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A
Ser Podcast en La Ventana Acontece que no es poco, Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos.
B
Estamos aquí otra vez. ¿Seguiste el fútbol ayer? ¿El partido? ¿Te gustó?
A
Uy, con un interés. No tengo ni idea ni qué pasó.
B
Ya sabía. Bueno, si presentara el episodio de hoy, de este Acontece que no es poco, si lo presentara sin ponerle un poquito de contexto, yo creo que nos faltaría algo fundamental. Porque Nieves nos propone esta tarde hablar de un cura. Bueno, que eso no es nuevo, a veces habla de curas, de arzobispos, como el lunes, por ejemplo. Pero este es un cura muy especial, un cura revolucionario, no de aquí, sino de México. Un cura qué tal día como hoy de 1810 colgó los hábitos para aliarse a guantazos con los españoles. Hoy hablamos en La Ventana del cura Hidalgo y creo que tú tienes más contexto aún por añadir.
A
Sí, mira, hemos dejado además pasar la fiesta de la Hispanidad, que desde mi punto de vista, el de muchos más, es muy falsaria y absolutamente innecesaria. Y sobre todo es muy rancia porque incumbe a desfiles de soldados con cabras, reyes y princesas disfrazados cada año con un trajecito militar y a mucho patriota de charanga y pandereta. Solo eso. Lo dijimos en octubre del año pasado y lo recordamos hoy. La fiesta del 12 de octubre fue otra colada de la dictadura en la pseudotransición, al igual que lo fueron la bandera española, Manuel Fraga y Juan Carlos I. Todo lo colaron junto. Es una fiesta que pusieron los franquistas, la celebraban los franquistas y nos colaron los mismos franquistas que nos apañaron la democracia porque ya lo tenían todo atado y bien atado. España es, creo, el único país que en su fiesta nacional celebra la conquista de otros territorios. No celebra nada sucedido en el propio país. Bueno, salvo el invento de la estatua que se le apareció a Santi a orillas del Ebro, también con un pilar debajo del brazo, eso sí, pero es otra invención. Así que si se nos llena la boca de Hispanidad, hablemos de algún episodio hispanoamericano en concreto. Hoy, como decías del cura Hidalgo, es un cura mexicano e independentista que el 22 de octubre de 1810 colgó los sabios y se vistió de militar. Porque yo que pinto aquí de cura y haciendo el canelo. Si Yo lo que quiero es pegarme contra los españoles de la maldita madre patria por la independencia de México. Y aquel día se acabó el cura Miguel Hidalgo y nació el Generalísimo de las Américas, como lo llamaron. También te digo que tenía tanta pasión y espíritu patrio como un considerable cacao mental. Pero bueno, son los riesgos que corremos los revolucionarios.
C
I want to break free I want to break free I want to break free from your lives, yeah. So satisfied I don't need you I've got to break free Got no.
B
Oye, México, el cura Hidalgo seguro que es un personaje sobradamente conocido, pero aquí creo que tendríamos que presentarlo.
A
Allí no solo es conocido, es que es uno de los héroes de los héroes. Es uno de sus héroes. Miguel Hidalgo en México es como Francisco de Miranda o Bolívar en Venezuela, es como José de San Martín en Argentina y Perú, es como o' Higgins en Chile. Que a lo mejor se haría más honor a la fiesta de la Hispanidad conociendo quiénes eran estos personajes tan importantes en las independencias de sus países y qué pasó en aquel continente hace 200 años que con coreografías de soldados, como dice Rufián, es una fiesta hecha para los que aplauden a cabras e insultan a presidentes elegidos democráticamente. Es alucinante. Pero bueno, pregúntales a todos los que se hinchan de Hispanidad a ver si conocen alguno de los mencionados. Pregúntales. Digo que Miguel Hidalgo colgó los hábitos aquel 22 de octubre para meterse de cabeza en la guerra contra los españoles de la metrópoli. Pero previamente, un mes antes, el 16 de septiembre, Hidalgo había protagonizado el famoso Grito de Dolores. En todos los virreinatos de América los movimientos independentistas empezaban con alguien que pegaba un grito diciendo estamos hasta los perendengues y nos vamos a revolucionar. Un grito se llama a una arenga. Es un discurso. Un grito se daba. Un grito tal, es una arenga. Era un discurso encendido que movilizaba a la gente. En Cuba, por ejemplo, el lío empezó con el grito de. En Puerto Rico con el Grito de Lares. En Uruguay con el grito de Asencio. Allí donde se diera el grito, ese lugar ha pasado a la historia del independentista Dolores.
B
Entonces era un lugar. De ahí lo del Grito de Dolores, que fue el primero que se dio.
A
El primero que se dio. El primer Grito de América fue el grito de Dolores, que visto desde el desconocimiento podría parecer un grito. ¿Te duele? Un grito de dolores. ¿Que te duele, hijo? Chiquito de la Calzada diría que la figura heroica del cura Hidalgo nació después de los dolores diodenales. Dolores era un pueblo en el centro, bueno, es un pueblo en el centro de México, que entonces no se llamaba México, se llamaba Nueva España.
B
Nueva España.
A
Y allí, aquel domingo 16 de septiembre, desde el púlpito, Miguel Hidalgo hizo un encendido discurso en el que se emocionó de más y terminó gritando pero viva la Virgen de Guadalupe. Abajo el mal gobierno. Viva Fernando VII. Por eso digo que tenía el cacao mental que tenía, porque lanzar vivas al mastuerzo siendo los Borbones los responsables últimos de todos sus males, no era coherente. Puede que Miguel Hidalgo no tuviera intención de liarla tan gorda como la lió, pero ya metido en harina, pues no rebajó el nivel y tiró, tiró palante. Por eso acaba saliéndose de cura un mes después y liderando el proceso revolucionario. Miguel Hidalgo quería levantar a la población para que el rey quitara de en medio al virrey de Nueva España y pusiera en su lugar a otro que respetara los derechos de los americanos, de los nacidos en aquellas tierras, pero que por ser mestizos o nativos no recibían el mismo trato ciudadano que los gachupines. A los españoles los llamaban gachupines. Y también estaba mosqueado por los altos impuestos que las colonias tenían que pagar a España. Que lo mismo va a ser esta la cuestión monetaria y no tanto la humanitaria, la que le tenía especialmente cabreado. La cuestión es que la revolución se extendió por todo el virreinato y al final decidieron que ya puestos, fuera el virrey, fuera el rey y fuera los gachupines.
B
Bueno, ya no. Música quizá Está bien. Muy chula. Oye, pero de todas formas, ¿Cómo acaba un cura, un cura de pueblo, liderando un proceso revolucionario de esa dimensión? Bueno, y contando las contradicciones en su propia cabeza.
A
Es que era un tipo curioso. Miguel Hidalgo era un tipo curioso. Dicen los expertos.
B
Mira, cantan, cantan al final.
A
Sí, sí. No, no, si al final acaban cantando. Ahora se callan.
B
Se han callado. Es igual.
A
Qué lindos Jalisco, dicen los expertos.
B
Dile, dile.
A
Decía que dicen los expertos que Miguel Hidalgo es uno de los más complejos y efectivamente, puede que el más contradictorio de todos. Los líderes americanos. Este hombre era de buena familia, era intelectual, era un ilustrado, hablaba idiomas. Lo de ser cura le entusiasmaba lo justo, porque no le encajaba que la Iglesia se negara, por ejemplo, a abolir la esclavitud, que fueran tan clasistas y tan racistas. Pero bueno, en otros asuntos luego era un eclesiástico de los rancios. Quería que la Iglesia mantuviera sus privilegios, que no se tocaran sus bienes, sobre todo porque al propio Miguel Hidalgo lo del voto de pobreza no le venía bien. Él compró tierras, él creó empresas. Y además puede que empezara a cabrearse contra los gachupines porque le subieron mucho los impuestos. Y es que esto funcionaba así. Verás, el dinero para comprar sus tierras se lo prestó la Iglesia. Y cuando el rey de España le subió la contribución a todas las colonias americanas, ordenó que los obispados americanos entregaran a la Corona todo el dinero que tuvieran para hacer frente a lo que pedía el rey de España. Los obispados empezaron a reclamar el dinero que habían prestado, entre otros muchos, a Miguel Hidalgo. Venga, a devolvernos, que tenemos que dar el dinero. Ahí es cuando se mosquea el cura, porque tenía que devolver lo que le prestaron y no quería, y sobre todo no podía. Y por no poder le confiscaron, le embargaron una de sus haciendas. Ahí se cabreó mucho. Y de todo esto le podemos echar la culpa a Napoleón, que es lo que hicieron los mexicanos, pero porque los árboles no les dejaban ver el bosque. La culpa era en realidad el borbo.
B
A ver, que estoy un poco perdido. ¿Qué tiene que ver Napoleón en todo el proceso revolucionario mexicano?
A
Te va a encajar enseguida. Tú fíjate de qué año hablamos. Todo esto estamos hablando que revienta en 1810, pero la cosa se venía calentando desde siete años antes, desde 1803. Y por culpa de ese servilismo de los Borbones hacia Napoleón, creyendo que si le atendían todos sus caprichos se convertirían en sus colegas y les mantendría en el trono. Reinaba por aquel entonces el pánfilo de Carlos IV, el padre del más tuerzo, que para entender su acción con Napoleón, pues es. ¿Como decirlo? Era como Javier Milei ahora con Donald Trump, baboso directamente. Salvo los estudiosos, porque lo tienen que estudiar, evidentemente, y porque son los expertos, aquí nadie hemos oído hablar de una cosa que se llama el tratado de los subsidios Pues no, claro que no. El tratado de los subsidios, que fíjate, casualmente se firmó tal que ayer con el fútbol, un 21 de octubre, pero de 1803 y por este Tratado de los subsidios el Borbón Carlos IV se comprometía a pagar a Napoleón seis millones de reales cada mes durante un año a cambio de no entrar en la guerra con Gran Bretaña. Como España era aliada de Napoleón, si Napoleón se pegaba con alguien, España tenía que apoyar, tenía que ir con él a pegarse. Para librarse España de tener que entrar en guerra contra los británicos, se acordó pagar 6 millones de reales al mes a Francia. ¿De dónde salía ese dinero? De las colonias americanas. Por eso los mexicanos se mosquean con Napoleón cuando tendrían que haberse mosque quedado con el Borbón, que era el que les estaba entregando el reino y el dinero a Francia, o con los dos, pero en cualquier caso no sacar de la ecuación al Borbón. Este mosqueo de los mexicanos contra los franceses se agrava en 1808, no hace falta recordar el año agitado que tuvimos por aquí.
B
A partir del famoso 2 de mayo comenzó la guerra contra los franceses con todos los Borbones retenidos en Francia. Hay que recordar ese dato también.
A
Claro. Y claro, con este detalle qué deducen los mexicanos, si Napoleón se ha quedado con toda la península y Nueva España es un virreinato de España, significa que también Napoleón se lo quedaba. De hecho, el nuevo rey de España, José Bonaparte, enseguida envió una proclama invitando a los americanos a reconocerlo como rey legítimo que con los mexicanos. Si los mexicanos hubieran parado a pensar cinco minutos, lo habrían reconocido sin dudarlo, porque es que la otra opción fue el más tuerzo. Pero la verdad, aprovecharon la circunstancia y mira, pues ya vamos a tirar, Si por la independencia vamos a ir ahora o dentro de un rato, pues ya tiramos ahora. Poquito a poco se fueron organizando reuniones secretas por aquí, conspiraciones por allá, hasta que el cura Hidalgo se encaramó al púlpito y convenció a los feligreses de Dolores a unirse a una expedición, a una especie de ruta senderista para ir difundiendo el mensaje revolucionario y evitar la entrega del reino a los franceses, para evitar también que las riquezas americanas fueran a manos de los españoles y para defender y preservar la religión en Nueva España. Aquí la cagó. Aquí la cagó. Por eso sí debería pedir perdón España a todos los americanos por haberlos afiliado a una secta y engañarlos con vírgenes y santos. Porque si ya Es un fraude. ¿Que rozó la comedia? La muñeca que apareció en el Rocío, o la del Pilar, o la de los Llanos en Albacete, invento de la de Guadalupe en México. Esto ya es inenarrable. Esto es muy fácil. Si la aparición de estatuas había funcionado de lujo en la península desde el siglo XIII, sólo había que repetir el protocolo en América, colocando muñecas en distintos puntos según se iban conquistando territorios y adaptando el relato. Ya está. Si en la península se aparecían a pastores analfabetos adiestrados por curas, en América se aparecían a nativos adiestrados por franciscanos. Esto es antropología pura y dura. Al que le pique, que se rasque.
C
Oye.
D
Dame, dame, dame, dame todo el power para que tenemos en la madre. Dame, dame, dame, dame todo el power para que tenemos en la mano.
B
Está claro que la expedición triunfó, la ruta senderista esta que decías, porque ahí tenemos al México independiente. Nos quedaría saber qué tal le fue al cura Hidalgo.
A
Hombre, hay que reconocerle que su expedición tuvo más éxito que los viajes del Insepso, pero se podría decir que menos de un año después pagó muy caros sus gritos, porque los españoles fusilando y decapitando eran unos hachas. Yo creo que volveremos con este asunto de los héroes mexicanos cualquier día de estos. Porque es que sus cabezas tienen mucho recorrido.
B
Sus cabezas. Así, literal.
A
Por eso, por eso.
B
Ya seguiremos la pista.
C
No lo somos.
D
Viva México, cabron.
E
Que se sienta el power mexicano.
B
Esto se lo llama acabar en alto, Nieves.
A
Acabar en alto.
B
Venga mañana más. Un beso.
A
Un beso.
E
Porque estar siguiendo a una bola de pendejos que los llevan por donde les conviene. Y es nuestro sudor lo que nos mantiene. Nos mantiene comiendo pan caliente. Es el pan. Es el pan de nuestra gente.
D
Dame, dame, dame, dame todo el power para no.
A
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Date: October 22, 2025
Host: Nieves Concostrina (A), Guest/Co-host: Carlos (B)
In this lively and sharply critical episode, Nieves Concostrina offers her signature irreverent take on the beginnings of the Mexican War of Independence, centering on the complex figure of Miguel Hidalgo. The show bypasses nationalistic choreography and pageantry to dissect the true origins and paradoxes of the “cura Hidalgo,” highlighting the blend of political, social, and personal motivations behind the revolution. Concostrina also scrutinizes how Spain celebrates its "Día de la Hispanidad," denouncing its colonial-centric narrative and drawing connections to how historical memory is manipulated.
Introduction to Hidalgo:
Miguel Hidalgo is portrayed not only as a national hero for Mexico, but as a revolutionary mess of contradictions.
Grito de Dolores and Symbolism:
The “Grito de Dolores” is dissected—the term doesn't refer to a scream of pain, but a rallying cry from the town of Dolores. Nieves humorously points out how this has been mythologized.
Nieves Concostrina, with her distinctive wit and critical edge, unpacks the mythos of Mexican independence, targeting both Spanish self-congratulation and the messy, self-serving motivations of its supposed heroes. Listeners are left reflecting on the layered motivations behind revolutions—money, faith, power, and myth—and the ways history is used to serve national narratives.
Tone: Humorous, irreverent, and deeply skeptical towards official histories and national myths.
For Future Episodes: Promised deeper dives into the gory details of Mexico’s revolutionary martyrs.