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A
Ser podcast. Esto es Acontece que no es poco y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una en la ventana. Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena SER.
B
Allá vamos, Nieves. Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes.
B
Vaya, ahora dejamos atrás. Ahora la cosa pinta diferente. Esto pinta más serio y bastante más grave. Porque vamos a ver, en la lista de calamidades que provoca cualquier guerra, hoy nos ocupamos del tema de los prisioneros, los soldados de uno de los bandos que caen en manos del enemigo y que aunque existan normas internacionales para proteger sus derechos, nunca saben lo que les puede ocurrir. Eso, digamos que tendría una lógica en clave militar. A los que no matan, pues los encierras. Pero este mundo de los campos de concentración tiene algunos episodios históricos que ponen los pelos de punta. Y hoy recordamos dos muy bestias, pero muchísimo y con solo unos años de diferencia.
A
Así es, y además coinciden. Es que coinciden los dos en el calendario coinciden dos acontecidos iguales, aunque se dieron, como dices, con 9 años de diferencia entre uno y otro y en distintos continentes. Y los dos hablan de lo defectuoso que es el género humano. Hablamos de la creación de los dos primeros campos de concentración en Alemania y en Estados Unidos. El 21 de marzo de 1933, la Alemania gobernada por la ultraderecha, la Alemania nazi, abrió su primer campo de concentración, Dachau. Lo inauguró Himmler, por supuesto. En la entrada ponía una frase muy bonita que luego pusieron en otros campos. Les gustó eso de el trabajo libera, liberaba, sobre todo porque no salía vivo. Aquel campo de Dachau sirvió para que los alemanes encerraran a alemanes, que esto es muy grande. Y luego tenemos por otro lado a los yanquis, que también un 21 de marzo, pero nueve años después, en 1942, estrenaron su propio campo de concentración, creado por estadounidenses para encerrar a estadounidenses. En los dos casos, nazis y yanquis, que suelen ser gentes que se tienen en alta estima, oye, con una moral superlativa, estaban recluyendo a los propios compatriotas, no porque fueran delincuentes ni porque hubieran quebrantado alguna ley. En el caso alemán fueron a por compatriotas de distinta ideología. Y en el caso estadounidense no hubo más argumento que la apariencia física para concentrar en campos a compatriotas que tenían los ojos rasgados. Parecían japoneses. Pero oye, resulta que no, que eran americanos.
B
Claro, en este caso de Estados Unidos, te está refiriendo a los nacidos a los campos de concentración que abrieron para recluir a los norteamericanos de ascendencia japonesa.
A
Claro, eso. Aquello fue un absoluto disparate. Es que encerraron en campos, viviendo en barracones, a 110.000 ciudadanos americanos durante casi cuatro años. Familias al completo y casi todos nacidos en Estados Unidos. Aunque tuvieran ojos rasgados. Eran gente que hablaba inglés y que no conocía otro país que el suyo. Pero como Japón atacó Pearl Harbor en 1941, en el Pentágono se pusieron histéricos unos cuantos generales que necesitaban culpables y los encontraron entre sus propios compatriotas. Le calentaron la cabeza al presidente Roosevelt y no pararon hasta que firmó una orden que se hizo muy famosa. Es la Orden Ejecutiva 9066, que autorizaba la delimitación de 10 zonas militares para construir campos y encerrar a los ciudadanos. Ellos utilizaban. Son muy de eufemismos. Ellos utilizaban el bonito nombre de centros de reubicación.
B
Toma ya.
A
Claro, te sacan de casa, te reubican.
B
Realmente te reubican. Mentir, no mentir, se reubican.
A
Es indiscutible que tras el ataque a Pearl Harbor los japoneses empezaran a caer fatal. Los estadounidenses. Oye, pues se entiende mucho más en mitad de una guerra mundial. Pero bueno, para eso está el sentido común y para eso deben estar los dirigentes, las autoridades de un país. ¿Para apagar y controlar fuegos xenófobos y racistas y de odio, no? Para echar más leña y provocar más incendios. Pues eso es lo que hicieron los militares. Sobre todo. Uno era el teniente general John DeWitt, que utilizó la división de Inteligencia Militar que estaba bajo su mando, para animar el sentimiento antijaponés. Que luego que te ríes tú, pero para que veas que eso que decimos siempre, la inteligencia militar es un oxímoron. Que es verdad que es un oxímoron.
B
Oye, vamos a ver, ¿Cuáles fueron los criterios para el internamiento entonces? ¿Y fue en todo el territorio de EEUU o no, o iba por partes?
A
Eso hasta el criterio fue descerebrado. Si, ya fue un di disparate. ¿La idea? Pues el criterio fue de locos, porque fueron señalados todos los ciudadanos estadounidenses nacidos o nacionalizados, hijos o nietos de japoneses, todos, todos. La orden era que recluyeran a todos los japoneses de primera generación y a sus familias, o sea, tanto a hijos como abuelos. Pero se fueron, sobre todo, fíjate, a por los que vivían en los estados de la costa oeste, se fueron a Washington, a Oregón, allí es donde se concentraba la mayoría, pero se centraron en eso, Washington, Oregón y California. A ver cómo se entiende que a los 150.000 estadounidenses de origen japonés que vivían en Hawai, o sea, justo donde está Pearl Harbor, los dejaron en paz, no hicieron nada. Digo yo que lo mismo va a resultar que si también encerraban a estos de Hawai, la economía de las islas se les iba al garete, porque eran una mayoría. Y resulta que sí, que fue esto que tuvieron en cuenta, bueno, esto mejor no los encerramos para que se mantenga la economía de las islas del archipiélago, o sea, que ya sabían tanto en la Casa Blanca como en el Pentágono que esos ciudadanos de ojos rasgados eran tan yanquis como los de ojos redondicos. Pero se decidió que los 90 mil ciudadanos de California, por ejemplo, eran una amenaza para Estados Unidos, pero los 150 mil de Hawái no, por mucho que los defensores de los derechos civiles le decían al presidente, a Roosevelt y a los oigan, usted no puede hacer esto, que nosotros tenemos una constitución donde en su decimocuarta Enmienda dice que a ninguna persona nacida o naturalizada en Estados Unidos se le puede privar de su libertad y propiedad sin un debido proceso legal. Bueno, pues nada, se pasaron la constitución por el forro e hicieron fotocopias de la XIV y la pusieron en los aseos también, y nada, ahí encerraron en diez campos a sus propios ciudadanos, gentes que tenían su vida hecha, su negocio, sus profesiones, sus estudios, y gentes que se quedaron sin nada, absolutamente sin nada. Les bloquearon las cuentas bancarias, les dieron una semana para malvender sus negocios y sus casas, o guardarlos rápidamente en guardamuebles, y para confinarse tuvieron que ir voluntariamente, que se presentaran de inmediato para confinarse en unos barracones donde una familia que tuviera alguna persona mayor a su cargo y con un bebé o niños pequeños, o sea, una familia de seis, siete personas, tenían que vivir en un espacio de 6 por 7 metros y aquello fue, como así se ha reconocido en Estados Unidos un crimen social sin precedentes.
B
Estoy intentando digerir la barra basada esta que nos acabas de contar. Yo algo sabía. Pero vamos, las cifras que has dado, los criterios, este destacamento, división de Inteligencia Militar, en fin. Y cuando dices que Estados Unidos ha reconocido un crimen social sin precedentes, decías, bueno, ¿Han hecho algo las autoridades? ¿Han hecho un ejercicio de memoria histórica? ¿Han reparado algo?
A
¿Han dado indemnizaciones? ¿Han pedido perdón varias veces? Algo es algo. Sí, sí, han pedido perdón varias veces. Gerald Ford en el 76, revocó la orden de Roosevelt, la 9066, y dijo, abro comillas, sabemos ahora lo que debíamos haber sabido, que los estadounidenses japoneses eran y son estadounidenses leales.
B
Es que es muy fuerte. Gente que nació allí, además.
A
Sí, sí, gente nacida allí. Y durante la administración, ya eran profesores hasta de universidad y directivos de empresas, de todo. Y durante la administración de Jimmy Carter, en el 83, una comisión de investigación estudió cómo reparar parte del desastre y tomó nota de lo mal que se había hecho todo. Esa comisión reconoció que la decisión de encerrar en campos de concentración a toda esa gente fue producto de, vuelvo a abrir comillas, los prejuicios raciales, la histeria de la guerra y un fracaso del liderazgo político.
B
Eso es lo importante. Eso es lo más grave, ¿Verdad? Eso es lo más grave de todo.
A
Esa es la madre del cordero. El haber avivado el fuego antijaponés en vez de apagarlo, el haber permitido que todo estadounidense con ojos rasgados pasara a ser enemigo. Daba igual que hubieran nacido en Los Ángeles o en Portland, que tuvieran 7 o 70 años, o que no hablaran ni papa de japonés. Si tenías los ojos como un japonés, eras japonés, no estadounidense. Pues eso, lo que decíamos al principio, que los humanos somos defectuosos.
B
¿Oye, Nieves, y el otro campo que has mencionado, que también se estrenó, se inauguró 21 de marzo, el de Dachau o Dachau? Bueno, para nosotros Dachau.
A
Los alemanes dicen Dachau, pero ni siquiera lo decimos.
B
Fue el primer campo nazi. No ese.
A
El primero. El primero. El primer campo nazi lo inauguró Himmler en las afueras de Múnich para encerrar no a comunistas, sino a los que ellos decidieran que eran comunistas, o sea, Tamame habría acabado encerrado hoy por orden de Abascal. Ahí mismo el pavo. El holocausto judío fue tan salvaje que ha tapado las otras masacres de la ultraderecha alemana, porque los nazis también exterminaron a gitanos, a eslavos, homosexuales, a discapacitados mentales y físicos. Entre 200.000 y 250.000 personas discapacitadas se concluyó durante los juicios de Nuremberg que habían sido asesinadas. Que ya se dice. Esto me lo guardo para un día de estos. Porque hay que conocer los métodos de la ultraderecha para exterminar al diferente. Mira, ahí sí que. Ahí les gusta mucho la eutanasia. Están de acuerdo con la eutanasia, Sí. El aborto, la esterilización forzosa, ahí están totalmente de acuerdo. Cuando se trata de asesinar al diferente les parece estupendo. Y al discapacitado. Por el campo de Dachau pasaron el año de su inauguración, que fue 1933, cinco mil alemanes, y hacía sólo dos meses que Hitler había sido nombrado canciller. Sólo dos meses. Todos los detenidos lo fueron de forma absolutamente arbitraria, por supuesto sin más acusación que la de comunista. Y los habitantes de la. Los vecinos de allí, del pueblo este de Dachau, estaban muy orgullosos de tener ese campo, porque decían que ahí se reeducaba a los comunistas para convertirlos en gente de bien.
B
Ay, la gente de bien. ¿Oye, entonces los primeros campos nazis no estaban destinados a judíos?
A
Qué va. Y faltaban años. Hitler no tenía todavía en la cabeza a los judíos. Estamos hablando en 1933. Hasta pasados siete años no se fueron a por los judíos, a meterlos en campos. Los odiaba. Pero su obcecación inicial fueron los comunistas. Que es la UCC, Lo tenemos a diario aquí. ¿Los comunistas? Los comunistas. Y antes incluso que el exterminio de los judíos, se preparó el exterminio de los defectuosos, como los llamaba Hitler, los discapacitados, los alemanes, entre ellos muchísimos judíos que estaban de acuerdo con esa reeducación que se aplicaba en esos campos, con maltrato físico y psíquico, no cayeron en la cuenta de que después de los comunistas también les tocaría a ellos, y que siete años después, ellos mismos, los judíos, que también odiaban a los presuntos comunistas, que también miraban mal a los homosexuales, a los que tampoco les gustaban los gitanos, todos ellos, que se creían gente de bien, empezaron a desfilar unos años después, caminito de otros campos Esas son las consecuencias de la insolidaridad, de que la gente de bien mire para otro lado. Esta horrible actitud humana es la que tiene mil versiones, la que recoge el famoso poema de Martin Niemöller que es el día de la poesía. Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas guardé silencio, ya que yo no era socialdemócrata. Luego vinieron a por los judíos y no dije nada. Luego con los sindicalistas, luego con los católicos y termina diciendo luego vinieron a por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.
B
Los sonidos del silencio. Nieves, hasta mañana. Un beso muy grande.
A
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Host: Nieves Concostrina
Date: March 21, 2023
Podcast: Todo Concostrina, Cadena SER
En este episodio, Nieves Concostrina aporta su aguda perspectiva histórica para abordar la sombría coincidencia del 21 de marzo en dos años y países diferentes—1933 en Alemania nazi y 1942 en Estados Unidos—cuando ambos países inauguraron campos de concentración dirigidos contra sus propios ciudadanos. El relato examina la “defectuosa” naturaleza humana reflejada en la creación de Dachau y el internamiento de ciudadanos estadounidenses de ascendencia japonesa, poniendo en evidencia cómo se establecen estos mecanismos opresivos no solo en regímenes autoritarios sino también en democracias autoproclamadas ejemplares.
[01:28]
Dachau se inauguró el 21 de marzo de 1933 en la Alemania nazi.
En EE.UU., el 21 de marzo de 1942 se creó el primer campo de concentración para ciudadanos estadounidenses de ascendencia japonesa.
Ambos casos reflejan a gobiernos que confinaron a sus propios conciudadanos "no porque fueran delincuentes ni porque hubieran quebrantado alguna ley", sino por ideología o por apariencia física.
“En los dos casos, nazis y yanquis, que suelen ser gentes que se tienen en alta estima [...] estaban recluyendo a los propios compatriotas, no porque fueran delincuentes ni porque hubieran quebrantado alguna ley.”
— Nieves Concostrina, [02:50]
[03:54] — [10:12]
Tras Pearl Harbor, el Pentágono buscó culpables y señaló a ciudadanos de ojos rasgados.
Se aprobó la Orden Ejecutiva 9066, “la famosa”, que permitía crear 10 zonas militares y construir campos. El eufemismo oficial: “centros de reubicación”.
“…es la Orden Ejecutiva 9066, que autorizaba la delimitación de 10 zonas militares [...] ellos utilizaban el bonito nombre de centros de reubicación.”
— Concostrina, [04:23]
Todos los ciudadanos de ascendencia japonesa, fueran ciudadanos nacidos o nacionalizados, hijos o nietos.
Afectó sobre todo a la Costa Oeste: Washington, Oregón, California.
En Hawái, donde vivían 150.000 japoneses estadounidenses, no se les internó para no hundir la economía local.
“Se fueron, sobre todo, a por los que vivían en los estados de la costa oeste […] A los 150.000 de Hawái los dejaron en paz, no hicieron nada.”
— Concostrina, [06:22]
Se bloquearon cuentas bancarias y se forzó a vender propiedades y negocios a toda prisa.
Familias completas fueron internadas en espacios de 6x7 metros, “sin nada, absolutamente sin nada”.
Destaca la violación de la XIV Enmienda de la Constitución de EE.UU.
“Les bloquearon las cuentas bancarias, les dieron una semana para malvender sus negocios y sus casas… tuvieron que ir voluntariamente [...] a unos barracones…”
— Concostrina, [07:31]
“Sabemos ahora lo que debíamos haber sabido, que los estadounidenses japoneses eran y son estadounidenses leales.” — Gerald Ford, citado por Concostrina, [09:27]
“Eso es lo importante. Eso es lo más grave, ¿verdad?” — B, [10:08]
“Esa es la madre del cordero. El haber avivado el fuego antijaponés en vez de apagarlo…” — Concostrina, [10:12]
[10:45] — [13:59]
“El primer campo nazi lo inauguró Himmler... para encerrar no a comunistas, sino a los que ellos decidieran que eran comunistas…”
— Concostrina, [11:01]
“El Holocausto judío fue tan salvaje que ha tapado las otras masacres de la ultraderecha alemana…”
— Concostrina, [11:08]
“decían que ahí se reeducaba a los comunistas para convertirlos en gente de bien.”
— Concostrina, [12:17]
“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada […] luego vinieron a por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada.”
— Concostrina, [14:05]
“Claro, te sacan de casa, te reubican.” ([04:50])
“Lo mismo va a resultar que si también encerraban a estos de Hawái, la economía de las islas se les iba al garete…” ([06:47])
“…la inteligencia militar es un oxímoron. Que es verdad que es un oxímoron.” ([05:21])
“Esas son las consecuencias de la insolidaridad, de que la gente de bien mire para otro lado.” ([13:27])
Concostrina utiliza estos paralelismos históricos para poner en cuestión la superioridad moral autoproclamada de países y regímenes muy diversos, y señala cómo el miedo, el racismo y la inercia social llevan a la repetición de crímenes semejantes bajo diferentes justificaciones. El episodio es un recordatorio punzante de los peligros de la xenofobia, la insolidaridad y la obediencia irreflexiva a la autoridad.
“Que los humanos somos defectuosos.”
— Nieves Concostrina, [10:41]