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Nieves Concostrina
Ser podcast en La ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina Cadena SER.
Carla
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves Concostrina
Hola, Carla, buenas tardes.
Carla
¿Cuántos días, Cuántos días?
Nieves Concostrina
Qué bien, qué bien.
Carla
Hoy enfilamos los últimos tres capítulos de la temporada de este Acontece que no es poco. Solo tres porque ayer a esta hora estábamos con el fútbol, con la selección femenina y el europeo. Así que venga, cuéntas. 3. 2. 1. ¿Por dónde empezamos? Nieves, todo tuyo.
Nieves Concostrina
Pues a ver, es que es la última semana de la temporada y digo qué elijo yo para estos tres días que nos quedan algunos asuntos que nunca tocaríamos porque cuando ocurrieron son fechas en las que ya estamos de vacaciones en los de este negociado de acontecidos y siempre quedan ahí como arrumbados, como en tierra de nadie, como si no nos interesaran porque ocurrieran en julio o en agosto.
Carla
Pues mira, esto puede ser modelo para futuras temporadas. Dedicar los últimos programas a recuperar cosas que por fechas no nos tocan.
Nieves Concostrina
Claro, eso pasa. Y pues mira, el de hoy, la verdad, va a ser el primero porque voy a dejar un poquito de mal cuerpo. Un poquito de mal cuerpo. No pasa nada.
Carla
¿A qué día viajamos?
Nieves Concostrina
Sí, al 23 de julio de 1969. En realidad vamos a viajar a dormir días de julio al 6 de julio y al 23 de julio. El 23 del 69, que fue cuando el deshonesto e indecoroso ex rey Juan Carlos, ese que algunos llaman emérito, no sé por qué, juró la ley de sucesión de Franco en la jefatura del Estado, juró su lealtad a un dictador sanguinario y juró su acatamiento a los principios del Movimiento Nacional, que es lo único que ha jurado. Este hombre nunca juró la Constitución. Sólo ha jurado los principios de Franco. Mira, alguien por La Mancha o por Andalucía me diría eso de mira que eres Continica con los Borbones. Continica es machacona, pertinaz, constante. Pues claro, oye, que quien algo quiere, algo le cuesta. Si yo quiero una república democrática, tengo que trabajar por ella y tengo que dar argumentos. Tengo que dar argumentos para conocer a la monarquía que sufrimos. Hemos dado muchos argumentos que tienen que ver con la corrupción de los Borbones, con los privilegios de los que se aprovechan con las leyes dinásticas que se saltan, con eso de que se conviertan en capitanes generales a golpe de decreto, con que se autoconcedan condecoraciones para premiarse no se sabe qué, o con que Felipe VI siga siendo un rey decimonónico dando marquesados rancios ahí a cantantes y tenistas. Tenemos mogollón de argumentos antimonárquicos.
Carla
Más esculite, más ébouta se prevale. Tan aburrida es tan puta por una calle de lejos su aninfalibilidad como un que sí con dinero echar un pulve. Bueno, yo para quien no tal, que busque la traducción de esta letra de Hospe en catalán que tiene muy bonita. Oye, no, lo último que has dicho. Oye, lo último que has dicho es verdad lo de los marquesados, que esto no había dado ninguno en todo su reinado. ¿Se sabe a cuento de que? Bueno, o el pretexto que se dio. ¿Se sabe por qué los ha concedido los marquesados estos?
Nieves Concostrina
Pues porque ellos necesitan sus teatros. Es que necesitan esto, porque sin esto No saben nada. ¿Se sabe el pretexto? Se sabe que es Para cerrar las celebraciones del décimo aniversario desde que Felipe pilló trono, que es que lleva un año. Es que al parecer llevan un año celebrando el décimo aniversario, pero lo celebran ellos.
Carla
Como Berto Romero también está todo el año celebrando su aniversario, pero no con c títulos.
Nieves Concostrina
¿Pero qué celebración es esta? Un poco pesaditos ya son. También entiendo que celebren. No me extraña que celebren el chollo que tienen como para no celebrarlo. Y esto de dar marquesados se creen que es una celebración, pero son cacicadas, son cacicadas de reyes. Yo me quiero imaginar, pero es una cosa solo exclusivamente mía, que Felipe lo ha hecho para compensar las medallitas que le da a sus hijas por hacer nada y el Toisón de Oro que le dio a su madre, la ex reina Sofía, en enero, para que se calmara por el disgustillo que tenía la mujer. Porque el defraudador Juan Carlos se llevó a su amante a la celebración de su cumpleaños con las hijas y los nietos, que ya le vale, que eso era un sopapo. Era como escupir a su mujer en la cara a través de las fotos de Lola. Felipe debió no te preocupes, mamá, que te quito el disgustillo con un Toisón de Oro y ya está. Yo no sé si esto tan rancio de dar marquesados es porque el señor Felipe habrá. Pues mira, que vean que doy marquesados a plebeyos igual que medallitas a mis hijas. Pero sinceramente, yo no sé qué aporta a una grandérrima y grandísima Luz Casal esto, salvo para estar hablando de ella ahora y no de su música. No sé si disfrutará a partir de ahora por recibir, para eso sirve recibir un trato especial en ciertos actos sociales. Pues a lo mejor. No sé si le gustará que la anuncien como ilustrísima señora o querrá, no sé. Cuándo pas una futura entrevista por la ventana la presentes como ilustrísima señora marquesa de Luz y Paz.
Carla
No lo veo yo.
Nieves Concostrina
Yo tampoco lo veo.
Carla
Oye, nieves, una curiosidad. ¿Estas distinciones son títulos hereditarios?
Nieves Concostrina
Sí, menos uno. Menos uno que se ha dado al científico. Los demás son hereditarios. Tampoco sé por qué los demás son hereditarios, que lo de que sean hereditarios lo hace todavía más absurdo. Y de verdad que lo digo con todos mis respetos, pero ese marquesado hereditario, que he pillado el ejemplo de Luz Casal como podría haber pillado cualquier otro, pero ese marquesado hereditar de la señora Luz Casal, puesto que Luz no tiene hijos, pues acabará en manos de un sobrino o de un primo lejano o de alguien que dentro de unos años, pero que muchos, por ejemplo, trabaje de fontanero o de programador informático, o que incluso pueda estar en el paro, pero como será titular del marquesado, pues a lo mejor emite facturas como ilustrísimo señor fulanito de tal, marqués de Luz y Paz. En fin, son teatrillos medievales y aristocráticos con los que a los plebeyos. Bueno, yo creo que les hacen sentirse importantes.
Carla
A unos más que a otros.
Nieves Concostrina
Hombre, si lo aceptas, el que te hace sentirte importante. Si no, dices no. Mire, perdónenme, muchas gracias, esto no va conmigo, pero bueno, yo creo que también esto se usa para que Felipe campechanee.
Singer (unnamed, performing a song)
Y no me importa nada. Nada que rías o que sueñes, que digas o que hagas. Y no me import. Por mucho que me empeñe, estoy jugando y no me importa nada.
Carla
Está dudando. Esta canción a la de Rufino, esta, que también hubiera sido chula. Esta está muy bien. Oye, no nos despistemos. Volvamos al campechán original, al padre, que esto ha empezado con la jura de lealtad de Juan Carlos a Franco. Ese era el tema. La fecha. Las fechas de hoy.
Nieves Concostrina
Venga. Sí. A ver. Franco, que como todo el mundo sabe es el padre putativo de Juan Carlos I, abuelo putativo de Felipe VI, ya que el padre biológico de Juan Carlos estaba cabreado como una mona en Estoril porque su propio hijo le estaba birlando el trono, pues al menos Juan Carlos no se sentía huérfano. Tenía a papá Franco. Pero para llegar al día 23 de julio en el que el dictador le hizo jurar a Juan Carlos que le sería leal y que estaba dispuesto a sucederle y a mantener los principios de la dictadura, tenemos que poner el contexto desde unos años antes, desde 22 años antes. Nos tenemos que ir a 1947, fíjate, el año 47 que fue cuando el dictador dispuso que España era un reino sin rey tras los resultados de una pantomima de referéndum en el que se preguntó a los españoles qué les parecía eso de que España fuera un reino sin rey. De verdad que. Mira, podría decir que es molesto o es ofensivo, ¿No? Pero es muy repugnante escuchar ahora a franquistas como José María Aznar, Esperanza Aguirre ensuciando la convivencia, inventándose fraudes electorales cuando los que montaban votaciones tramposas y fraudulentas eran sus líderes Franco y el fundador del PP Fraga Rivarne. Eso sí entendían de amañar votaciones. El 6 de julio de 1947, por eso antes me remitía a la fecha del 6 de julio, Franco organizó una consulta para saber si los españoles apoyaban su famosa Ley de Sucesión para constituir España en un reino católico. Los españoles acudieron a votar en masa y una aplastante mayoría sí. Sí queremos un reino católico, queremos un rey católico. Las urnas habían echado al borbón en el 31 y la única forma que tienen de volver los Borbones es porque nos lo meta la fuerza un dictador.
Carla
¿Pero estoy pensando el año del que hablas, no? 1947. Plena posguerra. Los españoles tendrían, digo yo, otros problemas bastante más graves que votar si quería no un reino católico.
Nieves Concostrina
Pues fíjate el 47, madre mía. Es el año en el que empezó el conocido como Trienio del terror. Torturas y fusilamientos extrajudiciales, procesos sumarísimos, consejos de guerra, aplicación de la llamada ley de fugas a quienes querían y como querían cualquier cosita de cualquier ciudadano que al padre putativo del Borbón Juan Carlos no le gustara, permitía aplicar Ley de Bandidaje y Terrorismo, que así se llamaba la Ley de Bandidaje y Terrorismo. Por esa ley podían ir a buscarte, te sacaban de casa, te pegaban un tiro en la cabeza y a una fosa común. Esa era la ley, era tremenda. En aquel trienio del 47 a principios del 50 sólo la guardia civil de entonces asesinó a 1500 españoles aplicando la ley de fugas. Además decían tú escápate, tira, tira que te puedes ir. Pum. Y te pegaban un tiro más muchos miles que figuran como desaparecidos en aquellos tres años y que están buscando ahora y todavía están sacándolos de fosas comunes. Así que no. En aquel 1947 los españoles vivían aterrorizados por el franquismo y sobreviviendo a duras penas entre piojos y estraperlo. Pero el dictador Franco ya lo suyo, a convocar un referéndum. Hubo tortas por ir a votar. Tortas. Y nunca más fueron los señores. Claro, y nunca más una consulta popular en España ha vuelto a tener aquel éxito de participación. El 90 % de los electores acudió a las urnas y de ellos el 93% dijo que sí, que por supuesto que querían un reino sin rey. El 4,7 % dijo no y hubo un 2,3 % votos en blanco o nulos. Nunca han estado los electores tan de acuerdo en algo porque tampoco nunca han recibido tantas amenazas. Claro, el que no fuera a votar se quedaba sin un sellito que permitía que la cartilla de racionamiento continuara vigente y se le negaría a partir de ese momento el certificado de buena conducta necesario para conseguir trabajo. Sin ese certificado no se conseguía curro. El que votara no a la propuesta de convertir España en reino católico quedaba excomulgado ipso facto, o sea que era todo amenaza por todas partes. Bueno, pese A todo ello, dos millones de españoles se abstuvieron y 700.000 votaron que no. Ahí con un par.
Carla
Y oye, y a pesar de todo, a pesar de que se votó que sí a un reino, no hubo rey en los siguientes ¿Cuánto? ¿Veintiocho años? Veintisiete. Veintiocho años.
Nieves Concostrina
Calcula. Fíjate desde el cuarenta y siete que sí, sí ya tenemos rey. Es que yo no sé si alguien conoce a un dictador que tenga honor y tenga palabra. Franco era sencillamente un militar traidor y sanguinario que se empadronó en la Jefatura del Estado como regente del Reino y se reservó el derecho de a quién elegir y de cuándo elegirlo. Y ese cuándo llegó En julio de 1969, Papá Franco le comunicó al príncipe Juan Carlos que él era el elegido y le ordenó que escribiera a su padre biológico, al príncipe de Asturias para comunicárselo. Porque el titular del Principado de Asturias, el heredero designado por Alfonso XIII, era Juan de Borbón. Juan Carlos era un príncipe de chichinabo con ese título que le dio Franco y que eso valía mojón y medio, nada más. El delincuente nunca ha sido príncipe de Asturias. Juan de Borbón montó en cólera con aquella carta. Hizo público el famoso Manifiesto de Estoril diciendo que no se había contado con él, y abro comillas, ni con la voluntad libremente manifestada del pueblo español. ¿Pero qué sabrá un Borbón de la voluntad del pueblo español si no tienen el valor de preguntarnos? Siempre que en este país se ha preguntado si se quiere o no un rey han tenido que preguntarlo con trampas. Lo hizo Franco con su referéndum de pacotilla y lo hizo el falangista Adolfo Suárez metiéndonos un rey indigno en el referéndum de la Constitución porque sabía que este país iba a votar mayoritariamente no a la monarquía si se preguntaba de forma aislada. El día que nos dejen votar. Pues me da a mí que lo mismo Felipe deja de celebrar aniversario.
Carla
Oye, ¿Y cómo fue aquella jornada del juramento de Juan Carlos el 23 de julio en las Cortes?
Nieves Concostrina
Pues nada, otro teatrillo. Porque imagínate unas Cortes antidemocráticas, año 69. 69, con un dictador como regente del reino y un Borbón al servicio del dictador. Pues es todo un conjunto de indignidades puestas en fila. Juan Carlos juró lealtad a Franco, que ya la venía demostrando con un servilismo vergonzante. Le dio una coza a su padre Juan de Borbón y juró los principios del Movimiento Nacional. Entre esos principios hay uno que dice que el segundo creo que es que la nación española acata la ley de Dios y que la doctrina católica es inseparable de la conciencia. Inseparable de la conciencia nacional y de las leyes. Y eso lo estaba jurando Juan Carlos, que es que no paraba de ponerle los cuernos a Sofía ya en el 69, de acuerdo con la ley de Dios, o sea, que a todas sus indecencias encima hay que añadirla de perjuro y ya está. Esto era recordar lo de julio. Todo esto son sólo más argumentos en beneficio de la memoria democrática histórica para que no olvidemos que el jefe de Estado que tenemos procede del linaje de un dictador y que la que está calentando por la banda es Leonor y acabará saltando al campo si la democracia no lo impide. Yo creo que no nos merecemos a esta familia que discurren al margen de la democracia y por supuesto, ajenas a la legalidad. Con ellos no va nada. Por cierto, en Aquel juramento del 23 de julio, Juan Carlos pasó automáticamente y con todo su morro a ser general de brigada de infantería y aire y contralmirante de Marina. Y eso que no sabía ni disparar.
Carla
¿Te has quedado a gusto?
Nieves Concostrina
Yo sí.
Carla
Vale, pues. Pues mañana más.
Nieves Concostrina
Muy a gusto. La verdad no duele.
Carla
¿Que la verdad se duele o que no duele?
Nieves Concostrina
Que no duele. No, la verdad no duele y la memoria mucho menos.
Carla
Venga, un beso.
Nieves Concostrina
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Episode Title: 23 de julio de 1969: Juan Carlos jura la ley de Sucesión de Franco, su padre putativo
Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carla
Date: July 8, 2025
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
In this episode, historian and host Nieves Concostrina, known for her sharp wit and critical approach, revisits a pivotal moment in recent Spanish history: July 23, 1969. On this date, Juan Carlos de Borbón (later King Juan Carlos I of Spain) publicly swore loyalty to dictator Francisco Franco and to the laws and ideology of the Franco regime. The episode offers historical context, insights into the legitimacy and inheritance of the Spanish monarchy, and a dose of Concostrina’s signature irreverence toward royal and dictatorial traditions.
On justifying anti-monarchist arguments:
“Si yo quiero una república democrática, tengo que trabajar por ella y tengo que dar argumentos para conocer a la monarquía que sufrimos.” (Nieves, 01:39)
On the succession farce:
“El dictador dispuso que España era un reino sin rey tras los resultados de una pantomima de referéndum...” (Nieves, 07:52)
On Juan Carlos’ loyalty:
“Juró su lealtad a un dictador sanguinario y juró su acatamiento a los principios del Movimiento Nacional, que es lo único que ha jurado. Este hombre nunca juró la Constitución.” (Nieves, 01:32)
On republican memory:
“El jefe de Estado que tenemos procede del linaje de un dictador y la que está calentando por la banda es Leonor...” (Nieves, 14:31)
Nieves Concostrina’s style is unmistakably sharp, ironic, and fiercely critical of both the Spanish monarchy and Francoist traditions. She uses humor and colloquial language to unmask the farcical aspects of both historic and current royal acts. There is no attempt at neutrality—rather, Concostrina leans fully into advocacy for historical memory and republican values, making the episode lively, opinionated, and deeply engaging even as it covers serious and, at times, somber historic ground.
This episode is indispensable for understanding the roots of the Spanish monarchy’s legitimacy issues and the enduring impact of Franco’s dictatorship on present-day Spain. It offers both historical detail and biting commentary, ideal for listeners interested in history, politics, or the ongoing debate around monarchy versus republic in Spain.