lo del entierro, ¿Cómo lo solucionaron? Es decir, ¿Dónde lo instalaron? Eso de entrada.
Nieves
Claro, es que en esa época, te puedes imaginar, no estaban las cosas para andar con traslados precipitados. Y entre que el lugar del enterramiento en México no estaba construido y que se murió en Sevilla, pues no había otro remedio que enterrarlo cerca de donde cascó. Cortés fue previsor porque había especificado que de momento, lo especificó en últimas voluntades, que de momento lo sepultaran allá donde se muriera. Aunque no debían de pasar más de 10 años sin que lo trasladaran a un monasterio que el propio Cortés había encargado construir, ojo, y facilitado la financiación para su construcción. Ese monasterio debía construirse en Coyoacán. Es un lugar que ahora es un distrito de Ciudad de México, está en todo el centro. Antes no, antes era todo eso, era campo. Cortés era muy amigo del duque de Medina Sidonia. Y dijo este hombre, el duque hombre, pues como va a ser para un rato, Enterradlo a Cortés en mi panteón. De momento, en el monasterio de San Isidoro del Campo, que está en Santiponce. Pero aquello se alargaba y se alargaba. El duque se murió y tenía a Cortés empadronado en su tumba. La familia del de Medina Sidonia, que hizo desocupar a Cortés del panteón. Guay. Y se lo llevaron a otra tumba más discreta, a la espera de que se lo llevaran. Pero es que no se lo llevaba nadie. Al cabo de 15 años alguien aireó el testamento y a ver, que se supone que según las últimas voluntades de este señor, había que llevarlo a Nueva España antes de 10 años. Y es que vamos, ya por 15.
Carlos
¿Y qué pasaba con el monasterio ese dichoso? El que Hernán Cortés había dejado encargado y pagado, además.
Nieves
Sí, claro. Pues yo creo que esto se llama desvío de capitales, porque nunca lo hicieron.
Carlos
Nunca lo hicieron.
Nieves
Nunca lo hicieron, nunca se hizo. Alguien desvió esa pasta para otra cosa o se la embolsó. Tú ya sabes que como no vigilen las obras de cerca, te tangan. Y como Hernán Cortés no estaba en lo que estaba porque se murió antes de volver a Nueva España, pues lo tangaron. Es que vamos, que no pusieron ni la primera piedra. Pese a ello, como el empeño de los herederos era que Cortés descansara en México, igualmente lo facturaron. Y allá que fue camino de su tercer entierro, no donde él quería. No donde él quería, que era Coyoacán. Lo llevaron a Texcoco, a la iglesia de San Francisco, donde ya estaba enterrada su madre y un par de hijos. No he mirado si eran dos de los once hijos oficiales o de los tropecientos de estrangis con las tropecientas amantes de este devoto cristiano que bautizaba cachiporrazos. Allí estuvo enterrado poco más de 60 años, con mamá y dos de los hijos, hasta 1629, momento en el que se produjo un nuevo traslado a otro convento franciscano de la capital de México. Cuarto entierro, que no iba a ser el último porque llegó el momento fatídico de hacer obras y tuvieron que sacar a este hombre de su sitio para llevarlo a otro lugar en la misma iglesia y donde nos torbara. Quinto entierro, que vino seguido del sexto cuando a alguien se le ocurrió que Hernán Cortés debía de estar en un lugar mejor, en la iglesia del Hospital de Jesús. Esto está en pleno centro de Ciudad de México, a sólo tres calles de la famosa plaza del Zócalo, donde tienen ese pedazo banderón. Este sexto entierro fue muy sonado. Sonadísimo. Fue a lo grande. Ya sólo nos quedan tres entierros y un cuarto inconcluso.
Carlos
Pero un momento, ¿De qué año estamos hablando con este sexto encierro? Encierro no, entierro.
Nieves
Bueno, lo mismo vale igual.
Carlos
Oye, ¿Y por qué tan a lo grande? ¿Que has dicho?
Nieves
Estamos en 1794, finales del XVIII. El entierro lo organizaron las autoridades de Nueva España, los españoles del virreinato, con la capital mexicana toda engalanada, las campanas de la ciudad sonando, inauguración de un sepulcro carisísimo con busto de bronce incluido. Fue un entierro a lo grande porque lo organizaron los suyos. A ver, esto es como cuando el Real Madrid monta un show en el Santiago Bernabéu para celebrarse a sí mismo. Pues lo hace a lo grande porque lo haces a lo grande.
Carlos
Vaya comparación.
Nieves
Yo que sé, por poner. Pues algo que organiza uno para sí mismo. Los españoles del virreinato organizaron el entierro del español por lógico. Si lo hubieras puesto a los mexicas a organizar el entierro de Cortés, pues no hubiera sido tan a lo grande. A eso me refería. A ese entierro siguió una etapa de relativa calma hasta que empezaron a ponerse las cosas calentitas en México, principios del XIX. La independencia, la altura del virreinato de Nueva España, ojo, siendo el más tuerzo Borbón, Fernando VII, rey de España. Claro, y en 1823 tuvieron que rescatar a Cortés antes de que los revolucionarios se fueran a por él, que no era ni tan querido ni se guardaba el recuerdo heroico que se inventaron sus fanes. Cortés cometió atrocidades porque para dominar aquel vasto territorio que invadió, no lo descubrió, lo invadió. Las cosas eran así, pues necesitaba avasallar, esclavizar y utilizar mano dura, sin olvidar que tenía además ansia viva por el oro. Los que, como el cura cronista Francisco López de Gómara, que era un cronista contemporáneo de Cortés, vieron en este hombre un gran tipo porque gracias a él, y abro comillas, se bautizaron muchos millones de personas, las cuales viven, a Dios gracias, cristianamente. Fin de la cita. Claro, se olvidaron recoger en sus crónicas que a los que no se querían bautizar los molían a palos, que está muy bien, porque era lo suyo. Es que era lo normal, estaba muy bien hecho porque era lo que se hacía. Era tan normal que tuvieron que esconder los huesos de Cortés porque el gobierno mexicano iba a exhumarlos y enviarlos al quemadero. Claro, Eso fue en mil ochocientos y pico, 1823. Lo decidieron en nombre de la memoria histórica, igual que cuando nosotros mandamos al dictador Franco a Fray Monas también. Así que se desmontó el sepulcro a toda prisa, se quitó el busto, se quitó la lápida, como si allí no hubiera pasado nada, como si Cortés hubiera volatilizado y escondido permaneció Cortés durante los siguientes 123 años. Fin de la primera parte.
Poet/Reader
Estoy cansado de dormir con los puños cerrados.
Carlos
Yo no estoy cansado de Nieves, pero tengo que aclararte que la segunda parte. Fin de la primera parte. Bien, ya está. La segunda parte no va mañana. No, no te lo vas a creer, pero mañana tenemos fútbol. Sí, bueno, hay un Mallorca Barça que está muy bien líder de la Liga. Hay que hacer un buen carrusel. Así que la segunda parte de Hernán Cortés muerto y enterrado, súper enterrado, pasa el miércoles. No pasa nada, No lo contamos igual y ya está.
Nieves
¿Qué va a pasar? Pero si está muerto el hombre.
Carlos
Ya. Ya era más por ti que por él.
Nieves
Nada, a mí lo que me da es dejarle ahí en un limbo al hombre, pero vamos, que descanse un poco, problema. Un beso, vivo al fútbol. Adiós.
Carlos
Muchas gracias Carlos.
Poet/Reader
Estoy cansado de vivir con los cordones apretados de moverme y sentir que estoy parado sin poder seguir. Estoy cansado de callar y mirar para otro lado De escuchar que los tiempos han cambiado pero nunca es para mí pero nunca es para mí, pero nunca es para mí.
Estoy cansado. De dormir con los puños cerrados. Salí del alma de mi zapato como una estatua en el jardín Mi tendo pensado como siempre dolorido, machacado y empañado se empuja desesperado la forma de salir.
Nieves
Calla.
Poet/Reader
Y mirar para otro lado.
Episode: Acontece que no es poco | 2 de diciembre de 1547: La muerte y los nueve entierros de Hernán Cortés
Date: December 2, 2024
Host: Nieves Concostrina
Guest/Colleague: Carlos
This episode, guided by Nieves Concostrina's distinctively ironic and insightful style, explores the fascinating and convoluted story of Hernán Cortés's death and his remarkable sequence of at least nine burials. Far from being a simple historical anecdote, Concostrina reveals how Cortés’s posthumous journey became a long-standing political issue, reflecting Mexico’s conflicted relationship with its colonial past and Spain’s enduring legacy.
| Segment | Timestamp | |--------------------------------------|------------------| | Introduction & setting the scene | 00:20 – 01:32 | | Reason for multiple burials | 01:34 – 03:59 | | Anecdote: The horse Cordobés | 03:59 – 05:41 | | Testament and unbuilt monastery | 05:42 – 10:01 | | First transfers and initial burials | 10:01 – 12:24 | | The grand sixth burial | 12:24 – 13:45 | | Mexican independence and hiding | 13:45 – 14:37 | | Modern controversy in Extremadura | 03:59, 09:00 | | End of part one / break | 14:45 |
Concostrina’s signature blend of historical rigor, irony, and casual banter shines throughout. She navigates the line between irreverence and respect, using humor and sharp analogies to illustrate the absurdity and seriousness of the topic.
This episode provides a vivid, engaging history lesson through the zigzagging posthumous tale of Hernán Cortés. More than a story of one man’s body, it becomes an exploration of shifting historical memory, colonial legacy, and the political uses (and abuses) of the past. With sharp wit, memorable anecdotes (the restful horse!), and a clear-eyed look at uncomfortable histories, Concostrina makes the past feel immediate and vital—leaving listeners eager for the promised second part.