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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Hola, nieves. Buenas tardes.
A
¿Qué tal, Carla?
B
Buenas tardes.¿Bien? ¿Todo en orden?
A
Todo muy bien.
B
Hoy nuestro paseo diario por la historia nos va a conducir hasta el día en el que nació uno de los grandes símbolos del periodismo, del fotoperiodismo, para ser más exactos. Creo que todo el mundo, o casi todo el mundo, habrá oído hablar de Robert Capa, habrá visto la famosa fotografía del soldado que cae tiroteado en mitad del monte. Una foto que, por cierto, se supo posteriormente que había sido un montaje. Pero bueno, desde eso hablaremos después, porque hoy, hoy, así de entrada, ya que saludamos el nacimiento de Robert Capa, pues estaría bien recordar algo más, si te parece.
A
Sí, vamos a hacer un repaso atractivo, yo creo, y como esto, además por empezar duro, como esto iba de fotoperiodismo y el asesino Estado de Israel ha apuntado directamente a la prensa como uno de sus principales objetivos. Decir de entrada que ese pueblo colonialista elegido por su inventado Dios para acabar con todos los que no se sometan a sus dictados, lleva asesinados a 130 periodistas palestinos. 32 de ellos en ejercicio de su profesión. El resto de esos periodistas han caído en ataques y asesinatos deliberados. Porque ya si hablamos de todos los periodistas muertos durante este genocidio israelí de otras nacionalidades, son 180 periodistas los que ya. Creo que ya hoy van 180 y tantos. El Estado genocida de Israel ha destruido redacciones, ha cortado Internet, ha bloqueado a medios extranjeros. Porque de la misma manera que si matas a los niños y las mujeres acabas exterminando un pueblo, si matas a periodistas, asfixias la información. Si no hay nadie que te cuente lo que está pasando, parece que no está pasando nada. El 22 de octubre de 1913 nació el fotoperiodista Robert Capa. Uno de aquellos que iban de guerra en guerra a contar lo que pasaba. Su nombre real era André Friedman. Se puso un nombre que sonara estadounidense para vender mejor sus fotografías.
B
No sabía eso. No sabía que somos. No conocía este detalle.
A
Sí, porque así vendía mejor. Con ese nombre no. Y este hombre tuvo que huir de Alemania por ser judío para que no lo asesinara el genocida Hitler. Y hoy tendría que huir de Palestina por ser fotoperiodista para que no lo asesinaran los genocidas judíos.
B
Cuando has dicho que iba de guerra en guerra, Bueno, es que es real. Robert Capa cubrió prácticamente todos los conflictos, incluida la guerra civil de España. Y aquí vino a trabajar con su compañera y pareja, la también fotógrafa Gerda Taro, que siempre que hablamos de esto se queda detrás de Robert Capa. Es como una especie de maldición que tiene esta pobre mujer.
A
Sí, afortunadamente ya han salido a la luz muchas reporteras y muchas fotoperiodistas, pero es que parecía que no había mujeres, pero ya están saliendo. Robert Capa y Gerta Taro trabajaban en equipo, tan en equipo que a veces se ha atribuido a uno las fotografías de la otra y al revés, pero es que firmaban juntos. Los dos cubrieron la trágica llegada a Almería de los supervivientes de la huia, por ejemplo, de la desbandá que llegó de Málaga. Sus fotos con las víctimas derrengadas, heridas, con los pies desollados, llorando después de aquel bombardeo en la carretera Málaga Almería, se publicaron en varios periódicos y en revistas francesas. Pero siempre, fíjate, me ha resultado curioso que el grandérrimo Pablo Picasso, que vivía en Francia y según algunos, preocupadísimo él por la guerra de España, no se enterara de nada de la desbandá, con todo lo que se publicó. Oye, ¿Él se enteró de lo jodidilla que estaba la guerra en España con lo de Guernica Antes no pilló? Y haces bien en recordar a Yerda Taro, porque durante muchos años se quedó escondida detrás de Robert Capa. De hecho, los dos vinieron a cubrir la guerra enviados especiales por una revista francesa. Pero ella no volvió. Ella no volvió. Ella murió cubriendo la batalla de Brunete, al parecer. Tengo entendido que fue la primera fotoperiodista que murió cubriendo la guerra.
B
Antes lo hemos comentado. Una de las fotos que muchos oyentes tener en la cabeza, seguro, más reconocibles de Robert Capa fue precisamente la del miliciano cayendo justo cuando parecía que estaba recibiendo un disparo. Luego no fue así, cuéntalo tú.
A
Pero bueno, no, no hubo tal disparo, al menos no en ese momento. Esa escena fue un posado. Fue útil, digamos, a la causa, para mostrar la muerte en movimiento, la guerra, el horror que estaba ocurriendo en España, pero fue un posado. La foto era única hasta entonces, porque captaba por primera vez la muerte en movimiento justo en el momento de producirse se publicó en medio mundo para ilustrar las informaciones de la Guerra Civil en España. Y Robert Capa tenía 22 años en aquel momento. Fue por eso fue proclamado el mejor fotoperiodista de guerra. Pero la verdad, la postura era demasiado perfecta. El fotógrafo está demasiado cerca. Y el análisis de las demás imágenes tomadas por Robert Capa aquella mañana, aquel día, al grupo de milicianos que posó para su reportaje, porque hay una serie de fotografías y además se ve que no hay combate, pues eso parecía demostrar que la foto del miliciano solo era la mejor de varias tomas. Es decir, que el fotógrafo hizo distintas fotos de varios milicianos haciendo como que recibían un disparo, todos en el mismo sitio y casi con la misma postura. Esto, la verdad, usted abre debate. ¿Es lícito no preparar una escena para transmitir lo que está ocurriendo?
B
Yo diría que. Pero bueno, todo es matizable.
A
Claro, pues puede que no estás fotografiando la verdad en ese momento, pero eso está ocurriendo de verdad un poco más allá, o ha ocurrido horas antes y no te queda en aquel momento que tampoco las máquinas tampoco te permitían acercarte muchísimo. Por eso se sabe que esa postura era muy perfecta. De hecho, según quienes han investigado al miliciano y la foto tomada en el frente de Córdoba, dicen que ese hombre, ese miliciano, murió el mismo día que fue tomada foto, pero por la tarde, aquel 5 de septiembre de 1936.
B
Qué bien escuchar a Pau Casals en mitad de este relato de guerras y de muertes. No fue la primera, la foto de Robert Capa no fue la primera ni la última vez que una escena de guerra se preparó con buena intención, digamos. Seguro que hay más casos. Seguro que hay más casos y alguno conocemos, además.
A
Hay muchos, hay muchos. Y mira, de una de esas imágenes preparadas me he enterado hace nada, no tenía ni idea, que es una foto que hemos visto infinidad de veces, pero acabo de entrar, que estaba preparada. Es una foto de la puerta del campo de Mauthausen, o Mahausen, como se diga, con una pancarta donde los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras. La hemos visto en muchos sitios y todos los presos están ahí con sus trajes de raya, saludando. Pues acabo de enterarme de que esa escena se preparó para la foto leyendo un libro que se titula Stendhal en Mauthausen. Es un libro de memorias que escribió un superviviente en ese campo de exterminio nazi español donde estuvo cuatro años y pico hasta ese mismo día de la liberación, y que luego le pidió a su hijo que completara esas memorias. Por eso el libro que acaba de salir lo firman Joan Tarragó, catalán leridano, y el hijo, Gilbert Tarragó, que es periodista y escritor y ahora editor, vive en Francia. El libro se llama Stendhal en Mauthausen porque Tarragó contaba que leer era escapar por unos instantes del infierno. Y leían a Stendhal, entre otros, porque Joan Tarragó montó una biblioteca clandestina en Mauthausen. Bueno, pues este libro tiene un prólogo. Doy las explicaciones para contar porque me he enterado. Este libro tiene un prólogo que firma Francesc Marc Álvaro.
B
Sí, sí, le conocemos.
A
Bueno, pues es periodista, escritor y es diputado de Esquerra Republicana. Dónde cuenta él que la famosa fotografía donde aparecen supervivientes de Mauthausen celebrando la entrada de la undécima División de tanques del Tercer Ejército de los Estados Unidos es una escena que se reconstruyó para que la captara los hombres de un cuerpo del ejército que entre otras muchas cosas, se encargaba de la comunicación en la guerra. Fotografiaban, filmaban, informaban, controlaban la información. En realidad el campo había sido liberado dos días antes, pero se dramatizó la escena para poder captar a los prisioneros saludando con entusiasmo la llegada de los soldados y que una imagen quedara unida a un momento histórico.
B
Eso tiene mucho debate, desde luego. Igual no es el momento de hacerlo, pero tiene debate. Hay otro caso, este además está incluso recreado en el cine. La famosa fotografía de los soldados norteamericanos subiendo la bandera en Iwo Jima. También es una imagen icónica de la guerra. Y tampoco fue una escena casual. Estaba preparada, claro, o fue casualidad.
A
Esta no fue una casualidad. Fue preparado, pero fue casualidad. A ver, esa imagen de seis soldados levantando el mástil en lo alto del monte Suribachi. Primero, no es el momento en el que se hizo la bandera. Eso había ocurrido horas antes. La primera bandera que habían izado la bajaron porque un oficial se encaprichó y dijo que quería llevársela de recuerdo. Así que venga a subir al monte, bajar la bandera para poner otra. La foto que conocemos capta el momento en el que están levantando el mástil con la segunda bandera. Eso lo primero. Y lo segundo es que el fotógrafo Joe Rosenthal la capta sin querer porque él estaba disparando con la cámara, pero sin mirar la escena. Mientras levantaban el mástil, estaba midiendo la luz, estaba calculando el encuadre. Y disparaba, disparaba. La foto que él quería hacer era con la bandera izada y los soldados mirando a cámara, sonriendo, diciendo patata. Eso es lo que él quería. Las fotos que fue haciendo mientras levantaba la bandera, para él eran malas fotos, porque no se veían las caras a los soldados. Ahí eran como soldados anónimos. Y en Estados Unidos les gustaba. Todas las fotos que se pedían era que se vieran las caras, que se pudiera identificar a sus chicos en las guerra. Si eran escenas triunfantes como esa, pues mucho mejor, porque eso elevaba la moral de la población. Cuando veían los periódicos en Estados Unidos, las únicas fotos sin cara que se publicaban eran las de los soldados muertos. Pero el fotógrafo, después de tirar un montón de fotos, pues resulta que mandó casi todas a su agencia. La agencia era AP. Mandó las buenas y mandó las malas, las que para él eran malas. Y en la redacción alguien supo que eso es lo bueno. Para eso tienen que tener jefazos y editores que sepan. ¿Alguien supo ver la redacción a la hora de distribuir a medios, que aquella foto de seis marines sin cara levantando la bandera estadounidense, tras un nuevo triunfo sobre los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, tenía más fuerza que ninguna otra? Aunque no se vieran las caras, esa imagen simbolizaba a todos los marines de Estados Unidos. La foto tenía movimiento, tenía tensión, tenía drama y tenía la bandera, o sea que lo tenía todo.
B
Oye, que hemos empezado hablando de Robert Capa. Y el valor de la fotografía de guerra, que lo tiene mucho. Y precisamente él murió en la guerra de Vietnam.
A
Cayó en una tanto va, como se suele decir, tanto. Murió en 1954, trabajando para la revista Life. No dejó de fotografiar una guerra. Y bueno, mira, hablando ya de Vietnam, también la fotografía de guerra es capaz de ser un alegato contra la guerra. Y también moviliza conciencias. La famosa niña vietnamita corriendo desnuda. La hemos visto todo quemada por el napal con el que habían bombardeado su aldea los estadounidenses. Y fíjate que tuvieron muchas dudas de publicar esa foto, porque era una niña desnuda y eso estaba prohibidísimo. Pero había que verlo. Y fue un acierto publicado. Ahora a los yankees ya les da igual ver niños con la cabeza reventada. En Gaza o en Líbano. Eso sí, siguen cuidando mucho que no se vean a sus muertos en las guerras. Eso lo siguen cuidando. Ya en Vietnam estaba prohibido publicar fotografías donde se vieran más de tres soldados americanos muertos. Y al gobierno de Estados Unidos le hizo mucha pupa tantas fotografías de bolsas negras con cadáveres de soldados llegando a Estados Unidos. Y de esto propongo que hablemos también un día, si te parece.
B
Muy bien. Claro que sí.
A
Es que fue George Bush el que prohibió que se hicieran fotos de los cadáveres que volvían de la guerra de Irak. Así los estadounidenses no relacionaban las guerras en las que se metían. Y nos metieron con que murieran los suyos. Así, ya ves, ojos que no ven, corazón que no siente.
B
Adiós, Nieves. Hasta mañana. Venga.
A
Un beso, Carla. Gracias. Chao. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: Nieves Concostrina
Date: October 22, 2024
Podcast: SER Podcast
In this episode, Nieves Concostrina examines the birth and legacy of Robert Capa, the iconic war photographer. Through her distinctive critical tone and historical lens, Concostrina explores Capa’s life, his most famous (and controversial) images, the role of photography in war, and the intertwining fates of photographers and the events they witness. The conversation delves into ethical questions about the authenticity of war images, the erasure of women in photographic history (notably Gerda Taro), and the manipulation or staging of some of the most well-known photos in history. The discussion also draws parallels to contemporary issues of press suppression and propaganda in conflict zones.
[00:56]
“...el asesino Estado de Israel ha apuntado directamente a la prensa como uno de sus principales objetivos... si matas a periodistas, asfixias la información.”
[01:50]
[03:13]
[05:11]
“La foto era única hasta entonces... pero fue un posado.”
“¿Es lícito no preparar una escena para transmitir lo que está ocurriendo?” [06:39]
[07:40]
Memorable Moment:
“Se dramatizó la escena para poder captar a los prisioneros saludando con entusiasmo la llegada de los soldados y que una imagen quedara unida a un momento histórico.” [09:22]
[10:02]
“La foto tenía movimiento, tenía tensión, tenía drama y tenía la bandera, o sea que lo tenía todo.” [11:34]
[12:57]
“Ya en Vietnam estaba prohibido publicar fotografías donde se vieran más de tres soldados americanos muertos.” [13:50]
“Ojos que no ven, corazón que no siente.” [15:14]
On the Danger of War Reporting:
“Si matas a periodistas, asfixias la información. Si no hay nadie que te cuente lo que está pasando, parece que no está pasando nada.” — Nieves Concostrina [01:18]
On Gerda Taro’s Marginalization:
“Es como una especie de maldición que tiene esta pobre mujer.” — [03:15]
“Tengo entendido que fue la primera fotoperiodista que murió cubriendo la guerra.” — [04:12]
On Ethical Ambiguity in Iconic Photos:
“¿Es lícito no preparar una escena para transmitir lo que está ocurriendo?” — [06:39]
On Constructed History Through Images:
“Se dramatizó la escena para poder captar... una imagen quedara unida a un momento histórico.” — [09:22]
On Editorial Insight:
“En la redacción alguien supo que eso es lo bueno. Para eso tienen que tener jefazos y editores que sepan.” — [11:08]
On Information Control in War:
“Fue George Bush el que prohibió que se hicieran fotos de los cadáveres que volvían de la guerra de Irak. Así los estadounidenses no relacionaban las guerras... con que murieran los suyos. Así, ya ves, ojos que no ven, corazón que no siente.” — [15:14]
Throughout, Concostrina’s tone is characteristic—ironic, critical, and deeply skeptical of official narratives and sanitized history. She artfully weaves present-day conflicts, historical facts, and personal observations, infusing the episode with urgency and relevance beyond the biographical.
This episode builds a compelling case for the critical importance of conflict photography, its ethical dilemmas, and the persistent danger faced by truth-tellers. By connecting Capa’s legacy to both past and present, Concostrina highlights the ongoing struggle for truth in war—and the very real stakes for those behind the lens.